FERIA DE SAN ISIDRO: Auténtica puerta grande para López Simón

  

Por Antonio Lorca.

¡Así se viene a Madrid! Con la verdad por delante, con la heroicidad por bandera, dispuesto a jugarse la vida sin cuento… Así vino Alberto López Simón y salió a hombros por la puerta grande.

Discutir se puede si su toreo tuvo calibre o no para gozar de la gloria; pero lo que es indiscutible es que es un torero valentísimo, que le funciona la cabeza, y que tiene metido en el seso las cuatro reglas del toreo. Esas tan básicas que casi nadie las cumple porque exige colocarse donde los toros cogen, situarse en el pitón contrario, muy cruzado, para torear en redondo, ceñidísimo, y sentir la respiración del animal y, en la piel, la rozadura caliente de la pala del pitón. Y esa experiencia tan íntima y personal se traslada como un cohete a los tendidos, que notan al instante la tensión.

Ese fue López Simón, que se entretuvo en dictar una lección magistral de cómo hay que colocarse en la cara de los toros, de lo que significa cruzarse y cómo se gesta la emoción en una plaza.

Es este un torero con apariencia de frialdad —recuerda en sus formas a Talavante—, que planta las zapatillas en la arena y los muletazos surgen ceñidísimos y auténticos. Por ajustados estatuarios comenzó su primera faena, conjuntados con otro del desprecio, dos remates y uno de pecho que sirvieron de esperanzada carta de presentación. Aprovechó la casta mansa del toro para prenderlo en la muleta y lucirse por ambas manos. Tan ceñido estaba en una de las tandas que se quedó sin espacio para el remate y fue arrollado sin consecuencias. De diferente condición era el sexto, suelto en el caballo, con la cara por las nubes, sin clase y aviesa condición. Pero López Simón tenía en la mente la puerta grande, se metió entre los pitones, aguantó gañafones, le obligó a embestir y ganó la pelea. No fue una faena de muletazos limpios y ligados, sino la lucha (lidia) entre un valiente y un toro con genio. Pinchó antes de la estocada, pero la verdad, esa que tan poco se prodiga, tiene su premio. El 2 de mayo no pudo salir a hombros porque tuvo una cita en la enfermería, pero esta noche tocó la gloria con sus dedos.

Valientes y afanosos, también, sus compañeros. Galván tiene buen trazo, destacó ante el muy noble y flojo primero; y aburrió ante el soso cuarto. Barrio lo intentó de veras, pero le pueden los vicios de la modernidad. Ojalá aprendiera que el toreo verdadero es el de López Simón y no el suyo.

Las Ramblas / David Galván, Víctor Barrio y López Simón

Toros de Las Ramblas, bien presentados, mansos, blandos y nobles.

David Galván: —aviso— estocada (ovación); —aviso— tres pinchazos y tres descabellos (silencio).

Víctor Barrio: estocada (ovación); estocada perpendicular (ovación).

López Simón: estocada caída (oreja); pinchazo y estocada (oreja). Salió a hombros por la puerta grande.

Plaza de las Ventas. 24 de mayo. Decimoséptima corrida de la feria de San Isidro. Tres cuartos de entrada.

La corrida de hoy

Novillos de El Montecillo, para los diestros Martín Escudero, Francisco José Espada y Joaquín Galdós.

16ª SAN ISIDRO: Tarde triunfal de Leonardo Hernández

  
Por Antonio Lorca.

Al más joven de la terna, Leonardo Hernández, se le nota que desborda ilusión y fortaleza, a pesar de estar encerrado en un cuerpo tan menudo. A él le son más necesarios los triunfos y pone el alma, el corazón y la vida en ellos. Persigue el éxito para acercarse a la cumbre y firmar contratos. Su actuación de ayer en Las Ventas fue todo un compendio de espectacularidad y riesgo, muy completa y torera, que le permitió abrir la puerta grande por segunda vez en siete días. Ahí es nada para un chaval a quien no le ha sido nada fácil llegar hasta aquí.

Aprovechó al máximo el mejor toro del encierro, el tercero, que persiguió con codicia a los caballos, lo que permitió al caballero lucirse en todos los tercios.

Así, resultó extraordinaria la secuencia del temple, casi a galope tendido, en una vuelta al ruedo, y un recorte espectacular por los adentros, que puso la plaza en pie. Volvió a las andadas con los quiebros, muy bien trazados y ejecutados y mejor vendidos. Un rejón en todo lo alto que provocó una muerte fulminante dio paso a mostrar las dos orejas de su oponente y que se le abriera la puerta del máximo triunfo en esta plaza.

