Archivo diario: 25 abril, 2012

Radar Taurino – La Gran Encrucijada Sanmarqueña. Feria de Aguascalientes 2012.

Comienza la Feria, comienzan las luces, comienzan las sombras.

Llega la hora para la gran Feria de México, la que mostrará, en parte, el status que guarda, hic et nunc, la salud del espectáculo. Esto, que a “los dueños de la pelota” les incomoda más de lo normal, es precisamente lo más tendrían que observar. Aquí lo hacemos, analizando y observando, guiados por nuestra afición, el dictado de la memoria torera y el latido del taurino corazón, el rito del Evangelio del Toreo… según la Feria de San Marcos.

Por: Luis Eduardo Maya Lora De SOL Y SOMBRA.

“Salud a toda la organización”

Así finalizaban sus escritos y oficios los miembros de un férreo sindicato cuando precisamente, a lo José Zorrilla, de cabal salud gozaban.

Siguiendo el rito sanmarqueño, el orden que tradicionalmente sus gestores han impuesto, hablemos pues de las combinaciones toreras de los carteles.

Como siempre, adecuándose al calendario laboral, San Marcos acierta al subordinar el mundo de la producción al del arte. Esto es, hacer que el taurino piense y diseñe en su mente un modo para siempre asistir y torne su jornada hacía la ventura del toreo.

Lograr ésto es siempre un triunfo.

Y esto porque aun queda Afición, aun hay locos que viven (mos) para el Toreo. Prácticamente, sin esperar algo a cambio.

Así, para respetar formas y no dejar el día del Santo Patrono al azar, la Monumental guarda las formas al traer la presentación en Feria de Hermoso de Mendoza como insignia de su primer tramo y con ello guardar el interés del feriante aunque sacrificando en cierto tono el interés del aficionado.

Menos mal esperamos hoy, a diferencia de su primera tarde, el navarro abarrote la Plaza y ante ello forje un marco para que Spínola y Macías prosigan la búsqueda de lienzo taurino que les lleve al sitio que ambos requieren recobrar, el que por momentos parecen perder, el mismo que intermitentemente parecen encontrar. Como ocurrió en Texcoco.

El aficionado taurino ha aguardado, mitad por obligación laboral, mitad por expectación netamente taurina, no al primer tramo – que bien podríamos llamar Preferia- sino a la segunda gran semana, que es realmente la Feria de Aguascalientes in strictu sensu, con perdón de cualquier distancia taurina que se guste salvar.

Lo es porque aun a falta de dos nombres extranjeros, José Tomás y Morante, aun omitiendo dos nombres mexicanos, Rivera y José Mauricio -conste aquí que el gerente de la empresa el domingo pasado me ha comentado que “no solo faltaban esos, sino muchos más”- la semana de Feria de Aguascalientes es verdaderamente extraordinaria.

Faltar es un pecado respecto del cual ya este comentador desde ahora suplica indulgencias. La ausencia a la Feria incluso desde el próximo viernes por la tarde implica una falta, admitirlo es necesario, de lesa torería. Desde ahora resentimos los efectos futuros de dejar de asistir a la Feria.

Y es que ya de entrada los cuatreños de José Julián Llaguno para la novillada indican el camino del encontronazo y la encrucijada que alimenta el alma taurina en la colisión de trenes que brinda esperanza, que aviva disputas y provoca el juego del honor taurino de aficionados y toreros, tan solo por ver quien “se lo lleva”

La Feria, su festividad, es confrontación de alegrías, zodiaco de festividad que gira como esas ruletas de casino y también en los Toros, con ese “Viento, poema de abril” que reaviva y alienta su canto “con rumor Aguascalientes y olor a Guadalquivir”, aquello que se hace siempre bueno en el toreo.

Hoy, hasta que nos reventemos ya mañana ayunaremos. Ese derroche es la verdadera Feria de San Marcos, la de la segunda semana.

Y por ello surge ese rumor carrasquista a partir de la doble encrucijada que debe romper en cuanto se haga el paseíllo y se confronten los toreros.

Tenemos que Juan Pablo Sánchez y Arturo Saldívar, dos monteras y dos historias diversas, bien podrían traer, espolones afilados debidamente, los fulgores a la arena a riesgo que, de no lograrlo, pueda caerse en la monotonía de la discreta corrección.

Así se cruzan los toreros, primero con el “exilio” de “El Juli” en un encuentro por demás a fuego cruzado, así como en la propia encrucijada que implican el letargo de Castella y una posible entronización de Manzanares en otro de los grandes episodios que iremos desglosando.

