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El Diluvio que Vino – Paso al Frente de Diego Emilio pese Azote Pluvial.

Diego Emilio somete con la derecha a “Guardián” de San Antonio de Triana. Foto: Humbert.

Justo cuando la tarde ha calentado su emoción, cuando se palpa que el encierro puede caminar, la llegada del diluvio, de un chaparrón inmisericorde deja en puntos suspensivos la novillada que cierra el casi interminable Agosto. Al borde de la oreja por su falla con el estoque queda Diego Emilio, mientras que Edgar Badillo se estrella delante de un débil novillo y el debutante Luis Cuellar se estrella con el agua y su propia imposibilidad.

Por: Luis Eduardo Maya LoraDe SOL Y SOMBRA.

Suele decir y con toda razón Bardo de la Taurina: “Los toreros cuentan con una sola oportunidad en la Plaza, el segundo toro del lote que matan realmente es un regalo.” Es cierto.

Ayer tal principio taurino se hace bueno.

Porque cuando Luis Miguel Cuéllar, fuera de toda forma torera, impresentable, lejos de parar pies y siempre brusco en los toques, finiquita el novillo de su presentación en La México, el diluvio ha no solo llegado, sino que se estaciona en Mixcoac violentamente.

Recuerdo lo que apuntamos aquella tarde de Enero de 2012 cuando la corrida de Arroyo Zarco apenas alcanzó a lidiarse: “Agua, agua… para no lidiar el toro del Cutzamala” pero también rogábamos: “nunca en domingo” De bruces nos vamos, estrellados y contrariados por no poder conocer cual era el final de la tarde.

Gris e inundado de lluvia en su remate, contrasta con el inicio a pleno sol, a arena mojada y principalmente a ilusión a tope.

Tal como demuestra el gesto de Edgar Badillo.

El que abre festejo muestra estrechez de sienes, clara falta de remate en los cuartos traseros, no obstante, trae el pitón blanco, simétricas astas y largueza al embestir de inicio. El novillero zacatecano comienza con aseo en el lance natural y prosigue tras puyazo algo trasero en dos chicuelinas de las cuales sale desarmado con el burel descuadrado. Acusa de inmediato alguna lesión, quizá por lo mojado de la arena, para que algunos levanten la cara hacia la Autoridad.

Pero, ya sabemos, al toro mexicano hay que esperarle, algo casi siempre le hace sobreponerse incluso de tropelías o de su flojo paso en banderillas. Badillo toma los palos y cita para la galería con poco temple en la ejecución de las suertes ante el novillo muy a menos y del que queda saber si lo rescatará la bravura… o el temple.

El inicio arriba, ayudándose con ambas manos y alternando perfiles mantiene al astado en pie porque demanda pulso, suavidad, precisión y virtudes que no abundan generalmente. En los primeros derechazos, Edgar Badillo adelanta y la tanda es brevísima. Por ello, al tomar la muleta con la izquierda, el público le corea con justicia pues tira y completa el pase natural para rematar con el de pecho.

En torera escena.

Prosigue. Y espera al novillo no fuerza y tersa la mano torea en la siguiente tanda. Justo cuando crece la expectativa, Badillo comienza a notar que el toro flojea y su pulso ataca más de la cuenta en el cite, pese a arrojar vuelos y salir antes de la suerte en los remates abajo. Ante la falta de fuerza, la intermitencia del temple no termina por hacer recuperar las fuerzas al cornudo y la cosa no remata.

Pinchazo en la suerte contraria pese a lo humillado del novillo antecede al silencio.

Y a la emoción.

Todo lo que hace Diego Emilio, da la impresión incluso fuera de la cara del toro, lo tiene. Será porque su toreo es tan sincero como la plata –ya decíamos la semana pasada- que borda la seda gris de su terno. O el compás de su verónica. Así recibe a “Guardián” con el zacatecano e irrenunciable tipo de la casa en su fina estampa. El novillo de largo y el hidrocálido en despliegue franco de tela rosa pega tres lances.

Solo Dios porque no sigue a la verónica hasta la boca de riego. Cambia el manto capotero por la manida chicuelina, no obstante su frescura y tino que con toda soltura remata con airosa rebolera.

Sin atadura alguna, Diego Emilio se va a los medios, el puyazo ha sido breve y el novillo empuja abajo. Por ello, a pleno sol, mecha encendida y fulgurante, el cite a larga distancia trae las gaoneras a pies juntos, verticalísimas, la tercera en quietud y el remate en amplitud torera.

Emoción indubitable.

Juan Domingo Argüelles, bien lo dice, “Poesía sin emoción está condenada al olvido” Será difícil olvidar este quite. Malamente, la cuadrilla, incapaz y vacilante, olvida hacer que el toro no progrese en banderillas, se afloja y reserva, echa la cara arriba pese a la brevedad del tercio.

Brindis general.

Pies juntos bajo montera y la medicina perfecta llega para el novillo que vacila entre el burladero de la Porra y la Puerta de Cuadrillas. Casi en la boca de riego, cinco ayudados por alto y con la zurda el de pecho hasta el cielo rematado. Para la primera tanda Diego Emilio hace lo que de él se espera, el novillo va largo y el traza tres derechazos largo, recuesta sobre la propia suerte y extenso, templado es el remate.

Creciendo prosigue.

Baja la mano con la derecha y de nuevo los tres primeros hacen vibrar pero el cuarto, tan necesario no llega pues el novillo hace a Diego Emilio anticipar el remate al comer terreno, hay algo después de los segundos y terceros muletazos que impide que el torero conjunte en mayor cantidad las tandas, no obstante, martinete y rodillazo mantienen el interés tras nuevo forzado de pecho.

Será que hace falta un toque o ganarle un paso al novillo que vende caro proseguir sobre la tanda luego del tercer muletazo. De ahí que enmiende el cambio de terreno a los medios y a cambiarse a la izquierda de nuevo empapa al inicio del cite pero el novillo, que prende su embestida al ver la muleta cuadrada, aprieta en demasía para dejar la tanda inconclusa…

La protesta del novillo es clara pero también importantes son los inicios que tiene de cada tanda como también los muletazos del torero. Diego Emilio está en el punto de romper y pronto ocurrirá. Mientras tanto, sus derechazos finales y sus manoletinas despiertan emocionadamente una faena que solo un desplante censurado exageradamente y un pinchazo tienen como mácula.

Luego la estocada entera. Y otro detalle.

