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Barlovento y Sotavento Zacatecanos – Chabacanazo en Dislocado Festejo.

Arturo Macías en la larga cambiada al toro de Pozo Hondo.

Arturo Macías en la larga cambiada al cuarto toro de Pozo Hondo. FOTO: @MyRyCar

Tomamos “el burladero de la Provincia” y en dos semanas volveremos al “ruedo de la Capital”, como decía Don Dificultades. La corrida de Pozo Hondo en Zacatecas alcanza la tapadera gracias a un berrendo en cárdeno que a punto está de ser malamente indultado. Esta petición muestra en buena medida el estado taurino actual de una Ciudad que casi lo tiene todo para ser un referente taurino pero que, tal como el encierro, no remata. Pese a las orejas cortadas, el festejo se queda corto en trascendencia en buena medida gracias al mal juego de la corrida local.

Por: Luis Eduardo Maya LoraDe SOL Y SOMBRA. Zacatecas.

Sopla, quizá la expresión es cortísima, el viento a una velocidad incalculable a simple vista sobre la hermosa Monumental de Zacatecas.

Nubes vienen, nubes van.

Una Plaza tan bien hecha, grande y de majestad canterana merece una Afición que le responda.

Pero las cosas, notamos en el tendido y en la plática de los buenos aficionados, las dudas y las reservas para acudir, parecen no romper. Aun así, dice el buen taurinismo militante en la Plaza, “hay que venir a todas” porque cuando se trata de acudir a los festejos “hambre, cansancio y sueño…. no los conocemos.”

El viento sí que es un viejo conocido.

La Monumental recibe con su Banda de Música, monumental igualmente, a la dupla de triunfadores, Macías y Rivera, más la presentación de Silveti. Pero en lugar de sacar la vajilla de plata, lujo de estas argentíferas tierras, nos ofrece la sequedad desértica de la corrida de Pozo Hondo. Veamos. Serio el primero, gordo como el Cerro de la Bufa, se desinfla tan solo sentir el inicio de faena alternado de Arturo Macías.

Toda la tarde presto y con soltura capotera, Macías se lo juega a la gaonera con sello y quietud, incluso hace el esfuerzo por no derrumbar al manso astado y lo consigue. Logra que el abre plaza, a pesar de sus parones y cara alta, acuda al engaño, incluso en redondo con la derecha, pero es tan descastado que no rompe el trasteo.

Arturo está perdido con la toledana, con el primero no es excepción.

La estela de mansa desesperación extiende al primero del lote de Fermín Rivera, el peor de la tarde, tanto este segundo como en sí su lote. Pésima suerte del triunfador de hace un año aquí. Ahondar en los vicios del segundo es perder tiempo y  hacemos aquí tal como hace Fermín.

La brevedad en estos casos es plata de ley.

Por ello desde su salida, el aldinegro castaño tercero levanta cierto halo de esperanza, tiene alegría en su tranco y fijeza en su mirada. Diego Silveti saluda a la afición y al astado con lances bien rematados. Luego, el eterno manto celestial que le acompaña, evita una cornada tras lancear al paso para dejar en suerte ante el caballo y tropezar hacia atrás.

De menos, un guiño al cielo es lo apropiado.

Recuerdo hace dos Navidades en la Santa María de Querétaro.

Un toro de Montecristo le tropezó y le derribó al lancearle de salida. En escena torerísima cuando el torero caía y el astado a merced le tenía, a cámara lenta pero a velocidad de rayo, le pegó una larga cambiada para su salvación y el deleite de ver el peligro del toro salvado por la gracia torera.

Ayer le salva su cuadrilla y el toro crece tras banderillear Diego Bricio que saluda. Extraño es ver, en una Plaza de primera, cuadrillas compartidas. Extrañamente.

Entonces Silveti siente que el burel puede servir.

Y bajo el gris celaje, la llama del pelaje del astado ilumina el panorama ayudando el toreo al alternar correctamente el perfil en el pase por bajo previo a citar con la derecha.

Ahí Diego Silveti trata de llevar largo solo que es notorio que su remate de muletazo no alcanza el mismo nivel de realización técnica y artística que al momento de iniciar el pase y de ahí para adelante. Por ello su faena dura solo le le alcanza al toro la bravura y la raza para rematar por abajo la embestida.

Diego solo llega artísticamente hasta donde el toro le dicta y no hasta donde dicta él.

A la segunda tanda con la derecha el castaño afloja.

La cara arriba le deja en evidencia.

Silveti, en vez de cambiar el perfil, pese a dejar atinadamente un espacio considerable entre tanda y tanda, prosigue con la derecha y solo hasta que pega tres naturales sin cuadrar la muleta el toro repunta. Pena que Diego no cuadre ni vuelva a la izquierda: más derechazos y a mayor cara alta, menor la posibilidad de que la faena escale.

Como las lomas y colinas que tiene la plateada capital zacatecana.

Luego de adornarse viene una estocada entera, apenas caída para que la oreja llegue aun sin rotundidad que esperamos siempre, pese a las incipientes canas, del joven Silveti.

La tarde puede cambiar, puede escalar, justo cuando arriba el berrendo en cárdeno cuarto, chico en presencia, aunque zancudo.

El mejor de la corrida.

Y tiene la suerte de encontrarse con que Arturo Macías le templa con el capote en lances a pies juntos, tras larga cambiada.

Justo al rematar, el hidrocálido encuentra el aire del toro y suyo personal. Por ello, tras buen puyazo de Nacho Meléndez, un quitazo por saltilleras donde alterna los lados en el cite, deja la escena lista para que Jonathan Prado salude y caliente a la Afición, aun más contenta porque Macías –homenajeado por la mañana- brinda a los asoleados.

Como sabemos la mente, la listeza y la ligereza hacia el tendido de Arturo Macías es proverbial. Lee siempre la Plaza. Antes de pensar cualquier cosa, piensa en el tendido. Opta por arrodillarse y  desplaza largo. Por bajo alterna, los lados muy abajo y manda sobre el berrendo que soporta la exigencia por el lado derecho.

Crece el astado y Macías muestra su mejor cara: temple y largueza.

A diestra y siniestra, lidia en sotavento del toro.

Derechazos con soltura y largueza, cambio de mano incluido. Con la izquierda largueza y firmeza, en los medios todo. Sobre el tercio pega rodilla en tierra un muletazo circular con la mano derecha de gran realización, excelso. Incluso vuelve a los naturales donde se impone al cansino y pastueño andar del berrendo. Pase de pecho de costado bien rematado.

La faena cuaja.

Hace al toro verse mejor aun en el adorno. Cosa que hace a los indocumentados taurinos pedir –hagan ustedes el favor- el indulto al berrendo.

Pero advierte Don Antonio Sánchez Landa, de zacatecanísimo acento, enamorado del campo, del caballo y del toro: “la plomada del toro en las patas no es la mejor, tiene el defecto de que su pezuña trasera derecha apunta hacia fuera en detrimento de su finura y de su desplazamiento”, indultarlo no es una opción.

Nos dice el veterinario zacatecano, apasionado de la cabalgata, “es estevado (pezuña asimétrica), un defecto altamente hereditable.”

Véase por donde se vea.

Solo que Macías, pese a su natural listeza, oye demasiado a su apoderado, Fermín “Armillita” que transmite demasiada inseguridad.

De ahí que Arturo caiga en su propia trampa. Sabe que el astado tan cerrado de agujas -certificado por el clínico y veterinario ojo del Doctor Sánchez Landa- con esa cruz que acaba en pico, será difícil de matar.

Y demora años en entrar a herir, no obstante en la suerte natural el berrendo estaba perfecto en cuadratura.

Aguanta la Autoridad, correctamente.

Claro, pincha Macías en la suerte contraria, desperdicia la perfecta cuadratura del berrendo ya mencionada para dejar todo en agua de borrajas.

Homenaje al toro, quizá exagerado.

Justo entonces, comienza el disloque.

El barlovento de la corrida, de la empresa, de la plaza en sí, comienza con una iluminación deficiente.

Prosigue con un trasijado y feo quinto, manso espantoso, y el desencuentro de Fermín Rivera. La llegada del viento huracanado y la desesperación pese al gran puyazo ante el geniudo toro de Gabriel Meléndez hijo. Aun Don Salvador García desgrana las “Cuerdas de Mi Guitarra” pero el astado destaca poco y Rivera solo en un momento arranca dos naturales.

El resto es contrariedad salvo la estocada. Magnífica para la oreja.

Inexplicable la presencia del sexto y el séptimo.

Ni Silveti ni Macías.

Uno a las carreras con poco temple otro por excederse en recursos. Silveti corta oreja, inexplicable, salvo por la estocada. Y a Macías le perdonan un tercer aviso con la “flexibilidad” de Usía, servilista y antirreglamentaria. Arturo Macías, innecesariamente da vuelo a la chabacanería y se lo cobra parte de la gente que se queda hasta el final.