Más sosegado ante el sexto, dictó una nueva lección de buen toreo, consiguió embeber a su manso oponente, y acertó a la hora de matar.

Hermoso de Mendoza está en otra dimensión, esa de la que disfrutan los grandes maestros que nada tienen ya que demostrar. Solo el pésimo manejo del rejón de muerte le impidió acompañar a hombros a su joven compañero. El tercio de banderillas que protagonizó en el quinto a lomos de Disparate fue un puro sueño. Ese es un caballo torerísimo y valiente, que ejecuta la llamada hermosina, que irradia una emoción indescriptible; después, Ícaro, que desafía al toro a centímetros de los pitones. Antes, ante el segundo toro, se lucieron Berlín y Dalí; y Pirata y Napoleón, y Churrumay, toda una cuadra de magníficos artistas dirigidos por un gran torero que ayer no tuvo suerte.

El más veterano, Bohórquez, se despedía de esta plaza en su última temporada, y no disfrutó el adiós soñado. Es el último representante del rejoneo clásico, austero en las formas, elegante, pero le cuesta conectar con el público de hoy, y tampoco parece estar en plenitud de facultades. Destacó, habitual en él, con las banderillas a dos manos, y falló a la hora de la muerte, especialmente ante el muy manso cuarto.

SAN PELAYO / BOHÓRQUEZ, HERMOSO, HERNÁNDEZ

Toros despuntados para rejoneo de San Pelayo, correctos de presentación, mansos y manejables.

Fermín Bohórquez: pinchazo y bajonazo trasero (silencio); dos pinchazos y rejón trasero (palmas).

Hermoso de Mendoza: dos pinchazos y rejón caído (silencio); cinco pinchazos y rejón trasero (ovación).

Leonardo Hernández: rejón en lo alto (dos orejas); rejón en lo alto (oreja). Salió a hombros por la puerta grande.

Plaza de Las Ventas. 23 de mayo. Decimosexta corrida de la feria de San Isidro. Lleno de ‘no hay billetes’. Asistió la infanta Elena.

Fuente:http://cultura.elpais.com/cultura/2015/05/23/actualidad/1432415497_746960.html

@Taurinisimos 45 Programa – Madrid, Feria de San Isidro 2015. Análisis Semanal.

Programa @Taurinisimos de @RadioTVMx del viernes 22 de Mayo de 2015. Comentan: Miriam Cardona @MyRyCar, Luis Eduardo Maya Lora @CaballoNegroII y José González @JoseNinoG.

Actualidad Taurina. Análisis semanal Feria de San Isidro 2015.

Madrid, Semana Taurina: faenas de Joselito Adame, Sebastián Castella y José María Manzanares. Novillada Conde de Mayalde para Clemente, Roca Rey y Posada de Maravillas.

Recuerdo y retrospectiva de Manolo Martínez en Madrid, 45 Aniversario de su Confirmación de Alternativa.

La próxima emisión de #Taurinísimo será el próximo viernes 29 de Mayo de 2015 a las 7 pm (Mex) a través de http://www.radiotv.mx

#EsperamosSuOpinión.

Twitter: @Taurinisimos.

Mail: taurinisimos@gmail.com

Feria de San Isidro, 15ª Corrrida: Esto no lo arregla ni el padre del Rey

 

Juan José Padilla con el primero de la tarde. / KIKE PARA (EL PAÍS)
 

Ante la reiteración del desastre ganadero y torerista, la noticia estuvo en que el Rey don Juan Carlos asistió por tercer día consecutivo a Las Ventas para sentarse tan ricamente encima de la puerta de toriles, junto a su hija Elena. Y conviene que se sepa porque es, quizá, la única autoridad del estado que asiste a una plaza un día que no se celebra un mitin, sino una manifestación cultural que, es verdad que anda un poco alicaída, pero, a veces, puede derivar en un espectáculo extraordinariamente apasionante.

Por Antonio Lorca.