Qué no habrá “esquina” suficiente para decirle al torero que no se toma una ovación o trofeo alguno hasta que no sea arrastrado el burel. Preguntamos esto puesto que el arrastre es el reconocimiento póstumo, casi un código entre beligerantes que hay que respetar.

Tal como no lo hace el clima que apenas termina de saludar Diego Emilio y azota la Monumental, primero en remolino, luego a ráfagas, chubasco, viento cruzado, inundación, oleaje y demás características propias de la antigua Ciudad lacustre.

Dicen que el torero no ha de temblar nunca, nos recuerda Juan Sánchez Vigil: “Ser torero//una pasión que se lleva en el alma.//Ser torero//una sensación que a veces espanta”. Ayer no aleja al diluvio, cierto. Ni por asomo.

Por ello, cada que se toree es y hay que verle como la oportunidad, el único espacio que puede tenerse para mostrarse y no pincharla.

Que cuando la pañí ataca…

Twitter: @CaballoNegroII.

RESUMEN DEL FESTEJO.

Plaza México. Temporada de Novilladas 2014. Domingo, Agosto 31 de 2014. Séptimo festejo de Temporada Chica. Menos de un cuarto de plaza en tarde cielo soleado durante los dos primeros turnos y terrible, inmisericorde, ventoso e implacable aguacero que da al traste con la novillada a la postre suspendida.

3 Novillos, 3 de San Antonio de Triana (Morado y Blanco) Dispareja en presencia, el primero sin remate y sin fuerza, a punto estuvo de inutilizarse tras el primer tercio. Destaca el segundo por su importante inicio no obstante no termina por romper al final. El tercero ha tenido voluntad para embestir por bajo en varios momentos sin que fuera aprovechado cabalmente.

Edgar Badillo (Obispo y Oro) Silencio. Diego Emilio (Gris perla y Plata) Fuerte Ovación con Saludos. Luis Miguel Cuellar nuevo en esta Plaza (Marino y oro) Silencio.

La Autoridad tras abrir un compás de espera de quince minutos arrastrado el tercero, determinó correctamente suspender el festejo al quedar el ruedo absolutamente inundado sin que pareciere posible la continuación por la tremenda cantidad de agua que se ha vertido sobre la Monumental.

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Paco Baruqui dice: Buenos prospectos, pero… ¡Atención con Mendoza…! – Abre Guadalajara.

Así corrió la mano Antonio Mendoza… lástima la espada.

Así corrió la mano Antonio Mendoza… lástima la espada. Foto: Gus Pelayo.

Al fin, por fin y en fin, para los aficionados a los toros,arrancó la temporada novilleril enmarcada, como siempre, con la ilusión esperanzadora de que la savia nueva de la torería nacional, proyecte promesas, que de noveles se trata, para que el interés vuelva a las plazas en el buen ánimo de los que disfrutamos con la más bella de todas las fiestas.

Por: Francisco BaruquiEl INFORMADOR. Guadalajara.

Tarde soleada, espléndida, sin viento, pero con una entrada de apenas un octavo, unas dos mil almas taurinas, que con entusiasmo concurrimos.

Y el festejo no desanimó a nadie, toda vez que los bureles de Claudio Huerta, demasiado “bonitos” por cuanto a tipo y a la pobreza manifiesta de sus defensas, miserable en alguno casi corniausente, lo que demerita el sentido de seriedad e importancia, tuvieron a su favor movilidad y nobleza dentro de una mansedumbre dúctil que dio facilidades para el lucimiento de los de a pie.

Claros, abriéndose mucho a los engaños, fueron descongestionados en las varas, llegando con son y medido recorrido a las muletas, sin mirar más que las telas, dando confianza a los toreros que disfrutaron. Destacó el corrido en quinto, el que más trascendencia tuvo, tanto por cuanto a lámina como por cuanto a juego, mereciendo los honores de arrastre lento al final.

Y buena prospección en la tercia, con tres chavales de cortes y estilos diferentes, como diferentes sus expresiones y personalidades. Todos, sí, animosos y con el deseo permanente de triunfo, como con las limitaciones lógicas en los que empiezan en la tan dura como extraordinaria profesión.

Que su primer astado se le fue vivo a corrales por las muy deficientes maneras con las espadas, pues sí, que ni qué. Pero que en Antonio Mendoza puede haber un torero importante, también…

El espigado joven que se siente torero en todo momento, aún cuando la taleguilla celeste y oro le quedaba floja mostrando arrugas, —de llegar, lo que le deseo con toda fe, ya tendrá para estrenar ternos a la medida y gusto—, desbordó su toreo de capa y muleta con una expresión de hondura, de garra, de estética que impacta llegando fuerte a los tendidos.

Variado capote en el que lució a la verónica, lances de espalda de recibo al cuarto y quitando en engarce de gaonera, tafallera y caleserina con revolera de remate escuchando aplausos.

Con la muleta va a más.

Es templado y mandón, se reune y embragueta poniéndose en el sitio de las figuras, ligando ayudados por abajo con la diestra y naturales con la de cobrar, — y seguramente que cobrará—, haciendo el toreo verdad, ajustado, reponiendo lo mínimo y aplicando la elasticidad de sus muñecas en series y remates con auténticos de pecho que se le jalearon con fuerza, cerrando con bernadinas muy ceñidas pasándose de faena.

Y si bien a su segundo lo despenó de entera desviada que bastó, con el que abrió tarde escuchó los tres avisos de rigor siendo devuelto el de Huerta a los chiqueros. Varios defectos palpables exhibió en sus fallas con los aceros. Se queda en la cara, no se pasa en el embroque dejando quieta la mano de la muleta, que en el toreo decimos que es la que mata porque con ella se encela.

Carece de tranquillo, pues…

Pero toreando como toreó, aplicándose con el aparato y corrigiendo los errores, podrá enseñarse a matar.

Me agradó su actitud cuando despenando al cuarto y teniendo ligera petición, tuvo la vergüenza torera de ni siquiera dar la vuelta más que merecida, saludando desde el tercio.

Insisto y repito, en Antonio Mendoza puede haber un valor con talla de excepción.

Y se presentó el hijo del matador aquicalitense Luis Fernando Sánchez, Diego de nombre. Un jovencito alto, desgarbado, con la incipiencia natural, pero con la cualidad del temple. Su toreo tiene ritmo aplicándolo con la zarga, hilvanando series de toreo por abajo que le valieron ovaciones. Seguro tiene mucho por dar, como también por aprender.

