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Sálvese Quien Pueda – Carreras, Gritos y Empujones en La México.

La "V" del toreo… en todo el grand derechazo de Fermín Rivera.

La “v” del toreo… en todo el gran derechazo de Fermín Rivera. Foto: Humbert.

Malamente la concurrencia en la Monumental, casi al tiempo, condena a un picador por recetar a un toro lo que merece, deja pasar el sospechoso trapío de al menos la mitad de la corrida, saca a hombros a un ganadero cuyo encierro titular brinda un juego decepcionante y compra la desigual faena que culmina en un desenlace lógico que demuestra que la flojedad y el breve criterio taurino en la Monumental, tan escueto como el toro que aquí se lidia.

Por: Luis Eduardo Maya Lora – De SOL Y SOMBRA.

Se debe guardar la calma ante cualquier eventualidad natural, desastrosa o no.

No corro. No Grito. No empujo. Reglas fundamentales en toda circunstancia.

Los capitalinos lo sabemos bien. Pero taurinamente, con esta fiebre de renovación y “relevo” generacional en la “afición” los tendidos dejan de lado la mínima seriedad, colmados de “mamarrachos” “boca secas”, “malos amigos” y “chuflas, chuflas”… y lastimosamente escasos de entendidos.

Así, un público variopinto como el que más no es capaz de pitar, de menos la mitad del encierro, ni dar lo que merecen en el arrastre al menos cinco de seis pero sí saca entre el furor y los engañosos vapores de la gloria al criador de tan infame corrida. Si Villa Carmela decepciona en Tlaxcala, llega a la desesperación su flojedad o el genio del primero, la bravuconería del terceo y la mansedumbre del resto.

Y menos mal está Fermín Rivera que tapa al segundo.

Si a un torero le viene mal enfrentar un astado sin trapío es al potosino. Por su figura, empaque y clase, requiere un enemigo digno de esto y más. Para su desgracia, pese a la justificada, procedente y necesaria protesta termina por enfrentar al muy estrecho, zancudo y trasijado cárdeno, tardo, que ronda los linderos de la total mansedumbre y, que tras vérselas dos veces con Gabriel Meléndez hijo comienza a mejorar.

José Mauricio, por tanto, como debe ser, tira de la caleserina dos veces para rematar airoso y, claro, picar a Rivera, que aplica la necesaria serenidad al lancear a pies juntos y mostrar que la flojedad acompaña al astado, tal como hace Fermín lucidamente de la chicuelina con el primero de la tarde. Réplicas y contraréplicas, esta rivalidad la hemos esperado desde 2005, ojalá abra al fin los capítulos de un esperado libro taurino.

Que necesaria es.

Trata de calmar Fermín el barullo en los tendidos con el brindis general pero la si logra cambiar las lanzas por cañas es por dos razones alejadas de la dedicatoria: la Plaza México ha perdido la dureza que tuvo y su toreo ha abrumado cualquier protesta. Pues su toreo requiere un valor incalculable que le permite estar en el sitio sin sufrir.

Rivera se queda quieto y confía en su toque en el centro de la suerte.

Ahí, en plenos medios tiende la trampa al astado carmelita que no tiene otra más que tomar la muleta con nobleza, esa característica que acompaña a veces a la bravura –no es el caso- muchas más a la mansedumbre pues el cárdeno duda, pega miradas primero breves, luego espaciadas al potosino que le somete a la hipnosis del temple.

Al natural, con la muleta escondida pero sobre la pala del pitón colocado, Fermín ha pegado muletazos teñidos de clásica, sobria, señorial realización que bien valen todo el Potosí, uno grandísimo a muñeca rota y el desdén en el sitio y punto exactos.

Pena que aparece el viento en la última tanda con la derecha.

Es de notar los pases contrarios donde el astado se lo piensa, rehúye la posible pelea. Entonces Rivera, tras trincherazo, alarga manda muchísimo, utiliza todo su largo brazo, vence el parón y en doble tanda derechista convence la largueza de su muletazo pese a la vuelta contraria del astado con un cambio de mano sensacional.

Sin toro, literalmente, por fuera y por dentro, como se escucha el bocinazo, hay torero.

Una pena que las protestas no hubieren arreciado, que el infame segundo no haya sido cambiado por el primer sobrero que… con Rivera… a lo mejor… Solo Dios.

Pincha y, tras entera, aun así llega la oreja.

El celebérrimo nombre de “Manzanito” bautiza al tercero, breve y corto igualmente.

José Mauricio luce a la verónica y en la personal, de frente, doble, media verónica. Prosigue con gaoneras, ayer está especialmente artista con el percal. Tras el puyazo invita a quitar a sus compañeros pero no hay respuesta, entonces, el astado afloja en banderillas con Sergio González luciendo. Por ello, el capitalino toma la decisión de irse arriba en el ayudado a pies juntos.

El toro lo cobra caro.

La generosidad de José Mauricio se topa con que el astado bravuconea tal como aquel “Fuente Espina” de La Estancia hace tres años. Quizá menos pero aquella vez se dobla de inicio en esta da la impresión que le da más aire del debido. Aun así, Mauricio se lo juega con la izquierda de inicio y consigue muletazos completos en la primera tanda y luego, tras casi una voltereta, el astado comienza a rascar, a regatear.

Y Mauricio, a contracorriente, baja la mano con la derecha y desafiante echa la muleta a la izquierda aguantando el parón y la reversa del toro que por bravucón confunde a la medianía militante. Las manoletinas cierran vertical y valientes a toro arrancado y el espadazo recto, casi entero, hacen toser al toro y, al borde del aviso, llega la oreja.

División en la galería, con el público de ayer, también esto es un trofeo.

Y seamos francos, el resto del encierro, es un monumento a la sosería, la falta de casta expresa y la mansedumbre en su estado más soporífero.

Ante ello Juan José Padilla, se nota ahogado, desarmado dos veces con su primero y eléctrico con el cuarto, el turno en el que la asistencia condena al picador pero no se fija que la sangre del astado no llega ya no a la pezuña, ni siquiera al brazuelo. Padilla, en variación de voltaje, tira del farol invertido un quite caleserista ejecutado por un guerrero que pese al lío en banderillas deja su labor muleteril en muy poco.

Como el regalo está cantado, la Empresa vuela por el callejón a fin de postrarse para que el regalo se de. Malamente porque este séptimo cajón debió lidiarse al menos como segundo. ¿Qué justifica lidiar al segundo como titular y al séptimo como sobrero?

Seguramente su trapío. Éste no es un cromo. Decía Don Javier Garfias de los Santos: primero el libro, luego la hechura y ya después el juego.

Hoy nos damos cuenta que la tapadera bautizada con el celebérrimo nombre de “Sonajero” es un astado cárdeno de reunida acucharada cuerna, zancudo y con una expresión casi de ingenuidad, dicen que ese es el toro mexicano que “embiste” Y sí.

De ahí a indultarlo hay un trecho largo.

Pero esto se obvia en la actual Plaza México. Como se obvia, tras las largas cambiadas, y lances a pies juntos un pasito atrás, que el astado en brevísimo puyazo empuja mayormente solo con el pitón izquierdo. Juan José Padilla banderillea por norma a cabeza pasada y el par que cierra, al violín, es lucido y emocionado.

El toro que sale del campo a la Plaza debe morir ahí. No es buen consejo jugarse la simiente en la Plaza, a menos de no estar seguro de lo que se tiene. Pero así las cosas, la historia de Padilla se queda inconclusa y lo que ha iniciado con ayudados por alto, prosigue con diversos pasajes de derechazos, lo mismo enganchados que templados, que los pases de tiovivo, dándole vueltas al toro.

El astado, espléndido por ambos pitones, ha sido para cuajarle. Pero Juan José escucha el murmullo y lee el tendido y logra encandilarle, sin llegar al entendido, ese ignorado pero no ignorante sector que sabe que el de Jerez ha toreado a medias, ah dejado pasar más de lo que realmente ha toreado, muestra de ello los pases circulares, mucha afectación y poca naturalidad.

Aun menos autoridad.

Realmente Jesús Morales es el peor –ya es mucho decir- de los que presiden los festejos. Sin carácter o personalidad, el Juez ha dejado que la obra, mala o buena, no haya enfrentado su necesaria definición, su auténtico ser o no ser. Porque los indultos, insistimos, son el “final feliz” pero no la gloria… o el cadalso.

