Barlovento y Sotavento Zacatecanos – Chabacanazo en Dislocado Festejo.

Arturo Macías en la larga cambiada al toro de Pozo Hondo.

Arturo Macías en la larga cambiada al cuarto toro de Pozo Hondo. FOTO: @MyRyCar

Tomamos “el burladero de la Provincia” y en dos semanas volveremos al “ruedo de la Capital”, como decía Don Dificultades. La corrida de Pozo Hondo en Zacatecas alcanza la tapadera gracias a un berrendo en cárdeno que a punto está de ser malamente indultado. Esta petición muestra en buena medida el estado taurino actual de una Ciudad que casi lo tiene todo para ser un referente taurino pero que, tal como el encierro, no remata. Pese a las orejas cortadas, el festejo se queda corto en trascendencia en buena medida gracias al mal juego de la corrida local.

Por: Luis Eduardo Maya LoraDe SOL Y SOMBRA. Zacatecas.

Sopla, quizá la expresión es cortísima, el viento a una velocidad incalculable a simple vista sobre la hermosa Monumental de Zacatecas.

Nubes vienen, nubes van.

Una Plaza tan bien hecha, grande y de majestad canterana merece una Afición que le responda.

Pero las cosas, notamos en el tendido y en la plática de los buenos aficionados, las dudas y las reservas para acudir, parecen no romper. Aun así, dice el buen taurinismo militante en la Plaza, “hay que venir a todas” porque cuando se trata de acudir a los festejos “hambre, cansancio y sueño…. no los conocemos.”

El viento sí que es un viejo conocido.

La Monumental recibe con su Banda de Música, monumental igualmente, a la dupla de triunfadores, Macías y Rivera, más la presentación de Silveti. Pero en lugar de sacar la vajilla de plata, lujo de estas argentíferas tierras, nos ofrece la sequedad desértica de la corrida de Pozo Hondo. Veamos. Serio el primero, gordo como el Cerro de la Bufa, se desinfla tan solo sentir el inicio de faena alternado de Arturo Macías.

Toda la tarde presto y con soltura capotera, Macías se lo juega a la gaonera con sello y quietud, incluso hace el esfuerzo por no derrumbar al manso astado y lo consigue. Logra que el abre plaza, a pesar de sus parones y cara alta, acuda al engaño, incluso en redondo con la derecha, pero es tan descastado que no rompe el trasteo.

Arturo está perdido con la toledana, con el primero no es excepción.

La estela de mansa desesperación extiende al primero del lote de Fermín Rivera, el peor de la tarde, tanto este segundo como en sí su lote. Pésima suerte del triunfador de hace un año aquí. Ahondar en los vicios del segundo es perder tiempo y  hacemos aquí tal como hace Fermín.

La brevedad en estos casos es plata de ley.

Por ello desde su salida, el aldinegro castaño tercero levanta cierto halo de esperanza, tiene alegría en su tranco y fijeza en su mirada. Diego Silveti saluda a la afición y al astado con lances bien rematados. Luego, el eterno manto celestial que le acompaña, evita una cornada tras lancear al paso para dejar en suerte ante el caballo y tropezar hacia atrás.

De menos, un guiño al cielo es lo apropiado.

Recuerdo hace dos Navidades en la Santa María de Querétaro.

Un toro de Montecristo le tropezó y le derribó al lancearle de salida. En escena torerísima cuando el torero caía y el astado a merced le tenía, a cámara lenta pero a velocidad de rayo, le pegó una larga cambiada para su salvación y el deleite de ver el peligro del toro salvado por la gracia torera.

Ayer le salva su cuadrilla y el toro crece tras banderillear Diego Bricio que saluda. Extraño es ver, en una Plaza de primera, cuadrillas compartidas. Extrañamente.

Entonces Silveti siente que el burel puede servir.

Y bajo el gris celaje, la llama del pelaje del astado ilumina el panorama ayudando el toreo al alternar correctamente el perfil en el pase por bajo previo a citar con la derecha.

Ahí Diego Silveti trata de llevar largo solo que es notorio que su remate de muletazo no alcanza el mismo nivel de realización técnica y artística que al momento de iniciar el pase y de ahí para adelante. Por ello su faena dura solo le le alcanza al toro la bravura y la raza para rematar por abajo la embestida.

Diego solo llega artísticamente hasta donde el toro le dicta y no hasta donde dicta él.

A la segunda tanda con la derecha el castaño afloja.

La cara arriba le deja en evidencia.

Silveti, en vez de cambiar el perfil, pese a dejar atinadamente un espacio considerable entre tanda y tanda, prosigue con la derecha y solo hasta que pega tres naturales sin cuadrar la muleta el toro repunta. Pena que Diego no cuadre ni vuelva a la izquierda: más derechazos y a mayor cara alta, menor la posibilidad de que la faena escale.

Como las lomas y colinas que tiene la plateada capital zacatecana.

Luego de adornarse viene una estocada entera, apenas caída para que la oreja llegue aun sin rotundidad que esperamos siempre, pese a las incipientes canas, del joven Silveti.

La tarde puede cambiar, puede escalar, justo cuando arriba el berrendo en cárdeno cuarto, chico en presencia, aunque zancudo.

El mejor de la corrida.

Y tiene la suerte de encontrarse con que Arturo Macías le templa con el capote en lances a pies juntos, tras larga cambiada.

Justo al rematar, el hidrocálido encuentra el aire del toro y suyo personal. Por ello, tras buen puyazo de Nacho Meléndez, un quitazo por saltilleras donde alterna los lados en el cite, deja la escena lista para que Jonathan Prado salude y caliente a la Afición, aun más contenta porque Macías –homenajeado por la mañana- brinda a los asoleados.

Como sabemos la mente, la listeza y la ligereza hacia el tendido de Arturo Macías es proverbial. Lee siempre la Plaza. Antes de pensar cualquier cosa, piensa en el tendido. Opta por arrodillarse y  desplaza largo. Por bajo alterna, los lados muy abajo y manda sobre el berrendo que soporta la exigencia por el lado derecho.

Crece el astado y Macías muestra su mejor cara: temple y largueza.

