Dejad que los niños se acerquen al ruedo

Por José Luis Vadillo – Jefe de sección de ELMUNDO

Todos los toreros fueron niños. Todos fuimos niños un día, en realidad. Lo llamativo es que todos (o casi todos) los toreros fueron a la vez niños y toreros. Su infancia estuvo marcada por el toreo de salón, el miedo ante la primera becerra, los raspones curados con mercromina que luego servían para fardar ante los amigos y, sobre todo, las amigas. Los sueños de gloria y las palabras sensatas de un padre o una madre diciéndoles que no eran más que ensoñaciones y en dos o tres años, a trabajar en el negocio familiar o buscarse una FP facilita.

Todo esto me vino a la mente al ver el rosario de tuits en la cuenta de La economía del toro al hilo del vídeo promocional de la Feria de Olivenza, protagonizado por niños que jugaban a ser toreros, o por toreros que jugaban como niños.

¿Cómo podrían explicar hoy que un chaval de 12 años puede estar maduro para iniciar una carrera tan dura como es la de matador de toros? Pero, por otra parte, cómo tratar de alejarlos de una actividad que, para los menores, no es más peligrosa que el fútbol y el ciclismo o mucho menos que el motociclismo y otros deportes de velocidad?

Mientras el debate sobre los niños y la tauromaquia continúa, me quedo con estas imágenes, entrañables y sorprendentes en algunos casos.

Publicado en EL MUNDO.

SEVILLA: Juan Navarro Baldeweg autor del cartel de la Feria de Abril

De SOL y SOMBRA.

El artista cántabro Juan Navarro Baldeweg es el autor del cartel anunciador de la Feria de Abril, que ha sido presentado en Sevilla. La obra, financiada por la Real Maestranza de Caballería, representa un pase de pecho en el que se combinan los colores azules y grises, y ‘resume la tradición moderna de Goya, Matisse y Picasso’, según el artista Juan Fernández Lacomba, autor del cartel del pasado año, y que cubrió la ausencia del protagonista por razones de agenda. En el cartel aparecen ‘toro, torero, faena y público, en el que evoca al Guernica de Picasso, y también a Goya y a Matisse’.

En la parte inferior aparece la leyenda ‘Toros en Sevilla 2016’, en colores rojo y verde, en el que se aprecia ‘el elemento festivo y ferial así como otros que delimitan el sol y la sombra’, en palabras de Fernández Lacomba.

Juan Navarro Baldeweg (Santander, 1939), arquitecto, pintor y escultor, es miembro de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando y de la Academia Europea de Ciencias y Artes, y entre los galardones que ha recibido destacan la Medalla al Mérito en las Bellas Artes, el Premio Nacional de Artes Plásticas y el Premio Nacional de Arquitectura de España.

Miguel Ángel Perera reaparecerá el 5 de marzo en la feria de Olivenza

El matador de toros extremeño Miguel Ángel Perera reaparecerá en la feria de Olivenza (Badajoz), tras la grave cogida que sufrió el pasado 15 de septiembre en la plaza de toros de Salamanca.

El ciclo taurino de la localidad pacense se celebrará del 4 al 6 de marzo y consta de dos novilladas y tres corridas de toros.

El primer festejo es una novillada con picadores. -el viernes a las 17.30 horas- en la que se lidiarán novillos de la ganadería El Freixo (propiedad de Julián López El Juli), por los novilleros Joaquín Galdós, el mexicano Leo Valadez y David Bolsico, alumno de la Escuela Taurina de la Diputación de Badajoz, que debutará con picadores.

En la segunda novillada con picadores, el sábado a las 12 horas, se lidiarán novillos de la ganadería Talavante por el novillero extremeño Ginés Marín, que estará acompañado por el portugués Juanito, alumno de la Escuela Taurina de la Diputación de Badajoz, y el novillero sevillano Alfonso Cadaval, que también debutarán con picadores.

El sábado por la tarde se celebrará la primera de las tres corridas de toros, en la que reaparecerá el diestro Miguel Ángel Perera, que compartirá cartel con el torero pacense Alejandro Talavante y el riojano Diego Urdiales, que lidiarán toros de la ganadería de Garcigrande.

La segunda corrida está programada para la matinal del domingo. Están anunciadas reses de la ganadería de Núñez del Cuvillo, que serán lidiadas por el mexicano Joselito Adame, el extremeño José Garrido y el peruano Andrés Roca Rey.

La terna de matadores formada por Enrique Ponce, José María Manzanares y López Simón protagonizan el cartel del festejo que pondrá el cierre a esta feria, el domingo por la tarde, y los toros pertenecerán a la ganadería extremeña de Zalduendo.