Con la “Rosita Alvírez” de fondo en el cierre. Antes hay regionalismo soterrado entre “Marcha Zacatecas” y “Pela de Gallos” que sirven para dejar de lado el torerísimo y marcial pasodoble.

Será por eso que el taurino se lo piensa dos veces en subir la colina más alta para llegar a la Plaza zacatecana.

Desgraciadamente.

Por algo en tierra de toros como es Zacatecas hay desconfianza entre los taurinos pues en vez de torería hay chabacanería.

Y en vez de navegar el sotavento jugamos a la contra.

Aguas de barlovento de chabacanería y mansedumbre. Como tormentas que no se calman.

Twitter: @CaballoNegroII.

RESUMEN DEL FESTEJO.

Plaza Monumental de Zacatecas. Feria Nacional de Zacatecas 2014. Domingo, Septiembre 14 de 2014. Tercer festejo de Feria. Menos de media entrada en tarde cielo encapotado durante todo el festejo salvo el único momento de sol clareante previo a la salida del cuarto de la tarde. Tremendo viento molesto durante la lidia del primero y quinto, principalmente. Leve llovizna en el primer turno.

7 Toros, 7 de Pozo Hondo (Verde y Azul) el séptimo sobrero de regalo. Mal presentada por desigual. Con mejor cuajo el primero y el segundo que se desinflaron pasado el segundo tercio. Inicio bravo pero muy a menos en su lidia el castaño y aldinegro tercero. Bravo con el caballo y a más en el transcurso de su lidia aunque con la cara arriba al final, petición de indulto bien negada. El resto, impresentable trasijado y anovillado el cárdeno quinto y abecerrados los últimos dos. Salvo primero y tercero todo el encierro chincolo.

Arturo Macías (Azul Rey y Oro) Palmas y Fuerte Ovación con Saludos y División tras dos avisos. Fermín Rivera (Malva y Oro) Silencio y Oreja. Diego Silveti (Granate y oro) Oreja y Oreja. Salió a Hombros.

Mal la Autoridad de Plaza al perdonar al primer espada el tercer aviso en el de regalo.

Saludan tras banderillear al tercero, Diego Bricio y al cuarto, Jonathan Prado. Fenomenal el puyazo al quinto de Gabriel Meléndez hijo y de Nacho Meléndez al cuarto.

Gran derechazo de Diego Silveti en Zacatecas.

Gran derechazo de Diego Silveti en Zacatecas. Foto: @MyRyCar.

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VOZ DE LA FIESTA: Observando al Planetario Taurino – Entrevista con Domingo Delgado de la Cámara.

Domingo Delgado de la Cámara dicta cátedra. Otra vez.

Domingo Delgado de la Cámara dicta cátedra. Otra vez. FOTO: @casiel_28.

En Bilbao y en el marco de la Aste Nagusia pasada, se llevaron a cabo diversos hechos culturales que reafirman la naturaleza de la Fiesta de Toros. Uno de ellos fue la presentación del más reciente libro escrito por Domingo Delgado de la Cámara, “Entre Marte y Venus. Breve Historia Crítica del Toreo” (Yeguada Marqués, 2014). He aquí nuestra conversación con quien bien puede ser el crítico de mayor importancia del actual planeta de los toros y su historiador de mayor lustre y agudeza.

Por Fabiola Flores De SOL Y SOMBRA. Bilbao.

Teniendo como paisaje inmediato a la magnífica Plaza de Toros de Vista Alegre en Bilbao, hemos acudido al encuentro de Domingo Delgado de la Cámara, el importante crítico e historiador, tan proclive siempre a unir la inteligencia taurina con el sentimiento.

Conversamos con el autor español acerca de lo que más le apasiona. A la manera de un Galileo taurino, nos brinda un diálogo rico e interesante pues sus ojos observan el ritual de la Fiesta desde el amplio lente que brinda la historia.

De SOL Y SOMBRA: Domingo, en comparación con tus trabajos anteriores, sobre todo con la importante trilogía que ya has publicado, ¿Cómo definirías este libro que acabas de presentar a los lectores?

DOMINGO DELGADO DE LA CÁMARA: Este libro es una historia general del toreo. Los otros libros no eran una historia general, uno se dedicó a los toreros, otro al toro y otro a la lidia. Esta es una historia general desde que surge la triada fundacional de Pedro Romero, “Pepe Hillo” y “Costillares” hasta el momento actual. Es una historia del toreo irreverente e iconoclasta porque no estoy conforme con las historias que se han escrito. Esta es mi versión.

DeSyS: Los taurinos no cuestionamos mucho la dicotomía que confronta al toreo de arte con el toreo de valor, binomio válido pero no absoluto. En tus escritos has demostrado que la evolución del toreo plantea un abanico de diversos estilos, que hay diferentes nichos para diversas técnicas del toreo. Sin embargo, el título del libro insinúa un poco esa famosa dicotomía entre el toreo de arte y el toreo de valor ¿A qué se debe tan peculiar titulado?

DDC: En la mitología romana Marte era el dios de la guerra y Venus era la diosa de la belleza y el toreo ha estado siempre basculando entre esos dos extremos. El título se explica muy fácil: porque el toreo a lo largo del Siglo XIX era puramente marcial, era una lucha, era una guerra. Luego, a partir del surgimiento de Belmonte además del elemento marcial contiene el elemento venusiano, el elemento artístico y desde hace más o menos cuarenta años lo único que predomina es el elemento artístico. Se ha impuesto Venus sobre Marte. Esto es muy peligroso porque si el toreo abandona el riesgo, si abandona la lucha, se convierte en un ballet intrascendente que es a lo que estamos llegando.

DeSyS: Sé que Pepe Alameda ha sido trascendental en desarrollo de tu enfoque histórico, de hecho –en mi opinión- creo que esa vertiente que abrió Alameda te dio una línea de análisis a seguir. Tú en cierta forma eres su continuador. Esto es un ejercicio lúdico, imaginemos que alguien encuentra entre los archivos empolvados de este autor algo inédito, ¿Qué clase de texto te gustaría encontrar allí?

DDC: Sí, yo soy muy seguidor de Pepe Alameda, creo que es un escritor sumamente clarividente y muy mal comprendido en España. La crítica taurina española le satanizó porque veía en él un rival muy peligroso. Vino a retransmitir corridas por Televisión Española en el año ’74 y hubo una enorme campaña en su contra porque su visión del toreo era mucho más lúcida que la visión oficial que sostenían los críticos del momento. Por lo tanto, yo sí que me nombro heredero de Pepe Alameda pero sí que existen dos diferencias claras entre Alameda y yo, la primera es que Alameda era un genio, pero era un genio que no tenía sistema; se le ocurría una genialidad, la dejaba escrita en un par de líneas y ahí se quedaba la cosa. No tenía el sistema para aplicar esa genialidad a toda la historia del toreo, lograr una obra consecutiva y extensiva; eso sí que lo estoy haciendo yo. Otra diferencia es que Pepe Alameda, por las circunstancias de su vida, se vio muchas veces obligado a halagar a los toreros y yo no los he halagado nunca.

-Me gustaría encontrar en sus archivos pues… no lo sé. Probablemente eso, una historia general del toreo que nunca hizo. Era un genio, un genio vago, abúlico y le faltó sistematizar y extender sus ideas.

DeSyS: Como aficionada trato de leer constantemente, informarme y conseguir los textos de autores importantes. A partir de la lectura de tus libros me he dado cuenta que hay muchas obras que, tal vez, -ya a estas alturas y en este contexto, digamos, postmoderno- no le brindan al aficionado ninguna referencia concreta. ¿Podemos decir que obras como “El Cossío” ya están completamente fuera de contexto, que ya no tiene ninguna utilidad para el aficionado de hoy?

DDC: Yo creo que “El Cossío” no servía ni cuando se publicó. Vamos a ver, es una obra admirable desde el punto de vista de que es muy difícil recopilar toda la información que tiene. Puede valer, pues las biografías de toreros valen, pero como ideología taurina ya era una cosa completamente desfasada en su momento. Es decir, la Disertación Final de los Toros, en el final del tomo IV o Panorama del Toreo hasta 1978, en el inicio del tomo V, en el mismo momento de su aparición representan doctrinas absolutamente superadas que no valen.

DeSyS: Lo pregunto porque todavía existen aficionados que siempre te remiten a “El Cossío”…

DDC: Repito, “El Cossío” como acopio de datos está bien, pero como ideología está mal. La historia del toreo que aparece reflejada en “El Cossío” –que no es la peor- es una historia absolutamente mediocre y apegada a todos los tópicos falsos que luego inundan la cabeza de quien los lee.

DeSyS: Tú eres buen conocedor de la literatura taurina, sus escritores y diversos ángulos discursivos. En mi entender, no existe aún un estudio historiográfico de la tauromaquia. ¿Podrías esbozar algunos lineamientos generales de las tendencias más importantes?

