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Sálvese Quien Pueda – Carreras, Gritos y Empujones en La México.

La "V" del toreo… en todo el grand derechazo de Fermín Rivera.
La “v” del toreo… en todo el gran derechazo de Fermín Rivera. Foto: Humbert.

Malamente la concurrencia en la Monumental, casi al tiempo, condena a un picador por recetar a un toro lo que merece, deja pasar el sospechoso trapío de al menos la mitad de la corrida, saca a hombros a un ganadero cuyo encierro titular brinda un juego decepcionante y compra la desigual faena que culmina en un desenlace lógico que demuestra que la flojedad y el breve criterio taurino en la Monumental, tan escueto como el toro que aquí se lidia.

Por: Luis Eduardo Maya Lora – De SOL Y SOMBRA.

Se debe guardar la calma ante cualquier eventualidad natural, desastrosa o no.

No corro. No Grito. No empujo. Reglas fundamentales en toda circunstancia.

Los capitalinos lo sabemos bien. Pero taurinamente, con esta fiebre de renovación y “relevo” generacional en la “afición” los tendidos dejan de lado la mínima seriedad, colmados de “mamarrachos” “boca secas”, “malos amigos” y “chuflas, chuflas”… y lastimosamente escasos de entendidos.

Así, un público variopinto como el que más no es capaz de pitar, de menos la mitad del encierro, ni dar lo que merecen en el arrastre al menos cinco de seis pero sí saca entre el furor y los engañosos vapores de la gloria al criador de tan infame corrida. Si Villa Carmela decepciona en Tlaxcala, llega a la desesperación su flojedad o el genio del primero, la bravuconería del terceo y la mansedumbre del resto.

Y menos mal está Fermín Rivera que tapa al segundo.

Si a un torero le viene mal enfrentar un astado sin trapío es al potosino. Por su figura, empaque y clase, requiere un enemigo digno de esto y más. Para su desgracia, pese a la justificada, procedente y necesaria protesta termina por enfrentar al muy estrecho, zancudo y trasijado cárdeno, tardo, que ronda los linderos de la total mansedumbre y, que tras vérselas dos veces con Gabriel Meléndez hijo comienza a mejorar.

José Mauricio, por tanto, como debe ser, tira de la caleserina dos veces para rematar airoso y, claro, picar a Rivera, que aplica la necesaria serenidad al lancear a pies juntos y mostrar que la flojedad acompaña al astado, tal como hace Fermín lucidamente de la chicuelina con el primero de la tarde. Réplicas y contraréplicas, esta rivalidad la hemos esperado desde 2005, ojalá abra al fin los capítulos de un esperado libro taurino.

Que necesaria es.

Trata de calmar Fermín el barullo en los tendidos con el brindis general pero la si logra cambiar las lanzas por cañas es por dos razones alejadas de la dedicatoria: la Plaza México ha perdido la dureza que tuvo y su toreo ha abrumado cualquier protesta. Pues su toreo requiere un valor incalculable que le permite estar en el sitio sin sufrir.

Rivera se queda quieto y confía en su toque en el centro de la suerte.

Ahí, en plenos medios tiende la trampa al astado carmelita que no tiene otra más que tomar la muleta con nobleza, esa característica que acompaña a veces a la bravura –no es el caso- muchas más a la mansedumbre pues el cárdeno duda, pega miradas primero breves, luego espaciadas al potosino que le somete a la hipnosis del temple.

Al natural, con la muleta escondida pero sobre la pala del pitón colocado, Fermín ha pegado muletazos teñidos de clásica, sobria, señorial realización que bien valen todo el Potosí, uno grandísimo a muñeca rota y el desdén en el sitio y punto exactos.

Pena que aparece el viento en la última tanda con la derecha.

Es de notar los pases contrarios donde el astado se lo piensa, rehúye la posible pelea. Entonces Rivera, tras trincherazo, alarga manda muchísimo, utiliza todo su largo brazo, vence el parón y en doble tanda derechista convence la largueza de su muletazo pese a la vuelta contraria del astado con un cambio de mano sensacional.

Sin toro, literalmente, por fuera y por dentro, como se escucha el bocinazo, hay torero.

Una pena que las protestas no hubieren arreciado, que el infame segundo no haya sido cambiado por el primer sobrero que… con Rivera… a lo mejor… Solo Dios.

Pincha y, tras entera, aun así llega la oreja.

El celebérrimo nombre de “Manzanito” bautiza al tercero, breve y corto igualmente.

José Mauricio luce a la verónica y en la personal, de frente, doble, media verónica. Prosigue con gaoneras, ayer está especialmente artista con el percal. Tras el puyazo invita a quitar a sus compañeros pero no hay respuesta, entonces, el astado afloja en banderillas con Sergio González luciendo. Por ello, el capitalino toma la decisión de irse arriba en el ayudado a pies juntos.

El toro lo cobra caro.

La generosidad de José Mauricio se topa con que el astado bravuconea tal como aquel “Fuente Espina” de La Estancia hace tres años. Quizá menos pero aquella vez se dobla de inicio en esta da la impresión que le da más aire del debido. Aun así, Mauricio se lo juega con la izquierda de inicio y consigue muletazos completos en la primera tanda y luego, tras casi una voltereta, el astado comienza a rascar, a regatear.

Y Mauricio, a contracorriente, baja la mano con la derecha y desafiante echa la muleta a la izquierda aguantando el parón y la reversa del toro que por bravucón confunde a la medianía militante. Las manoletinas cierran vertical y valientes a toro arrancado y el espadazo recto, casi entero, hacen toser al toro y, al borde del aviso, llega la oreja.

División en la galería, con el público de ayer, también esto es un trofeo.

Y seamos francos, el resto del encierro, es un monumento a la sosería, la falta de casta expresa y la mansedumbre en su estado más soporífero.

Ante ello Juan José Padilla, se nota ahogado, desarmado dos veces con su primero y eléctrico con el cuarto, el turno en el que la asistencia condena al picador pero no se fija que la sangre del astado no llega ya no a la pezuña, ni siquiera al brazuelo. Padilla, en variación de voltaje, tira del farol invertido un quite caleserista ejecutado por un guerrero que pese al lío en banderillas deja su labor muleteril en muy poco.

Como el regalo está cantado, la Empresa vuela por el callejón a fin de postrarse para que el regalo se de. Malamente porque este séptimo cajón debió lidiarse al menos como segundo. ¿Qué justifica lidiar al segundo como titular y al séptimo como sobrero?

Seguramente su trapío. Éste no es un cromo. Decía Don Javier Garfias de los Santos: primero el libro, luego la hechura y ya después el juego.

Hoy nos damos cuenta que la tapadera bautizada con el celebérrimo nombre de “Sonajero” es un astado cárdeno de reunida acucharada cuerna, zancudo y con una expresión casi de ingenuidad, dicen que ese es el toro mexicano que “embiste” Y sí.

De ahí a indultarlo hay un trecho largo.

Pero esto se obvia en la actual Plaza México. Como se obvia, tras las largas cambiadas, y lances a pies juntos un pasito atrás, que el astado en brevísimo puyazo empuja mayormente solo con el pitón izquierdo. Juan José Padilla banderillea por norma a cabeza pasada y el par que cierra, al violín, es lucido y emocionado.

El toro que sale del campo a la Plaza debe morir ahí. No es buen consejo jugarse la simiente en la Plaza, a menos de no estar seguro de lo que se tiene. Pero así las cosas, la historia de Padilla se queda inconclusa y lo que ha iniciado con ayudados por alto, prosigue con diversos pasajes de derechazos, lo mismo enganchados que templados, que los pases de tiovivo, dándole vueltas al toro.

El astado, espléndido por ambos pitones, ha sido para cuajarle. Pero Juan José escucha el murmullo y lee el tendido y logra encandilarle, sin llegar al entendido, ese ignorado pero no ignorante sector que sabe que el de Jerez ha toreado a medias, ah dejado pasar más de lo que realmente ha toreado, muestra de ello los pases circulares, mucha afectación y poca naturalidad.

Aun menos autoridad.

Realmente Jesús Morales es el peor –ya es mucho decir- de los que presiden los festejos. Sin carácter o personalidad, el Juez ha dejado que la obra, mala o buena, no haya enfrentado su necesaria definición, su auténtico ser o no ser. Porque los indultos, insistimos, son el “final feliz” pero no la gloria… o el cadalso.

Hoy a cualquier toro, medianamente bravo, se le indulta. La única verdad de la Fiesta, aun en baile de barriada como ayer, es que dicta el sitio de cada quien. Ayer artificiosamente salvan la vida al toro pero la pregunta queda en el aire…

A la Plaza México, ¿Quién la salva?

Texto: @CaballoNegroII. 

RESUMEN DEL FESTEJO.

Plaza México. Temporada Grande 2014-2015. Domingo, Noviembre 16 de 2014. Cuarta Corrida de Derecho de Apartado. Más de un cuarto de plaza en tarde fresca de inicio con viento molesto en varios pasajes de la lidia. Cielo espléndido en tarde agradable.

7 Toros, 7 de Villa Carmela (Divisa Negro, Amarillo y Rojo) lidiado el séptimo como sobrero. Mal presentados desiguales, algunos muy pobres de cara y varios de ellos protestados de salida, principalmente el segundo. Mansos y flojos en general: con sentido el primero, débil y tardo el segundo, bravucón el tercero con emoción en el último tercio. La segunda mitad no tuvo muy poco por dentro sin raza, casta o bravura. Se indultó exageradamente al sobrero lidiado como regalo en séptimo lugar de nombre “Sonajero”, número 214 con 480 kilogramos de peso, cárdeno obscuro, alto y acucharado de cuerna.

Mal la Autoridad al mostrar nula exigencia al matador y aflojar el criterio al indultar al séptimo.

Juan José Padilla (Grosella y Azabache) Silencio, Palmas tras Aviso y Vuelta al Ruedo tras indultar en el de Regalo. Fermín Rivera (Verde Esperanza y Oro) Oreja y Silencio. José Mauricio (Teja y Oro) Oreja protestada y Silencio.

El primer espada salió a hombros.

Destacaron a la brega Sergio González y Daniel Duarte.

La Cañada Mansa – Salvan “El Payo” y Morante a Barralva del Cadalso.

El factor de cambio. La estocada de "El Payo" a su primero. Foto: Miriam Cardona.
El factor de cambio. La estocada de “El Payo” a su primero. Foto: Miriam Cardona.

