Ultima de Bilbao: Un cierre serio con demasiado premio

Paco Ureña con su primero / FERNANDO DOMINGO-ALDAMA

Por Álvaro Suso.

El cierre de feria fue serio. Tuvo la importancia de la plaza de Bilbao. Toros de Victorino bien hechos, con trapío, varios aplaudidos de salida y muy en el tipo de la ganadería, sin exageraciones, que nadie en Bilbao quiere un toro desproporcionado pero sí que infunda respeto. Un cierre, ahora sí, de Bilbao. Luego, dentro no llevaron lo esperado. Tuvieron poca fuerza y no sacaron la codicia de esta ganadería. Con todo, hubo momentos interesantes, cargados de emoción, como en el primero y en el quinto. Rafaelillo, que llegó para sustituir al lesionado Ferrera, se gustó en el que abrió plaza, un ejemplar con poca fuerza que se quedaba debajo del torero.

Comenzó el murciano con tropiezos , pero recetó una tanda de naturales muy encajada que hizo presagiar algo más de lo que vino a continuación. Todo se quedó en una labor firme, segura, con mando, pero su insistencia con la izquierda no volvió a tener premio. Más dudas mostró Rafaelillo en el cuarto, cuando tras un desarme en el inicio le costó cruzarse para eso sí, dejar clara su disposición y valor. Manuel Escribano, que estuvo discreto con el flojo segundo, tuvo mucho mérito al dominar al quinto, un Victorino que se puso violento tras cornear al banderillero Juan José Domínguez en banderillas.

El sevillano tiró de quietud y mano baja para ligar buenos derechazos y firmar una faena plena de transmisión y emoción. Le faltó darse importancia en el cierre con un broche que venciera definitivamente al toro y no pareciese que aún quedaba por torear. El premio de la tarde se lo llevó Paco Ureña, una oreja benévola con escaso número de pañuelos y que recompensaba la insistencia del lorquino.

Unos buenos de rechazos finales y la brevedad con los aceros fue suficiente. Sin embargo, Ureña no supo encontrar los secretos que escondía el sexto, un toro con genio que exigía mano firme y el murciano se limitó a acompañar las embestidas del mejor victorino de la tarde, un toro que habría servido de triunfo para un diestro con mano baja y toreo cruzado de verdad. Ureña no encontró el sitio y se perdió en un trasteo vulgar que acabó con el animal aburrido. Su nuevo acierto con la espada le volvió a dar una oreja.

VICTORINO / RAFAELILLO, ESCRIBANO Y UREÑA

Seis toros de Victorino Martín, bien presentados, salvo el tercero más terciado. Con poca fuerza, nobles pero con transmisión primero, quinto y sexto.

Rafaelillo: pinchazo, estocada y dos descabellos (saludos) y estocada trasera y descabello (saludos).

Manuel Escribano: pinchazo y eestocada (saludos) estocada tendida caída y tres descabellos (saludos).

Paco Ureña: estocada (oreja) y estocada (oreja)

En el quinto fue cogido el banderillero Juan José Domínguez.

Plaza de toros de Vista Alegre. 30 de agosto. Novena de las Corridas Generales. Casi media entrada.

Fuente: http://ccaa.elpais.com/ccaa/2015/08/30/paisvasco/1440961860_286812.html

RECAPITULANDO: El Traje de “Goberladrón” – Discutible Oreja para Gerardo Rivera.

Así quedaron los palitroques de Gerardo Rivera a “Goberladrón” novillo de Los Ébanos. Foto: ROVIRA.

El actual Gobernador de Coahuila, para de hoy en adelante, se convierte en el blanco de la ironía, ni siquiera de la ira, de los aficionados, el punto exacto donde el pueblo, actor necesarísimo de la corrida de toros como el Coro aquel de las comedias griegas, consigna, señala y desahoga la realidad de las cosas con la transparencia que tiene todo tendido en la Plaza de Toros. Ante lo ocurrido en Coahuila la gente no tendrá empacho en señalar la verdad del perverso interés de un hombre que podrá tener potestad política pero no legitimidad ni autoridad suficientes para solventar la embestida más complicada: la del toro de la crítica taurina.

Por: Luis Eduardo Maya LoraDe SOL Y SOMBRA.

Si tan solo la Monumental México, catedralicia como siempre, caprichosa últimamente, hubiese tenido un poco más de tino, no solo se habría limitado a anunciar un cartel como el de este domingo: salvo Gerardo Rivera, Gallardo y Pinilla son dos fichas ya muy jugadas.

Quizá La México habría traído el cartel que se resiste a dar.

Un cartel que demostrara, de una vez y por todas, que las novilladas cuentan. Así como la Afición, igualmente.

Y mucho. Pero no.

Solo se limitan, con un tino que recuerda a aquel Amo, Don Heriberto Rodríguez, ganadero histórico de esta y muchas plazas, a bautizar al cárdeno quinto con visos de roedor por tipo y por nombre, “Goberladrón” que contrasta con los lidiados anteriormente en esta novillada compuesta –parchada, dirán los más exigentes- por el hierro de la casa, Los Ébanos, y el hierro triunfador de Marco Garfias.

Este “Goberladrón” ya con su presencia no da la sensación de ser mucho de lo que en trapío se espera. Dice el cartelón que tiene la edad y el peso pero le ocurre lo mismo que a los políticos, están ahí porque un papel lo dice, porque un acta así lo refleja pero no por estar legítimamente aprobados por todos. Hay dudas. Este efecto ocurre con el segundo, el la presentación en México del debutante Gerardo Rivera.

Así Gerardo, novillero con un sello de ambición innegable, se topa con el novillo abecerrado como el castaño quinto. Luce con el capote, al quite por chicuelinas, y pasa por encima del novillo por el sitio y lo cerca que se lo pasa de inicio y se lo devora en banderillas, a pesar de hacerse de rogar, tanto puede que se pasa.

Para entonces la tarde es soleadísima, aunque sopla amenazante el viento.

Se encuentra el tlaxcalteca con un novillo no sobrado de fuerza aunque repetidor. Acude de largo pero cabecea. Con él, Rivera se muestra enterado. Inicia en los medios pese al viento y es una pena que su faena, por momento muy prometedora, de muleta arrastrada y trazo largo con los derechazos, encuentre al garfeño de pronto alcanzando la muleta.

