Feria de San Isidro, 15ª Corrrida: Esto no lo arregla ni el padre del Rey

 

Juan José Padilla con el primero de la tarde. / KIKE PARA (EL PAÍS)
 

Ante la reiteración del desastre ganadero y torerista, la noticia estuvo en que el Rey don Juan Carlos asistió por tercer día consecutivo a Las Ventas para sentarse tan ricamente encima de la puerta de toriles, junto a su hija Elena. Y conviene que se sepa porque es, quizá, la única autoridad del estado que asiste a una plaza un día que no se celebra un mitin, sino una manifestación cultural que, es verdad que anda un poco alicaída, pero, a veces, puede derivar en un espectáculo extraordinariamente apasionante.

Por Antonio Lorca.

¡Que venga el Rey y su padre, como en este caso! Pero, cuidado, que tampoco venga con tanta frecuencia. En primer lugar, porque por estos tendidos circula una leyenda urbana que mantiene que la presencia de don Juan Carlos no es, precisamente, garantía de triunfo. (La gente, que es muy mala…) Segundo, que corremos todos el serio peligro de que pierda la afición y no vuelva más. Y tercero, si se queda en su casa una temporadita nos ahorramos el ridículo protocolo al que se ven obligados cada tarde los toreros de brindarles uno de sus toros, tenga o no posibilidad de éxito. Bueno, lo cierto es que también el asunto tiene su gracia; ayer, por ejemplo, a falta de otro tema de diversión, el público estuvo muy pendiente de si don Juan Carlos tenía habilidad suficiente para coger la montera que el diestro de turno le lanzaba desde la barrera. Y hasta ahora va ganando por goleada.

Hasta aquí, la parte divertida del festejo de ayer. Quien tenga la amabilidad de seguir leyendo que se ponga al lado pañuelos de papel porque la cosa va de llorera.

Otro petardo, otra falta de respeto, otra burda manipulación… Llegan las figuras y todo se viene abajo. Otra corrida de toros inválida, mansa, descastada, moribunda, lisiada… Y tres toreros ventajistas, acomodaticios, insufribles,…Otra tarde más no hubo tercio de varas. Ningún toro fue picado según las mínimas normas de la decencia y el respeto al público.

No hubo ni un quite. Es verdad que hacía viento, menos que otras tardes, pero lo hacía, pero los toreros no mostraron, siquiera, intención de probar con el capote.

Abundaron, eso sí, los capotazos con la malsana intención de que los toros no se cayeran, jugarreta que utilizan los toreros para no quedar mal con la empresa, que les puede pasar factura en el futuro porque, ya se sabe, una devolución es un gasto económico extra para el empresario. Si perjudica al espectador, porque se le hurta una parte del espectáculo, es algo que parece no interesar a los protagonistas de esta fiesta.

Hubo toreros ausentes, como fue el caso de Padilla; empeñados en dar pases a un animal mortecino, como Perera, y hasta Manzanares cortó una oreja, el trofeo más barato que se ha concedido en esta plaza en mucho tiempo. Pero el público manda y la pidió con fuerza, aunque no había causa alguna para ello.

Manzanares es un torero que suele caer bien, maneja los engaños con gusto, le acompaña una elegante figura y casi todo lo que ejecuta va envuelto en una cierta armonía. Pero él se aprovecha de tal circunstancia para cuidarse el cuerpo. Cita siempre al hilo del pitón, despegadísimo, traza el muletazo en línea recta y dirige la embestida hacia fuera; es decir, exactamente al revés del toreo auténtico. Dicho de otro modo, su esbelta figura y su innato empaque esconden su concepción superficial del arte de torear.

El problema es que esas formas gustan al espectador moderno que creerá, se supone, que está viendo el clasicismo revivido. Pues, no. Manzanares no hizo ayer mérito alguno para cortar una oreja que nadie le tendrá en cuenta. Algunos espectadores protestaron la concesión, pero dada se quedó, con su vuelta al ruedo incluida, como debe ser.

Se podría decir que Perera se empeñó en justificar su tarde, pero debiera estar prohibido dar pases anodinos a un muerto porque se trata de una tomadura de pelo. Lo que tiene que hacer Perera es anunciarse con toros de verdad y no con proyectos de cadáver. Mal ante su primero, imposible, y afanoso, aseado y ventajista con el soso sexto.