¡Que venga el Rey y su padre, como en este caso! Pero, cuidado, que tampoco venga con tanta frecuencia. En primer lugar, porque por estos tendidos circula una leyenda urbana que mantiene que la presencia de don Juan Carlos no es, precisamente, garantía de triunfo. (La gente, que es muy mala…) Segundo, que corremos todos el serio peligro de que pierda la afición y no vuelva más. Y tercero, si se queda en su casa una temporadita nos ahorramos el ridículo protocolo al que se ven obligados cada tarde los toreros de brindarles uno de sus toros, tenga o no posibilidad de éxito. Bueno, lo cierto es que también el asunto tiene su gracia; ayer, por ejemplo, a falta de otro tema de diversión, el público estuvo muy pendiente de si don Juan Carlos tenía habilidad suficiente para coger la montera que el diestro de turno le lanzaba desde la barrera. Y hasta ahora va ganando por goleada.

Hasta aquí, la parte divertida del festejo de ayer. Quien tenga la amabilidad de seguir leyendo que se ponga al lado pañuelos de papel porque la cosa va de llorera.

Otro petardo, otra falta de respeto, otra burda manipulación… Llegan las figuras y todo se viene abajo. Otra corrida de toros inválida, mansa, descastada, moribunda, lisiada… Y tres toreros ventajistas, acomodaticios, insufribles,…Otra tarde más no hubo tercio de varas. Ningún toro fue picado según las mínimas normas de la decencia y el respeto al público.

No hubo ni un quite. Es verdad que hacía viento, menos que otras tardes, pero lo hacía, pero los toreros no mostraron, siquiera, intención de probar con el capote.

Abundaron, eso sí, los capotazos con la malsana intención de que los toros no se cayeran, jugarreta que utilizan los toreros para no quedar mal con la empresa, que les puede pasar factura en el futuro porque, ya se sabe, una devolución es un gasto económico extra para el empresario. Si perjudica al espectador, porque se le hurta una parte del espectáculo, es algo que parece no interesar a los protagonistas de esta fiesta.

Hubo toreros ausentes, como fue el caso de Padilla; empeñados en dar pases a un animal mortecino, como Perera, y hasta Manzanares cortó una oreja, el trofeo más barato que se ha concedido en esta plaza en mucho tiempo. Pero el público manda y la pidió con fuerza, aunque no había causa alguna para ello.

Manzanares es un torero que suele caer bien, maneja los engaños con gusto, le acompaña una elegante figura y casi todo lo que ejecuta va envuelto en una cierta armonía. Pero él se aprovecha de tal circunstancia para cuidarse el cuerpo. Cita siempre al hilo del pitón, despegadísimo, traza el muletazo en línea recta y dirige la embestida hacia fuera; es decir, exactamente al revés del toreo auténtico. Dicho de otro modo, su esbelta figura y su innato empaque esconden su concepción superficial del arte de torear.

El problema es que esas formas gustan al espectador moderno que creerá, se supone, que está viendo el clasicismo revivido. Pues, no. Manzanares no hizo ayer mérito alguno para cortar una oreja que nadie le tendrá en cuenta. Algunos espectadores protestaron la concesión, pero dada se quedó, con su vuelta al ruedo incluida, como debe ser.

Se podría decir que Perera se empeñó en justificar su tarde, pero debiera estar prohibido dar pases anodinos a un muerto porque se trata de una tomadura de pelo. Lo que tiene que hacer Perera es anunciarse con toros de verdad y no con proyectos de cadáver. Mal ante su primero, imposible, y afanoso, aseado y ventajista con el soso sexto.

Cerraba el cartel Juan José Padilla, que estaba desconocido. Algún problema tendría el hombre porque se mostró ausente, incoloro, inodoro e insípido. Mal colocado siempre ante su primero, al que banderilleó a toro pasado, y descorazonado ante el cuarto, al que no banderilleó y llegó a caerse hasta en seis ocasiones.

Total, que esto tiene mal arreglo; vamos, que no lo arregla ni el padre del Rey, por muy buen aficionado que sea.

El Pilar / Padilla, Manzanares, Perera

Toros de El Pilar, -el segundo, devuelto- correctos de de presentación, inválidos, descastados y mansos. Sobrero, de Charro de Llen, manso y descastado. 


Juan José Padilla: pinchazo, media, bajonazo y tres descabellos —aviso— y el toro se echa (pitos); estocada (silencio).

José María Manzanares: pinchazo, bajonazo —aviso— (silencio); estocada —aviso— (oreja con protestas). 

Miguel Ángel Perera: estocada caída (silencio); estocada casi entera, dos descabellos —aviso— y dos descabellos (silencio)

Plaza de Las Ventas. 22 de mayo. Decimoquinta corrida de la feria de San Isidro. Lleno de ‘no hay billetes’.