Aun así impone su deseo y voluntad. Mejor por la derecha que con la izquierda.

Vence al novillo abrochando con cambios de mano por bajo algo afectada su postura y disposición a siempre estar firme… Todo bien salvo la espada. Pinchazo deja todo en saludos.

Es entonces cuando visto a Xavier Gallardo la novillada cae a un letargo.

No puede ante el fuerte e interesante primero un novillo, de Los Ébanos, que requiere pisar mucho el terreno, estar cerca y con firmeza, pese a lograr dos buenas tandas con la izquierda termina entablerado. Gallardo se embarulla con el cuarto, castaño serio y armado de Marco Garfias con el que tampoco somete o se impone y termina donde el novillo quiere: las tablas.

Adicionemos la incapacidad del colombiano Pinilla, viejo conocido del aficionado taurino, de plantarle cara al serio tercero. Imposible para Pinilla poderle al capacho pero de fuerte cuerpo negro astado se la pasa por los aires.

Más con la lluvia que inicia en ese cuarto y cae fuerte justo previo a la salida de “Goberladrón” Aquí, la puerta de los sustos abre el lugar de honor para el nombre de la deshonra.

Que hace “Goberladrón”, eso sí, hace honor al nombre.

Como diría Arthur Schnitzler de aquellos políticos que nadan para revolver el río y salen una vez revuelto para pescar en él “Goberladrón” hace todo por escapar. Con el ruedo en parte barrizal por la fuerte pero instantánea llovizna, el torillo finta con pararse, rasca la arena, como de un manso corresponde y Gerardo Rivera hace todo lo posible para que no pare, para que no frene su tranco pero empezando a pararle.

Le somete con el percal.

Vestido en capa gris rata, cual su nombre, embiste suavón a las verónicas templadas del debutante que se da el lujo a una mano, tras remate, de desdeñarle hacia abajo para salir andando. La llamada al caballo de “Goberladrón” es apenas aceptable, un piquetillo para dormirse en el peto e irse al toril.

Nada raro.

Cambio de tercio.

Aquí Rivera toma una decisión a la postre equivocada para efectos de la lidia.

Banderillear a un manso en las condiciones de ruedo debe ser, aunque los señores se indignen, obligación de la cuadrilla. Claro, Juan Ramón Saldaña y Luis Castañeda sintieron alivio, tras convencer malamente al novillero de banderillear para lastimarse, resbalarse y ser revolcado por el novillo en donde más lodo hay.

Como corresponde a los políticos oportunistas.

Entonces pasado el trance con efecto populista a la legión de seguidores, villamelones la mayoría, del tlaxcalteca, Gerardo procede a lo que siempre tiene que hacer, someter y doblarse efectivamente con el toro. La salida del pase hacia arriba ayudan al cárdeno y colocan a Rivera en posibilidad de ligarle el toreo pese a la huida clara del novillo, la primera serie es buena y emocionante.

Así vienen tandas clave, con la cintura rota arrastrando la muleta y logrando acallar a su Porra, con un gesto de imploración del propio torero. Entonces la faena crece y solo algunos enganchones la emborronan. Sin ser un exquisito, Rivera sabe torear bien y tiene la ambición suficiente para no perder oportunidad de pegar naturales y su acostumbrado remate por bajo.

Todo, ante un novillo que mientras más se le templa, más protesta.

Como a los políticos.

Todavía por bajo cierra, con tres ayudados y un desdén, una faena que, como ha de suceder en Coahuila, que le ha arrancado al manso “Goberladrón” todo lo que haya podido oponer al torero. Pena grande que la estocada, el remate y coronación del trasteo haya sido tan defectuoso.

Como no debe pasar en Coahuila. No importa que tan enlodado esté el piso.

Por eso Rivera no debió cortar la oreja.

Mayoritariamente pedida, estadísticamente procedente pero la estocada bien puede echar a perder todo.

Como en Coahuila.

Donde hay un toro para triunfar, el de la prohibición, como “Goberladrón”

Veremos si hay muletas, toreo y toreros, suficientes.

Pinilla queda rebasado, otra vez, en el sexto y nosotros algo empapados de lluvia pero esperanzados que se diga la realidad respecto al traje que viste el Gobernador de Coahuila: el del malsano interés particular.

Rivera triunfa en su presentación.

Como esperemos que triunfe el toro del amparo ante la ratonera muleta de un Goberladrón. 

Twitter: @CaballoNegroII.

RESUMEN DEL FESTEJO.

Plaza México. Temporada de Novilladas 2015. Domingo, Agosto 23. Octavo Festejo de Temporada Chica. Menos de un cuarto de Plaza en tarde soleada al principio y nublada a partir de la lidia del segundo y con lluvia durante el cuarto turno enlodándose el ruedo inmediatamente. Mucho viento molesto durante toda la lida y porristas inoportunos y poco taurinos en el tendido de sol.

6 Novillos, 3 de Los Ébanos (Divisa Verde) Lidiados en primero, tercero y quinto lugar. Dispareja de presencia destaca, aunque berreón el quinto; y 3 de Marco Garfias (Divisa Rojo, Naranja y Negro) Impresentable el segundo por abecerrado, de largo recorrido aunque cabeceante. Serio y bien hecho el bravo cuarto, difícil el cierra plaza.

Xavier Gallardo (Marino y Oro) División y Pitos.  Gerardo Rivera (Burdeos y Oro) nuevo en esta Plaza, Silencio y Oreja. Camilo Pinilla (Tabaco y Oro) Nuevo en esta Plaza, Pitos y Silencio tras Aviso.

Fatal las cuadrillas que durante el segundo tercio de la lidia del quinto no son capaces ni de sujetar ni de lidiar atinadamente.

Aquí la “autoridad” (ir) responsable. “Goberladrón” y sus actos, a examen.

Jesús Duque busca en México la oportunidad que no encuentra en España

JESÚS DUQUE, en la tarde triunfal de su alternativa

Valencia, 30 ago (EFE).- El matador de toros Jesús Duque partirá el próximo 23 de septiembre hacia México, donde tiene cerradas tres actuaciones, en búsqueda de una oportunidad que no encuentra en España, a pesar de haber cosechado un sonoro triunfo en la feria de Fallas del año pasado.