Pero el camino, siempre templado, de Juan Pablo Sánchez incluye, además de las tres tardes que están haciendo costumbre, su también repetido encuentro con “Zotoluco” y Castella, en un síntoma de monotonía que debe cambiar pronto, pues en las bitácoras de guerra no puede darse tregua o descanso a la expectiva.

Pero justo es reconocer, aquí el mérito es de la empresa, las agendas de los toreros impiden que choquen más seguido. Pensemos que es eso solamente. Tengamos fe de que solo eso sea.

La gente de la tierra colorada llega a la tierra hidrocálida seguramente para contemplar la ascensión de su ídolo, Arturo Saldívar, tras su tremendo triunfo en Calaveras, su affair con la Plaza México y su frentazo valenciano, cosa que no ha hecho más que avivar el interés.

Saldívar es de los toreros a los cuales hay que empujar al límite de sus posibilidades, justo donde responde mejor. Y su límite es el fuego no a discreción si no a munición plena de pasión torera.

Así, el encuentro máximo de los toreros guarda para ese día 30 de abril la llegada a Aguascalientes de Manzanares, por fin, tras cirugías, enfermedades tropicales y una larguísima espera.

Y se antoja a preludio de romance porque si al toreo de clase y de apostura –“Más cerca de Ronda que de Alicante- sumamos, la raza y el valor –que no la quietud- puede que consigo traiga la emoción del drama y el goce estético del embeleso.

Ante ello, si realmente despejamos la ecuación torera de esta Feria a partir de aquel principio general del torero que indica que más que de estática, los toreros buenos son aquellos que vienen y van, vienen van, como las olas del mar, la mediterránea composición de Manzanares quizá genere la marejada que haga salir a Castella del espeso letargo. Como a los gallos, picando crestas la bravura regresa.

Así, surge la pregunta. Tras tantas tardes tan desiguales, ¿Era imperativo contar en tres carteles con Castella y otros tantos con “El Zotoluco”? Quizá no, pero la realidad es que para ambos la Feria es nueva oportunidad de resarcir heridas en el burladero, agua fresquita incluida, que siempre es la provincia. A riesgo de quedar como invitados incómodos, la empresa -quizá no toda la Afición- confía en ambos, indiscutibles anteriormente pero que de ellos, hoy, dependerá hacer vigentes sus antiguos blasones.

En ese aire, en un mundo donde “la competencia es perniciosa y la monotonía beneficiosa”, el cartel del lunes 30 de abril, a pesar de que incluso a quien lo diseñó cuesta reconocer, es uno de los episodios que se dibujan, antiguamente se anunciaba, como todo un “acontecimiento taurino”. Una de esas corridas que marcan brecha generacional, como Capetillo y Martínez en mano a mano en Cuatro Caminos en ´67 o Ramos, Silveti y Gutiérrez en la Plaza México en ´91.

Flota en el aire la paciente y taurina espera a tan infaltable y apasionante fecha. Ese cartel que marca la Feria calará a los aficionados respecto de los demás, que tampoco tienen desperdicio alguno. En Manzanares depende, principalmente de su primera tarde, si nos fijamos, mucho de la Feria.

Si José Mari prende, la Feria, aun hasta el seis de Mayo, puede que sea iluminación incandescente y plena. Encadenada sucesión de expectación taurina que lo difícil está ahí, en mantenerla hasta su última comparecencia. Realmente, gran parte de la columna vertebral de la Feria está en el de Alicante.

Pero no solamente en San Juan (Alicant -sic-) hace aire. La garganta de la Salamanca mexicana tiene aun que entonar varios cantares.

Cierto que da la sensación que para ver a Diego Silveti dos veces, hay que tener a “Zotoluco” tres . Justo en el momento en que pensamos que Diego, lo mismo que Saldívar y Sánchez, podría encontrar en alguno de los otros toreros mexicanos un alternante con el cual colisionar, con el cual encender y avispar los capitales taurinos. Por esto, más que nunca el factor de cambio no se tiene a la mano, José Mauricio.

En el filo del localismo, solo diremos que a diferencia de “Zotoluco”, Mauricio si va a la saga (sic con “s”) de Diego Silveti y se demostró el 5 de Febrero en La México. Aquí es donde cuestionamos si había o no espacio para el torero de Mixcoac, porque el toreo de sello siempre nunca realmente nunca lo ocupa, es inmaterial y a veces soñado, otras tantas sublimado. La presencia de José Mauricio habría dado mucha mayor importancia y habría acarreado mayor interés a la presentación de Diego Silveti en Feria.