DDC: Eso sería muy interesante, es decir, hacer un libro que podría llamarse Historia de las Ideas Taurinas o Historia de la Ideología Taurina. Es un libro inexistente que sería muy interesante hacer. Comenzando por el siglo XIX, está la tauromaquia de Bedoya o la tauromaquia de Sánchez de Neira, dos obras generalistas herederas del revisterismo del momento. Es decir, no tenían una ideología, simplemente se cuenta lo que pasa en el ruedo de un modo, digamos, de tipo telegráfico. Algo así como, “sexto toro sale y en el tercio del dos toma un puyazo de melones, en el tercio del cuatro toma otro de cantares”. No existe ideología en el siglo XIX, simplemente se cuenta lo que se ve.

- La ideología taurina empieza a partir de Belmonte, con él se empieza a hablar de arte, a filosofar acerca de los toros y se empieza a formar la ideología taurina como hoy la entendemos. De los admiradores de Belmonte -que empiezan a escribir una historia taurina para él- surge lo que podemos llamar la historia taurina oficial u oficialista. Frente a eso hay una corriente muy minoritaria, es la que defiende la memoria de Joselito, que está conformada por Corrochano y Pepe Alameda, ambos escritores, sin haberse tratado, creo que se guardaron cierto desprecio evidente. También hay alguien muy importante que es Guillermo Sureda, un escritor mallorquín muy poco conocido pero que escribe su Tauromagia, que es un libro muy importante.

DeSyS: ¿Qué ocurre después?

DDC: Después, toda la ideología redentora, torista, de contestación de los años setenta y ochenta en realidad no son tales porque lo que hacen es seguir la ideología de los belmontistas. Digamos que la corriente paralela es la de Corrochano, Sureda y Alameda, que yo creo que es quien verdaderamente ha tenido lucidez y ha sabido explicar la historia del toreo.

DeSyS: Continuamos imaginando estos libros que no se han escrito. Tú has dicho que piensas escribir el libro de la historia del fraude en la tauromaquia. ¿Cómo va ese proyecto?

DDC: Bueno, eso es algo que me planteé anteriormente. Sería un libro interesante de abordar pero, verdaderamente, no me veo con fuerzas para hacerlo. Sería interesante hacerlo porque el fraude acompaña a la Fiesta como acompaña al ser humano que tiene una cara brillante y magnífica, pero también una cara oscura y fraudulenta.

-El fraude es muy antiguo, por ejemplo, el Corregidor, el representante del Rey en el Puerto de Santa María en 1854, prohíbe una corrida que va a torear “Cúchares” porque han sido aserradas las puntas de las astas. O sea, que esto es una cosa mucho más antigua de lo que la gente supone y por lo tanto, sí que es necesario hacer una historia del fraude. ¿Cuál es el problema? Es que cada vez ha habido más fraude, esto se ha ido saturando y al final representa un auténtico problema. Más que la disminución del peligro -que es lo que se desea- la cuestión es que el fraude provoca que el aficionado desconfíe, llena de descrédito a la Fiesta de los toros. Sería bueno hacer, por un lado una historia del fraude, y sobre todo, conminar a la autoridad para que lo erradique.

DeSyS: A mí lo que me parece el gran reto, al abordar este tema, es cómo se documentaría el libro. ¿Cómo vas a encontrar fuentes del fraude?

DDC: Ese es el gran problema, claro, el fraude se realiza de noche y sin testigos porque quien lo está realizando es consciente que está haciendo una irregularidad. Por lo tanto, las fuentes no existen, todo lo que se habla del fraude son todo leyendas. Lo que se ha comentado de boca a boca, lo que cuentan los taurinos y los aficionados… pero pruebas no existen. Ese es uno de los problemas que implica el libro, claro.

-El fraude ha existido siempre pero cada generación lo va aumentando. Cuando se ha afeitado a un toro no se dejan pruebas.

DeSyS: ¿Eso quiere decir que sería un libro basado en la literatura informal, en el imaginario y la memoria de la tauromaquia?

DDC: Sería algo basado en los comentarios de unos y de otros. De todas maneras, el recuerdo del toreo o la auténtica historia del toreo no se ha transmitido en los libros. Se ha transmitido oralmente entre los pocos aficionados que sabían verlo y entre los pocos profesionales que también sabían verlo porque de toros ha sabido muy poca gente. La auténtica historia del toreo se ha contado en las tabernas, se ha contado en los coches de cuadrillas, nunca en los libros. Y dentro de esa auténtica historia del toreo que es oral, pues muchas veces se ha hablado de los fraudes.

DSyS: En tu obra explicas que a lo largo de la historia del toreo se ha, digamos, purgado la genética de las castas primigenias y que ahora sólo sobrevive una de ellas: la Vistahermosa, la cual, llevada a sus límites ha dado lugar a lo que algunos llaman el toro artista. La contradicción es que el público parece gustar cada vez más del toro monumental y, a veces, desproporcionado. Últimamente se ha visto que están embistiendo esos toros enormes. Como ejemplos recientes podemos citar un toro de Cuadri en Valencia durante la Feria de Julio y algunos ejemplares del Puerto de San Lorenzo en la pasada isidrada. En cuanto a la selección que se hace en las ganaderías, ¿Crees que es posible conseguir ese toro enorme pero que embista con la clase y la entrega que se demanda del “toro artista”? o por el contrario, ¿Crees que definitivamente ya no hay esperanza para la manipulación genética en el campo bravo a partir de la selección?

DDC: Creo que se tienen unos conocimientos genéticos que nunca se han tenido y por lo tanto se podría lograr el toro perfecto, lo que pasa es que hay un montón de intereses para que no se logre. Es decir, aquí, quienes tienen cogida la sartén por el mango son los toreros y lo que ellos quieren es un toro fundamentalmente sumiso. Pero sí que es posible lograr un toro que combinara la embestida de clase con la emoción. De todas maneras, yo creo que el futuro no existe. La Fiesta de los Toros está inmersa en una sociedad que no la comprende, los ataques van a ser constantes, el mundo profesional taurino es esencialmente mafioso… yo creo que la Fiesta no tiene futuro. Por lo tanto, el toro del futuro simplemente no va a existir porque no va a haber corridas.

DeSyS: Según estas predicciones, ¿cuánto tiempo de vida le queda a la Fiesta?

DDC: Va a ser algo muy rápido, va a ser una cosa de quince años. El mal ejemplo de Barcelona y la prohibición han abierto el apetito de los antitaurinos de todo el mundo; además tienen a su favor a los políticos y a los periodistas, esto va a ser muy rápido. Podríamos vencerlos, primero, ofreciendo un espectáculo muy auténtico con el toro de verdad; y luego, pues trabajando todos unidos para lograr una lucha eficaz. Pero no, el espectáculo que se ofrece actualmente no atrae porque es un espectáculo aburrido con un toro previsible y sumiso, hay una desunión en el mundo de los toros. Cada uno va a defender sus propios intereses y no los intereses generales, esto nos debilita frente al enemigo. Es muy difícil que esto tenga futuro y, desde luego, va a ser una cosa de muy poco tiempo.

DeSyS: ¿Ni siquiera una generación más?

“Entre Marte y Venus. Breve Historia Crítica del Toreo”, de Domingo Delgado de la Cámara, el libro puede adquirirse sólo en librerías y locales de España, por el momento.

DDC: No, yo creo que no, lo hemos visto este invierno. La comidilla del invierno ha sido la disputa que han tenido cinco figuras con la empresa de Sevilla. Eso demuestra que lo que están haciendo ambas partes es luchar por sus propios intereses partidistas y no por el bien de la Fiesta. Es decir, demuestran una auténtica cerrazón mental, no tienen ningún horizonte, los árboles no les dejan ver el bosque. No se dan cuenta de lo que está sucediendo y por lo tanto, eso nos hace muy vulnerables.

DeSyS: De acuerdo a esto que nos dices, la Fiesta está a punto de terminar. Esto implica que tú ya has visto casi todo lo que hayas podido atestiguar en tu vida taurina…

DDC: Existe una verdad filosófica universal de la que la Fiesta de los toros no se puede escapar. Todas las cosas nacen, crecen, tienen una etapa de esplendor, de decadencia y tienen una muerte. Esto ha sucedido en todo, hasta en los grandes imperios, también todas las personas pasan por ese trance -pregúntaselo a los dinosaurios-. La Fiesta de los Toros no se va a salvar de esa verdad universal. No creo en el futuro de la Fiesta por lo dicho, porque todo tiene un principio y un final. A veces te encuentras con esa persona que dice: “no… pero los Reyes y los Papas ya quisieron prohibirlo…” y demás. Ellos no se dan cuenta que cualquier Rey del siglo XVIII o cualquier Papa del siglo XVII tenía mucho menos poder que un Presidente de Autonomía actual.