En medio de una tarde inaugural con expectación, aun pese a la media entrada, tiene Octavio García “El Payo” una tarde cumbre por fundamental y decisiva no solo para esta Temporada sino para el devenir de la carrera del torero mexicano. De no ser por el segundo espada y la actuación de Morante de la Puebla con el mansísimo sexto, la tarde se habría ido escandalosamente al fondo de una cañada llamada mansedumbre junto con el rezago cada día más evidente de Diego Silveti, de nueva cuenta, un mar de confusiones.

Por: Luis Eduardo Maya Lora – De SOL Y SOMBRA. Fotos: Miriam Cardona.

Suena, alegre e imperiosa, “La Madre del Cordero” la preciosa jota que antecede al Toque de Cuadrillas y al monumental “Cielo Andaluz”, tan monumental como la Plaza.

Este concierto de fondo y de forma, de sonidos, colores y aromas, de emoción expectante, de majestad y palpitares en los corazones taurinos trae consigo la Temporada Grande en su, otrora regia, inauguración.

El cartel no llena, ni siquiera el numerado y es una pena.

De arrepentidos está lleno el purgatorio taurino.

Y otra es que la corrida de Barralva es la prolongación de la que abre Temporada hace un año, “que se cumple en este día” O sea, cierta fachada en ambos colorados, pitones pero desigualdad en el remate como el discutido tercero, poca armonía en el feo segundo y, principalmente, flojedad, arreones y, aunque no guste, mansedumbre.

Entendemos el tópico. El atanasio es “así”, mansos de lío de cosas rarísimas de salida, San Quintín en banderillas y embiste en la muleta. Pero salvo el quinto a medias, el resto embiste con suficiente irregularidad para pensar que la corrida, en juego, es insuficiente. Rimbombante espejismo con la cargada taurina a favor. Lo anticipo.

De no ser por Morante y, principalmente, “El Payo” nada habría que contar a casa.

Pues Diego Silveti, salvo los lances de recibo, se ve enganchado y sin soltura ni mejorando al tercero, el discutido negro salpicado que evidencia su falta de trapío con la protesta expresa del público, Silveti queda corto en tratar de mejorar al astado que va a peor desde ser picado en la querencia y derribar hasta la sosería. Mata malamente.

Peor con el sexto.

Solo fachada. Desatado tras el puyazo al grado del ridículo de la cuadrilla y la desesperación del torero, se mueve nerviosamente a la muleta, ¿Será bravo realmente? Solo si supera el sometimiento de la pañosa y la exigencia del mando muleteril sabremos. Pero éste no llega, todo diluye, nada se concreta. Diego queda corto y recurre a efectos especiales, capetillina y joselillina… pinchazos. No más.

Y el lote de Morante, el espanto.

Su mala suerte en La México es proverbial. Flojedad, desesperante sosería y terrible pitón derecho del que abre Temporada. Bravucón en el caballo, tras incidente en la Puerta de Caballos, trae nada por dentro y raja, rasca y sin posibilidad de ser toreado.

El cuarto frustra ilusiones pese a perfecta brega de Carretero, los pares de Campos y el gran inicio de Morante que alterna al paso y tras firmazo, liga derechazos con la muleta en la jeró del toro.

Pero la cabeza alta al final del pase y la huida a los medios dejan seco todo, frenan al diestro que mata mal y descabella peor. Por fuera del pitón derecho, inaceptable.

La única mácula de “El Payo” ha sido su pésima colocación en las banderillas del cuarto turno. Años tarda en llegar a cubrir la espalda del banderillero mientras el colorado hace las de Barrabás, huyendo como ya mencionamos.

Determinación. Rotundidad. Firmeza. Todo en juego, apuesta fuerte, cartas al aire.

“El Payo” torna la inicial violencia del segundo en cierta cadencia al ordenar tras el puyazo, de pitón a pitón con el capote, al paso y para atrás, desengaña y burla la embestida con media frente al caballo de la querencia. Luego el quite, emocionante, por chicuelinas. La valoración crece, pues el toro sube el tono a estridente en banderillas.

Alterna por alto, castiga en trincherazo. El de negro se sube y agarra aire. La pelea en los medios será a toma y daca pero “Gorrión” quiere todo menos lo que le obligue. Rasca –seguro por bravo- sale suelto y protesta. El molinete inaugura primera tanda, algo rápida, pero templada. Las siguientes dos denotan protesta del toro que defiende su terreno y pendiente está del sitio del torero.

Derechazo de "El Payo" fundido con "Cardicito" Foto: Miriam Cardona.
Derechazo de “El Payo” fundido con “Cardicito” Foto: Miriam Cardona.

Se espanta hasta de su rabo.

A la mitad del camino se ciñe y cada embestida es distinta.

García cambia la intención y hace que el astado pase pese la cara alta. Justo cuando la gente divide, cuando el toro da la impresión que tiene más dentro, Octavio toma la decisión correcta, hace la faena justa, y perfecta estocada en los medios arriba con la mano izquierda que aquí lo torea todo. Oreja, serenidad y seguridad que tanto ayudan.

Y el resto es una gran historia.

Reserva su capote. “Cardicito” se para tras la brega de Luis Alcantar y cuando “El Payo” flexionn su rodilla  los muletazos por alto someten pero alivian aun cuando el toro se entera muy poco a poco e incluso escurre en los primeros derechazos continuados tras el inicio con distracción del toro.

Entonces, Octavio García soba, esperado y logra dejar la muleta puesta, encela y torea despacio. Corre la mano y cierra con los de pecho tras cambio de mano o martinete completísimo pese a la fata de fuerza del astado.

Cuando el astado tiene en el tercio la tentación de las tablas, la muñeca y el brazo al vuelo hacen que el natural llegue, en reposo y liberando de cualquier amarra, presente o pasada, que nublen el entendimiento, camina preciso y remata arriba.

El sentimiento torero es expreso y el abandono con la zurda consagra el ahogo del toro en plena entrega del toreo.

Trinchera verticalísima y a pies juntos genial. Cambio de mano y desdén fabulosos. Arrebatadora capetillina.

Y sobre todo, tras los de pecho, la sensación de que “El Payo” tiene en la mano –izquierda- de nuevo el triunfo más importante de su carrera. Nueva estocada entera, ésta algo desprendida que derrumba al toro. Entrega total y puerta grande sensacional. Su mejor tarde hasta ahora.

Todo queda servido para el 23 de noviembre.

Claro, la Autoridad se da cuenta de todo amenos de que ha sido “El Payo” quien hace ver al lote, me atrevo decir a toda la tarde, mejor de lo que apunta. Por ello hay un Arrastre Lento tan lento como el nulo entendimiento de Usía. La protesta de la afición es clara.

Uno de los ganaderos, Pablo Álvarez Saiz, anticipaba hace unos días que ciertos aficionados tendrían que ofrecerle disculpas por dudar sobre el trapío o el juego de la corrida. Menos mal la Afición guarda los papeles en el tercero, por ejemplo, que es para devolverle.

La corrida, que alcanza su clímax de mansedumbre en el regalo, habría tenido que ofrecer una disculpa a Morante.

De menos. Nunca hay que adelantar la suerte.

El regalo es un despropósito, por manso y por ser absolutamente contrario al toreo.

O al toro de lidia.

Morante hace lo impensable tras saltar el toro a la barrera, las chicuelinas sensacionales y el quite pese a la rebanadora del toro, por verónicas, sensacional. A esto le llaman solo “detalles”, como dice el catalogo oficialista habitual. No es así. Tampoco los derechazos, los pases al paso y los naturales que en huida del toro consigue el torero, cerrando salidas por todo el ruedo.

A juego de manso, el arte del toreo.

Pena la espada. Absurdo cite a recibir, por segundo año consecutivo, enésimo pinchazo.

Barralva deja, esperemos, los bravos en la ganadería, quizá vayan para Guadalajara. Ayer hunde a la Afición en una cañada bastante profunda, lo suficiente para matar las ilusiones toreras de toda una Temporada con el concierto de toros perfectamente modernos: fuertes por fuera, casi vacíos por dentro.

Menos mal en tardes como estas, de compromiso mayor, en tardes de ilusión estrellada, siempre nos queda para rescatarla, como ayer, el milagro del toreo.

Solo que, sabemos bien, los milagros ocurren solo de cuando en cuando.

Quiera Dios sea en toda esta Temporada.

Texto: @CaballoNegroII.

Foto: @MyRyCar.

RESUMEN DEL FESTEJO.

Plaza México. Temporada Grande 2014-2015. Domingo, Octubre 26 de 2014. Corrida Inaugural. Primera de Derecho de Apartado. Media Plaza en tarde fresca de cielo despejado con muy poco viento. Clima ideal. Ambiente Afuera del Coso.

7 Toros, 7 de Barralva (Divisa Azul, amarillo y rosa) lidiado el séptimo como sobrero de regalo. Desigual de presencia, muy justo el tercero y feos segundo y sexto, el séptimo de distinta hechura y procedencia brinca la barrera en huida. Mansos en general con engañosa movilidad en el último tercio, sin rematar la mayoría las embestidas por bajo de manera continuada. Inválido el primero, geniudo y siempre arreando con violencia el segundo. Flojo y descastado el tercero. Sin fondo el cuarto que se acaba en cuanto es exigido mientras que el quinto demora en embestir y acaba soso, el sexto mereció mejor suerte.

La Autoridad que preside exagera el homenaje al quinto, con Arrastre Lento inmerecido.

Morante de la Puebla (Azul Marino y Oro) Pitos tras aviso, División tras aviso y Palmas tras dos avisos en el de Regalo. Octavio García “El Payo” (Malva y oro) Oreja con Leves Protestas y Dos Orejas. Diego Silveti (Negro y Oro) Silencio y Silencio tras aviso.

El segundo espada salió a hombros.

Destacó a la brega José Antonio Carretero de la cuadrilla del segundo espada. Saluda en el cuarto Gustavo Campos tras banderillearle lo mismo que Diego Bricio de la cuadrilla del tercer espada en la lidia del sexto. Fatal el banderillero Francisco Acosta “El Paquiro” durante la lidia del quinto. Buena brega de Rafael Romero y Luis Alcantar en la lidia del segundo y quinto, respectivamente.

A caballo, Carlos Ibarra es derribado por el tercero de la tarde picado en la querencia.

El manto de la verónica, Morante lancea al manso de regalo. Foto: Miriam Cardona.
El manto de la verónica, Morante carga la suerte con el manso de regalo. Foto: Miriam Cardona.

Lo que Decimos Nosotros – Radar Taurino, Sin Tapujos y a Tres Manos previo a la Temporada Grande 2014-2105.

Paseillo en La México en la Época de Oro del Toreo.

