Es lo que digo yo: Sebastián Castella, Gloria y Majestad

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CASTELLA: De Guadalupano de Teofilo Goméz a Seda de Oro de La Joya, toda una época y tauromaquia de una gran figura del toreo.

Por Luis Cuesta para De SOL y SOMBRA.

El pasado viernes 5 de febrero fecha emblemática para La Plaza México, Sebastián Castella le demostró a toda la afición de México porque es una figura del toreo. Torero sobrio y elegante, de poderío, técnica y gran valor dio una lección para todos aquellos que aspiren un día con llegar a ser figuras del toreo.

Ser figura del toreo es la meta de todo el que se viste de luces y Castella siempre lo tuvo claro de su presentación en público el 30 de marzo de 1997 en Aignan (Francia). En México debuto con picadores el 17 de enero de 1999 en la hoy tristemente olvidada Plaza de Toros Caletilla de Acapulco -semillero de grandes figuras del toreo- con novillos de Cerro Viejo, alternando con Javier Gutiérrez, Jorge González e Israel Téllez.

El 12 de agosto del 2000 tomo la alternativa en Béziers con toros de Juan Pedro Domecq cortándole una oreja a cada uno de sus ejemplares, siendo su padrino aquella tarde Enrique Ponce y José Tomás de testigo.

Desde ese año su carrera subió a niveles vertiginosos entre triunfos sonados en Madrid y los ruedos más importantes del mundo, en donde en más de una ocasión pago con sangre el derecho de piso hacia la cumbre del toreo.

Castella tiene también el enorme mérito de haberse convertido en la primera figura de la historia de Francia e imponerse como un torero revolucionario de su generación, que ha influenciado a muchos toreros jóvenes que han visto en su toreo y personalidad un espejo de lucha, ya que además de los toros, tuvo que superar el factor en contra de triunfar en España al no ser un torero nacido en esa tierra.

En el pasado festejo de aniversario de la Plaza México, Castella salió a arrimarse y ponerse muy cerca del toro para poder triunfar como si no hubiera mañana y de esa noche dependiera el seguir toreando o quedarse en su casa para solamente ser uno más.

Después de una dolorosa cornada en el primero de su lote, salió con hombría y decisión para lidiar al segundo de su lote, pero ante lo deslucido del mismo, regalo un toro de La Joya  que tuvo movilidad y fijeza, pero que embestía siempre a media altura y punteando.

No fue la faena bonita, limpia y artística que suele caracterizar las grandes faenas en La México, pero fue una faena de entrega y técnica, en donde por momentos Castella pudo expresar lo mejor de su tauromaquia en algunas series de muletazos por ambos lados con mucho temple y largueza, en lo que fue una faena variada y emocionante de principio a fin.

Cuando el público solicitaba erróneamente el indulto, Castella hizo caso omiso de la petición y se fue por derecho para dejar un estoconazo. Dos orejas inobjetables en la que ha sido junto a la faena de Morante de la Puebla, lo mejor de la presente temporada.

Gloria y majestad para esta gran figura del toreo mundial.

A la imagen del éxito de Castella se sumó la cara de la derrota de una promesa fugaz como lo fue en su momento Arturo Saldívar, que nuevamente ha tenido una temporada en la Plaza México para el olvido.

La gran duda que me queda es: ¿Por qué Saldívar no regalo un toro antes que el diestro francés tras su lamentable actuación? ¿No se quiso arriesgar con Seda de Oro de La Joya, un toro que era alto de agujas y de imponente cornamenta? ¿Por qué no dio ese paso adelante de casta, dignidad y celo profesional?

La respuesta es muy obvia: Esa es la gran diferencia entre las figuras del toreo y el resto.

Por su parte el primer espada Ignacio Garibay tuvo una muy digna y grata actuación, pero por sus fallos con el acero malogro la oportunidad de poder redondear su temporada en La México.