La Feria de Olivenza está organizada por la empresa Coso de Badajoz, integrada por Joaquín Domínguez y José Cutiño, y Fusión Internacional de Tauromaquia (FIT), con la colaboración del Ayuntamiento oliventino.

 

Yo soy el otro’, doble…o nada

El libro, ganador del premio Torrente Ballester, cuenta las peripecias de un personaje real, el torero José Sáez Fernández.

La teoría literaria ha distinguido tradicionalmente lo que en inglés se llama “fiction” de la “non fiction”. En esta época posmoderna, la barrera se ha difuminado mucho. Este libro es un claro ejemplo: se presenta como novela, ha ganado un premio de narrativa (el Torrente Ballester) pero cuenta las peripecias de un personaje real, con el que la autora charla y sobre el que ha recogido artículos periodísticos. Pero ella defiende su libertad imaginativa desde el comienzo, con una muy oportuna cita de John Keats: “Él (Byron) describe lo que ve. Yo, lo que imagino”.

Eso mismo hace Berta Vías Mahou (Madrid, 1961) al contarnos la historia de José Sáez Fernández, apodado en los ruedos El Otro.Aunque esté hoy muy olvidado, es un personaje auténtico, cuya breve biografía taurina se localiza en el tomo VI del tratado Los Toros, deJosé María de Cossío. (En uno de los numerosos juegos metaliterarios que nos ofrece el libro, a eso aspiraba el protagonista).

Nació en Pozo-Alcón (Jaén), en 1943. De familia humilde, trabajó como pastor. Quiso liberarse de ese destino haciéndose torero, aprovechándose de su extraordinario parecido con Manuel Benítez, El Cordobés, entonces un fenómeno de masas. José acentuaba su semejanza con el peinado y los ademanes. (Otros diestros lo hicieron sólo por el estilo heterodoxo). Según Cossío, toreó una novillada picada en 1964; 13, en 1965; 16, en 1966; 15, en 1968. Fue herido en Villarreal, el 11 de mayo de 1969. En 1970, sólo actuó en dos festejos. Todavía tomó la alternativa, el 11 de abril de 1971, en Las Palmas de Gran Canaria, de manos de Blas Romero, el Platanito (el más claro imitador de Benítez, que protagonizó una película y ahora vende lotería), junto a Henri Higgins, Cañadas, y la rejoneadora PIerrette Le Bourdiec, la Princesa de París: un cartel realmente exótico… Luego, sólo toreó otra corrida, antes de retirarse.

Según Cossío, reside en Paterna (Valencia). Berta Vias, más informada, lo sitúa en Gran Canaria. (En internet he visto yo su propaganda, como “nuevo revolucionario del toreo”, que se parece a Benítez “como una gota de agua”. De hecho, la cubierta de este libro es una fotografía suya que engañará a casi todos).

Pero lo taurino es sólo el escenario. Lo fundamental es la historia de un“doble” o “sosias”, capaz de confundir a todo el mundo por su extraordinario parecido con un famoso. Son muy pintorescas las escenas en que José habla con Manuel, como en un espejo, o es recibido como un héroe por una Peña Taurina dedicada a El Cordobés

Berta Vías no procede del mundo taurino, ha publicado tres novelas y traducido a autores de lengua alemana, como Stefan Zweig y Joseph Roth. Esta historia podría haber dado lugar a una película de Luis García Berlanga, a un guión de Rafael Azcona… pero la cuenta una confesa admiradora de Robert Musil: ¡vaya mezcla! Escribe bien, con amplio vocabulario, que –ella misma nos previene– no es verosímil en este personaje, aunque lo ponga en su boca: no se trata de un reportaje, imagina lo que José pudo sentir.

Lo que más le importa es el problema psicológico de alguien que ha accedido a vivir con un permanente disfraz. No es difícil recordar las teorías sobre el “doble” (el “döppelganger”), que tanto agradan a escritores como Borges y Cortázar; también, la famosa frase de Rimbaud, en una de sus Cartas del vidente” (13 de mayo de 1871): “Je est un autre”. (Subrayo: el poeta escribe “est”, no “suis”, como reza el título de este libro). Y todo se resuelve en una cuestión moral, en la que la autora insiste desde la dedicatoria hasta la última página: “El verdadero talento está en la bondad”.

Un tema muy curioso, un libro bien escrito y original. José Sáez se ha debatido entre ser sólo un “doble” o, aparentemente, no ser nada: nada más que él mismo.

Berta Vias Mahou: Yo soy El Otro, Barcelona, ed. Acantilado, noviembre 2015, 240 págs, 18 euros. ISBN: 978-84-16011-69-8.

RECAPITULANDO: La Noche Triste de José Tomás – Falla el 31-E en La México.

