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Recapitulando… Lunas Menguantes, Plenilunio Torero – Magna faena de Daniel Luque.

El desdén de Luque a “Luna Brava” remata el inicio de faena. FOTO: Galindo.

Por: Luis Eduardo Maya LoraDe SOL Y SOMBRA.

Sobradamente la tarde buscaba el encuentro de la noche cuando los arrogantísimos percherones tiraban de los restos del tercero de la tarde, “Luna Brava” nombrado.

Luna de Ariosto, a lo Jorge Luis Borges, dudosa, onírica e inasible.

Esto lo decimos porque Daniel Luque se agarró de las dos orejas de ese corto, por estrecho y discreto de cara, cárdeno oscuro que sale corretón y al que el sevillano  para con verónicas de cite retrasado y lances a pies juntos donde el astado rebrinca templado ante el parón bien rematados tras la raya.

El puyazo que sucede al recibo es perfecto a cargo de “Güero de la Capilla” Ha sido magnífico porque la suerte de varas tiene tiempos igualmente y, a toro arrancado, Ricardo Morales chorrea el palo, tiende el puyazo en el sitio exacto, por todo lo alto, y pica justo antes de que el toro encaje los pitones en el peto.

Pena que “Luna Brava” se escape y escurra justo cuando se había arrancado de largo.

A la perfección del puyazo continúa la diáfana, cristalina e impoluta realización del que es, hasta el momento, el quite de la Temporada: mandiles aéreos con la mano de recibo baja, a temple pleno y Luque en gracia absoluta, viaja el sentimiento de los aficionados porque se alinea al quitazo del de Gerena y su remate al corazón de la Plaza México.

El banderillero español Antonio Manuel Punta saluda por tremendos pares de banderillas, primero y tercero donde gira a su salida de la suerte. Lujo y ambiente caliente deja las cosas puestas para el inicio por alto, firme y bien rematado de Luque que muestran dos condiciones del astado: largueza en los viajes y repetición en la embestida.

Pero en la lidia como en la vida no todo es perfecto, ni la luna, que una sola vez cada mes nos da su plenilunio.

El de “Luna Brava” es desigual pues tras los pases por alto dobla contrario. Entonces el diestro contesta de igual manera en el tercio casi frente a la puerta de arrastre con el cite invertido para pegar hacia terrenos naturales, la dosantina que encadena el cambio de mano, la trincherilla y el desdén que desencadenan el gozo y la ilusión perfumadas.

Entonces, los medios el sitio, muleta a la derecha, Luque embarca ligero, quiebra la cintura y ajusta el tiempo de los derechazos, sutiles y prontos, templados y torerísimo en los remates. Prosigue en tal senda, con una Plaza México en creciente y a la espera que más de cuatro sean pero vienen los remates grandes tras cambio de mano por la espalda.

Roto el pase de pecho.

Muleta a la zurda. Momento esperado. El toro prueba, incluso rasca. Entonces Luque pierde pasos, traza el pase y liga tres con brillantez en el remate. A punto de ebullición, Daniel opta por los flecos de la muleta con los derechazos sin ayudado. A juicio propio, la faena bajó porque la velocidad del toro no ha sido la misma.

Cuando la faena crecía en naturalidad Luque opta por la fantasía.

Prosigue entonces la línea de fuego cuando aflora la vena ojedista de Luque al alternar lados con los de la firma y la vitolina en el mismo sitio. La gente emocionada por la variedad y, claro, la gente le responde. El toro rascó pero Luque se ha inventado el sitio donde correr la mano de manera ligada.

Todavía vuelve para rematar la obra con nuevos derechazos y el remate final bueno dejando cuadro al toro para lo que ha sido el espadazo de la Temporada. Cumbre en la suerte de “Costillares”. Dos orejas inobjetables en el resultado que ha sido la Puerta de El Encierro.

Sin embargo, al inobjetable resultado numérico debemos sumar que el futuro de Daniel Luque se ha visto marcado por lo que este toro indudablemente le ha aportado el temple de un toro especial, no bravo, sino un manso de lío, con fondo bueno, que le ha requerido la exigencia de un temple que a golpe de maduras va a deslumbrar.

