Archivo de la categoría: TOROS Y TOREROS

@Taurinisimos Programa 37 – Fallas 2015. Morante de la Puebla y Leo Valadez.

Programa @Taurinisimos de @RadioTVMx del viernes 20 de Marzo de 2015. Conducen @MyRyCar, @CaballoNegroII y @JoseNinoG.

Actualidad Taurina. Feria de Fallas, Valencia 2015. Morante de la Puebla, Triunfo de Leo Valadez en debut novilleril. Brandon Campos en Juriquilla.

La próxima emisión de #Taurinísimo será el próximo viernes 27 de marzo de 2015 a las 7 pm a través de http://www.radiotv.mx con todo lo relacionado a Fallas 2015 y los Carteles de Aguascalientes, San Marcos, 2015.

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El Deshielo Novilleril – Tarde para el Olvido en Texcoco.

De lo poco bueno ayer, Diego Emilio con la Izquierda en Texcoco.

El balde de agua fría no lo da solo la lluvia que llega durante el primero y prosigue hasta los tres avisos en el segundo, no. Si la frialdad alguien la ha traído es el terrible encierro que contagia, al inicio de la Primavera, de la sensación de que el invierno para la novillería mexicana aun está y en pleno apogeo. Una plaza sin la iluminación necesaria, una autoridad vacilante y una tercia sin mínima suerte componen un cuadro donde la Afición taurina pierde.

Por: Luis Eduardo Maya Lora – De SOL Y SOMBRA. Texcoco.

Se echa al desfiladero el cartel novilleril en Texcoco. Si el año pasado se hace el esfuerzo de traer la novillada –también desigual- de Pepe Garfias, este año Texcoco presenta un encierro novilleril –duele decirlo- de segunda clase.

O de tercera.

Aun nos recordamos de ese bravo cárdeno garfeñísimo lidiado en cuarto lugar hace tan solo un año, “Debutante” nombrado, lo lidió Diego Emilio en medio de un vendaval tanto de bravura como de clima. Solo que aquella ocasión, a pleno sol, el fuerte viento pareció una prueba netamente taurina a sortear. Ayer la lluvia, el frío, la pésima iluminación es una prueba de resistencia para el público.

Sumemos a esto el nulo remate del encierro, la sucesión de caras alargadas, estrechez preocupante y nula bravura. Solo uno parece poder caminar un tanto mejor y es el horrible primero, un astado cariavacado, astiagudo y astilargo, feo de cabeza y terriblemente débil.

El hidrocálido Diego Emilio tiene personalidad, tan escasa en los toreros hoy en día, ha mejorado con el capote y prueba de ello son las cuatro verónicas de inicio, a compás abierto el sentimiento fluye, cuando este torero se templa su peculiar y sobrio estilo mezcla la emoción de su trazo. Preocupado de la aparente precaria situación del astado pide al piquero, joven y dinástico aspirante Daniel Morales, medirse.

Y esto solo ocurre a medias.

No interviene en quite Diego Emilio, cuida a “Bullanguero” en pos de encontrarlo en la muleta con mayor fuerza. Lo malo aquí es que estos novillos, dada su edad y su consecuente indefinición, incluso sus propias hechuras que les muestran correosos, son dados a mentir. De ahí que en el segundo tercio, con unas cuadrillas contagiadas de pesadez y flojera, el astado no se mejore, no se le temple lo suficiente ni se le encele.

El espada en turno, sin embargo, inicia alternando, sin forzar y el novillo derrumba.

Levantado a regañadientes, Diego Emilio toma distancia, la lluvia aparece y su toreo con la derecha lleva largo, templa y esto hace gradualmente recuperar al novillo. El temple y su milagro es, entre otras cosas, recuperar fuerza y aquí alguna mala maña porque el novillo se crece pero puntea. Entonces, en plenos medios, Diego Emilio torea abarca mejor la embestida, progresa en su trazo y, aun breves, sus tandas emocionan.

Se violenta el novillo al sentir que la muleta le puede por eso la sospecha de que su bravura es aparente se eleva. Diego pasa a la izquierda, parece acomodarse, cuadrar bien pero esa falta de usar la media altura para evitar así el enganchón le lleva a ser desarmado justo cuando la faena crecía… llega el desarme que la congela.