Hoy a cualquier toro, medianamente bravo, se le indulta. La única verdad de la Fiesta, aun en baile de barriada como ayer, es que dicta el sitio de cada quien. Ayer artificiosamente salvan la vida al toro pero la pregunta queda en el aire…

A la Plaza México, ¿Quién la salva?

Texto: @CaballoNegroII. 

RESUMEN DEL FESTEJO.

Plaza México. Temporada Grande 2014-2015. Domingo, Noviembre 16 de 2014. Cuarta Corrida de Derecho de Apartado. Más de un cuarto de plaza en tarde fresca de inicio con viento molesto en varios pasajes de la lidia. Cielo espléndido en tarde agradable.

7 Toros, 7 de Villa Carmela (Divisa Negro, Amarillo y Rojo) lidiado el séptimo como sobrero. Mal presentados desiguales, algunos muy pobres de cara y varios de ellos protestados de salida, principalmente el segundo. Mansos y flojos en general: con sentido el primero, débil y tardo el segundo, bravucón el tercero con emoción en el último tercio. La segunda mitad no tuvo muy poco por dentro sin raza, casta o bravura. Se indultó exageradamente al sobrero lidiado como regalo en séptimo lugar de nombre “Sonajero”, número 214 con 480 kilogramos de peso, cárdeno obscuro, alto y acucharado de cuerna.

Mal la Autoridad al mostrar nula exigencia al matador y aflojar el criterio al indultar al séptimo.

Juan José Padilla (Grosella y Azabache) Silencio, Palmas tras Aviso y Vuelta al Ruedo tras indultar en el de Regalo. Fermín Rivera (Verde Esperanza y Oro) Oreja y Silencio. José Mauricio (Teja y Oro) Oreja protestada y Silencio.

El primer espada salió a hombros.

Destacaron a la brega Sergio González y Daniel Duarte.

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Programa @Taurinisimos… Octubre 31, 2014. Vigésima Emisión – Recuerdo de Manzanares.

Programa @Taurinisimos de @RadioTVMx del viernes 31 de Octubre de 2014.

Con @MyRyCar, @CaballoNegroII y @JoseNinoG.

Programa Taurino. Actualidad Taurina. Homenaje a José María Manzanares padre. Inauguración de la Plaza México, Temporada Grande 2014-2015. Análisis faenas de Morante de la Puebla y Octavio Garcia “El Payo” y cierre de la Feria de Pachuca.

Previo de las Corridas de Toros en Juriquilla y Aguascalientes.

Próximo programa el viernes 7 de noviembre de 2014, a las 19 horas por @RadioTVMx http://www.radiotv.mx, en vivo desde México, D.F.

Twitter: @Taurinisimos.

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A la Vuelta y a la Par de Dios – Regresa Castella a Hombros en La México.

Chicuelina de Sebastián Castella en su Vuelta a La México.

En medio de una tarde de emoción disparada en el paseíllo, de minuto de aplausos, de sentimiento pleno, la terna otra vez se presenta con un encierro brevísimo y discutible trapío que poco tiene que ver, de nuevo, con lo que la Afición espera. Se confirma que uno de los ausentes del Derecho de Apartado, Sebastián Castella, es un torero por demás necesario para cualquier cita taurina mientras que el resto, poco que escribir en la historia de este domingo en La México.

Por: Luis Eduardo Maya Lora – De SOL Y SOMBRA.

Sebastián Castella todo el año pasado respira y deja respirar.

La distancia no siempre es el olvido. La de ayer es la excepción a la regla.

La famosa frase, “Cuando la libertad vuelva, volveré…” de Víctor Hugo encuentra en Castella un eco taurino por demás preclaro y fundamental, al, aun apoderado por una “Casa Grande” fin desatado de algunas amarras que condicionaban sus visitas anteriores a México, brinda distintos pasos al frente que tornan en fundamental su presencia en las plazas mexicanas.

Su llegada viene de la mano del recuerdo por la partida de Manzanares padre y nos lo muestra incondicional, es decir, el mismo Castella de ayer con la mente clara aunque, es verdad decirlo, falto de ritmo con la embestida.

Y prueba de ello es su lidia al segundo de la tarde, el negro, feo y manso san isidro que raja tras ilusionante comienzo luego de los lances y las chicuelinas, algunos enganchados y algunas emocionadas. Perfecto en las banderillas José Chacón, tanto que a la salida andando de cada par, el toro resiente el efecto y comienza a buscar el camino de la huida.

El inicio por arriba anima esperanzas en el toro y el torero, pero duran un suspiro.

El invento se revienta porque al de negro le falta bravura, una tanda de derechazos bien consumada es todo lo que se puede apuntar, después la cara alta y el amago de escurrir a cada pase del torero. Castella, entonces, toma el camino de las armas de su valor y se coloca, sin trinchera en el viaje del toro. Entonces el de San Isidro se siente acosado y defiende, Sebastián gana la partida con un toque por la espalda pero es infructuoso.

El encierro en su conjunto es feo, algunos impresentables, como el terrible sexto. Nada salva su poca presencia y ni que decir del cuarto. Por ello el quinto trae consigo toda la ilusión.

Me recuerda a “Piamonte” lidiado hace casi ya tres años por José Mauricio, casi la misma pinta negro girón, calcetero y sale casi haciendo lo mismo, recto y rematando abajo. Castella recibe a la verónica y prosigue a pies juntos, tras una pelea con el caballo aceptable empuja de dentro a afuera. En fase de definición, el astado, nombrado “Miel en Penca” hace los viajes largos aun tardeando un poco en los cites a la brega

Comienza entonces la cuestión.

Al inicio de la faena Castella se queda en el mismo sitio, los medios, estático y estético, impone en monumental comienzo su poder y sometimiento al astado que emociona, primero abajo luego arriba, genuflexo esta obertura muleteril puede ser el de la Temporada, en plenos medios y rematado soberbio con la gente en un puño.

Pero en plena fragor el astado rasca, se reserva, echa para atrás previo al inicio de las suertes y tarda en atacar la muleta, Castella hace crecer la embestida al llevar larguísimo en la boca de riego y el toro responde a la misma velocidad casi todo el tiempo y se rebosa en la embestida, para una vez rematado volver a rascar.

Será o no este comportamiento de toro bravo, es la pregunta.

La izquierda funciona exacta tras nueva tardanza en provocar la embestida, la muñeca rompe y Castella se gusta, un tiempo menos despacio que otros años pero vuelve con el mismo embeleso. Nuevos derechazos y dosantina, un cambio de mano en la ranchera y, pese al desarme, con el toro rascando de nuevo y a menos, cambia la espada en pleno alboroto.

Estoconazo en plenos medios y dos orejas con arrastre lento que nos da la sensación perdona los defectos en el toro. Decía Don Álvaro Domecq y Díez que hay que aguantar el berrido de la vaca brava, sí, pero no homenajearle, cuestionamos esto pues la desigualdad del astado se ha premiado, lo retraído y una movilidad de nueva cuenta engañosa.

Otra vez, muchas van, se entierra a Guillermo Capetillo. No se requería ni que fuera dos de noviembre o vistiera traje de sombras. Malamente. Al menos los lances con el primero, la superior media por pitón izquierdo quedan para el recuerdo, cuestionamos si para el estado de Guillermo se requería otro puyazo que templara en mejor modo al toro. Uno de los pocos buenos de la corrida.

Aun así quedan cuatro doblones de oro, de toreo añejo, simplemente sensacionales, no muletazos rodilla en tierra, sino el pase contrario que inicia con el cite a la altura de la cara del toro, que se suceden poco a poco genuflexo y se rematan arrodillado conforme el toro va siendo mandado por el torero para dar el sigue hasta rematar en pie y en las rayas del tercio.

La Plaza ruge, el olé ahí queda pero solo ha sido eso… Guillermo no encuentra la línea.

Ni la embestida. Bronca y tristeza al verle ahogado.

Pena que la gente se dedica más a molestar al torero que al ganadero al ver el juego del horripilante cuarto. Al que ni la octava parte de las lindezas que le gritan a Capetillo le dedicaron en el arrastre. Para ver un poco de qué está hecha la masa, de meros tópicos.