Fue el 18 de marzo de 2014 cuando el diestro requenense, que aquella tarde compartía cartel con Enrique Ponce -que resultó cogido grave- y Julián López “el Juli”, desorejó a un gran toro de Victoriano del Río.

En una entrevista con la Agencia EFE, Jesús Duque (Requena, Valencia, 1991) recuerda con especial cariño aquel día: “me jugaba mucho, venía muy mentalizado y fue una alegría muy grande para mí y para todos los que estaban a mi alrededor, que sabían el esfuerzo que me había costado llegar hasta aquí”, explica el torero.

Duque aprovechó la ocasión, abrió la puerta grande del coso valenciano de la calle Xàtiva, meses después recibió el premio a la mejor estocada de la Feria de Julio, volvió a abrirla de nuevo el 9 de Octubre y también salió a hombros en Utiel y en Requena.

“Fue una temporada corta, con seis corridas, que fueron pocas pero triunfales”, ha explicado el matador, quien ahora, en su segundo año “peleando por ser figura del toreo”, es consciente de que el toreo “no es un mundo fácil” y de que, a pesar de la hoja de servicios, los contratos no llegan como cabría esperar.

“Poder hacer temporada en América es un sueño, allí mis triunfos del año pasado han tenido repercusión y me están abriendo muchas puertas”, ha añadido.

De la mano de sus apoderados en España, Rubén Espinosa, y en México, Sergio Argüelles, Duque ha cerrado tres actuaciones: el 26 de septiembre en San Miguel Vindho (mano a mano con Luis Gallardo), el 30 de septiembre en Morelia (con Alfredo Gutiérrez y El Zapata) y el 1 de noviembre en Ciudad Hidalgo (por confirmar el resto de la terna).

A su juicio, existe un grupo de toreros que como él “trata de abrirse paso”, pero están “un poco maltratados por las empresas”, que tienden a decantarse por las grandes figuras.

“Nuestra profesión implica una lucha constante para vivir del toreo”, indica Duque, quien explica que desde que era niño lo ha tenido claro: “con tres años, yo decía que quería ser toro, cuando tuve uso de razón quise ser torero, y con doce años entré en la Escuela taurina de Valencia”.

Aunque su familia al principio “se lo tomó como un juego”, Duque asegura que siempre fue su pilar fundamental: “hay momentos agridulces en esta profesión, y ahí están. Si triunfo, a veces mis padres y mi hermano ni suben a la habitación del hotel, me esperan abajo, y si las cosas no han salido como yo esperaba, son los primeros en subir a darme ánimos”.

Según Jesús Duque, son las personas del entorno cercano las que mejor conocen el esfuerzo que conlleva esta profesión: “si todo el mundo supiera la preparación, el sacrificio, el entrenamiento y las horas sin dormir que conlleva ser torero, se pondrían muchísimo más en nuestra piel”.

Un propósito en el que el requenense se muestra firme: “si no aguantas, no vas a llegar a tu meta de ser figura del toreo, así que sacas fuerzas de donde sea”. Y asegura: “me podrá parar un toro, pero no me va a parar nadie”.

Mientras compagina el entrenamiento físico con su cuadrilla y de salón con su trabajo en una empresa metalúrgica familiar, Duque contempla su mini temporada americana como una nueva oportunidad.

“De momento son tres corridas, me gustaría quedarme, pero estaré donde me llamen para torear”, explica Duque, quien, como la mayoría de matadores noveles, se fija como meta “confirmar en Madrid”.

“No creemos que ser minoría sea una vergüenza”

El destacado defensor de las corridas de toros, columnista Antonio Caballero, afirma que decidir la continuidad o suspensión de este espectáculo en Bogotá mediante consulta popular, es antidemocrático y antijurídico porque atropella derechos de las minorías. Asegura que “la ñoñería antitaurina” tergiversa de mala fe el sentido de la fiesta brava y añade que el alcalde Petro tomó esta bandera por oportunismo porque a este, los animales ni le van ni le vienen.

Por: Cecilia Orozco Tascón

Según lo que se ha sabido, el Tribunal de Cundinamarca sentenció la legalidad de la consulta popular en que se decidiría si volverá a haber corridas de toros o no en Bogotá. Es una decisión jurídica pero, ¿cree que es una solución democrática?

Por supuesto que no. La democracia no es el aplastamiento de las minorías por la aplanadora de la mayoría: la democracia es también, y tal vez sobre todo, el respeto de los derechos de las minorías. Y tampoco estoy seguro de que sea una decisión jurídica, es decir, ajustada a derecho, sino más bien antijurídica, violatoria de la ley. Lo ha explicado varias veces la Corte Constitucional. Mire las sentencias.

Para usted, ¿un resultado predecible de esa consulta sería que gana el no o que gana el sí?

Que gana el NO a las corridas. Es sabido de antemano que los aficionados a los toros somos una minoría.

Pero la regla de oro de las democracias es la de que las decisiones se toman por mayoría ¿Por qué esta vez no sería válida para ustedes, los taurinos?

Es que no todos los asuntos de la vida tienen que ver con la democracia ni se prestan para ser decididos por votación. El gusto por la tauromaquia, como en general todos los gustos – por las artes, las ciencias, los vicios, las religiones, las drogas -, es uno de esos asuntos.

¿Por qué no? ¿Tal vez porque a nadie le pueden ordenar sus aficiones, sus afectos o desafectos y, por esto mismo, se violarían derechos fundamentales?

Aunque no se trate de derechos fundamentales. Es el derecho natural de las minorías a ser respetadas por las mayorías. La doctora Martha Lucía Zamora, Secretaria General de la alcaldía, sostiene al respecto la estrambótica tesis de que las minorías solo lo son cuando han sido históricamente perseguidas; y señala, no es el caso de las minorías taurinas. Pero es ahora, con la prohibición, como empieza esa persecución que la doctora Zamora niega.

En gracia de discusión, hace quince años, en la alcaldía de Enrique Peñalosa, se hizo una consulta similar para que los bogotanos votaran sí o no al día sin carro ¿Cuál es la diferencia entre esta y la taurina?