-Antiguamente el poder era muy difícil de ejercer, una persona dictaba una Ley y luego era imposible de aplicar porque no había medios para aplicarla… no había comunicaciones. En cambio, hoy las leyes se cumplen con auténtico rigor. Además también ha cambiado mucho la mentalidad de la gente. Antiguamente la gente era insumisa, no valoraba su vida ni su bienestar porque no valía nada. La gente vivía mal y en medio de durezas. Por lo tanto, cuando se intentaba hacer algo impopular el pueblo se oponía y había revueltas, el político o el gobernante de turno se tenía que resignar.

DeSyS: ¿Y qué pasa entonces ahora?

DDC: En cambio ahora, a pesar de que hablamos de democracia y hablamos de derechos, en realidad no tenemos ningún derecho ni existe la democracia. Ahora el poder sí que aplica su rodillo de un modo muy eficaz, entre otras cosas porque nos hemos vuelto sumisos. Ahora la gente teme perder su casita, teme perder su trabajo y nunca se ha sido tan sumiso ante el poder como ahora. Lo podemos ver con la ley del tabaco; cuando se publicó la ley del tabaco yo dije: “esto no se pude cumplir, la gente va a seguir fumando en los bares”. Pues no, se ha aplicado con auténtico rigor y nadie fuma donde no debe, ¿Por qué? Pues porque el dueño del bar te dice: “Oye, apaga el cigarro porque me van a multar”. Por lo tanto, ahora nos hemos vuelto sumisos. Tenemos mucho miedo a enfrentarnos con el poder y por lo tanto las leyes de prohibición se pueden aplicar con toda tranquilidad. Se ha visto en Cataluña, por eso estoy muy preocupado.

-Además otra cosa, antes los toros gustaban a la gente, ahora no gustan. Hoy la afición a los toros es una diversión muy minoritaria e incluso la gente, el común de la gente, vería con buenos ojos una prohibición. Estamos en una etapa muy difícil. Por último, la Fiesta de los toros está cargada de contradicciones, lo hemos hablado. Hemos buscado un toro tan noble, tan noble para que los toreros toreen tan despacio, tan despacio que al final hemos conseguido una Fiesta muy aburrida que no puede tener vigencia porque un espectáculo es todo lo contrario al aburrimiento. Por lo tanto, aunque todas las mañanas rezo para que haya un milagro y que se revierta esta tendencia, veo muy difícil la supervivencia de la Fiesta.

De SOL Y SOMBRA: Con un panorama tan gris, en los años por venir ya no habrá muchas tardes de gloria. Suponiendo que ya lo has visto casi todo ¿Qué recuerdo taurino te llevarías a la tumba?

DOMINGO DELGADO DE LA CÁMARA: Me llevaría a la tumba las primeras novilladas que vi en mi pueblo en Morata de Tajuña. Era una plaza de pueblo con novilladas de pueblo, pero digamos que son las primeras sensaciones. Siempre hay una primera vez, cuando las cosas verdaderamente te impresionan y te llegan al corazón; luego es simplemente la repetición de lo ya visto. Me gustaría llevarme ese recuerdo. Además porque se celebraban en un ambiente muy auténtico.

- Un pueblo de Castilla donde se echaban novillos que eran toros, sin ninguna trampa ni cartón, novilleros… pues algunos muy verdes, otros ya muy fracasados pero que hacían lo que podían delante de un toro de verdad y delante de un público muy duro que no pasaba una. Eso es lo que me condiciona y esa es la Fiesta que me ha gustado.

-La Fiesta de cartón, piedra con el toro despuntado, con el divo aplaudido por un montón de burgueses que observan y presumen de poderío económico desde la barrera es una Fiesta que no considero mía. Al final, siempre voy al pueblito, con el toro de verdad, con un novillero que lucha con él y con un público que tal vez no sabe mucho y es bastante ingenuo pero que siente aquello de verdad. El gran espectáculo de sociedad es otra cosa que me llega mucho menos.

Hasta aquí nuestra charla con el autor.

Mientras agradezco a Domingo la entrevista crece en mí un sentimiento contradictorio.

Por un lado la expectación y esperanza que siempre provoca el ver una corrida con los famosos victorinos; por el otro, albergo esa tristeza compartida de quienes se saben los últimos testigos de un rito ancestral. Al finalizar el día, sabemos que cada arrastre es “lento”. Es lento porque llegará el día en que la Fiesta – una muy sofisticada forma de expresión humana- no tendrá ningún eco en las sociedades “modernas”.

Ya lo apuntó Jorge Luis Borges: “El tiempo no rehace lo que perdemos; la eternidad lo guarda para la gloria y también para el fuego”.

Twitter: @cassiel_28.

*Domingo Delgado de la Cámara, Entre Marte y Venus. Breve Historia Crítica del Toreo. Yeguada Marqués, 2014. 385 p.

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El Diluvio que No Viene – Frentazo Total ante Decepcionante Encierro.

Frentazo Total ante Decepcionante Encierro.

Tomando en cuenta la suspensión de la semana pasada, el panorama ahuyenta a la Afición que prefiere guardarse esperando el diluvio que… no llega. El encierro, impresentables las cabezas de algunos, decepciona no solo por fuera sino por dentro. Y la terna que no conmueve ni despliega lo esperado marcan la tarde más gris de toda la Temporada.

Por: Luis Eduardo Maya LoraDe SOL Y SOMBRA.

Silleto ha sido el novillo que abre festejo, va el octavo, ayer en La México.

Y, pese a su altura, en trapío dice poco y el “trapío” interior que muestra aun menos. Es decir –no se espanten bibliófilos taurinos poco familiarizados con el término- si tiene poca importancia por fuera aun menos la tiene por dentro.

Que es lo que aun más tendría que importar.

Porque la medianía imperante siempre ha justificado al “toro chico” –esto incluye políticos, taurinos interesados, porristas interesadísimos y otras tantas alimañas de la fauna taurina- como el único que tiene ciertas posibilidades mayores de embestir con tal de tapar un poco la tropelía de dejarle pasar en el reconocimiento.

Ayer ni eso, chicos por fuera, aun más chicos por dentro.

Así tenemos que el primero, pese a que Antonio Lomelín, procura dar el paso al frente en los lances y en el quite por gaoneras, le termina atropellando en la muleta al no superar la sosa cara alta del novillo. No confundir el tumbo de este coletero al examinado Guillermo Cobos, es claro el genio que saca y el derribo es más por quererse quitar el palo.

Aunado a las vueltas contrarias y poca casta, queda Antonio ausente, sin inspirar o implantar emoción en pleno viento que deja las cosas en desesperante calma. Perdido, con la espada, Lomelín queda volteado e inédito, sin mostrar mínimo adelanto.

A cambio tenemos que Gabriel Sánchez “El Gaby”, poco taurino el mote, mostrar su ya conocida soltura y facilidad con la muleta y por ello quizá, el débil y muy estrecho segundo de la tarde luce un poco mejor de lo que ha sido, desde el farol de rodillas de inicio y sus verónicas, donde gusta de dar el paso atrás y caminar en reversa al rematar con rebolera.

Tras el quite por chicuelinas es claro que el novillo carece de fuerza y tiene nobleza, solo la mala colocación o la falta de temple podrían derrumbarle o impedir toreársele con despaciosidad. El torero de inicio ayuda a que el novillo camine, en los medios con la derecha anima levemente a la afición, incluso hay un molinete, y consigue tandas coreadas en buena medida porque retrata bien, tiene soltura y cierto temple.

Pero no es suficiente.

“El Gaby” poco abona por el lado izquierdo porque da la impresión que su colocación no es la que el novillo pide, justo ahí viene la colada que le derriba y le lastima. Aun así el novillo no saca negrura en sus intenciones hacia el novillero: pastueño, solo contempla.

Le pincha Gabriel al borde del tercer aviso.

En los toros, la brevedad se agradece.

Así lo entiende Juan Pablo Llaguno. El manso y feo tercero no ha tenido un pase dentro, ni siquiera en tablas, ni tapándole, ni poniendo el torero todo de su parte. Así hay que tratar al manso que es insulso, no merece la mínima consideración.

Espadazo y a otra cosa.

Eso esperamos de Antonio Lomelín pero ocurre menos que a medias. Otra vez.

Tras su inexplicable ausencia hace un año encontramos un torero con menos que decir, increíblemente. Ni siquiera el farol arrodillado enciende. No obstante, cuida del novillo al lancear a pies juntos y cuidar la lidia. El quite chicuelinero –parece que no hay más quites en el catálogo novilleril- muestra de nuevo debilidad y el doble saludo en el tercio de las infanterías antecede cite de perfil al novillo en tablas.

Brindis sentido a Alejandro Amaya.

Y cuando esperamos ese péndulo con toda la reminiscencia lomelinista, la cosa queda solo en cambiado por la espalda. Tras los primeros derechazos donde el novillo se emplea, el resto es frenón y debilidad, quizá el tercio hubiera ayudado pero lo cierto es que el novillo de Marrón carece del menor fondo posible.

La desesperación cunde, Lomelín, sin la marca de la casa, mata fatal, metisaca incluido y lo peor, ese momento en que se despoja de la casaquilla para ser objeto de la mofa del tendido asoleado que demanda, ya de pasada, las zapatillas. Decepción del torero lagunero que no ha sido ni la sombra del torero del año de su presentación.