A diestra y siniestra, lidia en sotavento del toro.

Derechazos con soltura y largueza, cambio de mano incluido. Con la izquierda largueza y firmeza, en los medios todo. Sobre el tercio pega rodilla en tierra un muletazo circular con la mano derecha de gran realización, excelso. Incluso vuelve a los naturales donde se impone al cansino y pastueño andar del berrendo. Pase de pecho de costado bien rematado.

La faena cuaja.

Hace al toro verse mejor aun en el adorno. Cosa que hace a los indocumentados taurinos pedir –hagan ustedes el favor- el indulto al berrendo.

Pero advierte Don Antonio Sánchez Landa, de zacatecanísimo acento, enamorado del campo, del caballo y del toro: “la plomada del toro en las patas no es la mejor, tiene el defecto de que su pezuña trasera derecha apunta hacia fuera en detrimento de su finura y de su desplazamiento”, indultarlo no es una opción.

Nos dice el veterinario zacatecano, apasionado de la cabalgata, “es estevado (pezuña asimétrica), un defecto altamente hereditable.”

Véase por donde se vea.

Solo que Macías, pese a su natural listeza, oye demasiado a su apoderado, Fermín “Armillita” que transmite demasiada inseguridad.

De ahí que Arturo caiga en su propia trampa. Sabe que el astado tan cerrado de agujas -certificado por el clínico y veterinario ojo del Doctor Sánchez Landa- con esa cruz que acaba en pico, será difícil de matar.

Y demora años en entrar a herir, no obstante en la suerte natural el berrendo estaba perfecto en cuadratura.

Aguanta la Autoridad, correctamente.

Claro, pincha Macías en la suerte contraria, desperdicia la perfecta cuadratura del berrendo ya mencionada para dejar todo en agua de borrajas.

Homenaje al toro, quizá exagerado.

Justo entonces, comienza el disloque.

El barlovento de la corrida, de la empresa, de la plaza en sí, comienza con una iluminación deficiente.

Prosigue con un trasijado y feo quinto, manso espantoso, y el desencuentro de Fermín Rivera. La llegada del viento huracanado y la desesperación pese al gran puyazo ante el geniudo toro de Gabriel Meléndez hijo. Aun Don Salvador García desgrana las “Cuerdas de Mi Guitarra” pero el astado destaca poco y Rivera solo en un momento arranca dos naturales.

El resto es contrariedad salvo la estocada. Magnífica para la oreja.

Inexplicable la presencia del sexto y el séptimo.

Ni Silveti ni Macías.

Uno a las carreras con poco temple otro por excederse en recursos. Silveti corta oreja, inexplicable, salvo por la estocada. Y a Macías le perdonan un tercer aviso con la “flexibilidad” de Usía, servilista y antirreglamentaria. Arturo Macías, innecesariamente da vuelo a la chabacanería y se lo cobra parte de la gente que se queda hasta el final.

Con la “Rosita Alvírez” de fondo en el cierre. Antes hay regionalismo soterrado entre “Marcha Zacatecas” y “Pela de Gallos” que sirven para dejar de lado el torerísimo y marcial pasodoble.

Será por eso que el taurino se lo piensa dos veces en subir la colina más alta para llegar a la Plaza zacatecana.

Desgraciadamente.

Por algo en tierra de toros como es Zacatecas hay desconfianza entre los taurinos pues en vez de torería hay chabacanería.

Y en vez de navegar el sotavento jugamos a la contra.

Aguas de barlovento de chabacanería y mansedumbre. Como tormentas que no se calman.

Twitter: @CaballoNegroII.

RESUMEN DEL FESTEJO.

Plaza Monumental de Zacatecas. Feria Nacional de Zacatecas 2014. Domingo, Septiembre 14 de 2014. Tercer festejo de Feria. Menos de media entrada en tarde cielo encapotado durante todo el festejo salvo el único momento de sol clareante previo a la salida del cuarto de la tarde. Tremendo viento molesto durante la lidia del primero y quinto, principalmente. Leve llovizna en el primer turno.

7 Toros, 7 de Pozo Hondo (Verde y Azul) el séptimo sobrero de regalo. Mal presentada por desigual. Con mejor cuajo el primero y el segundo que se desinflaron pasado el segundo tercio. Inicio bravo pero muy a menos en su lidia el castaño y aldinegro tercero. Bravo con el caballo y a más en el transcurso de su lidia aunque con la cara arriba al final, petición de indulto bien negada. El resto, impresentable trasijado y anovillado el cárdeno quinto y abecerrados los últimos dos. Salvo primero y tercero todo el encierro chincolo.

Arturo Macías (Azul Rey y Oro) Palmas y Fuerte Ovación con Saludos y División tras dos avisos. Fermín Rivera (Malva y Oro) Silencio y Oreja. Diego Silveti (Granate y oro) Oreja y Oreja. Salió a Hombros.

Mal la Autoridad de Plaza al perdonar al primer espada el tercer aviso en el de regalo.

Saludan tras banderillear al tercero, Diego Bricio y al cuarto, Jonathan Prado. Fenomenal el puyazo al quinto de Gabriel Meléndez hijo y de Nacho Meléndez al cuarto.

Gran derechazo de Diego Silveti en Zacatecas.

Gran derechazo de Diego Silveti en Zacatecas. Foto: @MyRyCar.

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VOZ DE LA FIESTA: Observando al Planetario Taurino – Entrevista con Domingo Delgado de la Cámara.

Domingo Delgado de la Cámara dicta cátedra. Otra vez.

Domingo Delgado de la Cámara dicta cátedra. Otra vez. FOTO: @casiel_28.

En Bilbao y en el marco de la Aste Nagusia pasada, se llevaron a cabo diversos hechos culturales que reafirman la naturaleza de la Fiesta de Toros. Uno de ellos fue la presentación del más reciente libro escrito por Domingo Delgado de la Cámara, “Entre Marte y Venus. Breve Historia Crítica del Toreo” (Yeguada Marqués, 2014). He aquí nuestra conversación con quien bien puede ser el crítico de mayor importancia del actual planeta de los toros y su historiador de mayor lustre y agudeza.