La Noche cae sobre José Tomás en la larga. FOTO: Emilio Mendez.

Quitemos de este relato la palabra “petardo”, que no exista. Ofrecemos no utilizarla. Lo acaecido en La México no necesita de Tesoro de Moctezuma o complejo de conquistador, ni Paso de Alvarado o de invicto Emperador para entender que hay tardes malas y también puede haberlas peores. Lo único claro ayer es que, publicidad y morbo al lado, la verdadera estatura taurina de José Tomás aflora, para mal, justo cuando se necesitaba que la leyenda empatara con la realidad. A río revuelto, ganancia de Adame, de nuevo montado en el carro de la facilidad técnica, de la bulla popular y alejado de la más mínima trascendencia taurómaca. Desfile y bronca ganadera lamentable y vergonzosa, de nuevo, en detrimento de la categoría de la Plaza.

Por: Luis Eduardo Maya Lora – De SOL Y SOMBRA. Plaza México.

Si hay algo en que no se puede fallar en la Plaza México, llena o vacía, en verano o invierno, con taurinismo o villamelonaje en los tendidos, con dinero o sin dinero, es en estar templado, es decir, jamás dejarse enganchar por más difícil que los astados sean.

Los de ayer, un desfile de pintas, debilidad, reacciones mansas y, principalmente, de emoción ausente, también piden no enganchar ni estar de prisa. Esto es precisamente lo que la dupla ayer, respectivamente, no consigue.

Solo que esto no explica el grado mayúsculo de la decepción.

Debería hacerlo.

Porque es increíble que los auto denominados “Mejor torero del Mundo” y “Torero de México”, con todos perdones primeramente de Alberto Balderas, según se trata, hayan fallado con los trastos en lo que tendría que definir en toda medida ambos motes: temple y despaciosidad.

Solo así se explicaría que la decepción, pese a la fauna local y extranjera que compone la masa que llena sin apretaduras La México, no obedece a temas –lo apuntábamos antes- tan banales como la falta de orejas o la ausencia de brindis general del primer espada. La decepción es ver como un astado tan feo, tan débil y manso como el primero es capaz, con la lengua de fuera, de poner en aprietos serios a un torero como José Tomás, un mendigo de toro es capaz de hacer visitar el piso en dos ocasiones a la realeza del toreo.

Y esto ocurre porque José Tomás manda poco y templa aun menos.

Todo por caer en la trampa de este astiagudo y astifino, de hocico alargado, cárdeno, que, asaltilladamente, entre lo manso y lo débil, se cuela al inicio, se comienza a quedar abajo y cabecea, exigiendo de un torero empecinado a quedarse estático, ir y venir, lo que a José Tomás siempre más trabajo ha costado, andar con el toro. Por ello, sumando esta necedad de forzar la pugna en lo corto a verse enganchado, el madrileño termina a merced.

Apenas los naturales, ante un toro que había derrumbado dos veces, alcanzan a ser largos, el toque es muy brusco, no se encela el toro y ni siquiera en el frenón de la embestida por derecho alcanza el pase a ser limpio. Conste que hasta el enganchón se le corea en una Plaza que históricamente, aun en sus peores momentos, no se traga la aspereza de pases como los que pega. Tan tosco que en el parón ha querido tocar desesperadamente al astado para salir enganchado en lo que ayer desahogaba su sutileza de muñeca.

Increíbles las volteretas.

Una por el afán de meterse entre los pitones de un toro que requiere espacio en plenos medios. La otra no obedece sino a verse la muleta alcanzada.

Y el diestro caído.

La estocada, entera trasera y algo tendida, solo es premiada por nueva graciosidad de Jesús Morales, el nefasto Juez de Plaza.

Protestada y fuerte, cual debe de ser, por la Afición que alcanza de milagro un boleto.

La mala noticia es que José Tomás solo mata un toro de Los Encinos para nueva caída en propia trampa. Jugar con dos barajas siempre es malo, tener las peores manos de ambas es el riesgo y la consecuencia.

De ahí que el río revuelto se lo lleva Joselito Adame, con un toro, el segundo que saca casta pese a rajarse que pone emoción a los lances del hidrocálido y con el que en el quite combinado, pese a desarmarle, consigue remontar y encender el ánimo en la villatina y posterior larga. Luego la faena, completamente salvo una tanda deslucida, derechista, tiene emoción pero demasiada rapidez, Adame muestra buen toreo por momentos pero también velocidad ante el reservón pero emocionante astado.

Así como un pésimo manejo de la espada.

Nuevo chalecazo, hace guardia. Tal como la semana pasada.

Mal comienzo de la esperada cita.