Sus formas se basan en la dinastía de la que viene con su padre y Ricardo su tío.

Muletazos largos, con dimensión, despatarrado, e insisto templando, pero abusando de la largueza de brazos sacando siempre demasiado afuera la cabeza de las reses… Despegado, pues y con cites estentóreos que poco gustan al respetable, sugiriéndole atender más al sentido de torería que va en el respeto a los accesorios del vestido como lo es la montera, la que lanza al callejón de una forma poco ética. No olvidar que el toreo es liturgia, ceremonial, y las maneras deben estar acordes a la propiedad del mismo.

Al insignificante segundo le cortó un apéndice al cobrar entera en sitio tras de una labor lucida. Y con el soberbio quinto de arrastre lento, solo saludos.

Largo camino tiene para andar, deseándole la mejor de las suertes.

El apellido Pastor de gratísimos recuerdos por otra dinastía con su tío, Víctor y su padre César, le llega a José Mari con la referencia del buen corte, de elegancia, de clase, cuando ésas cualidades identificaron a la casa, a la que guardo especial afecto por las andanzas de su progenitor que vivimos en sus temporadas españolas.

Gratos recuerdos César, que sí…

Pues ésa es la línea de José Mari que maneja la capichuela con soltura y expresión, lanceando a la verónica como quitando con variedad y salero haciéndose aplaudir, como lo hizo con las banderillas luciendo estupendamente, mirándose fácil, encontrando toro en cualquier parte del ruedo, templando desde el cite y en el viaje, para clavar en lo alto tanto en cuarteos o al sesgo y quebrando de inicio llevándose carretadas de palmas.

Con la flámula se desempeña conociendo los terrenos y distancias ante reses bonancibles y sosonas a las que faltó transmisión. Sabe caminarles en la cara y ligar las series, cayendo incomprensiblemente en la vulgaridad de moda impuesta por algunos coletas hispanos, de despojarse de las zapatillas sin razón alguna cuando la arena está en condiciones.

Usted José Mari, no necesita de eso, tiene toreo para agradar y proyectarse.

Lo que sí, hay que afinarse con los estoques corrigiendo errores similares a los de Mendoza, lo que le valió dos avisos en el tercero, dando vuelta al ruedo en el sexto tras de cobrar entera al encuentro que bastó.

Esperanzador inicio y a repetir, que solo viéndole la cara al toro se pueden ir cuajando los toreros…

Atención con Antonio Mendoza, con todo y novillo al corral…

Mail: francisco@baruqui.com

Via: http://opinion.informador.com.mx/Columnas/2014/08/25/buenos-prospectos-pero-¡atencion-con-mendoza/

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Serpientes y Escaleras Novilleriles – Complejo Festejo en La México.

El debutante “Platerito” con la izquierda ante el manso castaño.

La ganadería de Brito vive en menos de dos horas el sol y la sombra. Importante el berrendo cárdeno tercero con mala suerte e infame el sexto, condenado a la puerta falsa de las banderillas negras. Ante ello, entre tanta confusión toreril, solo la seriedad y tino de Ángel Espinoza “Platerito” logra sacar la cabeza y cobrar buena estocada ante el manso quinto.

Por: Luis Eduardo Maya LoraDe SOL Y SOMBRA.

Si dividimos la novillada y el cartel en mitades es claro que la primera la componen los veteranos, el resto las caras nuevas.

Es extraño decir esto de Óscar Amador, el tlaxcalteca que hace cuatro años ilusionaría por su temple y sentimiento en la periferia capitalina pero que en su presentación hace tres años pegara el petardo.

Y a pesar de su arrebato inicial, de la brusquedad en sus cites, sus impertinentes giros y los toques violentos, encuentra un momento cerca del tercio, justo donde el cárdeno primero le pide ser lidiado. Ahí, Amador tira sutilmente del toque en el cite y con esa invitación el novillo acude, liga pero le desarman.

Con la derecha, mal colocado, poco consigue.

Aun con la doble dosantina y la ranchera, convence a medias y deja ir al novillo que a pesar de la cara alta ha servido, pena grande que Óscar haya dilatado tanto y después haya matado, no al encuentro sino al desencuentro

El segundo astado es una continuación del primero, cárdeno, con esa cara alargada siempre arriba, incluso en el remate de David Martínez, colombiano que vuelve tras dos años. En traje de sombras, el torero quita por navarras y el novillo sigue con la cara en las nubes, el diestro remata lucidamente, se anima y anima a la Afición.

Y toma banderillas.

A la trágala el primer par, en reversa donde se nota apurado y con menos facultades, cuartea el siguiente y cierra al violín. Aquí todo bien, más todavía en el brindis, donde se adivina la dedicatoria, la etiqueta “#FuerzaNovilleros” lo dice todo. Lo que no dicta el torero es orden en la embestida de inicio. Se nota vacilante y claro, ante tanta ligereza de pinreles, el novillo se cuela.

Pero justo es decir que, a pesar de la debilidad del toro, Martínez da el tercio y hace relucir el sonecillo por pitón izquierdo del astado, se regodea en alguno y liga dos tandas, solo que la falta la quietud y el novillo se cuela al grado de romper taleguilla y deshacer la faena.

No da el paso al frente, fatal termina y mata caído.

Aun así hay una benévola petición bien negada y, claro, como no es mayoritaria le castigan al intentar saludar.

Es entonces cuando sale el novillo de la tarde y tiene la mala suerte de caer en manos de el reaparecido Jaime Adrián. Acto de justicia es decir que el torero, en mejor forma, aun aprovechando el viaje en la chicuelina, quita con frescura y emoción combinadamente, entre fregolina, crinolina y gaonera.

Terrible la cuadrilla.

El novillo bravo, además de elegir su matador debería elegir sus lidiadores, sobre todo a pie. Como no puede hacer esto, le toca poner todo en bandeja para que el novillero inicie por alto alternadamente y gire, sorprendentemente, en la primer tanda. Pero, ese giro, esa composición de figura carece de real profundidad, pese al viaje franco y largo del novillo, por ello no convence.

Con el astado al alza, Jaime Adrián, echa hacia fuera y comienza a dejarse enganchar hasta el desarme con la izquierda, más sin dejar la muleta cuadrada, siempre preocupado por la postura. El novillo le perdona huecos hasta decir no más para volver a engancharle y, de nuevo, desarmarle.

Un suplicio para la Afición, de dulce en todo momento.

