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La Rígida Exigencia – Repunta Mario Aguilar pese a Nueva Mansada.

Mario Aguilar en el pase contrario por bajo con la zurda.

Parece que el constante fiasco de Carranco se convierte lamentablemente en una tradición anual donde la que sufre y paga los platos rotos es la Afición. Espantoso lote del confirmante Leandro echa a perder todo intento tarde de ceremonia. Desigualdad de Jerónimo que corta oreja ante el único astado con posibilidades pero sufre ante la exigencia de su segundo. Mientras Mario Aguilar vuelve a mostrar lo infravalorado de su toreo, recio y artista.

Por: Luis Eduardo Maya Lora De SOL Y SOMBRA.

Seria, sin concesión o contemplación alguna, con absoluta seguridad de su poderío como artista, Amalia Hernández Navarro supo siempre que su éxito habría de requerir la constante que haría a sus creaciones en movimiento, a su interiorización en la tradición de la danza mexicana, nunca fallar.

Constancia y disciplina.

Dice la crítica extranjera, su gran cuadro de danza con todos los años del mundo permanece joven.

El encierro ayer, casi todo, por su presencia, el tipo de sus astas e incluso sus reacciones al salir al ruedo, trae a la mente el primer número de “Las Navidades en México” del Ballet Folklórico. Ahí, un conjunto de máscaras cornudas similares por sus cornipasas defensas, casi iguales por lo estrechas, a las de los toros Carranco, representan la maldad previo al alumbramiento y al arribo de San Miguel Arcángel.

Al que incluso hieren, teóricamente.

En los toros el peligro ha de ser práctico, expreso, real, material. Decía Curro Cúchares al actor Julián Romea aquella “tarde negra” del sevillano desde el callejón, “Esto no es como lo suyo, Don Julián, aquí se muere uno de verdad y no de mentirijillas… como el teatro.”

Hay un momento de sumo peligro cuando el cárdeno claro segundo estrella contra las tablas al confirmante Leandro. Ocurre al intentar picar al astado que distrae, se va del envite del caballo y topetea al vallisoletano que no puede quitarse, ni tampoco las cuadrillas -había cuatro capotes más el del tercer espada- consiguen cortar al toro cuya tendencia a tablas es expresa.

Menos mal el cornipaso pretende meter más el hocico que los pitones.

Jerónimo intenta lancear de salida pero el toro desluce la suerte, llegan parones a pies juntos y remate que no se consuma por enganchado. El diestro poblano, de la Sierra, eterna esperanza taurina mexicana, mantiene su empaque en ese remate a una mano y al paso con el capote, solo que su falta de ritmo es expresa.

El astado, flojo y con tendencia mansa acentuada con el hocico abierto y la mirada escurridiza, es corto de trapío, su presencia no despierta mayor admiración, sino la preocupación de que no se caiga.

Hoy los toreros cuidan al toro. Antes se cuidaban de él.

Entonces Jerónimo ha de devolver las fuerzas que faltan y eliminar protestas con temple, sutileza pero a la vez firmeza, como la danza cuando es buena, el toque justo a fin de no violentar al toro tras inicio alternado.

Con la derecha el cárdeno cae y obliga al torero encontrar toque exacto a la intensidad precisa.

No más, no menos.

Por un momento parece entenderse pero pasan dos derechazos y el toro o engancha o se frena. Por momentos, en los medios, le hace pasar con la derecha pero la muleta queda en la distancia suficiente para no mandar o ligar sin ahogarse el siguiente muletazo, ahí está la esperanza.

Hay buen trazo en algún momento sin ligazón u hondura que Jerónimo apunta y que brindaría su toreo más genuino. Pases limpios los primeros pases de cada tanda que se van con el toque brusco, pese a lo compuesto de su planta, su encajada barbilla y su cintura quebrada.

A cada toque el toro responde cabeceante y deslucido.

Tira del artificio, afarolado e invertido, algo movidos.

Breve intento con la zurda descubre el tranco aun más largo del toro pero Jerónimo queda en pedacería que compone el centro de la suerte sin enlazar o permitir la alianza plena por pitón izquierdo. Se va derecho, muy decidido y encuentra una gran estocada que empuja la situación, toro espectacularmente derrumbado, hacia la oreja.

En el cuarto se diluye el triunfo del primero ante un toro más serio y demandante de poder, del chicote, del latiguillo que habría bajado ínfulas al negro astado que hace verle en apuros y con preocupaciones que terminan con media que fulmina el turno.

El toque intacto de Mario Aguilar marca diferencia con el tercero, otro estrecho y alto toro, corto y negro en su capa y, como veremos, negro en su fondo. Aguilar trata de templarse a la verónica pero cuesta trabajo con tantas manos por delante del astado. Las navarras del quite tienen tino y ritmo, gira en los medios naturalmente y la Afición responde.

Alinea su tranco el torero, tan necesitado de acariciar la embestida.

Gira y en el tercio de banderillas, Alejandro Prado lo borda pareando, quizá la ejecución mejor lograda del segundo tercio en la tarde y Felipe Kingston, colmillo largo y templado, conduce a la brega sosteniendo la leve esperanza en el Carranco. Y en el propio Mario que a dos manos comienza y brindando aire, tira del toro por la derecha, se gusta y gusta, vuelve al centro de la suerte, todo templado y remata torero.

Decía Amalia Hernández, la danza es “expresar profundamente, con todas las cualidades que uno tiene, tanto materiales, como intelectuales y anímicas algo, lo mejor posible, lo más perfecto”. Pleno en la expresión de su arte, en los medios, a luz menguante, enreda Aguilar molinete a compás abierto al grado de cambiarse de mano cadencioso y salir airoso trastocando el ánimo de la gente.

Que hasta le grita, “¡Artista!”

Transforma la embestida del astado incluso con la izquierda, perfectamente alternado y trazado el perfil natural. Crea la emoción y recrea el aire en el cite por alegrías, arriverado, como si del arte de Terpsícore se tratara, pena que el carranco, en plena aflicción porque la muleta manda, en plena huida rompa la lidia, el arte de Cúchares, y designe no seguir más.

Justo cuando el derechazo crecía de nuevo.

Cosas de manso.

Entonces Mario opta por castigar abajo para buscar el camino de la igualada. Hay un  ayudado por bajo con la zurda de asombro. Entera caída, sobre todo tendida, retrasa la entrega del astado hasta el doble descabello que difumina la posibilidad del triunfo que realmente obtiene, porque en la mente y en el corazón Aguilar aun late. Fortísima ovación en el tercio.

Se muestra torero con el espantoso sexto que no ha tenido, por incapaz de sostener ya no digamos la bravura, sino la fuerza, el esfuerzo de la lida. La gente pide regalar pero no hay condiciones. Será necesario verle, en la vuelta.