Sin embargo, la cosa ha podido enmendarse con el berrendo en cárdeno tercero, precioso y veleto astado, demasiado retacado quizá y al que el diestro no alcanza a sujetar con lucimiento en el capote, apenas dos lances y al rematar, en síntoma de poco temple, se cuela y le pone en problemas.

Este azucarado astado –en referencia a Tequisquiapan– empuja de inicio pero se duerme luego en el peto. Alejandro Prado da una brega exacta y larga que solo la inutilidad de Sergio González, por segunda semana consecutiva, que no acierta con los garapullos hace que pase por cuarta vez, aquí el berrendo se descompone y de ahí la urgencia de José Tomás de cambiar el tercio con dos pares.

Pero está en La México, aunque por la asistencia no lo parezca.

Él sabe que poco puede durar el toro, está en lo correcto. Pero también es preciso decir que a un toro débil como este, con la bravura tan corta y la casta inexistente, con sospecha de mansedumbre, puede ser aliviado por la llave que olvida José Tomás o acaso el óxido del casi retiro le hace dejar fuera de la espuerta: el temple.

Que aparece en su mejor y único momento de la corrida, tras inicio alternado a los medios, dos tandas con la derecha muy lentas y plácidas levantan esperanza e inyectan moral al torero, no obstante el toro muestra la tentación de salirse del engaño y, además, otra vez al final, engancha. Luego, cuando descuelga, José Tomás consigue estar algo más despacio, dos naturales cantados y largos, pero el enganchón siempre presente desluce.

Por eso la cosa no enciende, no rompe.

Ni tampoco hay entrega.

Es entonces cuando el colmo de la necedad aparece. Triple intento de cambio de mano por la espalda para ligar al natural frustran todo intento de cohesión y ligazón, con la faena del torero cortada de tajo por la mansedumbre del toro. A campo abierto, José Tomás permite que el berrendo, sin subírsele a las barbas, haga la graciosa huida y deja la apasionada entrega para después…

En suspenso.

Años tarda en volver a la derecha, sobre molinete y dos tandas ligadas, una donde se regodea, el momento más redondo de su actuación, donde se impone, no obstante lo cabeceante del berrendo que tiene una embestida larga y pastueña, que le deja estar y recrearse incluso en dos derechazos lucidos. Pero es todo, porque José Tomás se amontona en tablas, incluso cerca está de otro percance a la salida de otro pase enganchado.

Pinchazos y descabellos.

Aviso y división.

Así pues, el toro más hermoso de la corrida, un bordado de reunión de los pitones y rectitud del lomo, es de Los Encinos y toca a Adame. Con este el hidrocálido tarda años en centrarse, desde salida, con el capote, está sobre piernas y apenas sentir al toro echa para atrás y pide a los picadores salir. Un toro de una clase buena, no puede ser toreado con tan por fuera, tan esa así que se descompone cuando Joselito queda mal colocado. Por ello echa el cuerpo para afuera, cosa que divide a la afición y echa mano de las cercanías, donde le enganchan y donde, aun así, el toro mete la cara.

Se aburre de tanto pasar. Y de tanto ser pinchado.

Entonces la bronca se desata cuando salta el quinto.

En el colmo de la decepción de la gente, irrisoriamente se devuelve un toro mejor presentado que otros tantos. Morales, el intento de Juez, hace lo que no otras tardes y devuelve al protestado, que por cierto era bien construido. Salta un Xajay feo y cornalón. José Tomás apenas le da un quite por chicuelinas, las buenas noches y se deshace de él, entre las protestas de un público que simplemente no lo ve.

Que ni si quiera una gran bronca pega.

Y el camino a la barrera parece la ruta a la antigua Tlacopac, con la noche a cuestas y el burladero a modo de callado ahuehuete. Entre una batalla alocada en los tendidos y las rechiflas a la decepción tomasista y la triste consecuencia de dejar en el banquillo los mejores años de la juventud torera de un diestro que dudamos, a diferencia de Cortés y de otras figuras, regrese a Mixcoac.

A sacarse la espina.

Adame, el hidrocálido, con un festín de “Pelea de Gallos” inclusive, se encuentra otro toro repetidor, el sexto, su segundo de Los Encinos que tiene la mala suerte de caer en sus bullangueros trastos o en el manido truco, cada ocho días es igual, de la cascada zapopina.

Acaba haciéndole pasar pese a la falta de fuerza.

Los desplantes, la bagatela de las zapatillas y la estocada arriba hacen el trabajo y Morales, en otro bandazo, da las orejas, que nadie pide. Y una salida a hombros artificiosa. Al menos la cuota orejeril se cumple.

La expectación no.