Como ayer y aun a más. Preciosa la vuelta, triunfo entregado. Imposible con el sexto roto desde el comienzo.

Y así la corrida ha sido, con una muestra de falta de raza flojedad y sosería con una excepción, el cuarto.

El toro de la corrida bravo berrendo en cárdeno, a decir de Don Eduardo Castillo, asimétrico, berrendo de un lado y cárdeno claro por el otro. Y yo lo creo. Bravo y fuerte desde el comienzo consigue que Ignacio Garibay muestre en parte porque la gente lo espera pero porque también está relegado.

Su brazo manda poco a pesar de que valor tiene, a pesar de que el esfuerzo ha hecho y a pesar de que ha procurado mantener el interés. Fuera de cacho es desarmado, una vez aquí y otras dos con su primero un flojo toro que le probó y aprendió demasiado pronto.

Más cuando Garibay se ve atropellado, mal con el acero en ambos turnos esperemos pronto vuelva ese torero que aun ilusiona a la Afición.

Opta Alejandro Amaya, en nombre de la Madre, por el traje de sombras. Refugio en negro y azabache con golpes de estrellas en plata, precioso el vestido.

Sin embargo, siempre es más importante lo que se hace en la luz que lo que se hace en las penumbras y ayer a plena luz de La México, Amaya se pierde en la corrección de las formas sin dejar que el eterna ancla de la frialdad le deje avanzar, volteado por el segundo más por viento que por error técnico remata una tarde desconcertante tras cinco años de exilio.

Así murieron las “lunas” de La Estancia, tal cual lo predecía Jorge Luis Borges, como uno de esos símbolos que dan al hombre, “el hado o el azar para que un día de exaltación gloriosa, o de agonía, pueda escribir su verdadero nombre”

Toda la vida es poesía y el toreo también en absoluto modo y por ello Daniel Luque ha logrado hacer buena la predicción del poeta argentino.

Porque en la agonía de la luna, cuando la bravura es menguante, solo queda del toreo, como ha hecho Luque, el plenilunio.

 Que bueno e iluminado sea.

Twitter: @CaballoNegroII.

RESUMEN DEL FESTEJO.

Plaza México. Temporada Grande 2012-2013. Domingo, Noviembre 18 de 2012. Cuarta de Derecho de Apartado. Más de un cuarto plaza en tarde fresca y con viento. Cielo claro, frío al final del festejo. Publico taurino y entendido.

6 Toros, 6 de La Estancia (Divisa Azul, rosa y blanco) Desigual de presencia, flojos en general y faltos de raza. Destacan el tercero con mucha movilidad aunque doblando contrario siempre y rascando. El cuarto es un toro bravo aunque se aburrió al final. El resto insustancial.

Ignacio Garibay (Azul rey y Oro) Ovación con Saludos y Leves palmas. Alejandro Amaya (Negro y Azabache) Silencio y División. Daniel Luque (Azul Noche y Oro) Dos orejas y Silencio. Salió a hombros.

Fenomenal Antonio Manuel Punta de la cuadrilla del tercer espada toda la tarde, en banderillas y a la brega.

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Recapitulando… La Implacable Decadencia – Martirizante encierro de Bernaldo de Quirós.

Castella en el cambiado por la espalda a

Castella en el cambiado por la espalda a “Queretano” de Campo Real.

El cantado naufragio de Bernaldo de Quirós tristemente envuelve una tarde decepcionante en varios aspectos siendo el principal la nula posibilidad de ser un encierro de lidia. Terrible frentazo a la Afición que solo en su primero supera “Zotoluco” mientras que Castella y Juan Pablo Sánchez en algo alcanzan a aliviar la cuita del declive del toro de lidia.

Por: Luis Eduardo Maya LoraDe SOL Y SOMBRA.

Solo decir la verdad podrá dar la cara al problema que plantea el toro de la decadencia.

