Archivo de la categoría: TOROS Y TOREROS

La Regresión y la Inocencia – Arrastre Lento y Estrellones en La México.

“El Tuco” en el pase invertido. El novillo cabrereño espléndido también por el lado izquierdo.

Condenada al naufragio, al gafe, la tarde encuentra un bálsamo, la esperanza y un respiro con un cuarto novillo de honores en el arrastre. Lentamente, los restos del lidiado en el turno cuatro se llevaron consigo, no una ovación, sino el sino y el origen de un ya viejo encaste, un antiguo carácter. Con ese toro el triunfo asomó sin tocar la puerta en un festejo tan gris como su toldo celestial.

Por: Luis Eduardo Maya LoraDe SOL Y SOMBRA.

Se sabe, de antemano, que en México somos dados a tirar, derrumbar las cosas del pasado, por malas o buenas que estas hayan sido.

El Arquitecto Rafael Fierro Gossman, en su estudio sobre las casas de México y principalmente el que dedica a la historia de las calles del viejo Chapultepec-Polanco, ha referido a la que fuera casa de Don Jesús Cabrera Llamas como un complejo proyecto, integrador del gusto personal de su propietario y que agrupaba varios metros cuadrados en el Paseo Castelar, a solo pasos de El Reloj.

La casa, de tal Señor, con espacio de frontón ha sido necesariamente una casa taurina.

Y ahí, suponemos, han tenido que confluir algunas generaciones de gente del toro, esa fusión tan triplemente interesantísima entre los Gaona, los Garza y los Cabrera que, viendo por el espejo lateral, da la vista a Zacatecas y ahí entrelaza el rosa de Don Antonio y el verde de Don Julián, Llaguno, claro está. Por lo blanco entrelazados. Y por la brava sangre hermanados.

Hoy, como ayer había sido siempre, la histórica divisa rosa, verde y blanco regresa a La México en condiciones de México actual: nombre diferente, nuevos propietarios, olvido del actual aficionado, así como desigualdad en la presencia y el juego. Más una asistencia menos entendida y cada día menos enterada que ovaciona la mansedumbre.

Como ocurre en el arrastre al primero, para rejones.

Todo esto se acentúa con la aparición de un personaje a caballo anunciado como Joaquín Gallo, casi un inocente taurinamente. Ahondar en sus carencias sería cruel. Puede más el manso novillo en él y evidencia su precario modo de entender el toreo con tanto cambio de jacas, una a pelo, que no le sirve de nada.

Como es rejoneador a la antigua, no solo clava a la pasada, sino le alcanzan repetidamente –un alazán sale huyendo tras posible, de menos, puntazo- y además trae consigo Forcados. Él mismo solicita un tercer intento, infructuoso como los dos anteriores, de los Hidalguenses que sufren las iras del manso al que despacha el espada en turno a como puede.

Malamente. Tal como la gente al aplaudir al manso arrastrado.

Pasa demasiado tiempo. Para cuando el hermoso cárdeno segundo se parte un pitón cerca estamos de la primera hora de festejo. Una desgracia, con todo el tipo histórico de la casa, embistiendo fuerte, se estrella en el burladero de la Contraporra. Y deja las cosas en blanco para Paola San Román, injustamente colocada en este cartel tras ser ya triunfadora aquí.

El feo sobrero, arrea y complica las cosas a la queretana desde salida. Se crece en su descastamiento con la muleta y la San Román solo puede echar hacia fuera queriéndose ir todo el tiempo y termina con horrible bajonazo.

A este sobrero, Jorge Didier le hace un quite inoportuno.

En su turno, un novillo justo de presencia, intenta la caleserina, pero no pone orden previo al quite con los montados y como con la muleta le enganchan queda gusto y adelanta suertes ni el brindis ganadero le rescata. Y solo discretas palmas quedan.

Por ello, a la salida del cuarto, quienes seguimos el escalafón menor detenidamente, sabemos que hay posibilidad de salir del gris aburrimiento, que parece contagiar el cielo a los novillos. Más porque Rodolfo Mejía “El Tuco” es el espada en turno, el mismo que rompió quince años sin rabo novilleril en Aguascalientes y que tres años después llega a La México.

Saluda con rodolfina.

El nombrado, chabacanamente, “Ranger” es auténtica vuelta al pasado. Su agradabilísima cornamenta y bravura expresa, no solo de fondo, en varas es muestra de ello. Tumba dos veces. La segunda a Hugo Campos Rubio en la querencia pero la que a la postre le cuesta muy cara es justo la primera, que le propina a Juan Pablo González Villagómez quien no pica bien al recibir por dentro.

El novillo queda servido, incluso Mejía aunque tarde, se desmontera y el tercio cambia. No importa. Soslayando toda la autoridad, Juan Pablo González pega arteramente varios puyazos en el tercer encuentro a fin de cobrarse el tumbo. Y la autoridad, como la de la miscelánea sin clientela, leyendo el aviso de ocasión. En mutis.

