El fuego amigo.

MORANTE Y EL JULI EN LA CONDOMINA

Por Pedro J. Cáceres

Domingo de Resurrección: el día R en tauromaquia. A la hora que usted esté ojeando estas líneas la suerte estará echada, según. Y a “cojón visto macho seguro”: todo el mundo a opinar y apostillar ufano ya lo sabía yo, y ¡lo dije, eh! Lo dije.

La conspiración de las figuras contra la empresa de Sevilla que ha contaminado el virus de su acción a su afición y su público encontró, de forma larvada, acomodo (en grado de venganza, o declaración de guerra -fría o caliente, violenta o de baja intensidad, de boquilla o tirones de pelo, una guerra es una guerra) yéndose, sus dos máximos exponentes —del G-5 y de la ofensiva al pretendido desahucio—, a Málaga.

Sevilla hizo de la necesidad virtud, o “de tripas corazón”, alzando a fecha tan exclusiva de la aristocracia taurina al proletariado triunfador del ejercicio pasado dándole, además, por coincidencia un tinte identitario sevillí de reivindicación localista.

Apuesta arriesgada, pocas otras opciones había más, que rompe todos los esquemas no sólo del clasicismo del clasista DR sino que da un vuelco a la estructura tradicional de abono de abril con el traspaso de cierre a apertura de la corrida de Miura, y pasar a clausurar la clásica “victorinada” del jueves de pre-feria.

Un diseño, en principio provisional, que, según resultados, se encontraría en la disyuntiva de significar un antes y un después o un pasaje circunstancial cualesquiera que sean el curso de los acontecimientos cara al año que viene.

La profusión de actos promocionales, el 15% de descuento en los abonos, la amplia campaña de publicidad más la implicación de personajes notables de la vida pública, política y taurina de la sociedad sevillana pondrán a prueba si en los toros hay vida después de las figuras.

Por su parte, en Málaga, los altos precios de las entradas para poder satisfacer las pretensiones de las figuras, forzar una fecha no habitual para convertir en tradicional, el abuso de los mano a mano, que vayan con el tupper de sus toros bajo el brazo, que no hay sorteo de las reses y que a última hora se le haya pegado una voltereta a Canal + por aquello de los “dodotis” con la sombra de lo ocurrido hace dos años (Juli, Perera, Talavante. 3.000 personas) dejan abiertas algunas incógnitas.

Especial, malsana, curiosidad causa que la que sí podría tener entidad propia para irse cuajando como fecha habitual de cita malagueña, la Corrida Picassiana del sábado de Gloria (que el año pasado salió del paso (no con mayor fracaso de público que el DR 2012 —J.Fortes con 6 toros), no haya sido el día elegido para celebrar su corrida semanasantera no haciendo la cama a Sevilla ni la puñeta a los aficionados que podrían haberse organizado el pack de procesiones y toros. Máxime cuando uno de los empresarios de La Malagueta es el apoderado de los dos toreros (Escribano-Luque) que se anuncian en Sevilla.

La pregunta es obvia antes que insidiosa ¿han sido Morante y Juli quienes han elegido la fecha? ¿Motivos al margen de seguir metiendo el dedo en el ojo a Sevilla?

Así este cara a cara fuera de los ruedos se va a celebrar con una climatología inestable, por igual, en principio, y con las piezas a cobrar fundamentalmente en la capacidad de convocatoria de ambos festejos para posteriormente iniciar la tercera batalla, la de las cifras, los dimes y los diretes.

Y la cuestión de fondo ¿quién manda aquí?: ¿el respeto al prestigio de un evento consolidado? ¿Que se intuya haya un toro en la plaza? o ¿que haya dos figuras para “su” corrida pret a porte?

Proclaman todos, azules y rojos, que lo importante es el torero, La Fiesta; el interés general por encima de los propios.

¡Joder! Cuerpo a tierra que vienen los míos. El fuego amigo.

A pie de página.-

El recuerdo para un grande, otro más a engrosar el elenco de “monstruos” de otras artes y la cultura, de la literatura y aficionado taurino convicto y confeso: Gabriel García Márquez.
Su presencia continua en los ruedos no era una pose ni testimonial, era todo un TESTIMONIO. d.e.p.