Decía Bernal Díaz del Castillo, todos sabemos donde, que al escapar hacia Tacuba el Bachiller Alonso Pérez se dirigió a Cortés diciendo: “Señor capitán, no esté vuestra merced tan triste, que en las guerras estas cosas suelen acaecer.” Entonces el Hércules de Extremadura tan solo hizo notar que la tristeza iba por lo que costaría ganar, más bien enseñorear, la Gran Tenochtitlán.

Porque en tales hombres no cabía la mínima posibilidad de renunciar.

Estas cosas pasan en los toros pero ayer José Tomás renuncia sin querer al señorío y a lo que en sí es lo único en que quizá sí que ha pegado el petardo y sobre lo que sí valdría la pena estar triste.

Lo único que una figura del toreo no se puede permitir, jamás…

La medianía.

Twitter: @CaballoNegroII.

RESUMEN DEL FESTEJO.

Plaza México. Temporada Grande 2015-2016. Domingo, Enero 31 de 2016. Décima Sexta de Derecho de Apartado. Lleno en tarde espléndida sin viento, salvo repentinamente durante el último tercio la lidia del tercero. Mucho ambiente. Se dilata la salida del primero por diversos homenajes al cuerpo médico como al aficionado Gonzalo Martínez. Fatal la Autoridad, otra vez por medio de Jesús Morales al aprobar y luego devolver al quinto y aprobar igualmente a su sobrero, así como al premiar al primer espada tras el primer turno y soltar dos inexplicables orejas tras la lidia del sexto.

7 Toros, 3 de Fernando de la Mora (Divisa Amarillo y Blanco) lidiados en segundo, tercero y quinto lugar. El quinto fue devuelto de inmediato por supuesta falta de trapío. Desiguales de presentación y vario pintos. Con emoción el segundo pese a solo verle por el pitón derecho y salir con la cara alta, noble y descastado además de débil el precioso aunque basto berrendo segundo; 1 de Xajay (Verde y Rojo) quinto bis, basto y cornalón de mal juego; y 3 de Los Encinos (Divisa Azul, Verde y Rosa) Muy feo de cara alargada, astiagudo y astifino el débil y mansurrón primero, de gran clase por pitón derecho el sexto y pese a durar menos, con lidia a más el sexto de la tarde.

José Tomás (Rosa y Oro) Oreja con fuertes Protestas, Saludos con División tras Aviso y Bronca tras aviso. Joselito Adame (Negro y Oro) Silencio tras Aviso, Leves Palmas y Dos orejas.

El segundo espada salió a hombros.

Los de plata siguen sin estar a la altura, salvo Alejandro Prado y Manuel Martín de la cuadrilla del primer espada. Saludan Héctor Rojas y Christian Sánchez en el sexto.

RECAPITULANDO: La Ley y la Espada – Doble Frentazo de la Autoridad de La México.

Derechazo inicial de “El Juli” al berrendo de Montecristo.

En pleno Enero, la Autoridad hace a la Afición y al segundo espada subir las contradictoria cuesta de la poca seriedad en la protesta al trapío del quinto y del rigor, bien aplicado, a la espléndida faena de “El Juli” al segundo. En menos de una hora, la Autoridad de Plaza muestra la posible salvación y la fehaciente prueba de lo que impide a la Fiesta en México desarrollarse y encontrarse donde debiera. En tal contradicción, al torero menos facultado de la terna le sale el toro del disparejo encierro, para variar, “Zotoluco” pierde pasos y pierde el triunfo en una tarde para el olvido, pese a la oreja cortada, de Joselito Adame, con el favor siempre del público que no de la Afición.

Por: Luis Eduardo Maya Lora – De SOL Y SOMBRA. Plaza México.

Si hacemos cuentas, en cada una de sus apariciones, Julián López “El Juli” ha toreado en alta cantidad. Nos referimos a que de cinco toros que ha enfrentado en los primeros cuatro se ha hartado de torearles a como él le place.

Hoy domingo en La México en el quinto no ha podido ser porque además de chico, además de deslucido, ha tenido nada dentro. Y lo machetea, mata mal como es su costumbre, y pasa a otra cosa. Desesperado, desencantado quizá con la Plaza misma, “El Juli” puede ser señalado como la causa de la causa, es decir del origen –o uno de varios- de que en La México se lidie las birrias que se lidien.

Es posible que lo anterior sea cierto.

Pero, señalado lo anterior, irrefutable es que la faena al segundo, “Malagueño” nombrado, con clara y coloreada sobre negro reminiscencia hacia “Trojano” de esta misma ganadería, trae consigo la razón de por qué Julián es lo que es en la Fiesta. Si tan solo en La México mantuviera su estado taurino lejos de sospechas y escándalos, “El Juli” sería en definitiva el torero que restauraría por fin el orden.