La diferencia es que la circulación de los automóviles afecta a todos los habitantes de la ciudad, al margen de que los usen o no, de que les gusten o no les gusten. Las corridas de toros no afectan sino a una pequeña minoría. O a dos: la de los aficionados, que entre los ocho millones de bogotanos debemos de ser unos 100 mil, y la de los antitaurinos militantes, que deben de ser unos mil.

En realidad, parece sensato que se consulte a la población, medidas que la afecten. Pero no aquellas que son de decisión personal, como ir o no a una plaza de toros ¿Por qué cree que esta argumentación no ha calado en la opinión?

A la opinión, en general, no le interesa el tema. Entre quienes no ha calado ni cala ningún argumento es entre los antitaurinos militantes que son ciegos a la razón, y solo escuchan su propia pasión.

La sola explicación de que las corridas son una tradición no parece suficiente razón para los antitaurinos ¿Cuáles otros argumentos hay para que el espectáculo de los toros sea aceptable para los que se oponen a él?

Claro que no es ni suficiente ni aceptable. Es más: es una tontería. Es una tonta blandura demagógica, o pedagógica en su intención, que la Corte Constitucional haya alegado lo de la tradición como justificación para sus sentencias a favor de las corridas. Que algo sea tradicional no lo hace defendible, sea lo que sea: la esclavitud o el ajiaco. Pero no se trata de buscar argumentos aceptables para los antitaurinos. El toreo, el juego del hombre y el toro se justifica por sí mismo, no por argumentos frente a sus críticos. Para los antitaurinos las corridas de toros no son aceptables en sí, por razones de principio anteriores y superiores a cualquier argumento a favor o en contra. Por razones de fe. Del mismo modo, aunque desde enfrente, yo considero inaceptable en sí y de por sí la pretensión que los antitaurinos se arrogan para autorizar o prohibir mis gustos, los gustos de quienes no comparten los suyos. Y para prohibirlos, además, sin saber bien en qué consisten, o, peor, tergiversándolos con malevolencia para hacerlos aparecer ante el público ignaro e inocente como monstruosos y aberrantes.

¿Por qué les atribuye a los antitaurinos “tergiversación con malevolencia”?

Porque la fiesta de los toros no es, como aseguran ellos con total mala fe, una celebración de la tortura y de la muerte. Es una celebración del valor, de la inteligencia, de la fuerza, del juego, del riesgo, de la belleza, de la verdad. Una celebración de la vida real, de la vida verdadera que incluye el peligro y la muerte: la sacrificial y casi inevitable del toro, y la muy improbable pero siempre posible del oficiante del sacrificio, el torero. El toreo es un espectáculo en el que las cosas que pasan, pasan de verdad: y la muerte es una de ellas, como sucede en la vida. Y eso, de acuerdo, va en contra de la ñoñería, hoy imperante, de la cual la ñoñería antitaurina es apenas una de las muchas manifestaciones. La ñoñería que pretende edulcorar, azucarar la vida: presentarla falsamente como un merengue de color de rosa para que no se asusten ni se escandalicen los niños y las niñas y los ñoños, que cada día son más numerosos.

Es decir, para usted, ¿los antitaurinos son unos tontarrones que pretenden convertir el mundo en uno similar al de Alicia en el país de las maravillas?

Peor: como el de Walt Disney. Un amigo mío dice que el antitaurinismo nació cuando Walt Disney puso a hablar a los animales.

Precisamente, el alcalde ha tomado la bandera antitaurina en su administración y los candidatos a sucederlo parecen estar de acuerdo con él, o al menos, no se atreven a expresar posición contraria ¿Cómo analiza esta circunstancia?

Petro tomó esa bandera por oportunismo electorero: para propiciar la agitación de clases en que está montada la ambición de su carrera política. A él lo de los “animales sintientes” ni le va ni le viene ni le importa. Pero le conviene reducir la afición a los toros a un marginal placer de ricos que en las revistas de farándula salen fotografiados con sombrero y gafas de sol en las barreras de sombra de la plaza. Es decir, reducirlo al placer egoísta y elitista de 200 personas de entre las 14 mil que llenan la plaza pero que no salen en las fotografías “de sociedad”. Lucha de clases: Petro se atrevió a decir en un discurso ante una audiencia de perros y caballos que “los placeres de los ricos conducen a Auschwitz”. En cuanto a los candidatos a la alcaldía de Bogotá, no sé si en su conciencia están o no de acuerdo con la demagogia petrista, pero sí me parece evidente que no se atreven a oponerse por miedo a perder votos. Pacho Santos se atreve. Pero esa osadía, de seguro perdedor, no le hará ganar ni un voto. Ni siquiera el mío.

A propósito, ¿ha visto alguna vez en la plaza de toros a Petro o a uno de los candidatos disfrutando una corrida?

No. A varios exalcaldes sí. A algunos porque les gusta en serio la fiesta, a otros porque, en su momento, estaba, digamos, “in” asistir a la plaza.

Como lo recordamos, hay sentencias de la Corte Constitucional en el sentido de que se deben respetar los derechos de las minorías y las tradiciones pero Petro pareció sacarle el cuerpo a este orden. Muchos opinan que la remodelación de la plaza fue una excelente disculpa para hacerlo ¿Usted piensa lo mismo?

Ya le digo: me parece un error de la Corte el haber mezclado las dos cosas. Los derechos de las minorías son siempre respetables. Las tradiciones no. Y sí, claro: lo de la remodelación de la plaza de toros de Santamaría es un simple truco sucio para salirse con su mérito. Es completamente innecesaria: se trata del edificio más sólido de Bogotá, desde la catedral primada hasta la torre Bacatá; y desaforadamente costosa, como han sido todos los contratos de la alcaldía de Petro, desde los camiones de basuras hasta las máquinas tapahuecos. Todo lo que ordena Petro es, como dice usted, “una excelente disculpa”.

¿Qué le contestaría al alcalde frente a su argumento de que es mejor utilizar la plaza como escenario de vida (refiriéndose a manifestaciones culturales) que como espectáculo de muerte?