Decadencia constituye, al parecer desde tiempos de “Costillares” y Pedro Romero una constante en la Fiesta. El arte no cae en crisis, pues no forma parte del mundo de la producción. No. El arte tiene la constante e implacable amenaza de un declive tan estrepitoso como el que ayer vivimos.

En buena parte sucede porque Bernaldo de Quirós –otra vez- aporta un encierro ideal para los veedores, ideal para la brindar la sensación de comodidad a los toreros… pero que trae consigo el tedio, la incomodidad y sobre todo el malestar en el tendido, con el drama oprimido y subyugado a la falta de raza y descastamiento.

Entiende “Zotoluco” no agobiar al débil, descastado y chico astado que abre plaza.

Correcto y bien aplicado todos sus toques con el capote. Impide torpezas en el segundo tercio, lidia ejemplar el mismo primer espada. Lo hace incluso sin pegar capotazos. Esa estela de inteligencia extiende al comienzo de faena donde otorga el terreno que el toro quiere para luego imponerse suavemente hacia donde el toro no quiere.

Abajo el trapo al comienzo. Media altura consecuentemente.

Supera “Zotoluco” la tendencia regresiva del toro, que rasca al comienzo, que prueba el inicio de cada tanda pero que una vez que dispara la embestida el torero despliega en derechazos en el tercio del lado de sol y cerca de toriles donde deja la muleta puesta, no pierde pasos, para ganar en temple.

Hay un doble cambio de mano, clave e importante, vertical y dominante donde La México le responde. Gira al final y vuelve el buen toreo. La última tanda, acelerada, contrasta con el inteligente final donde el irredento toro saca lo peor de sí mismo en huida constante, “Zotoluco” castiga y se perfila en la suerte contraria.

Pinchazo. Elige el torero no darle las tablas al burel para que no se escurra de la suerte. El manso juega contrario y todo queda en ovación.

Con el cuarto Eulalio no se encuentra, el toro es corto de condición y de embestida. Él, pronto desespera. Mal con la espada, será en la tornata.

Una tardes muy difícil tiene Sebastián Castella ayer tarde. Malestar estomacal evidente. Hace el paseo ahogado y contrariado luce con el geniudo segundo.

A punto de un desaguisado se encuentra antes de pedir permiso para lidiar al segundo. Sin fe acude a la cara de un toro que le descubre, que le impide pensar delante del mismo y que lo pone en clarísimo predicamento sus reacciones diversas, toma bien el primero y protesta después. Desarmes hacen ver agobiado al francés.

Tras breve paso por la enfermería. Sebastián se encuentra un toro quinto, muy chico, que literalmente se desarma tras su paso con el caballo. No ha tenido un pase.

Por ello, ante las iras del respetable regala uno…

La corrida cunde en la decepción tras la lidia del quinto. Sin embargo, el único momento de alegría de la tarde, pleno y auténtico de toreo, ocurre cuando Juan Pablo Sánchez alivia, pleno de temple y de andares al cárdeno y muy retacado tercero.

Manso de salida, flojo en los primeros tercios, regatea la embestida al comenzar alternadamente y al planteársele la faena en los medios de la Plaza. Solo que ahí Juan Pablo, muleta puesta, plantas firmes, traza el derechazo, convenciendo al manso de tener que tomar la muleta.

Liga sí, pero antes de encadenar derechazos camina para que el toro recorra ese sendero donde alcanza a sacar lo poco que tiene.

Entonces, Sánchez sobre la derecha de nuevo, no deja escapar ya al toro que embebido toma el engaño. Los redondos son rotundos, la infinita capacidad de Juan Pablo hace que el toro camine y que el torero prosiga en andar pleno por el terreno que el astado recorre, brindando al perder pasos, el tranco que recupera el toro.

Sí, todo esto, que está muy bien, se diluye al matar tan mal. Otra vez.

Como el sexto tampoco funciona regala en el turno extraordinario de Castella un regalo a nuestro parecer, no solo regulatorio, sino taurino meramente, improcedente.