Como esto no es así, parece que al torero solo le interesa hacer acto de presencia, torear bien cuando se pueda y ya, tenemos que este berrendo de Montecristo es tan desigual en juego como en presencia es la corrida. Alto y fuerte, bien hecho, contrasta su hermosa pinta, su enmorrillado pelo con lo pequeño del rabo y la alegría inicial de su salida con los cabezazos que tira justo cuando “Juli” baja las manos toreramente con el capote, el recibo es coreado porque, además de no desesperarse cuando el manso escapa y dobla contrario, de dentro a afuera el cite, se templa y remata con lucida y muy recargada media.

De Cartel.

Quizá en varios años veamos ese instante en paredes de Plazas y kioscos.

Lo que prosigue entonces es ver como un toro tan bonito puede desfondarse quizá su redondez implique que los kilos son demasiados pero ahí entonces, donde su casta y su raza deberían rescatarlos, falla por completo, desde el puyazo y la vacilante lidia que ofrece en banderillas con el ya triste y chocante prólogo del villamelonaje que exige indignadamente “poner banderillas”

Menos mal “El Juli” está lejos de eso. Y cerca de los medios.

Donde el inicio alto, a modo de tanteo, parece centrar al astado en el trapo.

Y los derechazos, de toque perfecto, a la misma intensidad del envite, hacen meter la cara a “Malagueño” que contesta suave y enclasado, largo en la embestida en el derechazo que se enrosca a la muleta firme pero hacia abajo, en plena verticalidad, columna cuya cintura lleva toreado todo el muletazo, templado en el centro de la suerte a un ritmo que siempre embelesará a la Monumental, el siempre medio tiempo del cielo del Valle de México.

Eso está, aun en sus peores momentos, programado en esta Plaza, reaccionar siempre al toreo bien hecho, por ello la primera tanda ha sido prodigiosa. Pena que el toro se ahogara. “Juli”, entonces, cuando el toro se encela, apenas abre el compás y pese a rebrincar el berrendo, el torero se vuelve a imponer incluso con un sutilísimo cambio de mano y el de pecho maravilloso.

Tan natural como el cambio de mano que abrocha la siguiente tanda.

Pena grande que esta serie de muletazos, abierta con trincherazo, muestre las tablas como irresistible tentación al astado cuya tendencia a salir y a huir desluce algo el cambio de mano relatado y entierran la posibilidad de ver a Julián en los medios verticalmente.

No por ello, muere el toreo al natural, en dos tiempos ejecutado gracias a la aflicción del toro que pide tregua. Como para “Juli” y para los romanos, si se quiere la paz hay que preparar la guerra, el único reposo que hay es la muleta arriba en el primer muletazo, sobre el tercio frente a matadores para luego ligar dos, previo nuevo escape del cárdeno.

El escape del toro muestra la victoria de la mansedumbre en las ganaderías mexicanas.

Para mal.

Porque se dibuja lo grande y el esbozo acaba en tablas en la redondez de la precisión julista que supera con dosantinas y cambios de mano, un derechazo vertical la nueva fuga del manso, le desdeña, pega la capetillina y, tras nuevos redondos con la diestra, un cambio de mano proverbial al amparo de las tablas de sensación. “El Juli” encierra la mansedumbre entre tableros y muleta, entonces el irredento queda exprimido por las dosantinas y los cambios de mano por la espalda y en el mismo sitio.

Todo lo que el berrendo opone es todo lo que “El Juli” torea.

Incluso en el último instante cuando frena y le extrae, en aguas profundas, los últimos fósiles de su bravura perdida. Pues este portento, entregado en las suertes con las telas, no es capaz de volcarse con la espada. Para acabar pronto, puede más el tranquillo de salirse, de entrar por fuera, de no exponer que cualquier otro argumento.

Al menos, no propicia el escándalo del respetable.

Al menos, “El Juli” consiente está del bajonazo.

Pero el público no.

Y quién mejor en una plaza de toros, donde pueden convivir todos los mayores elementos de contradicción posible, donde la pasión y el sentimiento pueden encontrarse con la razón y la técnica de la tauromaquia, donde la democracia choca con la autocracia del rigor y los humos del derroche, que la Autoridad para, con recto juicio taurino, tomar la mejor decisión de la Temporada: denegar la mayoritaria petición.

Aun se enoje quien se enoje. Péseles o púnceles.

Sea quien sea. El bajonazo casi perpendicular emborrona todo, de ahí el berrinche corriente, el reproche vulgar de la censura a la presidencia y quizá, no nos extrañaría, la represalia del capital taurino bajo la complacencia de la superioridad jerárquica delegacional que esperemos no ocurra.

Así las cosas, la vuelta al ruedo de “El Juli”, pese a todo, ha traído un aire torero que ni veinte mil orejas protestada, una vuelta al ruedo que pocos habremos de olvidar.