Quita “El Tuco” y en la rebolera el novillo se emplea. El yucateco Lizama responde en su turno al quitar. Lo mismo que el novillo que incluso hace ver mal a Marco Dones al crecerse en banderillas.

Novillos como este, salen poco, con esa clase, esa espera a humillar y mostrar las palas antes de entrar a la muleta, de regodeo, deben siempre aprovecharse, aflorar el mejor concepto del toreo. “El Tuco” acostumbrado a lo instantáneo en plenos medios pega el afarolado de rodillas, cosa que incomoda a la asistencia, los pases por alto brindan aire al astado que le complica el cite, junto con el aire en la primera tanda.

En los medios, pasada la ráfaga, Mejía encuentra la forma de que sus muñecas se sintonicen con su acompasada cintura, eso le funciona perfecto. Pero, tras dos buenas tandas, de sabor y ritmo, con la derecha, no encuentra la forma de brindar espacio y trazar el toreo al natural.

Justo cuando más importa.

Por ello, usa la dosantina y la ranchera como recurso para emocionar y pasar al tercio. Entonces el novillo frena, hace mella el tercer y artero puyazo. Y peor el ahogo que de él hace “El Tuco” a quien mañas le sobran y por ello no nos extraña su tendencia al toreo invertido y a las manoletinas de rodillas. Falta la media altura, la fantasía natural que el toreo conlleva cuando deriva de un concepto genuino.

Vienen tres cuartos de acero tendidos y cierta petición. Bien negada.

El arrastre lento, por la nobleza, la bravura y la clase del novillo nos parecen buenos. Pero aplaudir en el arrastre los anteriores, más aun con la fichita que sale de quinto, un novillo feo y al parecer enfermo, es síntoma de clara confusión en la afición. Con él Ángel Lizama solo puede quitárselo a como su breve estatura taurina le permite, tras angustiosa larga cambiada en los medios, con honradez y ahínco le mata.

Aun así, la novillada cierra a tambor batiente cuando el huamantleco Emilio Macías, el tercero de tres hermanos que ya se han presentado en La México es volteado. Aun así, tras severo golpe el joven aplica medicina de capote bajo y trata de imponerse a un duro y exigente astado que llega muy sobrado al último tercio.

Poco falta para someterle pero realmente Macías no lo consigue. A pesar de estar cerca y ligar con la derecha termina desarmado. Digno, sobre todo en la gran estocada que consigue al volapié, momento brillante de la tarde.

Y no más.

Alguien me decía que lo complicado en ganadería viene en la segunda generación de propietarios. No es lo mismo que cuando ésta surge: las familias crecen, los gustos cambian y si la sangre no re-une, la bravura, el interés y la cohesión se difumina.

Algo así pasa con las casas, las grandes residencias de México. Injustamente, a las grandes obras de arte se las lleva, no el tiempo, sino los intereses, la ambición y, claro, muchas veces, la nula protección de la autoridad.

A la casa del Paseo Castelar, residencia Cabrera Llamas-Martínez, muy seguramente nunca le faltó arte, como al toreo cuando es bien hecho. Tal como a la divisa rosa, verde y blanco jamás le faltó bravura.

La ganadería de Jesús Cabrera Llamas, como tal, ya no existe, se borró como ese pequeño palacio polanqueño, tan “neocolonial” en su acento, tan blanco y rosa a veces, otras tan blanco y verde que fue tristemente derruido. Pero cuando el arrastre lento a la muerte se le brinda en homenaje es porque algo queda de la esencia y realmente no se desaparece aunque se materialmente se pierda.

Cierto, no ocurre esto con el bien raíz, seguimos destruyendo lo que tanto cuesta construir.

Menos mal el intangible paso de la bravura no es tan instantáneo de eliminar, no se rinde, claro, fácilmente pero… puede que el día llegar.

Quiera Dios siga vistiendo de oro y de seda el arte y la buena sangre.

Como siempre ilumina ver hoy lo que del original Chapultepec-Polanco queda.

Twitter: @CaballoNegroII.

RESUMEN DEL FESTEJO.

Plaza México. Temporada de Novilladas 2014. Domingo, Julio 27 de 2014. Segundo festejo de Temporada Chica. Menos de un cuarto de plaza en tarde cielo nublado, llovizna en el segundo e intermitente y molesto viento.

7 Novillos, 7 de D’ Guadiana (Divisa Rosa, Verde y Blanco) El primero lidiado para rejones. Segundo lidiado como sobrero tras inutilizarse el titular al partirse un pitón tras su salida. Desigual en presencia, el primero demasiado chico. Muy feo el quinto, mansos en general con excepción del cuarto, precioso cárdeno nombrado “Ranger” homenajeado con los honores del Arrastre Lento. El sexto muestra bravura seca y dura.