Antes, Sebastián Castella, desgarrado, afectado y en corbatín desatado, se encuentra a un toro bravo, sin mayores denominativos o expresiones. Lances suaves de salida con algo de flojedad del toro. Ángel Juárez, sin mala intención pica muy atrás y esto condiciona la lidia de “Queretano”.

Apuesta, otra vez Sebastián por el péndulo. Luce, es espectacular pero comienza a hacer notar que al toro le pesará desplazarse. Sin embargo, ahora sí, la cintura quiebra y el brazo extiende al pasito del toro en embestida suave. Lo consigue el francés puesto que no deja al toro ahogarse ni lo agobia. Así han ido tres tandas.

A la decepción del público viene el desfogue con el toreo al natural, bien rematado e incluso con la inventiva del molinete a pies juntos y las trincherillas, una de cartel. Insiste a la derecha, Castella se centra con el toro a menos físicamente pero con la bravura intacta en lento caminar.

Sebastián no se deja enganchar y convence. Intercala dosantinas cuando “Queretano” ahoga en su propio esfuerzo y grandes son los últimos derechazos y los medios muletazos, doble firmazo y trincherazo antes del remate arriba y la pésima estocada. El solo bajonazo impide premiar pero en examen extraordinario el criterio afloja.

Al final Castella pasa la asignatura con el toro y mantiene el promedio con la gente aunque lejos aun de la mención honorífica. Vuelta entregada.

Cuando el segundo tercio de la lidia del séptimo, Fernando Lozano instruye a Juan Pablo Sánchez de regalar, claro, a sabiendas de que el término se ha vencido. Se autoriza y sale un, cárdeno con respetable cornamenta que mansea y corretea, que tiene poder en la embestida y cuya lidia es dura, difícil porque puede herir a mansalva y no de frente.

La cuadrilla padece pero libra los primeros tercios, Juan Pablo toma notas con el toro huyendo a la querencia y el torero que procede como de él se espera, muleta abajo. Lo resiente el cárdeno veleto, flexiona la rodilla el hidrocálido, se impone en tremendo cambio de mano y el toro raja.

Vuelve Sánchez a la línea de fuego, tiene todo un reto por delante, lejano ya a la comodidad bernaldina. Y lo hace en los medios aunque el toro no quiere.

Entonces viene una faena en la línea de la emoción y el drama, donde cruje la seda y el fuego arrecia. Ahí, Sánchez se templa, desdeña con la zurda y obliga al toro con la cabeza por las nubes a hacer lo que se resiste, incluso la muñeca sujeta al huidizo que rehúye buscando tablas.

A cada derechazo corresponde una vuelta con hachazo incluido para el torero.

Y el toro a tablas y el torero en tablao dibuja derechazos, aguanta parones, siempre firme hasta doblegar a su poder al toro que pierde todo y termina en marrajo tras un derechazo infinito y de vuelta entera.

Sánchez le desdeña incluso a la salida de uno de pecho, a traición, arranca el toro y le pega la vitolina antes de partirle en la estocada por encima. Corta Juan Pablo su primera oreja en México y muestra una dimensión diferente subrayando su capacidad.

La tarde cierra en jaleo callejonero que no vale la pena subrayar de más. La decadencia del toro es la de la Fiesta y del arte. Afortunadamente siempre queda la renovación.

Esa que es consustancial al arte y que para fortuna de nosotros, en Temporada Grande, puede ocurrir de domingo a domingo.

Twitter: @CaballoNegroII.

RESUMEN DEL FESTEJO.

Plaza México. Temporada Grande 2012-2013. Domingo, Noviembre 11 de 2012. Quinta de Derecho de Apartado. Dos tercios de plaza en tarde fresca con cielo despejado. Viento fuerte en el primero, intermitente después.

8 Toros, 6 de Bernaldo de Quirós (Divisa Obispo, rojo y verde) Muy justo de presencia, mansos todos, flojos igualmente y geniudo el tercero. Cuarto y sexto no han tenido un pase. Si acaso destaca el primero siempre hacía atrás y con nobleza. El tercero se ha desplazado gracias a su Matador. 1 de Campo Real (Divisa Azul, blanco y naranja) primer sobrero, lidiado como regalo. Precioso negro girón, serio y bravo, fue picado atrás, “Queretano” nombrado. Homenajeado justamente con el arrastre lento. Y 1 de Los Ébanos (Divisa verde) segundo sobrero, lidiado como regalo. Manso y rajado además con poder y mala idea.