Payasada retórica. ¿”Vida” las lecturas de poemas en las andanadas de cemento de la plaza anunciadas por Petro y que nunca se llevaron a cabo, y los patinajes en la pista de hielo artificial instalada sobre el ruedo a los que no fue nadie para no helarse con el frío bogotano? ¿”Vida” los discursos que pronunció allá el alcalde? Y “muerte” ¿qué? ¿La fiesta múltiple, de alegría y de duelo, de rito y de sacrificio, de entusiasmo y de solemnidad y de cien cosas más? Retórica. Vacía. Y mentirosa.

Veo que el tema lo saca de quicio y usted es una persona serena… ¿Por qué lo altera tanto?

Me sacan de quicio las manipulaciones y las tergiversaciones habituales de este alcalde.

Usted es defensor de los derechos humanos. Su afición a los toros parece una contradicción ¿Cómo la explica?

Yo defiendo los derechos humanos, sí, contra la arbitrariedad de las autoridades civiles, militares, eclesiásticas, académicas… humanas, en suma. Y uno de los derechos humanos es, repito, el de tener los propios gustos. El gusto de ir a los toros, por ejemplo, o el de escoger ser torero y no, digamos, ser politiquero; o al revés: defiendo también el derecho a ser politiquero. Pero no creo que los derechos humanos se confundan con los derechos de los animales – toros, cocodrilos, gatitos, cucarachas – porque no creo que los animales sean sujetos de derecho. Pienso, sí, que los seres humanos (hombres, mujeres, niñas y niños, y los ñoños) tenemos deberes para con los animales que tienen trato con nosotros, que son todos. Y el primer deber es el de tratarlos con respeto, según su condición. Que no es la misma si son moluscos o si son primates. Y ese primer deber no lo veo mejor cumplido que con respecto a los toros bravos, de lidia, de combate, a quienes la llamada “gente del toro” (toreros, ganaderos de bravo, aficionados a la fiesta del juego de los toros) tratan de igual a igual: de hombre a hombre, y no de hombre a cosa.

Aparte de los toreros, ganaderos y los aficionados tradicionales, son muy pocos los que disfrutan la fiesta brava ¿Defenderla se ha convertido en un estigma?

No me gusta la palabra “disfrutar”. En el exceso de su utilización por la publicidad comercial ha acabado por aplanar la vida. Se disfruta igual una bebida gaseosa que un polvo con una novia o que la promesa electoral de un candidato. Por otra parte, los toros no se disfrutan: esa no es la palabra. Un gran aficionado a los toros de hace ya un siglo decía que a la plaza no se va a gozar, sino a sufrir. Otra exageración, y a la vez reducción (como todas las exageraciones), de lo que es esa cosa de los toros. Cosa ancha, profunda, múltiple, llena de sentidos y de significados éticos y estéticos (y atléticos, y cinéticos…) La cosa de los toros está abierta para quien la quiera entender: no sólo “disfrutar”. Le repito que sabemos que somos una minoría. Y no nos importa. No necesitamos ser mayoría, ni pretendemos serlo. No creemos que ser minoría sea una vergüenza.

En todo caso, el número requerido para que gane el sí o el no es de más de 900 mil votos. Si se aprueba el sí a las corridas, los denominados “animalistas” no se resignarán pero si gana el no, ustedes tampoco lo harán ¿La discusión continuará como antes y con las mismas dudas?

Mire: no sé qué vayan a hacer “los denominados animalistas”, en ninguna de sus dos vertientes: la de los oportunistas políticos, y la de los fanáticos. Desde el otro lado, los aficionados a los toros, en nuestras muchas vertientes, coincidimos en que no somos ni oportunistas ni fanáticos. Y por eso ni prohibimos ni obligamos. Ellos sí. La discrepancia de fondo, claro, seguirá para siempre, como ha venido desde siempre: entre los amigos y los enemigos de la libertad.

Al margen de este debate, ¿cree que el espectáculo taurino tiende a desaparecer con el avance de la “civilización”?

Creo que sí, que esto se está acabando. Se ha dicho eso desde hace dos o tres siglos, pero esta vez me parece que la cosa va en serio, de verdad. Y lo temo. No sólo por mis propios gustos personales. Sino por el empobrecimiento cultural que es consustancial al avance devorador de la civilización: la civilización, que es en fin de cuentas la unificación y la homogeneización del pensamiento, el asentamiento del pensamiento único, y por naturaleza excluyentemente bueno, arrasa las culturas, que por naturaleza son múltiples, variadas, malas y buenas a la vez. La civilización, por definición, es únicamente buena. Y buenamente única. La única divinidad verdadera. Y excluyente. Con eso que usted llama el avance de la civilización va a desaparecer el espectáculo de los toros, terrible, salvaje, serio, bello. Y muchas otras cosas igualmente serias, bellas, minoritarias. El cricket. El ballet. La misa cantada. Los combates rituales del sumo japonés. El rodeo tejano. Las competencias de cometas con cuchillas de los niños de Afganistán. El arte povera italiano. El placer de fumar. Todo lo culturalmente refinado, pero minoritario – y necesariamente minoritario: elitista – será machacado por lo mayoritario, por la única virtud de serlo.

¿Consulta el 25 de octubre? Muchos obstáculos legales

Aún sin conocerse el texto completo del fallo en que se autorizó realizar una consulta popular para que los bogotanos voten si quieren que la fiesta brava regrese o no a la capital, se dio por sentado que el próximo 25 de octubre, día de elección de alcaldes y gobernadores, se adelantará esa consulta puesto que el alcalde Petro firmó la convocatoria citando esa fecha. Pero eso no es seguro: primero, hay que dilucidar si el artículo 104 de la Constitución (“La consulta no podrá realizarse en concurrencia con otra elección”) no constituye un obstáculo insalvable para ejecutarla en tal fecha. Segundo, el ministerio de Hacienda debe entregarle a la Registraduría cerca de $25 mil millones de pesos adicionales que cuesta el ejercicio de tener, en la misma jornada, una tercera votación además de la de mandatarios locales y la de Concejos y Asambleas. Tercero, habrá que imprimir – donde la ley ordene – y tener listos tarjetones diferentes para la pregunta sobre los toros, y formularios E-11 distintos a los de las otras dos elecciones. Cuarto, será necesario actualizar el censo de los votantes bogotanos porque han fenecido unas cédulas y entrado unas nuevas con el fin de calcular, acertadamente, el umbral requerido para el sí o el no a las corridas. Mucha tarea para tan corto lapso.