Cuando el dueño y editor De SOL y SOMBRA, Luis Cuesta, me convocó a participar en un experimento tripartita en torno al serial invernal que el domingo se encenderá en el “Comal Monumental” pues la mera neta me llenó de orgullo y la distinción me ruborizó, máxime que también iría al alimón y al frente Eduardo Maya. Así que con un gran gustazo me coloco atrasito de ambos dos en el sitio que le corresponde a un sobresaliente. Gracias Luisito por darme este chance y gracias Lic. Maya por no ponerse moños y dejarme entrar a la espuerta del compartimiento. Su amigo, Bardo de la Taurina.

Por: Luis Cuesta, El Bardo de la Taurina y Luis Eduardo Maya Lora De SOL Y SOMBRA. Especial.

El Bardo no es afecto a compartir créditos en las marquesinas, primero porque a los que no valen nada ‘pos’ ni pa’ que aunque sea poquito pero, ¿Qué caso tiene engordarles el caldo? Desde luego que hay otros señores que me cuadran bien cuadradito y con ellos comparto aunque trato de evitarlos por esas cosas de la timidez y por aquello que dijo una tarde–noche la comunicóloga, Miriam Cardona: “El Bardo se maneja en el bajo perfil”, aseveración en la que no le acertó del todo la señorita aguascalentense porque la realidad es que El Bardo ‘no se maneja’ es de ¡bajo perfil!

Mas retomo la hebra y diré que existen también señorones a los que respeto, admiro, y son luz que en mucho alumbran la cincuentona vida de la caligrafía taurina de este berraco, esos personajes que es lo que son en toda la extensión de la palabra que son muy poquísimos entre ellos en barrera de primera fila se sientan o más bien se acurrucan en la espuerta de mi orgullo de seguidor Luis Cuesta Perusquia y Luis Eduardo Maya Lora.

Y pues ahora creo que tengo que echarme unas líneas, aclaro sin haber recibido línea sobre como vislumbro el “¿ambiente?” de cara a la inauguración de la “Temporada de Renovadas Lluvias y Frías Tardes” palabrillas que encierran lo que mi menda percibe aparte de que para el domingo noto varias ausencias en este evento, la primera es no me he topado con los cábulas revendedores lo cual es una muy mala señal, y aclaro no se vaya a creer que esto se debe a eficacia policiaca.

¡Qué va!

Ya sabemos que a estos rapases no los detiene naiden, pero esto no deja de ser preocupante y sí en cambio enciende farolillos rojos en cuanto a la entrada que se puede esperar, es decir será ‘robalera’ -termino que se usa para definir lo mediano, el cual proviene del pez robalo que se mueve a media agua- o sea, media plaza aplastadas por las helidas asentaderas del público ya sería confirmar el pronóstico.

¡Qué Pena!

Mas la pregunta de salida natural, ¿A qué se deberá esto en el calado del público? Pues yo diría o más transcribiría lo que en los alrededores o en el entorno se percibe por parte del público, en orden comenzando por los toribios que por lo que me dijeron vienen campechanos tres solventes y tres ajustados como faja de cabaretera y con menos cabecitas que las más impresionante de dulce que se están vendiendo pa’ celebrar el día de los que ya chuparon faros.

¡Maldita manía!

Ganaderos que no saben que una corrida de toros se forma con seis ejemplares y no con tres. ¿Y la ética?

Luego en el ambiente permea más allá de la expectativa, revuelo y deseo de ver al arcángel José Antonio “Morante de la Puebla” el cual por cierto en esta capillita no se ha mandado un sermón de esos que estremecen hasta la medula.

El hecho de andar dudosos pero más bien apuntando pa’ arriba, ven a “El Payo” con una manifestación de animadversión total, unánime, general se pronuncia la gente por la metida de calzador en el cartel abridor del joven Silveti, de quien todos dicen lo vieron abaniquear la Temporada pasada a los dos bureles de mayor rechupete que salieron por la que antes era la mentada puerta de los sustos.

Y es que para el público esto significaría que el susodicho no debería de ser requerido para esta Temporada y en cambio le firmaron cuatro toros más los de emergencia en tan solo las dos primeras tardes.

Bueno y como a mí me contrato Cuesta nada más pa’ chismearles cómo está el ambiente previo, hasta aquí la dejo.

Pasemos al cartel.

Twitter: @BardoTaurina.

SOBRE MORANTE DE LA PUEBLA Y “EL PAYO” – “Es Lo Que Digo Yo” por Luis Cuesta.

El arte en un instante. La muerte que acecha. La emoción. La cita heroica que todo lo detiene El regreso de Morante de la Puebla a la Plaza México marca sin duda el retorno del último exponente de la escuela gitana del toreo y de la gracia sevillana. El último de su especie que ha hecho y dicho el toreo clásico admirablemente con empaque, despaciosidad, torería y una profundidad incomparable como ocurrió una tarde mágica de noviembre del ahora ya lejano 2012, cuando abandono la México en volandas entre gritos de ¡Torero! ¡Torero!…

Por: Luis Cuesta – De SOL Y SOMBRA.

Morante de impar figura, es de los pocos todavía que marcan la diferencia.

Romántico, artista, tiene corazón, carisma, emoción y transmisión. Su elegancia y su personalidad son el sello distintivo que ira este domingo de la mano de un halo de misterio que seguramente atraerá a un nutrido número de seguidores y también de detractores a La Plaza México. Detractores que no le perdonan nada, que no lo saben esperar ni lo quieren entender.

Porque con Morante es todo o nada. No hay medianías.

El maestro Esplá dice que hay tres tipos de miedo: el racional a la bestia, el irracional, que es el que se crea cada uno, por ejemplo, a fracasar; y el miedo a tener miedo.

¿Miedo Morante?

Miedo seguramente le tendrá a ese neo-aficiónado moderno que ira este domingo buscando que los toreros lo diviertan y que no sabe que para eso, se va uno al cine. Porque a los toros

Morante a Hombros en La México.

los aficionados de verdad no van a divertirse, van a disfrutar.

“Torear no es vivir: es sobrevivir” le confeso Morante un día al periodista Quino Petit. “A mí no me gusta el toreo perfecto. ¿Eso qué es? El toreo debe ser romanticismo.”

Este domingo si los toros de Barralva lo ayudan, Morante tratara de seguir escribiendo su nombre con letras mayúsculas en el libro de la tauromaquia de la Plaza México.

Soñemos.

¿Es una incógnita o no “El Payo”?

Esa es la pregunta que nos hacemos tras seis años de alternativa, muchas ilusiones y también algunos sinsabores en su carrera.

El segundo espada del cartel regresa a la Plaza México con un buen ambiente tras dos años importantes, 2012 y 2013, donde ha brindado buenas actuaciones en el máximo escenario, pero sin terminar de redondearlas por diversas circunstancias.

Lo que nadie puede negar de “El Payo” es que es un torero que tiene la onza, uno de los pocos en México que cambia los silbidos por olés de una tanda a otra como un ave de  tempestades. Torea hondo el queretano, recio, seco y llega a los tendidos con la misma facilidad que lo hace el torero de pincelada y filigrana, porque su mensaje tiene toda la fuerza de lo auténtico.

Castigado por los toros, como todos los que van con la verdad por delante, quizás lo que más le afectó al principio de su carrera fue la cornada que sufrió en la Santa María de Querétaro un 25 de diciembre del 2009, de la que se recuperó pero con la lentitud propia de sus lesiones para posteriormente vivir una tarde desastrosa en Las Ventas en mayo del 2012. Una tarde en la que muchos pensaron se iba a sepultar su carrera.

Pero de los errores algunos aprenden, principalmente los listos y “El Payo” se reinvento, convirtiéndose en un profesional responsable que se ha enfocado religiosamente en pulir su técnica, demostrado con hechos que es un torero con oficio y la afición necesaria para poder construirse una historia exitosa dentro del toreo en México.

Su regreso a La México se da con la ganadería de Barralva, ganadería que conoce a la perfección y de gratos recuerdos para él y gran parte de la afición, porque muchos aficionados aun recordamos la gran faena al toro “Cachetón” de Barralva en el ya lejano 2012.

¿Es una incógnita o no “El Payo”? No lo sé.

El mismo tendrá que contestarnos esta pregunta durante el transcurso de la temporada grande.

Porque el tiempo pasa y no perdona.

Twitter: @LuisCuesta_

LA INTENCIÓN Y LA EMOCIÓN. Sobre Silveti y Barralva – Radar Taurino en Dos Tiempos.

En medio de polémicas ausencias, de revuelo porque últimamente la medianía militante primero se ve al torero y no toro, la Temporada Grande de la Plaza México, con todo y sus criticados por criticables carteles siempre la Monumental, en sus horas previas, entra en un Parte de Tregua con el tendido del cual daremos cuenta esperando la Temporada convenza a la Afición y más que su tendido, a su entendido.

Por: Luis Eduardo Maya Lora De SOL Y SOMBRA.

Seamos claros.

La Temporada está hueca: corta de encierros, corta de toreros.

Y en tal vacío el menor de los Silveti hace su cuarto paseíllo inaugural, consecutivo. Diego, expuesto a la crítica, al toro, a los demás toreros, solo opone lo rudimentario de su toreo, el arrebato, lo no siempre bien rematado y las ya acostumbradas dudas.

Su gran éxito guadalupano de 2011 hoy parece lejanísimo.

Solo en la actual Plaza México ocurre que un torero cuente con tantos salvoconductos luego de dejar pasar dos de los mejores toros del año pasado, el barralva y el jabonero de La Joya. Su buena suerte es proverbial. Lotes completos pasan por sus trastos y pocas veces son cuajados, menos es cuando convence y escasa es su evolución.

Dueño de un buen tipo y porte, de un antecedente único, Silveti es la muestra de que a la “ilusionante baraja” de toreros “jóvenes” les empieza a correr el tiempo en contra y las temporadas están pasando, las tardes se suceden, los lotes se sortean y no cuajan.

Poco abonan a la historia.

Ojalá no se esgrime el argumento de que “hay que esperar 10 años al torero mexicano para que cuaje” Los tiempos cambian. La historia hoy espera aún menos y las disculpas no sirven en un ambiente más necesitado de verdades que de reflejos y espejismos.

Uno de ellos el cite de Diego con la muleta.

Es grave que el brazo de Silveti no fluya, que esté amarrado y a veces la muleta embarulle. Le tengo visto varias tardes este año y su suerte sigue intacta pero su toreo no avanza, queda a merced ya no solo de la cornada sino de que los toros se le vayan sin torear. Y esa es la duda de nuevo que está por demás decir, que no puede permitir otro episodio como el acaecido con “Farolero” de Barralva.