Que ha de ser pronta y resuelta.

Leandro confirma, su terno nos recuerda a otro de Valladolid, David Luguillano.

Pero otra vez, el toro de la ceremonia se queda corto pese a que en los lances le ayuda el torero, lo mismo que en las chicuelinas a compás abierto y el precioso remate a pies juntos pero a la hora de la verdad el toro no responde, se niega a embestir porque no tiene casta y sí mucho acortar la embestida.

Pese al desarme Leandro se muestra entendido al cruzarse y citar a media altura pero el astado va para atrás y, tras gran tanda con la derecha, termina su brevísimo fondo bravo. Luego, tras el arropón reseñado, el quinto le dura aun menos que el primero vuelve a estar valiente pero la decepción le lleva a regalar.

Peor aun.

El cornipaso sobrero tiene tan poco dentro que acaba refugiado en la tronera del burladero de la Porra, atrincherado y defendiéndose antes incluso de que Leandro tome la espada. Imposible torear así. A Carranco por alguna misteriosa razón, lleva años así, se le reventó el barzón y… sí, sigue lidiándose.

Recuerdo, hace tiempo ya, que el Ballet de Amalia recreaba un número donde a modo de corrida, se desafía a un bailarín con disfraz de cornúpeta mientras sonaba “El Zopilote Mojado” Claro, la danza refería un cuadro taurino, sin que se pusiera en duda, por tener la Fiesta Brava un origen español, la mexicanidad de la creación.

Hoy hay cosas, tanto en la danza como en el toreo que se tienen olvidadas.

Será porque, según Doña Amalia, “Es un problema de los que nacen aquí. Tienen mamá muy consentidora y quieren que yo también sea así… pero hay un límite en el arte. Porque el arte es disciplina, rígida, que cuesta mucho trabajo… pero yo tengo un chicotito espiritual.” Remataba la gran maestra mexicana.

Ese rigor, nos hemos llenado decirlo, el “chicotito que da en las patitas” de Amalia Hernández, el que no consiente y no hace mutis cuando algo no anda bien.

En la Fiesta anda algo olvidado pero ha devolver, es necesario.

Como esperamos vuelva al Ballet Folklórico de México, pronto, “El Zopilote Mojado”

Twitter: @CaballoNegroII.

RESUMEN DEL FESTEJO.

Plaza México. Temporada Grande 2013-2014. Domingo, Enero 5 de 2014. Décima Segunda de Derecho de Apartado. Menos de un cuarto de Plaza en tarde fresca sin viento.

7 Toros, 7 de Carranco (Divisa Rojo, Blanco y Plata) El séptimo lidiado como sobrero de regalo. Desiguales en presencia y tipo. Justo el segundo. Serios cuarto y séptimo. Faltos de fuerza y descastada en lo general, manso el de regalo. El segundo ha tenido recorrido pese a sus constantes protestas con la cabeza. El tercero se apagó en cuanto fue exigido.

Jerónimo (Azul Rey y Oro) Oreja y Silencio. Leandro (Salmón y Oro con remates negros) que confirma su alternativa, Palmas tras aviso, Silencio y Silencio en el de Regalo. Mario Aguilar (Burdeos y Oro) Saludos con fuerte ovación en el tercio y Leves Palmas.

El segundo espada confirmó su alternativa con el negro “Revenido II” número 31 con 474 kilogramos.

A la brega destacaron Sergio González, Felipe Kingston y Alejandro Prado con primero, cuarto y sexto, respectivamente.

Saluda Christian Sánchez en el quinto turno. Pica bien a primero Gabriel Meléndez hijo

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A Bayoneta Calada – Nueva Salida a Hombros de Joselito Adame.

Derechazo de Joselito Adame a “Curioso” de Barralva.

Se impone la seriedad, se impone la emoción y el toreo bueno, al menos en un turno. Triunfa modélica e indiscutiblemente la causa torera de Joselito Adame. El encierro que no rompe totalmente remata con un toro bravo, homenaje incluido, que acarrea la mala suerte de no ser toreado e inmortalizado a cabalidad con estrellón de Diego Silveti. Pinchazo impide a Arturo Saldívar sumar una oreja en medio de lo que, por momentos, muestra la forma y patrón a seguir para la Fiesta en México.

Por: Luis Eduardo Maya Lora – De SOL Y SOMBRA.

Se va la tarde de la espera, la de la “Revolución”.

Diría Don Federico, “colgada a un hombro” como la larga torera de Joselito Adame que remata el quite al cuarto de lidia ordinaria. Ese toro 12, que gusta anteriormente, refleja el tan cantado encierro: fuertes por fuera, pero… faltos de remate por dentro.

Fieles a su encaste, del turno segundo al quinto, duran poco en el último tercio por distintas causas: falta de fuerza o casta, dos de ellas. Fachada tienen, no la que anuncian las fotos que ya en la Plaza venden menos de lo que ofrecen, incluso dos, más cerca del sexto que del quinto año de vida, brindan juego lamentable.

Pero justo es señalar dos excepciones que ponen la Plaza en efervescencia.

La primera abre lidia ordinaria.

Por sí mismo, es un hermoso espectáculo nombrado irónicamente “Curioso” Negro, enmorrillado, largo, alto, hondo, de reunidos pitones y que arranca a Joselito Adame el capote al intento del primer lance, atención, por pitón izquierdo. Ajusta el procedimiento. Lances a pies juntos trazan el radio que une en los medios lo que inicia en tablas. Remate torerísimo.

Luego la pelea en varas, dura y prolongada, con un solo pitón, antecede a campo abierto la airosa chicuelina en cuyo remate, tan cerca y a compás abierto, Joselito estremece a la multitud al cerrar con rebolera por pitón izquierdo donde el barralva mantiene la horizontal y gana en la extensión de su inicialmente reducido tranco.

Decisión formidable no banderillear.

Juan Ramón Saldaña aplica la media altura y la sutileza que incluso encelan al astado cuando Héctor Rojas, destacado de nuevo, sale de la suerte por pitón izquierdo de manera perpendicular y “Curioso”, con las tablas de frente, empuja sin que Diego Silveti corte el viaje, previamente.

Hay la tensión que brinda la emoción dramática en la Plaza cuando aprieta el astado a Sergio González intenta el par siguiente que queda en nones. Rojas cierra por ese pitón, con templado par que deja las cosas calientes con la nueva salida al tercio del banderillero hidrocálido y la gente encendida de expectación.

Brindis general. Adame inicia en las tablas a pies juntos, la embestida se eleva en la tarde que declina con el toreo por alto en un pequeño palmo. Tras distracción inicial, el toro se enciende con el engaño puesto y estándole cerca. Perfecto el de la firma que rubrica el tremendo inicio hacia las rayas, pase de pecho incluido.