“Hay que desafiar la tiranía”

Si en la consulta ganaran los antitaurinos, ¿ustedes organizarán corridas muy cerca de Bogotá? ¿No sería una especie de desafío a la decisión mayoritaria?

No tengo ni idea. Los empresarios de espectáculos harán lo que les parezca rentable, cerca o lejos de Bogotá. El alcalde Petro ha tratado de justificar sus alcaldadas contra la fiesta de los toros asegurando, mentirosamente, que en Bogotá las corridas se hacen con dineros públicos. Es al revés: el de los toros es el único espectáculo público (carreras de karts, conciertos de cámara en la Luis Ángel o de rock al parque en los parques, desfiles militares, festivales de comida o de poesía, discursos del alcalde en los balcones de la plaza de Bolívar), el único, que no recibe subvenciones oficiales. Sino que, por el contrario, le paga al Distrito cada año $1.100 millones de pesos de alquiler por el uso de la plaza de Santamaría – que se llama plaza de toros -, para dar toros seis o siete domingos al año. Ahora: ¿es condenable el desafío a las decisiones mayoritarias? Yo creo que no. Por el contrario. Me parece a mí que siempre hay que desafiar la tiranía: la de las mayorías (que suele ser, como en este caso, la del aborregamiento de la estupidez), y la de las minorías (que suele ser la de la fuerza bruta). La de la juridicidad y la de la opinión.

Fuente: http://www.elespectador.com/entrevista-de-cecilia-orozco/no-creemos-ser-minoria-sea-una-vergueenza-articulo-582486

La fiesta en paz – Ocho errores del abolicionismo

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Antitaurinos con la sensación mojigata de estar participando en un movimiento inmaculado, civilizado y progresista, que los hace “buenos” por definición. Foto Foto composición El Saltillense
  • El INE, misión cumplida
  • Ocho errores del abolicionismo
  • Hasta luego, Carmelita

La desmemoria, más que el desánimo, nos acompaña para recordarnos la inconsistencia de nuestros afanes, como individuos y como país. Tras la nueva claudicación del Instituto Nacional Electoral (INE) al rechazar la petición de más de 140 mil ciudadanos de retirar el registro al visionudo pero inamovible Partido Verde Priecologista, por sus reiteradas infracciones, excesos propagandísticos y demagogia, en vez de haberse comprometido desde su fundación en 1987 con la defensa de los ecosistemas y el medio ambiente. Pero siempre es más fácil hacer dinero que hacer conciencia y en 28 años estos falsos ecologistas algo han acumulado además de multas simbólicas.

Quedó claro que el INE, como organismo público no autónomo, volvió a ignorar la ley y puso en evidencia el nivel de descomposición de las instituciones, así como el fiasco del sistema de partidos, trepados todos en el destartalado pero dispendioso carromato de la seudodemocracia. Vaya faena ventajista que habremos de padecer en las elecciones de 2018 con los zaragateros responsables de fiscalizar los recursos de los partidos políticos. Viene un presupuesto austero para el país y casi 16 mil millones de pesos para que el año entrante el INE siga velando por la democracia. Padre, ¿no?

Alcalino, agudo crítico taurino de La Jornada de Oriente, escribe en un artículo sin desperdicio, Los ocho pecados capitales del abolicionismo: “Si algo une en su fanatizada cruzada a quienes claman por la supresión de los toros –porque de prohibirse las corridas se condenaría a extinción a la singular familia bóvida toro de lidia– no es su afán de frenar el maltrato a los animales, en cuyo caso estarían solicitando con idéntica vehemencia la cancelación de lugares donde se sacrifican especies destinadas a alimentarnos, mismas que sobreviven hacinadas, al revés del toro de lidia, mientras llega su hora, en aras del mercado alimentario, sino una serie de desviaciones sicológicas e ideológicas que los marcan profundamente, y los han hecho fácil pasto del oportunismo de los malos políticos y del exhibicionismo obtuso de las redes sociales”.

“Los rasgos más notorios –prosigue Alcalino– de los militantes de la actual corriente antitaurina son los siguientes: 1) Taurofobia, que como todas las fobias es un impulso irracional. 2) Incultura: son gente básicamente incapaz de comprender y analizar una tradición desde los valores de su mito de origen y la simbología que los actualiza en un rito. 3) Intolerancia, espíritu inquisitorial, sustitución de la empatía por un odio ciego. 4) Integrismo, que es el intento de imponer al resto de la sociedad su propia y muy particular visión del mundo (late aquí la imposición de los valores de la globalización anglosajona sobre cualquier tradición cultural que le sea ajena).

“5) Corrección política, que es esa disolución del criterio personal en corrientes de pensamiento mayoritarias, con la consecuente persecución de lo que está mal visto. 6) Oportunismo cínico, a cargo de políticos en campaña a la caza de ingenuos. 7) Ilusión de superioridad moral sobre los taurófilos, catalogados automáticamente como seres despreciables, primitivos y violentos. Una proyección a espejo en toda forma. Y 8) Buenismo, no otra cosa que la sensación mojigata de estar participando en un movimiento inmaculado, civilizado y progresista, que nos hace ‘buenos’ por definición, sin comprometernos a nada importante ni socialmente trascendente.

“A lo anterior –concluye Alcalino su sólida argumentación– podría añadirse, puesto que ha cobrado efecto legal tanto en Barcelona como en Quito, Bogotá y Caracas, ciudades históricamente taurinas donde ya no se dan toros tras sendas votaciones ‘democráticas’, un concepto claramente anacrónico de la democracia como simple recuento de votos –la dictadura de la mayoría–, siendo que en su versión más actualizada, la democracia tiende a proteger los derechos de las minorías y a evitar, salvo en casos especialísimos –apologías del odio, fundamentalmente– cualquier forma de censura. Mucho es lo que podría abundarse en torno a tema tan candente y actual. Pero con lo escrito hasta aquí, creo haberlo situado en sus coordenadas esenciales.” Una pena que en Coahuila no hubo nadie que argumentase a esos niveles.