EL SUPER DOMINGO DEL ANTICLIMAX TAURINO

Del festejo del domingo – de Super Bowl- que por cierto no convoco a más de tres mil personas, es mejor no decir mucho, salvo que el querétano Juan Pablo Llaguno se vio un poco más decidido que el resto de sus alternantes, que en términos generales junto con el ganadero Pepe Marrón tuvieron –otra vez- una tarde para el olvido.

Y remato con lo expresado por el Maestro Castella tras su triunfo: “Quiero seguir creciendo taurinamente y seguir sorprendiendo, quiero dar mucho de qué hablar en este 2016″. 

No hay duda de que las figuras del toreo están hechas de una pasta especial.

Es lo que digo yo.

Twitter @Luis Cuesta_

Hermoso de Mendoza y El Payo triunfan en Jalostotitlán

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Un clásico de los carnavales

De SOL y SOMBRA.

El rejoneador navarro Pablo Hermoso de Mendoza y el mexicano Octavio García “El Payo” triunfaron hoy al cortar dos y una oreja, respectivamente, en la tercera y última corrida de la feria de Jalostotitlán. Por su parte, el también mexicano Ricardo Frausto dio la vuelta al ruedo.

Con lleno completo de lidiaron dos toros para rejones de Teófilo Gómez primero y cuarto; dos de Jaral de Peñas, segundo y sexto; uno de San Isidro, tercero, y uno de Montecristo que cerró la sesión. Desiguales en general en sus condiciones de lidia.

Hermoso de Mendoza, con el que abrió plaza, flojo, estuvo bien a secas y se silenció sus labor.Se superó en el cuarto, un buen toro, con lidia brillante en todo y mató de rejón de muerte. Dos orejas y salida a hombros.

“El Payo” se mostró torero y decidido toda la tarde. Cortó la oreja al segundo tras una faena muy firme y de buena calidad. Con el quinto hizo el esfuerzo para palmas.

A Frausto se le vio entusiasmado con el tercero, en una faena que reunió destellos de valía para dar una vuelta al ruedo, y en el sexto cumplió con decoro regular con el acero. Silencio.

Ocho con Ocho: Cuesta Arriba Por Luis Ramón Carazo

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Castella se repuso de una cornada y se vistió de héroe al salvar el festejo de aniversario

La reflexión que nos deja tanto la corrida del setenta aniversario de la inauguración de México, cuanto la del domingo 7 de febrero de 2016 es de lo mucho que habría que trabajar para poder encauzar a la fiesta hacia un derrotero más brillante.

De la corrida del aniversario me parece muy rescatable la actuación de Ignacio Garibay.

Por supuesto la actitud de vergüenza y celo de figura de Sebastián Castella, quién salió a torear después de un doloroso percance en su primer astado para lidiar el segundo y luego (aún que antirreglamentariamente) bordar una faena emotiva a un toro de regalo de La Joya,  de feas hechuras y cornalón pero de embestidas continuas,  aunque las hacia a media altura y punteando, para que el público en su mayoría, seguramente cansado de tanto toro light, estaba empecinado con el indulto. 

Al final fueron dos orejas para el francés y una vuelta al ruedo inmerecida a los despojos de un toro, que a algunos con su estampa, nos hizo recordar las fotos de los festejos pueblerinos de hace años con toros de media casta. No se me malentienda,  el toro de La Joya de ninguna manera lo era me refiero a su fenotipo o forma física.

Lo antirreglamentario fue que el anuncio de regalo de Sebastián lo debió hacer antes de culminar el tercio de banderillas del sexto, pues él era segundo del cartel y solo el tercero puede pedirlo en el último tercio de su segundo turno. Si bien él toreó el sexto por el percance no perdió su lugar de alternativa, pero en fin, minucias de forma que al final es fondo, como diría Don Jesús Reyes Heroles en la política.

El domingo la corrida de Pepe Marrón fue lo que desde hace años caracteriza a la ganadería, presencia en la raya de lo justo, nobleza al extremo, debilidad y ahora se anotó falta de acometividad y desinterés por embestir,  que tal vez provoquen que una persona con tanta bonhomía y afición piense si el camino es el correcto o bien lo tome solamente como una muy mala tarde.