Viendo a Diego Silveti, en demora respecto del pitón izquierdo del tercero y poco resuelto en dar las tablas paralelamente al manso y abecerrado sexto, pensamos que hay que respirar y reflexionar un momento. Las gaonera al sexto fueron lucidas, cerca de tablas y jugándoselo. Pero poco es lo que abona, de nuevo lo mencionamos, en la muleta.

Nueva corrida, nuevo frentazo.

Queda Castella en medio del triunfo de la Afición que aun respira cuando ocurre el suceso taurino y que perdona la falta de trapío y sobre todo la inexplicable ausencia inicial. Afortunadamente los malos pasos se remiendan y se brinda a la gente algo de lo que quiere, Sebastián Castella es uno, faltan Juan Pablo y Joselito… esperemos sea.

Como también, realmente, aun no se hace presente el más importante de todos, el toro.

En exilio por el momento, como Víctor Hugo durante el Segundo Imperio.

Texto: @CaballoNegroII.

RESUMEN DEL FESTEJO.

Plaza México. Temporada Grande 2014-2015. Domingo, Noviembre 2 de 2014. Segunda Corrida de Derecho de Apartado. Un tercio de Plaza en tarde fresca de cielo nublado con viento durante la lidia del cuarto en adelante.

6 Toros, 3 de La Estancia (Divisa Azul, blanco y rosa) lidiado como primero, quinto y sexto lugares. Desiguales de presencia, impresentable el sexto y justo el quinto. Precioso el primero por reunido y bien cortado no pudo ser visto en la muleta. El quinto es homenajeado con apenas muy poco dada su movilidad. Y 3 de San Isidro (Divisa Azul, Amarillo y Rojo) Mal presentados y mansos todos; rajado el segundo, terrible el tercero con cierto recorrido por el pitón izquierdo y parado el cuarto, de horrible presentación y hechura.

La Autoridad que preside exagera el homenaje al quinto, con Arrastre Lento cuestionable por tanto rascar la arena, ir para atrás y berrear.

Guillermo Capetillo (Verde Botella y Azabache) Pitos y Bronca tras dos avisos. Sebastián Castella que sustituye a José María Manzanares (Azul Noche y Oro) Saludos y Dos Orejas con leves protestas. Diego Silveti (Malva y Oro) Silencio y Leves Palmas tras aviso.

El segundo espada salió a hombros.

Destacó a la brega Diego Bricio de la cuadrilla del tercer espada. Saludan al banderillear José Chacón Edmundo Navarro tras banderillear al segundo lo mismo que Christian Sánchezde la cuadrilla del tercer espada en la lidia del tercero.

Se guardó un minuto emotivo y sentido de aplausos en memoria del matador de toros José María Manzanares padre fallecido el pasado martes.

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El Blanco Desdoro – Puerta Grande de “El Payo” en Alternativa sin Brillo.

Soberbia Verónica de “El Payo” en Aguascalientes.

La esperada alternativa acaba en fiasco ganadero en presencia y juego del fallido encierro de Montecristo. Con solo media plaza, el nuevo “Armillita” deja más dudas que claridad en día tan señalado demostrando, otra vez, que en los toros adelantar la suerte jamás es recomendable. Talavante pese a su voluntad y buena realización falla con la espada en tres turnos mientras que “El Payo” confirma que su sitio es quizá ya una de las mayores realidades del toreo mexicano.

Por: Luis Eduardo Maya Lora – De SOL Y SOMBRA. Aguascalientes.

Salió de blanco. Se fue de blanco. Se quedó en blanco.

Y no sólo por las fallas con la espada.

Fermín Espinosa “Armillita” -le anuncian como el IV- no ha sido el primero en apasionar, arrebatar, transmitir e ilusionar con lo bueno que podría ser como torero. Sometido a la presión que han pasado todos los toreros, esta vez su administración no puede hacer nada para evitar que al joven “Armillita” le quede grande la escena de enfrentar el primer turno de una corrida tan señalada como esta.

Una plaza fría, un día de tarde muy corta y noche demasiado seria, paga mucha plata para ver un encierro de latón, espectáculo que nada tiene que ver con el del auténtico toro de lidia trae Montecristo y condena a esa Afición a no entregarse con lo que ve.

Sino al contrario. Cada día hay más dudas.

Este, nos preguntamos, si será realmente el toro que pude hacer grande no solo a los toreros sino a la Fiesta. El encierro, en presencia, es impresentable por chico y paupérrimo de cara sin que las excepciones de cuarto y quinto le salven. Con esto doctoran al nuevo “Armillita” y, por ello, deja la Plaza como entra, en novillero, con un vestido inmaculado por arrimarse lo menos y con su cartel, cruelmente, a la baja.

De ahí las protestas a la salida del primero.

La suavidad, la verticalidad y la planta del recién alternativado son indubitables, cierto empaque. Pero cuando se deja la novillería no puede todo ser algodones azucarados ni el mundo de caramelo, menos si sale el azúcar como toro de doctorado. Ideal para un torero con temple, el primero de la fría noche, sale cayéndose y el joven “Armillita”, tan pendiente de las porras, pide calma tras el inicio.

Dos verónicas y media bien rematadas, aplaudidas, son preludio del tercio de varas donde el astado flojea. Las infanterías tratan de mantenerle en pie y tras sentido brindis paternal, la responsabilidad total de cuajar al noble y débil astado recae solamente sobre el recién alternativado, ahora solo frente –anteriormente se decía- al peligro, hoy ante el escrutinio público.

Por fuera del tercio, frente al Palco familiar, Fermín comienza alternado y sigue por derecha con el viento molestando, como en esa tarde de la despedida del Maestro Espinosa Saucedo que cuentan las crónicas el molesto vendaval que hacía de la muleta, “banderas al viento” Lejos, dejando pasar a distancia, “Armillita” se estrecha algo más conforme las tandas ocurres, el muletazo es limpio, se corea pero cala poco.

Trasciende poco el nuevo matador, el toro pasa pero en toreo pasa muy poco, serían los nervios, la responsabilidad, pero Fermín está tal como mata, desigual. Ovación.

Entonces prosigue el primer encuentro, pequeño mano a mano entre Alejandro Talavante y “El Payo”. El extremeño se gusta toda la noche con la capa pero se contagia de la nula condición de su lote y el de regalo. Debe ser frustrante lidiar el insulso e impresentable segundo o el infumable séptimo que no entendemos para qué regalarlo si ha cuajado una actuación plástica y en momentos de fantástica conjunción.

Clase y torería.

Tras la salida del casi ensabanado cuarto, uno de dos aceptablemente presentados, tira de la chicuelina inicial y cordobina en el quite, vertical y casi sin sacar los brazos, que remata casi en toriles con larga, previa tafallera, ante la mansedumbre del toro siempre presto a huir. La Afición responde. Luego tras ayudados con verticalidad, Talavante comienza a emborrachar con el de pecho de remate, en los derechazos.

Y conforme el torerísimo derroche se advierte, igual se contempla la huida del astado que confunde a algunos de inicio pero acaba con la cara alta, rajado de pronto. Lo esperado no llega, pese a los naturales de frente y los cambios de mano previos al pinchazo y estocada con recuerdo en el muslo y la vuelta aclamada del torero.

La respuesta de “El Payo” no se hace esperar.

Única mácula, como hace siete días, la mala colocación al momento de devolver los trastos, apenas una observación dentro de su entregada y rotunda actuación. Porque era para perder los papeles las caídas y flojedad del manso segundo. Solo su capote podría con ese temple hacer caminar al débil a la verónica de manos bajas o hacer que desplace en torno al diestro con la derecha luego de darle el tercio frente al toril.

Encuentra toro en todo el sitio de su planta torera, impone el ritmo, sostiene en pie y, a pesar de todo, emociona. Como al esperar y aguantar los remates o las dudas del cárdeno bicornudo. Encela porque tapa, torea y corre la mano porque su valor está en el mejor de los estados, la plenitud: en noche de media luna, Octavio García es plenilunio del toreo incluso frena la embestida en algún redondo o ese pase de pecho.

Más a la media altura. Perfecta y relajada composición derechista.