Sumándose el novillo al gris cielo que ignora el deshielo de la primavera.

Aun se la juega por alto con la manoletina pero ya el novillo, buscando las rayas primero y luego los tableros, se descompone. Pena grande la estocada atravesada que prologa el calvario del verduguillo, con unas cuadrillas de cerámica que no son capaces de enterrar ni de dejar el capote abajo. Y un Juez, Gilberto Ruiz Torres, al que le urge tirar aviso pero no empezar el festejo a tiempo.

Terrible.

La lluvia no trae abundancia, empaña a Diego Emilio y se carga a Antonio Mendoza en modo hibernación. Acusa el torear tan poco durante el invierno.

Pese a su buen recibo capotero al segundo “Tanguito” de mejor hechura aunque chico, no castiga lo suficiente pues el joven aspirante que vuelve a aparecer en la arena no atino y el novillo sangra poco. Aun quiere salir el montado a destiempo del ruedo, como pidiendo esquina, y en un error que cuesta caro, Mendoza no le regresa al sitio, deja crudo al novillo, sospechoso de debilidad, que crece en banderillas y en el tercio final.

Peor aun, Antonio no se dobla, inicia por alto equivocadamente porque el novillo aprende a protestar, agarra aire y se hace el amo. Por ello, a pesar de que Mendoza baja la mano con la zurda, no le termina por poder. Le somete poco, afloja cuando el novillo le engaña al grado de desarmarle y, pese a la estocada entera, arruinar su presentación texcocana con tres desesperantes avisos, mitad su culpa, un cuarto de las terribles cuadrillas y otro de Usía.

Frustrado y agobiado, que no queremos verle así, Antonio se va al callejón.

Y la desesperanza cunde.

A partir de aquí el encierro desmorona, con el geniudo tercero, al que pican poco, vuelven a confiarse los toreros y el espantoso novillo, de cabeza desproporcionada respecto de su cuerpo, se hace el amo con “El Moso” en penurias totales. El joven espada recibe al tratar de lidiarlo con la muleta un golpe horrible en la mandíbula al ser derribado y nuevo calvario al matar.

Un novillo de Los Cues salta en cuarto sitio. Corriente es el mejor denominativo a su estampa, con esos pitones sucios y feos que no tienen la blancura que en este encaste es fundamental. Berreón en todo momento, se encuentra otra vez con la disposición de Diego Emilio que le vuelve a mecer el toreo a la verónica y remata sensacional.

Nadie ordena en banderillas, sino al contrario.

El toro desarrolla, cerca de matadores, cortedad por el lado derecho: una querencia accidental. Frena y saca de toda colocación a Diego Emilio que intentaba iniciar por alto. Entonces el novillo parece pasar, mejor en los medios, lejos del burladero de matadores, solo que es otro espejismo, es la primavera que llega en el calendario mas no en una Plaza a la que los taurinos han abandonado.

Aun el hidrocálido se lo juega, le hace pasar por el lado izquierdo pero desiste de pisar el terreno y opta por lidiar de pitón a pitón metiendo la mano a la embestida, cosa nada aconsejable cuando se toca el lado contrario del astado, menos de esta birria que tiene todo menos ser una verdadera oportunidad. El colmo de la suerte llega cuando Diego Emilio mete entera que la propia muleta al vaciar arranca y extrae del novillo.

Ojalá y a Diego Emilio le permitan recuperar el tiempo que hace un año le quitaron.

A media luz -en Texcoco nadie hace nada por mejorar la Plaza iluminándola mejor- Mendoza, pese a cuatro faroles de inicio, no tiene posibilidad de iluminar nada con el manso y espantoso quinto que mete, literalmente, la revesar y al que al menos mata un tanto más decorosamente. Menos aun “El Mosso” demasiado nuevo para encontrarle las vueltas a los mansos.

¿Qué podrán los novilleros hacer en un medio donde les tienen congelados? Ni la primavera, la esperanza les deja.