Mal que le hagan venir, como el año pasado, dos domingos seguidos. Esperemos el segundo sea de expectación, no de hastío.

Quiera Dios y de nuevo las constelaciones giren y se alienen, la luna sea argenta, la madrugada de “Mañanitas” y el toro, azúcar para que Diego Silveti vuelva a hacernos soñar

El muletazo por bajo de Diego Silveti a “Charro Cantor”

el toreo como aquella noche, tenía que ser, decembrina hace ya tres eternos años.

Cuando hizo brotar las mejores notas de “Charro Cantor” y cuando aquel toro hizo sacar el tequila más fino de la casa y la mayor de las improntas. Que como escribí en aquella madrugada guadalupana aquí en De SOL Y SOMBRA: “que para nosotros, mejor que nunca, sea tan solo el comienzo.”

Diego tiene, por principio, en su mano la necesaria respuesta.

Y el encierro.

Llega Barralva al fin a un cartel donde la expectación en su nombre se centra.

Son ya doce años y un poco más desde que la ganadería de Barralva presentó en La México su encaste español, aquella tarde de los dos toros devueltos por mansos, la confirmación de Pepín Liria de manos de Antonio Urrutia y la gran faena de Rafael Ortega al impresionante y bravo sobrero lidiado en quinto lugar.

De entonces para acá es Barralva una ganadería siempre esperada.

De ella hoy se espera más que nunca.

Mención aparte merece su celebérrimo encierro de Mayo de 2006. El de “Don Palillo”, un señor toro y el lote maravilloso de Leonardo Benítez, más el sensacional quinto que conjuntaron un encierro que a partir de aquel día nunca más ha podido conjuntar un encierro que mantenga la emoción y el trapío de manera sostenida.

Quizá el encierro de la década.

Porque misteriosamente, Barralva ha mandado posteriormente a La México las corridas del encaste español que por alguna razón, salvo toros sueltos muy importantes, han bajado en trapío y también, desde el año pasado, en emoción. Las corridas de mayor lujo llegan a

“Farolero” el mejor toro de la Temporada pasada.

Guadalajara. He sido testigo de la histórica de Marzo pasado y recuerdo aquel toro impresionante por trapío, bravura y nobleza que indultó “El Conde” en el Nuevo Progreso y otro sensacional que José María Luévano desorejó.

El Progreso ha tenido la suerte que a La México ha llegado sesgada.

La de Marzo ha sido otra cosa. De cabo a rabo.

En medio de polémicas electrónicas porque el encierro en fotos “dice menos” que el año pasado, Barralva repite con una terna que salvo Morante, tiene ya que escribir con esta ganadería en La México. “El Payo” siempre con el encaste mexicano y Silveti con una página negra para él pero brillante y luminosa para la ganadería: de pelo rojo, pitones acaramelados y nombrada, “Farolero”.

Pero, verdad por delante, solo fue uno la última vez.

Cierto que el primero de Joselito Adame, “Travieso” tuvo emoción pero no ha sido un toro completo, ha sido más bravuconería, una bravura menor en palabras del propio Atanasio Fernández Iglesias, que el completo despliegue del espléndido toro que ha sido el castaño, pelaje al que el Mago de Campocerrado exigía y mucho más.

Desafortunadamente nos perdemos los aficionados capitalinos el contraste que podría haber en una Temporada como esta, si en los carteles tuviésemos la mejor versión de Barralva en la apertura y la mejor versión, en tamaño y calidad, por ejemplo de Los Encinos semanas después.

En ese sentido, la ganadería de Santa Rosa Jáuregui tiene el camino libre, con su siempre buena prensa y principalmente la emoción que siempre la afición espera.

Al fin Barralva llega con su encaste español a un cartel rematado, éste casi lo es. Prácticamente los ganaderos tienen un sueño cumplido, muletas a la altura del fondo de sus toros y apuestan fortísimamente a que será de campanillas. Los humos de la miel de la bravura arriban.

Nos ilusiona.

Pero la Fiesta, esa conjunción de contradicciones, ese rigor y derroche, clasicismo y barroquismo juntos deja en suspenso el saber si “los mansos” esta vez “se quedaron en la ganadería”

Que nadie más que San Cornelio lo exculpe o lo decida.

Twitter: @CaballoNegroII.

REMATE A MODO DE CIERRE – Epílogo Taurino por Luis Cuesta.

A veces el ser humano es tan desmemoriado e injusto que olvida con el tiempo, lo que en otros momentos contempló o escuchó haciéndole llegar al fondo de alma.

Por eso alguien dijo “que la vida es un suspiro sin retorno y que acabada la corrida, enseguida viene la noche para lo bueno y a veces para lo malo”. Esperemos que este domingo en la Plaza México se produzcan momentos que nos queden para siempre grabados en la memoria, pero que principalmente alimenten nuestro espíritu taurino.

En De SOL y SOMBRA sabemos que la afición capitalina es muy entendida, nadie lo duda, y que vibra con el toreo puro y con la bravura del toro bien criado, pero a la hora de la verdad, cuando el toreo es menos puro (o pura bazofia, que también se dan casos), o no hay toro, no pasa nada y a lo mejor vibra también, como si le diera lo mismo.

Ante semejante panorama ¿Qué puede hacer la crítica? Pues decirlo y en paz, y cada afición con sus gustos y sus exigencias.

Es lo que digo Yo.

Twitter: @LuisCuesta_.

“Chicuelo” en el bronce de Alfredo Just. Leyendas y Figuras en La México. Foto Sectur DF.

Seda y Oro de Antonio Mendoza – Pincha Triunfo en Lluvioso Cierre.

La rapsodia capotera de Antonio Mendoza ante "Bala" de La Soledad.
La rapsodia capotera de Antonio Mendoza ante “Bala” de La Soledad. Foto: @MyRyCar.

Justo cuando la Temporada, inundada en las aguas de la mediocridad, asoma su necesario cierre, en el momento en el que el encierro adolece de las mínimas virtudes de un toro de lidia, las virtudes taurinas casi virreinales, de mixto y amplio imperio, de Antonio Mendoza cerca están de lograr completar el triunfo grande y, aun pinchando, el terno de pasamanería que está en juego se va para Michoacán. En contraste, Llaguno y “Platerito” a quienres estrellan terriblemente con un encierro espantoso que en la soledad deja pero a la Afición.

Por: Luis Eduardo Maya LoraDe SOL Y SOMBRA. Foto: @MyRyCar.

Se acaba la Temporada de Novilladas. Al fin, dicen algunos.

Lastimosamente, consideramos, puesto que es la primera vez en bastante tiempo en que un novillero como Antonio Mendoza tiene tan poco espacio en los carteles en una Plaza como la Monumental. Es posible que la respuesta a ello la obtengamos en la propia espada del novillero michoacano.

¿Qué habría sido de la Temporada si Mendoza, mata al xajay indebidamente indultado el primer día? O, si corta las orejas a su lote de Real de Valladolid la segunda tarde… o si remata en todo lo alto su faena ayer al manso quinto.

Diría Don Alfonso Torres Lemus, imposible saberlo.

Quizá la Temporada continuara y lo que afirmamos del novillero michoacano no sería solo literatura, sino tendría el respaldo de las orejas. Cosa que su toreo hoy no tiene. Falla siempre con la espada, da la impresión de perderse en terrenos, ayer se nota desesperado e incapaz de solventar la suerte suprema.

Hace tiempo leíamos la sensacional entrevista de “Don Tancredo” a Rodolfo Gaona durante 1937 en la infaltable “Revista de Revistas”. Ahí el Califa, en su Renacimiento de Azcapotzalco confiesa a Don Roque Armando: “Yo, por ejemplo, era muy mal estoqueador, y atravesaba siempre a los toros en mis primeros tiempos, aun haciendo el viaje recto. Daba el hombro, que era lo que me habían enseñado.”

Una confesión que ni a “Monosabio” hace en “Mis Veinte Años…”

Y sigue. “Hasta que un viejo aficionado de Madrid, Andrés “El Zapatero”, me dijo: ‘qué así no puéser, porque el movimiento de la mano desvía la espada. Mira, chaval, da el pecho y verás qué estocadas’. No lo creí mucho pero en la primera corrida que tuve seguí el consejo de Andrés “El Zapatero”, y después de hacer el viaje buscaba yo por dónde había salido la espada. ¡Y no! Que tenía razón el viejo: no dar el hombro, sino el pecho; y saber manejar la izquierda, para vaciar al toro…”

Es posible que Mendoza no tenga ese defecto a simple vista, su espada no está a la altura de su muleta ni de su capote. Ayer luce todo temple aun de hinojos con el encendido farol y su buen trazo a la verónica pero nada más. Es imposible con la soledad, la abandonada bravura que envía Mariano González Zarur, ¿Cómo embestir con esa presencia infame?

A mejor trapío suele corresponder mejor bravura.

El primero de Mendoza, segundo de la tarde no tiene condición brava, mansa y desrazada, nada le salva. Ni siquiera los cuidados –válgame la expresión- de Antonio. Mal con la espada.

Por ello hay que esperar al quinto.

Y pasar todo un calvario desde el brinco tras doble farol de rodillas de Juan Pablo Llaguno, sin opción ante ese primero ni ante el cuarto con el que la gente desespera al límite, hasta las ganas y buenos deseos, en momentos también buena realización, de “Platerito” ante el tercero, para que entonces salga el berrendo en cárdeno que ocupa el lugar de honor.

El momento llega cuando Mendoza repite a una mano el saludo capotero de pie, suelta una punta con la mano hacia abajo y es coreado. El astado corretea. Y frena cuando el michoacano sensacionalmente le para a pies juntos en los mismísimos medios, templa las manos en el mismo sitio y cuando el novillo aprieta Antonio emociona al cerrar con rebolera que, pese a atorarle, espléndido resuelve cuando arremete y él arrodillado remata en soberana composición.

Vuelta contraria del novillo.

Saltillera de inicio para llevar al caballo. Entonces el de La Soledad escapa a la jaca de la querencia. Mendoza ajusta se coloca a la manera de Ortiz, con el capote por detrás del cuerpo pero gira –tiene el terreno y el lance en la cabeza- para citar hacia las afueras y andar, lance por lance, levitando por la arena, toreando al paso y por las afueras la gris embestida embaucada por tapatías en el capote y su seda.

Han sido tres, por la huida del astado, pero valen como por treinta.