Certero con la espada, cita a la distancia en la suerte contraria y deja media puerta grande abierta justo cuando se encuentra con el espantoso, peligroso, manso quinto de horrible badana, con la edad reflejada en las cepas gruesas y la mirada dura, como el frío cierzo que recorre Aguascalientes. Testarudo, el negro toro protesta, escurre y complica la labor a “El Payo” que saca el cincel.

Así, golpe por golpe, devuelve al manso lo que el manso regatea, a cada trampa del toro que sale a por el sitio del torero o mira por encima, el diestro responde y abruma al toro para adelantar la pierna e imponer su mando saliendo siempre al frente y encontrando, materialmente, las vueltas a la embestida.

El gesto lo dice todo.

La faena de la noche vibra en el tercio, otra vez, frente a toriles donde cierra la imposición con un soberbio pase de pecho. No obstante, la estocada es contraria la puerta grande es consecuencia natural de una prueba más que García pasa y rebasa. Que aun sin toro, sigue habiendo torero. Y sale a hombros.

Al toro sexto lo tapa la capa y los montones de arena encima.

Embiste, seco, riguroso de inicio pero en momentos, principalmente en el inicio de cada tanda, responde justo cuando la muleta queda puesta y rebosa la embestida larga sin una sola mala mirada. Menos mal carece de poder para no evidenciar a quien tiene enfrente que sin una mácula en el albo terno se ha marchado. Demasiado pendiente de la música, Fermín alcanza dos tandas estimables de derechazos sin mayor sazón.

Hay que arrimar de menos el alma.

Lo interesante, para torear con naturalidad es cimentar el toreo en un valor transparente, casi invisible, como el giro sobre la pierna de salida que no vemos, el que no pierde pasos sino mantiene el sitio y mejora la embestida sin recolocarse, como diría el no recordado por la Autoridad, José María Manzanares padre, sin ligazón ni ritmo. Eso, lo difícil, dejarla puesta, soportar el lento paso, pedía el castaño.

El joven “Armilla” no lo tiene.

Lógicamente preparado no ha estado. Estocada que hace guardia es la muestra.

Aun así le conceden la borla. Ese ha sido su riesgo, no placearse, no mostrarse, decían “no es necesario”. Y alguien lo ha tomado, ha decidido, por el propio diestro. El toro, ese elemento incómodo que pone a cada quien en su sitio, ha dicho otra cosa. Y recordemos, más que un decir el arte es un hacer, la exteriorización, al menos, de un sentimiento.

Por algo, reiteramos nuestra creencia, adelantar la suerte, nunca es recomendable.

A riesgo de dejar el oro de la categoría en decepcionante desdoro.

Twitter: @CaballoNegroII.

RESUMEN DEL FESTEJO.

Aguascalientes. Festival de Calaveras 2014. Plaza Monumental. Menos de media plaza en tarde fresca con frío durante todo el festejo y viento durante los primeros tres turnos y durante el sexto. Poco ambiente entorno a la Plaza. Localidades generales cerradas.

7 Toros, 6 de Montecristo (Divisa Verde, Obispo y Oro) Mal presentados por chicos, pobres de cara y sospechosos de pitones salvo cuarto y quinto; y 1 de San Isidro (Divisa Azul Rey, Amarillo y Rojo) lidiado como sobrero de regalo, chico y débil, sin bravura.

Alejandro Talavante (Grana y oro) Silencio, Vuelta al Ruedo y Palmas en el de regalo. Octavio García “El Payo” (Azul Rey y Oro) Oreja y Oreja. Salió a hombros. Fermín Espinosa “Armillita IV” (Blanco y Oro) que toma la Alternativa, Ovación en el tercio y Palmas tras aviso.

El tercer espada se doctoró con el toro de la ganadería titular nombrado “Zarco” número 99 con 491 Kilogramos, negro, alto, largo, anovillado y muy pobre de cara.

Mal la Autoridad que al finalizar el Paseíllo que no ordena irrespetuosa e indebidamente guardar al menos un minuto de silencio o aplausos en memoria del Matador de Toros José María Manzanares padre fallecido el pasado martes. Nueva falta de lesa torería de la Autoridad de Aguascalientes.

Destacan Sergio González, Valentín Lujan y Rafael Romero a la brega toda la noche, lo mismo que el aspirante Aldo Navarro que saludo tras el segundo tercio del cuarto turno.

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Truco o Trato – Noche de Brujo y cornada a Juan Pablo Sánchez en Juriquilla.

“El Pana” corre la mano a “Maestro” de Campo Hermoso.

El fin de semana taurino de todos los santos comienza con un festejo en que los espíritus andan sueltos, donde, aun sin mayor estridencia en tamaño, el juego de los toros pone a prueba la malicia de la veteranía de “El Pana”, la cualidad del entendimiento de Adame y la raza de la clase, cornada incluida, de Juan Pablo Sánchez, terna que consigue momentos de emoción en el cierre de un año taurino destacable y destacado para Provincia Juriquilla.

Por: Luis Eduardo Maya Lora – De SOL Y SOMBRA. Juriquilla.

Se nota emocionada, bajo el techo negro celestial, la Afición que tributa a José María Manzanares padre el sentido minuto de homenaje tras su partida el pasado martes.

La media luna en Juriquilla se nota, pese a su brillo, misteriosa y el pequeño hermoso coso, el sitio exacto de las grandes ocasiones, por unos minutos es sombrío y frágil, nostálgico con uno de los toreros que, luego de haber toreado aquí, hace tanto tiempo es igualmente recordado.

Como tiene que ser.

Menos mal la Fiesta es la armonía del antagonismo. Hoy torean tres ausentes de La México. La conjunción del contraste y por ello, salido el primero la ilusión se renueva. Sin embargo, parece que la estela inicial del paseíllo se trasmite a “El Pana”, “nuevo” en esta Plaza, en plena noche de brujas y en modo escoba con el primero con el que solo recoge dudas y poco más. Mata de mala forma y retira cabizbajo a la barrera.

Con la juventud en los tendidos, con el tendido de Sol retacadísimo, comienza el paso de la nueva ola torera con su destacado representante, Joselito Adame. Que, para variar, hace ver al toro de Marrón, mansurrón en consonancia, mejor de lo que aparenta y esto es desde los lances, con ese quejido del toro y la amplitud del torero que da el paso a la brega bien rematada tras puyazo exacto.

En plenos medios Adame se muestra mandón y torero. Embarca toda la embestida desde el cite hasta la ligazón, no permite que el toro pierda un centímetro de embestida sin ver la muleta y los derechazos son completos. El toro, chico pero tan bien cortado que se tapa su aparente brevedad, reacciona favorablemente y Joselito le desdeña en muletazo del desprecio perfecto en los medios.

La faena derechista esencialmente, está hecha y al adorno destacan redondos ligados a capetillina donde desengaña al manso y le prepara a la muerte, sucedida con espadazo algo caído. El Juez, reducido a eso, tras revuelo en el tendido “afloja” la primera oreja.

Y en cascada llegan las demás.

En los toros debería la premiación ser tal como la mecánica de los impuestos indirectos, si lo causa uno, lo paga el que consume, el público, pero hasta ahí: no puede seguirse acumulando incrementando toda la cadena la venta final.

Algo así pasa ayer.

Como Joselito se va con una oreja tras espadazo que no está a la altura de su faena, el arrimón con el muy feo, horrible, tercero de Juan Pablo Sánchez, meritorio e inteligente pese a su evidente dolencia de la pierna izquierda, al cerrarse con bajonazo, incluye oreja. Malamente porque a ser francos, bajo ninguna circunstancia se premia.

Entonces “El Pana” hace las veces de esos políticos que Arthur Schnitzler decía, “entran al río y lo revuelven, salen del río y entonces pescan en él” El tlaxcalteca, desde antes de salir el berrendo cuarto de Campo Hermoso, “Maestro” de nombre, sabe perfectamente lo que puede hacer en la lidia y ordena circule el ruedo en sentido de las manecillas del reloj para tirar perfecto su arabesco con el capote.

Incluso hay un lance en los medios que recuerda aquellos de “Chocolatero” de El Sauz.