Penosamente lo decimos.

Es entonces cuando el quinto sale recto y, aunque no remata abajo sino quiere echar la cara arriba del burladero, le nombran “Águila o Sol” y a cara o cruz debe salir Gabriel Sánchez que comienza correcto y con pulcritud. Empuja el novillo a Guillermo Cobos que aguanta el encuentro, no obstante pica contrario.

Tras echar la cara arriba en banderillas el astado crece y tiene que ver en ello los doblones de inicio de Gabriel. Luego guarecido del viento, en el tercio bajo La Porra, Sánchez traza largo el derechazo, a pesar de que en algunos la cara arriba del novillo aparece. Hay naturalidad pero poca quietud con la mano izquierda.

Esfuerza y lucha igualmente, pero con el novillo siempre a más, pasando y pasando, con “El Gaby” termina por pasar nada. Traza alguna tanda con largueza, deja la muleta puesta con la derecha y remata por alto pero es poco para levantar la tarde gris en que ni llueve ni diluvia.

Ni cae el agua, ni eleva la emoción.

Ni Águila, ni Sol.

Nuevo aviso para “El Gaby” al que ni las palmas de su apoderado tras la barrera pueden sacar del marasmo al entrar a matar.

Tampoco corre con suerte Llaguno, deja crudo al sexto, inicia por alto y el geniudo novillo, horrible de presencia, se lo cobra. No merece Juan Pablo acartelarse con un encierro así. Al final, lo paga toda la concurrencia.

Aviso grave.

Hoy la Afición, quizá por la edad o por los cuidados que requiere la salud, no da el paso adelante y piensa antes en lo que puede mojarse que en lo que podría emocionarse en la tarde novilleril.

Antes era lo contrario.

Pero ocurre que la Afición anda muy pendiente de muchas cosas más que de lo que ocurre en el ruedo.

Y quizá, como siempre, en el toro está la respuesta para el diluvio que esperamos.

Solo que éste aun no llega.

Twitter: @CaballoNegroII.

RESUMEN DEL FESTEJO.

Plaza México. Temporada de Novilladas 2014. Domingo, Septiembre 7 de 2014. Octavo festejo de Temporada Chica. Menos de un cuarto de plaza en tarde cielo nublado durante todo el festejo y viento muy molesto durante toda la tarde. Amenaza lluvia que nunca llega.

6 Novillos, 6 de Marrón (Verde oscuro, Marrón y Naranja) Mal presentada por chica y muy pobre de cabeza, salvo el quinto nombrado “Águila o Sol”, número 50, negro entrepelado bragado con 435 kilogramos homenajeado con el Arrastre Lento.

Antonio Lomelín (Burdeos y Oro) Silencio y Pitos. Gabriel Sánchez “El Gaby” (Verde Manzana y Oro) Silencio tras dos Avisos y División tras Aviso. Juan Pablo Llaguno (Grana y oro) Silencio y Palmas.

Saludan tras banderillear al primero, Edmundo Navarro, y al cuarto, Jorge Luna y Fernando García Araujo. Fue examinado el aspirante a Picador de Toros, Guillermo Cobos.

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El Diluvio que Vino – Paso al Frente de Diego Emilio pese Azote Pluvial.

Diego Emilio somete con la derecha a “Guardián” de San Antonio de Triana. Foto: Humbert.

Justo cuando la tarde ha calentado su emoción, cuando se palpa que el encierro puede caminar, la llegada del diluvio, de un chaparrón inmisericorde deja en puntos suspensivos la novillada que cierra el casi interminable Agosto. Al borde de la oreja por su falla con el estoque queda Diego Emilio, mientras que Edgar Badillo se estrella delante de un débil novillo y el debutante Luis Cuellar se estrella con el agua y su propia imposibilidad.

Por: Luis Eduardo Maya LoraDe SOL Y SOMBRA.

Suele decir y con toda razón Bardo de la Taurina: “Los toreros cuentan con una sola oportunidad en la Plaza, el segundo toro del lote que matan realmente es un regalo.” Es cierto.

Ayer tal principio taurino se hace bueno.

Porque cuando Luis Miguel Cuéllar, fuera de toda forma torera, impresentable, lejos de parar pies y siempre brusco en los toques, finiquita el novillo de su presentación en La México, el diluvio ha no solo llegado, sino que se estaciona en Mixcoac violentamente.

Recuerdo lo que apuntamos aquella tarde de Enero de 2012 cuando la corrida de Arroyo Zarco apenas alcanzó a lidiarse: “Agua, agua… para no lidiar el toro del Cutzamala” pero también rogábamos: “nunca en domingo” De bruces nos vamos, estrellados y contrariados por no poder conocer cual era el final de la tarde.

Gris e inundado de lluvia en su remate, contrasta con el inicio a pleno sol, a arena mojada y principalmente a ilusión a tope.

Tal como demuestra el gesto de Edgar Badillo.

El que abre festejo muestra estrechez de sienes, clara falta de remate en los cuartos traseros, no obstante, trae el pitón blanco, simétricas astas y largueza al embestir de inicio. El novillero zacatecano comienza con aseo en el lance natural y prosigue tras puyazo algo trasero en dos chicuelinas de las cuales sale desarmado con el burel descuadrado. Acusa de inmediato alguna lesión, quizá por lo mojado de la arena, para que algunos levanten la cara hacia la Autoridad.

Pero, ya sabemos, al toro mexicano hay que esperarle, algo casi siempre le hace sobreponerse incluso de tropelías o de su flojo paso en banderillas. Badillo toma los palos y cita para la galería con poco temple en la ejecución de las suertes ante el novillo muy a menos y del que queda saber si lo rescatará la bravura… o el temple.

El inicio arriba, ayudándose con ambas manos y alternando perfiles mantiene al astado en pie porque demanda pulso, suavidad, precisión y virtudes que no abundan generalmente. En los primeros derechazos, Edgar Badillo adelanta y la tanda es brevísima. Por ello, al tomar la muleta con la izquierda, el público le corea con justicia pues tira y completa el pase natural para rematar con el de pecho.

En torera escena.

Prosigue. Y espera al novillo no fuerza y tersa la mano torea en la siguiente tanda. Justo cuando crece la expectativa, Badillo comienza a notar que el toro flojea y su pulso ataca más de la cuenta en el cite, pese a arrojar vuelos y salir antes de la suerte en los remates abajo. Ante la falta de fuerza, la intermitencia del temple no termina por hacer recuperar las fuerzas al cornudo y la cosa no remata.

Pinchazo en la suerte contraria pese a lo humillado del novillo antecede al silencio.

Y a la emoción.

Todo lo que hace Diego Emilio, da la impresión incluso fuera de la cara del toro, lo tiene. Será porque su toreo es tan sincero como la plata –ya decíamos la semana pasada- que borda la seda gris de su terno. O el compás de su verónica. Así recibe a “Guardián” con el zacatecano e irrenunciable tipo de la casa en su fina estampa. El novillo de largo y el hidrocálido en despliegue franco de tela rosa pega tres lances.

Solo Dios porque no sigue a la verónica hasta la boca de riego. Cambia el manto capotero por la manida chicuelina, no obstante su frescura y tino que con toda soltura remata con airosa rebolera.

Sin atadura alguna, Diego Emilio se va a los medios, el puyazo ha sido breve y el novillo empuja abajo. Por ello, a pleno sol, mecha encendida y fulgurante, el cite a larga distancia trae las gaoneras a pies juntos, verticalísimas, la tercera en quietud y el remate en amplitud torera.

Emoción indubitable.

Juan Domingo Argüelles, bien lo dice, “Poesía sin emoción está condenada al olvido” Será difícil olvidar este quite. Malamente, la cuadrilla, incapaz y vacilante, olvida hacer que el toro no progrese en banderillas, se afloja y reserva, echa la cara arriba pese a la brevedad del tercio.

Brindis general.

Pies juntos bajo montera y la medicina perfecta llega para el novillo que vacila entre el burladero de la Porra y la Puerta de Cuadrillas. Casi en la boca de riego, cinco ayudados por alto y con la zurda el de pecho hasta el cielo rematado. Para la primera tanda Diego Emilio hace lo que de él se espera, el novillo va largo y el traza tres derechazos largo, recuesta sobre la propia suerte y extenso, templado es el remate.

Creciendo prosigue.

Baja la mano con la derecha y de nuevo los tres primeros hacen vibrar pero el cuarto, tan necesario no llega pues el novillo hace a Diego Emilio anticipar el remate al comer terreno, hay algo después de los segundos y terceros muletazos que impide que el torero conjunte en mayor cantidad las tandas, no obstante, martinete y rodillazo mantienen el interés tras nuevo forzado de pecho.