Por Fabiola Flores De SOL Y SOMBRA. Bilbao.

Teniendo como paisaje inmediato a la magnífica Plaza de Toros de Vista Alegre en Bilbao, hemos acudido al encuentro de Domingo Delgado de la Cámara, el importante crítico e historiador, tan proclive siempre a unir la inteligencia taurina con el sentimiento.

Conversamos con el autor español acerca de lo que más le apasiona. A la manera de un Galileo taurino, nos brinda un diálogo rico e interesante pues sus ojos observan el ritual de la Fiesta desde el amplio lente que brinda la historia.

De SOL Y SOMBRA: Domingo, en comparación con tus trabajos anteriores, sobre todo con la importante trilogía que ya has publicado, ¿Cómo definirías este libro que acabas de presentar a los lectores?

DOMINGO DELGADO DE LA CÁMARA: Este libro es una historia general del toreo. Los otros libros no eran una historia general, uno se dedicó a los toreros, otro al toro y otro a la lidia. Esta es una historia general desde que surge la triada fundacional de Pedro Romero, “Pepe Hillo” y “Costillares” hasta el momento actual. Es una historia del toreo irreverente e iconoclasta porque no estoy conforme con las historias que se han escrito. Esta es mi versión.

DeSyS: Los taurinos no cuestionamos mucho la dicotomía que confronta al toreo de arte con el toreo de valor, binomio válido pero no absoluto. En tus escritos has demostrado que la evolución del toreo plantea un abanico de diversos estilos, que hay diferentes nichos para diversas técnicas del toreo. Sin embargo, el título del libro insinúa un poco esa famosa dicotomía entre el toreo de arte y el toreo de valor ¿A qué se debe tan peculiar titulado?

DDC: En la mitología romana Marte era el dios de la guerra y Venus era la diosa de la belleza y el toreo ha estado siempre basculando entre esos dos extremos. El título se explica muy fácil: porque el toreo a lo largo del Siglo XIX era puramente marcial, era una lucha, era una guerra. Luego, a partir del surgimiento de Belmonte además del elemento marcial contiene el elemento venusiano, el elemento artístico y desde hace más o menos cuarenta años lo único que predomina es el elemento artístico. Se ha impuesto Venus sobre Marte. Esto es muy peligroso porque si el toreo abandona el riesgo, si abandona la lucha, se convierte en un ballet intrascendente que es a lo que estamos llegando.

DeSyS: Sé que Pepe Alameda ha sido trascendental en desarrollo de tu enfoque histórico, de hecho –en mi opinión- creo que esa vertiente que abrió Alameda te dio una línea de análisis a seguir. Tú en cierta forma eres su continuador. Esto es un ejercicio lúdico, imaginemos que alguien encuentra entre los archivos empolvados de este autor algo inédito, ¿Qué clase de texto te gustaría encontrar allí?

DDC: Sí, yo soy muy seguidor de Pepe Alameda, creo que es un escritor sumamente clarividente y muy mal comprendido en España. La crítica taurina española le satanizó porque veía en él un rival muy peligroso. Vino a retransmitir corridas por Televisión Española en el año ’74 y hubo una enorme campaña en su contra porque su visión del toreo era mucho más lúcida que la visión oficial que sostenían los críticos del momento. Por lo tanto, yo sí que me nombro heredero de Pepe Alameda pero sí que existen dos diferencias claras entre Alameda y yo, la primera es que Alameda era un genio, pero era un genio que no tenía sistema; se le ocurría una genialidad, la dejaba escrita en un par de líneas y ahí se quedaba la cosa. No tenía el sistema para aplicar esa genialidad a toda la historia del toreo, lograr una obra consecutiva y extensiva; eso sí que lo estoy haciendo yo. Otra diferencia es que Pepe Alameda, por las circunstancias de su vida, se vio muchas veces obligado a halagar a los toreros y yo no los he halagado nunca.

-Me gustaría encontrar en sus archivos pues… no lo sé. Probablemente eso, una historia general del toreo que nunca hizo. Era un genio, un genio vago, abúlico y le faltó sistematizar y extender sus ideas.

DeSyS: Como aficionada trato de leer constantemente, informarme y conseguir los textos de autores importantes. A partir de la lectura de tus libros me he dado cuenta que hay muchas obras que, tal vez, -ya a estas alturas y en este contexto, digamos, postmoderno- no le brindan al aficionado ninguna referencia concreta. ¿Podemos decir que obras como “El Cossío” ya están completamente fuera de contexto, que ya no tiene ninguna utilidad para el aficionado de hoy?

DDC: Yo creo que “El Cossío” no servía ni cuando se publicó. Vamos a ver, es una obra admirable desde el punto de vista de que es muy difícil recopilar toda la información que tiene. Puede valer, pues las biografías de toreros valen, pero como ideología taurina ya era una cosa completamente desfasada en su momento. Es decir, la Disertación Final de los Toros, en el final del tomo IV o Panorama del Toreo hasta 1978, en el inicio del tomo V, en el mismo momento de su aparición representan doctrinas absolutamente superadas que no valen.

DeSyS: Lo pregunto porque todavía existen aficionados que siempre te remiten a “El Cossío”…

DDC: Repito, “El Cossío” como acopio de datos está bien, pero como ideología está mal. La historia del toreo que aparece reflejada en “El Cossío” –que no es la peor- es una historia absolutamente mediocre y apegada a todos los tópicos falsos que luego inundan la cabeza de quien los lee.

DeSyS: Tú eres buen conocedor de la literatura taurina, sus escritores y diversos ángulos discursivos. En mi entender, no existe aún un estudio historiográfico de la tauromaquia. ¿Podrías esbozar algunos lineamientos generales de las tendencias más importantes?

DDC: Eso sería muy interesante, es decir, hacer un libro que podría llamarse Historia de las Ideas Taurinas o Historia de la Ideología Taurina. Es un libro inexistente que sería muy interesante hacer. Comenzando por el siglo XIX, está la tauromaquia de Bedoya o la tauromaquia de Sánchez de Neira, dos obras generalistas herederas del revisterismo del momento. Es decir, no tenían una ideología, simplemente se cuenta lo que pasa en el ruedo de un modo, digamos, de tipo telegráfico. Algo así como, “sexto toro sale y en el tercio del dos toma un puyazo de melones, en el tercio del cuatro toma otro de cantares”. No existe ideología en el siglo XIX, simplemente se cuenta lo que se ve.