Cerraba el cartel Juan José Padilla, que estaba desconocido. Algún problema tendría el hombre porque se mostró ausente, incoloro, inodoro e insípido. Mal colocado siempre ante su primero, al que banderilleó a toro pasado, y descorazonado ante el cuarto, al que no banderilleó y llegó a caerse hasta en seis ocasiones.

Total, que esto tiene mal arreglo; vamos, que no lo arregla ni el padre del Rey, por muy buen aficionado que sea.

El Pilar / Padilla, Manzanares, Perera

Toros de El Pilar, -el segundo, devuelto- correctos de de presentación, inválidos, descastados y mansos. Sobrero, de Charro de Llen, manso y descastado. 


Juan José Padilla: pinchazo, media, bajonazo y tres descabellos —aviso— y el toro se echa (pitos); estocada (silencio).

José María Manzanares: pinchazo, bajonazo —aviso— (silencio); estocada —aviso— (oreja con protestas). 

Miguel Ángel Perera: estocada caída (silencio); estocada casi entera, dos descabellos —aviso— y dos descabellos (silencio)

Plaza de Las Ventas. 22 de mayo. Decimoquinta corrida de la feria de San Isidro. Lleno de ‘no hay billetes’.

Fuente:http://cultura.elpais.com/cultura/2015/05/22/actualidad/1432329568_188394.html

FERIA DE SAN ISIDRO 2015: La simbiosis (cuasi) perfecta de Castella y ‘Lenguadito’

El torero francés cuaja a cámara lenta a un extraordinario sobrero de El Torero, el toro de más calidad de toda la isidrada, y corta una oreja de ley; Urdiales da una vuelta al ruedo con la corrida de Cuvillo más fea que se recuerda

 

No se recordaba una corrida de Núñez del Cuvillo más fea, abierta de cara y ancha de sienes. Veedores para qué os quiero. Caminaba la tarde hacia el despeñadero. La reivindicación de la torería, el sabor con un mulo y la vuelta al ruedo de Diego Urdiales no saciaba a los paladares hartos de pan con pan. Nada les valía a los cuatro listos de siempre.

Por Zabala de la Serna.

Pero devolvieron al quinto, y Sebastián Castella se encontró con la fortuna de frente en el toro menos frentudo de todos: un sobrero de El Torero sencillamente extraordinario. Propicio para el brindis real aplazado a Don Juan Carlos, abonado a la barrera de Preferente. Castella trenzó un lío formidable en los medios. El suyo con el sello de la casa. Un cambiado por la espalda y a pulso la muñeca zurda. Y toreó a cámara lenta al toro de más calidad que haya pisado el ruedo venteño de todo San Isidro. ‘Lenguadito‘ repetía y repetía y no levantaba el hocico de la arena, ni de los vuelos de la muleta que, en cuatro series, deletreaba cada interminable derechazo arrastrado. El toreo ligado, encajado el elegante galo, Le Coq en estado de gracia. La ayuda para sujetar la muleta ante el viento por la izquierda, hilvanada más que ligada, fina, engrasada y liberada de la sujección. Un cambio de mano de la siguiente serie arrancó el rugido de la comunión. La simbiosis (cuasi) perfecta de Sebastián, Lenguadito y Las Ventas. ¿Por qué cuasi? No lo sé. Más despacio no habrá toreado nunca Castella en Madrid. Quizá porque la estocada rinconera restó. Pero esa oreja valía un mundo, la ley de la lentitud, que en el toreo es el temple en su excelencia. A los mismos tampoco les llenaba.

Las hechuras que portaba el altísimo cuarto las había esbozado un Da Vinci antitorero. Curro Romero había viajado desde Sevilla para arropar a Urdiales. De brindar al Rey al Faraón. Como correspondía a tal ofrenda, Diego le puso sabor al caballote que embestía sin descolgar. Torería en las dobladas y colocación y verdad en su derecha. Una tanda despedida con el obligado de pecho, otra con un trincherazo cabal. De tanto ajustar el embroque hubo un desajuste: los lomos del toro arrollaban al menudo matador de La Rioja. Tomó distancia Diego, cambió la mano y pensó el toreo al natural. No del todo limpio. Ni siquiera inmaculado. Sino bañado de imperfecciones añejas. A pies juntos había una estampa vazqueña. Dos naturales sembrados y una trincherilla que duró de aquí a la eternidad. Un cartel de toros. Ya estaba la cosa. Demasiado para lo que el toro regalaba: nada. Apurar por apurar. Una estocada de travesía sin muerte. Había caído un aviso. Y varios descabellos. Y adiós a la oreja. Y otro recado por despiste. ¿Por qué no la vuelta ruedo? Fue.