A lo clásico, a lo de siempre, con la solera del capote por detrás, él mismo quita, retira del caballo y toca a un lado en el tercio cortando la huida del novillo para pegar quite de oro al paso, tomar distancia y sumar Antonio a la escena, capoteramente mexicana, la más mexicana de las creaciones: gaoneras, tres, por si algo hiciera falta.

Una ha sido sensacional, a pies juntos, en otra gira para quedar en cite de quite de oro y tornarlo en herniana (algo nos dirá Leonardo Páez) tan genuina que estalla La México. Solo el novillo y su mansedumbre expresa cortan la rapsodia capotera mexicanísima de Antonio Mendoza que en el tercio carga la suerte en la rebolera a compás abierto y por detrás que, por si fuera poco, liga y remata en brionesa.

Y la Banda… callada. La Afición, estalla.

A falta de Diana, floreada y rematada, la cuadrilla se encarga de florearle el pitón izquierdo al astado. El desencanto llega. No importó que el propio espada haya indicado a Lupillo qué hacer, a lo mejor debió hacer todo él ante la inutilidad de la cuadrilla. A pitón roto pero sin desprenderse, Mendoza va los medios, pese a su frustración, se va a los medios y doble pase cambiado por la espalda.

La faena grande se anuncia tras un cambio de mano que… el novillo toma con la cara alta. Los derechazos llegan con temple y tremenda suavidad pero la fuerza y la escasa raza flaquean en el toro. Para muestra la segunda tanda, sin mayor posibilidad de embestir completo y repetir, el pitón derecho se complica al grado de voltearle al intentar rematar la tanda siguiente al natural.

Entonces pese a berridos, ajusta Mendoza maravillosamente a media altura, encela desde el cite y corre la mano en tal dimensión y rescata al novillo de su desesperante flojedad en todo sentido con esa cara alta como en la dosantina y pese a nuevo topeteo culminar el pase de pecho. La vuelta al ruedo sabe a muy poco, luego del su paso por el Gólgota de la espada.

Asignatura más que pendiente.

Caso extraño. Don Pancho Contreras me ha dicho que no pero, sin orejas Antonio Mendoza es el triunfador de la Temporada.

Porque la oreja que corta Juan Pablo Llaguno tras doble desarme muleteril con la lluvia encima, pese a su buen trazo, deja las cosas con muy poco que reseñar para un torero que está para cosas más grandes que el astado lidiado como sobrero.

En realidad nuestra Plaza, nuestra novillería, nuestra tradición taurina están en la misma posición, en el mismo supuesto: se lidia el becerro cuando las aspiraciones taurómacas son y han de ser mejores en tamaño y calidad; de mayor trapío.

Por ello se trata de descubrir lo que a lo mejor ya descubrimos… Pero quizá, como decía el Maestro Torres Lemus, todavía no lo sabemos.

Twitter: @CaballoNegroII.

RESUMEN DEL FESTEJO.

Plaza México. Temporada de Novilladas 2014. Domingo, Octubre 7 de 2014. Duodécimo y último festejo de Temporada Chica. Menos de un cuarto de plaza en tarde nublada durante todo el festejo y lluvia en el de regalo.

7 Novillos, el último de regalo, 6 de La Soledad (Divisa Morado y Azul) Mal presentada por absolutamente desigual, flojo y descastado. El primero brinca al callejón y el cuarto lo intenta. Inexplicablemente, el quinto, estrellado por la cuadrilla en el burladero de la Porra hasta romperse el pitón izquierdo, recibe de manera por demás injusta el Arrastre Lento tras una lidia mansa en todo momento. Y uno de Los Ébanos (Divisa Verde) séptimo, abecerrado y feo con buen pitón derecho en la muleta.

Juan Pablo Llaguno (Canela y Plata con remates negros) Silencio, Silencio tras dos Avisos y Oreja en el de Regalo. Antonio Mendoza (Turquesa y Oro) Silencio y Vuelta protestada tras Dos Avisos. Ángel Espinosa “Platerito” (Rosa y Oro con remates negros) Silencio y Silencio y Silencio tras Aviso.

El primer espada resultó adjudicado tras la muerte del sexto con el terno de luces en disputa.

Fue examinado, al parecer con buen resultado, el aspirante a caballo Jorge Delgado “Finito” de Aguascalientes que pica en general correcto salvo al sexto. Mal las cuadrillas a pie tras hacer del segundo tercio en el quinto turno un desastre y estrellar con pésimas consecuencias a tal novillo hasta hacerle romper el pitón izquierdo.

Destaca en la brega al cuarto Rafael Romero.

Derechazo de Antonio Mendoza, rotundo y clásico. Foto: @MyRyCar.
Derechazo de Antonio Mendoza, rotundo y clásico. Foto: @MyRyCar.

El Diluvio que No Viene – Frentazo Total ante Decepcionante Encierro.

Frentazo Total ante Decepcionante Encierro.

Tomando en cuenta la suspensión de la semana pasada, el panorama ahuyenta a la Afición que prefiere guardarse esperando el diluvio que… no llega. El encierro, impresentables las cabezas de algunos, decepciona no solo por fuera sino por dentro. Y la terna que no conmueve ni despliega lo esperado marcan la tarde más gris de toda la Temporada.

Por: Luis Eduardo Maya LoraDe SOL Y SOMBRA.

Silleto ha sido el novillo que abre festejo, va el octavo, ayer en La México.

Y, pese a su altura, en trapío dice poco y el “trapío” interior que muestra aun menos. Es decir –no se espanten bibliófilos taurinos poco familiarizados con el término- si tiene poca importancia por fuera aun menos la tiene por dentro.

Que es lo que aun más tendría que importar.

Porque la medianía imperante siempre ha justificado al “toro chico” –esto incluye políticos, taurinos interesados, porristas interesadísimos y otras tantas alimañas de la fauna taurina- como el único que tiene ciertas posibilidades mayores de embestir con tal de tapar un poco la tropelía de dejarle pasar en el reconocimiento.

Ayer ni eso, chicos por fuera, aun más chicos por dentro.

Así tenemos que el primero, pese a que Antonio Lomelín, procura dar el paso al frente en los lances y en el quite por gaoneras, le termina atropellando en la muleta al no superar la sosa cara alta del novillo. No confundir el tumbo de este coletero al examinado Guillermo Cobos, es claro el genio que saca y el derribo es más por quererse quitar el palo.

Aunado a las vueltas contrarias y poca casta, queda Antonio ausente, sin inspirar o implantar emoción en pleno viento que deja las cosas en desesperante calma. Perdido, con la espada, Lomelín queda volteado e inédito, sin mostrar mínimo adelanto.

A cambio tenemos que Gabriel Sánchez “El Gaby”, poco taurino el mote, mostrar su ya conocida soltura y facilidad con la muleta y por ello quizá, el débil y muy estrecho segundo de la tarde luce un poco mejor de lo que ha sido, desde el farol de rodillas de inicio y sus verónicas, donde gusta de dar el paso atrás y caminar en reversa al rematar con rebolera.

Tras el quite por chicuelinas es claro que el novillo carece de fuerza y tiene nobleza, solo la mala colocación o la falta de temple podrían derrumbarle o impedir toreársele con despaciosidad. El torero de inicio ayuda a que el novillo camine, en los medios con la derecha anima levemente a la afición, incluso hay un molinete, y consigue tandas coreadas en buena medida porque retrata bien, tiene soltura y cierto temple.

Pero no es suficiente.

“El Gaby” poco abona por el lado izquierdo porque da la impresión que su colocación no es la que el novillo pide, justo ahí viene la colada que le derriba y le lastima. Aun así el novillo no saca negrura en sus intenciones hacia el novillero: pastueño, solo contempla.

Le pincha Gabriel al borde del tercer aviso.

En los toros, la brevedad se agradece.

Así lo entiende Juan Pablo Llaguno. El manso y feo tercero no ha tenido un pase dentro, ni siquiera en tablas, ni tapándole, ni poniendo el torero todo de su parte. Así hay que tratar al manso que es insulso, no merece la mínima consideración.

Espadazo y a otra cosa.

Eso esperamos de Antonio Lomelín pero ocurre menos que a medias. Otra vez.

Tras su inexplicable ausencia hace un año encontramos un torero con menos que decir, increíblemente. Ni siquiera el farol arrodillado enciende. No obstante, cuida del novillo al lancear a pies juntos y cuidar la lidia. El quite chicuelinero –parece que no hay más quites en el catálogo novilleril- muestra de nuevo debilidad y el doble saludo en el tercio de las infanterías antecede cite de perfil al novillo en tablas.

Brindis sentido a Alejandro Amaya.

Y cuando esperamos ese péndulo con toda la reminiscencia lomelinista, la cosa queda solo en cambiado por la espalda. Tras los primeros derechazos donde el novillo se emplea, el resto es frenón y debilidad, quizá el tercio hubiera ayudado pero lo cierto es que el novillo de Marrón carece del menor fondo posible.

La desesperación cunde, Lomelín, sin la marca de la casa, mata fatal, metisaca incluido y lo peor, ese momento en que se despoja de la casaquilla para ser objeto de la mofa del tendido asoleado que demanda, ya de pasada, las zapatillas. Decepción del torero lagunero que no ha sido ni la sombra del torero del año de su presentación.

Penosamente lo decimos.

Es entonces cuando el quinto sale recto y, aunque no remata abajo sino quiere echar la cara arriba del burladero, le nombran “Águila o Sol” y a cara o cruz debe salir Gabriel Sánchez que comienza correcto y con pulcritud. Empuja el novillo a Guillermo Cobos que aguanta el encuentro, no obstante pica contrario.

Tras echar la cara arriba en banderillas el astado crece y tiene que ver en ello los doblones de inicio de Gabriel. Luego guarecido del viento, en el tercio bajo La Porra, Sánchez traza largo el derechazo, a pesar de que en algunos la cara arriba del novillo aparece. Hay naturalidad pero poca quietud con la mano izquierda.

Esfuerza y lucha igualmente, pero con el novillo siempre a más, pasando y pasando, con “El Gaby” termina por pasar nada. Traza alguna tanda con largueza, deja la muleta puesta con la derecha y remata por alto pero es poco para levantar la tarde gris en que ni llueve ni diluvia.

Ni cae el agua, ni eleva la emoción.

Ni Águila, ni Sol.

Nuevo aviso para “El Gaby” al que ni las palmas de su apoderado tras la barrera pueden sacar del marasmo al entrar a matar.

Tampoco corre con suerte Llaguno, deja crudo al sexto, inicia por alto y el geniudo novillo, horrible de presencia, se lo cobra. No merece Juan Pablo acartelarse con un encierro así. Al final, lo paga toda la concurrencia.