- La ideología taurina empieza a partir de Belmonte, con él se empieza a hablar de arte, a filosofar acerca de los toros y se empieza a formar la ideología taurina como hoy la entendemos. De los admiradores de Belmonte -que empiezan a escribir una historia taurina para él- surge lo que podemos llamar la historia taurina oficial u oficialista. Frente a eso hay una corriente muy minoritaria, es la que defiende la memoria de Joselito, que está conformada por Corrochano y Pepe Alameda, ambos escritores, sin haberse tratado, creo que se guardaron cierto desprecio evidente. También hay alguien muy importante que es Guillermo Sureda, un escritor mallorquín muy poco conocido pero que escribe su Tauromagia, que es un libro muy importante.

DeSyS: ¿Qué ocurre después?

DDC: Después, toda la ideología redentora, torista, de contestación de los años setenta y ochenta en realidad no son tales porque lo que hacen es seguir la ideología de los belmontistas. Digamos que la corriente paralela es la de Corrochano, Sureda y Alameda, que yo creo que es quien verdaderamente ha tenido lucidez y ha sabido explicar la historia del toreo.

DeSyS: Continuamos imaginando estos libros que no se han escrito. Tú has dicho que piensas escribir el libro de la historia del fraude en la tauromaquia. ¿Cómo va ese proyecto?

DDC: Bueno, eso es algo que me planteé anteriormente. Sería un libro interesante de abordar pero, verdaderamente, no me veo con fuerzas para hacerlo. Sería interesante hacerlo porque el fraude acompaña a la Fiesta como acompaña al ser humano que tiene una cara brillante y magnífica, pero también una cara oscura y fraudulenta.

-El fraude es muy antiguo, por ejemplo, el Corregidor, el representante del Rey en el Puerto de Santa María en 1854, prohíbe una corrida que va a torear “Cúchares” porque han sido aserradas las puntas de las astas. O sea, que esto es una cosa mucho más antigua de lo que la gente supone y por lo tanto, sí que es necesario hacer una historia del fraude. ¿Cuál es el problema? Es que cada vez ha habido más fraude, esto se ha ido saturando y al final representa un auténtico problema. Más que la disminución del peligro -que es lo que se desea- la cuestión es que el fraude provoca que el aficionado desconfíe, llena de descrédito a la Fiesta de los toros. Sería bueno hacer, por un lado una historia del fraude, y sobre todo, conminar a la autoridad para que lo erradique.

DeSyS: A mí lo que me parece el gran reto, al abordar este tema, es cómo se documentaría el libro. ¿Cómo vas a encontrar fuentes del fraude?

DDC: Ese es el gran problema, claro, el fraude se realiza de noche y sin testigos porque quien lo está realizando es consciente que está haciendo una irregularidad. Por lo tanto, las fuentes no existen, todo lo que se habla del fraude son todo leyendas. Lo que se ha comentado de boca a boca, lo que cuentan los taurinos y los aficionados… pero pruebas no existen. Ese es uno de los problemas que implica el libro, claro.

-El fraude ha existido siempre pero cada generación lo va aumentando. Cuando se ha afeitado a un toro no se dejan pruebas.

DeSyS: ¿Eso quiere decir que sería un libro basado en la literatura informal, en el imaginario y la memoria de la tauromaquia?

DDC: Sería algo basado en los comentarios de unos y de otros. De todas maneras, el recuerdo del toreo o la auténtica historia del toreo no se ha transmitido en los libros. Se ha transmitido oralmente entre los pocos aficionados que sabían verlo y entre los pocos profesionales que también sabían verlo porque de toros ha sabido muy poca gente. La auténtica historia del toreo se ha contado en las tabernas, se ha contado en los coches de cuadrillas, nunca en los libros. Y dentro de esa auténtica historia del toreo que es oral, pues muchas veces se ha hablado de los fraudes.

DSyS: En tu obra explicas que a lo largo de la historia del toreo se ha, digamos, purgado la genética de las castas primigenias y que ahora sólo sobrevive una de ellas: la Vistahermosa, la cual, llevada a sus límites ha dado lugar a lo que algunos llaman el toro artista. La contradicción es que el público parece gustar cada vez más del toro monumental y, a veces, desproporcionado. Últimamente se ha visto que están embistiendo esos toros enormes. Como ejemplos recientes podemos citar un toro de Cuadri en Valencia durante la Feria de Julio y algunos ejemplares del Puerto de San Lorenzo en la pasada isidrada. En cuanto a la selección que se hace en las ganaderías, ¿Crees que es posible conseguir ese toro enorme pero que embista con la clase y la entrega que se demanda del “toro artista”? o por el contrario, ¿Crees que definitivamente ya no hay esperanza para la manipulación genética en el campo bravo a partir de la selección?

DDC: Creo que se tienen unos conocimientos genéticos que nunca se han tenido y por lo tanto se podría lograr el toro perfecto, lo que pasa es que hay un montón de intereses para que no se logre. Es decir, aquí, quienes tienen cogida la sartén por el mango son los toreros y lo que ellos quieren es un toro fundamentalmente sumiso. Pero sí que es posible lograr un toro que combinara la embestida de clase con la emoción. De todas maneras, yo creo que el futuro no existe. La Fiesta de los Toros está inmersa en una sociedad que no la comprende, los ataques van a ser constantes, el mundo profesional taurino es esencialmente mafioso… yo creo que la Fiesta no tiene futuro. Por lo tanto, el toro del futuro simplemente no va a existir porque no va a haber corridas.

DeSyS: Según estas predicciones, ¿cuánto tiempo de vida le queda a la Fiesta?