Porque el de Mixcoac siempre aprieta, fuerte y no vacilante, lo hace sin ataduras y, lo que es más importante aun, a partir del terreno del arte. Esta es la ausencia más compleja de toda la Feria.

En medio de esto quedan los otros dos hidrocálidos, el rejuvenecido –”increíblemente”- Joselito Adame y el recuperable Arturo Macías dos a los que los exquisitos han negado todo, que disfrutan sus momentos bajos –siempre hay en el mundo gente así- pero a los que a pesar de todo tienen que convencer de que lo pintado y lo cantado puede corresponder a lo que se dicte en vivo.

Factor de cambio puede ser que los “tapados” de Aguascalientes hagan “la chica”. Más Macías puesto que los “aficionados de bola de cristal” ahora sí, ven a Adame como un “interesante prospecto”. El futuro está más cerca de lo que se cree.

Influencias de más, capitales de menos. Ojalá que los propios gestores no dejen pasar más oportunidades históricas porque si seguimos así podemos acabar en “lo que pudo ser” y de “lo que nunca ocurrió” se forjan las lamentaciones. Que San Marcos interceda por nosotros.

Pero la Feria y su semana grande, guarda todavía paños de añejas cofradías.

Digan lo que digan, “El Pana”, aun en la última aurora, aun en el enrojecido recuerdo, precisamente, de lo que pudo haber sido, siempre puede contar, aun sea gota por gota, no malentiendan por favor- del “santo olor a panadería” Lo hace el cinco de mayo y quizá el brindis silvetista de Juriquilla pueda devolverse muleta arrastrada, embriagada la cintura, en la que puede ser fecha referente para el tlaxcalteca.

E igualmente en vuelo con retraso, once años después, regresa “El Zapata” a Aguascalientes. ¿Será posible que veza y convenza a partir del buen toreo? Esa puede ser la mejor noticia, contar con “El Zapata” que gusta y gana un paso a bien. Demasiado esperar para solo cubrir el expediente, Moreno no es de esos. Este puede ser el  auténtico “caballo negro” de la Feria, porque si de nuevo observamos, nadie casi habla de él. Como siempre pasa en estos casos.

Derrochadora es la Feria, cual debe ser. Reventado queda el corazón de la Afición taurina a la espera de las grandes citas y los grandes sucesos. Pasado el éxtasis, entre la ansiedad de labios abiertos, debemos hablar de la otra cara de la misma moneda, la parte del rigor, pues de no hacerlo, la sempiterna taurina ecuación quedaría incompleta.

Rematamos este inacabable Radar Taurino por donde debimos haber empezado, es cierto. Pero así está el Evangelio según la Feria de San Marcos, lo recordábamos aquí hace un año (http://wp.me/paTPO-1987) se parte del torero y luego ya damos entrada el toro, así está el mercado. Y el arroz anda barato.

Veamos. Doblete de Teófilo Gómez, Fernando de la Mora y casi también de San Miguel Mimiahuapam y Begoña. Cuarenta y siete toros entre las cuatro. Buena noticia es no ver a Bernaldo de Quirós, menos buena tener a Corlomé, Celia Barbabosa y La Estancia en el último tramo ferial y peor aun mantener el veto traslúcido a De Santiago, agreguemos el riesgo latente en que Santa Bárbara quede, como casi siempre, en la raya. Otra vez, Medina Ibarra se queda fuera.

Igualmente, la nueva preferida, San Isidro aparece bien colocada tras el “triunfo” que tuvo en La México. Otra vez la fortuna de los aficionados, la sencillez de lo real que debe siempre tener el espectáculo, depende del toro.

Y la mirada se centra en la nueva autoridad de Plaza, garante del derecho del aficionado taurino a un espectáculo íntegro, pero atada entre los intereses taurinos y extra taurinos, la posición de una siempre influyente empresa y la falta de “dientes”, en lenguaje regulatorio. Además en un círculo pequeño como siempre es Aguascalientes, la cosa siempre se complica.

Pero siempre queda la facultad reguladora, tal como el año pasado que la autoridad municipal, administrativa, no taurina técnicamente, apretó las tuercas de la regulación que, no obstante a toro pasado, sentó un antecedente de que Aguascalientes, la ciudad que sueña, despierta, desayuna, come, cena y bebe toros… debe darse en todo momento a respetar.

Empezando por los corrales de su propia Plaza.