No me nace destrozar, extendiéndome  lo que tanto tiempo, dinero y esfuerzo,  le han costado construir a quién apuesta su tiempo y fortuna en su ganadería.

Pero el petardo de falta de bravura es evidente y no hay mucho que agregar, Pepe es autocritico y él sabrá cuál es su siguiente paso.

De los toreros del cartel del domingo subrayar la gran actuación de Juan Pablo Llaguno a quién le tocó en octavo lugar una astado al que supo extraerle a cuenta gotas el buen estilo para engarzar bellísimos muletazos en particular con la mano izquierda, importantes, con la espada tiene que practicar la suerte, pero fue una grata revelación verle tan seguro de sí mismo e inclinado hacia el toreo de altos vuelos.

Sus compañeros de cartel, Francisco Rivera, Diego Silveti y Fermín Espinosa a reflexionar el por qué la entrada fue tan magra, descorazonadora, para un cartel de las dinastías que los cuatro representan y en la que prevaleció la voluntad y las ganas de hacer bien las cosas, pero que reflejan la lejanía de México de Rivera quién reapareció después del  grave percance en Huelva el año pasado, pero que no venía a La México hace más de 15 años.

Diego quién no pudo triunfar rotundamente en la temporada como tampoco lo hizo Fermín o Arturo Saldívar por diferentes motivos, pero que quedan con la asignatura pendiente de reencontrarse en La México con una tarde grande. Silveti y Saldívar las han tenido, esperemos que Fermín la logre algún día.

A su favor pueden aducir que ahora la Ciudad de México tiene ahora como tradición adoptada la final del fútbol americano en los Estados Unidos y sí, pero ese evento y otros espectáculos, rivalizan con el toreo y habría que buscar como provocar a más aficionados como los que abarrotaron la plaza, el domingo 31 de enero de 2016.

Con entradas como las del domingo pasado es como para pensar muchas cosas una de ellas es que la afición ya no es la que era antaño y actuar en consecuencia.

Por lo pronto para el domingo próximo la confirmación de alternativa de Roca Rey con Arturo Macías de padrino y Sergio Flores de testigo con toros de Barralva nos levanta la moral para pensar que en una semana, todo pudiera ser muy distinto.

Dejad que los niños se acerquen al ruedo

Por José Luis Vadillo – Jefe de sección de ELMUNDO

Todos los toreros fueron niños. Todos fuimos niños un día, en realidad. Lo llamativo es que todos (o casi todos) los toreros fueron a la vez niños y toreros. Su infancia estuvo marcada por el toreo de salón, el miedo ante la primera becerra, los raspones curados con mercromina que luego servían para fardar ante los amigos y, sobre todo, las amigas. Los sueños de gloria y las palabras sensatas de un padre o una madre diciéndoles que no eran más que ensoñaciones y en dos o tres años, a trabajar en el negocio familiar o buscarse una FP facilita.

Todo esto me vino a la mente al ver el rosario de tuits en la cuenta de La economía del toro al hilo del vídeo promocional de la Feria de Olivenza, protagonizado por niños que jugaban a ser toreros, o por toreros que jugaban como niños.

¿Cómo podrían explicar hoy que un chaval de 12 años puede estar maduro para iniciar una carrera tan dura como es la de matador de toros? Pero, por otra parte, cómo tratar de alejarlos de una actividad que, para los menores, no es más peligrosa que el fútbol y el ciclismo o mucho menos que el motociclismo y otros deportes de velocidad?

Mientras el debate sobre los niños y la tauromaquia continúa, me quedo con estas imágenes, entrañables y sorprendentes en algunos casos.

Publicado en EL MUNDO.

SEVILLA: Juan Navarro Baldeweg autor del cartel de la Feria de Abril

De SOL y SOMBRA.