DDC: Va a ser algo muy rápido, va a ser una cosa de quince años. El mal ejemplo de Barcelona y la prohibición han abierto el apetito de los antitaurinos de todo el mundo; además tienen a su favor a los políticos y a los periodistas, esto va a ser muy rápido. Podríamos vencerlos, primero, ofreciendo un espectáculo muy auténtico con el toro de verdad; y luego, pues trabajando todos unidos para lograr una lucha eficaz. Pero no, el espectáculo que se ofrece actualmente no atrae porque es un espectáculo aburrido con un toro previsible y sumiso, hay una desunión en el mundo de los toros. Cada uno va a defender sus propios intereses y no los intereses generales, esto nos debilita frente al enemigo. Es muy difícil que esto tenga futuro y, desde luego, va a ser una cosa de muy poco tiempo.

DeSyS: ¿Ni siquiera una generación más?

“Entre Marte y Venus. Breve Historia Crítica del Toreo”, de Domingo Delgado de la Cámara, el libro puede adquirirse sólo en librerías y locales de España, por el momento.

DDC: No, yo creo que no, lo hemos visto este invierno. La comidilla del invierno ha sido la disputa que han tenido cinco figuras con la empresa de Sevilla. Eso demuestra que lo que están haciendo ambas partes es luchar por sus propios intereses partidistas y no por el bien de la Fiesta. Es decir, demuestran una auténtica cerrazón mental, no tienen ningún horizonte, los árboles no les dejan ver el bosque. No se dan cuenta de lo que está sucediendo y por lo tanto, eso nos hace muy vulnerables.

DeSyS: De acuerdo a esto que nos dices, la Fiesta está a punto de terminar. Esto implica que tú ya has visto casi todo lo que hayas podido atestiguar en tu vida taurina…

DDC: Existe una verdad filosófica universal de la que la Fiesta de los toros no se puede escapar. Todas las cosas nacen, crecen, tienen una etapa de esplendor, de decadencia y tienen una muerte. Esto ha sucedido en todo, hasta en los grandes imperios, también todas las personas pasan por ese trance -pregúntaselo a los dinosaurios-. La Fiesta de los Toros no se va a salvar de esa verdad universal. No creo en el futuro de la Fiesta por lo dicho, porque todo tiene un principio y un final. A veces te encuentras con esa persona que dice: “no… pero los Reyes y los Papas ya quisieron prohibirlo…” y demás. Ellos no se dan cuenta que cualquier Rey del siglo XVIII o cualquier Papa del siglo XVII tenía mucho menos poder que un Presidente de Autonomía actual.

-Antiguamente el poder era muy difícil de ejercer, una persona dictaba una Ley y luego era imposible de aplicar porque no había medios para aplicarla… no había comunicaciones. En cambio, hoy las leyes se cumplen con auténtico rigor. Además también ha cambiado mucho la mentalidad de la gente. Antiguamente la gente era insumisa, no valoraba su vida ni su bienestar porque no valía nada. La gente vivía mal y en medio de durezas. Por lo tanto, cuando se intentaba hacer algo impopular el pueblo se oponía y había revueltas, el político o el gobernante de turno se tenía que resignar.

DeSyS: ¿Y qué pasa entonces ahora?

DDC: En cambio ahora, a pesar de que hablamos de democracia y hablamos de derechos, en realidad no tenemos ningún derecho ni existe la democracia. Ahora el poder sí que aplica su rodillo de un modo muy eficaz, entre otras cosas porque nos hemos vuelto sumisos. Ahora la gente teme perder su casita, teme perder su trabajo y nunca se ha sido tan sumiso ante el poder como ahora. Lo podemos ver con la ley del tabaco; cuando se publicó la ley del tabaco yo dije: “esto no se pude cumplir, la gente va a seguir fumando en los bares”. Pues no, se ha aplicado con auténtico rigor y nadie fuma donde no debe, ¿Por qué? Pues porque el dueño del bar te dice: “Oye, apaga el cigarro porque me van a multar”. Por lo tanto, ahora nos hemos vuelto sumisos. Tenemos mucho miedo a enfrentarnos con el poder y por lo tanto las leyes de prohibición se pueden aplicar con toda tranquilidad. Se ha visto en Cataluña, por eso estoy muy preocupado.

-Además otra cosa, antes los toros gustaban a la gente, ahora no gustan. Hoy la afición a los toros es una diversión muy minoritaria e incluso la gente, el común de la gente, vería con buenos ojos una prohibición. Estamos en una etapa muy difícil. Por último, la Fiesta de los toros está cargada de contradicciones, lo hemos hablado. Hemos buscado un toro tan noble, tan noble para que los toreros toreen tan despacio, tan despacio que al final hemos conseguido una Fiesta muy aburrida que no puede tener vigencia porque un espectáculo es todo lo contrario al aburrimiento. Por lo tanto, aunque todas las mañanas rezo para que haya un milagro y que se revierta esta tendencia, veo muy difícil la supervivencia de la Fiesta.

De SOL Y SOMBRA: Con un panorama tan gris, en los años por venir ya no habrá muchas tardes de gloria. Suponiendo que ya lo has visto casi todo ¿Qué recuerdo taurino te llevarías a la tumba?

DOMINGO DELGADO DE LA CÁMARA: Me llevaría a la tumba las primeras novilladas que vi en mi pueblo en Morata de Tajuña. Era una plaza de pueblo con novilladas de pueblo, pero digamos que son las primeras sensaciones. Siempre hay una primera vez, cuando las cosas verdaderamente te impresionan y te llegan al corazón; luego es simplemente la repetición de lo ya visto. Me gustaría llevarme ese recuerdo. Además porque se celebraban en un ambiente muy auténtico.

- Un pueblo de Castilla donde se echaban novillos que eran toros, sin ninguna trampa ni cartón, novilleros… pues algunos muy verdes, otros ya muy fracasados pero que hacían lo que podían delante de un toro de verdad y delante de un público muy duro que no pasaba una. Eso es lo que me condiciona y esa es la Fiesta que me ha gustado.

-La Fiesta de cartón, piedra con el toro despuntado, con el divo aplaudido por un montón de burgueses que observan y presumen de poderío económico desde la barrera es una Fiesta que no considero mía. Al final, siempre voy al pueblito, con el toro de verdad, con un novillero que lucha con él y con un público que tal vez no sabe mucho y es bastante ingenuo pero que siente aquello de verdad. El gran espectáculo de sociedad es otra cosa que me llega mucho menos.