El lunes 24 de agosto falleció doña Carmelita Pesado, viuda del maestro Jesús Solórzano Dávalos, apodado El Rey del Temple, y madre del matador Jesús Solórzano Pesado, de los novilleros Samuel, Antonio y Salvador, y cuñada del matador Eduardo Solórzano. Su afición inteligente y su gusto por la cultura taurina, la que va más allá de las plazas de toros y los carteles de relumbrón, sólo fueron proporcionales a su belleza, distinción y don de gente. Cuantos tuvimos el honor de tratarla la recordaremos como un referente del encanto femenino intemporal.

Fuente: http://www.jornada.unam.mx/2015/08/30/opinion/a11o1esp

Apoyo a toreros de la tierra y agrio debut en el 78 Aniversario de la Monumental Monterrey

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Con un cartel discreto de 2 toreros regiomontanos y el debut de un reciente matador de toros hidrocálido fue como se celebró el festejo del aniversario número 78 de la plaza de toros Monumental Monterrey ‘Lorenzo Garza’.

Por: Ernesto F. Valdés Treviño

Con poco más de un cuarto de entrada en noche cálida en la ciudad reinera fue como se celebró este festejo taurino nocturno. Poco que destacar durante la noche con toreros que tienen muy poco rodaje y ante un encierro bien presentado de la ganadería de Golondrinas desigual en juego que exigió en gran parte de la noche a los actuantes.

Leal Montalvo, abrió plaza con un toro llamado ‘Jacarandoso’ de 482 kgs. que ha logrado los mejores muletazos por naturales casi al final de la faena, la cual se ha caracterizado por haber sido con poca estructura incluyendo un par de cambiados por la espalda innecesarios que descompusieron mucho la embestida del astado. Hizo falta el temple que se requiere para poder degustar de un buen tercer tercio de la lidia. Tras estocada caía y tendida el juez le concede una oreja. Brindó al matador Eloy Cavazos. Con el segundo de su lote, ‘Serranito’ de 510 kgs. poco pudo hacer, puso banderillas y el inicio de rodillas pegado a las tablas algo esperanzador que se fue diluyendo conforme fue transcurriendo la faena con la falta de tranquilidad incluso al intentar descabellar y optó por tirarse a matar por segunda ocasión.

Juan Fernando, se ha mostrado voluntarioso recibiendo a sus dos enemigos a ‘portagayola’. Ante ‘Relicario’ un toro berrendo y coletero de 471 kgs. levantó al público de sus asientos con chicuelinas en los medios y un recorte de pintura. Realizó un quite vistoso por tafalleras. Toro con poca fuerza que se acabó muy pronto además de que faltó conexión con el tendido. Ante su segundo enemigo, ‘Canta Claro’ un pedazo de toro le realiza bonito quite por navarras e inicia su faena de muleta con el péndulo. Desafortunadamente el toro se lastima de la mano derecha donde pierde parte de su pezuña y esto afectó mucho la embestida del toro. Cierra con manoletinas y silencio tras escuchar dos avisos.

Diego Sánchez, torero hidrocálido quien estrenaba su alternativa, se llevó el peor lote de la noche. Ante ‘Fogoso’ de 552 kgs. lo recibe por verónicas y brega ayudando al toro a aprender a embestir. Brinda al ganadero coahuilense Armando Guadiana y poco que resaltar ante un toro áspero, protestón que calamochea constantemente y decide abreviar. Ante el cierraplaza, ‘Jazmín’ de 545 kgs. la verdad que no hay nada que mencionar. Toro infumable que no le permite estar y que lo pasaportea sin pena ni gloria.

Noche de toros donde se nota el cambio positivo en la administración local al organizar en la explanada del coso la instalación de ‘food trucks’ y al terminar el festejo se contó tanto con mariachi para festejar el aniversario de la plaza tanto como con un tablao flamenco que invita al aficionado a quedarse y disfrutar de un momento agradable. Se anunció la próxima novillada a celebrarse el próximo viernes 4 de septiembre en el mismo horario que se está volviendo una costumbre en suelo regiomontano de las 20:30 horas.

Ficha del Festejo: Plaza Monumental Monterrey Lorenzo Garza. Asistencia: Poco más de un cuarto de entrada en noche cálida y sin viento. Toros de Golondrinas Divisa: Naranja, rojo y gris. Isaac Leal Montalvo: (Nazareno y oro) 1 oreja y silencio (2 avisos), Juan Fernando: (Rosa y oro) 1 oreja y silencio (2 avisos) y Diego Sánchez (Verde botella y oro) silencio y silencio. Como incidente curioso, el tiro de mulillas estuvo dando guerra toda la noche al conjunto de mulilleros de la plaza al momento de retirar los restos mortales de los astados.

Twitter: @Netonn

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BILBAO: Urdiales conquista Bilbao

Por Álvaro Suso.

Y parecía que Bilbao había perdido el sentido… En plena crisis de esta feria llegó Diego Urdiales con el toreo de verdad, el que emociona, el que devuelve el sentido a la fiesta y se llevó tres orejas que le sirvieron para salir por la puerta grande de Vista Alegre. Los tendidos estaban aún heridos por el fiasco del día anterior. La afición con la llaga doliente todavía acudió a la plaza con el deseo de ver algo diferente. Y lo encontró. Volvieron los toros serios, bien presentados. No fue una corrida exagerada ni mucho menos, pero los de Alcurrucén tuvieron el trapío que se presume a esta plaza. Todos salvo el tercero, que además de pequeño se mostró flojo de los cuartos traseros.

Pero no se aburrió nadie, no hubo tiempo para despistes y la tarde se pasó en un abrir y cerrar de ojos. Respiró el público de Bilbao; el aficionado ve una salida a este túnel en el que se encuentra esta plaza. Nos lo mostró Diego Urdiales, torero casi local en Bilbao y , más aún, ayer, con cientos de riojanos apostados en las butacas de Vista Alegre. Sabía el de Arnedo que gran parte de su futuro se lo jugaba en la carta de Bilbao, donde tantas orejas ha cortado y donde necesitaba un triunfo rotundo. Y estuvo cumbre. En el primero demostró sus intenciones: firmeza, colocación y seguridad. Una estocada de bandera cerró una faena a la que solo le faltó insistir por el complicado pitón izquierdo. Oreja de ley. Pero fue en el cuarto cuando llegó la confirmación.