Aviso grave.

Hoy la Afición, quizá por la edad o por los cuidados que requiere la salud, no da el paso adelante y piensa antes en lo que puede mojarse que en lo que podría emocionarse en la tarde novilleril.

Antes era lo contrario.

Pero ocurre que la Afición anda muy pendiente de muchas cosas más que de lo que ocurre en el ruedo.

Y quizá, como siempre, en el toro está la respuesta para el diluvio que esperamos.

Solo que éste aun no llega.

Twitter: @CaballoNegroII.

RESUMEN DEL FESTEJO.

Plaza México. Temporada de Novilladas 2014. Domingo, Septiembre 7 de 2014. Octavo festejo de Temporada Chica. Menos de un cuarto de plaza en tarde cielo nublado durante todo el festejo y viento muy molesto durante toda la tarde. Amenaza lluvia que nunca llega.

6 Novillos, 6 de Marrón (Verde oscuro, Marrón y Naranja) Mal presentada por chica y muy pobre de cabeza, salvo el quinto nombrado “Águila o Sol”, número 50, negro entrepelado bragado con 435 kilogramos homenajeado con el Arrastre Lento.

Antonio Lomelín (Burdeos y Oro) Silencio y Pitos. Gabriel Sánchez “El Gaby” (Verde Manzana y Oro) Silencio tras dos Avisos y División tras Aviso. Juan Pablo Llaguno (Grana y oro) Silencio y Palmas.

Saludan tras banderillear al primero, Edmundo Navarro, y al cuarto, Jorge Luna y Fernando García Araujo. Fue examinado el aspirante a Picador de Toros, Guillermo Cobos.

La Espada del Tariácuri – Pincha Mendoza su Reaparición Capitalina.

Derechazo de Antonio Mendoza al novillo de Real de Valladolid.

Justo cuando consigue asegundar con la muleta y rescatar la tarde del indeclinable pique, Antonio Mendoza deja la espada en Pátzcuaro o Maravatío, lamentablemente. Sobre todo de cara a la terrible tarde por parte del encierro de Real de Valladolid, birria por momentos. Así, entre horribles hechuras, debilidad y flojedad, quedan rebasados y vapuleados respectivamente, Mirafuentes de Anda y José Ignacio Escobedo, fulminado este ultimo con los tres avisos de la infamia durante el quinto de la tarde.

Por: Luis Eduardo Maya LoraDe SOL Y SOMBRA.

Solo queda Antonio Mendoza con dos ovaciones en su vuelta a La México.

Y esto es porque la espada se pierde o se queda entre El Huetamo, La Piedad o entre alguna de esas poblaciones que hay que recorrer para llegar desde Morelia hasta la Ciudad de México. Llega Mendoza, pasa la quinta y, aun perdida la espada, mantiene el interés.

En todo tiene que ver, para mal, la presencia de Real de Valladolid, fea y esmirriada.

Por decir lo menos, porque el encierro de los Ramírez, ya sabíamos, podía ser montado, cornitrasero, como varios han sido, cariavacados, con cara alargada, pero no tan mal presentados como los dos primeros. Y sumemos la flojedad, la incapacidad para sostenerse en pie, más la gradual y preocupante falta de casta. La novillada tiene condenada la tarde a un cuesta arriba forzado.

Pero para eso está el toreo, para salvarnos del cadalso o de un mal sueño, para alumbrar lo oscuro para hacer llover en el desierto.

Así que, entre todo lo anterior, la concepción de la tarde encuentra que un torero con sello, Mirafuentes de Anda, pierde frescura a fin de ganar cierto oficio y soltura. Solo que a Orlando le engancha el primero con el capote. El novillo, tan pajarero de salida, se enciende con la muleta y produce que el sello del de Peralvillo reluzca, ovacionadas las primeras tandas con la derecha.

Pero a partir de cambiar perfil, Mirafuentes estorba la embestida, no encuentra distancia al no ganar un paso entre pases, queda todo en oportunidad perdida con la voltereta tras inoportuno desplante y, peor aun, un pinchazo a estoque doblado.

Luego la flojedad del segundo hace ver a Luis Ignacio vacilante ante el paso descordinado del novillo. Poco resuelve y, peor aun, mata mal.

Ambos espadas, primero y segundo, hunden a la tarde en sus siguientes turnos: en el cuarto, Mirafuentes de Anda al no encontrar el sitio donde provocar la embestida, ni cruzarse un poco apenas en el primer cite de cada tanda, cuando lo consigue no prosigue y la gente incluso se mete con él.

Y el zacatecano, en su último novillo previo a la alternativa, pega el petardo al dejarlo vivo, en buena medida por no someter ni observar que el berrendo quinto, de seria cabeza, requiere de dos puyazos y al no lograr dejar la muleta retrasada tras no poder doblarse con efectividad alguna.

Así las cosas, penosamente, el novillero queda impotente al escuchar el tercero, caos total al intentar descabellar perpendicular y de espaldas a las tablas citando de fuera -el novillo- a dentro -el novillero- así, además de que no posía ser, es imposible.

Con Luis Ignacio en horas bajas y Mirafuentes en agua desordenada, solo queda esperar que Antonio Mendoza no devuelva todo lo que de él se espera.

Por el contrario.

La conquista de Mendoza empieza con el cárdeno, el más serio del encierro por ofensivo de cabeza, severo en su masculina expresión de cara, tercero. Ese novillo de nombre “Artista” es un mensaje oculto para el novillero, una clara prueba de que el arte para ser ha de siempre rebasar todos los obstáculos, como al que él mismo se somete al intentar –válgame Tauro- la larga cambiada en los medios de hinojos.

Un artista no está para eso. O para el farol de rodillas.

Sí, porque sobre todo un artista está como el propio Antonio, para bordar el toreo a la verónica, citar firmemente, desplegar con temple y mandar con plenitud en el lance natural, eso sí, feamente desmonterado. Prosigue, tras puyazo contrario, con chicuelinas y, entre Lupillo padre e hijo que saludan en banderillas, dejar a la gente caliente y a la tremenda espera al inicio del tercio final.

Mendoza lo sabe y se va a los medios en brindis general, todo en el novillero tiene el sentimiento digno de Doña Amalia Mendoza que cantaba así porque así lo sentía. Así, Antonio Mendoza brind, y sin exagerar, se da al toreo por alto, cadencia en el ayudado a compás, ritmo en el de la firma con la tela que cae lentamente y el empaque se subraya en el cambio de mano hacia abajo.

Y le grita el tendido: “¡Venga Tariácuri!”

Descompone la cabeza de “Artista”, como corresponde a un novillo sin fondo bueno, entonces el arte de fraguar y pulir, de limar y limpiar, consigue que Mendoza oponga muñecazo ante el tornillazo con la derecha y haga que el astado acuda completo a la muleta en los medios. Mano baja con la izquierda, corre el brazo, y el martinete auténtico, giro completo tras natural, hace estallar la voz en el de pecho.

El detalle de quitar la montera de la arena distrae a Mendoza y derivan sus derechazos siguientes en desarme al rematar. Malamente. Esto es posible haya afectado el acabado de la faena. Pero esfuerza, ajustando altura del derechazo, todo en los medios y el cambio de mano cierra el toreo fundamental. Aun queda el desafío que le traza el michoacano por todo alto al toro: manoletinas el de la firma y en la vuelta contraria, evidencia la condición del toro.

Tal como el pinchazo al torero y peor aun su estocada caída. La ovación es rotunda.

Pasado el decadente intermedio ya señalado, toca la banda “El Zopilote Mojado” justo después de que el quinto se va vivo y se salva de ser apuntillado, milagrosamente.

Así, con un pasodoble típico de la novillería abatida, la esperanza de la tarde queda en el michoacano que se enfrenta a un espantoso novillo, “Chocolate” nombrado. Todo lo feo, lejano a toda finura es nada al protestar y evidenciar el negro astado su poca fuerza. Mendoza cambia perfil, sobre piernas y tomando firme el capote, brinda los adentros para llevar desde las tablas y acabar en los medios para dejar ahí  al novillo.

Puyazo trasero de aspirante examinado en novillada.

Quite por navarras y tafalleras con gran recorte alienta esperanza, más cuando el toro crece en banderillas. Y Antonio, por alto pese a derrumbe del toro, traza derechazos largos, se cambia de mano, rompe su muñeca, tiende a pleno lienzo naturales largos y templados. Con tiempo y espacio, borda el derechazo y rodea con la vitolina, consigue cambiarse de mano pese el cabeceo y arrebata en el de pecho.

Que no de codo.

El toro mengua y la inventiva llega, el molinillo con la zurda, congruente y, al paso cierra sutil con la derecha y justo cuando la estocada se espera… pinchazo. Monarca purépecha sin espada. Aun a pesar del buen descabello.

Pero por algo es novillero, como fue Juan Mendoza, sobrino de Amalia.

Solamente que en los toros vale más rematar, acabar, cantaba Doña Amalia, “de una vez” Aunque nos diga José Alfredo, lo bordaba La Tariácuri, querer “matarme poco a poco”

No en los toros.

Que en la Fiesta taurina más vale usar la espada “de una vez” y “de un solo golpe”.

Twitter: @CaballoNegroII.

RESUMEN DEL FESTEJO.

Plaza México. Temporada de Novilladas 2014. Domingo, Agosto 17 de 2014. Quinto festejo de Temporada Chica. Menos de un cuarto de plaza en tarde cielo soleado hasta la mitad del festejo nublado y del quinto hacia delante. Algo de gotas de lluvia al final de la novillada.

6 Novillos, 6 de Real de Valladolid (Divisa Rojo, Azul y Plata) Mal presentada por desigual, cariavacada y fea de hechuras, salvo tercero y quinto. Un muestrario de debilidad y descoordinación el segundo, flojo el sexto. De buen son en la muleta el muy chico primero, calamocheante y con movilidad el cárdeno y serio tercero. El cuarto dura poco en el tercio, mientras el berrendo quinto de mal estilo y corto en la embestida regresa vivo al corral al sonar los tres avisos. Flojo y débil, aunque noble el horroroso sexto.

El quinto aplaudido inexplicablemente en su regreso al toril.

Mirafuentes de Anda (Azul Rey y Oro) División al saludar en el tercio y Silencio. Luis Ignacio Escobedo (Rosa Mexicano y Oro) Ovación y Pitos tras Tres Avisos. Antonio Mendoza (Turquesa y Oro) Fuerte Ovación y Saludos.