Fuente:http://cultura.elpais.com/cultura/2015/05/22/actualidad/1432329568_188394.html

FERIA DE SAN ISIDRO 2015: La simbiosis (cuasi) perfecta de Castella y ‘Lenguadito’

El torero francés cuaja a cámara lenta a un extraordinario sobrero de El Torero, el toro de más calidad de toda la isidrada, y corta una oreja de ley; Urdiales da una vuelta al ruedo con la corrida de Cuvillo más fea que se recuerda

 

No se recordaba una corrida de Núñez del Cuvillo más fea, abierta de cara y ancha de sienes. Veedores para qué os quiero. Caminaba la tarde hacia el despeñadero. La reivindicación de la torería, el sabor con un mulo y la vuelta al ruedo de Diego Urdiales no saciaba a los paladares hartos de pan con pan. Nada les valía a los cuatro listos de siempre.

Por Zabala de la Serna.

Pero devolvieron al quinto, y Sebastián Castella se encontró con la fortuna de frente en el toro menos frentudo de todos: un sobrero de El Torero sencillamente extraordinario. Propicio para el brindis real aplazado a Don Juan Carlos, abonado a la barrera de Preferente. Castella trenzó un lío formidable en los medios. El suyo con el sello de la casa. Un cambiado por la espalda y a pulso la muñeca zurda. Y toreó a cámara lenta al toro de más calidad que haya pisado el ruedo venteño de todo San Isidro. ‘Lenguadito‘ repetía y repetía y no levantaba el hocico de la arena, ni de los vuelos de la muleta que, en cuatro series, deletreaba cada interminable derechazo arrastrado. El toreo ligado, encajado el elegante galo, Le Coq en estado de gracia. La ayuda para sujetar la muleta ante el viento por la izquierda, hilvanada más que ligada, fina, engrasada y liberada de la sujección. Un cambio de mano de la siguiente serie arrancó el rugido de la comunión. La simbiosis (cuasi) perfecta de Sebastián, Lenguadito y Las Ventas. ¿Por qué cuasi? No lo sé. Más despacio no habrá toreado nunca Castella en Madrid. Quizá porque la estocada rinconera restó. Pero esa oreja valía un mundo, la ley de la lentitud, que en el toreo es el temple en su excelencia. A los mismos tampoco les llenaba.

Las hechuras que portaba el altísimo cuarto las había esbozado un Da Vinci antitorero. Curro Romero había viajado desde Sevilla para arropar a Urdiales. De brindar al Rey al Faraón. Como correspondía a tal ofrenda, Diego le puso sabor al caballote que embestía sin descolgar. Torería en las dobladas y colocación y verdad en su derecha. Una tanda despedida con el obligado de pecho, otra con un trincherazo cabal. De tanto ajustar el embroque hubo un desajuste: los lomos del toro arrollaban al menudo matador de La Rioja. Tomó distancia Diego, cambió la mano y pensó el toreo al natural. No del todo limpio. Ni siquiera inmaculado. Sino bañado de imperfecciones añejas. A pies juntos había una estampa vazqueña. Dos naturales sembrados y una trincherilla que duró de aquí a la eternidad. Un cartel de toros. Ya estaba la cosa. Demasiado para lo que el toro regalaba: nada. Apurar por apurar. Una estocada de travesía sin muerte. Había caído un aviso. Y varios descabellos. Y adiós a la oreja. Y otro recado por despiste. ¿Por qué no la vuelta ruedo? Fue.

A Talavante le despidieron con pitos porque abrevió con un sexto paletón que vino a joder del todo el Perú. Y porque con su espada no funcionó. Pero al colorado tercero de Cuvillo lo había interpretado con varita magistral para evitar sus tornillazos de final de viaje. Pasmosa su seguridad. Desde que se hizo presente en la verónica pausada. Mas en el tercio de muerte -a excepción del prólogo por estatuarios-, le sacó siempre al toro la muleta por debajo de la pala del pitón, evitando el derrote. El dibujo de los redondos concluía limpio y torero. Esperó con la izquierda una inmensidad para trazar un par de naturales espléndidos. Cuando el cuvillo se acordó de su nota en el caballo, se fugó a tablas. Todas las sandeces que vertieron desde el tendido duro (de mollera) puede que lo descentraran con el acero. Aunque visto lo del último, más bien fue su fidelidad al quinto mandamiento…

La tarde careció de buen principio con un cuvillo sin fuerza ni poder que Urdiales brindó al Rey emérito por protocolo. Castella se ahorró el ofrecimiento con un toro de genio desatado en mitad de las suertes que le enganchó mucho. Pero cuando volvió a por la montera a la muerte de ‘Lenguadito‘ le dijo: «Señor, éste sí era de brindis». Y tanto.