El artista cántabro Juan Navarro Baldeweg es el autor del cartel anunciador de la Feria de Abril, que ha sido presentado en Sevilla. La obra, financiada por la Real Maestranza de Caballería, representa un pase de pecho en el que se combinan los colores azules y grises, y ‘resume la tradición moderna de Goya, Matisse y Picasso’, según el artista Juan Fernández Lacomba, autor del cartel del pasado año, y que cubrió la ausencia del protagonista por razones de agenda. En el cartel aparecen ‘toro, torero, faena y público, en el que evoca al Guernica de Picasso, y también a Goya y a Matisse’.

En la parte inferior aparece la leyenda ‘Toros en Sevilla 2016’, en colores rojo y verde, en el que se aprecia ‘el elemento festivo y ferial así como otros que delimitan el sol y la sombra’, en palabras de Fernández Lacomba.

Juan Navarro Baldeweg (Santander, 1939), arquitecto, pintor y escultor, es miembro de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando y de la Academia Europea de Ciencias y Artes, y entre los galardones que ha recibido destacan la Medalla al Mérito en las Bellas Artes, el Premio Nacional de Artes Plásticas y el Premio Nacional de Arquitectura de España.

Miguel Ángel Perera reaparecerá el 5 de marzo en la feria de Olivenza

El matador de toros extremeño Miguel Ángel Perera reaparecerá en la feria de Olivenza (Badajoz), tras la grave cogida que sufrió el pasado 15 de septiembre en la plaza de toros de Salamanca.

El ciclo taurino de la localidad pacense se celebrará del 4 al 6 de marzo y consta de dos novilladas y tres corridas de toros.

El primer festejo es una novillada con picadores. -el viernes a las 17.30 horas- en la que se lidiarán novillos de la ganadería El Freixo (propiedad de Julián López El Juli), por los novilleros Joaquín Galdós, el mexicano Leo Valadez y David Bolsico, alumno de la Escuela Taurina de la Diputación de Badajoz, que debutará con picadores.

En la segunda novillada con picadores, el sábado a las 12 horas, se lidiarán novillos de la ganadería Talavante por el novillero extremeño Ginés Marín, que estará acompañado por el portugués Juanito, alumno de la Escuela Taurina de la Diputación de Badajoz, y el novillero sevillano Alfonso Cadaval, que también debutarán con picadores.

El sábado por la tarde se celebrará la primera de las tres corridas de toros, en la que reaparecerá el diestro Miguel Ángel Perera, que compartirá cartel con el torero pacense Alejandro Talavante y el riojano Diego Urdiales, que lidiarán toros de la ganadería de Garcigrande.

La segunda corrida está programada para la matinal del domingo. Están anunciadas reses de la ganadería de Núñez del Cuvillo, que serán lidiadas por el mexicano Joselito Adame, el extremeño José Garrido y el peruano Andrés Roca Rey.

La terna de matadores formada por Enrique Ponce, José María Manzanares y López Simón protagonizan el cartel del festejo que pondrá el cierre a esta feria, el domingo por la tarde, y los toros pertenecerán a la ganadería extremeña de Zalduendo.

La Feria de Olivenza está organizada por la empresa Coso de Badajoz, integrada por Joaquín Domínguez y José Cutiño, y Fusión Internacional de Tauromaquia (FIT), con la colaboración del Ayuntamiento oliventino.

 

Yo soy el otro’, doble…o nada

El libro, ganador del premio Torrente Ballester, cuenta las peripecias de un personaje real, el torero José Sáez Fernández.

La teoría literaria ha distinguido tradicionalmente lo que en inglés se llama “fiction” de la “non fiction”. En esta época posmoderna, la barrera se ha difuminado mucho. Este libro es un claro ejemplo: se presenta como novela, ha ganado un premio de narrativa (el Torrente Ballester) pero cuenta las peripecias de un personaje real, con el que la autora charla y sobre el que ha recogido artículos periodísticos. Pero ella defiende su libertad imaginativa desde el comienzo, con una muy oportuna cita de John Keats: “Él (Byron) describe lo que ve. Yo, lo que imagino”.