La tarde de su retirada del torero fue con un novillo de Brito duro, hoy con el de azúcar tampoco puede cuajarle, ni por ese pitón izquierdo, algo probón cuando no tiene la muleta bien puesta, ni con la mínima inventiva. Hasta el mismo tiene que aplaudir al astado en el arrastre, bravo y noble prácticamente en toda la lidia.

A partir de aquí, la tarde cae en la casilla equivocada.

Toca la serpiente de la mansedumbre a la Afición, la llovizna aparece, el cárdeno cuarto mansea, se defiende y evidencia que “El Moso” no se encuentra ni mínimamente preparado para plantarse ante un novillo difícil, acaba el joven espada en aburrir, en prolongar de más y nunca imponerse, vaya, ni en los doblones.

Aviso incluido.

Y es una pena que el abecerrado y feo castaño, salinero, quinto, que intenta saltar al callejón, solo permita ver una fase interesante, seca y sin inútil ornato, de “Platerito” diestro zacatecano que hace bueno aquello que dice “El Pana”, la plata es más sincera y muy mexicana.

Ángel, se llama el torero, renace de aquella terrible y reciente cornada, con el capote evade la mansa trampa del castaño y le sujeta, luce en la media. Tras puyazo que frena de momento la mala intención del manso, banderillea lucido, doble cuarteo y cierra con violín quizá el mejor tercio de banderillas de la Temporada por valioso y brillante.

Como la plata.

Y como lo cantera de su terno, limpio y atinado da la lidia que el manso requiere pero quizá no merece, de los doblones hasta los derechazos, donde el poder detiene y marca el ancla del novillo que es despachado con la estocada de la tarde. Vale “Platerito” con ese corazón zacatecano, de argento y el terno y la cara de cantera buena, tal como refiere “Conchita de Pan”, de su tierra Zacatecas.

Todo lo contrario con Suárez del Real. También zacatecano pero ligerísimo de pies. Cierto, el “Serpientes y Escaleras” de esta tarde le condena a encontrarse al más manso de los novillos, único, para la historia en condenarle las banderillas negras. Esto querría decir que ha sido el que más en la historia.

En casi sesenta y nueve años.

Facultad discrecional del que preside, ordena la deshonra a pesar de que sangra por ambos lados tras triple encuentro, huyendo, del caballo. Pero las cuadrillas, tan huidizas como el novillo no atinan y el barrabás se crece. Por ello, el niño Suárez del Real tiembla, es desarmado, se desespera al borde del berrinche. Parece que en su universo taurino el manso no tiene lidia.

Le tienden la escalera al regalarle uno más de la misma ganadería, a la postre, oportunidad desperdiciada entre tantas dudas, poco mando y nulo temple. Quizá sometiendo, el alto cárdeno habría roto a mejor.

Nos quedaremos con las dudas, con la imposible claridad.

Justo como queda uno cuando cerca del final, sin necesidad de escaleras, aparece el aire apagado de una víbora que hace que el juego lo gane alguien más.

En esta caso, la ignominia taurina.

Twitter: @CaballoNegroII.

RESUMEN DEL FESTEJO.

Plaza México. Temporada de Novilladas 2014. Domingo, Agosto 24 de 2014. Sexto festejo de Temporada Chica. Menos de un cuarto de plaza en tarde cielo soleado solo en la lidia del segundo, el resto nublado y lluvia intermitente. Fuerte viento al inicio de la lidia del tercero.

7 Novillos, 7 de Brito (Sangre y Marino) Desigual en presencia, desentonan los lidiados en quinto, abecerrado, y sexto lugar, así como el sobrero de regalo. El resto de bonitas hechuras, aunque de reservado juego en lo general, con buenos momentos en la muleta primero y tercero. Manso el cuarto, siempre defendiéndose. El manso sexto de nombre “Paciente” No. 75 con 380 kgs., fue condenado a Banderillas Negras.

Espléndido el lidiado en tercer lugar de nombre “Caritativo” No. 69 con 378 kgs, mereció el Arrastre Lento.

Oscar Amador (Corinto y Azabache) Palmas. David Martínez (Grana y Azabache) División al saludar tras leve petición. Jaime Adrián (Negro y Oro) Saludos por su cuenta. Emiliano Villafuerte “El Moso” (Negro y Oro) Silencio tras aviso. Ángel Espinoza “Platerito” (Salmón y Oro con remates negros) y Andrés Suárez del Real (Cajeta y oro) Silencio y Silencio en el de Regalo.

Quinto y sexto espada, nuevos en esta Plaza.

Mal las cuadrillas toda la tarde, peor Juan Ramón Saldaña, Mauricio Martínez Kingston y Apolinar Romero durante diversos pasajes de la lidia. Gran puyazo de Luis Miguel González al de regalo.

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La Espada del Tariácuri – Pincha Mendoza su Reaparición Capitalina.

Derechazo de Antonio Mendoza al novillo de Real de Valladolid.

Justo cuando consigue asegundar con la muleta y rescatar la tarde del indeclinable pique, Antonio Mendoza deja la espada en Pátzcuaro, lamentablemente. Sobre todo para la terrible tarde de Real de Valladolid, birria por momentos. Así, entre horribles hechuras, debilidad y flojedad, quedan rebasados y vapuleados respectivamente, Mirafuentes de Anda y José Ignacio Escobedo, fulminado con los tres avisos del quinto de la tarde.

Por: Luis Eduardo Maya LoraDe SOL Y SOMBRA.

Solo queda Antonio Mendoza con dos ovaciones en su vuelta a La México.

Y esto es porque la espada se pierde o se queda entre El Huetamo, La Piedad o alguno de esas poblaciones que hay que recorrer para llegar desde Morelia hasta la Ciudad de México. Llega Mendoza, pasa la quinta y, aun perdida la espada, mantiene el interés.

En todo tiene que ver, para mal, la presencia de Real de Valladolid, fea y esmirriada.

Por decir lo menos, porque el encierro de los Ramírez, ya sabíamos, podía ser montado, cornitrasero, como varios han sido, cariavacados, con cara alargada, pero no tan mal presentados como los dos primeros. Y sumemos la flojedad, la incapacidad para sostenerse en pie más la gradual y preocupante falta de casta. La novillada tiene condenada la tarde a un cuesta arriba forzado.

Pero para eso está el toreo, para salvarnos del cadalso o de un mal sueño, para alumbrar lo oscuro para hacer llover en el desierto.