Eulalio López “Zotoluco” (Grosella y Oro) Ovación con Saludos y División. Sebastián Castella (Grana y Oro) Silencio, División y Oreja en el de regalo. Juan Pablo Sánchez (Azul Rey y Oro) Fuerte Ovación con Saludos, Silencio y Oreja en el de regalo.

Saludó Christian Sánchez tras banderillear. Sufrió la cuadrilla del segundo espada durante la lidia del segundo.

El Juez de Plaza, Gilberto Ruiz Torres autorizó fuera de tiempo reglamentario el regalo del tercer espada haciendo uso de una facultad discrecional no claramente establecida en el Reglamento Taurino.

La foto de Paniagua muestra la rotundidad del poder de la muleta. Doblón de Sánchez al manso de Los Ébanos.

La foto de Paniagua muestra la rotundidad del poder de la muleta. Doblón de Sánchez al manso de Los Ébanos.

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Ocho con Ocho – La competencia por Luis Ramón Carazo

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La semana que va de domingo a domingo desde el 18 de noviembre, trajo como consecuencia la concatenación de varias faenas que se produjeron en el lapso de ocho días. En ese periodo brilló la creatividad de Luque el día de referencia y la estética de Morante de la Puebla un día después, el 19 de noviembre para luego llegar al festejo del 25 de noviembre de 2012. En éste último la maestría de El Juli, el carácter de Arturo Saldívar y la emotividad de Diego Silveti con los toros de Los Encinos pusieron a hervir el caldero de las emociones de La México en su Temporada Grande.

Cuando sale el toro que tiene acometividad y que tiene trapío, la interpretación del toreo provoca el arrebato y las pasiones de los aficionados que ven con alegría como su boleto fue el pasaporte para disfrutar de un suceso digno de relato para platicarse con amigos y conocidos, con orgullo de decir ¡Estuve en la corrida!

Hacía tiempo que no se veía una competencia tan auténtica en el ruedo como la que ayer mantuvieron El Juli, Saldívar y Silveti. Claro es que cuando sale el toro, las cosas se solucionan y lo primero que hay que destacar es que prevaleció la calidad en los astados de Los Encinos de Eduardo Martínez Urquidi.

En tres de los seis ejemplares de Los Encinos (del primero al tercero) prevaleció la fijeza en los engaños y la embestida franca aunque cabría mencionar que hacia el final de su lidia, los toros terminaban un poco distraídos.

El primer ejemplar que le correspondió a Julián López El Juli, llevó el nombre de Huizache y de acuerdo al ganadero, Huizache es un toro producto de la mezcla de San Mateo con Santa Coloma heredero de la importación de vacas y sementales de España a México en 1996, en la que se asoció Eduardo con Arturo Jiménez Mangas de San José, promovida por Chafic Hamdan y Marcelino Miaja (QEPD) de San Martín (hoy propiedad de Don Alberto Bailléres).

La actuación de El Juli fue soberbia, con el capote y con la muleta dictó cátedra de cómo hacerse de las embestidas para desplegar las series dónde con gran categoría extiende varios centímetros más la última parte del trazo del muletazo, sabedor de que al toro lo lleva embebido en los vuelos del trapo rojo y le será posible alargar su embestida.

La manera en que poderosamente entiende la mejor manera de realizar la faena es notoria, en un lapso muy corto comprende dónde citar y luego como ir provocando la acometida. Tanto en su primero como en su segundo (que era más tardo y embestía descompuesto) lo toreó con lentitud y primor, provocando el reconocimiento colectivo de una plaza que lo ha visto desde niño elevarse a los cuernos de la luna por su sapiencia y estilo.

Por esa capacidad es que obliga a sus colegas de cartel a dar lo máximo, el 25 de noviembre eso ocurrió.