Saludan tras banderillear al segundo de la tarde los banderilleros Ángel Martínez padre e hijo, lo mismo que Ángel Martínez hijo conjuntamente con Jorge Luna.

Se examinó al aspirante a caballo Álvaro Carrillo al picar la novillada en su totalidad. No se dio el resultado final y no se aclaró por parte de la Unión Mexicana de Picadores y Banderilleros si el examen solo debe darse ante corrida de toros o novillada.

4ta Novillada: Medianía de las Maravillas – Breves emociones en confuso Festejo.

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El debutante Pérez Pauloba corre la mano a “Tesonero” al natural.

El primer cuarto de la Temporada Chica se escapa dejándose escapar dos novillos con francas posibilidades y el quinteto novilleril de a pie se diluye entre sus propias dudas. No obstante, solo dos de cinco novilleros se salvan de la quema en una tarde donde los Forcados responden justo cuando poco a poco se han vuelto un atractivo para la sufrida asistencia dominical.

Por: Luis Eduardo Maya LoraDe SOL Y SOMBRA.

Suena el cambio de tercio en el novillo que abre Plaza, un flaco y feo novillo mal llamado “Zapatero”, si un astado se bautiza con nombre tristemente célebre ha de sacar la casta para reivindicar tal cosa.

Ocurre en la primera de la Temporada, con aquel “Bandolero”, ayer no.

En buena medida porque este “Zapatero” no impone, resulta bonachón y permite lucir de algún modo al amador potosino Sebastián Torre, comprometido a pesar de su verdor con un toreo moderno a caballo. No le alcanza puesto que la emoción, inseparable, la colocan los Forcados Mexicanos con buena pega.

Torre mata mal y se cuela, situación consignada por la asistencia, en la vuelta al ruedo de los Forcados. Solo que en buena medida hacen la pega porque el Rejoneador no deja al novillo sin lidiar, como ocurre hace quince días.

No olvidemos. Al toro se le va otorgando la muerte desde que sale de toriles.

A partir de entonces, la lucha en el ruedo se torna igualmente en disputa con el clima. Toda la novillada el viento juega un factor adicional. Pero en la primera novillada, Diego Emilio muestra que se ha de torear hasta contra el viento. Y Jaime Ruiz prosigue en tal ejemplo.

El irrenunciable sabor de Jaime le acompaña al parar al novillo, muy serio de cara, el más de la corrida, “Mala Copa” con el capote. A punto está, de trago amargo en banderillas. Pero con la muleta, a pleno viento, Ruiz encuentra la forma de que correrle la mano con ese brazo derecho lamentablemente “amarrado” y que si no fuera por ello mandaría más. No es obstáculo, sin embargo, tal imposibilidad para lograr correr la mano ante un novillo que corto se queda.

A un torero como el tlaxcalteca con ese temple, no deberían ponerle a jugarse todo a un novillo y en una de seis. Pero él se lo juega, cita con compromiso, no obstante el enganchón al dejar la muleta abajo en el derechazo pues el de Maravillas pasa pero sin sacar el fondo, se defiende e impone que Ruiz, por fuera de la segunda raya se quede quieto. Incluso, rota ve su muleta y necesaria es la pausa.

Aquí Jaime Ruiz vuelve, pisando fuerte y corriendo la mano con la zurda, desviando claramente la tendencia del novillo a invadir su terreno, al muñequear en el centro de la suerte, todo al pasito, todo en aguante y quizá lo único que falta es la media altura en algún punto del muletazo para evitar que el astado, tan medido, de todo puntee. Aun hay espacio para las manoletinas y el espadazo entero pero trasero y caído.

Saluda pese al aviso. Le devuelven, pese a la petición, el intento de vuelta.

La medianía hace su aparición.

Porque el joven huamanteclo José María Macías le echa la culpa al toro, al viento, a todo el mundo de su poca realización ante el manso y descastado tercero. Adelanta la suerte en el recibo se atropella al llevar al caballo y, tras tumbo a Ricardo Morales en la contraquerencia, Jorge Morales, toda torería y poder a caballo, para maravillosamente al manso, le florea el morrillo y le hace ceder en su irredenta marcha.

Momento de la tarde. Más cuando Macías pega la aragonesa y, a como Dios le da entender, prosigue con la herniana embarullada. Pero el joven novillero cede ante la presión y la ola mansa, ordena nuevo desorden en varas y el manso se va con otro puyazo y un tercer encuentro.

Y nadie, replica en quites.

El resto es ir y venir, entre la cara alta del toro y la indecisión de Macías, que se ve enganchado que no supera el cabeceo y cuya contrariedad es expresa al quejarse del toro y de la gente. Quizá el novillo se habría quejado también de él. Habría que preguntárselo.

Algunos novillos tienen mala suerte. No los anteriores, claro.

Esto ocurre en el quinto turno. Dice y bien Alexandre Fiske-Harrison, grave es cuando el que está en la arena no puede justificar su lugar en la Plaza. Ni que decir cuando esto ocurre delante de un toro bravo.

Jorge Rizo en un año entero torea poco, cierto. Pero abona aun menos a intentar parar al novillo, sus brazos largos no consiguen torear atinadamente con el capote y recarga –casi delega- toda la lidia en Juan Ramón Saldaña que brega demasiado rápido previo a que el toro recargue fuerte. Breve y bueno en banderillas preludia un calvario para el joven Rizo y un martirio para la Afición. Demasiado pendiente de las risitas del público, del jolgorio, duda hasta en el brindis. Y por ello transmite inseguridad al tendido.

El novillo mete la cara y remata abajo, no obstante lo estrecho y alto. Se llama “Vinatero” en alusión garfeña e histórica en esta Plaza, el negro astado responde pero Rizo deficiente en los toques, en su colocación y sin la mínima esperanza en la ligazón se la pasa pidiendo calma. El novillo no espera, bueno por ambos lados, se va sin ser toreado sobre todo ese pitón izquierdo… y casi vivo a la corraleta.

Dos avisos escucharía igualmente el debutante queretano Pérez Pauloba. Solo que aquí la historia es medianamente diferente. Porque torear es tener un concepto. Y el queretano, Jorge de nombre, además de tenerlo, lo ejerce a como le da entender.

Cambia el sino de inmediato al darse cuenta que el cariavacado cárdeno trae la cara alta en cada remate y tira de la chicuelina y el precioso remate inicial, poco en varas que reseñar contrario a lo ocurrido en banderillas donde el queretano con facilidad sale de dos cuarteos y remata al violín para frenar un poco lo huidizo del novillo que trata en todo momento de escapar y no emplearse.

En la muleta el de Querétaro acierta de inicio.

Lo consigue por torear cerca, por jugárselo pese al cabeceo y calamocheo molesto del astado.

Pérez Pauloba cuaja buenos derechazos pero el fondo físico le abandona y le enganchan con la zurda. Tres veces acude a tomar agua. Se les olvida a los toreros, diría Antonio Corbacho, que Paco Camino mató siete, en Madrid… y no se enjuagó la boca. Gana aire el novillo y demasiada listeza. Aun así, el debutante corre la mano con la izquierda y aun le deja tandas al novillo aliviado siempre en el tercio ante el burladero de la Porra.

Pena que no mate a tiempo. Al borde del cadalso queda. Y solo la ovación deviene.

El final de la novillada con Emiliano Villafuerte “El Moso” hace las veces de adelantar al joven de 16 años con su propio concepto. ¿Que su esquina no advertiría que el berrendo y flojo sexto lo que requería era suavidad? Si los consejeros no lo ven menos el mozalbete michoacano que se la vive en brusquedad y toques por la espalda en evidencia de un concepto reducidísimo.

La maravilla en el toreo, nombre de una película, es deslumbrar a partir de ejercer un concepto de cara al público, a pesar del viento. A pesar del toro. Incluso a pesar de uno mismo.

Pero en esta época ocurre que la medianía es una neblina que oculta las cosas profundas. Y da la casualidad que los novilleros gustan solo de navegar a lo seguro.

Sin arrebatar o deslumbrar. Y eso es, de suyo, preocupante.

El domingo ya veremos.

Twitter: @CaballoNegroII.

RESUMEN DEL FESTEJO.

Plaza México. Temporada de Novilladas 2014. Domingo, Agosto 10 de 2014. Cuarto festejo de Temporada Chica. Menos de un cuarto de plaza en tarde de cielo nublado, terrible y molesto viento durante toda la novillada. Algo de gotas de lluvia durante la lidia del primero de a pie.

6 Novillos, 6 de Maravillas (Divisa Rosa y Morado) el primero para rejones. Mal presentada por desigual, cariavacada y sin remate o armonía en hechura. Con bravura el cuarto, descastados segundo y tercero, el segundo con buen lado izquierdo pese a su sosería. El quinto, homenajeado indebidamente con el Arrastre Lento, resultó áspero sin rematar abajo sus embestidas pero tuvo emoción, débil el sexto.

Salvo el cuarto, varios de los lidiados inexplicablemente aplaudidos en el arrastre.

El Rejoneador amador Sebastián Torre y los Forcados Mexicanos, Vuelta al ruedo, protestada al rejoneador. Jaime Ruiz (Burdeos y oro) Saludos en .el tercio tras aviso, pitado al intentar la vuelta al ruedo. José María Macías (Blanco y Oro) División. Jorge Rizo (Grana y Oro) Pitos tras dos avisos. Pérez de Pauloba (Obispo y Oro) Saludos tras dos avisos. Emiliano Villafuerte “El Moso” (Marino y Oro) Leves palmas.

El Rejoneador y los espadas cuarto y quinto, nuevos en esta Plaza.

Destaca a caballo al picar perfecto en la querencia al segundo de lidia ordinaria, Jorge Morales.

Brava y Cardenísima – Triunfa De Haro, el Referente Tlaxcalteca en Novillada.

“Referente” de De Haro embiste al farol de Karla de los Ángeles. Preludio de su bravo torrente.

Encadenado y progresivo el juego de los novillos brinda una tarde donde la emoción prevalece y donde el propio encierro impone la atención, la tensión y extensión de un concepto de bravura, infravalorado en los últimos años como el tlaxcalteca, a la espera de una mejor consideración del taurinismo. En tal condición, la terna opone muy poco, abrumada por la exigencia se queda en la raya, tal como la Autoridad, que tras el festejo queda en el más preclaro de los ridículos.

Por: Luis Eduardo Maya LoraDe SOL Y SOMBRA.

Se queda Antonio De Haro González tan solo por fuera de la barrera. Y hace bien.