Via: http://www.elimparcial.es/cultura/el-fuego-amigo-136675.html

 

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La falacia antitaurina: ¡Hay que leer señores!

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Por: Fabio Andrés Olarte Artunduaga.

Básicamente, hay dos puntos de partida para crear una falacia. Uno de ellos, puede ser el desconocimiento o falta de autoridad intelectual para hablar de un tema en específico. Por otro lado, hay unas falacias que nacen con el objetivo primordial de manipular, persuadir o engañar a los demás. La falacia antitaurina, a la que hago referencia en este texto, nace de la plena conciencia de sus creadores. Lamentablemente.

Durante los últimos años ha estado circulando por la Internet una foto que, rápidamente, se convirtió en la bandera de lucha de muchos antitaurinos alrededor del planeta tierra. La imagen y las palabras que la acompañan (las cuales podemos ver acompañando mis letras), a priori, parecen ser una historia mágica de conversión por parte del señor Álvaro Múnera, pero lamentablemente hoy vengo a decirles, a quienes creyeron en esta farsa, que todo este tiempo han estado engañados por dos o tres más vivos que ustedes. Ni el personaje de la foto es el ex torero paisa, ni mucho menos esas palabras son de él. La fotografía (que tanta gente me envía por correo y me postea en redes sociales) resulta ser de un torero mexicano (Sánchez Vara), quien en realidad realizaba un magnifico desplante taurino y como fruto de un avanzado manejo del Photoshop, pareciera estar “arrepentido”, pero quienes seguimos la fiesta sabemos que es una gran mentira. Las palabras, citadas por los genios manipuladores antitaurinos, pertenecen a una gran pluma española llamada: Antonio Gala. El autor de la notable pieza de poesía “Enemigo intimo”, estampó estas palabras en una columna del diario, español, El País en el año 1995; además, la frase esta vulgarmente manipulada con el fin de tocar las fibras de aquellos que no investigan. Y vaya que lo lograron. En suma, señores antitaurinos, algunas personas llevan años burlándose de ustedes en la cara.

Ahora bien, hay algo que no puedo negar y es la historia de Álvaro Múnera. Conocido en el mundo del toro de lidia como “El Pilarico”, fue un torero “del montón” en la generación taurina de los años 80 en nuestro país, pero quien contó con la fortuna de obtener un contrato para torear en suelo español. Tras un puñado de faenas (mediocres), alrededor del país ibérico, el 22 de septiembre de 1984 en la hermosa ciudad de Albacete y frente a un astado del Marqués de Villagodio, llamado “Terciopelo”, la vida le dio su más grande prueba. Una embestida (feroz) del (inocente) animal, lo hizo volar aquella tarde de otoño. Tras la misma, una fractura en la quinta vértebra cervical (acompañada de una lesión medular y un trauma craneoencefálico) decretó que, lamentablemente, a partir de ese momento seria parapléjico.

Tras completar su rehabilitación en Miami (Estados Unidos) y recibir una importante condena (moral) de sus allegados, americanos (quienes por supuesto no tienen idea de la fiesta brava, y al contrario, mucha de la cultura de McDonald’s), “El Pilarico” decidió tener un cambio radical de vida y “dedicar” sus días a la lucha por los derechos de los animales. Tras estudiar, Teosofía (de manera evidentemente no tan profunda y para desgracia de autores como Henry Steel Olcott o William Quan Judge), y volver a Medellín tomó la decisión de ser el “abanderado” de la lucha antitaurina en el país, aunque en realidad tenía todo un plan político de fondo. En 1998, este particular personaje, logró una curul en el concejo de la ciudad de la eterna primavera.

Actualmente, se encuentra viviendo su cuarto periodo como cabildante de la capital antioqueña. Lo más paradójico del caso, es que varios allegados a la fiesta brava y al mundo de la Plaza de Toros de la Macarena, me aseguran que la decisión no la tomó por ninguna convicción moral o ambientalista, sino por su desprecio al destino y a la situación que había vivido, tratando de condenar a todos los matadores de toros que si lograron éxito tras recibir de toriles, al animal que mas amamos los taurinos de verdad.