Hasta aquí nuestra charla con el autor.

Mientras agradezco a Domingo la entrevista crece en mí un sentimiento contradictorio.

Por un lado la expectación y esperanza que siempre provoca el ver una corrida con los famosos victorinos; por el otro, albergo esa tristeza compartida de quienes se saben los últimos testigos de un rito ancestral. Al finalizar el día, sabemos que cada arrastre es “lento”. Es lento porque llegará el día en que la Fiesta – una muy sofisticada forma de expresión humana- no tendrá ningún eco en las sociedades “modernas”.

Ya lo apuntó Jorge Luis Borges: “El tiempo no rehace lo que perdemos; la eternidad lo guarda para la gloria y también para el fuego”.

Twitter: @cassiel_28.

*Domingo Delgado de la Cámara, Entre Marte y Venus. Breve Historia Crítica del Toreo. Yeguada Marqués, 2014. 385 p.

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¿La Fiesta en Paz? El documental Luz en las Sombras causa controversia.

Foto

Gran entrada se registró en la Cineteca Nacional para la presentación del insólito documental Luz en las sombras, destellos del toro bravo en México, de Renel Tron. Foto Bartek Lewicki.

 Por Leonardo Paez.

Toros y gente que los rodea, voces de vaqueros llamando al ganado, esfuerzos comunitarios por levantar una plaza de troncos y petate, rebaños enseñoreados de su paisaje, emocionadas opiniones de figuras en cierne, artesanos y aficionados, atardeceres y amaneceres mágicos, sugerentes cuerdas de guitarra acústica o eléctrica, sutiles sonidos de marimba, una trompeta con sordina, las tenues notas de un piano –todo a muy prudente distancia de las taurinerías convencionales–, y horizontes no por amplios menos inciertos.

Tal es el marco del interesante documental Luz en las sombras, destellos del toro bravo en México, de la mexicana Renel Tron, con fotografía de Fabricio Feduchy y música original de Jorge Uruchurtu, presentado el lunes pasado en la Cineteca Nacional. Y si bien para muchos asistentes no taurinos fue revelador, para otros, junto a escenas de gran belleza como la de reses revolcándose y dándose un baño de tierra, hay una narración inconexa no tan didáctica como se intentó, pues da por sentado muchas cosas.

“Fueron tres años de mucho trabajo –comentó Renel a La Jornada–, opiniones encontradas, escepticismo, miles de kilómetros recorridos e incontables correcciones. Regresé la música varias veces hasta que Jorge, un talentoso músico de 27 años, tocó fondo en su propia nostalgia de un México que no conoció o que le parecía viejo. Su asombro ante el misterio del toro en su medio logró reflejarlo en la música del documental, que logra momentos de gran intensidad.

“Con Fabricio, amigo desde la escuela, fuimos del sentimiento al pensamiento. Es un naturista convencido y un documentalista de gran experiencia que no imaginó filmar un documental del toro de lidia en su hábitat. Nunca será aficionado pero siempre será respetuoso del toro. Fuimos cómplices honestos y supimos tenernos paciencia, apertura y respeto. Hubo un propósito de sencillez en cada toma y una mexicanidad y una sensibilidad compartidas, por lo que el resultado es un trabajo muy diferente al usual”, remata Renel.

Se torea como se es, sentenció Juan Belmonte, al que los criterios actuales tal vez hubieran admitido como subalterno o mozo de espadas, habida cuenta de que “no parecía torero”, simplemente lo fue de la montera a las zapatillas, pues parecer nunca ha sido sinónimo de ser. Y si se torea como se es, también se hacen documentales como se es. Así, el documental titulado Luz en las sombras, es un singular tributo a la dignidad animal de ese ejemplar, un reconocimiento a la gente que se ocupa de su crianza y cuidado cotidiano, y una tribuna para quienes lo aman.

Reflejo del espíritu de una aficionada indignada ante las descompuestas embestidas de quienes apoyan y son apoyados por el pensamiento único, ese que pretende imponer al mundo lo que considera política, económica y culturalmente correcto, dispuesto a barrer tradiciones y expresiones, a quitar fuentes de trabajo y a prohibir el amor inteligente por una maravillosa especie animal, mientras la crueldad en todas sus formas se extiende por todo el planeta, la original propuesta de Tron testimonia y defiende el sentimiento que le provoca el toro de lidia, así como unas formas de vida animal y humana que le parecen intocables y deben ser respetadas, pues se tra-ta de un México profundo aún no contaminado por la globali zación. Lúcida en su percepción de la fiesta, Renel afirma: “Cuando algo tiene identidad, le habla a todos, pero si no la hay, sólo queda la subordinación a identidades ajenas”. El imparable desmantelamiento de la autoestima individual y colectiva, le da la razón.

Pensando en espectadores desinformados o mal informados de todo el mundo, esta visión del toro de lidia, más allá de los estrechos y autocomplacientes límites de taurinos y aficionados del país, se expone a sectores más amplios e incluso de difícil aceptación. De ahí el tono contenido, espontáneo, sencillo y sensible de muchas de las escenas, a prudente distancia del oro, seda, sangre y sol, como no fuese el de los incomparables amaneceres y atardeceres del campo bravo de México, que rezuma horizontes, libertad y espacios bastante más amplios que autopistas y segundos pisos.

La fiesta de toros está pidiendo a gritos unidad y solidaridad en cuantos dicen amarla, por lo que urge el diálogo inteligente que sustituya al monólogo autocomplaciente, conocer y escuchar al otro como posibilidad de ser conocido y escuchado. A falta de respuestas atractivas por parte de los sectores directamente involucrados, la tradición taurina de México requiere propuestas imaginativas e inteligentes por parte de la sociedad civil, ignorada hace años. El documental Luz en las sombras es una de esas propuestas. ¡Enhorabuena!


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Zacatecas. Tercera corrida de feria: Hay corridas que merecen ser prohibidas

Por Juan Carlos Valadez - De SOL y SOMBRA.