Los toreros con sello y sabor guardan, esconden, misterio. Para cuando lo dicen la gente lo siente y lo capta. Prodigiosa su colocación y la ordenanza en varas y banderillas de las infanterías, claramente, diciendo lo que de ellos espera. Por ello Edmundo Navarro y Rafael Romero sacan lo mejor de este alto y largo berrendo que hace un tercio de varas excepcional con el puyazo, algo trasero, de Ricardo Morales.

Que hasta los medios va a dar.

La personalidad de Rodolfo Rodríguez impregna al gentío y, tras el brindis a su “Güera”, su gachí que diría el tlaxcalteca, llegan los pases por alto y dos tandas de derechazos donde el berrendo le dice claro, aquí hay que torear. Por ello no traga el trincherazo tras el toque a pitón contrario y sí algo de cuento con el pase por arriba.

Pero entre la verdad y la mentira, entre los ayudados y la sanjuanera “El Pana”, en su noche más embrujada, crece en cuatro naturales y otros derechazos largos de cintura muy rota, de mucho olor a barro ya tierra bañada, aun el de pecho con la izquierda disfraza escondido tras la muleta atrás y lo muestra y remata paso adelante para arriba.

De haber sido mejor sujetado el berrendo habría escalado mayores alturas, como Rodolfo Rodríguez solo está para correrle la mano sin forzarlo se aburre el berrendo y llega la tanda, frente a toriles, más rota y conjuntada de naturales. Como siempre carga la espada y sabe que la nobleza está en el berrendo, cita a recibir en la suerte natural, afuera, increíblemente de la puerta de toriles.

La estocada es entera, sí, desprendida, también.

Pero el río está revuelto, el efecto cascada en el impuesto cargado y salen las dos orejas de salida para extrañeza del aficionado recalcitrante pero a deleite de la mayoría que aun aguantan la doble vuelta al ruedo, hogaza mordida, del antiguo tahonero.

Diría la “Suave Patria”, claro, de López Velarde: “en calles como espejos, se vacía/ el santo olor de la panadería” y la noche de Brujas, acaba siendo del Brujo.

El que no aguanta mucho es Joselito Adame que fulmina a “El Pana” con mirada de fuego cuando Rodríguez previo al quite del hidrocálido el toro hace por el viejo director de lidia que tiene que echarse detrás de la barrera cuando el chico quinto aprieta, para exagerar en el saludo a la Afición que de chunga le tributa la ovación.

La zapopina también es ovacionada.

Como Adame que vuelve hacer ver al manso mejor de lo que es. Tras espadazo alto en la cruz, nueva oreja y puerta grande, teóricamente, a compartir con el de Apizaco.

La cuestión es saber si Juan Pablo acompañará la salida. Con esa pierna izquierda molida pero el temple intacto, nota al muy serio, astifino y hermoso sexto, irrenunciable origen Fernando de la Mora, pelear y ponerlo muy caro.

Pero la capacidad de Juan Pablo Sánchez es demasiada.

Por eso convence a diestras y a siniestras, tira largo, utilizando sus brazos, pese a citar afuera y a veces expuesto a dejar el hueco que en Pachuca le cobró su pierna izquierda. Aquí es clara su intención de correr la mano y conseguirlo en tres tandas de gran sabor. Pero el toro no es sencillo, prueba y calamochea.

Sánchez tira de él. Pero el toro levanta al torero que no puede irse.

El gesto del torero y su cuadrilla lo dicen todo, Alejandro Prado se frustra y con toda razón: la trae y fuerte, tapa el peligro del manso con su muleta pero no suprime su mala intención. “El Pana”, ya entonces malamente relajado, sufre con la espada y menos mal el manso se echa.

Y de ahí, la noche que parece de trato, de dulces y aparentes disfraces acaba en truco y espanto, mala jugada del destino taurino que nos recuerda aquello que aun en el arrastre el peligro existe.

Pena por Juan Pablo, sale a torear en difícil situación física, con el riesgo ahí.

Como también, en noche de brujas, la inquietante y siempre coqueta, gloria taurina.

Twitter: @CaballoNegroII.

RESUMEN DEL FESTEJO.

Juriquilla, Querétaro. Festejo de Cierre Temporada 2014. Plaza de Toros Provincia Juriquilla. Más de dos tercios de plaza en noche fresca con frío a partir del tercero y sin viento. Ambiente fuera de la Plaza.

3 Toros, 3 de Marrón (Divisa Verde, Marrón y Naranja) lidiados en los tres primeros turnos; Justos de presencia levemente mejor presentado el segundo. Mansos los tres, con cierto recorrido en la muleta, aunque protestando, el lidiado en segundo lugar. Y 3 de Campo Hermoso (Divisa Azul Rey, Blanco y Morado) Variopintos, chico el negro quinto descastado al final de su lidia, destaca el lidiado en cuarto lugar con bravura, fijeza y recorrido por ambos pitones, debió ser homenajeado en el arrastre; con emoción, no obstante las miradas y probaturas el sexto, el más serio y astifino de la corrida.

Rodolfo Rodríguez “El Pana” (Burdeos y oro) Pitos, Dos Orejas y División en el que mató por el tercer espada. No salió a hombros. Joselito Adame (Tabaco y Oro) Oreja y Oreja. Salió a hombros. Juan Pablo Sánchez (Granate y Azabache) Oreja y Fuerte Ovación al retirarse a la Enfermería.

El primer espada se presenta en esta Plaza.

Mal la Autoridad que preside al premiar las defectuosas estocadas todo el festejo y omitir el homenaje merecido al quinto.

Al finalizar el Paseíllo se guardó respetuosa y emocionadamente un minuto de aplausos por la memoria del Matador de Toros José María Manzanares padre fallecido el pasado martes.

Destacan Alejandro Prado y Gustavo Campos en banderillas y a la brega toda la noche, lo mismo que Edmundo Navarro y Rafael Romero. A caballo, sensacional, con el cuarto Ricardo Morales, “El Güero de la Capilla”.

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La Cañada Mansa – Salvan “El Payo” y Morante a Barralva del Cadalso.

El factor de cambio. La estocada de "El Payo" a su primero. Foto: Miriam Cardona.

El factor de cambio. La estocada de “El Payo” a su primero. Foto: Miriam Cardona.

En medio de una tarde inaugural con expectación, aun pese a la media entrada, tiene Octavio García “El Payo” una tarde cumbre por fundamental y decisiva no solo para esta Temporada sino para el devenir de la carrera del torero mexicano. De no ser por el segundo espada y la actuación de Morante de la Puebla con el mansísimo sexto, la tarde se habría ido escandalosamente al fondo de una cañada llamada mansedumbre junto con el rezago cada día más evidente de Diego Silveti, de nueva cuenta, un mar de confusiones.

Por: Luis Eduardo Maya Lora – De SOL Y SOMBRA. Fotos: Miriam Cardona.

Suena, alegre e imperiosa, “La Madre del Cordero” la preciosa jota que antecede al Toque de Cuadrillas y al monumental “Cielo Andaluz”, tan monumental como la Plaza.

Este concierto de fondo y de forma, de sonidos, colores y aromas, de emoción expectante, de majestad y palpitares en los corazones taurinos trae consigo la Temporada Grande en su, otrora regia, inauguración.

El cartel no llena, ni siquiera el numerado y es una pena.

De arrepentidos está lleno el purgatorio taurino.

Y otra es que la corrida de Barralva es la prolongación de la que abre Temporada hace un año, “que se cumple en este día” O sea, cierta fachada en ambos colorados, pitones pero desigualdad en el remate como el discutido tercero, poca armonía en el feo segundo y, principalmente, flojedad, arreones y, aunque no guste, mansedumbre.

Entendemos el tópico. El atanasio es “así”, mansos de lío de cosas rarísimas de salida, San Quintín en banderillas y embiste en la muleta. Pero salvo el quinto a medias, el resto embiste con suficiente irregularidad para pensar que la corrida, en juego, es insuficiente. Rimbombante espejismo con la cargada taurina a favor. Lo anticipo.

De no ser por Morante y, principalmente, “El Payo” nada habría que contar a casa.

Pues Diego Silveti, salvo los lances de recibo, se ve enganchado y sin soltura ni mejorando al tercero, el discutido negro salpicado que evidencia su falta de trapío con la protesta expresa del público, Silveti queda corto en tratar de mejorar al astado que va a peor desde ser picado en la querencia y derribar hasta la sosería. Mata malamente.