A manera de conclusión y tras “abrirle los ojos” a un par de antitaurinos, la invitación que dejo abierta es a que investiguemos un poco más, para dar unos argumentos validos en el debate (absurdo) de la fiesta brava. No tengo nada en contra del señor de la silla de ruedas y los casi 9 mil votos en las elecciones pasadas, pero me parece que debería rectificar, al menos, su falsa cita y la imagen de uno de sus ex colegas. Sería muy triste ser reconocido, durante años, por algo que no hizo o que no dijo (al menos desde mi punto de vista). Por supuesto, muchos antitaurinos tras leer esto (si es que alguno lo hace, porque ellos no leen usualmente) me van a atacar de manera indiscriminada puesto que la predisposición de estos sujetos, en el debate de siempre, es extremadamente notoria y logra que se pierda el foco en muchos casos, convirtiendo el debate en un tema moral y no artístico.

Twitter: @andresolarte
Gmail: andresolartea

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Domingo de Resurrección. Tres eran tres, los hijos de Eleno, y ninguno fue bueno.

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Por José Ramón Márquez.

Al fin llegó el Domingo de Resurrección que tanto había dado que hablar alrededor del lío de Canorea y las figuras. Al fin llegó el bendito domingo y al fin pasó lo que casi todo el mundo se podía imaginar que pasaría, que la charlotada de Málaga se saldaría con una ruina ganadera y algunos detalles imperecederos y que la miurada de Sevilla llenaría las arcas del empresario con ese cartel low cost, mientras que los sufridos espectadores se llevarían a casa el tostón del pobre Luque, cuyo padre me invitó un día a un suculento café.

El hecho de que en esta Resurrección sevillana de 2014 el papel de los antitaurinos lo haya tomado un airado activista que saltó al ruedo con un Miura, al que deberían haber dejado aproximado al astado para manifestarle su amor, sirve para recordarnos la de años que la Plaza ha estado tomada por los verdaderos antitaurinos vestidos de oro y arropados por sus mascotas fetiche, a años luz de Miura. Este año, prefirieron dar el mitin en Málaga, hacerse el selfie con las mascotas y los followers y, a falta de otra cosa que vilipendiar, hasta tomaron en vano el nombre de Juan y José, que ya les castigará Dios.

La buena noticia, pues, es que por fin en Sevilla, en Resurrección, han visto una corrida de toros, con el mítico hierro de la A con asas, y eso sirve para recordarnos que aún Julián de San Blas nos debe una de Miura. La mala noticia es que la corrida anunciada en Madrid, de Los Bayones, fue rechazada en su totalidad, y la verdad es que apetecía comparar a esos Atanasio/Lisardo con los Lisarnasios del Puerto de San Lorenzo el domingo pasado.

Se ve que como estamos a estas alturas de la temporada ya no les quedaban toros para Madrid. Se remendó el cartel con una seria corrida de Gavira, recuelo de juampedro, alta, descarada de cabezas y bastante alejada de la idea que cualquiera pueda tener del tipo de ese encaste, de juego diverso -unos más tontos, otros más listos, otro manso-,  que propiciaron una entretenida tarde de toros.

Para despachar a los Gavira se anunciaron Curro Díaz, Morenito de Aranda y Antonio Nazaré. Ninguno de los tres engaña sobre lo que de ellos se puede esperar y, en ese sentido, la tarde fue perfectamente previsible, por ello es que la cosa cambiante y de más interés vino por parte de los toros y del viento, que también puso sus gotitas de sal en el conjunto.

Curro Díaz hace su afamado saludo de muleta, esos tres o cuatro muletazos saliéndose al tercio con el toro, y puedes apostar a que todo lo de enjundia ya se ha acabado. Así pasó hoy con algún matiz, que como Curro tiene ese don que Dios le ha dado, esa gracia natural, a veces le salía el trazo elegante y un natural o un derechazo tenía clase, empaque y quilates. Una cosa así como lo que muchos moranteros dicen de su gordito, pero en el caso de Curro Díaz en versión más enjuta.

Que conste que más arriba se ha dicho trazo, porque lo que es colocación, eso ya parece que es un tema tabú en la tauromaquia de Curro Díaz, que no se puede decir que ni una sola vez se haya puesto en condiciones enfrente del toro y, lo que es peor, mandando esa sensación al tendido de que está hasta las tranquitas y pensando más en irse que en quedarse. En su primero dio un natural por fuera de gran plasticidad y en su segundo dos o tres redondos sueltos, con un fresco aire setentero. No defraudó porque hizo lo que se esperaba de él.