Torean los de los compromisos y no los del mérito. Cuando los ponen les traen el desecho.

Lo malo es que para que lleguen las novilladas aun falta un tramo… para acabar el interminable invierno.

Twitter: @CaballoNegroII.

RESUMEN DEL FESTEJO.

Texcoco. Feria del Caballo 2014. Plaza Silverio Pérez. Domingo, 22 de Marzo de 2015. Segundo Festejo de Feria. Segunda Novillada. Menos de Un Cuarto de Plaza en tarde fría, con lluvia desde la lidia del primero y hasta la muerte del segundo.

6 Novillos, 5 de Maravillas (Divisa Rosa y Morado) Desigual en presentación. Esmirriado y trasijados en lo general, estrechos de sienes y cariavacados los tres primeros. Mejor conformados quinto y sexto. Mansa en general, geniudo el tercero y con nobleza aunque débil el primero. Y 1 de Los Cues (Divisa Naranja y Blanco) lidiado en cuarto turno. Feo y chico de feos pitones, berreón y rajado al llegar al último tercio.

Diego Emilio (Gris Perla y Plata) Saludos tras Dos Avisos y Silencio tras Aviso. Antonio Mendoza (Turquesa y Oro) Silencio Tras Tres Avisos y Silencio. Emiliano Villafuerte “El Moso” (Marino y Oro) Silencio tras dos avisos y Silencio.

El segundo espada nuevo en esta Plaza.

Fatal las cuadrillas a pie, Juan Ramón Saldaña pasando por alto los cambios de tercio e interviniendo en exceso en la lidia y enganchado. Igualmente, al momento de descabellar el segundo espada su primero, ninguno de los subalternos es capaz de dejar el capote abajo. Pica a los dos primeros sin mucha suerte el aspirante a picador Daniel Morales.

@Taurinisimos Programa 36 – Guadalajara Cerrojazo. Feria de Castellón. Manzanares a Hombros.

Programa @Taurinisimos de @RadioTVMx del viernes 13 de Marzo de 2015. Conducen @MyRyCar, @CaballoNegroII y @JoseNinoG.

Actualidad Taurina. Guadalajara 2015, José Julián Llaguno. Aspecto Regulatorio de la Fiesta en México.

Salida de Simon Casas de la FIT. Polémica sobre Pablo Hermoso de Mendoza y adelanto de Aguascalientes 2015.

Ferias de Levante. Faenas de Manzanares, Padilla y Morante en Castellón

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Opinión: Casas da un portazo y se va del grupo taurino hispano-mexicano.

Por J.A. del Moral.

La noticia ha caído como una bomba en el mundillo taurino. Aunque Casas ha afirmado que se va por motivos personales, seguro que será por desavenencia con el tinglado. El afaire de los cuatro desertores de Sevilla debe haber pesado en tan radical decisión porque, no en vano, la manera con la que se han comportado estos toreros no es de recibo se pongan como se pongan ellos, sus panegiristas y sus incondicionales.

Ponto se sabrá todo porque en este mundillo taurino las cosas corren como la pólvora. Por el momento, Casas solo ha manifestado que “he preferido guardar mi libertad empresarial”. Preguntado por la existencia de un contrato firmado por las partes con anterioridad ha puntualizado que “se había firmado un acuerdo de negocio pendiente del contrato definitivo”.

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Joselito Adame sigue infringiendo el reglamento, ahora fue en Apizaco.

Joselito Adame en imagen de archivo.

Por Juan Carlos Valadez – De SOL y SOMBRA.

Joselito Adame continúa abusando de su condición de figura en la presente temporada mexicana y esta vez lo ha hecho en Apizaco.

¿Por qué? Pues porque una vez más la primera figura de México permite que se infrinja el reglamento (como sucedió en Mérida con el toro del alambre) y no se respete a un compañero de profesión, ni la antigüedad de alternativa al aceptar que Angelino le abriera plaza al rejoneador Hermoso de Mendoza como sucedió ayer en Apizaco.