El Rejoneador amador, Joaquín Gallo (Usanza charra mexicana) División de Opiniones. A pie Paola San Román (Rosa y Oro) Silencio. Jorge Didier (Azul rey y Oro) Leves Palmas. Rodolfo Mejía “El Tuco” (Marfil y oro) Saludos. Ángel Lizama (Granate y Oro con remates negros) Fuertes palmas tras aviso. Emilio Mendoza (Azul noche y plata) Fuerte ovación. 

Los tres últimos espadas nuevos en esta Plaza.

Fatal la autoridad al no poner orden en el primer tercio del cuarto turno.

Destaca el picador Hugo Campos Rubio al picar en la querencia al cuarto.

Al finalizar el paseíllo se guarda un minuto de aplausos en memoria del forcado Eduardo del Villar fallecido a causa de una cornada en meses pasados.

1 comentario

Archivado bajo Afición, ARTE Y CULTURA, Bullfights, Crónica, CULTURA, ESPECTACULOS, Futuro Taurino, Ganadería, Lorenzo Garza, Luis Eduardo Maya Lora, Mexico City, NOTICIAS, Novilladas, Novilleros, Plaza México, Plazas, Rodolfo Gaona, TEMAS TAURINOS, Temporada Chica, TOROS Y TOREROS, Uncategorized, Vista Alegre

Las Mercedes de la Gloria – Vuelta triunfal de José Tomás en Juriquilla.

Derechazo de José Tomás en su reaparición en Juriquilla.

El esperado festejo se consuma y deja su historia para ser consignada y juzgada taurinamente, como si de una corrida más se tratara que no lo ha sido por el ambiente, la estela de torería y los momentos de gran toreo ocurridos. Un encierro que sin mayor aspiración en trapío de dos distintas ganaderías y la flojedad, encuentra dos toros de brava condición por cada una. Aun sin premio en el quinto turno, José Tomás redondea su mejor faena de siempre en tierras mexicanas mientras Fernando Ochoa deja la profesión para bien con emotividad y a hombros igualmente.

Por: Luis Eduardo Maya Lora – De SOL Y SOMBRA. Juriquilla.

Suena un grito justo cuando de pie, todo el pequeño pero hermoso coso de Provincia Juriquilla contempla el paseíllo, en escena casi sacada de un antiguo libro taurino: “¡A la gloria o la muerte, José Tomás!” dice un aficionado en el tendido de Sol general.

Así, en rigor contrastado, antagónico, contradictorio, ha de vivir la Fiesta por siempre.

En esa estela el gentío choca, a pleno palpitar, con la megafonía que insta al minuto de aplausos en memoria de José Chafik: la gloria taurina en vida y en muerte en menos de minutos contrastada. Se anticipa que el derroche de la corrida requiere de su necesario antagonista, el rigor, para con él encontrar la grandeza en todos sus aspectos.

Por ello, la asistencia no vacila en ovacionar entregadamente a los actuantes, ni duda en acallar a varios inoportunos gritones… que se defienden. O, en pleno tercio de muerte durante el primer turno, acallar la chocante voz callejonera que interrumpe el silencio, esa subclase del mundillo taurino tan capaz siempre de todo con tal de darse a ver en un plaza aun arrastrando el prestigio micrófono en mano.

Contestaba “Manolete” un comentario de su corte, según Alameda, de bufones y aduladores: “Manolo, ¿A qué se está bien hablando poco?” –Se está mejor callado. Contestaba el IV Califa. Sentencia que se percibe y se aprecia ayer en Juriquilla. Ni un pasodoble se toca en toda la corrida durante la lidia.

Ni hace falta. Silencio es oro.

Menos mal, casi solo el silencio contempla como el primero, de Los Encinos, justo de trapío, sospechoso –visto a tres metros de distancia- de sus astas, afloja y se quiere colar de salida por el lado derecho. José Tomás desdeña tal situación con su temple capotero a pies juntos, frena la embestida y luce pero de inmediato se palpa la flojedad y lo escaso de raza que está el astado con esa cara alta.

Tras puyazo de largo bien logrado y solo dos pares de banderillas, el brindis general resuena y el inicio alternado manda desviando la intención de frenar. El aguante de las dos primeras tandas de derechazos, a la distancia exacta con temple, transparenta el juego del cárdeno obscuro: insuficiente. Resiente el toreo al natural y va de bruces.

Por ello, los naturales de frente encelan, por templados, lo mismo que el afarolado con el de pecho que cierra la tanda, brilla el empaque, la sutileza de la doble trinchera cuando raja el toro. José Tomás no cae en la trampa. Vuelve a los medios, la muleta atrás a la distancia exacta provoca la arrancada de “Siempre Amigo” y a pies juntos el silencio se rompe con los derechazos bien estructurados e incluso la capetillina.