Comienza una tremenda pelea. Con el astado que no se deja, en el tercio por fuera de la segunda raya, Joselito manda, pisa fuerte y lleva largo. Pronto pero templado, el de pecho con la izquierda tras cambio de mano resulta corto pero rotundo.

Puesto siempre el engaño, quieta la planta, sostiene la suerte girando sobre la pierna derecha en nuevos muletazos diestros con fuerza de expresión y unidad compositiva que trae consigo la acometida del burel y el sometimiento de su toreo. La México corea fuerte, secamente, con el corazón siempre en la mano. Vitolina al paso y el cambio de mano por la espalda traen el toreo con la zurda, breve aproximación.

Adame solo obtiene un muletazo completo previo ayudado por bajo enganchado y desdén poderoso. Entonces, de nuevo, afuera de la segunda raya, cambiando la intención del burel de entablerar, José logra dos nuevas tandas derechistas de emoción tremenda con justeza en el trazo siempre largo, siempre al frente y delante del toro que comienza a pensar demás, de lo cual toma nota el torero.

Demasiado cerca de tablas, se lo juega en las manoletinas, incluso en el exceso de la cuarta y el inverosímil envite de dentro a afuera justo cuando es prendido. Todo el rigor del astado castiga al torero que es enganchado en el pecho. Milagrosa salvación, providencial rendición de Joselito que regresa al ayudado por alto, una locura y la estocada magnífica en la suerte contraria y al volapié. A bayoneta calada.

Y a lo Pablo Neruda, de esperar cuando no espero pasa el corazón del frío al fuego.

Una oreja basta para la faena ante la falta de toreo con la zurda. Pero justo es decir que la estocada trae por sí misma una oreja. Para Jorge Ramos no es así y da las dos de salida sin homenajear correctamente, a nuestro juicio, al toro por esa tendencia a las tablas. Corrido en la vuelta… cuándo entenderá la Banda.

Y el encierro a pique.

El segundo es una alimaña que no desarrolla a más porque Arturo Saldívar, siempre inteligente y mandón, valiente y capaz, no se traga la finta de que el espantoso atanasio no ve. Es demasiado buen torero para saber y conocer este encaste al grado que hace al público recobrar fuerza emocional. Hace pasar al toro al natural, le encela por la derecha, todo en los medios, le desdeña por alto, luce tremendo… pero lo mata mal.

Es de vuelta al ruedo, pero a La México le falta, a veces, algo más de propiedad.

Con el quito, tras estrellón de su cuadrilla previo al inicio de faena, tras cambiar tanto el tranco al inicio en lo medios, éste se desploma al grado de doblar contrario a toriles, patada incluida. Nada que hacer. Lo mismo que Joselito al cuarto, que dura un segundo y ante el cual, tras bellas navarras, se dobla sensacional antes de pinchar.

El encierro rasca, sosea, dobla contrario, incluso el segundo apunta al hombre de los vasos rojos en el Callejón. Menos mal se queda en las tablas porque se temía lo peor… todo sea por seguir diciendo salud entre troneras y burladeros.

Y esa estela la tiene el tercero al que Diego Silveti a punto está de hacer romper desde la gaonera hasta perderle los pasos, pero el que también se quiebra la casta hasta la sombra de la ignominia.

Pero queda el castaño, “Farolero” nombrado y marcado con el número clave, el siete. Confirma lo que de él se espera. Hay una vieja leyenda que indica que, si es atanasio y es castaño, puede embestir. Pues al Mago de Campocerrado, a Don Atanasio Fernández Iglesias ese pelaje no le gustaba. A la vaca castaña siempre la exprimía.

Si pasaba, recuerdo a “Antoñete” decirlo, era de escándalo. El de ayer lo ha sido.

Pero a la verónica, Diego adelanta la suerte.

David Vázquez, cosa rara, tampoco está atinado en varas, el toro se escurre dos veces hacia la grupa y le pica retardadamente. El astado tiende al toril. Al menos, al tercio frente a la Puerta de los Sustos. Por eso, atinadamente, Silveti sin mayor prueba va a los medios para conseguir tanda derechista rotunda, larga y emocionante, rematada con el de pecho y a la salida, el desdén.

Viene una sorpresa, el toreo con la izquierda de Diego deslumbra por largo, por la muleta puesta y diáfana, justo ahí ese pitón muestra tremendas posibilidades en plenos medios, en el sitio donde el castaño crece. Pero la vuelta a la derecha, no obstante la tanda trae emoción, muestra el camino andado al toro, el del toril.

Y Silveti se encuentra, por tercer año seguido, con otro toro para encumbrar pero la mano no fluye. Al contrario, se ve desbordada al grado de aplicar la del tiovivo, vueltas y vueltas en torno al burel y no el toro en torno a él, a donde dicte su mano.

Recuerdo a su apoderado hace casi un año en una reunión de periodistas, “el momento actual de la ganadería en México no se encuentra a la altura de la nueva generación de toreros mexicanos” Mal ha sido, tras los trincherazos ya en los adentros frente al toril, comprobar que el pitón izquierdo se va inédito, amarrada la zurda que queda en evidencia tras las joselillinas por ese lado.

Pincha. Luego, tras desamarrarse la izquierda alcanza a relajarse al natural… increíble, tiempo perdido. Se le escurre la suerte a Diego en el sorteo que juega a la contra del toro, homenajeado con el merecido Arrastre Lento.

La Plaza México ha vivido en el tópico del “toreo que gusta” del toro que se deja o se presta o colabora… y varias otras tropelías.

Pero llevamos dos semanas seguidas, con dos toros de dos distintos, para algunos distantes, encastes que brindan emoción trágica.

Si esta es la Revolución, la coexistencia de varios encastes, en la cuerda siempre de la emoción y el toro serio, que bienvenida sea.

Que siempre perdure y que siempre prospere.

Twitter: @CaballoNegroII.

RESUMEN DEL FESTEJO.

Plaza México. Temporada Grande 2013-2014. Domingo, Diciembre 1 de 2013. Séptima de Derecho de Apartado. Más de dos tercios de Plaza en tarde fresca con cielo absolutamente claro de inicio y leve viento en el segundo de la tarde.

1 Novillo de Fernando de la Mora (Divisa Amarillo y Blanco) para rejones. Mal presentado por estrecho y escurrido, se empleó ante las jacas, protestón ante las telas. Y 6 de Barralva (Divisa Celeste, Rosa y Canario) Desigual en presencia, cariavacado el segundo. Destaca el primero de la lidia ordinaria, “Curioso” nombrado, bravo y emocionante principalmente por el pitón derecho, difícil y con menos recorrido por el otro lado. Fortísimamente aplaudido en el Arrastre. Igualmente, el castaño sexto, “Farolero”. nombrado. No. 7, castaño, bocinero, ojo de perdiz, bravo y completo por ambos pitones en la muleta, no obstante intenta repuchar en varas, homenajeado justamente fue con el Arrastre Lento. Peligroso el segundo y el resto flojos y sin casta. Manso y gazapón el quinto.