Morenito de Aranda, a quien llevan José Ignacio Ramos y Mariano Jiménez, brindó su primero a Ferrera. Antes de eso dio una verónica de bastante enjundia, así como lo que muchos moranteros dicen de su gordito, pero en el caso de Morenito en versión más burgalesa. Después del brindis pareció que Morenito iba a labrar a ese toro, Plañidero, número 34, para reventarle con la izquierda, que era el pitón del toro. Tras un interesante trasteo inicial por ese pitón, sin confiarse, no se atrevió a dar el paso hacia el sitio donde están la gloria y las cornás y se cambió la muleta a la derecha.

Cuando volvió al pitón izquierdo ya fue para tratar de resolver a la juliana manera, pero el toro sin ser un barrabás no era el tonto del bote y todo el dibujo se fue al garete. En su segundo, muchos pases sin obligar al toro y sin intentar corregirle sus defectos; poca chicha pero muy larga. Ese amagar y no dar de Morenito, que lo mismo un día encuentra su senda.

Antonio Nazaré vino a Madrid sin haber pasado por la barbería y el viento le movía los pelos que parecía aquello el anuncio de Pantene. Lo que trajo a Las Ventas fue su forma de torear tan fiel a sí misma y, por lo que a uno respecta, tan poco interesante. El toro que le cupo en primer lugar, Destinado, número 37, colorado y el más en tipo juampedrero del encierro, no podía ni con la penca del rabo, aunque el usía señor Cano no consideró oportuno mostrar el pañuelico verde, y Nazaré estuvo por allí echando el rato hasta que consideró el momento oportuno de despenar al infeliz toro.

En su segundo, Salpicón, número 156, presentó idénticos argumentos que en el primero hasta que el toro se tragó una especie de naturales zarrapastrosos y el público, buena gente deseosa de ilusionarse con algo, le jaleó aquellos despropósitos sin mando, sin colocación, sin remate y sin utilidad como si fuesen oro molido.
Para que luego digan que en Madrid mandan cuatro exigentes.

El hombre se quedó sorprendido y repitió otra de lo mismo y cuando tenía en el cesto al público en vez de pegarle al toro un espadazo o intentar otra serie como las de antes, se creyó que por el derecho la cosa llegaría al paroxismo. El resultado es que la cosa se enfrió y cuando volvió a la izquierda a ver cómo arreglaba el desaguisado, ya nadie se acordaba de por qué le habían aplaudido con tanto frenesí unos minutos antes.

Es justo reconocer que Nazaré, a ambos toros, les descubrió perfectamente la muerte echando la muleta abajo y sin salirse demasiado de la suerte para lo que se suele ver por ahí.

José Antonio Flor, de la cuadrilla de Nazaré, demostró lo importante que es saber montar a caballo para ser picador. Hizo la suerte bellamente, moviendo el penco con alegría, señaló dos puyazos bien puestos, en el primero de los cuales aguantó divinamente la oleada del toro defendiendo la montura y sin masacrarle al bicho.

Vía: Salmonetesyanonosquedan.com

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Ay Morante!

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Por Elena Peréz.

A Ferrera en Olivenza un toro le levantó los pies del suelo y le metió una cornada con fundamento.

Ferrera a escasas 48 horas de aquello tenía que ir a Valencia a torear, volvió a poner los pies en su sitio, se apretó los machos y a Valencia. Ferrera es Ferrera pero como él, a lo largo de la historia, han sido muchos los que han demostrado eso tan manido de “están hechos de una pasta especial”.

Morante, sin ir más lejos, sufrió un cornadón en Huesca el pasado 10 de agosto. Contra pronóstico médico (el propio doctor Val-Carreres le daba al menos un mes de recuperación), el de la Puebla reapareció el 7 de septiembre en Ronda…

Esta mañana me encuentro con esto:

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Y no sé por qué pero esa “impotencia”… me parece que nos va a dejar con las ganas… o al menos empieza a insinuarse por ahí:

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Confiemos en la pronta reversibilidad de la impotencia. A recuperarse, maestro. Que después de Zaragoza, el sábado toca Mexico… o tocaba. Me pierdo.