Eso mismo hace Berta Vías Mahou (Madrid, 1961) al contarnos la historia de José Sáez Fernández, apodado en los ruedos El Otro.Aunque esté hoy muy olvidado, es un personaje auténtico, cuya breve biografía taurina se localiza en el tomo VI del tratado Los Toros, deJosé María de Cossío. (En uno de los numerosos juegos metaliterarios que nos ofrece el libro, a eso aspiraba el protagonista).

Nació en Pozo-Alcón (Jaén), en 1943. De familia humilde, trabajó como pastor. Quiso liberarse de ese destino haciéndose torero, aprovechándose de su extraordinario parecido con Manuel Benítez, El Cordobés, entonces un fenómeno de masas. José acentuaba su semejanza con el peinado y los ademanes. (Otros diestros lo hicieron sólo por el estilo heterodoxo). Según Cossío, toreó una novillada picada en 1964; 13, en 1965; 16, en 1966; 15, en 1968. Fue herido en Villarreal, el 11 de mayo de 1969. En 1970, sólo actuó en dos festejos. Todavía tomó la alternativa, el 11 de abril de 1971, en Las Palmas de Gran Canaria, de manos de Blas Romero, el Platanito (el más claro imitador de Benítez, que protagonizó una película y ahora vende lotería), junto a Henri Higgins, Cañadas, y la rejoneadora PIerrette Le Bourdiec, la Princesa de París: un cartel realmente exótico… Luego, sólo toreó otra corrida, antes de retirarse.

Según Cossío, reside en Paterna (Valencia). Berta Vias, más informada, lo sitúa en Gran Canaria. (En internet he visto yo su propaganda, como “nuevo revolucionario del toreo”, que se parece a Benítez “como una gota de agua”. De hecho, la cubierta de este libro es una fotografía suya que engañará a casi todos).

Pero lo taurino es sólo el escenario. Lo fundamental es la historia de un“doble” o “sosias”, capaz de confundir a todo el mundo por su extraordinario parecido con un famoso. Son muy pintorescas las escenas en que José habla con Manuel, como en un espejo, o es recibido como un héroe por una Peña Taurina dedicada a El Cordobés

Berta Vías no procede del mundo taurino, ha publicado tres novelas y traducido a autores de lengua alemana, como Stefan Zweig y Joseph Roth. Esta historia podría haber dado lugar a una película de Luis García Berlanga, a un guión de Rafael Azcona… pero la cuenta una confesa admiradora de Robert Musil: ¡vaya mezcla! Escribe bien, con amplio vocabulario, que –ella misma nos previene– no es verosímil en este personaje, aunque lo ponga en su boca: no se trata de un reportaje, imagina lo que José pudo sentir.

Lo que más le importa es el problema psicológico de alguien que ha accedido a vivir con un permanente disfraz. No es difícil recordar las teorías sobre el “doble” (el “döppelganger”), que tanto agradan a escritores como Borges y Cortázar; también, la famosa frase de Rimbaud, en una de sus Cartas del vidente” (13 de mayo de 1871): “Je est un autre”. (Subrayo: el poeta escribe “est”, no “suis”, como reza el título de este libro). Y todo se resuelve en una cuestión moral, en la que la autora insiste desde la dedicatoria hasta la última página: “El verdadero talento está en la bondad”.

Un tema muy curioso, un libro bien escrito y original. José Sáez se ha debatido entre ser sólo un “doble” o, aparentemente, no ser nada: nada más que él mismo.

Berta Vias Mahou: Yo soy El Otro, Barcelona, ed. Acantilado, noviembre 2015, 240 págs, 18 euros. ISBN: 978-84-16011-69-8.

RECAPITULANDO: La Noche Triste de José Tomás – Falla el 31-E en La México.

La Noche cae sobre José Tomás en la larga. FOTO: Emilio Mendez.