Arturo Saldivar respondió entendiendo a las mil maravillas las buenas embestidas de Garambullo de Los Encinos merecedor de arrastre lento al concluir la faena. Con el capote y la muleta le vimos actuar con el celo propio de quién para dar la respuesta a la experiencia acude a la frescura de la más reciente alternativa. Reaparecía en La México Arturo y entendió que tenía que poner toda la carne en el asador y así lo hizo, por eso con Julián y Diego abandonó la plaza en hombros de los aficionados.

Diego Silveti tuvo el gesto de reaparecer aún dolido del percance en Guadalajara en el mano a mano con Morante de la Puebla. Sabía Diego de la importancia de la tarde y en su primer ejemplar lo hemos visto torear con pasión y emoción tanta que después de una bellísima serie de naturales, la emoción le ganó para estallar en lágrimas de torero.

En las Bernardinas con las que concluyó su primer faena, incluso se atrevió a cambiar sobre el viaje la embestida del burel, lo cual por emotivo que es, representa un alto riesgo y sabe que en un parpadear, el toro puede prenderlo, afortunadamente no sucedió y por eso la plaza rugía al verle burlar la probable cornada de Ocote. Se fue con fe tras la espada y aunque escuchó un aviso pudo con sus alternantes salir a hombros de La México.

Seis orejas, dos para cada coleta, una vuelta al ruedo al tercero y un arrastre lento para el segundo de los Encinos. Una actuación digna ante un bravo novillo de De Santiago de la rejoneadora Mónica Serrano como principio de cartel, fue el resultado resumido de una tarde grande de las que de cuando en cuando somos testigos. Domingo de clima agradable en La México fue el 25.

El próximo domingo 2 de diciembre de 2012 se despide Manolo Mejía y alterna con el buen torero español David Mora que confirma la alternativa, así como con Fabián Barba que cada vez actúa con mayor frecuencia en las plazas del país gracias a su clase y valor como torero. Los toros serán de Marco Garfias. Esperemos que las emociones continúen al alza.

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Plaza México 5a Corrida de la Temporada Grande: El Arte es, entre otras cosas, Morante.

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Tarde mágica e inolvidable la que se vivió el dia de ayer en la Plaza México 19 de noviembre del 2012, marque usted esta fecha ya que es histórica. Ayer los duendes del arte bajaron al ruedo de la Plaza México e invadieron los corazones de gran parte de los asistentes con un toreo puro y en su estado más natural, realizado por un genio del toreo como lo es Morante.

Por Luis Cuesta para De SOL y SOMBRA.

El toreo natural es el que se realiza con la mano izquierda, el estoque en la derecha y el corazón en medio. Felipe Sassone.

Pocas tardes he visto yo torear al natural tan bien en la Plaza México, bien vi a muchos, muy bien recuerdo algunas que marcaron mi afición realizadas por Armillita Chico, David Silveti, Guillermo Capetillo y “Joselito” pero extraordinariamente bien como la de Morante del día ayer ninguna.

La calidad no necesariamente es cantidad en la vida, por eso me sorprendían los comentarios de algunos “aficionados” que decían ¿Dos orejas con tres tandas? De lo bueno poco señores y si es mucho, que mejor, pero hay veces en el toreo que 30 muletazos dicen más que 100, ayer tuvimos el ejemplo perfecto con “El Zapata” y José Mauricio.

El primero de Morante anunciado como de Jorge María pero del hierro de Los Ébanos, había resultado infumable al no permitirle prácticamente nada. Pero Morante aún así intento sacar agua de un pozo seco solo para llevarse al final de la faena algunos injustificados abucheos, de una parte de un público “grasa” e ignorante, que asistió ayer a la Plaza México atraídos por el día festivo y por las ganas de seguir exprimiendo su fin de semana cervecero.

Pero la magia llegaría con el segundo de la tarde un toro de San Isidro de salida incierto que salía con la cabeza arriba, Morante desde el inicio de capa trató de torearlo por abajo, muy suavemente, enseñándole el camino que tenia que seguir pero el astado se resistía. Tras una lidia perfecta de parte de la gran cuadrilla que le armo su administración en nuestro país, Morante comenzó su faena de muleta con algunos doblones, sometiendo al complicado “Chatote”.

