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Mano a mano fallido y un gesto de Fandiño

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Por Carlos Ilián – Marca.

Se anunció a bombo y platillo un mano a mano para la fecha de Pascua en Madrid, y es que esto de los mano a mano se ha convertido en una moda, vengan o no a cuento. Un mano a mano se justifica por una rivalidad o por el interés de enfrentar a dos toreros que apasionen. Por lo tanto el mano a mano del Domingo de Resurrección en la plaza de Madrid parecía como metido con calzador.Y al final resultó, como se esperaba, una tarde fallida.

Menos mal que la muy seria corrida de Martín Lorca sacó genio y mala uva, lo que mantuvo a la gente muy pendiente de lo que pasaba en el ruedo. Corrida más que agresiva, una corrida para jugársela. No se trataba pues de fuegos de artificio.

Pero el primer toro le sirvió a Morenito de Aranda para ilusionar al personal, muy centrado, encajado se dice ahora, y trenzando algunos muletazos sobre la derecha irreprochables. Pero el buen comienzo no lo pudo sostener en el resto de su lote, muy complicado y que superó, por violento y áspero, al torero de Aranda de Duero, embarullado en un quiero y no puedo.

La tarde se le había puesto imposible a Iván Fandiño, que un quite al primer toro de Morenito de Aranda fue zarandeado de forma espeluznante, aunque aquello no pasó del susto, En efecto, con un lote infumable, a Fandiño se la iba la tarde en blanco, pero la suerte quiso que el sexto fuera devuelto. Salió un toro impresentable de Pereda aunque que metió la cara con cierta codicia. Fandiño se estiró en algunos derechazos estimables y se la jugó de verdad al entrar a matar, volcándose y saliendo cogido. Fue un final emotivo recompensado con una tibia salida a saludar. El gesto merecía algo más de calor.

Plaza de Madrid. Menos de media entrada. Toros de MARTÍN LORCA/ESCRIBANO y un sobrero de PEREDA (5), muy serios excepto el sobrero y de juego bronco.

MORENITO DE ARANDA (5), de burdeos y oro. Pinchazo y estocada corta. Un aviso (saludos). Bajonazo y descabello (silencio ). Dos pinchazos y estocada (silencio).

IVÁN FANDIÑO (6), de vainilla y oro. Pinchazo y pinchazo hondo (silencio).Estocada desprendida (silencio). Estocada contraria (saludos)

Publicado en Marca.com

Sevilla: La afición ha muerto, ¡viva el público!

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Morante de la Puebla, cabizbajo, tras finalizar la faena con su segundo toro. PACO PUENTES

Galería de la tarde: Domingo de Resurrección .

Por Antonio Lorca.

¡Pasa cada cosa…! El diestro Morante de la Puebla escucha los tres avisos en el cuarto al fallar reiteradamente con el descabello, tras una larguísima faena en la que intentó de todos modos y maneras congraciarse con Sevilla, y lo que consiguió es que el toro se lo echaran al corral.

Un gravísimo deshonor para cualquier torero (después dirán algunos que los avisos no son importantes); máxime si ocurre en plaza de primera categoría y el Domingo de Resurrección.

Pues Morante de la Puebla no tuvo empacho alguno en salir a saludar cuando las opiniones se dividieron, y muchos aplaudían e, incluso, alguno llegó a llamarlo ¡torero, torero!

¡Lo que hay que ver! ¡Y oír…!

Pero no acabó ahí el espectáculo. Morante y Talavante volvían a Sevilla después de dos años de ausencia y de castigo a la plaza y a su afición por un desencuentro con la empresa. Pues cuando alguno esperaba una reprimenda, hete aquí que cuando se rompió el paseíllo, los tendidos se pusieron en pie y dedicaron a la terna de desagradecidos una ovación de época, que ellos saludaron correctos y ufanos.

¿Qué aplaudían? Difícil cuestión.

Tan difícil como averiguar por qué en esta plaza se jalea cada vez con más furor a los picadores que no pican, a los banderilleros que colocan pares simplemente decorosos, muletazos infames y estocadas traseras y contrarias.

¿Habría ayer algún aficionado en la Maestranza? Si así fuere, que también sería casualidad, ¿habrá pasado más vergüenza en su vida?

La afición ha muerto. El óbito no es de ahora, pero hoy quedó certificado que la exigente y sabia afición maestrante es cosa del pasado. Ahora manda el público triunfalista y festivalero, que todo lo canta, que llega a su casa cansado de tanto olé y con las manos rotas de aplaudir no sabe qué. Pero, torear, lo que se dice torear, solo pudo ver algún detalle suelto, de esos que, desgraciadamente, se pierden en la marabunta de tanto desatino.