Ayudados finales anteceden en la suerte contraria la estocada tendida delantera, una oreja es suficiente, la vida no se agota en un solo acto. Vienen dos regalo de un Juez tan flojo como el reseñado toro. Vuelta aclamada, entrega al torero reaparecido para bien.

El manso de inicio segundo, cárdeno claro, bien armado de expresión seria, sale a topar, a colarse, a defenderse de mala forma, por eso Fernando Ochoa acierta y luce poderoso, al dar adentros, alternar lados de espaldas a los medios y cerrar capote con media castigadora pero fina por pitón derecho.

Mala suerte de Héctor Cobos que pica mal. El toro se adueña de banderillas y muestra querencia accidental al burladero de madera de la segunda suerte pero en cuanto tiene la muleta puesta va largo y por bajo. Esfuerza Ochoa, con la zurda consigue, tras de que el toro dice no a los medios, tanda larga, bien trazada en tablas.

Y otra más.

Tras vitolina y cambio de mano, vienen naturales que toma el toro con emoción y el michoacano liga con temple y verticalidad luchando incluso contra si mismo al momento del parón del astado. Doble dosantina alarga de más el trasteo y el feo metisaca deja todo en ovación.

Ese espadazo sume a la tarde en un compás de espera.

Porque José Tomás con el tercero, típico Fernando de la Mora de hoy, corto de cuerna, negro, chico, basto, torpe por dentro en sus embestidas, no logra acople y enganchado resulta. A pesar de su inicio chicuelinero y los lances a pies juntos, se ve por un momento rebasado. Quizá el toro requería sangrar un poco más, parece demasiado congestionado al salir del caballo. Llega la pañí del cielo, momentánea.

El madrileño, toda la tarde en los medios, solo destaca ligero al natural ataca demás y poco saca en claro. Justo cuando el negro toro quiere irse al tercio y frente a toriles, José Tomás pega un molinete invertido y al paso tan inteligente que con su salida cortar la del toro y lo vuelve a lo medios. Pero eso ha sido todo. Apuesta natural por el toro pero éste poco fondo tiene.

Así, cuando el dije lidiado en cuarto lugar, hermoso cárdeno “Toda una Vida”, nombrado, salta a la arena, los pronósticos se disparan, con esa expresión, la simetría ideal de pitones y la hechura perfecta. De inicio promete poco. Ochoa solo luce en una larga por pitón derecho, el toro es picado en la querencia, aprieta en banderillas y derriba a Alejandro Prado rescatado por Fermín Quiroz en gran quite.

Aclamados ambos.

Pero cuando Ochoa comienza a muletear y el toro a responder, a crecerse e incluso a invadir el terreno del torero, su fondo bueno rebasa sobre todo por el declinante lado derecho del torero. La única mácula del toro son los remates de pecho con la derecha le busca abajo y por ello no es merecedor, acorde al torero, de verle al natural.

Oreja de esfuerzo, pero de poca realización, con un toro que se queda en los medios esperando un poco más de mando y largueza de trazo. Arrastre lento ordenado quedaría grande al ver lo que a continuación estaría por seguir.

Lo hemos dicho antes.

Si hace unos años “Querétaro” ha sido nombrada la palabra en idioma español más hermosa, “Juriquilla” es la cuelga que adorna esa corona.

Los versos perdidos de Don Carlos Sigüenza y Góngora nos recuerdan: “Amaltea ministra los aromas//que en Querétaro opimo ha vinculado
como Reina de Flora//
donde en dudosa aurora
de la rosa y clavel el humor frío//se refina en carmín siendo rocío.”

Mercedes gloriosas.

Lance de José Tomás al primero de la tarde.

Ese rocío de amenaza carmín, ese clavel y esa aurora trae consigo el quinto de la tarde.

De mejor trapío, alto, menos sospechoso de cuerna, algo acochinado y berreón, el negro astado es toreado, mano de salida arriba, cristalinamente a la verónica por José Tomás con el sol que se esconde y la lluvia que, aparecida en el tercero, se esfuma.

El toro se defiende atacando, pelea fuerte en el peto, en banderillas aprieta y hace que Gustavo Campos luzca y salude sobriamente.

No hay terreno, en el arte del toreo, dice un poeta hidrocálido, lugar para la duda. Por ello, José Tomás vistos los autos del toro, se va los medios y con la derecha hace pasar desde el tercio a “Rey de Sueños” que responde por bajo al mando y la mano baja que le rompe largo y decididamente.

Hay emoción, distancia, temple y ritmo.

Todo en armonía de buen toreo.

Y la mano izquierda, al primer cite rechaza el toro en una colada, de frente visto hay hueco que percibe el astado de inmediato y a esa velocidad de pensamiento, José Tomás ajusta el sitio de la muleta en el mismo terreno para entregarse en el tiempo y lugar exacto al toreo al natural, cauce de tremenda vibración, largueza y muñeca rota.