Confiamos en que el delgado hilo del toro anunciado sostenga el edificio que esta Feria pretende levantar, cosa que creemos debe ocurrir a partir de cimientos fuertes y serios en proporción directa a las astas, al trapío y la buena planta del toro. Ni elefantes ni pigmeos, ni ladrones ni merinos, que aunque “compramos de buena fe”, a estas alturas de la corrida, todos sabemos que es lo blanco y que es lo negro, que es lo bueno y, taurinamente, que es lo malo.

Incluimos en la lista, autoridades, gestores, gerentes, empresarios, crítica y sobre todo ganaderos.

Ya que hemos derrochado los dineros en los toreros nada cuesta “a la salida de una corrida” hallar el medio que eleve aun más el gesto derrochador del toreo a partir del rigor de la presencia de un encierro.

La conquista de San Marcos nada valdrá si en lugar de derrochar se despilfarra, puesto que el ejercicio del derroche no desemboca en despilfarro cuando por contrapunto tiene el rigor de la seriedad, la que aun aceleradamente, aun entre calor, entre presiones políticas y tauro venganzas, debe prevalecer en un coso propenso muchas veces al relajo.

Así, tocará a la crítica con seriedad y responsabilidad consignar los hechos taurinos que uno a uno acaezcan reparando solo en la independencia del criterio taurino esa que hoy en día es casi un imposible, con tanto oficialismo, tantos compromisos y un excedente de autobombo y platillo.

Finalmente, previo a dejarles partir, hacemos la acostumbrada reserva respecto a la difusión que la Feria debe tener en un tiempo de #SialosToros, la televisión, el impacto mediático de los festejos debe ser una responsabilidad primeramente de la Empresa pero igualmente de los aficionados que tienen en la plataformas electrónicas una forma de fomentar la afición y el gusto por el toreo.

La primera forma de ejercer lo anterior es acudiendo. Realmente no hay otra.

Vivir el ritual taurino a pesar de nosotros mismos o de los propios agentes del espectáculo que el toreo a veces parece demasiado “negocio” para ser arte, pero en realidad –utilizando por analogía el argumento de Don Pedro Septién- es mucho arte para realmente ser un negocio.

La respuesta de San Marcos, “casi noventa por ciento mitad” toro bravo, es un evangelio que hay que seguir, aun si nuestra afición, por el motivo que San Marcos quiera, comienza a menguar.

El “Cantar de los Cantares” taurinos mexicanos comienza ya. Es San Marcos su escenario, un teatro donde la realidad y el ensueño se pueden materializar, como un milagro en sí mismo: el del Toreo.

Twitter: @CaballoNegroII.

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Ocho con Ocho ¡Viva Aguascalientes!

Armillita Chico, por siempre inolvidable en su feria.

Armillita Chico, por siempre inolvidable en su feria.

Por Luis Ramón Carazo

Con un cartel novilleril el sábado 20 de abril,  del cual resultó triunfador Ricardo Frausto y luego el domingo 21 de abril de 2012, con la presentación en la Feria Nacional de San Marcos, del “antes y después del rejoneo” Pablo Hermoso de Mendoza, se puso en marcha el serial más ambicioso de los últimos años, en la bellísima capital del estado de Aguascalientes, sede de la Feria Taurina más importante de América y que se celebra en su Plaza Monumental.

Los festejos a partir del día 27 de abril de 2012, se encadenarán hasta el 6 de mayo para concluir con tres carteles 9, 10,12 y 13 de mayo, todos los carteles son rematados y en el caso del 30 de abril de 2012, se conjugan a los toreros más importantes de Europa  y a dos de los mexicanos que vienen arreando con gran fuerza para colocarse  a la brevedad en figuras.

Me refiero al triunfador de la Plaza México Sebastián Castella y José María Manzanares, rey de la Maestranza de Sevilla, por México el de Teocaltiche Jalisco (pero considerado hidrocálido) Arturo Saldívar y Juan Pablo Sánchez, este si puro hijo de Aguascalientes, con toros de San Miguel de Mimiahuapam, cuyo propietario Don Alberto Baillères, cumple 40 años de encabezar la ganadería ubicada con Begoña y Santa Teresa en el estado de Guanajuato.

En disputa se pondrá la Medalla de San Marcos para el triunfador, que el año pasado fuera Juan Pablo, ésta combinación como muchas de las demás corridas, han provocado peticiones de boletos de todas partes del mundo y largas filas de aficionados como mucho tiempo atrás no veíamos, las dos primeras entradas en los festejos inaugurales, fueron importantes y habrá seguro quién quiera ser testigo de once tardes seguidas, a partir del 27 de abril de 2012, para tener que relatar de su memoria taurina.