Quitemos de este relato la palabra “petardo”, que no exista. Ofrecemos no utilizarla. Lo acaecido en La México no necesita de Tesoro de Moctezuma o complejo de conquistador, ni Paso de Alvarado o de invicto Emperador para entender que hay tardes malas y también puede haberlas peores. Lo único claro ayer es que, publicidad y morbo al lado, la verdadera estatura taurina de José Tomás aflora, para mal, justo cuando se necesitaba que la leyenda empatara con la realidad. A río revuelto, ganancia de Adame, de nuevo montado en el carro de la facilidad técnica, de la bulla popular y alejado de la más mínima trascendencia taurómaca. Desfile y bronca ganadera lamentable y vergonzosa, de nuevo, en detrimento de la categoría de la Plaza.

Por: Luis Eduardo Maya Lora – De SOL Y SOMBRA. Plaza México.

Si hay algo en que no se puede fallar en la Plaza México, llena o vacía, en verano o invierno, con taurinismo o villamelonaje en los tendidos, con dinero o sin dinero, es en estar templado, es decir, jamás dejarse enganchar por más difícil que los astados sean.

Los de ayer, un desfile de pintas, debilidad, reacciones mansas y, principalmente, de emoción ausente, también piden no enganchar ni estar de prisa. Esto es precisamente lo que la dupla ayer, respectivamente, no consigue.

Solo que esto no explica el grado mayúsculo de la decepción.

Debería hacerlo.

Porque es increíble que los auto denominados “Mejor torero del Mundo” y “Torero de México”, con todos perdones primeramente de Alberto Balderas, según se trata, hayan fallado con los trastos en lo que tendría que definir en toda medida ambos motes: temple y despaciosidad.

Solo así se explicaría que la decepción, pese a la fauna local y extranjera que compone la masa que llena sin apretaduras La México, no obedece a temas –lo apuntábamos antes- tan banales como la falta de orejas o la ausencia de brindis general del primer espada. La decepción es ver como un astado tan feo, tan débil y manso como el primero es capaz, con la lengua de fuera, de poner en aprietos serios a un torero como José Tomás, un mendigo de toro es capaz de hacer visitar el piso en dos ocasiones a la realeza del toreo.

Y esto ocurre porque José Tomás manda poco y templa aun menos.

Todo por caer en la trampa de este astiagudo y astifino, de hocico alargado, cárdeno, que, asaltilladamente, entre lo manso y lo débil, se cuela al inicio, se comienza a quedar abajo y cabecea, exigiendo de un torero empecinado a quedarse estático, ir y venir, lo que a José Tomás siempre más trabajo ha costado, andar con el toro. Por ello, sumando esta necedad de forzar la pugna en lo corto a verse enganchado, el madrileño termina a merced.

Apenas los naturales, ante un toro que había derrumbado dos veces, alcanzan a ser largos, el toque es muy brusco, no se encela el toro y ni siquiera en el frenón de la embestida por derecho alcanza el pase a ser limpio. Conste que hasta el enganchón se le corea en una Plaza que históricamente, aun en sus peores momentos, no se traga la aspereza de pases como los que pega. Tan tosco que en el parón ha querido tocar desesperadamente al astado para salir enganchado en lo que ayer desahogaba su sutileza de muñeca.

Increíbles las volteretas.

Una por el afán de meterse entre los pitones de un toro que requiere espacio en plenos medios. La otra no obedece sino a verse la muleta alcanzada.

Y el diestro caído.

La estocada, entera trasera y algo tendida, solo es premiada por nueva graciosidad de Jesús Morales, el nefasto Juez de Plaza.

Protestada y fuerte, cual debe de ser, por la Afición que alcanza de milagro un boleto.

La mala noticia es que José Tomás solo mata un toro de Los Encinos para nueva caída en propia trampa. Jugar con dos barajas siempre es malo, tener las peores manos de ambas es el riesgo y la consecuencia.