Joselito como primera figura del toreo tendría que haberle dicho al rejoneador Navarro que cuando actúen juntos, el reglamento se respeta y el rejoneador abre cartel por antigüedad. Pero no sucede así, Pablo Hermoso hace lo que quiere y Joselito  al parecer se tiene que aguantar, porque el que lleva la gente es el rejoneador.

Ante esto Joselito debería de pedirle a su administración que no lo ponga más con Hermoso, para no ser comparsa de esas infracciones y faltas de respeto al resto de sus compañeros, pero esto no pasa y Adame le sirve de socio en sus faltas al reglamento al rejoneador.

¿Con estas figuras queremos que la fiesta resurja? ¿Estas son las figuras del toreo de México? Ahora lo entiendo todo, más que figuras son figurines de acción, que dejan que cualquiera que venga de ultramar les pise el jardín, porque los excesos de Pablo Hermoso son ya excesivos.

Pareciera que más que el amor a su profesión, a Joselito Adame actualmente lo que más lo mueve es el dinero y torear lo más que pueda sin importarle mucho lo que pasa a su alrededor. Porque lo de ayer en Apizaco resulta algo imperdonable, viniendo de la máxima figura del toreo de nuestro país.

Saturado de corridas aun así le quieren armar más encerronas, festejos épicos con luz y sonido, tan solo para demostrarnos que es algo que todavía no es o por lo menos no es lo que refleja en el ruedo y en los escritorios.

Ayer quedó demostrado que fuerza ante figuras como Pablo Hermoso no tiene o no le interesa mas que ir a lo suyo, porque de otra manera debió de haberle exigido un mayor respeto al rejoneador con Angelino  y sobretodo hacia el mismo reglamento.

¿Quién te viera y quien te ve José?

Apizaco, Tlax.-  Monumental Rodolfo Rodríguez ~ El Pana ~ Corrida de feria. Casi lleno. Cuatro toros de Rancho Seco, bien presentados y dos de Teófilo Gómez para rejones, muy justos de presencia. José Luis Angelino: Palmas y dos orejas. El rejoneador Pablo Hermoso de Mendoza: Dos orejas y silencio. Joselito Adame: Palmas y silencio. Pablo Hermoso no abrió plaza, obligando a Angelino a abrir plaza, lo cual infringe el reglamento.

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Torero de Cadillac – La Mitología Fundacional de la Afición por los Toros.

El Carro de los Toreros ante el Asombro de la Afición.

A diferencia de muchos de nuestros lectores, yo no nací en una familia de aficionados que me hayan inculcado los pilares de la fiesta desde pequeña. La narración de una anécdota que mi padre vivió en sus años adolescentes, cuando obtuvo su primer trabajo en la Ciudad de México, implantó en mí niñez el cuestionamiento de una fascinación. Todo eso me llevó, años después y en mis días de preparatoria, a indagar por cuenta propia. Compré y leí mi primera tauromaquia, la de Enrique Guarner –que aún conservo-, me fui a la Plaza México un domingo y pagué un sitio en las más baratas alturas. Y ese fue el momento en que me entró el veneno. He aquí una nostálgica recreación, la mitología fundacional de mi afición.

Por: Fabiola FloresDe SOL Y SOMBRA.

A mi padre, desde mi amor más puro y absoluto.

Los niños interrumpieron su cascarita cuando vieron al nuevo aprendiz. Entraron corriendo a darle la bienvenida de rigor. Recitaron su repetido discurso y se fueron a la calle con cara de satisfacción. En cuanto el susodicho tuvo un poco de confianza con sus nuevos compañeros inquirió:

-¿Es cierto que ahí estaba colgada una cabeza de toro? señaló a las alturas de un muro. Se sucedió la usual explicación con son de monotonía.

- Si, allí la tenía el patrón pero se cayó hace dos años cuando el temblor del Ángel. Ahora está en su sala.

Esos eran territorios prohibidos, tal vez no podría verla jamás.

En el ya bien establecido taller en la calle Paniagua evidenciaba, a cualquiera que atravesase el umbral, las varias décadas que respaldaban el oficio del dueño, Jorge Montero.