Barridos los lomos, de pie la Plaza, la vuelta a la izquierda es rogatoria y otorgada por el diestro que aun más decanta desde el hombro, empinada la frente, rota la canillera, brazo en alto vuelo, hasta la yema de los dedos el pase natural de conjunción y lentitud con el toro que se emborracha de tanto temple.

De esa tanda, abrochada con el ayudado por bajo, sale toreando hasta el toro.

De tan borracho el de negro vuelve a decir que no al cite con la izquierda de José Tomás, rebotado de nuevo en susto grande, al estorbar el camino de “Rey de Sueños” seguro pariente de “As de Sueños” lidiado en Aguascalientes el año pasado. La “amplitud de palacio” y no la estrechez del pasillo le ha pedido el toro en el cite.

José Tomás la ha otorgado.

Por ello, lo grande de la faena, tras el susto, es que sin invadir, sin innecesarias bravatas, en el terrenal espacio y la celestial despaciosidad del finísimo deshilado –cualquier hidrocálida concesión es mera coincidencia- en los siguientes naturales hacen que la embestida del toro desencadene y entregue el olivo en la pugna y en la creación al torero. Los mejores naturales que ha pegado en México.

Aquí la faena, hecha por completo se alargó un espacio más. Es que la borrachera ha sido así de tiempo inexistente de movimientos aletargados, tiempo sobre destiempos. Tarda años en colocarse el aparato, ya para los ayudados el toro agarró aire pero también listeza.

Quizá manoletinas habrían ayudado. Pero no.

Pinchazo muy, demasiado, en corto. Faena de rabo, vuelta de lujo. Debieron ser dos vueltas. Si José Tomás no regresa luego de sentir la entrega de la gente… sería inexplicable.

Fernando Ochoa mató los dos más chicos de Fernando de la Mora justo para decir adiós. Con el de regalo le han dado dos tras estirarse al natural y con la derecha, matar bien y salir con su alternante a hombros añadido desprendido.

Luego las luces artificiales, la música, el derroche, la salida a hombros hasta con el empresario, una de las escenas hermosas de la para entonces noche.

Ha sido una Pena, regresando a la corrida, que el quinto, tras precioso lance al paso de su matador para llevarle al caballo, haya frustrado el último intento capotero de José Tomás en la tarde. Frustró el lance al paso y por las afueras para llevar al caballo que se habría rematado escandalosamente y, con la plaza en pie… tendríamos aun más.

Pero los toros siempre disponen el destino en la Fiesta.

Será a la vuelta. Porque la habrá.

A menos que José Tomás altere el inescrutable designio de Tauro, revoque la merced del arte y nos deje en la cuita inacabada de la desesperanza.

No lo creo.

Torear, siempre en el fondo, mas que su necesidad es su esperanza. Ojalá que lo veamos así, de verde esperanza la seda en oro bordada.

Como está la ilusión de todos.

Twitter: @CaballoNegroII.

RESUMEN DEL FESTEJO.

Provincia Juriquilla, Querétaro. Extraordinaria Corrida de Primavera 2014. Plaza de Toros Provincia. Lleno absoluto de “Agotadas las Localidades” en tarde fresca y nublada, con lluvia a durante el tercero y llovizna leve posteriormente. Ambiente y diversas personalidades en los tendidos. Comienzo retrasado 15 minutos.

7 Toros, 4 de Fernando de la Mora (Divisa Amarillo y Blanco) lidiados en tercero, quinto, sexto y séptimo lugares, este último como sobrero de regalo. Justos de presencia tercero y quinto, sin trapío sexto y sobre todo el sobrero, impresentable. Bravo y homenajeado con justicia en el arrastre el quinto de la tarde, “Rey de Sueños”, cárdeno obscuro, de interesantísimo juego. Y 3 de Los Encinos (Divisa Azul, Verde y Rosa) primero, segundo y cuarto. Justo de presencia el primero, con cuajo segundo y hermoso el cuarto, de preciosas y exactas hechuras, con bravura en el tercio final y nombrado “Toda Una Vida” homenajeado con el Arrastre Lento.

Varios de los toros sospechosos de pitones.

José Tomás (Esperanza y oro) Dos Orejas con leves protestas, Ovación tras aviso y Vuelta al ruedo aclamadísima. Fernando Ochoa (Canela y Plata) que se despedía de los ruedos. Ovación, Oreja, Silencio y Dos Orejas en el de Regalo.

Ambos espadas salieron en hombros junto al empresario

Hizo el Paseíllo como sobresaliente el matador de toros Víctor Mora.

Al final de la corrida el primer espada desprendió el añadido a su alternante.