FICHA DEL FESTEJO

Monumental de las Ventas. Jueves, 21 de mayo de 2015. Décimo cuarta de feria. Lleno de “no hay billetes”. Toros de Núñez del Cuvillo, de diferentes hechuras y caras muy amplias y abiertas que soltaron mucho los tres primeros, el 2º con genio, el 1º sin fuerza ni poder y el 3º con un derrote final; el alto 4º se movió como un mulote; feo y abierto de palas el infumable 6º; y un sobrero cinqueño (5º bis) de El Torero, extraordinario de calidad y duración, una clase superior.

Diego Urdiales, de rioja y oro. Estocada (silencio). En el cuarto, estocada atravesada contraria y varios descabellos. Dos avisos (vuelta al ruedo).

Sebastián Castella, de grana y oro. Estocada honda y caida. Aviso (silencio). En el quinto, estocada rinconera. Aviso (oreja).

Alejandro Talavante, de nazareno y oro. Cuatro pinchazos y media tendida. Aviso (silencio). En el sexto, de dos pinchazos, pinchazo hondo y descabello (pitos de despedida).

Fuente:http://www.elmundo.es/cultura/2015/05/21/555e3512e2704e63588b4599.html

14ª SAN ISIDRO: Castella corta una triste oreja a un toro de rabo

 
Por Carlos Ilían. 

La suerte tiene recovecos como, por ejemplo, favorecer al que menos la merece. Llevarse el premio gordo y no lucirlo. Eso ocurrió ayer en Madrid al ser devuelto por inválido el quinto toro de Cuvillo, otro lisiado de la incalificable corrida de este hierro. Salió en sustitución un animalito de El Torero, de pobre presencia pero de juego excepcional. Un toro para formar la mundial. Para cortarle el rabo.

El beneficiado por tan suculento regalo, Sebastián Castella, se explayó en una faena larga, de muchos muletazos, intercalando algunos muy rematados pero en un conjunto que no llegaba a la altura de la calidad de Lenguadito. Castella era Castella, sin grandeza, sin bordar el toreo, achuchando al sublime animal.

Cortó una oreja, que sabía a premio de consolación porque el toro era de puerta grande, grandísima.

Diego Urdiales que se estrelló ante la total invalidez de su primero, echó mano de un toreo firme y purísimo ante el cuarto, que no se cayó, que se defendió y que exigió al toreo una faena por encima de las circunstancias. Urdiales fue ganando la partida hasta lucir el toreo al, natural de frente, sin trapicheos ni baratijas. Un espadazo tendido y cuatro descabellos dejaron el premio en una vuelta al ruedo que debió dejar en saludos con fuerza.

Talavante apenas dejó algún natural terso hasta que su primero se rajó del todo y abrevió con el sexto ante su clara invalidez.

Ficha técnica

14ª SAN ISIDRO 21/05/15.

Toros: Toros de N. DEL CUVILLO (0), derrumbados y descastados y un sobrero de EL TORERO (9), de excepcional calidad y fijeza.
Toreros
DIEGO URDIALES: de cardenal y oro. Estocada (silencio). Estocada tendida y cuatro descabellos. Dos avisos (vuelta) (6).

SEBASTIÁN CASTELLA: de grana y oro. Estocada corta y caída. Un aviso (silencio). Estocada caída (una oreja) (6).

ALEJANDRO TALAVANTE: nazareno y oro. Tres pinchazos y media estocada (silencio). Dos pinchazos, pinchazo hondo y descabello (silencio) (5).

El cartel del viernes:

Toros de El Pilar para Juan José Padilla, José María Manzanares y Miguel Ángel Perera.

Fuente: http://www.marca.com/2015/05/21/toros/san_isidro/1432241100.html

FERIA DE SAN ISIDRO: Un minuto de silencio por la afición en Madrid

El diestro francés Sebastián Castella, durante la faena a su segundo toro, ayer en Las Ventas. / BERNARDO PÉREZ

Por Antonio Lorca.