Así que entre todo lo anterior, la concepción de la tarde encuentra a un torero con sello, Mirafuentes de Anda, perder frescura a fin de ganar cierto oficio y soltura. Pero a Orlando le engancha el primero con el capote. El novillo, tan pajarero de salida, se enciende con la muleta y produce que el sello del de Peralvillo reluzca, ovacionadas las primeras tandas con la derecha.

Pero a partir de cambiar perfil, Mirafuentes estorba la embestida, no encuentra distancia al no ganar un paso entre pases, quedando todo en oportunidad perdida con la voltereta tras inoportuno desplante y, peor aun, un pinchazo a estoque doblado.

Luego la flojedad del segundo hace ver a Luis Ignacio vacilante ante el paso descordinado del novillo. Poco resuelve y, peor aun, mata mal.

Ambos espadas, primero y segundo, hunden a la tarde en sus siguientes turnos: Mirafuentes de Anda al no encontrar el sitio donde provocar la embestida, ni cruzarse un poco apenas en el primer cite de cada tanda, cuando lo consigue no prosigue y la gente incluso se mete con él.

Y el zacatecano, en su último novillo previo a la alternativa, pega el petardo al dejarlo vivo, en buena medida por no someter ni observar que el berrendo quinto requiere de dos puyazos y dejar la muleta retrasada tras no poder doblarse con efectividad alguna.

Así las cosas, penosamente, el novillero queda impotente al escuchar el tercero, caos total al intentar descabellar perpendicular a las tablas citando de fuera (el novillo) a dentro (el novillero) así, además de que no puede ser es imposible.

Con Luis Ignacio en horas bajas y Mirafuentes en agua desordenada, solo queda esperar que Antonio Mendoza no devuelva lo que de él se espera.

Por el contrario.

La conquista de Mendoza empieza con el cárdeno, el más serio del encierro por ofensivo de cabeza, severo en su masculina expresión de cara, tercero. Ese novillo de nombre “Artista” trae un mensaje oculto para el novillero, una clara prueba, porque el arte ha de rebasar obstáculos, como al que él mismo se somete al intentar –válgame Tauro- la larga cambiada en los medios de hinojos.

Un artista no está para eso. O para el farol de rodillas.

Sí, sobre todo, para bordar el toreo a la verónica, citar firmemente, desplegar con temple y mandar con plenitud en el lance natural, eso sí, feamente desmonterado. Prosigue, tras puyazo contrario, con chicuelinas y entre Lupillo padre e hijo que saludan en banderillas, dejar a la gente caliente y a la tremenda espera.

Mendoza lo sabe y se va a los medios en brindis general, todo en el novillero tiene el sentimiento digno de Doña Amalia Mendoza que cantaba porque lo siente. Así, Antonio Mendoza brinda, sin exagerar y se da al toreo por alto, cadencia en el ayudado, ritmo en el de la firma y empaque en el cambio de mano hacia abajo.

Y le gritan: “¡Venga Tariácuri!”

Descompone la cabeza de “Artista” y el arte de fraguar y pulir, limar y limpiar, consigue que Mendoza oponga muñecazo ante el tornillazo con la derecha y haga que el astado acuda completo a la muleta en los medios. Mano baja con la izquierda, corre el brazo, y el martinete auténtico, giro completo tras natural y estalla la voz en el de pecho.

El detalle de quitar la montera de la arena distrae a Mendoza y derivan sus derechazos siguientes en desarme al rematar. Esto es posible haya afectado el acabado de la faena. Pero esfuerza, ajusta altura del derechazo, todo en los medios, y el cambio de mano cierra el toreo fundamental. Aun queda el desafío por alto al toro, manoletinas el de la firma y el la vuelta contraria evidencia al toro.

Tal como el pinchazo al torero y peor aun la estocada caída. La ovación es rotunda.

Pasado el decadente intermedio ya señalado, toca la banda “El Zopilote Mojado” justo después de que el quinto se va vivo y se salva de ser apuntillado, milagrosamente.

Así, con un pasodoble típico de la novillería abatida, la esperanza de la tarde queda en el michoacano que se enfrenta a un espantoso novillo, “Chocolate” nombrado. Todo lo feo, lejano a toda finura es nada al protestar y evidenciar su poca fuerza. Mendoza cambia perfil y brinda adentros para acabar en los medios.

Puyazo trasero de aspirante examinado en novillada.

Quite por navarras y tafalleras con gran recorte alienta esperanza más cuando el toro crece en banderillas. Y Antonio, por alto pese a derrumbe del toro, traza derechazos largos, se cambia de mano, rompe su muñeca, tiende a pleno lienzo naturales largos y templados. Con tiempo y espacio borda el derechazo y rodea con la vitolina, consigue cambiarse de mano pese el cabeceo y arrebata en el de pecho.

El toro mengua y la inventiva llega, el molinillo con la zurda, congruente y al paso cierra sutil con la derecha y… pinchazo. Monarca purépecha sin espada. Aun a pesar del buen descabello.

Pero por algo es novillero, como Juan Mendoza, sobrino de Amalia. Solamente que en los toros vale más rematar, acabar, cantaba Doña Amalia, “de una vez” Aunque diga José Alfredo, bordaba La Tariácuri, querer “matarme poco a poco”

No en los toros.

Que en la Fiesta taurina más vale usar la espada “de una vez” y “de un solo golpe”.

Twitter: @CaballoNegroII.

RESUMEN DEL FESTEJO.

Plaza México. Temporada de Novilladas 2014. Domingo, Agosto 17 de 2014. Quinto festejo de Temporada Chica. Menos de un cuarto de plaza en tarde cielo soleado hasta la mitad del festejo nublado y del quinto hacia delante. Algo de gotas de lluvia al final de la novillada.

6 Novillos, 6 de Real de Valladolid (Divisa Rojo, Azul y Plata) Mal presentada por desigual, cariavacada y fea de hechuras, salvo tercero y quinto. Un muestrario de debilidad y descoordinación el segundo, flojo el sexto. De buen son en la muleta el muy chico primero, calamocheante y con movilidad el cárdeno y serio tercero. El cuarto dura poco en el tercio, mientras el berrendo quinto de mal estilo y corto en la embestida regresa vivo al corral al sonar los tres avisos. Flojo y débil, aunque noble el horroroso sexto.

El quinto aplaudido inexplicablemente en su regreso al toril.

Mirafuentes de Anda (Azul Rey y Oro) División al saludar en el tercio y Silencio. Luis Ignacio Escobedo (Rosa Mexicano y Oro) Ovación y Pitos tras Tres Avisos. Antonio Mendoza (Turquesa y Oro) Fuerte Ovación y Saludos.