Peor con el sexto.

Solo fachada. Desatado tras el puyazo al grado del ridículo de la cuadrilla y la desesperación del torero, se mueve nerviosamente a la muleta, ¿Será bravo realmente? Solo si supera el sometimiento de la pañosa y la exigencia del mando muleteril sabremos. Pero éste no llega, todo diluye, nada se concreta. Diego queda corto y recurre a efectos especiales, capetillina y joselillina… pinchazos. No más.

Y el lote de Morante, el espanto.

Su mala suerte en La México es proverbial. Flojedad, desesperante sosería y terrible pitón derecho del que abre Temporada. Bravucón en el caballo, tras incidente en la Puerta de Caballos, trae nada por dentro y raja, rasca y sin posibilidad de ser toreado.

El cuarto frustra ilusiones pese a perfecta brega de Carretero, los pares de Campos y el gran inicio de Morante que alterna al paso y tras firmazo, liga derechazos con la muleta en la jeró del toro.

Pero la cabeza alta al final del pase y la huida a los medios dejan seco todo, frenan al diestro que mata mal y descabella peor. Por fuera del pitón derecho, inaceptable.

La única mácula de “El Payo” ha sido su pésima colocación en las banderillas del cuarto turno. Años tarda en llegar a cubrir la espalda del banderillero mientras el colorado hace las de Barrabás, huyendo como ya mencionamos.

Determinación. Rotundidad. Firmeza. Todo en juego, apuesta fuerte, cartas al aire.

“El Payo” torna la inicial violencia del segundo en cierta cadencia al ordenar tras el puyazo, de pitón a pitón con el capote, al paso y para atrás, desengaña y burla la embestida con media frente al caballo de la querencia. Luego el quite, emocionante, por chicuelinas. La valoración crece, pues el toro sube el tono a estridente en banderillas.

Alterna por alto, castiga en trincherazo. El de negro se sube y agarra aire. La pelea en los medios será a toma y daca pero “Gorrión” quiere todo menos lo que le obligue. Rasca –seguro por bravo- sale suelto y protesta. El molinete inaugura primera tanda, algo rápida, pero templada. Las siguientes dos denotan protesta del toro que defiende su terreno y pendiente está del sitio del torero.

Derechazo de "El Payo" fundido con "Cardicito" Foto: Miriam Cardona.

Derechazo de “El Payo” fundido con “Cardicito” Foto: Miriam Cardona.

Se espanta hasta de su rabo.

A la mitad del camino se ciñe y cada embestida es distinta.

García cambia la intención y hace que el astado pase pese la cara alta. Justo cuando la gente divide, cuando el toro da la impresión que tiene más dentro, Octavio toma la decisión correcta, hace la faena justa, y perfecta estocada en los medios arriba con la mano izquierda que aquí lo torea todo. Oreja, serenidad y seguridad que tanto ayudan.

Y el resto es una gran historia.

Reserva su capote. “Cardicito” se para tras la brega de Luis Alcantar y cuando “El Payo” flexionn su rodilla  los muletazos por alto someten pero alivian aun cuando el toro se entera muy poco a poco e incluso escurre en los primeros derechazos continuados tras el inicio con distracción del toro.

Entonces, Octavio García soba, esperado y logra dejar la muleta puesta, encela y torea despacio. Corre la mano y cierra con los de pecho tras cambio de mano o martinete completísimo pese a la fata de fuerza del astado.

Cuando el astado tiene en el tercio la tentación de las tablas, la muñeca y el brazo al vuelo hacen que el natural llegue, en reposo y liberando de cualquier amarra, presente o pasada, que nublen el entendimiento, camina preciso y remata arriba.

El sentimiento torero es expreso y el abandono con la zurda consagra el ahogo del toro en plena entrega del toreo.

Trinchera verticalísima y a pies juntos genial. Cambio de mano y desdén fabulosos. Arrebatadora capetillina.

Y sobre todo, tras los de pecho, la sensación de que “El Payo” tiene en la mano –izquierda- de nuevo el triunfo más importante de su carrera. Nueva estocada entera, ésta algo desprendida que derrumba al toro. Entrega total y puerta grande sensacional. Su mejor tarde hasta ahora.

Todo queda servido para el 23 de noviembre.

Claro, la Autoridad se da cuenta de todo amenos de que ha sido “El Payo” quien hace ver al lote, me atrevo decir a toda la tarde, mejor de lo que apunta. Por ello hay un Arrastre Lento tan lento como el nulo entendimiento de Usía. La protesta de la afición es clara.

Uno de los ganaderos, Pablo Álvarez Saiz, anticipaba hace unos días que ciertos aficionados tendrían que ofrecerle disculpas por dudar sobre el trapío o el juego de la corrida. Menos mal la Afición guarda los papeles en el tercero, por ejemplo, que es para devolverle.

La corrida, que alcanza su clímax de mansedumbre en el regalo, habría tenido que ofrecer una disculpa a Morante.

De menos. Nunca hay que adelantar la suerte.

El regalo es un despropósito, por manso y por ser absolutamente contrario al toreo.

O al toro de lidia.

Morante hace lo impensable tras saltar el toro a la barrera, las chicuelinas sensacionales y el quite pese a la rebanadora del toro, por verónicas, sensacional. A esto le llaman solo “detalles”, como dice el catalogo oficialista habitual. No es así. Tampoco los derechazos, los pases al paso y los naturales que en huida del toro consigue el torero, cerrando salidas por todo el ruedo.

A juego de manso, el arte del toreo.

Pena la espada. Absurdo cite a recibir, por segundo año consecutivo, enésimo pinchazo.

Barralva deja, esperemos, los bravos en la ganadería, quizá vayan para Guadalajara. Ayer hunde a la Afición en una cañada bastante profunda, lo suficiente para matar las ilusiones toreras de toda una Temporada con el concierto de toros perfectamente modernos: fuertes por fuera, casi vacíos por dentro.

Menos mal en tardes como estas, de compromiso mayor, en tardes de ilusión estrellada, siempre nos queda para rescatarla, como ayer, el milagro del toreo.

Solo que, sabemos bien, los milagros ocurren solo de cuando en cuando.

Quiera Dios sea en toda esta Temporada.

Texto: @CaballoNegroII.

Foto: @MyRyCar.

RESUMEN DEL FESTEJO.

Plaza México. Temporada Grande 2014-2015. Domingo, Octubre 26 de 2014. Corrida Inaugural. Primera de Derecho de Apartado. Media Plaza en tarde fresca de cielo despejado con muy poco viento. Clima ideal. Ambiente Afuera del Coso.

7 Toros, 7 de Barralva (Divisa Azul, amarillo y rosa) lidiado el séptimo como sobrero de regalo. Desigual de presencia, muy justo el tercero y feos segundo y sexto, el séptimo de distinta hechura y procedencia brinca la barrera en huida. Mansos en general con engañosa movilidad en el último tercio, sin rematar la mayoría las embestidas por bajo de manera continuada. Inválido el primero, geniudo y siempre arreando con violencia el segundo. Flojo y descastado el tercero. Sin fondo el cuarto que se acaba en cuanto es exigido mientras que el quinto demora en embestir y acaba soso, el sexto mereció mejor suerte.

La Autoridad que preside exagera el homenaje al quinto, con Arrastre Lento inmerecido.

Morante de la Puebla (Azul Marino y Oro) Pitos tras aviso, División tras aviso y Palmas tras dos avisos en el de Regalo. Octavio García “El Payo” (Malva y oro) Oreja con Leves Protestas y Dos Orejas. Diego Silveti (Negro y Oro) Silencio y Silencio tras aviso.

El segundo espada salió a hombros.

Destacó a la brega José Antonio Carretero de la cuadrilla del segundo espada. Saluda en el cuarto Gustavo Campos tras banderillearle lo mismo que Diego Bricio de la cuadrilla del tercer espada en la lidia del sexto. Fatal el banderillero Francisco Acosta “El Paquiro” durante la lidia del quinto. Buena brega de Rafael Romero y Luis Alcantar en la lidia del segundo y quinto, respectivamente.

A caballo, Carlos Ibarra es derribado por el tercero de la tarde picado en la querencia.

El manto de la verónica, Morante lancea al manso de regalo. Foto: Miriam Cardona.