En tiempos en que la presión por prohibir al toreo se alza majestuosa, la feria nacional de San  Marcos es un bálsamo, y un rotundo no, a quienes pretenden clausurar una costumbre y un espectáculo artístico desarrollado en México a partir de 1526, por tanto parte integral de nuestra cultura e historia.

Desde el siglo XIX se celebran festejos taurinos en la feria de San Marcos y es por eso que el gobernador del estado, Don Carlos Lozano, encabezó la gestión hasta lograr que al toreo se le denomine como “bien inmaterial” y no sólo eso, en la ciudad capital, se inauguró en fecha reciente el Museo Taurino.

Muchos toreros de esa bella tierra han surgido, de bote pronto y recordando a mi padre José Luis Carazo Arenero, diría que el más carismático fue Alfonso Ramírez El Calesero hijo pródigo del barrio de Triana, torero del siglo pasado que nos dejó en la retina imágenes en vivo y en película de lances y pases imborrables, desde luego, no podemos olvidar al Volcán de Aguascalientes Rafael Rodríguez y desde la última veintena de años del siglo pasado y principio de éste, a Miguel Espinosa Armillita, añorando por cierto una rivalidad familiar en Aguascalientes, entre los Armillitas, Fermín y Miguel, y los Sánchez, Ricardo y Luis Fernando.

Hoy gran cantidad de toreros importantes son de Aguascalientes.

Al pensar en el cartel del 30 de abril de 2012, se me vino a la memoria cuando era niño y Arenero estaba muy entusiasmado por un cartel llamado del siglo, el 21 de marzo de 1963, don Ignacio García Aceves anunció una cuarteta, que en esos tiempos era difícil de conformar,  ocho toros de San Mateo, para Manuel Capetillo, Joselito Huerta, Diego Puerta y Paco Camino, en la hoy ya desaparecida plaza de toros El Progreso de la Guadalajara, México, en el barrio de San Juan de Dios.

Como la del 30 de abril en Aguascalientes, el cartel de Guadalajara era digno de cualquier plaza del mundo, pues reunía a los dos diestros mexicanos más destacados de ese momento y a dos de los principales del escalafón mayor de España. Hoy por México se presentan dos gallos con espolones aún por definirse como figuras, pero con historia brillante a pesar de su juventud, la expectación en la afición fue enorme, tal y como lo es hoy.

Como era de esperar, al abrirse las taquillas volaron los boletos, como primer espada, el tapatío Manuel Capetillo, con alternativa en 1949, Joselito Huerta, de Tetela de Ocampo, Puebla, alternativa de 1955, Diego Puerta, del Barrio de San Bernardo en Sevilla, alternativa de 1958, Paco Camino, natural de Camas, Sevilla, tomó la alternativa en 1960.

Al partir plaza (por un percance en Colombia de Diego Puerta) su lugar lo ocupó Joaquín Bernardo torero catalán con alternativa de 1956, al festejo asistieron figuras inmortales como Fermín Espinosa Armillita – brindado por Bernadó –, Pepe Ortiz, Silverio Pérez – brindado por Huerta –, Luis Castro El Soldado y Juan Silveti; toreros en activo en aquella época como Alfredo Leal; ganaderos como don Fernando de la Mora.

El resultado de la corrida, le representó las dos orejas del quinto a Manuel Capetillo; una oreja del segundo y dos vueltas al ruedo del sexto para Joselito Huerta; dos orejas del tercero para Joaquín Bernadó y para Paco Camino, las dos orejas y el rabo del cuarto y las dos orejas del octavo de la corrida, saliendo en hombros de la plaza. Al cuarto del festejo, Pajarito no tan famoso como el toro volador de Cuatro Caminos en la Plaza México, recibió por su acometividad del juez de plaza, el homenaje de la vuelta al ruedo a sus restos.

Para el 30 de abril de 2012 los datos escuetos son,  Castella se doctoró en 2000, José María Manzanares en el 2003, Juan Pablo Sánchez en septiembre de 2010 y Arturo Saldívar en octubre del mismo año, en el siglo pasado, en la corrida del siglo, eran más veteranos los mexicanos, esta vez será lo contrario, ya veremos de cual cuero salen más correas.

Por lo pronto, menudo fin de semana próximo, Juriquilla, Pachuca con la alternativa de Garza Gaona y Aguascalientes con su feria, entre otras ciudades, ofrecen festejos para no perdérselos y disfrutar del toreo.

¡Enhorabuena!

Via: http://www.suertematador.com

lr_carazo@yahoo.com.mx

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