Tal como “Zotoluco” no podrá olvidar este lote de Montecristo.

El primero que lo evidencia como machetero de lujo, capitán de una incapaz cuadrilla, empezando por Sergio González que incrementa la escandalosa mansedumbre del primero, un serio toro que trae a todo el mundo parado de pestañas, mucho nervio del toro mucho miedo de las cuadrillas, chambonas y aprovechadas. El matador se lo quita de encima como puede, sin brillo, con sus acostumbrados amontonamientos.

Piadosos saludos en el tercio.

Pero el premiado, en sanmateína referencia, se llama “Guantero” un premio a la hechura.

Y a la clase.

Bravo y con largura a la embestida, desde salida, “Zotoluco” se limita a pegar carreras, con unos pies que no paran, muestra de ello los lances sin acople en el recibo y las chicuelinas del quite. Donde da más pasos que lances. Entonces “Guantero” gracias al chicuelinazo de Eulalio, empieza a quedarse abajo en una reacción muy asaltillada. Ante estos toros no queda más que mandarles muchísimo y muy largo en todo momento.

“Guantero”, que es picado contrario y trasero, crecen en banderillas y pide a gritos la muleta cuadrada al frente si se puede, llevarle largo y someterle.

La nobleza, la cadencia y la fijeza de la embestida, contrastan con las dudas, la inexplicable indecisión y pausas en los envites y los rapidísimos giros, molinillo a la trágala, los brevísimos derechazos que no hacen más que evidenciar que otra vez “Zotoluco” opone muy poco ante un toro que desde el cite toma el engaño abajo sin distracción que incomoda a la salida porque la mano del torero se queda sin viajar.

Sin mandar.

Y “Guantero” sin ser, plenamente, toreado.

Mala suerte del precioso cárdeno que en plena muerte se aguanta, le echa a perder el número al torero que pese a descabellar observa sorprendido que la petición es levísima, diluida en la división de los que la coba no les va.

Lo increíble es que la Autoridad no homenajea al toro… ¿Qué tanto espera? Ovación para “Guantero” bravo y noble, al que todos vieron.

Menos la Autoridad y el Torero.

Y si alguien ve a Joselito díganle que Adame lo está buscando, justo una semana antes del crucial 31 de Enero. Que si la versión espesa, corta, sin imaginación y enganchada del torero que como espectro desvanece ante el igualmente insulso tercero, aparecerá el próximo domingo, de favor, se abstenga de venir.

Mata fatal: chalecazo.

Que si la versión bullanguera, repetitiva, panfletera y cascabelera del sexto va a aparecer, cortará orejas, quizá, sumará puntos, pero no abonará en la historia.

De ahí que nos cuestionemos por qué y de donde la gente se pone como se pone con el quinto pero apenas reparen en ver que el sexto es igual o peor presentado que el vilipendiado anterior. Eso no cuenta aquí. Ni los zapatillazos, ni los enganchones, ni el localismo que incluye “Pelea de Gallos” y todo el fierro viejo que vende un torero joven pero ya demasiado corrido, hoy apurado y desarmado, dando más indicios que torear bien para él es lo accesorio.

Lo fundamental es la gente… el tendido y no el entendido.

Sí, la gente, esa que sabe tanto de toros que se asombra cuando la montera cae machos para abajo, o se impacta cuando avienta las zapatillas previo a matar arriba recibiendo o que protesta, casi enfurecida, el apenas asomo del descabello. Y el torero, que sabe tanto de esa gente, le da por su lado previo a echarse el escuálido astado. La gente hace la cargada y exige el pañuelo que afloja la Autoridad.

Cosa que hay que sentenciar.

Porque sí, la Fiesta es rigor contrastado al derroche, es espada que mata y que, en su caso, aplica el rigor cuando es necesario.

Que es siempre.

Al premiar o al reseñar y autorizar una corrida.

De toros, no se nos olvide, lo más importante.

Que está en Ley… y que por algo siempre carga un libro la ciega Justicia.

Como también carga una espada.

Texto: @CaballoNegroII.

RESUMEN DEL FESTEJO.

Plaza México. Temporada Grande 2015-2016. Domingo, Enero 24 de 2016. Décima Quinta de Derecho de Apartado. Dos Tercios de Plaza en tarde fresca. Mal la Autoridad al no ordenar el Arrastre Lento al cuarto. Público corriente y vulgar, muy poco taurino. 

6 Toros, 6 de Montecristo (Divisa Obispo, Verde y Oro) Mal presentada por desigual. Muy contrastada la primera parte, mejor presentados los dos primeros, mansos, peligroso el primero y noble el segundo, destragado y estrecho el tercero, respecto del resto del encierro: mal presentado fundamentalmente el quinto, muy protestado, sin la presencia debida para la Plaza. Espléndido, aunque chico, el cuarto, bravo, de embestida franca y larga en el último tercio. El sexto, manso descastado, igualmente chico tampoco debió ser lidiado.