Saludan tras banderillear al segundo de la tarde los banderilleros Ángel Martínez padre e hijo, lo mismo que Ángel Martínez hijo conjuntamente con Jorge Luna.

Se examinó al aspirante a caballo Álvaro Carrillo al picar la novillada en su totalidad. No se dio el resultado final y no se aclaró por parte de la Unión Mexicana de Picadores y Banderilleros si el examen solo debe darse ante corrida de toros o novillada.

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A 18 años de su partida: El Altar de Manolo Martinez.

Por el Bardo de la Taurina

Adentrémonos en el túnel de  la nostalgia para recordar que hace XVIII años se convirtió en cenizas Manolo Martínez torero para el que nunca hubo medias tintas, ni dentro del ruedo ni menos fuera y si no bastaría con recordar aquella  noche en que  expresó ante un puñado de ‘tíos’ ‘A mi todos los periodistas me la pelan’ lo que provocó que un ‘supuesto’ privilegiado replicara – ‘Yo no Manolo’ y sin más el regio le escupió en la jeta – ¡Dije todos!

Ese era él ‘Maximino…. del toreo’  del  que pocos saben que su espíritu  inmortal esta presente en un ‘Altar’  en la Ciudad de México a cuya entrada se ve una placa que reza ‘Aquí Vive un Torero’ el hecho se antoja  como caso único,  pues quienes lo han visitado no recuerdan que se haya levantado un santuario para venerar a un Torero, altar en el que en la cúspide se aprecia una imagen gigantesca del Maestro a cuyos pies se hayan estatuillas que representan entre otras a La Santa Muerte enfundada en un terno grana y que en la mano diestra sostiene una bota de vino, sin que falte San Juditas con su mechón de fuego, ni el Niño de Atocha que para estas alturas ya esta bien crecidito, y en un lugar estelar, pero a los pies del altar se haya la Señora Del Tepeyac vestida para la ocasión en blanco purísima y oro.

Así mismo sobre lo que propiamente viene siendo la plancha del altar que está elevada sobre columnas de caoba macizas  patinadas en hoja de oro al mas puro estilo imperial se encuentra un cristo que rememora  al que fue testigo en la homilía fúnebre que en honor de Manolo se celebró en el albero monumental,  una fina custodia  resguarda el ‘Copón Eucarístico’ y a su lado las campanas que diariamente revolotean en honor de Manolo al son de las flamas divinas de las veladoras perennes, a manera de retablo se hayan una inmensa fotografía del ídolo ejecutando su milagrosa ‘Chicuelina’ teniendo como escenografía la Plaza Mayor retacada hasta el reloj.

Resalta una  joya que broto de la genialidad del maestro  Donaciano Botello y en la que se aprecia, que sobre un capote de luces emerge un cristo de marfil rematado por un estoque de colorados gavilanes, además que a ésta obra se unen las fotografías originales que se usaron para el libro ‘Genio y Figura’ y que representan los ‘Misterios’ las que también fue creación de Don Botello, al otro lado una imagen guarda el momento en que ‘El Supremo Regio’ era velado de ‘Cuerpo Presente’ sobre la arena de la Plaza México en la que predicó gran parte de su biblia taurina.

No podían faltar las reliquias como un capote de lidia con las medidas reales de los que Manolo usaba pero que por ser conmemorativo y único, muestra el envés en fina trama en color negro catafalco y sobre la cara solferina fue pintado al óleo por el artista caribeño Celso Gonzáles,  una obra de arte que tituló ‘Pasión Taurina’ y que representa un corazón del que brota un toro de cuya cornamenta se desprenden venas y arterias ¿Borrachón?, así mismo se encuentra dentro de un nicho  el sombreo verde galoneado en plata que otro ‘Manolo’ dono y que fue el original que acompaño al insigne en su adiós terrenal.

Y ya andando en esto que mejor  que traer a la palestra al inmenso compositor  Marcial Alejandro quién regalara al mundo aquellas  letras de <Luz a los guerreros – con inteligencia en los aceros – Luz cuando se mueren, que a pesar de muertos no se quiebren> y quién  una tarde a pie de altar  interpretó con voz del alma aquello  que para la eternidad ha quedado instituido como ‘El Panis Angelicus’ del ‘Todo Poderoso de la Torería’ :

MANOLO MARTINEZ

( L : O. Chávez M. : Marcial Alejandro )

 Martirologio de fuego

Almas que muerden la arena

Negro nubarrón de pena

Unida al placer del fuego

Esperando en alto ruego

La inolvidable faena

Maravillosa y serena

Antiquísima del ruedo

Rotundo temblor de vida

Tan espantada de verte

Instantánea, desprendida,

Naciendo con cada suerte

 Espeluznante es la herida

¡Zámpale vida a la muerte!

A la muerte.

Y para quienes se pregunten que méritos o ‘Milagros’ llevaron a Manolo Martínez hasta ‘El Altar’ pues algunos al azar; Haber nacido para ser torero / Vocación indomable / Enjundia inquebrantable / Personalidad ardiente / Recio carácter / Rebelde ante la adversidad / Llenador de plazas / Imprescindible en su época / Arte a raudales / Maestría natural / Temple templado / Creador de suertes /  Controvertido y admirado / Maestro de toreros / Primerisima figura / Mandón absoluto / Amo de la Plaza México / Ganadero  triunfante / Empresario impulsor de la novillería / Leyenda creciente / Ejemplo para generaciones……. ¿Quién dijo yo?

Por eso pudo signar para la eternidad su encíclica ‘El Arte Soy yo’ y por ello   en los muros del recinto sagrado penden  rosarios, ‘corazones ardientes’ que en forma de ‘milagros’ los feligreses han llevado hasta el sitio místico y en donde desde luego quienes profesan la ‘Religión Regia’ rezan la Oración que en honor del Señor fue compuesta por Doña Griselda Garduño Valero;

Adiós Manolo Martínez

Arcángel de seda y oro,

Sombra y sol de los tendidos

Arte y valor confundidos

En tan soberbio tesoro.

A la fiesta tú legaste,

El divino Martinete,

Tu hermosísimo Desdén,

Arte y sentimiento puro

Bordaste en el redondel.

Lloren, lloren, Martinistas

Que llore la Plaza entera

Se fue Manolo Martínez

Torero de gran estrella,

Adiós Manolo Martínez,

Adiós esencia torera.