Se curtían las pieles utilizando enormes bandejas y tinas en un patio grande y soleado, a pocos metros, también al aire libre, estaban las piedras de mármol y las cuñas para curtir. Los cuartos que no estaban dedicados a la vivienda de la familia alojaban largas y angostas mesas subrayando la largura de las paredes. Tenían que ser muy resistentes para sostener el peso de esos tajos de mármol que enfrente tenían lo que parecían nichos de palomas enanitas.

Cada piedra era asignada a alguno de los maestros talabarteros, guardaban sus innumerables bastones de metal con diseños en las puntas –de diferentes grosores y larguras- en cubitos de madera. Allí no moraba el silencio en horas de trabajo, grabar las pieles producía un concierto de golpeteos constante. Inclusive, se llegaba a una especie de ritmo musical comunitario cubierto de nicotina, en aquel entonces fumar era un ejercicio de interiores.

De las paredes colgaban diversos utensilios: cuchillos muy delgados de diferentes curvas, punzones gruesos y angostos, tijeras, hebillas, remaches de metal, broches, agujetas de cuero, etc. Bocanadas de inspiración recibían a las canciones provenientes de la radio con Julio Jaramillo, los Tres Ases o Los Dandys.

Existía una planta constante de artesanos valiosos eran hombres orgullosos de su oficio. Y muy bien pagados pero algunos puestos eran dedicados a aprendices eventuales quienes, muchas veces, no mostraban mayor interés por llegar a ser talabarteros. En vísperas a las primeras corridas de la temporada, los trabajadores de mayor antigüedad apostaban vaticinando quién sería el joven aprendiz elegido para ese año. Cosa difícil, tomando en cuenta los requerimientos físicos y de edad que debían reunirse.

El ritual de Jorge Montero tenía que resultar lo mejor posible.

Sólo conversaban de su deporte favorito cuando jugaban, ya como equipo, los sábados en una cancha cercana. Los llamaban los “cuereros” pero empezada la Temporada Grande de la Plaza México no se conversaba de fútbol con el patrón merodeando. Montero se consideraba un buen aficionado. Y aunque el sagrario a su afición no lo había levantado en su taller toda su parafernalia la atesoraba, lejos del polvo y del humo, en los cuartos contiguos donde habitaba su esposa y los pequeños hijos.

Durante el partido sabatino y por boca de Vicente, los aprendices se enteraban del susodicho ritual, él se deleitaba al verles las caras asombradas cuando se enteraban del asunto. Les remarcaba con dramatismo:

-Algunos años, o temporadas como dice Don Jorge, nadie ha dado el tipo. Ni los más jóvenes, entonces el lugar lo toma Juan

-¿Cuál Juan?

-Aquel, el defensa central que más corre y menos panza tiene.

-Pues no tiene muy buen porte que digamos…

-Si no hay mejor candidato… no puede ser un chamaco. ¡Vamos! Tiene que ser creíble. Cuando eso pasa Don Jorge le avisa con tiempo: “Juan, ponte a dieta”.

Iban pasando las semanas. Se acercaba el día marcado en el calendario, Jorge Montero había hecho las diligencias pertinentes. En el taller se hablaba con entusiasmo entre compañeros:

- ¿Ya fue al banco el patrón? ¿ya hizo el retiro? Sí, creo ya fue la semana pasada.

- Si yo tuviera más confianza con él le recomendaba otro color, algo más serio.

-A mí me gustan los colores claros- dijo Juan. -Es que eres como jarro de Tlaquepaque…

Llegó el día de la corrida, risas inundaban el ambiente, todo mundo había pospuesto pendientes.

Ese domingo los niños desarrapados de la Colonia Moctezuma rodeaban con admiración el formidable y brillante Cadillac convertible que Jorge Montero rentaba en una agencia.

Desde temprano los ayudantes se esmeraban en lavarlo y encerarlo centímetro a centímetro; los reflejos del sol cegaban a los chiquillos, no se atrevían a tocar el imponente auto, a pesar de su preclara curiosidad, por aquello de los regaños. Juan se tomaba tan en serio su papel que estaba en capilla con dos días de anticipación. Todos sabían que el patrón tiraba sus ahorros por la ventana, en el taller había comida y bebida en abundancia.