Inexplicablemente la Autoridad de Plaza no homenajea al mencionado cuarto con el Arrastre Lento, completamente merecido y aprueba malamente al quinto. En cambio, acierta al negar trofeos al segundo espada tras la lida del segundo.

Eulalio López “Zotoluco” (Negro y Oro) Saludos y División tras Aviso. Julián López “El Juli” (Azul Noche y Plata) Vuelta Aclamada con Bronca a la Autoridad y Pitos. Joselito Adame (Blanco y Plata) División y Oreja Protestada.

Fatal la cuadrilla del primer espada, plenamente sin capacidad ante el primero con diversos pasajes de desorden durante los dos primeros tercios pese a saludar inexplicablemente uno de sus banderilleros.

#Sevilla Carteles de la próxima Feria de Abril.

ROCA REY: La gran apuesta.

De SOL y SOMBRA.

La empresa Pagés avanza en la confección de los carteles de la próxima Feria de Abril. Entre las novedades de última hora ya se conocen las combinaciones de los festejos que abrirán la Feria en cuanto a corridas de toros.

Jiménez Fortes y cinco sevillanos harán el paseíllo los días 4 y 5 de abril, lunes y martes de la semana de preferia. El día 4 de abril, lunes de la semana de preferia, toros de Tornay para Jiménez Fortes, Esaú Fernández y Borja Jiménez. El día 5, toros de Torrestrella para Miguel Ángel Delgado, Pepe Moral y Javier Jiménez.

También se conocen los carteles en los que participará Roca Rey, una de las grandes novedades de la Feria. El torero peruano cerrará el cartel del sábado preferia, 9 de abril, junto a Enrique Ponce y Manzanares, donde se lidiarán toros de Juan Pedro Domecq. El segundo cartel de Roca Rey será el día 11, lunes de feria, con toros de Núñez del Cuvillo, y Morante de la Puebla y El Juli por delante.

Del resto de la feria, ya se sabe que Morante y El Juli coincidirán en las corridas de Victoriano del Río y en la de Cuvillo del lunes día 11. La otra corrida de Cuvillo, que se lidiará el miércoles 13, será lidiada por Castella, Manzanares y José Garrido.

Publicado en EL MUNDO.

Morante organiza en La Puebla un encierro y una novillada

Morante, junto a algunos de los novilleros que actuarán este sábado en la localidad sevillana de la Puebla del Río

De SOL y SOMBRA.

La localidad sevillana de La Puebla del Río acoge este sábado, día 6 de febrero, un encierro y una novillada, festejos taurinos que han sido organizados por segundo año por el torero local Morante de la Puebla con motivo de las fiestas patronales de San Sebastián.

Una de las novedades que trae la segunda edición del encierro de San Sebastián es el encierro infantil del viernes, que dará comienzo a las 17:00 horas. Antes se celebrará un pasacalles con una banda de cornetas y tambores y la Escuela Infantil de Tambores, cantándose el Himno de San Sebastián en la plaza que lleva su nombre.

El sábado la jornada comenzará minutos antes de las 11:00 horas con el pasacalles, en primer lugar, de la Banda Municipal de La Puebla del Río y, en segundo lugar, de la Escuela Infantil de Tambores. A las 11:30 horas se producirá la salida de San Sebastián desde la Parroquia de Nuestra Señora de la Granada con los sones de la Banda Municipal.

El patrón recorrerá la Plaza del Santísimo Cristo del Perdón y la calle Manuel García Soriano para presidir el chupinazo, el cual dará el cantante internacional Andrés Calamaro. Posteriormente se iniciará el encierro con el mismo recorrido de la primera edición, de 672 metros de longitud, desde la calle Larga hasta la plaza de toros. De nuevo se hará una paella para 4.500 personas y pasacalles con una charanga.

Ya por la tarde, a las 16:00 horas, dará comienzo en la plaza de toros, con capacidad para algo más de 2.000 personas, una novillada en la que lidiarán reses de Zalduendo los novilleros Rodrigo Molina (Espartinas), Fernando Navarro (Sevilla), Calerito (Aznalcóllar), Antonio de María (Benidorm) y Carlos Fernández, de La Puebla del Río. El precio general de las localidades es de 10 euros y las entradas están a la venta en la Peña Taurina Morante de La Puebla, en horario de 17:00 a 20:30 horas.

Twitter @Twittaurino

Fuente: http://cadenaser.com/emisora/2016/02/04/radio_sevilla/1454600276_843259.html

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