La Rejoneadora Mónica Serrano, Bronca tras dos avisos. Joselito Adme (Botella y Oro) Dos Orejas y Palmas. Arturo Saldívar (Turquesa y Oro) Saludos y Silencio. Diego Silveti (Celeste y oro) Silencio y Divisón.

El tercer espada confirmó con el toro número 625, “Recuerdo” nombrado, alto y negro.

Destacaron a caballo Carlos Domínguez Márquez al picar al quinto A la brega muy notable Héctor Rojas, Juan Ramón Saldaña de la cuadrillas del primer y segundo espada. Saludaron en el tercio Christian Sánchez y Héctor Rojas. 

Apostilla: No se escapa la presencia, incómoda, de la Rejoneadora que abre festejo. Por respeto a la Afición, incluso a la propia actuante, señalamos que ha tenido una presentación desafortunada y poco preparada. Esperamos no repita.

Lance a la verónica de Diego Silveti al castaño “Farolero” de Barralva.

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Radar Taurino – La Tentación de la “Revolución”. Cartelazo en La México – Adiós a Pepe Nieto.

La terna en Barralva, ¿Historia en creación? El Lunes lo sabremos.

La actual Temporada Grande se juega la última carta para afianzar su trascendencia en la historia en este primer domingo de Diciembre. La jugada que puede levantar la flojedad casi general de estas primeras corridas tiene la esperanza en el encierro de Barralva que coloca al cartel a la puerta del frentazo o de la gloria. Anunciado como “Revolución Taurina Mexicana”, la cuestión será saber si tal Revolución solo queda en mera, siemple y tentativa… revuelta.

Por: Luis Eduardo Maya LoraDe SOL Y SOMBRA.

Se supo a principio de semana. Tira el guante Barralva y… no lo recoge La México.

Lo recoge la Afición y, péseles o púnceles, las redes sociales, “incomodísimos” foros electrónicos donde los hechos corren a impensable velocidad, donde el rigor es crudeza.

Buena parte del taurinismo las evita. Lo hacen a temor sabido y mala fe guardada pues como “no se puede hacer periodismo (sic) en ciento cuarenta caracteres”, reza uno de los mandamientos de la medianía oficiante. Hay que evitarles a toda costa. En las redes sociales se pierde de vista que el público se manifiesta tanto o más que en la Plaza pues en la red la cosa es personalizada, o sea, cualquier expresión es aun más cruda.

Peor todavía para aquellos que por temor –o ignorancia- le desprecian.

Resulta que lo que más promueve la corrida desde el lunes, más allá del esfuerzo palpable de las administraciones, son las fotos de los toros en el campo.

Publicadas en lo electrónico, hacen el festejo no solo una corrida sino un evento, mucho más grande de lo que sospechamos, es decir llega más allá de lo taurino. Lo que descarta la Empresa, a pesar del clamor de su clientela, abona en traer un mejor resultado, La ganadería da el paso adelante que habría sido mayor de haber tenido la vista del corral proporcionada por la propia Plaza.

Lo bueno es que a Afición, al menos por unos días, vuelve a ponderar lo más importante en toda corrida, los toros. Y aquí vale la pena detenernos.

Hace siete y medio años, Barralva lidió el mejor encierro de la década pasada en una tarde de abril, en la mal llamada, Feria Torista. La famosa corrida de “Don Palillo” trajo adicionalmente tres toros de tremendo compromiso y presencia. Seamos claros, es muy difícil que tal desencadenada y tremenda historia se repita.

Muy difícil.

La presunción de la historia indica que una corrida tan brava, tan rotunda en su juego pero igualmente tan seria en su presencia, tiene menos opciones de repetir un triunfo en una Plaza como México. Ejemplo. La histórica corrida de San Martín en Cuatro Caminos, en 1994, tan fervientemente brava, tan exigente, tan agradecida todos los turnos, marcó un hito y la difícil hazaña de superarla en un escenario de tal categoría.

En esos términos, la tentación es igualmente grande.

Por ello hay que apostar por Barralva, como decía el gran Oscar Wilde, la mejor forma de evitar la tentación es caer en ella.

Quizá, solo es una esperanza, puede ocurrir con Barralva lo que ocurrió con Pastejé en 1946, que logró en La México parte de la apoteosis de Enero de 1943. Y coinciden en algo ambos hierros, la procedencia española, completa por parte de Barralva, incompleta de Pastejé. Vientres la diferencia.

De 1939 a 1997, de 1943 a 2006, el “nuevo” Campo Bravo Mexicano se juega hoy algo más que lo que hasta ahora ha sido un afortunado experimento, está en juego saber si en definitiva, la mera teoría genética, el sueño de varios ganaderos de más de quince años cristalizará su sonido en el orfeón más grande del mundo o podrá ejecutar su drama en el gran teatro de lo real y de lo inesperada, la Plaza México.

Me gustan 12, 18 y 7. Predicción o premonición. Cada segundo, diría Rómulo Gallegos, un azar magnífico tira los dados girando y golpeando el destino de cada diestro.

Sobra Mónica Serrano. Así de simple e igualmente así de claro.

La amadora –novillera a caballo- no tiene base para estar pero, dijimos en la crónica del lunes, a lo Miguel de Unamuno, ser es nombrarse. El nombre la tiene abriendo plaza.

Dos triunfadores de esta Temporada. Dos de los rabos más recientes en La México. Tres triunfadores de Madrid y tres de los nombres y hombres que conforman la revuelta taurina que puede acabar hoy en revolución, son el cartel de esta tarde. Anunciados como “Revolución” es posible que su presencia y combinación cuestione un régimen.

O sea solo un ardid publicitario.

Nuestra generación ha cuestionado y criticado, desde política, impuestos y, claro, toro. Pero parece que es la generación que viene, que ya está aquí, es la que cristaliza esa crítica, la que cambia el paradigma aceptado con resignación por la generación anterior y cuestionado por la nuestra, pero modificado por los nacidos de ‘88 para adelante.

La terna enfrenta un encaste que conocen, que dura, en comparación a lo imperante, un instante, pero puede que sea instante de gloria, de cambio.

Por eso, si Diego Silveti ha de dar el paso adelante, mostrar soltura y no acartonamiento de brazos, es hoy el día para mostrar suficiencia técnica no solo raza, no quedar a mereced sino hacer que su verticalidad y su clase, sean diferencia.

Diego, conoce a fondo el compromiso que tiene, conoce la escena, el brillo del reflector no lo marea, será elemento fundamental que mientras no esté toreando, esté en la corrida. Esos tres largos turnos, en su conversación con sí mismo, previo a su primer lance son fundamentales.