Atención, por favor”, se oyó por los altavoces de la plaza. “Al finalizar el paseíllo se guardará un minuto de silencio en memoria de la afición de Madrid, tristemente desaparecida”. Y así fue; al término del desfile inicial, la plaza entera se puso en pie, y se mantuvo en actitud silente en recuerdo de la que fue una afición exigente y referente del toreo mundial.

La escena es ficción, pero alguien, alguna vez, debería recordar a esos miles de aficionados que hicieron de esta plaza santo y seña de la tauromaquia clásica, en la que se exigían toros con trapío y fortaleza y toreros heroicos, y se premiaban faenas trascendentes. Algún día habría que recordar a esos buenos aficionados, como aquel Salvador Valverde Salva, con su grito de guerra “¿A quién defiende la autoridad?”.

Pero la afición está desaparecida. Algunos, como Salva, ya fallecidos, y los demás, en sus casas, cansados del engaño y el fraude en que los taurinos y la autoridad han convertido esta fiesta.

A buenas horas, hace unos pocos años, se hubiera aprobado la corrida de Núñez del Cuvillo, sin el trapío necesario para esta plaza; impensable, además, que se hubieran lidiado entre la conformidad de la mayoría. Los cinco toros que murieron en el ruedo habrían sido devueltos a los corrales porque eran absolutamente inválidos. Y prueba de que la afición no existe es que no pasó nada.

Pasó, eso sí, que la empresa se ahorró un dinero, a lo que colaboraron los toreros intentando que los toros no se cayeran y el presidente tuviera que devolverlos.

Hablando de otra cosa: ¿cómo es posible que un toro atlético se derrumbe sin motivo aparente antes de que se cumpla un minuto de su salida al ruedo? Si no es un problema sanitario, ¿de qué se trata? ¿Acaso, han tomado algo y les ha sentado mal? ¿Algún reconstituyente, tal vez? Por cierto, ¿habrá decidido el presidente el análisis de las vísceras? Seguro que no.

Volvamos a la afición. Es desesperante comprobar cómo este público de paso y triunfalista aplaude a un picador (el caso de Oscar Bernal en el cuarto) por no picar; es para llevarse las manos a la cabeza que el tendido jalee los medios pases de un Talavante tan insípido como su lote y negado con la espada toda la tarde.

Es inconcebible e inadmisible que se admita que Castella alardee de valor ante un proyecto de cadáver como el segundo, o que se cantara su faena al sobrero, larguísima, intermitente, en la que mezcló una buena tanda de derechazos ante un noble toro que humillaba de ensueño con otras fases en las que citó con el pico de la muleta, fuera cacho y sin atisbo de hondura. ¡Y hubo quien pidió hasta la segunda oreja…!

Se esforzó Urdiales por hacer honor a su cartel, y tras pasaportar a su moribundo primero, brindó el segundo a Curro Romero, presente en el tendido. Armó una faena en la que destacó más la plástica de su figura que la templanza de su buena concepción del toreo. Pesado se puso al final y casi escucha el tercer aviso. ¡Y dio una vuelta al ruedo entre la indiferencia del respetable…!

Hay que frotarse los ojos para comprender lo que está ocurriendo en esta plaza. Esta no es Madrid, sino un coso de pueblo, orejero y bullanguero. Es la consecuencia lógica de la expulsión de los buenos aficionados. Hace unos días, el empresario decía que “la plaza de Las Ventas está ahora menos crispada”. Cuánta razón tiene. Porque ya no es Madrid. Por todo ello, por Salva y los buenos aficionados, guárdese, de verdad, un minuto de silencio.

CUVILLO/ URDIALES, CASTELLA, TALAVANTE

Toros de Núñez del Cuvillo, —el quinto, devuelto—, mal presentados, inválidos y descastados. Sobrero de El Torero, justo de presencia, blando y noble.

Diego Urdiales: estocada (silencio); —aviso— estocada —2º aviso— y cinco descabellos (vuelta por su cuenta).

Sebastián Castella: casi entera (silencio); —aviso— estocada (oreja).

Alejandro Talavante: tres pinchazos —aviso— pinchazo y media (silencio); dos pinchazos, media y un descabello (silencio).

Plaza de las Ventas. 21 de mayo. Decimocuarta corrida de la feria de San Isidro. Lleno de ‘no hay billetes’. Asistieron el Rey Don Juan Carlos y la Infanta Elena desde la meseta de toriles.