Montero llegó con el terno rentado, fulgurante, bien cuidado… era su día, sus manos prepararon la silla con reverencia.

Alguien se atrevió a decir:

-El rojo no le queda a Juan. Don Jorge le arrojó una mirada seria y contestó:

-Yo soy quien decido. Este año Juan se vestirá con este terno… y no es rojo, se dice: “teja y oro”.

Juan entró al diminuto cuarto contiguo. Sólo Jorge Montero y su sobrino eran quienes llevaban a cabo el ritual del vestir a Juan.

Capilla, veladoras, rezos, no faltaba un detalle de toreros; de la taleguilla a los machos, todo velado de ceremonia, la montera y el capote de lujo en su sitio. Era habitual un pasmo de admiración de los aprendices cuando atravesaban el quicio del taller, testigos por primera vez de un acontecimiento de tal magnitud, quedaban boquiabiertos al ver a Juan transformado.

Jorge Montero llevaba su mejor traje y despeinando a sus pequeños dijo: “es hora”.

Besó en la frente a su mujer, le susurró al oído: “Deséame suerte, a mí y a Juan”.

Con paso firme él y su “torero” se abrieron paso entre la multitud del vecindario que esperaba fuera del zaguán. Los niños los escoltaban hasta el Cadillac convertible que adornaba el asfalto sólo por ese día y ese atardecer. El Cadillac tenía la capota puesta. Montero, se persignó, se instaló en el asiento y hecho a andar el vehículo rentado.

-¿Estás nervioso Juan? Preguntó orgulloso, Montero.

- Un poco, nunca me he visto en la necesidad de dar explicaciones, pero uno nunca sabe.

- Tú tranquilo que yo soy tu “apoderado” yo hablaré por ti si se ofrece.

Indescriptible el gozo que sentía Jorge Montero sorteando el bullicio dominguero de la Ciudad de México. Los vecinos de la colonia detenían su andar para admirar un auto que seguramente se había extraviado o pertenecía a alguien ajeno al vecindario, algún rico o un viajero. Panaderos en bicicleta hacían un alto para admirar dicha máquina mientras sostenían en la cabeza enormes cestos llenos de pan.

Montero saludaba con majestad a los grupos de mocosos que al inicio del trayecto admiraban el paso del vehículo, luego hacía sonar nervioso el claxon desde lejos; aquellos interrumpían su juego de canicas mientras se preguntaban unos a otros si era algún boxeador o artista famoso. Por fin, tres cuadras después, se divisaba el enorme letrero que promocionaba la compra de terrenos en la Colonia Moctezuma y que enfatizaba: “A cinco minutos del Zócalo”.

El paso del Cadillac era el paso de una calesa de toreros, lento, firme y sereno.

Era entonces cuando Juan gozaba el momento de entrar en el Viaducto, la moderna Avenida que acompaña a un río oculto. A su humanidad de simple ciudadano de a pie le entraba algo extraño en el estómago, eran las mariposas en vuelo de la modernidad que le hacían consquillas.

- ¡Qué de padre les quedó esto! ¿Verdad Don Jorge?

- Pero, muchacho, si ya tiene diez años.

- Para mí es nuevo.

Cuando divisió la salida a la Avenida de los Insurgentes el “apoderado” preguntó a su pasajero:

- ¿Listo? Bueno… ya vamos.

Entonces accionó el mecanismo.

En ese momento la capota se plegó hacia atrás. Despacio se abría dejando entrar el cielo, las luces del terno delatarían que él, Jorge Montero, era el chófer de un torero y además un operador de grandes aptitudes, nadie manejaba con tanto estilo y fumaba un puro al mismo tiempo.

Con destreza, Juan se encargaba de extender el regio capote de paseo justo detrás de él, sobre la capota plegada mientras el corazón de Jorge Montero experimentaba una especie de taquicardia a medida que el tráfico se apretaba, la multitud aparecía al acercarse claramente a la Monumental Plaza México.