A Talavante le despidieron con pitos porque abrevió con un sexto paletón que vino a joder del todo el Perú. Y porque con su espada no funcionó. Pero al colorado tercero de Cuvillo lo había interpretado con varita magistral para evitar sus tornillazos de final de viaje. Pasmosa su seguridad. Desde que se hizo presente en la verónica pausada. Mas en el tercio de muerte -a excepción del prólogo por estatuarios-, le sacó siempre al toro la muleta por debajo de la pala del pitón, evitando el derrote. El dibujo de los redondos concluía limpio y torero. Esperó con la izquierda una inmensidad para trazar un par de naturales espléndidos. Cuando el cuvillo se acordó de su nota en el caballo, se fugó a tablas. Todas las sandeces que vertieron desde el tendido duro (de mollera) puede que lo descentraran con el acero. Aunque visto lo del último, más bien fue su fidelidad al quinto mandamiento…

La tarde careció de buen principio con un cuvillo sin fuerza ni poder que Urdiales brindó al Rey emérito por protocolo. Castella se ahorró el ofrecimiento con un toro de genio desatado en mitad de las suertes que le enganchó mucho. Pero cuando volvió a por la montera a la muerte de ‘Lenguadito‘ le dijo: «Señor, éste sí era de brindis». Y tanto.

FICHA DEL FESTEJO

Monumental de las Ventas. Jueves, 21 de mayo de 2015. Décimo cuarta de feria. Lleno de “no hay billetes”. Toros de Núñez del Cuvillo, de diferentes hechuras y caras muy amplias y abiertas que soltaron mucho los tres primeros, el 2º con genio, el 1º sin fuerza ni poder y el 3º con un derrote final; el alto 4º se movió como un mulote; feo y abierto de palas el infumable 6º; y un sobrero cinqueño (5º bis) de El Torero, extraordinario de calidad y duración, una clase superior.

Diego Urdiales, de rioja y oro. Estocada (silencio). En el cuarto, estocada atravesada contraria y varios descabellos. Dos avisos (vuelta al ruedo).

Sebastián Castella, de grana y oro. Estocada honda y caida. Aviso (silencio). En el quinto, estocada rinconera. Aviso (oreja).

Alejandro Talavante, de nazareno y oro. Cuatro pinchazos y media tendida. Aviso (silencio). En el sexto, de dos pinchazos, pinchazo hondo y descabello (pitos de despedida).

Fuente:http://www.elmundo.es/cultura/2015/05/21/555e3512e2704e63588b4599.html

14ª SAN ISIDRO: Castella corta una triste oreja a un toro de rabo

 
Por Carlos Ilían. 

La suerte tiene recovecos como, por ejemplo, favorecer al que menos la merece. Llevarse el premio gordo y no lucirlo. Eso ocurrió ayer en Madrid al ser devuelto por inválido el quinto toro de Cuvillo, otro lisiado de la incalificable corrida de este hierro. Salió en sustitución un animalito de El Torero, de pobre presencia pero de juego excepcional. Un toro para formar la mundial. Para cortarle el rabo.

El beneficiado por tan suculento regalo, Sebastián Castella, se explayó en una faena larga, de muchos muletazos, intercalando algunos muy rematados pero en un conjunto que no llegaba a la altura de la calidad de Lenguadito. Castella era Castella, sin grandeza, sin bordar el toreo, achuchando al sublime animal.

Cortó una oreja, que sabía a premio de consolación porque el toro era de puerta grande, grandísima.

Diego Urdiales que se estrelló ante la total invalidez de su primero, echó mano de un toreo firme y purísimo ante el cuarto, que no se cayó, que se defendió y que exigió al toreo una faena por encima de las circunstancias. Urdiales fue ganando la partida hasta lucir el toreo al, natural de frente, sin trapicheos ni baratijas. Un espadazo tendido y cuatro descabellos dejaron el premio en una vuelta al ruedo que debió dejar en saludos con fuerza.

Talavante apenas dejó algún natural terso hasta que su primero se rajó del todo y abrevió con el sexto ante su clara invalidez.

Ficha técnica

14ª SAN ISIDRO 21/05/15.