Acortando distancias pero sin ahogar al toro ni recortar el muletazo Morante consiguió el milagro una vez sometido el toro, fue ahí cuando cambió su muleta a la mano izquierda y la México cayó rendida a los pies del genio.

Fueron tres tandas perfectas que marcarán quizás a toda una generación de los ahí presentes, muchos años pasarán y le platicaremos a un amigo, un hijo o tal vez a un nieto y les diremos “Yo estuve ahí esa tarde, cuando Morante toreo al natural tan perfectamente que cada pase era una pintura por la pureza, la verdad y el sentimiento con que se ejecutaron.”

Tres tandas le tomo a Morante acabar con el cuadro ya con la plaza entregada con gritos de “Torero,torero” se perfilo a matar señalando apenas una media estocada, en todo lo alto, pero que fue de efectos mortales. La plaza blanca de pañuelos pedía la oreja, pero el juez acertadamente otorgo las dos.

Algunos “petardos” chillaron la segunda producto de su ignorancia o de su poca sensibilidad, pero la verdad es que ante obras maestras como la realizada el dia de ayer por Morante las orejas pasan a ser sólo un elemento decorativo y de estadística. Porque el arte y el aroma que desplegó Morante no se mide con orejas, ni con rabos, porque esta más allá de lo terrenal y lo tangible.

Gracias Morante por tu arte, por tus cojones y por tu verdad torera.

El resto del festejo fue de SOL y SOMBRA para nuestros diestros nacionales, si bien el “Zapata” corto una oreja muy benévola a su segundo toro, con su primero un toro serio y bravo de Jorge María anduvo a la deriva, una vez que los efectos especiales no surtieron el efecto esperado.

José Mauricio que la temporada pasada había tenido 3 buenas actuaciones, en esta ocasión no pudo mantener el mismo nivel a pesar de haber tenido en sus manos el triunfo, ya que se llevó el mejor lote de la tarde.

Sin mucho mando y sin templar del todo a su primero con la muleta, el cual siento que dejo crudo en el caballo, la faena naufrago entre enganchones producto también de un viento que le molesto toda la faena, pero aun así pudo dibujar algunos detalles de mucha calidad aunque sin romper.

Con su segundo nos dejo ver por momentos la gran estética y valor que atesora, pero tampoco pudo redondear una faena a la que le faltó construcción y ligazón.

Hay mucho camino que recorrer para este torero que tiene sobrada clase y valor, pero también es un aviso de atención para seguir preparándose más.

Al final se llevaron en hombros al triunfador de la tarde, Morante, que se perdió en la noche capitalina entre gritos de ¡Torero, torero! y que algunos todavía podían escuchar durante la madrugada por algún bar de la ciudad, donde el maestro celebraba junto a los suyos la gloria alcanzada.

Es lo que digo yo.

Twitter: @LuisCuesta_

Ficha:

México, D.F.- Plaza México. Quinta corrida de la Temporada Grande. Poco mas de media plaza en tarde con algunas ráfagas de viento. Tres toros de Jorge María (1o., 2o. y 3o) de los que destacaron el primero por su bravura y el tercero por su calidad . Y tres de San Isidro (4o., 5o. y 6o.) justos de presentación, de los que solo destaco el corrido en sexto lugar por su calidad y nobleza. Uriel Moreno “El Zapata”: División y oreja con muchas protestas. Morante de la Puebla: Leves pitos y dos orejas con protestas. José Mauricio: Ovación y silencio.

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Plaza México, cuarta corrida de la temporada grande: La Gloria fue para Luque.

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Muchas esperanzas se forman durante la semana previa de un festejo en la capital, pero al final el toro pone a cada uno en su lugar. Los tres toreros llegaron ayer en busca de oxígeno en su carrera y sólo uno lo consiguió.

Por Luis Cuesta para De SOL y SOMBRA.