PD por cierto, en el tuit del portal taurino dice textualmente “parte” y, al menos esta mañana, ni rastro del mismo en la noticia.

PD2 El tuit del portal, podría haber elegido únicamente “distensión” para explicarse. Luego que hay cachondeíto… (entre “las cosas que tenía dentro” y ahora la “impotencia aguda”, este chico no hace más que poner en bandeja titulares bobalicones…)

Vía: http://blogs.heraldo.es/una-del-dos/2014/04/ay-morante/

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Morante de la Puebla, entre dos aguas.

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Por Luis Cuesta para De SOL y SOMBRA.

Finalmente Morante se cayo de Zaragoza así como se cayo de Texcoco ¿Mala suerte o destino? O simplemente la venganza y el fastidio del artista ante el atropello que cometió un personaje de la empresa taurina que lo representa en México.

Porque atropello es una palabra muy “light” para describir el error a todas luces intencional, que la empresa que dirige en Aguascalientes Ricardo Sánchez le propició ¿O es que acaso no conocian el itinerario de su torero?

Porque si había alguna duda del mismo, bastaría con una llamada a Antonio Barrera apoderado de Morante (a estas alturas ya no sabemos quien es quién realmente en el Morantour) para evitar tal “confusión”.

El caso es que se dice en los bajos mundos taurinos que el ahora “error garrafal” traía mucho fondo. Unos apuntan que alguien en la empresa ETMSA le quiere hacer la camita a Barrera, por no estar del todo sincronizados en algunos puntos y ente otras cosas por haber negociado de manera “verbal” con Rafael Herrerías, sin su conocimiento supuestamente, la actuación de Morante en Texcoco.

Rafael Herrerías y su socio el señor Castilla se quedaron sin el de la Puebla y tuvieron que recurrir a Miguel Ángel Perera, que en el papel no viste, ni luce, ni vende igual que su compatriota.

A todo esto Rafael Herrerías comento que es cierto que no había nada firmado para Texcoco, pero que en la fiesta brava los contratos de palabra también valían y más si provenían de alguien a quien el consideraba serio.

Al final el más lastimado de esta situación aparte de la empresa Texcocana, parece ser Antonio Barrera, quien públicamente no ha dado una explicación, ni un comunicado ante una situación tan absurda y poco inusual.

La realidad es que hay muchas cosas en contra de Sánchez, muchos rumores dicen que no se aguanta ni el solo por estos dias, por eso la tardanza en los carteles de la feria y otros más seríos que señalan que sus días al frente de la Monumental están contados, ya que el plan es dejar a Antonio Barrera en su lugar (personaje que muchos señalan como el lider intelectual del complot contra la empresa Pages) y que ademas goza de todas las simpatías del Lic. Alberto Bailleres y de su familia.

Para más suspenso a esta novela de intrigas y traiciones, el periodista del Mundo.com, Vicente Zabala de la Serna da como un hecho que Morante no toreará en Zaragoza este miércoles 23 de abril, tras alegar una lesión en el hombro izquierdo producida durante la corrida del pasado domingo en Málaga.

Por lo anterior es que también se dice que esta en duda su viaje a México ya que el sábado 26 de abril esta anunciado para actuar en Aguascalientes, en un mano a mano con Joselito Adame.

Lo cierto es que este asunto trae mucha cola, y todo se sabrá a su debido tiempo, como inevitablemente paso con lo de José Tomás.

Cómo ejemplo de lo que quizás esta pasando (de fondo) en Aguascalientes, cito las palabras del Pollo Torreslanda, empresario de Juriquilla: “A José Tomás no se le contrata con dinero, se le contrata con amistad y cariño”.

Con el anuncio de la reaparición de JT en Juriquilla, se cayo el complot de los diez millones de pesos y quedo demostrado que entre José Tomás y la empresa de Aguascalientes más que dinero, pesaron las diferencias en renglones más profundos que la parte económica.

¿Seguirá Morante los pasos de JT próximamente contra Ricardo Sanchez?

Es lo que digo yo.

Twitter @LuisCuesta_

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San Marcos 2014, segundo festejo de feria: BARBA Y AGUILAR, auriculares de distintos quilates.