Saluda a la Afición al finalizar la salida, como debe de ser, de los toreros que reglamentariamente parten el ruedo para finalizar el primer cuarto de la Temporada. El gesto del ganadero nos recuerda que cuando se saluda una ovación se puede hacer, gradualmente, desde un costado del burladero y, así, aumentar el grado en el terreno que la ovación reviste hasta llegar a los mismos medios de la Plaza.

A la novillada le embisten con claridad tres novillos: primero, segundo y tercero. El feo cuarto, afectado de la pata izquierda, tiene un buen remate, mientras que los dos restantes tienen interés aun el manso quinto y el sexto, que saca sentido por el lado derecho.

Diremos las razones, daremos los motivos.

Nos dice, ni más ni menos, Don Luis de Góngora y Argote, Córdoba letrada en oro, respecto del toro: “… mentido robador de Europa//(media luna, las armas de tu frente)//y el sol, todos los rayos de su pelo//luciente honor del cielo//pacen estrellas en campos de zafiro.” Nos tomamos la licencia de hacer las veces –Dios nos perdone- de Dámaso Alonso en “Las Soledades”, para “descomponer” el hipérbaton del verso final sin agregar, decía Rafael Alberti, una sola palabra dejando que la media verónica de Don Luis, nunca mejor aplicado, deje su estela magnífica

Así tenemos, descrita por el poeta cordobés, la belleza del toro bravo en letra reflejada.

A la vista, los cinco cárdenos y el berrendo penúltimo, resultan experiencia hermosa. Cuando esto se junta con el juego de algunos de ellos y la emoción de todos, la cosa es redonda.

Sin embargo, la Afición ayer, tan distraída, tan dispuesta al jolgorio, muchas veces pierde de vista diversos detalles con tal de seguir en el dicharacheo y atender menos en el verso propio del festejo que “donde está el toro… está la corrida” Así desde el inicio, Miguel de Pablo, esperado por el buen aficionado, gana la partida con el capote al recibir lucidamente, verónicas y chicuelinas entrelazadas, incluso el novillo responde aunque de pronto frena su embestida al final del lance.

Para cuando el novillero español se dobla, con aparente eficacia, ya en los medios todos sus muletazos apuntan al alivio del siguiente, con su cintura apuntando a anticiparse a una cortedad de la embestida que sabrá Dios quién le habría aconsejado. Por tal razón, varias veces se ve sorprendido ya sea de largo, tal como se arranca el novillo al principio, como en lo corto, como en los momentos en que el novillo le pide salir adelante.

Poco mando.

El novillo, a pesar de que por momentos no termina de rematar la embestida abajo, da la impresión de poder siempre más y a la salida de cada pase invade el sitio que De Pablo no termina por imponer. Pesadez con la espada deja al torero frenado.

Tardaría Miguel años en reparar que el muy feo y mal presentado cuarto, tiene un problema en su pata izquierda que condiciona su andar. Las zapopinas entusiasman. Encuentra su momento más feliz al encontrar un mejor sitio para desplazar al novillo, del tercio hacia dentro cerca de toriles, logrando correr la mano saliendo al frente tras cada muletazo. Mata deficiente y queda corto con un lote de triunfo.

Lo incómodo el toro Tlaxcalteca es que durante toda su lidia conserva su posibilidad de atacar. Y herir. Es decir, a diferencia del toro mexicano convencional, ningún momento de su lidia da lugar a treguas: cada lance o cada muletazo, de equivocar en algún detalle (altura, colocación, toque, intensidad del cite, etc.) puede cobrarlo carísimo.

Esto abona en la tensión emocional y en la alerta constante del público.

Por ello el segundo es y resulta excepcional.

Bajo, hondo, muy fuerte y musculado, de pezuña dura y armónica hechura, este cárdeno careto es hasta ahora el novillo de la Temporada. Y no se confundan. Los novillos, de Xajay indultado (aun no comprendemos la razón) y de D’Guadiana homenajeado, han traído el incontenido deseo de ponerse delante de ambos, “Referente” ha traído consigo el ineludible respeto que implica saber que, ponerse delante, no implicará dejarse o prestarse, sino quizá consagrarse.

Como muchos desean.

Así tenemos que desde el farol de rodillas tiene la mala suerte de encontrarse con Karla de los Ángeles, demasiado acostumbrada a la vaquilla o al becerro y torear por ende rápido. Así, en la larga cambiada se salva de milagro. Justo cuando pega el lance el novillo, que vuelve pronto, tarda un segundo que permite a la tlaxcalteca librar el embate e incorporarse para lancear a como le da entender hasta cerrar con lucida tijerilla el recibo.

Carlos Ibarra pica bien y desencadena el primer ridículo de la Autoridad que ordena a Gilberto Aragón pasar dos veces, no obstante deja un palo en su intervención. El Juez, que incluso manotea y se pone en pie no repara que en dos cuarteos quedan dos palos. En medio del desconcierto, el tercio ¿breve? se consuma con el novillo pronto y presto a embestir incluso de largo.

Lo interesante es que la novillera, con la interrogante respecto a si podrá al novillo, se dobla magníficamente desde Matadores aun hacia fuera de la segunda raya para lograr quizá el momento muleteril de la tarde, con la muleta al piso y el novillo a más, la torera consigue la emoción de la multitud.

Y ordena en el astado.

Poder en el toreo no es únicamente quitar asperezas al toro que expresamente no quiere ser mandado, sino al toro bravo es que tiene la embestida larga, de muletazo en muletazo, se le ordena y se le abona en que mejore pase con pase, se le lidia toreándolo que diría el martinismo sobre la gran capacidad de su ídolo.

Esto es mucho pedir a la novillera.

Sin embargo, consigue la primera tanda tras susto inicial de no tapar la ventana por dentro y aparente colada del novillo, tomar la muleta del extremo no es buen consejo pues permite que el hueco se forme. A este novillo, que planea al final de la embestida, que tiene poder y clase no se le puede permitir el mínimo resquisio, requiere el trazo largo, puesta siempre y el sutil toque a tiempo.

La siguiente tanda marca el devenir de la faena. Mucho enganchón, algún chispazo, molinete a la trágala y la sensación de que el novillo se va sin torear, luego de que el lado izquierdo es de escándalo. Qué requiere el cárdeno, lo que tantos toreros del Siglo XX han logrado, temple y mando que decía Juan Silveti hijo, especialista en este encaste, el toro de Tlaxcala enseña a torear.

El resto de la faena, con el viento que hay que seriamente consignar, se mantiene en los medios, con el lado izquierdo aun más exhibido por esos pases por alto en el tercio. La gente, dulcificada, festeja el espadazo totalmente caído. Y viene la oreja. Y llega la terrible omisión del Palco.

El Arraste Lento, de menos, no llega.

Al novillo se le condena al anonimato oficial, más no el real tributado en la ovación de la gente a la que algo le revive en el interior taurino. Tanto convencionalismo en el toro les ha apagado la flama de la bravura tlaxcalteca, cárdena y expresa.

Ese homenaje de la autoridad, en clara compensación llegaría con el tercero al que el norteño Sergio Garza tampoco entiende porque nunca para, ni es capaz de trazar con largueza y sutileza. Un lío en banderillas, desaprovecha el buen comienzo del cárdeno y termina en desentono absoluto.

Los dos toros que no han tenido la condición brava son quinto y sexto. Pero atención, no sufran amantes de la tierra del pulque y el encino llorón. No mataban a nadie o estropeaban cualquier intento de toreo moderno.

Al contrario.

De haber sometido Karla de los Ángeles al quinto al que le obsequian tres puyazos en dos encuentros y nadie le hace, ni por asomo un quite, habría encontrado la ligazón cerca del tercio e incluso se habría encontrado una nueva oportunidad de tocar pelo.

Todo lo contrario: bajonazo es el epílogo. Menos mal no hay premio. No sorprendería.

Y el debutante neoleonés, tan a la trágala con el otro manso, el sexto, no atina a observar que el pitón izquierdo tiene quizá dos tandas que han podido ser mejores de lo que se sospecha. Pero claro, la mano izquierda cuesta más trabajo, sobre todo cuando el toreo, error, se trae preconcebido.

Tal como juzgaban en su áureo siglo a “Las Soledades” de Góngora.

La bravura de Tlaxcala, que tanto incomoda por difícil a la mayoría operaria, requiere conceptos sencillos y a la vez firmes, hay que ser buen torero para poderle, buen taurino para comprenderle, buen juez para homenajearle.

Alguien decía que Don Luis de Góngora y Argote, nos recordaba siempre, casi todos los días por la mañana, Don Vidal de la Cruz Domínguez, no era más que un “ángel de tinieblas” oscuro y nebuloso poeta al que se le entiende poco. Ni lírico o narrativo y que acaba tan abandonado como su obra.

Hubo de llegar el año ’27 para acabar por todas las cárdenas confusiones y otro gran “torero” como Dámaso Alonso terminaría por poderle a tan tremendo toro.

Alguien quizá se aventure a hacer de Dámaso Alonso hoy y de el paso adelante.

Quizá solo así, se alumbre el paso de las cardenísimas “soledades” tlaxcaltecas.

Con perdón por la comparación a la Generación del ’27.

Twitter: @CaballoNegroII.

RESUMEN DEL FESTEJO.

Plaza México. Temporada de Novilladas 2014. Domingo, Agosto 3 de 2014. Tercer festejo de Temporada Chica. Menos de un cuarto de plaza en tarde cielo nublado y muy molesto viento durante toda la novillada.

6 Novillos, 6 de De Haro (Divisa Tabaco y Oro) Desigual en presencia, muy chico y feo el quinto, en lo general bien hechos. Cárdenos en su mayoría, salvo el berrendo sexto. De gran interés durante toda la tarde en su juego, siempre prestos a embestir. Destacan segundo y tercero, éste último homenajeado extrañamente con el Arrastre Lento cuando, de menos, tal homenaje corresponde al segundo, “Referente” nombrado, muy fuertemente ovacionado. Primero y cuarto, con emoción, han tenido solo momentos sin rematar. Manso con emoción el quinto. Malo el sexto.

El ganadero Antonio De Haro González saludo afuera de la barrera al terminar el festejo.

Miguel de Pablo (Negro y oro) Pitos y Silencio tras aviso. Karla de los Ángeles (Salmón y Oro) Oreja con leves protestas y Al tercio tras aviso. Sergio Garza (Azul Rey y Oro) Silencio y palmas tras aviso. 

El tercer espada nuevo en esta Plaza.

Fatal la autoridad al premiar excesivamente al segundo espada y aplicar la “compensación” en el homenaje al tercero en vez de hacerlo al segundo.