Será que hace falta un toque o ganarle un paso al novillo que vende caro proseguir sobre la tanda luego del tercer muletazo. De ahí que enmiende el cambio de terreno a los medios y a cambiarse a la izquierda de nuevo empapa al inicio del cite pero el novillo, que prende su embestida al ver la muleta cuadrada, aprieta en demasía para dejar la tanda inconclusa…

La protesta del novillo es clara pero también importantes son los inicios que tiene de cada tanda como también los muletazos del torero. Diego Emilio está en el punto de romper y pronto ocurrirá. Mientras tanto, sus derechazos finales y sus manoletinas despiertan emocionadamente una faena que solo un desplante censurado exageradamente y un pinchazo tienen como mácula.

Luego la estocada entera. Y otro detalle.

Qué no habrá “esquina” suficiente para decirle al torero que no se toma una ovación o trofeo alguno hasta que no sea arrastrado el burel. Preguntamos esto puesto que el arrastre es el reconocimiento póstumo, casi un código entre beligerantes que hay que respetar.

Tal como no lo hace el clima que apenas termina de saludar Diego Emilio y azota la Monumental, primero en remolino, luego a ráfagas, chubasco, viento cruzado, inundación, oleaje y demás características propias de la antigua Ciudad lacustre.

Dicen que el torero no ha de temblar nunca, nos recuerda Juan Sánchez Vigil: “Ser torero//una pasión que se lleva en el alma.//Ser torero//una sensación que a veces espanta”. Ayer no aleja al diluvio, cierto. Ni por asomo.

Por ello, cada que se toree es y hay que verle como la oportunidad, el único espacio que puede tenerse para mostrarse y no pincharla.

Que cuando la pañí ataca…

Twitter: @CaballoNegroII.

RESUMEN DEL FESTEJO.

Plaza México. Temporada de Novilladas 2014. Domingo, Agosto 31 de 2014. Séptimo festejo de Temporada Chica. Menos de un cuarto de plaza en tarde cielo soleado durante los dos primeros turnos y terrible, inmisericorde, ventoso e implacable aguacero que da al traste con la novillada a la postre suspendida.

3 Novillos, 3 de San Antonio de Triana (Morado y Blanco) Dispareja en presencia, el primero sin remate y sin fuerza, a punto estuvo de inutilizarse tras el primer tercio. Destaca el segundo por su importante inicio no obstante no termina por romper al final. El tercero ha tenido voluntad para embestir por bajo en varios momentos sin que fuera aprovechado cabalmente.

Edgar Badillo (Obispo y Oro) Silencio. Diego Emilio (Gris perla y Plata) Fuerte Ovación con Saludos. Luis Miguel Cuellar nuevo en esta Plaza (Marino y oro) Silencio.

La Autoridad tras abrir un compás de espera de quince minutos arrastrado el tercero, determinó correctamente suspender el festejo al quedar el ruedo absolutamente inundado sin que pareciere posible la continuación por la tremenda cantidad de agua que se ha vertido sobre la Monumental.

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Paco Baruqui dice: Buenos prospectos, pero… ¡Atención con Mendoza…! – Abre Guadalajara.

Así corrió la mano Antonio Mendoza… lástima la espada.

Así corrió la mano Antonio Mendoza… lástima la espada. Foto: Gus Pelayo.

Al fin, por fin y en fin, para los aficionados a los toros,arrancó la temporada novilleril enmarcada, como siempre, con la ilusión esperanzadora de que la savia nueva de la torería nacional, proyecte promesas, que de noveles se trata, para que el interés vuelva a las plazas en el buen ánimo de los que disfrutamos con la más bella de todas las fiestas.

Por: Francisco BaruquiEl INFORMADOR. Guadalajara.

Tarde soleada, espléndida, sin viento, pero con una entrada de apenas un octavo, unas dos mil almas taurinas, que con entusiasmo concurrimos.

Y el festejo no desanimó a nadie, toda vez que los bureles de Claudio Huerta, demasiado “bonitos” por cuanto a tipo y a la pobreza manifiesta de sus defensas, miserable en alguno casi corniausente, lo que demerita el sentido de seriedad e importancia, tuvieron a su favor movilidad y nobleza dentro de una mansedumbre dúctil que dio facilidades para el lucimiento de los de a pie.

Claros, abriéndose mucho a los engaños, fueron descongestionados en las varas, llegando con son y medido recorrido a las muletas, sin mirar más que las telas, dando confianza a los toreros que disfrutaron. Destacó el corrido en quinto, el que más trascendencia tuvo, tanto por cuanto a lámina como por cuanto a juego, mereciendo los honores de arrastre lento al final.

Y buena prospección en la tercia, con tres chavales de cortes y estilos diferentes, como diferentes sus expresiones y personalidades. Todos, sí, animosos y con el deseo permanente de triunfo, como con las limitaciones lógicas en los que empiezan en la tan dura como extraordinaria profesión.

Que su primer astado se le fue vivo a corrales por las muy deficientes maneras con las espadas, pues sí, que ni qué. Pero que en Antonio Mendoza puede haber un torero importante, también…

El espigado joven que se siente torero en todo momento, aún cuando la taleguilla celeste y oro le quedaba floja mostrando arrugas, —de llegar, lo que le deseo con toda fe, ya tendrá para estrenar ternos a la medida y gusto—, desbordó su toreo de capa y muleta con una expresión de hondura, de garra, de estética que impacta llegando fuerte a los tendidos.

Variado capote en el que lució a la verónica, lances de espalda de recibo al cuarto y quitando en engarce de gaonera, tafallera y caleserina con revolera de remate escuchando aplausos.

Con la muleta va a más.

Es templado y mandón, se reune y embragueta poniéndose en el sitio de las figuras, ligando ayudados por abajo con la diestra y naturales con la de cobrar, — y seguramente que cobrará—, haciendo el toreo verdad, ajustado, reponiendo lo mínimo y aplicando la elasticidad de sus muñecas en series y remates con auténticos de pecho que se le jalearon con fuerza, cerrando con bernadinas muy ceñidas pasándose de faena.

Y si bien a su segundo lo despenó de entera desviada que bastó, con el que abrió tarde escuchó los tres avisos de rigor siendo devuelto el de Huerta a los chiqueros. Varios defectos palpables exhibió en sus fallas con los aceros. Se queda en la cara, no se pasa en el embroque dejando quieta la mano de la muleta, que en el toreo decimos que es la que mata porque con ella se encela.

Carece de tranquillo, pues…

Pero toreando como toreó, aplicándose con el aparato y corrigiendo los errores, podrá enseñarse a matar.

Me agradó su actitud cuando despenando al cuarto y teniendo ligera petición, tuvo la vergüenza torera de ni siquiera dar la vuelta más que merecida, saludando desde el tercio.

Insisto y repito, en Antonio Mendoza puede haber un valor con talla de excepción.

Y se presentó el hijo del matador aquicalitense Luis Fernando Sánchez, Diego de nombre. Un jovencito alto, desgarbado, con la incipiencia natural, pero con la cualidad del temple. Su toreo tiene ritmo aplicándolo con la zarga, hilvanando series de toreo por abajo que le valieron ovaciones. Seguro tiene mucho por dar, como también por aprender.

Sus formas se basan en la dinastía de la que viene con su padre y Ricardo su tío.

Muletazos largos, con dimensión, despatarrado, e insisto templando, pero abusando de la largueza de brazos sacando siempre demasiado afuera la cabeza de las reses… Despegado, pues y con cites estentóreos que poco gustan al respetable, sugiriéndole atender más al sentido de torería que va en el respeto a los accesorios del vestido como lo es la montera, la que lanza al callejón de una forma poco ética. No olvidar que el toreo es liturgia, ceremonial, y las maneras deben estar acordes a la propiedad del mismo.

Al insignificante segundo le cortó un apéndice al cobrar entera en sitio tras de una labor lucida. Y con el soberbio quinto de arrastre lento, solo saludos.

Largo camino tiene para andar, deseándole la mejor de las suertes.

El apellido Pastor de gratísimos recuerdos por otra dinastía con su tío, Víctor y su padre César, le llega a José Mari con la referencia del buen corte, de elegancia, de clase, cuando ésas cualidades identificaron a la casa, a la que guardo especial afecto por las andanzas de su progenitor que vivimos en sus temporadas españolas.

Gratos recuerdos César, que sí…

Pues ésa es la línea de José Mari que maneja la capichuela con soltura y expresión, lanceando a la verónica como quitando con variedad y salero haciéndose aplaudir, como lo hizo con las banderillas luciendo estupendamente, mirándose fácil, encontrando toro en cualquier parte del ruedo, templando desde el cite y en el viaje, para clavar en lo alto tanto en cuarteos o al sesgo y quebrando de inicio llevándose carretadas de palmas.

Con la flámula se desempeña conociendo los terrenos y distancias ante reses bonancibles y sosonas a las que faltó transmisión. Sabe caminarles en la cara y ligar las series, cayendo incomprensiblemente en la vulgaridad de moda impuesta por algunos coletas hispanos, de despojarse de las zapatillas sin razón alguna cuando la arena está en condiciones.