Mario Aguilar. Foto Emilio Mendez.

Mario Aguilar. Foto Emilio Mendez.

Por: Sergio Martín del Campo. R.

Plaza Monumental Aguascalientes, plaza en fiesta, plaza que hoy es la sede del serial taurino sanmarqueño. Sus gradas, por la tarde de ayer, se cubrieron tal vez hasta el cincuenta por ciento de su amplitud, sin tomar en consideración los altos departamentos de las localidades generales. Fue la segunda función de feria y primera corrida de la propuesta de ETMSA (Espectáculos Taurinos de México S.A.), y para su desarrollo la dehesa michoacana de La Paz desencajonó un encierro decentemente presentado, destacando por cuajo y remate tres toros. El juego que desempeñaron fue irregular; hubo el soso, pasando por el noble y de calidad –quinto de la corrida y premiado exageradamente con el arrastre lento-, el encastado cuarto hasta el complejo sexto.

Todos acometieron de manera cumplidora a los petos, suerte de varas pues en la que se distinguieron tres “quijotes”: José Isabel Prado en el tercero, Cruz Prado en el quinto y Eduardo Reina en el sexto. Tercia que en su momento salió cabalgando del nimbo bajo las palmas sentidas de los aficionados.

La suma estadística del festejo fueron las orejas que adquirieron, de distinto precio, Fabián Barba y Mario Aguilar.

Estático plantó el tronco de su cuerpo y soltó los brazos Fabián Barba (al tercio y oreja repelida), para así practicar lances bellos, parcos y toreros. En el mismo bemol hizo ver tafalleras por el eje del escenario para luego darse a una labor muletera con mucha cabeza, de modo calibrado, midiendo bien y sin exigir a un toro soso y de poca fuerza, aprovechando con oficio, sobre todo por el cuerno diestro, lo muy poco que admitió el cárdeno al que derribó no sin emplear el arma de cruceta luego de media estocada en decente sitio. Desaforadamente saludó en los medios a su segundo, ambas rodillas en la arena; un par de largas, intentos de lances y bárbaro trompicón, amén de alguna suerte bien hecha, entusiasmaron a los consumidores. Quizás el deseo descontrolado al iniciar el trasteo, le hizo atosigar a un burel que prometía desembocar su casta, pero demasiado se quedó en su terreno el coletudo y sofocó su distancia y su tiempo, y la intención se quedó en la frontera de una labor menos que regular, terminada de medio espadazo caído.

Sin provocar una detonación plena en la labor de capa, a Mario Aguilar (al tercio y oreja) se le apreciaron algunos lances con la textura de la seda. Aquella propuesta inicial amenazaba con ser lo muy poco que tendría belleza y estética toreras en su labor. El astado, sin poder y rodando el suelo constantemente, por nada ahoga la forma en el quehacer muletero, no así el fondo. El diestro, usando la ética y la obligación moral, se centró obstinadamente en hurtar algún provecho, y, aunque desgranados, forjó zurdazos y derechazos estupendos y muy toreros. Faena de menos a mucho más. Su paciencia y fe le redituaron el reconocimiento popular. Bastante duró en el rostro del toro al que no atinó a matar bien… feo bajonazo posterior a un par de pinchazos le mandaron al patio de los carniceros. ¡Vaya verónicas hizo aparecer y parecer tal caricias al quinto! Como si hubiera abierto y ondulado un capote tejido de telas exquisitas llegadas de tierras inhóspitas; con ritmo sutil; con arte, gracia y temple buriló el lance fundamental del primer tercio. Lamentablemente la nobleza y la clase del toro se mellaron al dar la famosa e indeseable “vuelta de campana” al intentar chicuelinas. Por más amable trato que le dio al desdoblar la muleta, no lograba otorgar total composición a la faena que aspiraba todo mundo. La fórmula que desarrolló ante su primero, le sirvió nuevamente en este segundo y lenta, parsimoniosamente le construyó el trasteo que tuvo como corolario muletazos extensos en serio, dormilones, templados y valiosos y una suerte suprema realizada con todas las de la ley, por lo que se le honró con el apéndice acotado.