Una figura indiscutible del toreo, que llega, además, decidida a reconciliarse con Sevilla, no puede permitirse el lujo de que le echen un toro al corral. Por menos, más de uno se ha cortado la coleta.

Y lo que no tiene perdón es salir a saludar a la raya del tercio. Ese gesto es faltarle el respeto a la fiesta y a la plaza.

Pero, claro, estas figuras de hoy le faltan el respeto a la tauromaquia cuando en un abono tan importante como el sevillano se anuncian con toros como los de este domingo, con alma de borregos, sin hálito de fortaleza, sin bravura ni fiereza; animales descastados, bonancibles e incapacitados para la emoción. Pero estos toros se lidian porque no hay afición que turbe a los toreros y los mande a paseo llegado el caso.

Con este público festivalero y triunfalista y estos toretes amuermados, toreros como los de hoy pueden estar en activo unos cincuenta años, sin merma alguna de sus emolumentos ni prestigio.

Dicho lo cual, quede constancia de que Morante de la Puebla hizo el paseíllo con deseos de agradar; tanto es así, que pronto se abrió de capa ante su primero y de manera acelerada y desordenada dibujó dos verónicas de mucho peso y una media de categoría. Brindó la faena al público, poco habitual en él, y se fue hacia su oponente con evidente ánimo de comérselo.

Pero el toro se estaba ya despidiendo de este mundo, hundido en su invalidez, apagado como una vela consumida, y por más que lo intentó, Morante no pasó de vulgar ante tal trozo de carne indefensa.

En el cuarto volvió a las andadas. Se justificó a la verónica y comenzó una faena de muleta con pases sueltos, pues el animal carecía de fuelle para hilvanar dos embestidas seguidas. Insistió una y otra vez, un molinete aquí, un detalle pinturero más tarde, un muletazo de categoría también y otro… (el público, mientras tanto, cantaba los pases antes de que el torero los realizara), otro despegado, más tarde. Y sonó la música cuando la faena debía estar finalizada. Y Morante se animó; y otro detalle, y otro… Hasta que el toro dijo: ¡anda, vamos! Y todo se complicó para la suerte suprema. Pero, en fin, Morante salió a saludar como si tal cosa.

Manzanares continúa en su error: toreo despegado, desangelado y ventajista, con la suerte siempre descaradamente descargada y acompañando al toro en lugar de mandar en la embestida.

En el río revuelto destacó Talavante. El sobrero era una raspa bondadosa, y el toreo resultó decoroso y con altibajos, pero le concedieron una oreja barata, de las que no dejan poso. Con los ánimos ya decaídos, a las dos horas y media de corrida, lo intentó con el sexto en una labor larga e irregular, que no culminó con la espada.

¡Pero esto es lo que le gusta al público!, apuntaba el vecino de localidad. Pues, dicho queda: ¡Viva el público!

HERNÁNDEZ / MORANTE, MANZANARES, TALAVANTE

Toros de Domingo Hernández, —el tercero, devuelto y sustituido por otro de Garcigrande—, correctos de presentación, mansos, blandos, descastados y nobles.

Morante de la Puebla: estocada caída (silencio); —aviso— casi entera trasera —segundo aviso—; once descabellos —tercer aviso— (división de opiniones).

José María Manzanares: estocada (silencio); estocada (silencio).

Alejandro Talavante: estocada trasera (oreja); pinchazo y estocada —aviso— (ovación).

Resultó cogido el banderillero Antonio Jiménez Lili, que sufre una herida en el muslo izquierdo de unos 15 centímetros que lesiona la vena safena interna. Pronóstico grave.

Plaza de la Maestranza: Inauguración de la temporada. 27 de marzo. Lleno de “No hay billetes”.

La afición ha muerto, ¡viva el público! Publicado en El Pais

Domingo de Resurrección

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Hoy es un Domingo de Gloria, de gloria pura, de muchas cosas que vuelven con ilusión al Toreo.

In memoriam Fernando Carrasco.