Usted José Mari, no necesita de eso, tiene toreo para agradar y proyectarse.

Lo que sí, hay que afinarse con los estoques corrigiendo errores similares a los de Mendoza, lo que le valió dos avisos en el tercero, dando vuelta al ruedo en el sexto tras de cobrar entera al encuentro que bastó.

Esperanzador inicio y a repetir, que solo viéndole la cara al toro se pueden ir cuajando los toreros…

Atención con Antonio Mendoza, con todo y novillo al corral…

Mail: francisco@baruqui.com

Via: http://opinion.informador.com.mx/Columnas/2014/08/25/buenos-prospectos-pero-¡atencion-con-mendoza/

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Serpientes y Escaleras Novilleriles – Complejo Festejo en La México.

El debutante “Platerito” con la izquierda ante el manso castaño.

La ganadería de Brito vive en menos de dos horas el sol y la sombra. Importante el berrendo cárdeno tercero con mala suerte e infame el sexto, condenado a la puerta falsa de las banderillas negras. Ante ello, entre tanta confusión toreril, solo la seriedad y tino de Ángel Espinoza “Platerito” logra sacar la cabeza y cobrar buena estocada ante el manso quinto.

Por: Luis Eduardo Maya LoraDe SOL Y SOMBRA.

Si dividimos la novillada y el cartel en mitades es claro que la primera la componen los veteranos, el resto las caras nuevas.

Es extraño decir esto de Óscar Amador, el tlaxcalteca que hace cuatro años ilusionaría por su temple y sentimiento en la periferia capitalina pero que en su presentación hace tres años pegara el petardo.

Y a pesar de su arrebato inicial, de la brusquedad en sus cites, sus impertinentes giros y los toques violentos, encuentra un momento cerca del tercio, justo donde el cárdeno primero le pide ser lidiado. Ahí, Amador tira sutilmente del toque en el cite y con esa invitación el novillo acude, liga pero le desarman.

Con la derecha, mal colocado, poco consigue.

Aun con la doble dosantina y la ranchera, convence a medias y deja ir al novillo que a pesar de la cara alta ha servido, pena grande que Óscar haya dilatado tanto y después haya matado, no al encuentro sino al desencuentro

El segundo astado es una continuación del primero, cárdeno, con esa cara alargada siempre arriba, incluso en el remate de David Martínez, colombiano que vuelve tras dos años. En traje de sombras, el torero quita por navarras y el novillo sigue con la cara en las nubes, el diestro remata lucidamente, se anima y anima a la Afición.

Y toma banderillas.

A la trágala el primer par, en reversa donde se nota apurado y con menos facultades, cuartea el siguiente y cierra al violín. Aquí todo bien, más todavía en el brindis, donde se adivina la dedicatoria, la etiqueta “#FuerzaNovilleros” lo dice todo. Lo que no dicta el torero es orden en la embestida de inicio. Se nota vacilante y claro, ante tanta ligereza de pinreles, el novillo se cuela.

Pero justo es decir que, a pesar de la debilidad del toro, Martínez da el tercio y hace relucir el sonecillo por pitón izquierdo del astado, se regodea en alguno y liga dos tandas, solo que la falta la quietud y el novillo se cuela al grado de romper taleguilla y deshacer la faena.

No da el paso al frente, fatal termina y mata caído.

Aun así hay una benévola petición bien negada y, claro, como no es mayoritaria le castigan al intentar saludar.

Es entonces cuando sale el novillo de la tarde y tiene la mala suerte de caer en manos de el reaparecido Jaime Adrián. Acto de justicia es decir que el torero, en mejor forma, aun aprovechando el viaje en la chicuelina, quita con frescura y emoción combinadamente, entre fregolina, crinolina y gaonera.

Terrible la cuadrilla.

El novillo bravo, además de elegir su matador debería elegir sus lidiadores, sobre todo a pie. Como no puede hacer esto, le toca poner todo en bandeja para que el novillero inicie por alto alternadamente y gire, sorprendentemente, en la primer tanda. Pero, ese giro, esa composición de figura carece de real profundidad, pese al viaje franco y largo del novillo, por ello no convence.

Con el astado al alza, Jaime Adrián, echa hacia fuera y comienza a dejarse enganchar hasta el desarme con la izquierda, más sin dejar la muleta cuadrada, siempre preocupado por la postura. El novillo le perdona huecos hasta decir no más para volver a engancharle y, de nuevo, desarmarle.

Un suplicio para la Afición, de dulce en todo momento.

La tarde de su retirada del torero fue con un novillo de Brito duro, hoy con el de azúcar tampoco puede cuajarle, ni por ese pitón izquierdo, algo probón cuando no tiene la muleta bien puesta, ni con la mínima inventiva. Hasta el mismo tiene que aplaudir al astado en el arrastre, bravo y noble prácticamente en toda la lidia.

A partir de aquí, la tarde cae en la casilla equivocada.

Toca la serpiente de la mansedumbre a la Afición, la llovizna aparece, el cárdeno cuarto mansea, se defiende y evidencia que “El Moso” no se encuentra ni mínimamente preparado para plantarse ante un novillo difícil, acaba el joven espada en aburrir, en prolongar de más y nunca imponerse, vaya, ni en los doblones.

Aviso incluido.

Y es una pena que el abecerrado y feo castaño, salinero, quinto, que intenta saltar al callejón, solo permita ver una fase interesante, seca y sin inútil ornato, de “Platerito” diestro zacatecano que hace bueno aquello que dice “El Pana”, la plata es más sincera y muy mexicana.

Ángel, se llama el torero, renace de aquella terrible y reciente cornada, con el capote evade la mansa trampa del castaño y le sujeta, luce en la media. Tras puyazo que frena de momento la mala intención del manso, banderillea lucido, doble cuarteo y cierra con violín quizá el mejor tercio de banderillas de la Temporada por valioso y brillante.

Como la plata.

Y como lo cantera de su terno, limpio y atinado da la lidia que el manso requiere pero quizá no merece, de los doblones hasta los derechazos, donde el poder detiene y marca el ancla del novillo que es despachado con la estocada de la tarde. Vale “Platerito” con ese corazón zacatecano, de argento y el terno y la cara de cantera buena, tal como refiere “Conchita de Pan”, de su tierra Zacatecas.

Todo lo contrario con Suárez del Real. También zacatecano pero ligerísimo de pies. Cierto, el “Serpientes y Escaleras” de esta tarde le condena a encontrarse al más manso de los novillos, único, para la historia en condenarle las banderillas negras. Esto querría decir que ha sido el que más en la historia.

En casi sesenta y nueve años.

Facultad discrecional del que preside, ordena la deshonra a pesar de que sangra por ambos lados tras triple encuentro, huyendo, del caballo. Pero las cuadrillas, tan huidizas como el novillo no atinan y el barrabás se crece. Por ello, el niño Suárez del Real tiembla, es desarmado, se desespera al borde del berrinche. Parece que en su universo taurino el manso no tiene lidia.

Le tienden la escalera al regalarle uno más de la misma ganadería, a la postre, oportunidad desperdiciada entre tantas dudas, poco mando y nulo temple. Quizá sometiendo, el alto cárdeno habría roto a mejor.

Nos quedaremos con las dudas, con la imposible claridad.

Justo como queda uno cuando cerca del final, sin necesidad de escaleras, aparece el aire apagado de una víbora que hace que el juego lo gane alguien más.

En esta caso, la ignominia taurina.

Twitter: @CaballoNegroII.

RESUMEN DEL FESTEJO.

Plaza México. Temporada de Novilladas 2014. Domingo, Agosto 24 de 2014. Sexto festejo de Temporada Chica. Menos de un cuarto de plaza en tarde cielo soleado solo en la lidia del segundo, el resto nublado y lluvia intermitente. Fuerte viento al inicio de la lidia del tercero.

7 Novillos, 7 de Brito (Sangre y Marino) Desigual en presencia, desentonan los lidiados en quinto, abecerrado, y sexto lugar, así como el sobrero de regalo. El resto de bonitas hechuras, aunque de reservado juego en lo general, con buenos momentos en la muleta primero y tercero. Manso el cuarto, siempre defendiéndose. El manso sexto de nombre “Paciente” No. 75 con 380 kgs., fue condenado a Banderillas Negras.

Espléndido el lidiado en tercer lugar de nombre “Caritativo” No. 69 con 378 kgs, mereció el Arrastre Lento.

Oscar Amador (Corinto y Azabache) Palmas. David Martínez (Grana y Azabache) División al saludar tras leve petición. Jaime Adrián (Negro y Oro) Saludos por su cuenta. Emiliano Villafuerte “El Moso” (Negro y Oro) Silencio tras aviso. Ángel Espinoza “Platerito” (Salmón y Oro con remates negros) y Andrés Suárez del Real (Cajeta y oro) Silencio y Silencio en el de Regalo.

Quinto y sexto espada, nuevos en esta Plaza.