Toros: Toros de N. DEL CUVILLO (0), derrumbados y descastados y un sobrero de EL TORERO (9), de excepcional calidad y fijeza.
Toreros
DIEGO URDIALES: de cardenal y oro. Estocada (silencio). Estocada tendida y cuatro descabellos. Dos avisos (vuelta) (6).

SEBASTIÁN CASTELLA: de grana y oro. Estocada corta y caída. Un aviso (silencio). Estocada caída (una oreja) (6).

ALEJANDRO TALAVANTE: nazareno y oro. Tres pinchazos y media estocada (silencio). Dos pinchazos, pinchazo hondo y descabello (silencio) (5).

El cartel del viernes:

Toros de El Pilar para Juan José Padilla, José María Manzanares y Miguel Ángel Perera.

Fuente: http://www.marca.com/2015/05/21/toros/san_isidro/1432241100.html

FERIA DE SAN ISIDRO: Un minuto de silencio por la afición en Madrid

El diestro francés Sebastián Castella, durante la faena a su segundo toro, ayer en Las Ventas. / BERNARDO PÉREZ

Por Antonio Lorca.

Atención, por favor”, se oyó por los altavoces de la plaza. “Al finalizar el paseíllo se guardará un minuto de silencio en memoria de la afición de Madrid, tristemente desaparecida”. Y así fue; al término del desfile inicial, la plaza entera se puso en pie, y se mantuvo en actitud silente en recuerdo de la que fue una afición exigente y referente del toreo mundial.

La escena es ficción, pero alguien, alguna vez, debería recordar a esos miles de aficionados que hicieron de esta plaza santo y seña de la tauromaquia clásica, en la que se exigían toros con trapío y fortaleza y toreros heroicos, y se premiaban faenas trascendentes. Algún día habría que recordar a esos buenos aficionados, como aquel Salvador Valverde Salva, con su grito de guerra “¿A quién defiende la autoridad?”.

Pero la afición está desaparecida. Algunos, como Salva, ya fallecidos, y los demás, en sus casas, cansados del engaño y el fraude en que los taurinos y la autoridad han convertido esta fiesta.

A buenas horas, hace unos pocos años, se hubiera aprobado la corrida de Núñez del Cuvillo, sin el trapío necesario para esta plaza; impensable, además, que se hubieran lidiado entre la conformidad de la mayoría. Los cinco toros que murieron en el ruedo habrían sido devueltos a los corrales porque eran absolutamente inválidos. Y prueba de que la afición no existe es que no pasó nada.

Pasó, eso sí, que la empresa se ahorró un dinero, a lo que colaboraron los toreros intentando que los toros no se cayeran y el presidente tuviera que devolverlos.

Hablando de otra cosa: ¿cómo es posible que un toro atlético se derrumbe sin motivo aparente antes de que se cumpla un minuto de su salida al ruedo? Si no es un problema sanitario, ¿de qué se trata? ¿Acaso, han tomado algo y les ha sentado mal? ¿Algún reconstituyente, tal vez? Por cierto, ¿habrá decidido el presidente el análisis de las vísceras? Seguro que no.

Volvamos a la afición. Es desesperante comprobar cómo este público de paso y triunfalista aplaude a un picador (el caso de Oscar Bernal en el cuarto) por no picar; es para llevarse las manos a la cabeza que el tendido jalee los medios pases de un Talavante tan insípido como su lote y negado con la espada toda la tarde.

Es inconcebible e inadmisible que se admita que Castella alardee de valor ante un proyecto de cadáver como el segundo, o que se cantara su faena al sobrero, larguísima, intermitente, en la que mezcló una buena tanda de derechazos ante un noble toro que humillaba de ensueño con otras fases en las que citó con el pico de la muleta, fuera cacho y sin atisbo de hondura. ¡Y hubo quien pidió hasta la segunda oreja…!

Se esforzó Urdiales por hacer honor a su cartel, y tras pasaportar a su moribundo primero, brindó el segundo a Curro Romero, presente en el tendido. Armó una faena en la que destacó más la plástica de su figura que la templanza de su buena concepción del toreo. Pesado se puso al final y casi escucha el tercer aviso. ¡Y dio una vuelta al ruedo entre la indiferencia del respetable…!

Hay que frotarse los ojos para comprender lo que está ocurriendo en esta plaza. Esta no es Madrid, sino un coso de pueblo, orejero y bullanguero. Es la consecuencia lógica de la expulsión de los buenos aficionados. Hace unos días, el empresario decía que “la plaza de Las Ventas está ahora menos crispada”. Cuánta razón tiene. Porque ya no es Madrid. Por todo ello, por Salva y los buenos aficionados, guárdese, de verdad, un minuto de silencio.