Saludan Alejandro Prado y Gustavo Campos en banderillas, Fermín Quiroz tras gran quite a Alejandro.Destaca Miguel Cubero en la brega e Isabel Prado a caballo, lo mismo que el Puntillero toda la tarde.

Salida a Hombros de los toreros y Juan Arturo Torreslanda.

5 comentarios

Archivado bajo Afición, ARTE Y CULTURA, Bullfights, CORRIDAS DE TOROS, Crónica, CULTURA, DEPORTES, ESPECTACULOS, Faenas, Fernando Ochoa, Ganadería, José Tomás, Juriquilla, Luis Eduardo Maya Lora, NOTICIAS, Plazas, Poesía, Puerta Grande, Querétaro, TEMAS TAURINOS, TOROS Y TOREROS, Uncategorized

El Capea Jr. se encerrará con seis de Victorino en…¡Vitigudino!

image

De SOL y SOMBRA.

El torero salmantino Pedro Gutiérrez “El Capea” Jr. se “encerrará” con seis toros del ganadero Victorino Martín en la plaza de toros de Vitigudino (Salamanca) el próximo 16 de agosto.

El torero quiere dar un golpe de efecto en su carrera taurina en España, ya que en los últimos años se ha centrado en América,  especialmente en los ruedos mexicanos.

Lo recaudado, una vez liquidados los gastos, irá a beneficio de Cruz Roja Española, por petición expresa del torero.

Precisamente, el padre de El Capea, Pedro Gutiérrez Moya “El Niño de la Capea”, protagonizó una gesta similar en junio de 1998 aunque este si lo hizo en una plaza de primera y no en un pueblo desconocido para muchos aficionados.

La de su papá fue en la tradicional Corrida de La Prensa de Las Ventas en la que cortó tres orejas en la encerrona que también protagonizó con seis toros de Victorino Martín.

Twitter @Twittaurino  

2 comentarios

Archivado bajo TEMAS TAURINOS, TOROS Y TOREROS

Sánchez Bejarano, torero de culto.

image

Por Jorge Laverón.

Agapito Sánchez Bejarano (Colmenar de Montemayor, Salamanca, 1944) es torero de culto. Un torero para el recuerdo. Una pasión. Magnífico con el capote, torero de muñecas “partías”. Profundo, hondo muletero. Y sensacional con la espada. Un gran artista en el más amplio sentido de la palabra.

Un torero que no llegó a figura –ni falta que le hizo– y que hay que rescatar del olvido. Su empaque y torería son motivos suficientes para llenar páginas de la historia, de una tauromaquia que él hizo grande.

De novillero deslumbró en Madrid. En Las Ventas se presentó el 19 de marzo de 1967 y cortó una oreja. Repite el 1 de mayo y corta una oreja de cada uno de sus novillos con la plaza casi llena. El jueves 4 de mayo con novillos de Murteira Grave corta una oreja del segundo y las dos del quinto. Un triunfo irrebatible. Seis orejas en tres tardes, lo que le lleva a tomar la alternativa en plena feria de San Isidro, el día 20 de mayo con El Viti de padrino y José Manuel Inchausti “Tinín” como testigo. Fue ovacionado en los dos toros de Francisco Galache.

Repitió el día 25, en una corrida que pasó a la historia. Rafael Ortega, el torero de la Isla, cortó dos orejas tras realizar una de las mejores faenas que se han visto en Madrid, y Curro Romero fue detenido al negarse a matar el quinto toro. Sánchez Bejarano cortó la oreja del tercero. Vuelve a Madrid el 6 de julio para matar la Corrida de la Prensa, con Tinín y Paquirri. Cortó una oreja.

A pesar del gran ambiente que rodea al torero salmantino “sólo” torea 20 corridas en esta su primera temporada. Recuerdo la gran tarde que dio en la feria de Málaga, el 6 de agosto, con toros de Pablo Romero.

Le acompañaron en el cartel Gregorio Sánchez y Miguelín, que cortó cuatro orejas y dos rabos. Agapito cortó una oreja del tercero y las dos del sexto. Aquella tarde brilló en La Malagueta el torero de singular empaque e impar elegancia, además de inspirado. Imborrable la primera faena al “pablorromero”.

De poco le valió. En 1968 Sánchez Bejarano toreó 16 corridas de toros, ninguna en Madrid. Su carácter indomable, su bohemia, su independencia y también su orgullo de torero le perjudicó.

Los mezquinos intereses del taurinismo casaban mal con la clase del torero.

En 1965 vuelve a Madrid donde toreó cuatro tardes. El 6 de abril dio una vuelta al ruedo. El día 20 del mismo mes mata toros de Victorino Martín. No torea en la feria de San Isidro. El 18 de septiembre torea de nuevo “victorinos” y corta una oreja al quinto, sobrero de María Cruz Gomendio. El 28 de septiembre toreó de nuevo, esta vez, toros imposibles de García Romero. Acabó la temporada con doce corridas toreadas.