De ahí que el río revuelto se lo lleva Joselito Adame, con un toro, el segundo que saca casta pese a rajarse que pone emoción a los lances del hidrocálido y con el que en el quite combinado, pese a desarmarle, consigue remontar y encender el ánimo en la villatina y posterior larga. Luego la faena, completamente salvo una tanda deslucida, derechista, tiene emoción pero demasiada rapidez, Adame muestra buen toreo por momentos pero también velocidad ante el reservón pero emocionante astado.

Así como un pésimo manejo de la espada.

Nuevo chalecazo, hace guardia. Tal como la semana pasada.

Mal comienzo de la esperada cita.

Sin embargo, la cosa ha podido enmendarse con el berrendo en cárdeno tercero, precioso y veleto astado, demasiado retacado quizá y al que el diestro no alcanza a sujetar con lucimiento en el capote, apenas dos lances y al rematar, en síntoma de poco temple, se cuela y le pone en problemas.

Este azucarado astado –en referencia a Tequisquiapan– empuja de inicio pero se duerme luego en el peto. Alejandro Prado da una brega exacta y larga que solo la inutilidad de Sergio González, por segunda semana consecutiva, que no acierta con los garapullos hace que pase por cuarta vez, aquí el berrendo se descompone y de ahí la urgencia de José Tomás de cambiar el tercio con dos pares.

Pero está en La México, aunque por la asistencia no lo parezca.

Él sabe que poco puede durar el toro, está en lo correcto. Pero también es preciso decir que a un toro débil como este, con la bravura tan corta y la casta inexistente, con sospecha de mansedumbre, puede ser aliviado por la llave que olvida José Tomás o acaso el óxido del casi retiro le hace dejar fuera de la espuerta: el temple.

Que aparece en su mejor y único momento de la corrida, tras inicio alternado a los medios, dos tandas con la derecha muy lentas y plácidas levantan esperanza e inyectan moral al torero, no obstante el toro muestra la tentación de salirse del engaño y, además, otra vez al final, engancha. Luego, cuando descuelga, José Tomás consigue estar algo más despacio, dos naturales cantados y largos, pero el enganchón siempre presente desluce.

Por eso la cosa no enciende, no rompe.

Ni tampoco hay entrega.

Es entonces cuando el colmo de la necedad aparece. Triple intento de cambio de mano por la espalda para ligar al natural frustran todo intento de cohesión y ligazón, con la faena del torero cortada de tajo por la mansedumbre del toro. A campo abierto, José Tomás permite que el berrendo, sin subírsele a las barbas, haga la graciosa huida y deja la apasionada entrega para después…

En suspenso.

Años tarda en volver a la derecha, sobre molinete y dos tandas ligadas, una donde se regodea, el momento más redondo de su actuación, donde se impone, no obstante lo cabeceante del berrendo que tiene una embestida larga y pastueña, que le deja estar y recrearse incluso en dos derechazos lucidos. Pero es todo, porque José Tomás se amontona en tablas, incluso cerca está de otro percance a la salida de otro pase enganchado.

Pinchazos y descabellos.

Aviso y división.

Así pues, el toro más hermoso de la corrida, un bordado de reunión de los pitones y rectitud del lomo, es de Los Encinos y toca a Adame. Con este el hidrocálido tarda años en centrarse, desde salida, con el capote, está sobre piernas y apenas sentir al toro echa para atrás y pide a los picadores salir. Un toro de una clase buena, no puede ser toreado con tan por fuera, tan esa así que se descompone cuando Joselito queda mal colocado. Por ello echa el cuerpo para afuera, cosa que divide a la afición y echa mano de las cercanías, donde le enganchan y donde, aun así, el toro mete la cara.

Se aburre de tanto pasar. Y de tanto ser pinchado.

Entonces la bronca se desata cuando salta el quinto.

En el colmo de la decepción de la gente, irrisoriamente se devuelve un toro mejor presentado que otros tantos. Morales, el intento de Juez, hace lo que no otras tardes y devuelve al protestado, que por cierto era bien construido. Salta un Xajay feo y cornalón. José Tomás apenas le da un quite por chicuelinas, las buenas noches y se deshace de él, entre las protestas de un público que simplemente no lo ve.