La corrida de hoy

Toros de El Pilar, para Juan José Padilla, José María Manzanares y Miguel Ángel Perera.

ADAME EN MADRID – EL CABO AL AÑO Por El Bardo de la Taurina 

                                            

                                          Con Detalles la detalló

José Guadalupe Adame a título propio y a mérito de sus apoderados que le consiguieron dos tardes en la Feria de San Isidro, lo cual no debió de haber sido sencillo, salió al albero a dar a tope lo que él tiene en la espuerta que es valor y enjundia, con lo que le alcanzó pa’ arrancarle a mordidas una oreja a un toro cuya carrocería le permitió movilidad, son y fijeza, como virtudes primarias aunque también traía el gourmet de la bravura, el temple, pero eso se cocina aparte y los que de esto entienden, saben, que eso es pa’ los toreros chefs que aderezan con aroma.

Y el aguascalentense no maneja ese sazón, lo que tampoco es un pecado y si hasta meritorio sobre todo cuando se le engarzan detalles algunos de muy buen talante y excepciones solidas como los lances garcistas rodilla en tierra y esto solamente lo señalo pa’que no me vayan a reclamar que el toro merecía más y que no me di color de ello, los que no se dieron color de ello son quienes ignoraron que la oreja se la dieron básicamente por el estoconazo y no por las telas. Las cosas como son.

                                                   Deseos del Cabo

‘Quiero ir con el grupo a Portugal, casarme con mi adorada Mariana tener un hijo y luego retirarme y ahorita sacar el libro de Los Forcados Hidalguenses´. Esto eran los deseos del Cabo Eduardo del Villar, un hombre que ardió en valor y pasión, y seguía diciendo – Si un toro me mata, todo por lo que lucho no habrá valido – ¡Si Cabo! si habrá valido, lo que pasa es que lo matrimonial no va a cristalizar, lo del retiro si te pintas de colores es una forma de irte del toro y de la vida en plenitud como se van los grandes como se fue Manolete, Valente Arellano y Eduardo Funtanet, y lo del libro pues eso es voluntad y legado tuyo y ¿quién sabe si lo sea de los demás? – Bardo platícame de la muerte, me interesa pa’ que no me vaya agarrar desprevenido – La única forma en que la muerte no te agarra desprevenido es, si le has cumplido a la vida.

Hoy a un año que un toro pasaportara al Cabo hacía la tierra de nunca jamás aquí sigue estando sin estar, su bárrete nuevo, el del obsequio con algunas reliquias que él le zurció por dentro, lo descanso sobre mi hombro buscando con su cercanía mitigar el dolor de la irreparable pérdida, aquí está ese cofrecito que guarda suspiros de melancolía y que está custodiado por una rosa blanca que gime roció de ausencia, leo tus memorias que en sí son las de Los Forcados Hidalguenses, a los que tú les distes vida y ellos te la dieron a ti.

Ahí están registradas las primeras andanzas, los primeros sacrificios, las primeras entregas de esa vida azarosa y a la vez luminosa de un puñado de espartanos aventureros de los alberos, hasta ahora me percato que estamos hablando en pasado, como si ya no estuvieses aquí, como si no estuvieras dentro del espíritu de cada uno de los sucesores de tu legado de jugarse la vida frente al toro por el puro gusto de hacerlo, veo una fotografía de las primeras tardes del grupo cuando aún no se enfundaban en sus vestimentas de lujo y le salían al toro entubados en mezclilla y forrado el pecho con camisas blancas.

Ahora recién escucho el huapango que la maestra mágica les compusiera ‘Forcados Hidalguenses’ para que por idea tuya mientras se vistieran para el combate lo escucharan, ya es un año de vivir en cenizas mayo 2014 – 2015, por eso en Tulancingo tu tierra de la que partiste y a la que regresaste, tus hermanos con sus propias manos, con su coraje ardiente, con su voluntad inquebrantable avivados por tu recuerdo, motivados por tu ejemplo, levantaron una plaza de toros la pusieron mirando al cielo, la vistieron de colores y con un par de cojones cada uno salió a dar la cara al destino y al toro, a todos ellos los abrazo por colleras simbolizando admiración y respeto sin que falte la gratitud por recordar al hombre forcado que los puso en ese camino el que solo es pa’ los muy hombres.

Twitter @BardoTaurina

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