De los camiones y tranvías desbordantes de pasajeros aficionados, salían vítores y gritos de: “¡Suerte, suerte torero!”. Pero los que tenían mejor vista y mayor sonrisa eran los atrevidos que preferían tomar el camión de “a mosca”, tanto malabar suicida valía la pena para ahorrar monedas y poder deleitarse con una cerveza “de categoría”. Estos se estiraban y apoyaban de donde se pudiera para ver al que vestia de teja y oro.

Los dos tripulantes del Cadillac se sabían cerca de su destino.

Poco a poco, los grupos de caminantes se iban multiplicando, más y más, al conjuro del cartel que marcaba la Regia Inauguración de Temporada; floristas poblaban las esquinas, los autos caros se duplicaban, todo se sucedía entonces con aun más lentitud. Ese era el ritmo que el dueño del taller buscaba, piano, piano. Cómo le causaba especial placer ver a las mujeres, que se les dificultaba por la altura de sus tacones, frenar su andar para girar bruscamente y buscar el Cadillac en la avenida.

Y oia la dulce vocecilla: – ¡Mamá, mira! Un torero. ¡Saluda, saluda!

O la voz juvenil: -¡Suerte Maestro! A cortar las orejas…

Un diálogo aquí:

- ¿Quién es el matador? No recuerdo el nombre, creo que nació en una hacienda.

- Yo le he visto mejores vestidos, este color no lo usa mucho. Yo sólo le he visto petardos.

-¡Qué va! Si viene triunfando de España. Y se trajo el “duende” torero.

Una discusión allá:

- Qué gusto que sea nuestro paisano. ¡Torero!

- Si ese nunca se arrima.

- Muy su opinión, pero ése… ¡ése sí se mancha el traje!

- Hoy abre la Puerta Grande.

Cuando dejaban Insurgentes y tomaban la calle Holbein ya arrastraban a un todo un séquito de simpatizantes que mostraban al cielo un entusiasmo de guates femeninos y viriles sombreros. Algunas aficionadas se veían tentadas, de manera anticipada, a arrojarles las flores que llevaban.

- ¡Anda! Aviéntale el sombrero.

- Este no, si es nuevo.-

Claro, porque “de Sonora a Yucatán”… Los policías les abrían el paso vedado a otros con ese halo que guardan la autoridad para el coche de los toreros. Los minutos corrían, la hora del paseillo se acerca y el toque de cuadrillas está apunto de llamar.

El secreto estaba en la precisión de los tiempos, tenían que ir lento y llegar tarde.

La multitud todavía rodeaba a Jorge Montero y a su falso torero con alegría apresurada, ya era hora de entrar a localidades para no perder el paseíllo. Veinte minutos, lenta procesión, dos vueltas a la plaza, un giro furtivo y discreto… la capota volvía a su lugar.

Juan se recogía en el interior y se cubría con una manta que estaba bajo el asiento delantero. Montero arrojaba bocanadas de satisfacción, otra Temporada, otro capricho cumplido.

Para la siguiente y Dios mediante…

-Cada vez te sale mejor Juan, enhorabuena.

-Gracias Don Jorge, es fácil si hago lo que me dice, no hablo con nadie.

-Pues al taller, a escuchar la corrida por la radio con unas buenas caguamas.

Embriagados en su euforia, no advirtieron por el retrovisor el blanco pañuelo agitado con el que una niña los despedía desde una esquina, ayudada por su padre, apoyada en un poste y soñando el traje del luces de aquel negro Cadillac.

Twitter: @Cassiel_28.

El eterno misterio del coche de los Toreros.

Programa @Taurinisimos – Emisión 34. La Controversia de Mérida. Temporada Guadalajara.

Programa @Taurinisimos de @RadioTVMx del viernes 27 de Febrero de 2015. Con @MyRyCar, @CaballoNegroII y @JoseNinoG. Emisión XXXIV.

Análisis sobre la controversia de Mérida con los toros de San Isidro y la Autoridad de Plaza.

Toros en Guadalajara 2015, Corrida de Los Encinos. Faenas de Alejandro Talavante y Joselito Adame. Imágenes discurso Julián López “El Juli” en Albacete.

La próxima emisión de #Taurinísimo será el próximo viernes 6 de marzo de 2015 a las 7 pm a través de http://www.radiotv.mx

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