CUVILLO/ URDIALES, CASTELLA, TALAVANTE

Toros de Núñez del Cuvillo, —el quinto, devuelto—, mal presentados, inválidos y descastados. Sobrero de El Torero, justo de presencia, blando y noble.

Diego Urdiales: estocada (silencio); —aviso— estocada —2º aviso— y cinco descabellos (vuelta por su cuenta).

Sebastián Castella: casi entera (silencio); —aviso— estocada (oreja).

Alejandro Talavante: tres pinchazos —aviso— pinchazo y media (silencio); dos pinchazos, media y un descabello (silencio).

Plaza de las Ventas. 21 de mayo. Decimocuarta corrida de la feria de San Isidro. Lleno de ‘no hay billetes’. Asistieron el Rey Don Juan Carlos y la Infanta Elena desde la meseta de toriles.

La corrida de hoy

Toros de El Pilar, para Juan José Padilla, José María Manzanares y Miguel Ángel Perera.

ADAME EN MADRID – EL CABO AL AÑO Por El Bardo de la Taurina 

                                            

                                          Con Detalles la detalló

José Guadalupe Adame a título propio y a mérito de sus apoderados que le consiguieron dos tardes en la Feria de San Isidro, lo cual no debió de haber sido sencillo, salió al albero a dar a tope lo que él tiene en la espuerta que es valor y enjundia, con lo que le alcanzó pa’ arrancarle a mordidas una oreja a un toro cuya carrocería le permitió movilidad, son y fijeza, como virtudes primarias aunque también traía el gourmet de la bravura, el temple, pero eso se cocina aparte y los que de esto entienden, saben, que eso es pa’ los toreros chefs que aderezan con aroma.

Y el aguascalentense no maneja ese sazón, lo que tampoco es un pecado y si hasta meritorio sobre todo cuando se le engarzan detalles algunos de muy buen talante y excepciones solidas como los lances garcistas rodilla en tierra y esto solamente lo señalo pa’que no me vayan a reclamar que el toro merecía más y que no me di color de ello, los que no se dieron color de ello son quienes ignoraron que la oreja se la dieron básicamente por el estoconazo y no por las telas. Las cosas como son.

                                                   Deseos del Cabo

‘Quiero ir con el grupo a Portugal, casarme con mi adorada Mariana tener un hijo y luego retirarme y ahorita sacar el libro de Los Forcados Hidalguenses´. Esto eran los deseos del Cabo Eduardo del Villar, un hombre que ardió en valor y pasión, y seguía diciendo – Si un toro me mata, todo por lo que lucho no habrá valido – ¡Si Cabo! si habrá valido, lo que pasa es que lo matrimonial no va a cristalizar, lo del retiro si te pintas de colores es una forma de irte del toro y de la vida en plenitud como se van los grandes como se fue Manolete, Valente Arellano y Eduardo Funtanet, y lo del libro pues eso es voluntad y legado tuyo y ¿quién sabe si lo sea de los demás? – Bardo platícame de la muerte, me interesa pa’ que no me vaya agarrar desprevenido – La única forma en que la muerte no te agarra desprevenido es, si le has cumplido a la vida.

Hoy a un año que un toro pasaportara al Cabo hacía la tierra de nunca jamás aquí sigue estando sin estar, su bárrete nuevo, el del obsequio con algunas reliquias que él le zurció por dentro, lo descanso sobre mi hombro buscando con su cercanía mitigar el dolor de la irreparable pérdida, aquí está ese cofrecito que guarda suspiros de melancolía y que está custodiado por una rosa blanca que gime roció de ausencia, leo tus memorias que en sí son las de Los Forcados Hidalguenses, a los que tú les distes vida y ellos te la dieron a ti.

Ahí están registradas las primeras andanzas, los primeros sacrificios, las primeras entregas de esa vida azarosa y a la vez luminosa de un puñado de espartanos aventureros de los alberos, hasta ahora me percato que estamos hablando en pasado, como si ya no estuvieses aquí, como si no estuvieras dentro del espíritu de cada uno de los sucesores de tu legado de jugarse la vida frente al toro por el puro gusto de hacerlo, veo una fotografía de las primeras tardes del grupo cuando aún no se enfundaban en sus vestimentas de lujo y le salían al toro entubados en mezclilla y forrado el pecho con camisas blancas.