El manto de la verónica, Morante carga la suerte con el manso de regalo. Foto: Miriam Cardona.

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Lo que Decimos Nosotros – Radar Taurino, Sin Tapujos y a Tres Manos previo a la Temporada Grande 2014-2105.

Paseillo en La México en la Época de Oro del Toreo.

Cuando el dueño y editor De SOL y SOMBRA, Luis Cuesta, me convocó a participar en un experimento tripartita en torno al serial invernal que el domingo se encenderá en el “Comal Monumental” pues la mera neta me llenó de orgullo y la distinción me ruborizó, máxime que también iría al alimón y al frente Eduardo Maya. Así que con un gran gustazo me coloco atrasito de ambos dos en el sitio que le corresponde a un sobresaliente. Gracias Luisito por darme este chance y gracias Lic. Maya por no ponerse moños y dejarme entrar a la espuerta del compartimiento. Su amigo, Bardo de la Taurina.

Por: Luis Cuesta, El Bardo de la Taurina y Luis Eduardo Maya Lora De SOL Y SOMBRA. Especial.

El Bardo no es afecto a compartir créditos en las marquesinas, primero porque a los que no valen nada ‘pos’ ni pa’ que aunque sea poquito pero, ¿Qué caso tiene engordarles el caldo? Desde luego que hay otros señores que me cuadran bien cuadradito y con ellos comparto aunque trato de evitarlos por esas cosas de la timidez y por aquello que dijo una tarde–noche la comunicóloga, Miriam Cardona: “El Bardo se maneja en el bajo perfil”, aseveración en la que no le acertó del todo la señorita aguascalentense porque la realidad es que El Bardo ‘no se maneja’ es de ¡bajo perfil!

Mas retomo la hebra y diré que existen también señorones a los que respeto, admiro, y son luz que en mucho alumbran la cincuentona vida de la caligrafía taurina de este berraco, esos personajes que es lo que son en toda la extensión de la palabra que son muy poquísimos entre ellos en barrera de primera fila se sientan o más bien se acurrucan en la espuerta de mi orgullo de seguidor Luis Cuesta Perusquia y Luis Eduardo Maya Lora.

Y pues ahora creo que tengo que echarme unas líneas, aclaro sin haber recibido línea sobre como vislumbro el “¿ambiente?” de cara a la inauguración de la “Temporada de Renovadas Lluvias y Frías Tardes” palabrillas que encierran lo que mi menda percibe aparte de que para el domingo noto varias ausencias en este evento, la primera es no me he topado con los cábulas revendedores lo cual es una muy mala señal, y aclaro no se vaya a creer que esto se debe a eficacia policiaca.

¡Qué va!

Ya sabemos que a estos rapases no los detiene naiden, pero esto no deja de ser preocupante y sí en cambio enciende farolillos rojos en cuanto a la entrada que se puede esperar, es decir será ‘robalera’ -termino que se usa para definir lo mediano, el cual proviene del pez robalo que se mueve a media agua- o sea, media plaza aplastadas por las helidas asentaderas del público ya sería confirmar el pronóstico.

¡Qué Pena!

Mas la pregunta de salida natural, ¿A qué se deberá esto en el calado del público? Pues yo diría o más transcribiría lo que en los alrededores o en el entorno se percibe por parte del público, en orden comenzando por los toribios que por lo que me dijeron vienen campechanos tres solventes y tres ajustados como faja de cabaretera y con menos cabecitas que las más impresionante de dulce que se están vendiendo pa’ celebrar el día de los que ya chuparon faros.

¡Maldita manía!

Ganaderos que no saben que una corrida de toros se forma con seis ejemplares y no con tres. ¿Y la ética?

Luego en el ambiente permea más allá de la expectativa, revuelo y deseo de ver al arcángel José Antonio “Morante de la Puebla” el cual por cierto en esta capillita no se ha mandado un sermón de esos que estremecen hasta la medula.

El hecho de andar dudosos pero más bien apuntando pa’ arriba, ven a “El Payo” con una manifestación de animadversión total, unánime, general se pronuncia la gente por la metida de calzador en el cartel abridor del joven Silveti, de quien todos dicen lo vieron abaniquear la Temporada pasada a los dos bureles de mayor rechupete que salieron por la que antes era la mentada puerta de los sustos.

Y es que para el público esto significaría que el susodicho no debería de ser requerido para esta Temporada y en cambio le firmaron cuatro toros más los de emergencia en tan solo las dos primeras tardes.

Bueno y como a mí me contrato Cuesta nada más pa’ chismearles cómo está el ambiente previo, hasta aquí la dejo.

Pasemos al cartel.

Twitter: @BardoTaurina.

SOBRE MORANTE DE LA PUEBLA Y “EL PAYO” – “Es Lo Que Digo Yo” por Luis Cuesta.

El arte en un instante. La muerte que acecha. La emoción. La cita heroica que todo lo detiene El regreso de Morante de la Puebla a la Plaza México marca sin duda el retorno del último exponente de la escuela gitana del toreo y de la gracia sevillana. El último de su especie que ha hecho y dicho el toreo clásico admirablemente con empaque, despaciosidad, torería y una profundidad incomparable como ocurrió una tarde mágica de noviembre del ahora ya lejano 2012, cuando abandono la México en volandas entre gritos de ¡Torero! ¡Torero!…

Por: Luis Cuesta – De SOL Y SOMBRA.

Morante de impar figura, es de los pocos todavía que marcan la diferencia.

Romántico, artista, tiene corazón, carisma, emoción y transmisión. Su elegancia y su personalidad son el sello distintivo que ira este domingo de la mano de un halo de misterio que seguramente atraerá a un nutrido número de seguidores y también de detractores a La Plaza México. Detractores que no le perdonan nada, que no lo saben esperar ni lo quieren entender.

Porque con Morante es todo o nada. No hay medianías.

El maestro Esplá dice que hay tres tipos de miedo: el racional a la bestia, el irracional, que es el que se crea cada uno, por ejemplo, a fracasar; y el miedo a tener miedo.

¿Miedo Morante?

Miedo seguramente le tendrá a ese neo-aficiónado moderno que ira este domingo buscando que los toreros lo diviertan y que no sabe que para eso, se va uno al cine. Porque a los toros

Morante a Hombros en La México.

los aficionados de verdad no van a divertirse, van a disfrutar.

“Torear no es vivir: es sobrevivir” le confeso Morante un día al periodista Quino Petit. “A mí no me gusta el toreo perfecto. ¿Eso qué es? El toreo debe ser romanticismo.”

Este domingo si los toros de Barralva lo ayudan, Morante tratara de seguir escribiendo su nombre con letras mayúsculas en el libro de la tauromaquia de la Plaza México.

Soñemos.

¿Es una incógnita o no “El Payo”?

Esa es la pregunta que nos hacemos tras seis años de alternativa, muchas ilusiones y también algunos sinsabores en su carrera.

El segundo espada del cartel regresa a la Plaza México con un buen ambiente tras dos años importantes, 2012 y 2013, donde ha brindado buenas actuaciones en el máximo escenario, pero sin terminar de redondearlas por diversas circunstancias.

Lo que nadie puede negar de “El Payo” es que es un torero que tiene la onza, uno de los pocos en México que cambia los silbidos por olés de una tanda a otra como un ave de  tempestades. Torea hondo el queretano, recio, seco y llega a los tendidos con la misma facilidad que lo hace el torero de pincelada y filigrana, porque su mensaje tiene toda la fuerza de lo auténtico.

Castigado por los toros, como todos los que van con la verdad por delante, quizás lo que más le afectó al principio de su carrera fue la cornada que sufrió en la Santa María de Querétaro un 25 de diciembre del 2009, de la que se recuperó pero con la lentitud propia de sus lesiones para posteriormente vivir una tarde desastrosa en Las Ventas en mayo del 2012. Una tarde en la que muchos pensaron se iba a sepultar su carrera.

Pero de los errores algunos aprenden, principalmente los listos y “El Payo” se reinvento, convirtiéndose en un profesional responsable que se ha enfocado religiosamente en pulir su técnica, demostrado con hechos que es un torero con oficio y la afición necesaria para poder construirse una historia exitosa dentro del toreo en México.