La mansedumbre se está cargando como la peste la feria de Zacatecas, pero no solo Zacatecas, si no todas las ferias de México en donde vemos encierros con reses de comportamiento borreguno, débiles y famélicas. El sábado un encierro de Cerro Viejo impresentable, perdóne usted que lo repita con tanta constancia, pero es que las reses eran de sangre desechable, mansos a rabiar, sin una gota de casta y bravura en las venas, borrachos de sosería y sin conocimiento de la codicia, la acometividad, la clase…

La ganadería de Cerro Viejo ha hecho méritos suficientes para no volver a pisar esta plaza en unos años. Y ojalá así sea, aunque no sea más que para velar por la afición de los pocos que van quedando en esta ciudad. Toros de desecho y toreros soporíferos, aburridos, náufragos de una espantosa vulgaridad, pegapases, escasos de técnica, pesados, siempre ventajistas y que apenas lograron meter a los tendidos de la Monumental un tercio de entrada.

Un aficionado de toda la vida, al doblar el quinto se levantó, y dijo: “Me voy, porque si me quedo pierdo la afición…! Estas corridas habría que prohibirlas”. Lo que no me explico es porque los tres matadores brindaron uno de sus toros al publico. ¿Qué habrían visto? ¿Qué es lo que brindaban?

El festejo

Poco queda de aquel Jerónimo que hizo albergar algunas esperanzas en la pasada década y durante finales de los 90s. Tiene empaque de torero antiguo e inclusive por momentos cuando se acomoda nos regala algún muletazo de antología como sucedió en el cuarto al que le corto una oreja demasiado benevola. Pero con su primero que era un manso con peligro, Jerónimo no tuvo argumentos técnicos ni estéticos para resolver la difícil papeleta.

Arturo Macías estuvo irreconocible, se fue en blanco como un fantasma y es que esta vez no tuvo material para dar su acostumbrado concierto de destoreo. Con el quinto alargo de más y su faena paso inadvertida por el público, con la espada anduvo fatal y escucho dos avisos. Con su primero tuvo un prometedor inicio capotero pero nada más.

Jorge Sotelo hizo lo que pudo con el lote de mansos que le toco en suerte y que en realidad fue muy poco, pero que fue suficiente para cortar una orejita del sexto.

Al final lo dicho: hay corridas que merecen ser prohibidas; aunque no sea más que para que no se pierdan más aficionados…

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CON MENOS DE MEDIA PLAZA EN SALAMANCA: Una tarde con pocas vibraciones y un triunfo facilón.

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Ficha del festejo toros de Montalvo: bien presentados, de equilibrada romana, nobles, flojos sosos y con poco fondo en el último tercio. Mejoraron un tanto los que hicieron 2º, 4º y 5º.

Por Por Fermín González

Paco Ureña, ovación y oreja, Joselito Adame, oreja y oreja con división, y Jiménez Fortes, ovación y palmas de despedida. Menos de media plaza.

La corrida había gustado a los parroquianos el día del desenjaule, y fue aplaudida, pero lo cierto es que  transmitió  pocas vibraciones a los tendidos. Abrió plaza Paco Ureña, torero que apodera la empresa, y de gusto de Salamanca. En su primero lo pasó con series de muletazos solventes y de gusto, corrió bien la mano y remató con soltura; bien colocado toreó con asiento y limpieza al natural con depurada técnica; no fue de mucho sonido su faena que lo puso pesado para descabellar tras estocada entera caída. Aviso y ovación.

En su segundo toro bien lidiado, muy reunido toreó Ureña por el pitón derecho, ajustado en la reunión y con impecables remates; faena con suavidad en el manejo de los engaños encajado y con temple logró series de mucho mérito, sufrió una voltereta, y exprimió cuanto tuvo el animal hasta donde duró estocada trasera fulminante y oreja.

Joselito Adame, también nuevo por estos pagos se dejó ver de capote,  sin apreturas, con la muleta sorteó una faena desde el centro del ruedo con unas espaldinas. El animal embistió con franqueza y buen tranco. Los derechazos y naturales de buen trazo un tanto despegados le hizieron un final con gusto y empaque y mató de entera caída y cobrí un apéndice. Su segundo fue el mejor de la tarde. Un toro de hechuras impecables, genuflexa la rodilla lo pasó con soltura y firmeza de capote, lo llevó por abajo en la muleta, y en el torero fundamental con la boyante embestida y fijeza del Montalvo consiguió faena, de buen tono pero de nuevo tirando líneas por fuera sin embraguetarse, sin rebozarse.

El personal se lo hizo saber y Adame se mostró ofendido, pero el generoso público salmantino tenía razón. Era toro de dos orejas y al matarlo de entera tendida sólo se llevó una con protestas incluida; aunque parece ser que se ahogaron entre la petición. Salió en hombros pero sin ese frenesí, sin ese fervor popular de haber sido un triunfador de la tarde, pero facilón.

Cerró la terna Jiménez Fortes, que fijó de capote con solvencia a su primero, lo sacó a los medios con pases por alto. El toro puntea los engaños, tira de su sosa embestida y consigue hilvanar faena sin mucho sabor. El animal se va apagando porfión y valiente logra imponerse en cercanías, un desarme y sin más emoción lo mata de pinchazo y entera, aviso y ovación.

En el que cerraba plaza, lanceo variado, con limpieza y asiento, y en la muleta derechazos sin apreturas, naturales con buen trazo y remates de buena factura, se va imponiendo el torero a base de valor y firmeza en terrenos comprometidos, pero el animal se apaga, y la labor estuvo carente de emociones, se metió entre pitones, sitio donde se encuentra a gusto, pero se dispuso a dar unas manoletinas para cerrar su actuación y como se presumía, el toro lo levantó, en una fea voltereta. No pasó nada, estoconazo perpendicular y aquí acabaron las esperanzas en una corrida, de irreprochables presencia, pero que careció de ingredientes vitales para llevar la emoción al tendido. Y así lo vi así lo cuento. Mañana más….

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El Pana.

El Pana en Guadalajara.