Ahora recién escucho el huapango que la maestra mágica les compusiera ‘Forcados Hidalguenses’ para que por idea tuya mientras se vistieran para el combate lo escucharan, ya es un año de vivir en cenizas mayo 2014 – 2015, por eso en Tulancingo tu tierra de la que partiste y a la que regresaste, tus hermanos con sus propias manos, con su coraje ardiente, con su voluntad inquebrantable avivados por tu recuerdo, motivados por tu ejemplo, levantaron una plaza de toros la pusieron mirando al cielo, la vistieron de colores y con un par de cojones cada uno salió a dar la cara al destino y al toro, a todos ellos los abrazo por colleras simbolizando admiración y respeto sin que falte la gratitud por recordar al hombre forcado que los puso en ese camino el que solo es pa’ los muy hombres.

Twitter @BardoTaurina

Diego Urdiales: «Se han dicho cosas tremendas y hoy la expectación es muy grande»

 
Por Pablo García Mancha.

«Es el sueño de mi vida; tres tardes en San Isidro y en carteles de enorme responsabilidad, al lado de grandes toreros y con ganaderías muy importantes. Es lo que buscaba y lo único que espero es materializar todo lo que llevo dentro». Así expresa sus sensaciones Diego Urdiales unas horas antes de hacer su primer paseíllo en Las Ventas ante toros de Núñez del Cuvillo con Alejandro Talavante y Sebastián Castella como compañeros de terna en una tarde con el coso de Madrid lleno hasta la bandera.

«Soy muy consciente de lo que me juego»

¿Le pesa la responsabilidad?

Yo no diría que pesa, lo que notas es que la expectación que se ha levantado es muy grande y quiero, por todos los medios, estar a la altura de todo lo que se ha dicho y escrito sobre mi toreo en los últimos tiempos. Es muy bonito, estoy muy agradecido pero ahora hay que torear; seguir por mi senda de humildad y torear lo mejor posible.

¿Trata de evadirse?

No, para nada. Llevo desde que acabó la pasada temporada en Zaragoza preparándome para esta feria, con lamente puesta en Madrid. Me he preparado muy a fondo en el campo y siento que llego en el mejor momento de mi vida.

Madrid es la plaza más exigente. ¿Se nota más en este tipo de carteles?

No. Aquí cada uno va a lo suyo. Te tienes que sacar tú las castañas del fuego, y estés al lado de una máxima figura o de cualquier otro compañero, la exigencia es igual para todos.

¿Es la de hoy su tarde más esperada en Madrid?

Creo que sí, pero recuerdo como si fuera ayer en la que debuté en San Isidro en el 2008. Todas las corridas en Las Ventas son especiales y nunca sabes qué va a suceder.

¿Le obsesiona el comportamiento de los toros?

Es esencial tener materia prima para hacer una obra, eso está claro. Todos soñamos con que nos salga un buen toro, pero lo que no queremos de ninguna de las maneras es ese astado que no permite hacer nada, ni lucirte ni jugártela. Sé muy bien lo mal que se pasa cuando depende buena parte de la temporada de lo que pueda suceder en Madrid y te sale un toro así. Te quieres morir.

La ganadería de esta tarde es una de las llamadas de figuras y hay un sector del público de Las Ventas que no le suele gustar mucho. ¿Le preocupa?

Núñez del Cuvillo es una divisa extraordinaria; me remito a su última corrida de Sevilla y a la trayectoria que ha tenido, puesto que la han lidiado las máximas figuras en tardes cruciales de sus carreras en las plazas de mayor exigencia. Estoy convencido de que si un toro embiste como los de Sevilla todo el mundo se va a poner de acuerdo. Eso sí, respeto todas las opiniones.

¿Qué es lo que destaca de esta ganadería?

Hay toros con mucha clase y otros más exigentes; me gusta la bravura y echa toros muy bravos que van hasta el final. Hace unos días estuve tentando en su finca y me encantó la forma de embestir de varias vacas, muy por abajo, con temple y clase.

¿Es tan diferente a una ganadería como la de Adolfo o Victorino?

Desde luego, pero no porque unas estén consideradas como toristas y otras no. El toro de Saltillo humilla muchísimo y embiste caminando. Lo de Domecq galopa y mete la cara de otra manera, distinta a su vez que lo de Núñez. Lo que hay que hacer es no ir con las ideas preconcebidas. Ni como torero ni como espectador. A mí me gustan todas las embestidas cuando son profundas.