Su regreso a La México se da con la ganadería de Barralva, ganadería que conoce a la perfección y de gratos recuerdos para él y gran parte de la afición, porque muchos aficionados aun recordamos la gran faena al toro “Cachetón” de Barralva en el ya lejano 2012.

¿Es una incógnita o no “El Payo”? No lo sé.

El mismo tendrá que contestarnos esta pregunta durante el transcurso de la temporada grande.

Porque el tiempo pasa y no perdona.

Twitter: @LuisCuesta_

LA INTENCIÓN Y LA EMOCIÓN. Sobre Silveti y Barralva – Radar Taurino en Dos Tiempos.

En medio de polémicas ausencias, de revuelo porque últimamente la medianía militante primero se ve al torero y no toro, la Temporada Grande de la Plaza México, con todo y sus criticados por criticables carteles siempre la Monumental, en sus horas previas, entra en un Parte de Tregua con el tendido del cual daremos cuenta esperando la Temporada convenza a la Afición y más que su tendido, a su entendido.

Por: Luis Eduardo Maya Lora De SOL Y SOMBRA.

Seamos claros.

La Temporada está hueca: corta de encierros, corta de toreros.

Y en tal vacío el menor de los Silveti hace su cuarto paseíllo inaugural, consecutivo. Diego, expuesto a la crítica, al toro, a los demás toreros, solo opone lo rudimentario de su toreo, el arrebato, lo no siempre bien rematado y las ya acostumbradas dudas.

Su gran éxito guadalupano de 2011 hoy parece lejanísimo.

Solo en la actual Plaza México ocurre que un torero cuente con tantos salvoconductos luego de dejar pasar dos de los mejores toros del año pasado, el barralva y el jabonero de La Joya. Su buena suerte es proverbial. Lotes completos pasan por sus trastos y pocas veces son cuajados, menos es cuando convence y escasa es su evolución.

Dueño de un buen tipo y porte, de un antecedente único, Silveti es la muestra de que a la “ilusionante baraja” de toreros “jóvenes” les empieza a correr el tiempo en contra y las temporadas están pasando, las tardes se suceden, los lotes se sortean y no cuajan.

Poco abonan a la historia.

Ojalá no se esgrime el argumento de que “hay que esperar 10 años al torero mexicano para que cuaje” Los tiempos cambian. La historia hoy espera aún menos y las disculpas no sirven en un ambiente más necesitado de verdades que de reflejos y espejismos.

Uno de ellos el cite de Diego con la muleta.

Es grave que el brazo de Silveti no fluya, que esté amarrado y a veces la muleta embarulle. Le tengo visto varias tardes este año y su suerte sigue intacta pero su toreo no avanza, queda a merced ya no solo de la cornada sino de que los toros se le vayan sin torear. Y esa es la duda de nuevo que está por demás decir, que no puede permitir otro episodio como el acaecido con “Farolero” de Barralva.

Mal que le hagan venir, como el año pasado, dos domingos seguidos. Esperemos el segundo sea de expectación, no de hastío.

Quiera Dios y de nuevo las constelaciones giren y se alienen, la luna sea argenta, la madrugada de “Mañanitas” y el toro, azúcar para que Diego Silveti vuelva a hacernos soñar

El muletazo por bajo de Diego Silveti a “Charro Cantor”

el toreo como aquella noche, tenía que ser, decembrina hace ya tres eternos años.

Cuando hizo brotar las mejores notas de “Charro Cantor” y cuando aquel toro hizo sacar el tequila más fino de la casa y la mayor de las improntas. Que como escribí en aquella madrugada guadalupana aquí en De SOL Y SOMBRA: “que para nosotros, mejor que nunca, sea tan solo el comienzo.”

Diego tiene, por principio, en su mano la necesaria respuesta.

Y el encierro.

Llega Barralva al fin a un cartel donde la expectación en su nombre se centra.

Son ya doce años y un poco más desde que la ganadería de Barralva presentó en La México su encaste español, aquella tarde de los dos toros devueltos por mansos, la confirmación de Pepín Liria de manos de Antonio Urrutia y la gran faena de Rafael Ortega al impresionante y bravo sobrero lidiado en quinto lugar.

De entonces para acá es Barralva una ganadería siempre esperada.

De ella hoy se espera más que nunca.

Mención aparte merece su celebérrimo encierro de Mayo de 2006. El de “Don Palillo”, un señor toro y el lote maravilloso de Leonardo Benítez, más el sensacional quinto que conjuntaron un encierro que a partir de aquel día nunca más ha podido conjuntar un encierro que mantenga la emoción y el trapío de manera sostenida.

Quizá el encierro de la década.

Porque misteriosamente, Barralva ha mandado posteriormente a La México las corridas del encaste español que por alguna razón, salvo toros sueltos muy importantes, han bajado en trapío y también, desde el año pasado, en emoción. Las corridas de mayor lujo llegan a

“Farolero” el mejor toro de la Temporada pasada.

Guadalajara. He sido testigo de la histórica de Marzo pasado y recuerdo aquel toro impresionante por trapío, bravura y nobleza que indultó “El Conde” en el Nuevo Progreso y otro sensacional que José María Luévano desorejó.

El Progreso ha tenido la suerte que a La México ha llegado sesgada.

La de Marzo ha sido otra cosa. De cabo a rabo.

En medio de polémicas electrónicas porque el encierro en fotos “dice menos” que el año pasado, Barralva repite con una terna que salvo Morante, tiene ya que escribir con esta ganadería en La México. “El Payo” siempre con el encaste mexicano y Silveti con una página negra para él pero brillante y luminosa para la ganadería: de pelo rojo, pitones acaramelados y nombrada, “Farolero”.

Pero, verdad por delante, solo fue uno la última vez.

Cierto que el primero de Joselito Adame, “Travieso” tuvo emoción pero no ha sido un toro completo, ha sido más bravuconería, una bravura menor en palabras del propio Atanasio Fernández Iglesias, que el completo despliegue del espléndido toro que ha sido el castaño, pelaje al que el Mago de Campocerrado exigía y mucho más.

Desafortunadamente nos perdemos los aficionados capitalinos el contraste que podría haber en una Temporada como esta, si en los carteles tuviésemos la mejor versión de Barralva en la apertura y la mejor versión, en tamaño y calidad, por ejemplo de Los Encinos semanas después.

En ese sentido, la ganadería de Santa Rosa Jáuregui tiene el camino libre, con su siempre buena prensa y principalmente la emoción que siempre la afición espera.

Al fin Barralva llega con su encaste español a un cartel rematado, éste casi lo es. Prácticamente los ganaderos tienen un sueño cumplido, muletas a la altura del fondo de sus toros y apuestan fortísimamente a que será de campanillas. Los humos de la miel de la bravura arriban.

Nos ilusiona.

Pero la Fiesta, esa conjunción de contradicciones, ese rigor y derroche, clasicismo y barroquismo juntos deja en suspenso el saber si “los mansos” esta vez “se quedaron en la ganadería”

Que nadie más que San Cornelio lo exculpe o lo decida.

Twitter: @CaballoNegroII.

REMATE A MODO DE CIERRE – Epílogo Taurino por Luis Cuesta.

A veces el ser humano es tan desmemoriado e injusto que olvida con el tiempo, lo que en otros momentos contempló o escuchó haciéndole llegar al fondo de alma.

Por eso alguien dijo “que la vida es un suspiro sin retorno y que acabada la corrida, enseguida viene la noche para lo bueno y a veces para lo malo”. Esperemos que este domingo en la Plaza México se produzcan momentos que nos queden para siempre grabados en la memoria, pero que principalmente alimenten nuestro espíritu taurino.

En De SOL y SOMBRA sabemos que la afición capitalina es muy entendida, nadie lo duda, y que vibra con el toreo puro y con la bravura del toro bien criado, pero a la hora de la verdad, cuando el toreo es menos puro (o pura bazofia, que también se dan casos), o no hay toro, no pasa nada y a lo mejor vibra también, como si le diera lo mismo.

Ante semejante panorama ¿Qué puede hacer la crítica? Pues decirlo y en paz, y cada afición con sus gustos y sus exigencias.

Es lo que digo Yo.

Twitter: @LuisCuesta_.

“Chicuelo” en el bronce de Alfredo Just. Leyendas y Figuras en La México. Foto Sectur DF.

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