Y esa gaonera que intevenga en quites que traiga fuego. Y esa mano derecha… Ojalá.

Los aficionados hidrocálidos no tienen pretexto. La Plaza México les ofrece lo que su plaza les niega, una corrida seria. Y empalma hace con el torero que desde el momento que confirmó en la Monumental ha pisado en serio y ha superado sus propios obstáculos. Joselito Adame tiene el público en el puño y el toreo en las muñecas.

A sangre y fuego, a temple y donaire… a compás y sinfonía, a mando y poderío… Joselito, el hidrocálido ha llegado antes de sus primeros diez años de alternativa al sitio en que muchos en la historia han tardado años. Hoy, más que nunca, importa asegundar, mostrar que lo de noviembre, ante el toro noblón, no ha sido espejismo sino premonición ante el toro, teóricamente, de mayor poder.

Joselito Adame nos hace recordar que el arte, según Wagner, es la obra total, dominar todos los toros a partir de dominar todas las suertes, lo íntegro, lo integral y lo integrado, pero también puede torear bien, como a muchos gusta, como para volver loca a una plaza como La México.

Ha de venir, además, a borrar la estela de aquel castaño, tan parecido al número 7 de Barralva también y que tantas dudas dejó en 2012. Si Joselito mantiene –lo más complicada en toda actividad- su estado taurino, su categoría, quizá estemos a la puerta de un insospechado alumbramiento. Y no exageramos.

La cosa está no solo en decirlo… sino en hacerlo.

“Y la apuesta fue…”, diría el Tenorío Taurino del “The Kon Leche” de hace cien años. Decimos de Arturo Saldívar, el  torero que más despuesto está apostar y arrebatar es él, quien no va a dejar que su cartel, el máximo de los toreros mexicanos en La México hasta la llegada de Joselito Adame, decaiga ente nadie.

Prosigue el Tenorio: “Sin duda alguna//Y vinimos a apostar//Quien habría de torear//Mejor y con más fortuna//Durante esta Temporada, juntaos aquí//Os voy a probar.” Cada que Saldivar pisa la Monumental se sabe y se siente la disposición a ser. Ya triunfó, aliviando a un débil castaño de Barralva hoy quizá enfrente un encierro cuyo poder teórico le vendrá mejor.

Ninguno de los tres nos brinda duda de su alcance. Cualquiera puede traer el triunfo. Recuerdo los dos últimas tercias de mexicanos en La México que han trascendido a la historia por su éxito. Mariano Ramos, David Silveti y Jorge Gutiérrez en 1990, Eloy Cavazos, Jorge Gutiérrez y Zotoluco, en 2001.

Solo la primera llenó la Plaza. Toda. Se impuso a una corrida infernal, por mansa, de La Gloria. La segunda, solo llenó el numerado, con una gran corrida –aunque ustedes no lo crean- de Julio Delgado.

Hoy no hay boletaje abajo. Hoy hay una encierro serio.

Lo que marca el cartel es que una revolución de verdad, implicaría que el golpe de timón lo dieran estos mismos toreros, desde lo electrónico hasta lo real de cada corrida, en trapío y seriedad. De la promoción hasta la acción en el ruedo.

Ésta, no es una corrida más.

Al menos depende de los propios actores de la corrida que no lo sea.

Que la “Revolución” no solo quede en asonada, en escaramuza, en solo revuelta… Porque lo que a los publicistas taurinos se les olvida, lógicamente, es que cualquier revolución, desde la armada o hasta la musical, tiene un signo inequívoco para serlo.

La Revolución para serlo… siempre triunfa.

Y eso, como toda corrida, incluida esta, solo lo sabremos hasta el lunes.

Twitter: @CaballoNegroII.

Apéndice: Un Crespón en la Amistad – En la Muerte de José Nieto Reséndiz.

Se ha ido el bigote más famoso de Guanajuato, el sombrero clásico, la mano cálida y de trabajo sumado al inacabable ingenio y tremenda afición de José Nieto Reséndiz“Cheché” para los nietos, Pepe, para los taurinos.

Un referente de afición taurina. Cómo recuerdo esa mañana de San Juan del Río.

Le he conocido en el 2010, en “Nieves” de enero, se ha ido en el frío de noviembre. Acompañaba a Pablo Hermoso de Mendoza, para quien el año 2013 ha marcado otro año de triunfo pero un duro periodo donde ha despedido a varios de sus amigos mexicanos, grandes amigos en su vida.

Don José no es la excepción.

Largo, duro y complicado este último tramo para su familia, ha quedado patente la solidaridad de sus amigos, empezando por Don Fernando de la Mora en La México y estoy seguro se replicará en muchos más en los siguientes días.

Sabía de su legendario ingenio, conocí su taurinismo una tarde mía de callejón y suya de barrera de sombra cuando Perera bordó a “Quita Penas” de Campo Real. Conoció mi angustía una tarde que su amigo Pablo llenó La México y no llegaban mis “invitados” de aquella tarde.

Supe de lo extraordinario de su taurinísmo pues un brindis en Aguascalientes de Pablo lo dijo todo. O aquel viaje para Nimes.

Y además, tuve el gusto de dar en radio el resultado del Festival del Cortijo La Rueda, en 2010, aquella taurinísima sorpresa de sus hijos y amigos, entre ellos, el Matador Alejandro del Olivar, cuando se homenajeó al que fue, además, un tremendo aficionado práctico.

Ahí quedan las fotos atracándose de morrillo y que hoy son solo un botón de su afición.

Hoy se, además del legado que deja Don José. En tiempos duros para La Afición deja a sus nietos, chavales que engalanan barreras en las ferias y en la propia Plaza México.

Y eso, hoy, cuando los niños van y vienen sin ir a ningún lado, vale un potosí… o más.

Perfecto informante taurino, deja una familia que de San Miguel a Querétaro y Juriquilla, de Celaya a León y Aguascalientes es referente y ejemplo de lo que México construye a partir de la tradición taurina, mano abierta al frente, claridad y, por supuesto, amistad.

Estará viendo muchas corridas de ayer y hoy. Que ya son un lujo.

Le recordaremos Don José… Siempre.

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#Bullfights: Ruben Martel captures ‘beauty’ of bullfights.

PHOTO COURTESY OF RUBEN MARTEL.

PHOTO COURTESY OF RUBEN MARTEL.

by Chelcey Adami.

Bullfighting has captivated Imperial resident Ruben Martel ever since he saw his first one in Mexico City while visiting with a friend in November 2008.

Since then, he has traveled all over Mexico and Spain to see some of the most prolific bullfighters and bullrings in history, and his photographs of bullfighting have been featured internationally.