Fuente: http://www.larioja.com/culturas/201505/21/dicho-cosas-tremendas-expectacion-20150521005552-v.html

Sebastián Castella: «En Madrid hay que olvidar el instinto de supervivencia»

La máxima figura de Francia cumple hoy el primero de su tres paseíllos en San Isidro. Foto Eunice.

Por Rosario Pérez.

Trébol de desafíos en la plaza más importante del mundo. La máxima figura de Francia se anuncia tres tardes en San Isidro, una feria que le encanta, que saca lo más hondo del torero y que augura va a ser «apasionante». Emociones ha despertado su toreo en tardes inolvidables, alguna bajo la lluvia que no cesaba. Cuenta con el respeto de Las Ventas, el escenario que da grandeza y la arena en la que las medias tintas no sirven. Su filosofía es la verdad. Y con ella llega Sebastián Castella a la capital.

-¿Ganas de pisar Madrid?

-Muchas. Dentro de las incertidumbres y miedos que uno puede tener, están las ilusiones.

-¿Qué desprenden los ladrillos de ese patio de cuadrillas?

-Historia. Tantos toreros que han pasado por ahí… Desprenden respeto, admiración, emociones, ilusiones y miedos. Muchos miedos. Pero esos miedos son importantes y se consigue dominarlos. Cuando vas con el capote liado, dejas los ladrillos y pisas la arena, se desata otra emoción. En una plaza de este calibre pasan tantas cosas que faltaría tiempo para describirlas.

«El público quiere un esfuerzo sobrenatural»

Dicen que Madrid es el tribunal más exigente. ¿Es también el más justo?

-Por supuesto, por encima de todo. Exige tanto el aficionado que paga su entrada como el toro que sale a la plaza. Madrid, sin quitarle mérito a ninguna plaza, es la capital del toreo. Es normal que sea exigente. El público quiere y pide un esfuerzo sobrehumano y sobrenatural, pero también te lo exige el toro que está delante. Ligado a eso, está la justicia y la verdad. Si son duros, son más justos todavía.

Dice usted que lo duro realmente en Madrid no es el público, sino el toro.

-Para mí, sí. El toro es el más difícil porque, sencillamente, es el que da y quita. Afortunadamente, yo he conseguido un estatus grande en Madrid, triunfando muchas tardes y otras sin poder hacer nada, pero el público siempre me ha respetado. Me ha respetado muchísimo porque hay que salir a jugarse la vida, con la verdad por delante. Cuando sales con esa verdad, aunque la materia prima no te deje expresarte de ninguna manera, ellos saben que has salido a dar el cien por cien.

«Si no sales a jugarte la vida, mejor no vestirse de torero»

Por lo que expone, los espectadores notan ese instinto de supervivencia que los toreros tienen más presente unas tardes que otras.

-En Madrid ese instinto de supervivencia hay que olvidarlo. Es muy fuerte lo que digo, pero es así. ¿Por qué? Todas las tardes no se torea en Madrid. Cada torero tiene una personalidad, una manera de interpretar y vivir el toreo, pero si no eres un torero que salga a la plaza a jugarse la vida, a ser honrado con la profesión y con la afición que paga, mejor no vestirse de torero. Hay que estar dispuesto a darlo todo.

-Parafraseando a Antonio Ordóñez, parecen esas tres o cuatro tardes al año en las que hay que estar dispuesto a morir…

-Le responderé como decía otro monstruo: «Se hará lo que se pueda».

-Apuesta por adolfos. Y sin haberlos olido en ningún otro escenario. Tiene mérito plantarse frente a ellos directamente en el corazón capitalino.

-Tenía ganas de hacerlo y me anuncié. Me apetecía. Me estoy preparando para ello. Intentaré estar al nivel que se merece la afición, la plaza, la ganadería. Después, Dios dirá. Y el toro. Y yo también. Es un reto y espero encontrarme a la altura, pero aquí hay que hablar con la muleta.

«Me apetecía mucho matar la corrida de Adolfo»

-¿Es más importante la mente que la preparación física en este caso?

-Ambas. Una ayuda a la otra. No vale solo hacer, por ejemplo, yoga. O si te preparas físicamente y luego dejas la cabeza en el hotel, tampoco sirve. Tienen que estar preparados el cuerpo y la mente. El día a día es lo importante. Y yo creo que va a ser una feria apasionante.