A Madrid no vuelve hasta 1972. En 1970 toreó 8 corridas y 6 el año siguiente. Para colmo sufrió graves percances. En 1972 torea en Madrid el 7 de mayo y corta las dos orejas del cuarto toro perteneciente al Conde de Ruiseñada. Es una de las mejores faenas de la temporada en Madrid. No torea en San Isidro al estar cerrados los carteles, pero sí torea cuatro tardes más. El 9 de julio cortó una oreja de a un toro de Miguel Zaballos, el 16 mató toros de Cuadri. El 6 de agosto triunfa –una oreja– con toros de Moreno Yagüe.

Toreó en la por entonces muy prestigiosa plaza de San Sebastián, en la Semana Grande donostiarra y corta dos orejas a un pablorromero el día 10 de septiembre. Torea en Madrid y da una vuelta al ruedo. Ese año suma 14 corridas.

En 1973 torea 12 corridas, cinco de ellas en Madrid. El 22 de abril la primera, con reses murubeñas de Félix Cameno. En San  Isidro torea el 31 de mayo, toros de Miura. El 18 de julio hace una gran, grandiosa, faena a un toro del Marqués de Albaserrada. Cortó una oreja, que debieron ser dos. Esta faena la brindó al público desde los medios con una especial dedicatoria a la andanada del ocho.

Fue una faena de arte –sobre todo con la izquierda–, valiente, era un torazo el del marqués, y dominadora –casi toda fue en los medios. Junto a la del toro de Ruiseñada, la mejor de Agapito en Madrid. El 16 de septiembre toreó la corrida a beneficio de la Asociación Benéfica de Auxilios Mutuos de Toreros, conocida por la del Montepío. Alternó con Antoñete y Dámaso Gómez y toros de Murteira Grave. Dio la vuelta al ruedo en el sexto. El domingo siguiente, 23 de septiembre, cortó una oreja a un toro del Pizarral.

Hasta seis tardes toreó en las Ventas, en la ya “su plaza de Madrid”, en 1974.

Siete corridas toreó este año. Comenzó la temporada el 14 de abril. Toreó en la feria de San Isidro el 13 de mayo –toros de Bohórquez y Andrés Hernando– el torero segoviano, ya de retirada, y el valiente torero de Cuenca Curro Fuentes. Bejarano dio la vuelta al ruedo a la muerte del segundo. El 21 de julio cortó su última oreja en Las Ventas, a un toro encaste Vega-Villar de Justo Nieto. Faena en la que volvió a brillar su extraordinaria calidad, su empaque, su clase. Toreó de nuevo el 28 de julio, el 1 de septiembre y el 27 del mismo mes.

Comienza, a pesar de sus incontables detalles, una larga decadencia. Torea muy poco y Madrid –siempre Madrid – es su único refugio. En 1975 torea cuatro corridas, las cuatro en Las Ventas, y sin ningún éxito. Mató toros de Victorino Martín en la feria de San Isidro junto a Dámaso Gómez y Miguel Márquez.

En 1976 torea dos corridas, una en Madrid el 25 de abril. En 1977 no torea.

En 1978 torea seis corridas, cinco en Las Ventas. Reaparece el 7 de mayo ante toros de Campos Peña. Vuelve a torear el 18 de junio ante terroríficos toros de Luciano Cobaleda. El 16 de julio da una vuelta al ruedo, tras una faena de su corte, de su buen corte, elegante trasteo –sin ligazón por la condición del toro de Camaligera– culminado de excelente estocada.

El periodista José Luis Ramón –admirador confeso de Bejarano–  lo describe así: “En la suerte suprema era un auténtico artista. Recuerdo su seriedad en la preparación, cómo adelantaba la muleta y la pierna, cómo daba el pecho y, finalmente, cómo se reunía con el toro, con auténtica clase”.

Volvió el 20 de agosto y cerró la temporada el 15 de octubre. En estos últimos festejos se vio a Sánchez Bejarano con el ánimo decaído. 1979 fue su última temporada como matador de toros en activo. Toreó una sola corrida, por supuesto en Las Ventas, y por supuesto con una ganadería difícil, sin garantías, como era la de García Romero. El festejo tuvo lugar el 7 de octubre y el cartel lo completaron los modestísimos “Rayito de Venezuela” y Curro Méndez.

Sánchez Bejarano comenzó a torear de becerrista en 1962. En 1963 debutó con picadores en Navalcarnero (Madrid). En estos primeros años fue su mentor Pepe Mirabeleño, el padre del gran torero Juan Mora, y luego le apoderó Manolo Escudero, el torero madrileño, artífice del toreo a la verónica.

De Manolo Escudero hereda Bejarano la magia de su verónica y también su elegancia, su estética, su extraordinaria majestuosidad con la muleta. Bejarano, Agapito Sánchez, nacido en Colmenar de Montemayor, pueblo serrano, cercano a Béjar, el taurinísimo
Béjar, del que tomó su nombre, se hizo torero en tierras cacereñas.