Mexico, DF.- Si hace un año el juego del encierro de la ganadería de La Estancia había sido un oasis en medio de un desierto, este año fue una pesadilla. Ya que quitando el corrido en tercer lugar y el cuarto, el resto fue un manojo de mansedumbre, sosería y malas ideas.

Ante un público sui géneris Daniel Luque se convirtió en el actual triunfador de la temporada, tras realizar una faena muy emotiva que calo hondo en el tendido con el tercero de la tarde, un toro muy justito de presentación pero de gran calidad.

Era una tarde clave para el andaluz después de dos actuaciones en la Plaza México en la que pasó sin pena ni gloria, sin embargó ayer la suerte le sonrió, Luque aprovecho la oportunidad que el destino le tenía y si no fuera por sus prisas en algunos momentos de la faena, estaríamos hablando de un triunfo más grande que el obtenido.

Bellas fueron las verónicas con las que abrió su faena, después un quite por chicuelinas que presagiaba que el triunfo añorado estaba por llegar, por las condiciones del toro y el sitio que tiene este torero que a pesar de haberse bajado del avión apenas el pasado jueves, templo con gran sapiencia al de La Estancia.

La faena que arranco con una dosantina para continuar con derechazos en los que se escucho el olé largo de la México, estuvo a punto de venirse abajo por el ímpetu juvenil del español que durante la mitad de la faena, instrumento producto de su imaginación, una serie de detalles y efectos que estaban lejos de lo que requería en ese momento su colaborador.

La virtud de Luque en ese punto radico en recomponer el camino y tomar la muleta con la mano izquierda, para dibujar unos bellísimos naturales con los que rompió definitivamente su faena, señalo una gran estocada que fue la rúbrica perfecta de una tarde que pone a Luque en los cuernos de la luna. Dos orejas muy merecidas para el español y arrastre lento para los restos del noble y emotivo toro de la ganadería queretana.

Su segundo fue un toro serio con mucha plaza pero muy soso, Daniel intentó someterlo suavemente ya que el astado al igual que el resto de sus hermanos, carecía de fuerza y raza. Al no ver resultados positivos decidió abreviar para retirarse en hombros de la plaza que venía a conquistar.

Cinco años sin venir a esta plaza tenía Garibay, cinco años que la afición añoraba este regreso ya que se fue alguna vez en su mejor momento. Pero el tiempo pasa y la vida también, siento que le va resultar muy difícil regresar al nivel que alcanzo este toreo en la década pasada, por lo realizado el día de ayer.

Demostró un valor seco con su primero un astado que desarrolló mucho sentido, pero la faena naufrago entre enganchones y desarmes. Con su segundo un toro bravo que tuvo mucha trasmicion, Garibay sabía que se jugaba una de sus últimas cartas de su ya larga carrera y lo recibió a porta gayola.

Como toreaba Garibay con el capote hace algunos años, en algún momento de su carrera pensé que nadie en México toreaba a la veronica como el capitalino, pero ayer apenas y pudo dibujar una veronica templada. El inicio de la faena de muleta hizo albergar esperanzas de que aquello podría tener un final feliz, pero el viento y el toro que se rajó en la parte final de la lidia, le impidieron conseguir el ansiado triunfo.

Alejandro Amaya tuvo una actuación desangelada con un lote soso y muy áspero que no le permitió trasmitir ninguna sensación al tendido. Con más voluntad que en otras ocasiones, estuvo a punto de sufrir una cornada con el segundo de su lote, un toro que punteaba los engaños y que aunado al viento que lo acompaño durante toda la faena, consiguieron que aquello terminara bajo un silencio sepulcral.

Twitter: @LuisCuesta_

Ficha

Plaza México. Cuarta corrida de la Temporada Grande. Seis toros de La Estancia, justos de presentación y de juego desigual, entre los que destacó solo el 3o., premiado con arrastre lento. Ignacio Garibay: Ovación tras leve petición en su lote. Alejandro Amaya: Silencio en su lote. Daniel Luque: Dos orejas y leves palmas. Incidencias: Gustavo Campos saludó desde el tercio tras un par de banderillas.

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