Y para quienes no somos inmortales en un extremo del altar se observa un lienzo de inmaculada seda blanca bordada con hilo de oro que con ‘Magia’ y maestría fue creado para resguarda la sacra cripta donde descansaran las cenizas de quien tiene la bendita misión de por siempre velar por el recuerdo del ‘El Maestro Mandón’.

Y por supuesto que los legionarios del martinismo  en esta fecha tan significativa que nos recuerda la del 16 de agosto 1996 / 13.10 p.m., tendrán la dicha de poder refrendar la fe  y quienes han  negado  lo innegable, podrán ser  absueltos de pecado  mediante el sacramento de la constricción   y recordarles que; Nunca es tarde para ver la  claridad aunque se haya vivido en los abismos de la oscuridad, del silencio, de la ignominia;

Más  tener fe, que en el embrujo de un ‘Martinete’ y en el estallido de un ‘Desden’ esta la luz eterna que por siempre iluminara el firmamento torero.

Y sean bien aventurados quienes tuvieron la dicha de  atestiguar las proezas del Maestro y alabados quienes a través de la palabra han recibido sus hazañas para trasmitirlas a las nuevas  generaciones por In  Saecula Saeculorum.

El Altar a Manolo Martinez que nuestro amigo y colaborador Arturo Lopez Negrete tiene en su domicilio.

    Versículo Bardiano 2014 / D’l Testamento del arte.


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Junio del 68′ Manolo Martinez se encerraba en Queretaro con 8 de Mimiahuápam 8

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Cuarenta y cuatro años han pasado ya de aquel dia en que Manolo Martínez se encerró con  ocho toros en la Plaza de la Santa María de Querétaro, en lo que se convertiría en un hecho histórico que ocurrió el 16 de junio de 1968, para lidiar 8, ¡Si, ocho toros!, de Mimiahuapam a los cuales les cortó 5 orejas y 2 rabos nada más y nada menos.

Por: El Guerra - De SOL y SOMBRA

En un festejo televisado a nivel nacional y que además fue la primera corrida de toros que se transmitió a colores en el mundo Manolo Martínez abarrotó la Santa María de Querétaro..

Manolo Martínez aquella tarde de verano acabó matando hasta los reservas, en un alarde de supremacía, poderío y arte, ante una plaza abarrotada.  Ese ha sido uno de los momentos más significativos en la fiesta nacional y de hecho fue una inspiración para que otros diestros intentaran realizar hazañas ejemplares, que hoy solo son anécdotas, ante la palidez y mediocridad de nuestras actuales “promesas” y “figuritas”  nacionales.

Esa es la diferencia, Manolo si era una figura del toreo que brillaba con luz propia y prueba de ello es que en torno a su persona existen esculturas, pinturas, libros, pasodobles y hasta un largometraje llamado “Los caprichos de la agonía”, dirigido por el cineasta mexicano de culto Juan Ibáñez.

El 16 de agosto de 1996 a las 13:10 horas en el Green Hospital Scripps de La Jolla, California Manolo Martínez murió a causa de un mal hepático. El periódico The New York Times comunicaba su muerte.

Al día siguiente de su muerte, el 17 de agosto, el estadio Tecnológico fue escenario de un juego de liga de los Rayados del Monterrey y se brindó un minuto de aplausos a Manolo Martínez, mas de 40 mil personas en la tribuna gritaban ¡Torero, Torero!

“Manolo, yo no soy digno de que vengas a mi, pero una faena tuya bastará para sanar mi alma”

Twitter: @Twittaurino

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4ta Novillada: Medianía de las Maravillas – Breves emociones en confuso Festejo.

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El debutante Pérez Pauloba corre la mano a “Tesonero” al natural.

El primer cuarto de la Temporada Chica se escapa dejándose escapar dos novillos con francas posibilidades y el quinteto novilleril de a pie se diluye entre sus propias dudas. No obstante, solo dos de cinco novilleros se salvan de la quema en una tarde donde los Forcados responden justo cuando poco a poco se han vuelto un atractivo para la sufrida asistencia dominical.

Por: Luis Eduardo Maya LoraDe SOL Y SOMBRA.

Suena el cambio de tercio en el novillo que abre Plaza, un flaco y feo novillo mal llamado “Zapatero”, si un astado se bautiza con nombre tristemente célebre ha de sacar la casta para reivindicar tal cosa.

Ocurre en la primera de la Temporada, con aquel “Bandolero”, ayer no.

En buena medida porque este “Zapatero” no impone, resulta bonachón y permite lucir de algún modo al amador potosino Sebastián Torre, comprometido a pesar de su verdor con un toreo moderno a caballo. No le alcanza puesto que la emoción, inseparable, la colocan los Forcados Mexicanos con buena pega.

Torre mata mal y se cuela, situación consignada por la asistencia, en la vuelta al ruedo de los Forcados. Solo que en buena medida hacen la pega porque el Rejoneador no deja al novillo sin lidiar, como ocurre hace quince días.

No olvidemos. Al toro se le va otorgando la muerte desde que sale de toriles.

A partir de entonces, la lucha en el ruedo se torna igualmente en disputa con el clima. Toda la novillada el viento juega un factor adicional. Pero en la primera novillada, Diego Emilio muestra que se ha de torear hasta contra el viento. Y Jaime Ruiz prosigue en tal ejemplo.

El irrenunciable sabor de Jaime le acompaña al parar al novillo, muy serio de cara, el más de la corrida, “Mala Copa” con el capote. A punto está, de trago amargo en banderillas. Pero con la muleta, a pleno viento, Ruiz encuentra la forma de que correrle la mano con ese brazo derecho lamentablemente “amarrado” y que si no fuera por ello mandaría más. No es obstáculo, sin embargo, tal imposibilidad para lograr correr la mano ante un novillo que corto se queda.

A un torero como el tlaxcalteca con ese temple, no deberían ponerle a jugarse todo a un novillo y en una de seis. Pero él se lo juega, cita con compromiso, no obstante el enganchón al dejar la muleta abajo en el derechazo pues el de Maravillas pasa pero sin sacar el fondo, se defiende e impone que Ruiz, por fuera de la segunda raya se quede quieto. Incluso, rota ve su muleta y necesaria es la pausa.