-El cartel del día 27 fue el primero en colgar el «no hay billetes», con Morante y El Juli. ¿Presiona más?

-No. Es un cartel que tiene mucho tirón, con un ambientazo tremendo. Presión que tengan los demás. Ya llegará esa tarde, antes está el 21 [hoy, con Núñez del Cuvillo, Urdiales y Talavante].

-En la segunda compartirá cartel con el torero y la ganadería de su exapoderado.

-Me parece muy bien.

-¿Qué diferencias nota entre Luis Manuel Lozano y Manuel Martínez Erice?

-Son dos grandes profesionales con maneras distintas de trabajar y personalidades distintas. El camino de un torero es largo, son muchos años y etapas. La verdad es que soy afortunado de haber encontrado a ambos, porque son dos personas que me han aportado (y aportan), cada uno en su momento.

«En muchos momentos me he sentido minotauro»

Picasso, al que tanto admira, sentía verdadera obsesión por el toro. ¿Es el toro también la mayor obsesión para el torero?

-La verdad es que sí, pero una obsesión positiva. El toro es nuestro compañero, al que desafiamos cuando estamos delante de él, que nos pone a prueba y con el que tenemos que superar muchas dificultades que nos presenta. También nos da esas alegrías y esos momentos de poder hacer el toreo artísticamente como uno lo hace de salón. Forma parte de nuestra vida. El toro puede ser la obsesión… Y mire qué resultado tuvo con Picasso.

El genio del minotauro. ¿Se ha sentido alguna vez mitad hombre, mitad toro?

-Ahora que lo dice, mi maestro, José Antonio Campuzano, me aseguraba en mis principios que para saber torear bien hay que saber embestir muy bien. Había que moverse y respirar como el toro, sentirse toro. Es necesario meterse en su piel y aprender a embestir bien para aprender a torear, porque lo primero es entender al animal. Por lo que entonces, sí: en muchos momentos me he sentido minotauro.

-¿El toreo se siente, se entiende o se vive?

-Todo a la vez, porque sin sentirlo y entenderlo no se puede vivir.

«El arte son momentos… Y lo puede tener cualquier torero»

-¿Qué es el arte según Sebastián Castella?

-Sencillamente son momentos. El toreo es un arte efímero, a mi modo de entender, de vivir y de saber. Son momentos de genialidades, de dificultades, de incertidumbre. Y hay un momento en que lo que haces de salón lo consigues en la plaza. Ese instante en que se lo transmites al público es arte. Cuando dicen eso de «es un torero de arte», eso no existe, eso son toreros de pellizco. El arte lo puede tener cualquier torero. A mi entender, son momentos que uno trabaja horas y horas delante del espejo. Y llega un día en que se conjunta con el animal en la plaza y entonces surge el arte, que no tiene por qué ser una faena completa.

El arte son momentos.

Fuente: http://www.finanzas.com/noticias-001/toros/20150521/castella-madrid-olvidar-instinto-2943961.html

Ortega Cano sale hoy de prisión tras concederle el tercer grado

 
De SOL y SOMBRA.

El diestro José Ortega Cano saldrá hoy de la prisión zaragozana de Zuera. Así lo indicaron fuentes cercanas al torero, quien consiguió ayer que la Secretaría General de Instituciones Penitenciarias le concediera el tercer grado. Ahora tendrá que acudir a dormir a un centro de semilibertad en Madrid.

Previamente, la Junta de Tratamiento del centro adoptó por unanimidad darle el permiso, después de revisar su expediente, ya que había cumplido el año de prisión y este trámite se efectúa cada seis meses. Hasta la fecha, el torero había conseguido disfrutar de tres permisos que le permitieron salir de la cárcel.
Ortega Cano entró en prisión el 23 de abril del 2014 para cumplir una condena por homicidio imprudente de dos años y medio por el accidente de tráfico ocurrido en mayo de 2011, en el que murió Carlos Parra, de 48 años, cuando el diestro conducía su vehículo todoterreno.

Durante todo este tiempo, el matador ha compartido celda con otro preso, ya que está ingresado en un módulo de respeto, donde hay algo más de un centenar de internos, todos ellos con un perfil muy socializado.

Fuente: http://www.elperiodicodearagon.com/noticias/aragon/ortega-cano-sale-hoy-prision-concederle-tercer-grado_1027564.html#player_load

CRONICAS Y PERIODISMO TAURINO INDEPENDIENTE

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