“I think, for me, it’s the beauty of the bullfights, because you have to look beyond the blood and just see everything else, from the tradition, the music that’s played in the plaza, the intricacy of the work that goes into their clothing,” he said. “It’s the intricacy of those details compared to what people consider something brutal.”

After seeing his first bullfight, he began to schedule his travels in Mexico around bullfights and even went to Mexico’s largest fair, held in Aguascalientes, where bullfights occur daily.

In April 2010, he bought his first semi-professional camera and soon began to amass an impressive portfolio of bullfighting photography, taking in everything from the matador’s customary visit to a chapel before the fight to the dramatic action shots during it.

Martel was drawn in by the “pageantry” of bullfighting as well as the camaraderie of the matadors and others involved in the art. “It’s a close-knit community because there are so few of them,” he said and Martel quickly has become known within the community, giving him photographic access few others have.

In a somewhat taboo move, he even photographed one matador’s ceremonial preparation of getting dressed before a bullfight, a time that is often only reserved for those closest to him as the matador mentally prepares himself. It’s considered by some to be bad luck if photographed during this time.

Bullfighting is heavily influenced by both tradition and religion, he explained, and there are innumerous small and large traditional steps taken in the time leading up to, during and after a bullfight.

While in Spain, he waited outside a bullfight for the customary act to carrying out the triumphant bullfighter to begin, and as the gates opened, the enormous crowed quickly filled the street like a river, carrying Martel along with them.

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During ensuing chaos, Martel ended up right in front of the carried bullfighter as a young fan desperately lunged at the matador trying to pull off parts of his clothing. Martel captured the intense moment and plans on submitting the strong image into some worldwide photo contests.

Magazine/website “Sangre Brava” asked him to participate in a national bullfighting photography exhibit in Mexico City in October last year, and he was the only U.S. citizen participating.

His unique photograph of a matador’s silhouette as he looked down from his hotel window at the bull ring in Mexicali was even featured on the show’s tickets and promotional materials.

Two bullfighting clubs in Tijuana then asked him to present in an exhibit solely featuring his photography in September, and there, Martel displayed roughly 125 photographs. For Martel, photographing bullfights is the chance to see “little details you don’t get to see in the stands.”

He shoots things like a Virgin of Guadalupe image embroidered into a matador’s hat as well as the extremely specific way that his pieces of clothing are folded.

He used to be an enormous fan of the prolific Mexican artist Frida and his friends joke about him “giving her up.”

“The difference is everything to know about Frida is already out there,” he explained. “But with bullfighting, it’s something new every day.”

Bullfighting has started to disappear from parts of the world such as Barcelona as some raise concerns about animal cruelty.

“I fully understand people’s opinions about it. I just choose to see it from a different perspective,” he said while looking at an up-close photograph of a matador’s clothes. “You look at this (photograph) and you don’t think of blood or anything. You think who made this? It’s so beautiful. Everything in bullfighting has a history or tradition to it.”

A company based in Guadalajara, Casa Toreros, is bringing the top bullfighter in the world, Julian “El Juli” Lopez, as well as other famous matadors like Alfredo Gutierrez and Joselito Adame to Mexicali at 8 p.m. Nov. 15.

The event is to commemorate the 38th anniversary of the bullring in Mexicali.

Martel said there are actually a lot of local people interested in bullfighting and they regularly get together to watch bullfights online or on special cable channels.

To say he’s psyched about the Nov. 15 event is an understatement.

“How better to have it back here on the anniversary of our bullring than with two of the best bullfighters around right now, both from Spain and Mexico?” he said excitedly.

Tickets cost between 160 and 1,200 pesos and are sold at the Plaza del Toros Calafia bullring box office between 10 a.m. and 6:30 p.m., Hotel Araiza and on Boletea.com

Staff Writer Chelcey Adami can be reached at 760-337-3452 or cadami@ivpressonline.com

Link http://www.ivpressonline.com/news/local/local-captures-beauty-of-bullfights/article_72db52ee-3ae7-11e3-9e65-0019bb30f31a.html?mode=image&photo=1

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Enrique Ponce: “Lo que pasa es que ahora en México, se ven corridas de Madrid, Bilbao, y eso les confunde.”

Lo que pasa es que ahora en Mexico, se ven corridas de Madrid, Bilbao, y eso les confunde.

Enrique Ponce: “Regresare el 5 de febrero.”

A cumplido ya 23 campañas como matador de toros. Con 2.160 corridas de toros a sus espaldas, en la próxima feria fallera 2013 se presentará un nuevo libro sobre su figura, obra de Andrés Amorós, que editará La Esfera de los Libros.

Por Enrique Amat.

¿No se cansa de torear?

No, el toro ha sido mi vida desde pequeño, y es la profesión más maravillosa del mundo. Lo que pasa es que los años no pasan en balde, y en la vida uno empieza a tener otros alicientes y responsabilidades.

Pero no faltará en las próximas Fallas.

Por supuesto que no. Bueno, la empresa me tiene que contratar. Todavía no hemos hablado, pero seguro que no habrá ningún problema y estaremos el día de San José en el portón de cuadrillas. E igual en febrero mato un festival en Requena.

Parece que las cosas últimamente no le han salido bien en Valencia.

Lo cierto es que en los últimos años no he tenido suerte con los toros y las cosas no han funcionado como yo hubiera querido. En 2013 actuaré en mi feria de fallas número veinticuatro, lo que es todo un récord.

El peso de la púrpura, ¿se siente?

Hombre, estar tirando del carro año tras año es duro. Por el compromiso, por la responsabilidad por estar bien todas las tardes, por la competencia. Y la gente empieza a tenerle a uno muy visto.

En México el otro día le dijeron de todo.

Siempre me han tratado muy bien. Lo que pasa es que ahora, debido a la televisión, se ven allí corridas de Madrid, Bilbao, y eso hace que algunos quieran un toro fuera de tipo, y eso les confunde. Aquel día se enfadaron conmigo sin razón, ya que estaba matando un toro de regalo. No pasa nada, seguramente volveré el 5 de febrero.

¿La televisión es buena o mala para la fiesta?

Yo soy partidario de que se televisen los festejos. Es bueno y positivo, y clave para promocionar la fiesta, pero seleccionando la calidad y siempre que se controlen y respeten nuestros derechos de imagen.

Hablando de imagen, el G 10 ha acabado como el rosario de la aurora.

Porque se ha transmitido un mensaje manipulado de lo que queríamos. Nuestro objetivo era defender la fiesta, nuestros intereses. Buscar soluciones, como el paso de Interior a Cultura, o que bajaran los cánones de las plazas. La unión de los toreros es complicada, ya que cada uno tiene sus intereses.

¿Y qué me dice de la crisis?

Que nos afecta y mucho. Ha bajado el número de festejos de forma brutal. Muchas plazas ahora ya no son rentables y hay que tratar de reciclarse para el futuro.