Mal las cuadrillas toda la tarde, peor Juan Ramón Saldaña, Mauricio Martínez Kingston y Apolinar Romero durante diversos pasajes de la lidia. Gran puyazo de Luis Miguel González al de regalo.

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La Espada del Tariácuri – Pincha Mendoza su Reaparición Capitalina.

Derechazo de Antonio Mendoza al novillo de Real de Valladolid.

Justo cuando consigue asegundar con la muleta y rescatar la tarde del indeclinable pique, Antonio Mendoza deja la espada en Pátzcuaro, lamentablemente. Sobre todo para la terrible tarde de Real de Valladolid, birria por momentos. Así, entre horribles hechuras, debilidad y flojedad, quedan rebasados y vapuleados respectivamente, Mirafuentes de Anda y José Ignacio Escobedo, fulminado con los tres avisos del quinto de la tarde.

Por: Luis Eduardo Maya LoraDe SOL Y SOMBRA.

Solo queda Antonio Mendoza con dos ovaciones en su vuelta a La México.

Y esto es porque la espada se pierde o se queda entre El Huetamo, La Piedad o alguno de esas poblaciones que hay que recorrer para llegar desde Morelia hasta la Ciudad de México. Llega Mendoza, pasa la quinta y, aun perdida la espada, mantiene el interés.

En todo tiene que ver, para mal, la presencia de Real de Valladolid, fea y esmirriada.

Por decir lo menos, porque el encierro de los Ramírez, ya sabíamos, podía ser montado, cornitrasero, como varios han sido, cariavacados, con cara alargada, pero no tan mal presentados como los dos primeros. Y sumemos la flojedad, la incapacidad para sostenerse en pie más la gradual y preocupante falta de casta. La novillada tiene condenada la tarde a un cuesta arriba forzado.

Pero para eso está el toreo, para salvarnos del cadalso o de un mal sueño, para alumbrar lo oscuro para hacer llover en el desierto.

Así que entre todo lo anterior, la concepción de la tarde encuentra a un torero con sello, Mirafuentes de Anda, perder frescura a fin de ganar cierto oficio y soltura. Pero a Orlando le engancha el primero con el capote. El novillo, tan pajarero de salida, se enciende con la muleta y produce que el sello del de Peralvillo reluzca, ovacionadas las primeras tandas con la derecha.

Pero a partir de cambiar perfil, Mirafuentes estorba la embestida, no encuentra distancia al no ganar un paso entre pases, quedando todo en oportunidad perdida con la voltereta tras inoportuno desplante y, peor aun, un pinchazo a estoque doblado.

Luego la flojedad del segundo hace ver a Luis Ignacio vacilante ante el paso descordinado del novillo. Poco resuelve y, peor aun, mata mal.

Ambos espadas, primero y segundo, hunden a la tarde en sus siguientes turnos: Mirafuentes de Anda al no encontrar el sitio donde provocar la embestida, ni cruzarse un poco apenas en el primer cite de cada tanda, cuando lo consigue no prosigue y la gente incluso se mete con él.

Y el zacatecano, en su último novillo previo a la alternativa, pega el petardo al dejarlo vivo, en buena medida por no someter ni observar que el berrendo quinto requiere de dos puyazos y dejar la muleta retrasada tras no poder doblarse con efectividad alguna.

Así las cosas, penosamente, el novillero queda impotente al escuchar el tercero, caos total al intentar descabellar perpendicular a las tablas citando de fuera (el novillo) a dentro (el novillero) así, además de que no puede ser es imposible.

Con Luis Ignacio en horas bajas y Mirafuentes en agua desordenada, solo queda esperar que Antonio Mendoza no devuelva lo que de él se espera.

Por el contrario.

La conquista de Mendoza empieza con el cárdeno, el más serio del encierro por ofensivo de cabeza, severo en su masculina expresión de cara, tercero. Ese novillo de nombre “Artista” trae un mensaje oculto para el novillero, una clara prueba, porque el arte ha de rebasar obstáculos, como al que él mismo se somete al intentar –válgame Tauro- la larga cambiada en los medios de hinojos.

Un artista no está para eso. O para el farol de rodillas.

Sí, sobre todo, para bordar el toreo a la verónica, citar firmemente, desplegar con temple y mandar con plenitud en el lance natural, eso sí, feamente desmonterado. Prosigue, tras puyazo contrario, con chicuelinas y entre Lupillo padre e hijo que saludan en banderillas, dejar a la gente caliente y a la tremenda espera.

Mendoza lo sabe y se va a los medios en brindis general, todo en el novillero tiene el sentimiento digno de Doña Amalia Mendoza que cantaba porque lo siente. Así, Antonio Mendoza brinda, sin exagerar y se da al toreo por alto, cadencia en el ayudado, ritmo en el de la firma y empaque en el cambio de mano hacia abajo.

Y le gritan: “¡Venga Tariácuri!”

Descompone la cabeza de “Artista” y el arte de fraguar y pulir, limar y limpiar, consigue que Mendoza oponga muñecazo ante el tornillazo con la derecha y haga que el astado acuda completo a la muleta en los medios. Mano baja con la izquierda, corre el brazo, y el martinete auténtico, giro completo tras natural y estalla la voz en el de pecho.

El detalle de quitar la montera de la arena distrae a Mendoza y derivan sus derechazos siguientes en desarme al rematar. Esto es posible haya afectado el acabado de la faena. Pero esfuerza, ajusta altura del derechazo, todo en los medios, y el cambio de mano cierra el toreo fundamental. Aun queda el desafío por alto al toro, manoletinas el de la firma y el la vuelta contraria evidencia al toro.

Tal como el pinchazo al torero y peor aun la estocada caída. La ovación es rotunda.

Pasado el decadente intermedio ya señalado, toca la banda “El Zopilote Mojado” justo después de que el quinto se va vivo y se salva de ser apuntillado, milagrosamente.

Así, con un pasodoble típico de la novillería abatida, la esperanza de la tarde queda en el michoacano que se enfrenta a un espantoso novillo, “Chocolate” nombrado. Todo lo feo, lejano a toda finura es nada al protestar y evidenciar su poca fuerza. Mendoza cambia perfil y brinda adentros para acabar en los medios.

Puyazo trasero de aspirante examinado en novillada.

Quite por navarras y tafalleras con gran recorte alienta esperanza más cuando el toro crece en banderillas. Y Antonio, por alto pese a derrumbe del toro, traza derechazos largos, se cambia de mano, rompe su muñeca, tiende a pleno lienzo naturales largos y templados. Con tiempo y espacio borda el derechazo y rodea con la vitolina, consigue cambiarse de mano pese el cabeceo y arrebata en el de pecho.

El toro mengua y la inventiva llega, el molinillo con la zurda, congruente y al paso cierra sutil con la derecha y… pinchazo. Monarca purépecha sin espada. Aun a pesar del buen descabello.

Pero por algo es novillero, como Juan Mendoza, sobrino de Amalia. Solamente que en los toros vale más rematar, acabar, cantaba Doña Amalia, “de una vez” Aunque diga José Alfredo, bordaba La Tariácuri, querer “matarme poco a poco”

No en los toros.

Que en la Fiesta taurina más vale usar la espada “de una vez” y “de un solo golpe”.

Twitter: @CaballoNegroII.

RESUMEN DEL FESTEJO.

Plaza México. Temporada de Novilladas 2014. Domingo, Agosto 17 de 2014. Quinto festejo de Temporada Chica. Menos de un cuarto de plaza en tarde cielo soleado hasta la mitad del festejo nublado y del quinto hacia delante. Algo de gotas de lluvia al final de la novillada.

6 Novillos, 6 de Real de Valladolid (Divisa Rojo, Azul y Plata) Mal presentada por desigual, cariavacada y fea de hechuras, salvo tercero y quinto. Un muestrario de debilidad y descoordinación el segundo, flojo el sexto. De buen son en la muleta el muy chico primero, calamocheante y con movilidad el cárdeno y serio tercero. El cuarto dura poco en el tercio, mientras el berrendo quinto de mal estilo y corto en la embestida regresa vivo al corral al sonar los tres avisos. Flojo y débil, aunque noble el horroroso sexto.

El quinto aplaudido inexplicablemente en su regreso al toril.

Mirafuentes de Anda (Azul Rey y Oro) División al saludar en el tercio y Silencio. Luis Ignacio Escobedo (Rosa Mexicano y Oro) Ovación y Pitos tras Tres Avisos. Antonio Mendoza (Turquesa y Oro) Fuerte Ovación y Saludos.

Saludan tras banderillear al segundo de la tarde los banderilleros Ángel Martínez padre e hijo, lo mismo que Ángel Martínez hijo conjuntamente con Jorge Luna.

Se examinó al aspirante a caballo Álvaro Carrillo al picar la novillada en su totalidad. No se dio el resultado final y no se aclaró por parte de la Unión Mexicana de Picadores y Banderilleros si el examen solo debe darse ante corrida de toros o novillada.

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