Que ni si quiera una gran bronca pega.

Y el camino a la barrera parece la ruta a la antigua Tlacopac, con la noche a cuestas y el burladero a modo de callado ahuehuete. Entre una batalla alocada en los tendidos y las rechiflas a la decepción tomasista y la triste consecuencia de dejar en el banquillo los mejores años de la juventud torera de un diestro que dudamos, a diferencia de Cortés y de otras figuras, regrese a Mixcoac.

A sacarse la espina.

Adame, el hidrocálido, con un festín de “Pelea de Gallos” inclusive, se encuentra otro toro repetidor, el sexto, su segundo de Los Encinos que tiene la mala suerte de caer en sus bullangueros trastos o en el manido truco, cada ocho días es igual, de la cascada zapopina.

Acaba haciéndole pasar pese a la falta de fuerza.

Los desplantes, la bagatela de las zapatillas y la estocada arriba hacen el trabajo y Morales, en otro bandazo, da las orejas, que nadie pide. Y una salida a hombros artificiosa. Al menos la cuota orejeril se cumple.

La expectación no.

Decía Bernal Díaz del Castillo, todos sabemos donde, que al escapar hacia Tacuba el Bachiller Alonso Pérez se dirigió a Cortés diciendo: “Señor capitán, no esté vuestra merced tan triste, que en las guerras estas cosas suelen acaecer.” Entonces el Hércules de Extremadura tan solo hizo notar que la tristeza iba por lo que costaría ganar, más bien enseñorear, la Gran Tenochtitlán.

Porque en tales hombres no cabía la mínima posibilidad de renunciar.

Estas cosas pasan en los toros pero ayer José Tomás renuncia sin querer al señorío y a lo que en sí es lo único en que quizá sí que ha pegado el petardo y sobre lo que sí valdría la pena estar triste.

Lo único que una figura del toreo no se puede permitir, jamás…

La medianía.

Twitter: @CaballoNegroII.

RESUMEN DEL FESTEJO.

Plaza México. Temporada Grande 2015-2016. Domingo, Enero 31 de 2016. Décima Sexta de Derecho de Apartado. Lleno en tarde espléndida sin viento, salvo repentinamente durante el último tercio la lidia del tercero. Mucho ambiente. Se dilata la salida del primero por diversos homenajes al cuerpo médico como al aficionado Gonzalo Martínez. Fatal la Autoridad, otra vez por medio de Jesús Morales al aprobar y luego devolver al quinto y aprobar igualmente a su sobrero, así como al premiar al primer espada tras el primer turno y soltar dos inexplicables orejas tras la lidia del sexto.

7 Toros, 3 de Fernando de la Mora (Divisa Amarillo y Blanco) lidiados en segundo, tercero y quinto lugar. El quinto fue devuelto de inmediato por supuesta falta de trapío. Desiguales de presentación y vario pintos. Con emoción el segundo pese a solo verle por el pitón derecho y salir con la cara alta, noble y descastado además de débil el precioso aunque basto berrendo segundo; 1 de Xajay (Verde y Rojo) quinto bis, basto y cornalón de mal juego; y 3 de Los Encinos (Divisa Azul, Verde y Rosa) Muy feo de cara alargada, astiagudo y astifino el débil y mansurrón primero, de gran clase por pitón derecho el sexto y pese a durar menos, con lidia a más el sexto de la tarde.

José Tomás (Rosa y Oro) Oreja con fuertes Protestas, Saludos con División tras Aviso y Bronca tras aviso. Joselito Adame (Negro y Oro) Silencio tras Aviso, Leves Palmas y Dos orejas.

El segundo espada salió a hombros.

Los de plata siguen sin estar a la altura, salvo Alejandro Prado y Manuel Martín de la cuadrilla del primer espada. Saludan Héctor Rojas y Christian Sánchez en el sexto.

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