Usted también va a torear menos.

Mi intención es no pasar de las 35 ó 40 corridas. Bajar la cantidad y primar la calidad.

¿Qué hace por Valencia?

Vengo de paso, para acompañar a un amigo que está viviendo unos malos momentos. La amistad está por encima de todo, es un tesoro, y hay que estar con los que quieres cuando más te necesitan.

Y ahora, un nuevo libro.

Ya es el cuarto. Queremos reflejar no sólo mi tauromaquia, sino también mi personalidad, mis vivencias, mi gente.

Via: 

http://www.levante-emv.com/cultura/2012/12/21/union-toreros-complicada/961408.html

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Reaparecen Juan José Padilla y Joselito Adame en La México.

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De SOL y SOMBRA.

CIUDAD DE MÉXICO (domingo 16 de diciembre).- Joselito Adame, tercer espada en la novena del serial mayor, comentó en entrevista con la página de Internet del Coso de Insurgentes, que está emocionado de aparecer por quinta ocasión en este importante escenario. “Estoy puesto, y con gran ilusión de poder torear este domingo en La Monumental. Ya tengo muchas ganas de estar vestido de luces en el patio de cuadrillas de ese enorme lugar que me ha dado muchas satisfacciones”, señaló.

En sus cuatro actuaciones anteriores, Adame ha cortado el mismo número de orejas; sin embargo, este fin de semana el diestro quiere conseguir logros aún mayores.

“Esta es mi quinta corrida en esta plaza y estoy seguro de que el refrán se hará realidad en mi caso; ‘no hay quinta mala’, así que voy a salir a darlo todo con tal de obtener el triunfo”, señaló el nacido en Aguascalientes, quien elogió a sus compañeros en el cartel, el capitalino Federico Pizarro y el español Juan José Padilla.

Ya fueron debidamente reseñados y aprobados los toros de la ganadería de Villa Carmela que se lidiarán el domingo en la novena corrida de la Temporada Grande 2012-2013 de La Monumental Plaza México.

Los ejemplares fueron reseñados y aprobados por el juez de plaza, el ex matador Gilberto Ruiz Torres, y por su asesor el ex banderillero Juan Vázquez; los toros serán lidiados por el capitalino Federico Pizarro, el español Juan José Padilla y el nacido en Aguascalientes, Joselito Adame.

Los toros promediaron 518 kilos sobre la báscula, los nombres de los astados son;

Raíces, negro bragado de 500 kilos.

Por Siempre, cárdeno claro bragado, 567 kilos.

Que Viva el Arte, colorado, de 137 kilos.

Defensor, negro bragado, con 555.

Tradición, entrepelado bragado, con 526.

Aficionado, entrepelado girón, con 508.

Siempre Unidos, cárdeno claro, con 475 kilogramos.

La ganadería Villa Carmela que entregó el encierro a La Monumental, se localiza en el municipio de Lagos de Moreno en Jalisco. Su divisa es negro, gualda y grana.

Twitter: @Twittaurino

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Recapitulando… El Diciembre de Manolo Mejía – Infumable Encierro para una Despedida.

Manolo Mejía en su retirada. Tras remover el añadido, atrás quedaban 30 años de torería.

Ante una mansada, de cabo a rabo, la terna enfrenta la afrenta de calentar un frío comienzo de Diciembre en la Monumental. Una afición distraída a lo largo de la tarde alcanza a despedir a un torero como Manolo Mejía quien ha merecido una mejor circunstancia en su postrera hora torera que ha salvado con dignidad. David Mora es víctima de su inexperiencia mientras Fabián Barba sufrir una inmerecida valoración de la asistencia.

Por: Luis Eduardo Maya LoraDe SOL Y SOMBRA.

Se ha ido Manolo Mejía. Se retira de la profesión por su propio pie tras cuarenta años de estar en torero, desde niño precoz hasta consumar maestría taurina.

Sin embargo, debemos señalar que en la despedida de Mejía no ha habido el derroche de formas acostumbrado (y requerido) para estas fechas. Tampoco el rigor de un público, por lo general, reservado con él. Tan solo queda la pálida sombra de las candilejas que acompañan su salida por el Túnel de Cuadrillas.

Que es al final la estela que trae consigo el encierro jugado.

Y es que Marco Garfias decepciona porque su corrida no ha sido en hechura la mejor, cosa que cuando un torero parte siempre se cuida, casi, al extremo. Echa el ganadero lo que tiene o puede y el encierro juega a la contra de la ocasión.

El único, con fondo aceptable es el primero.

Tiene la mala suerte de encontrar a David Mora en fase de reinicio físico y de oxidación taurina. Siempre dispuesto con el capote, apenas consigue algún lance estimable, remate bueno al saludar. El fondo, poco, del garfeño aflora lo mismo que su floja condición. Mora ataca la embestida del toro y él mismo se ataca de inicio. Ajusta la velocidad y, claro, mejora el toro en los derechazos.

Tras dos tandas estimables, una por cada lado, con la faena en el punto de ser o no, de manera inexplicable, David Mora tira de algo que de él no se espera, el efectismo y la vista al tendido en el muletazo clave de la siguiente tanda derechista en los medios. Sin razón alguna, cuando la vista del torero tendría que estar en su temple y en la embestida del toro, David equivoca y se acartona.

El toro con su fuerza física in diminuendo no deja de tomar el engaño y da la sensación de no ser entendido. Mora, deja ver su inexperiencia y su pena es esa estocada envainada, chalecazo infame en una confirmación donde lo más rescatable ha sido su brindis a Manolo Mejía en el sexto, donde el galafate garfeño pone las cosas imposibles.

Dura lección para el debutante madrileño. Que no la olvide.

Los turnos de la confirmación traen consigo dos toros cortos de bravura: noble el primero, violento el segundo. Por ello la salida del encendido tercero, a pesar de su fea y acapachada cabeza, además de brindar esperanza, representa toda una vuelta al pasado. Garfeñísima su pinta, castaño aldinegro, estrecho y largo, con edad indiscutible, da la sensación de emoción porque tiene su tranco alegría.

La Plaza México aprueba – no sin observaciones por la cornamenta- porque no queda de otra y porque Fabián Barba recibe en los medios y de rodillas, innecesariamente.

Sin dar tiempo a más. Barba se acelera en el recibo pero se templa en uno de los momentos grandes de la Temporada, quitazo – no es exageración-por gaoneras a pies juntos. Templado y sereno, vertical y torero remata el lance y La México se emociona.

El toro crece en banderillas y, emocionados los partidarios del encaste Garfias, esperan que este sea el de la reivindicación. Pero Fabián tiene otra idea e inicia, más de cara a la gente, menos hacia la condición del astado.