En 1965, el 5 de septiembre, cortó un rabo en Valencia. En 1966 toreó 35 novilladas y deslumbró en Sevilla el 11 de septiembre, la tarde de su presentación, en la que cortó las dos orejas a un novillo. Luego, al año siguiente, 1967, vino lo de Madrid.

A lo largo de su carrera como matador toreó 35 corridas en Las Ventas y cortó diez orejas. En el recuerdo quedaron, como también aquella de Málaga, la bella, y aquella otra en el viejo coso de “El Chofre”, en San Sebastián, la “bella Easo”, y ambas fueron con toros, bellos toros de Pablo Romero.

Recuerdo también con especial emoción un festival en la madrileña plaza de Vista Alegre, barrio de Carabanchel. Cortó dos orejas tras magistral faena. El festejo celebrado el 25 de octubre de 1977 fue a beneficio del sindicato Comisiones Obreras. Tiempos difíciles, pero allí estaba el hombre acostumbrado a toros difíciles, y a tiempos difíciles, a dar la cara, como siempre, allí estaba el hombre, el hambre y el torero, ¡el gran torero!

Agapito Sánchez Bejarano ha sido uno de los toreros de mayor calidad estética de su época. Por eso, sólo por eso, tiene escrita una página con letras de oro en la historia del toreo. Sí. En la historia del toreo.

Vía: http://feedproxy.google.com/~r/SalmonetesYaNoNosQuedan/~3/rP_vBn6j0jc/sanchez-bejarano-torero-de-culto.html?utm_source=feedburner&utm_medium=email

Deja un comentario

Archivado bajo TEMAS TAURINOS, TOROS Y TOREROS

El toreo de ‘Finito de Córdoba’ lloró a ‘Paco de Lucía’

20140303-012821 a.m..jpg

De SOL y SOMBRA.

Así lloró “Finito de Córdoba”, la pasada tarde del 28 de febrero de 2014, al irrepetible maestro de la guitarra Paco de Lucía,fallecido el día anterior, la que ya inició con un minuto de silencio, en su recuerdo. Su toreo de hinojos, de recibo al primer toro, tras aquel minuto de silencio, nos pareció impregnado de ese soniquete por Bulerías que nos legó la guitarra del de Algeciras. Continuó con el toreo a la verónica al compás de la magia que parecía llevar el aire por alegrías, de las manos del alma del guitarrista universal.

Su toreo de muleta fue profundo y “jondo”, majestuoso, como los trinos de la guitarra del gaditano en su Taranta “Fuente y caudal”, o los pellizcos de la seguiriya “Luzía” que el genio de la “sonanta” dedicó a su madre, (de origen portugués) la que lo trajo al mundo con esa virtud de transmitir con sus dedos el sentir flamenco de su corazón, ese corazón grande que dejó de latir privándonos de su presencia viva, pero no dela espiritualidad de su música, porque ésta ya es eterna.

Tres toros de Fuenteymbro, a cual mejor, lidió “Finito”, en esta XXI fiesta campera, organizada por ese incondicional CLUB que lleva su nombre, presidido por su incansable Presidente Manolo Cuevas Parejo, y celebrada como todos los años en ese marco incomparable de “Los Jardines Taurinos del Pilar”, a un tiro de piedra de La Carlota (Córdoba).

No faltó de nada

Como todos los años, allí no faltó de nada, desde los refrescos a los ricos caldos, y desde la exquisita cocina de aquel singular Hotel-Restaurante, tan taurino, incluido el rico potaje, a los sabrosos dulces de la tierra acompañados del reconfortante café calentito.

Esta noche, cuando la luna de los cerraos, la de los “enamoraos”, la de los toreros y poetas, se refleje en la arena del coqueto coso de “El Pilar”, recordando el sentido toreo del maestro “Finito de Córdoba”, añorará también la mágica melodía “Reflejo de Luna” por “Granainas” del genio flamenco que hoy llora el mundo entero, y sobre todo, su tierra Cádiz.

El temple por soleares

Quería Dios un torero
que rayara el infinito,
y señaló a Juan Serrano,
el que se apoda “Finito”.
Y lo hizo emperador
con el capote torero
y de muleta ¡el mejor!
que yo he visto en el albero.
No hay un pintor que pinte
su arte por naturales,
pero Paco le dio el temple
del compás por soleares.
Otro Califa torero,
otro ídolo en el ruedo,
gloria para la afición
que le grita en ovación:
¡Torero, torero, torero!.

Via: http://www.minuto90.com/index.php?page=86&ampliar=100049450

Deja un comentario

Archivado bajo NOTICIAS, Opinion, Poesía, TEMAS TAURINOS, TOROS Y TOREROS