El arnedano se citó con un toro incierto, que cabeceó con insistencia en el capote y en banderillas, como bien lo sufrió El Víctor. Pero Urdiales no se dejó nada dentro y a la primera tanda de derechazos le siguieron momentos más grises; la solución fue ponerse en el sitio, cruzado como no lo ha hecho ningún torero en esta feria, en el pitón contrario, con los muslos por delante y en los mismos medios; momentos ovacionados desde los tendidos. Un ramillete de naturales bellos y un par de derechazos encajados antes de culminar con cuatro muletazos por bajo delante de la puerta de la enfermería que quedarán para siempre en la retina del aficionado y que hicieron rugir a los aficionados. Una estocada perfecta y dos pañuelos al unísono en el palco.

La faena tuvo defectos, pero tuvo tanta verdad que casi nadie de los presentes podía poner en duda aquella puerta grande. Seguro que por la televisión se sacarán muchas razones para calificar de benévolas las dos orejas pero en la plaza se vivió la magia que en ciertos días recorren los tendidos como un calambre que emociona a los aficionados. Eso es el arte del toreo, representados en aquellos ayudados de ensueño. Sebastian Castella tuvo la difícil papeleta de coger el relevo en el quinto, pero estuvo frío. La plaza estaba emocionada y el francés no lo aprovechó. Había que darlo todo, el listón estaba muy alto y Castella naufragó ante un alcurrucén con mucha transmisión en la muleta.

En lugar de traérselo largo, apostó por acortar los terrenos en medio de un mar de dudas; que si el viento, que si la montera, que si un tropiezo… Todo para dejar escapar una ocasión inigualable en Bilbao. Ya en su primero no había sido capaz de solventar los problemas de un toro que cabeceó con insistencia posiblemente porque no fue picado. Miguel Ángel Perera tampoco tuvo su día, aunque se enfrentó a un lote más deslucido. Ante el flojo tercero estuvo inseguro y en el sexto trató de apretarlo, pero el toro se le apagó muy pronto. Y Urdiales salió en hombros, con la suerte de ver los rostros de cientos de amigos y paisanos emocionados en la puerta grande de Bilbao. Se lo mereció.

ALCURRUCÉN / URDIALES, CASTELLA Y PERERA

Seis toros de Alcurrucén, serios y bien presentados, salvo el tercero. Buenos y con transmisión.

Diego Urdiales: estocada (oreja) y estocada (dos orejas).

Sebastian Castella: estocada tendida y descabello (palmas) y estocada atravesada (saludos).

Miguel Ángel Perera: estocada desprendida (palmas) y estocada (ovación).

Saludó Juan Sierra tras banderillear al tercero.

Plaza de toros de Vista Alegre. 29 de agosto de 2015. Octava de las Corridas Generales. Media entrada.

Fuente: http://ccaa.elpais.com/ccaa/2015/08/29/paisvasco/1440884644_178246.html

Diego Urdiales de los Victorinos a Alcurrucén ¿Ultima llamada?

Diego Urdiales se ajusta la montera en la plaza de toros de Illumbe (San Sebastián). :: efe / J. Etxezarreta
El de Arnedo regresa a las Corridas Generales con la necesidad de obtener un triunfo importante para situarse bien para la próxima temporada. Foto por J. Etxezarreta

Urdiales actúa en Bilbao con Castella y Perera ante toros de Alcurrucén

Por PABLO GARCÍA-MANCHA.

Diego Urdiales vuelve esta tarde a Bilbao, quizás la plaza en la que ha dejado los momentos más importantes de su carrera, y en una situación taurina marcada por las urgencias. La necesidad de que suceda algo importante esta temporada es vital de cara a situarse de cara al año que viene en las principales ferias. Los números nunca han sido especialmente amigos del torero de Arnedo y esta temporada más que nunca, quizás el año que mejor está toreando sólo ha cortado una oreja, la de la pasada feria de Dax ante un toro de Jandilla. Y es que en realidad se hace complejo explicar esta situación.

El propio diestro lo resume así: «No quiero hablar de la suerte ni ponerla como excusa, pero la realidad es que he tenido orejas cortadas en Valencia, Madrid, Mont de Marsan y San Sebastián y se me han escapado. Unas veces ha sido por el descabello, otras por la espada porque los he pinchado y como me sucedió en Las Ventas y en Mont de Marsan, con buenas estocadas los toros no han rodado».

Sin embargo, el torero no se siente contrariado: «Me duele que no se hayan ratificado las cosas que he conseguido con triunfos, pero íntimamente no estoy mal porque creo que estoy toreando mejor que nunca en mi vida; me siento muy bien en el ruedo y las sensaciones son buenas».

Y ahora llega Bilbao, la feria más importante del verano y en la que el riojano ha logrado varias de las faenas más importantes de su vida: «Esta plaza siempre me ha cautivado. Cuando no toreaba venía como espectador a toda la feria y me quedaba a dormir en casa de un amigo. Cuando debuté en el 2008 me pidieron la segunda oreja en la primera faena y desde ese momento me he sentido muy identificado con esta plaza. Espero que continúe la racha».

Cartel estelar

Y aunque siempre ha estado anunciado con la corrida de Victorino Martín, este año ha pasado a la de Alcurrucén en un cartel con dos máximas figuras: Sebastián Castella, último triunfador de la Feria de San Isidro, y Miguel Ángel Perera, triunfador en este coso y en Madrid el año pasado: «El compromiso es extraordinario porque el cartel es estelar, aunque he toreado en este coso con Ponce con la corrida del Puerto de San Lorenzo y dos tardes la de Fuente Ymbro. Pero es verdad que siempre había venido con la ganadería de Victorino Martín en la última de la feria».

Para el diestro riojano la ganadería de Alcurrucén es una de las que más le gustan del campo bravo: «El encaste Núñez tiene un tranco más en la embestida que lo hace muy agradecido para los toreros. Ha dado corridas muy buenas en Bilbao y yo espero que me embista uno para poder expresar mi toreo».

Fuente: http://www.larioja.com/culturas/201508/29/urdiales-actua-bilbao-castella-20150829004130-v.html

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