Y se va a los medios. No precisamente para ejercer oficio divino sino a jugarse el tipo, con el toro a su aire y arrancando de largo. Concebidos pases cambiados dejan la mesa para el toreo fundamental.

El castaño tiene un buen comienzo de tanda y de muletazo, Fabián se templa al comienzo e incluso luce con la derecha, a pesar de que el toro sigue a su aire y de pronto protesta al final. Se impone al principio Barba, viene una tanda de naturales con el torero en el donaire de su ritmo y la firmeza de su muleta cuadrada.

Aquí ha mandado el hidrocálido y para su remate hacía arriba, quizá de lo mejor de la tarde, la esperanza de que cuaje al castaño se dispara. Por ello, al momento en que el toro invade la salida de los muletazos, en que se frena y protesta, la decepción hace presa del tendido que no observa como el garfeño, en vez de haberse crecido, estorba a Barba porque se siente podido.

La asistencia reprueba a Fabián e implícitamente no aprueba el examen fundamental de cada aficionado: observar al toro. El castaño mintió y no hizo bueno lo que Javier Garfias indicaba que distinguía al toro bueno del que no lo es, sus finales altos y no solo sus aparentes comienzos.

Luego Barba equivoca el final al tirar de las cercanías al grado de ser empalado, la ilusión s diluye y solo queda vislumbrarle en torero y poderoso, valiente e inteligente con el galafate quinto, al que le eliminó por aguante y por mando la manía del hachazo por pitón izquierdo, del parón, pero no la sosería y la mansedumbre de la cara alta.

Gran y formidable estocada, alcanza a sacarla por atracarse de toro, por no soltar el gavilán de la espada y, claro, hay petición negada. Ojalá volviese pronto. Difícil cosa.

Hablamos antes del segundo, el de la solemne ceremonia de devolución de trastos, en la que por cierto hay que desmonterarse. En fin…

Con el ojo clínico intacto, con el deseo de estar muy bien, Manolo Mejía advierte su sentido desde salida. Se trata de un casi cinqueño que protesta de manera ejemplar por el lado izquierdo. Perfecta la manera de recoger, de echar las manos abajo y luego de guiar al toro, sin la brillantez del lucimiento pero con la suficiencia y la atingencia por delante de la eficacia.

Claro, cómo habría de haber banderillas si el garfeño requiere la brega y las manos abajo. Todo el segundo tercio es un pizarrón para Mejía, donde anota, donde aborda y dibuja posibles escenarios y elige el comienzo por bajo de la contraporra a los medios. Mantiene el garfeño el pitón izquierdo como peligroso, como complejo y amenazante. Mejía sostiene, a partir de valor y muleta puesta el poder y el mando.

Por ello el toro se ve engañado, cambiada su intención de tomar el bulto por la muleta, son tres y la salida al paso, inteligente y siempre en el sitio, más el remate que tiene incluso cadencia en un cambio de mano y los de pecho.

Con el paso al frente y la muleta en el sitio exacto, pese al cabezazo, Manolo muestra como progresivamente el defecto al tomar malamente el engaño se cambia ahora solo por la cara alta pero desdeñada de nuevo al paso y, más importante aun, con el temple del pase de la firma y el soberbio trincherazo, muy entendido el procedimiento.

Salvo al matar. Aquí Mejía se ha perdido. Por ello su importante primer faena queda solo en ovación. Conste aquí que muestra todo lo que su toreo ha sido. Inteligente.

Queda la hora postrera de todo un torero. En pleno Diciembre pone fin Manolo Mejía a casi treinta años de una alternativa que tomase en León un Enero.

El destino, el azar, madre del toreo, quiere que sea con el más serio de la desigual corrida garfeña. Y también, quizá, con el más manso. Que ya es decir.

Sale Manolo Mejía dispuesto y deseoso de cerrar dignamente su paso taurino. El garfeño protesta y vuelve el torero a tirar de los lances a pies juntos, avanza Mejía y despliega parte de su buena formación. Previo a ser picado el astado, se toca desde los medios con algo rumbo la Puerta de Caballos y salta al callejón en escena de manso despavorido.

Parece que el propio primer espada cubre a su padre y mozo de espadas, Pancho Mejía –célebre e histórico personaje- de un grave percance al cubrirle con su propio cuerpo. Decimos parece porque no apreciamos la escena desde nuestra posición. Lo que es a todas luces cierto y visto por la generalidad es que el garfeño cambia y a peor.

Brindis punto más que emotivo. Abraza La México a uno de los toreros abrigados en su regazo y le ovaciona cálidamente cuando el garfeño se raja, cuando tira la cara arriba y aun así, Mejía, jugándoselo, le hace pasar a pesar de todo. A regañadientes, pero inteligente siempre como en las lasernistas finales y el desdén.

Aun sin brillantez queda la dignidad. Fuerte petición aun sin el mejor espadazo ponen una oreja en paz y en sobriedad. Vueltas emotivas y dos palomas al vuelo. Ceremonia solemne con el retiro del ayudado. En melancolía de las candilejas que van muriendo lo mismo que el terno, en principio marino y que remata en azul noche.

Noche en la carrera de Manolo Mejía, el torero que jamás llevó un par hecho. Que albos pañuelos portaba su chaquetilla, que sabía estar de pie y tomar el capote en el tercio. Que con su partida deja lejanos pero hermosos recuerdos de nuestra infancia taurina. Pena que todo esto los toros no lo sepan.

Menos mal. A pesar de irse por su propio pie, Manolo Mejía podrá taurinamente vivir y afirmar que se es torero siempre, que el toreo se puede ir sin irse realmente. Porque aun en Diciembre dejar historia en el arte nos recuerda que arte es, aun en el último momento del último mes de la carrera torera, la eterna primavera.

Que para Manolo Mejía comienza el verano pero en el ruedo de la vida. Suerte siempre.

Twitter: @CaballoNegroII.

RESUMEN DEL FESTEJO.

Plaza México. Temporada Grande 2012-2013. Domingo, Diciembre 2 de 2012. Séptima de Derecho de Apartado. Un cuarto de plaza en tarde fría, viento molesto. Asistencia distraída.

6 Toros, 6 de Marco Garfias (Divisa Negro, rojo y naranja) Desiguales en presencia, chico el primero, desentona la cabeza del tercero. Muy serios segundo, cuarto y sexto aunque no bien construidos. Mansos en general, noble y flojo el primero. Con movilidad y buen comienzo el colorado tercero, se desfondó tras ser exigido por bajo. El cuarto saltó despavorido al callejón.

Manolo Mejía (Azul Marino y Oro) que se retiró del Toreo. Ovación y Oreja. Fabián Barba (Turquesa y oro) División y Palmas. David Mora (Palo de rosa y Oro) División y Silencio.

Al primer espada le fue desprendido el añadido por parte de su familia cerrando así una carrera de casi treinta años como matador de toros.

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