Bien abrió y jugó los brazos en las verónicas de recibo Gerardo Adame (al tercio tras petición y palmas), y más intensidad brotó cuando su quite por saltilleras muy personales y sus gaoneras. En el último tercio se observó un toro débil y tardo, aunque con clase, y el diestro, en buen estado de ánimo, le pudo trazar una regular faena sobre ambos flancos en la que se le corearon muletazos largos y bien solucionados, concluida con un espadazo trasero y certero descabello. El cierraplaza fue un enigma; al igual pasaba entero que probaba, se unía al piso o se quedaba corto. El joven diestro, responsable de la oportunidad y de su título de matador, se manifestó deseoso y como consecuencia, hacendoso aunque no logrando más que la concientización del público, no así una faena que llegara a romper y a la que le dio el final de dos estocadas defectuosas.

NOTADE SOL y SOMBRA y http://www.noticierotaurino.com.mx/ que tiene a bien dirigir  Pedro Julio Jiménez Villaseñor, hemos llegado a un acuerdo para intercambiar información, especialemente de aquella que proviene de Aguascalientes y su entrañable feria. Sean muy bienvenidos Pedro y tu gran equipo en esta su casa.

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El Bardo y El Vito – Sin Tapujos: El Trapío en el Toro, la Percha en el Torero.

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Bardo de la Taurina.

El trapío viene siendo en el toro  la imagen  luminosa proyectada por el espécimen y aquí viene bien aclarar, que el trapío no necesariamente tiene que ver con la edad, siempre y cuando ésta sea la adecuada para cada fin, es decir; novillos pa’ novilladas y toros pa’ corridas de toros, y decir que   como la belleza  es subjetiva, así lo es el trapío, más la cereza  siempre lo será la pulcritud de las arboladas pues jamás se podrá considerar a un burel pleno de trapío cuando sus cornamentas hayan sido serruchadas, disminuidas o degradadas  y que conste que no con ello estoy diciendo que el toro ‘peluqueado’ no dé cornadas, lo que estoy diciendo es que el trapío siempre debe de ser tal cual lo ofrece la naturaleza del animal comenzando por lo más preciado que lo son los diamantes (¿?) las puntas de los cuernos pues, así que no permitamos que se los roben al toro porque entonces esto se volvería una nota no brava sino roja, en donde se  reseña todo lo que es fraudulento, como también lo es aquel burel que salta a la arena avalado por una cartilla de nacencia alterada o presumiendo de unos kilos de más en la pizarra.

Y ya que ando metido en eso de la belleza ¿o será en la estética? Me viene aquello que dice el estilista de los pinceles el maestro Reynaldo Torres, que a él desde la dualidad de taurino y pintor, le gustan los torero que irradian guapura y siempre cita la percha que se cargaba  ese maestro pinturerísimo como el que más, que lo fue Luis Procuna y ya encarrerado que decir de  los auténticos Adonis de luces como lo fueron Rodolfo Gaona, Gregorio García, Antonio Lomelín, Adolfo Guzmán, personajes a  quien recomiendo les echen un ojo  algunos matadores abarrilados y también a varios novilleros y subalternos los que en vez de desprender arte desprenden botonazos chalequeros y hasta de braguetas y que nadie me diga que esto es discriminación , porque lo que es, es exceso de kilos.

Asentado lo anterior creo que estamos viviendo por momentos y en algunas plazas una fiesta arrevesada donde al toro le falta trapío y a los que lo torean les sobra báscula.

El Trapío por Víctor José López EL VITO

Constantemente escuchamos los inconvenientes que surgen para interpretar el léxico taurino. Para muchos, una barrera insalvable, cuando la realidad de lo que ocurre es que nuestro vocabulario es sumamente semiótico, una relación explícita entre el hablante y el oyente. Como ocurre en el campo bravo, donde una sola palabra es capaz de graficarle a quien se dirige el mensaje a qué toro se refiere el vaquero, o el mayoral en caso que el receptor sea el ganadero. Además, nos referimos a un espectáculo anacrónico, y teniendo en cuenta su solera, debemos considerar que muchas de sus expresiones son tan antiguas como la exigencia misma de la fiesta de los toros. Actividad de castizas raíces en sus orígenes idiomáticos.

El caso de la palabra “Trapío”, del que hablaremos hoy por mandato de El Bardo de la Taurina, es una palabra que hasta confunde a los más avezados.