Por Ignacio Ruiz Quintano – Abc

Once de septiembre.

A la hora que Barcelona jugaba en la calle a independizarse de España (“¿Independencia? –decía Pla, tirando una ceja al aire–. Los catalanes podemos fabricar muchos calzoncillos, pero no tenemos tantos culos”), los de Madrid fuimos a Guadalajara a despedirnos en la plaza de El Pana y Frascuelo, dos mundos que desaparecen.

Frascuelo es Madrid y la pureza del arte clásico, que pide un punto de vista lejano.

El Pana es México y el exceso del arte barroco, que pide un punto de vista cercano.

Los filósofos dicen que todas las grandes decisiones de los hombres son excesos, desde el caminar de pie hasta el hablar al aire, pues toda palabra humana es un disparo a lo abierto.

–¡Brindó un toro a las putas! –le espetó el Loco al Pana en un plató.

Cierto. “Dios las bendiga por haber amado tanto”, dijo en aquel brindis televisado El Pana, cuya fascinación por esas mujeres sólo es equiparable a la que su compatriota José Luis Cuevas (el artista vivo más grande del país) confiesa a cada paso: el burdel como su “lugar preferido entre todos”, afición que le viene, dice, del cine mexicano de los 40 y 50, con sabor a Emilio el Indio Fernández. Y cuando a Cuevas treinta y dos mujeres empresarias le dieron en Madrid un almuerzo de homenaje y le preguntaron si era feminista, contestó:

– No. Yo soy mujeriego.

Contra el exceso arraigado en la naturaleza humana, los antropólogos predican moderación, que es esta socialdemocracia que contra el alzamiento de las barretinas toca el piano y sin embargo se aspa ante un torero que hace el paseo con puro y sarape y que se atreve a decirle al Loco:

–He podido con los toros más fieros, pero no con el de Domecq, que está en un litro.

Todo es viril con Frascuelo y El Pana.

En Frascuelo ves la dignidad estética, y en El Pana, la dignidad festiva, porque la fiesta mexicana (el constante advenimiento de lo insólito) no es sólo un exceso (Paz): también es una revuelta, una súbita inmersión… en la vida pura.

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Aquellos Periodistas: ‘Para tener una fiesta digna, hay que tener las conciencias limpias’

Por El Bardo de la Taurina.

Cuando una pregunta se va haciendo cotidiana, es razón inequívoca de que algo interesa, el cuestionamiento es; ¿Cómo eran los periodistas de antaño? y ¿cuál es la diferencia con los de ahora?, la respuesta es que el término periodista se ha abierto producto de la modernidad, más antes había buenos, regulares, mafiosos (revista ‘Tiempo’ ‘La crónica taurina pagada’ donde se dan nombres de medios, de periodistas y cantidades del entre o del apoquine) más a la denominación de Medios de Comunicación se suman los usurpadores, los arribistas, los paleros, los extraños, los medrosos, los lambiscones y los metalistas, quienes a través de la ‘publicidad camuflajeada’ o el ‘embute’ venden triunfos, tapan fracasos y alteran realidades o viceversa y que pululan en medios; escritos, hablados, televisivos, gráficos cibernéticos y dentro de esto, los que nada tienen que ver con la profesión pero que se las dan que dizque de comunicadores que son los que se valen del twitter o del Facebook y aquí como me señalara el otro día un asiduo y respetado lector (Ramÿfffff3n) que se montó en la ambigüedad de un término y con ello aprovecho pa’ ponerme unas letras pensando seguramente en aquello de que ‘El Coronel no tiene quien le escriba’ y entre su descarga decía ‘que si alguien algún día se le antoja hacer un pastel y lo hace, eso no lo hace un gran pastelero y menos aún poderoso y triunfante pastelero’ y el entusiasta aficionado a quien saludo afectuosamente, no se equivoca pues una cosa es una y otra es otra, pero que tal si pa’ centrarnos recurrimos a la academia de dos grandes maestros del periodismo los intemporales Don Jesús ‘El Ciego’ Muñoz y Don Eduardo Téllez Vargas ‘El Güero’:

‘El Ciego’ Muñoz en entrevista que concedió a Bernarda Muñoz en la revista ‘Torerísimo’ dice ‘Para ser un buen periodista, pienso es necesario ser objetivo, imparcial y honesto (¡Ha rodar cabezas!) amén de tener amplios conocimientos de la fiesta de toros’ (¡Tómala barbón!) y continua ‘El periodismo taurino en mi época – y en otras – enseñaba y orientaba al aficionado para comprender mejor al toro’ y va esta otra ‘Cuando a un toro le cortas las orejas y el rabo o cuando ganas la noticia en exclusiva, es la satisfacción más grande que te pueden dar, el torero y el periodismo. Así lo siento y así lo sigo viviendo. Tan difícil es escribir de toros como aprender el oficio de torero’. (Charran, chan,…chan, chan)

En el libro de otro maestro que lo fue José Ramón Garmabella ‘¡Reportero de policía! El Güero Téllez’, editorial Océano a la letra dice ‘El periodismo en 1930 era más bohemio y al periodista se le quería y respetaba porque tenía un gran sentido de la decencia y de la honestidad era incapaz, por lo tanto, de recibir cinco centavos de nadie.’ y por ahí continua el maestro ‘Güero’ Téllez; ‘Periodista es el que vive de ello, para que una persona se considere un profesional del periodismo debe ser honesta, culta y debe estar dispuesta a decir la verdad’, Así mismo el periodista debe de ser profesional que no le interese el dinero que le vayan a pagar, sino el triunfo de informar la verdad a sus lectores’, ‘Si un hombre no tiene esos conceptos no es profesional. Por ello, cuando alguien sostiene que cualquiera puede dedicarse al periodismo, le replico enérgicamente que no es cierto, puesto que para dedicarse a él, deben tenerse muchas cualidades y si no se cuentan con ellas, pues simplemente no se es periodista. Así de fácil’

Ante la claridad de los maestros obviamente no hay nada que agregar solo recomendarle que se sumerja en las crónicas de aquellos tiempos y usted solito se dará cuenta cual era la diferencia, ¿tiempos diferentes…?

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