Aquí Jaime Ruiz vuelve, pisando fuerte y corriendo la mano con la zurda, desviando claramente la tendencia del novillo a invadir su terreno, al muñequear en el centro de la suerte, todo al pasito, todo en aguante y quizá lo único que falta es la media altura en algún punto del muletazo para evitar que el astado, tan medido, de todo puntee. Aun hay espacio para las manoletinas y el espadazo entero pero trasero y caído.

Saluda pese al aviso. Le devuelven, pese a la petición, el intento de vuelta.

La medianía hace su aparición.

Porque el joven huamanteclo José María Macías le echa la culpa al toro, al viento, a todo el mundo de su poca realización ante el manso y descastado tercero. Adelanta la suerte en el recibo se atropella al llevar al caballo y, tras tumbo a Ricardo Morales en la contraquerencia, Jorge Morales, toda torería y poder a caballo, para maravillosamente al manso, le florea el morrillo y le hace ceder en su irredenta marcha.

Momento de la tarde. Más cuando Macías pega la aragonesa y, a como Dios le da entender, prosigue con la herniana embarullada. Pero el joven novillero cede ante la presión y la ola mansa, ordena nuevo desorden en varas y el manso se va con otro puyazo y un tercer encuentro.

Y nadie, replica en quites.

El resto es ir y venir, entre la cara alta del toro y la indecisión de Macías, que se ve enganchado que no supera el cabeceo y cuya contrariedad es expresa al quejarse del toro y de la gente. Quizá el novillo se habría quejado también de él. Habría que preguntárselo.

Algunos novillos tienen mala suerte. No los anteriores, claro.

Esto ocurre en el quinto turno. Dice y bien Alexandre Fiske-Harrison, grave es cuando el que está en la arena no puede justificar su lugar en la Plaza. Ni que decir cuando esto ocurre delante de un toro bravo.

Jorge Rizo en un año entero torea poco, cierto. Pero abona aun menos a intentar parar al novillo, sus brazos largos no consiguen torear atinadamente con el capote y recarga –casi delega- toda la lidia en Juan Ramón Saldaña que brega demasiado rápido previo a que el toro recargue fuerte. Breve y bueno en banderillas preludia un calvario para el joven Rizo y un martirio para la Afición. Demasiado pendiente de las risitas del público, del jolgorio, duda hasta en el brindis. Y por ello transmite inseguridad al tendido.

El novillo mete la cara y remata abajo, no obstante lo estrecho y alto. Se llama “Vinatero” en alusión garfeña e histórica en esta Plaza, el negro astado responde pero Rizo deficiente en los toques, en su colocación y sin la mínima esperanza en la ligazón se la pasa pidiendo calma. El novillo no espera, bueno por ambos lados, se va sin ser toreado sobre todo ese pitón izquierdo… y casi vivo a la corraleta.

Dos avisos escucharía igualmente el debutante queretano Pérez Pauloba. Solo que aquí la historia es medianamente diferente. Porque torear es tener un concepto. Y el queretano, Jorge de nombre, además de tenerlo, lo ejerce a como le da entender.

Cambia el sino de inmediato al darse cuenta que el cariavacado cárdeno trae la cara alta en cada remate y tira de la chicuelina y el precioso remate inicial, poco en varas que reseñar contrario a lo ocurrido en banderillas donde el queretano con facilidad sale de dos cuarteos y remata al violín para frenar un poco lo huidizo del novillo que trata en todo momento de escapar y no emplearse.

En la muleta el de Querétaro acierta de inicio.

Lo consigue por torear cerca, por jugárselo pese al cabeceo y calamocheo molesto del astado.

Pérez Pauloba cuaja buenos derechazos pero el fondo físico le abandona y le enganchan con la zurda. Tres veces acude a tomar agua. Se les olvida a los toreros, diría Antonio Corbacho, que Paco Camino mató siete, en Madrid… y no se enjuagó la boca. Gana aire el novillo y demasiada listeza. Aun así, el debutante corre la mano con la izquierda y aun le deja tandas al novillo aliviado siempre en el tercio ante el burladero de la Porra.

Pena que no mate a tiempo. Al borde del cadalso queda. Y solo la ovación deviene.

El final de la novillada con Emiliano Villafuerte “El Moso” hace las veces de adelantar al joven de 16 años con su propio concepto. ¿Que su esquina no advertiría que el berrendo y flojo sexto lo que requería era suavidad? Si los consejeros no lo ven menos el mozalbete michoacano que se la vive en brusquedad y toques por la espalda en evidencia de un concepto reducidísimo.

La maravilla en el toreo, nombre de una película, es deslumbrar a partir de ejercer un concepto de cara al público, a pesar del viento. A pesar del toro. Incluso a pesar de uno mismo.

Pero en esta época ocurre que la medianía es una neblina que oculta las cosas profundas. Y da la casualidad que los novilleros gustan solo de navegar a lo seguro.

Sin arrebatar o deslumbrar. Y eso es, de suyo, preocupante.

El domingo ya veremos.

Twitter: @CaballoNegroII.

RESUMEN DEL FESTEJO.

Plaza México. Temporada de Novilladas 2014. Domingo, Agosto 10 de 2014. Cuarto festejo de Temporada Chica. Menos de un cuarto de plaza en tarde de cielo nublado, terrible y molesto viento durante toda la novillada. Algo de gotas de lluvia durante la lidia del primero de a pie.

6 Novillos, 6 de Maravillas (Divisa Rosa y Morado) el primero para rejones. Mal presentada por desigual, cariavacada y sin remate o armonía en hechura. Con bravura el cuarto, descastados segundo y tercero, el segundo con buen lado izquierdo pese a su sosería. El quinto, homenajeado indebidamente con el Arrastre Lento, resultó áspero sin rematar abajo sus embestidas pero tuvo emoción, débil el sexto.

Salvo el cuarto, varios de los lidiados inexplicablemente aplaudidos en el arrastre.

El Rejoneador amador Sebastián Torre y los Forcados Mexicanos, Vuelta al ruedo, protestada al rejoneador. Jaime Ruiz (Burdeos y oro) Saludos en .el tercio tras aviso, pitado al intentar la vuelta al ruedo. José María Macías (Blanco y Oro) División. Jorge Rizo (Grana y Oro) Pitos tras dos avisos. Pérez de Pauloba (Obispo y Oro) Saludos tras dos avisos. Emiliano Villafuerte “El Moso” (Marino y Oro) Leves palmas.

El Rejoneador y los espadas cuarto y quinto, nuevos en esta Plaza.

Destaca a caballo al picar perfecto en la querencia al segundo de lidia ordinaria, Jorge Morales.

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