La metáfora es un recurso permanente en los toros, muy especial en el caso de la descripción de las reses como cuando se refiere el vaquero al toro “chorreado en verdugo” o “chorreado en morcillo”, se refiere el hombre a ese astado que sobre su piel chorreras que se distinguen entre el resto de su cuerpo por ser más oscura. Se asemejan a las ropas sucias y desteñidas de los verdugos, personajes que fueron terriblemente populares.

El del “chorreado en morcillo” es lo contrario, pues sus chorreras serán más claras que el resto del cuerpo y le recordaron a quien distinguía aquellos astados a las morcillas.

En Venezuela, el toro “Pato real” es el toro bragado en España, y es que el vaquero del llano está muy familiarizado con los patos reales que llenan las lagunas de las sabanas de nuestros llanos en época de lluvias, y eso de “bragas” no le es familiar.

Como estos, cientos de ejemplos. Donde la puerca tuerce el rabo es en cuestiones de “trapío”, donde varía el criterio entre profesionales de la veterinaria, autoridades taurinas, veedores de toros, ganaderos, aficionados y periodistas. Nosotros, en un intento de acercarnos a una verdad intentaremos responder el encargo bardiano de don Arturo López Negrete.

El siempre recurrido Larousse nos habla de “gracia de una mujer en sus movimientos”; y agrega “conjunto de cualidades que debe poseer el toro de lidia”.

Entendiendo que “cualidad” es una de las características que distinguen a las personas. No estamos descarriados. Echamos mano a la metáfora, una vez más.

La doctora María Moliner,salvavidas de quienes nos extraviamos en el océano de palabras que es nuestra maravillosa lengua castellana, considera que “Trapío” es una palabra de origen portugués, adoptada como metáfora al referirse al “garbo y la gracia con la que se mueve una mujer”. Y Moliner agrega: “Gallardía y buena planta del toro de lidia”.

Su expresión reuniría cualidades morfológicas, más en ninguna parte se entendería que debe tener un determinado peso o volumen; y estos, el peso y el volumen, son los recursos permanentes de quienes carecen de capacidad de apreciación para distinguir individuos en la diversa variedad que tiene el bosque del toro de lidia.

Lo del portugués no es una travesura de relación semiótica-semántica. “Velamen” es, amable y paciente lector, el conjunto de lonas que por piezas se sostienen en los palos de los barcos, de aquellos que trajeron desde España a nuestros valles y montañas, los toros y las vacas que formaron los rebaños de los toros de lidia en América. Lonas sobre las que la fuerza de los vientos hará presión al inflarlas, para impulsar las naves sobre las aguas.

El velamen en la barca, como el trapío en el toro de lidia influye en su aspecto. Tanto que, el trapío, llega a ser característica de cada variedad en el toro de lidia. Cada una de las cinco castas fundacionales, que dieron origen al actual toro de lidia, aportó características muy particulares como la casta Jijona, toros voluminosos y astas muy desarrolladas, y de pelo colorado encendido, que contrastaban antiguamente con los toros Navarros, pequeños de tamaño, cabeza pequeña, son chatos, tienen los ojos grandes y saltones, cuello corto y ancho y cuerpo pequeño. Este ganado fue traído a Sudamérica por los dominicos al Ecuador, y por los jesuitas para cuidar sus misiones en el Paraguay.

Su transporte fue menos complicado que el de otras variedades, por su tamaño. Cumplía el toro bravo función de celador, pues para el nativo este herbívoro agresor era una terrible novedad.

Un buen aficionado, como en sus días lo hacía el joven José Chafik Hamdan, debe especializarse en el trapío de los encastes. El caso del Saltillo de Llaguno, como con gran acierto lo distingue el gran investigador Luis Niño de Rivera, nada tiene que ver con el Saltillo de Alonso Moreno de la Cova o con el toro de Victorino Martín, ese remozado toro del Marqués de Albaserrada.

Exigirle volumen y romana, de un Conde de la Corte a un Santacoloma, más que una majadería es una crasa manifestación de ignorancia.
Igual que ocurrió en la Inquisición, la ignorancia será más devastadora en la cabaña brava que la más terrible de las pestes.

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