Por Antonio BurgosABC

DOS por el precio de uno. Así se ha acabado el papel, ¿no se va a acabar? Aunque lo dé Canal Plus Toros. Hoy celebramos el Domingo de Resurrección, pero también la resurrección de un domingo: el que abre la temporada taurina. Parecía que agotado su tesoro del boicot de las figuras, figuritas, figurones, figurantes y figurines mediáticos del Toreo, de asuntos falta enmudecía la lira de la afición y en la plaza del Arenal estábamos «los de la música y acá», por más que esa música fuera la de la Banda de Tejera. Que es como lo de Joselito y la tarde de toros en El Puerto. Quien no ha escuchado en la plaza de Sevilla a la Banda Tejera tocando «Cielo andaluz» ni sabe lo que es un pasodoble taurino, ni lo que son los suspiros de España, ni la emoción musical de la Fiesta, ni nada de nada.

No sé por qué este taurino Domingo de Resurrección del año de gracia del Señor de 2016 me recuerda a los antiguos Sábados de Gloria en los teatros de Madrid y de toda España, antes de la reforma litúrgica de la Semana Santa que introdujo el Papa Pío XII en 1956. Hasta entonces, tras los días santos de verdadero luto nacional y cierre de todos los espectáculos, y de una programación sacra de radio que si salía de Bach era para entrar en Hilarión Eslava, la Semana Santa acababa el Viernes Santo. No existía el Sábado Santo. Al alba del Sábado ya había callado la carraca en la torre mayor y repicado todas las campanas de la Resurrección. Tenía la fecha un nombre hermosísimo: Sábado de Gloria. Y ese Sábado de Gloria era cuando todas las compañías de teatro abrían temporada con sus grandes estrenos. La fecha del espectáculo nuevo que Quintero, León y Quiroga habían escrito para doña Concha Piquer o el que Ochaíta, Valerio y Solano habían creado a la medida de Juanita Reina.

Tiene este domingo taurino ese sabor teatral a viejo Sábado de Gloria. Hoy es un Domingo de Gloria, de gloria pura, de muchas cosas que vuelven con ilusión al Toreo. A pesar de las prohibiciones de los separatistas antiespañoles que consideran a la Fiesta como símbolo de nuestra Patria. A pesar de los podemitas dando por saco con la monserga de una protección animal demagógica y falsa, porque les importan una higa los pobres perrunos y gatunos que sacrifican en las hitlerianas cámaras de gas de los zoosanitarios municipales. A pesar de los años de boicot de los que se llaman a sí mismos figuras y a los que quizá ya les hayan empezado a quitar el sitio los nombres nuevos y buenos que vienen arreando, con la ilusión de la alternativa en la boca. A pesar de todos estos pesares, parece que se han acabado en el Toreo muchos malos farios, una vez que boicoteadores y boicoteados han tenido todos que tragar, y que llegan unos aires de ilusión, de nuevos tiempos, desbordados todos por los aficionados. No quiero dar nombres, pero entre matadores de toros y novilleros hay hasta una veintena que nos han devuelto a muchos la afición. No sé si el enemigo de la Fiesta sigue estando dentro o no; pero si permanece dentro del callejón del Toreo, al menos ha dejado de flaquear de una forma tan descarada, cuando la afición, en muchos lugares, con sus manifestaciones y sus muestras de apoyo, ha demostrado que el arte de la Tauromaquia está muy por encima de los taurinos y de los que viven de la Fiesta, que mantenemos los que nos cuesta el dinerito de nuestro bolsillo.

Decían que, en esto de la afición, el que se va no vuelve. Y no sé qué ha ocurrido, que las colas del abono llegaban en Sevilla a la calle Iris y que muchos que nos fuimos o que cedimos los cartones de nuestras localidades volvemos, con esa ilusión, a nuestro sitio de siempre. Que el Dios que murió en brazos de su Madre la Piedad del Baratillo y que ha resucitado hoy en Castilleja reparta suerte a este Toreo que también parece haber renacido en ilusiones.

Crónica: Espartaco, a hombros de Sevilla.

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Espartaco sale a hombros por la Puerta del Príncipe, tras cortarse la coleta ayer en Sevilla. / raúl caro (efe)

La corrida no valió un duro, pero Sevilla acabó con la piel de gallina.

Por Antonio Lorca.

La corrida inaugural de la temporada no valió un duro, pero Sevilla acabó con la piel de gallina, las lágrimas en los ojos y el corazón henchido de emoción. Y Espartaco, que se despedía, vivió una de las tardes más intensas de su vida, gracias, sobre todo, a la explosión de cariño que recibió durante todo el festejo.

El broche de oro lo pusieron el padre y el hijo varón del torero que, al final del festejo, le cortaron la coleta entre el entusiasmo popular, y Espartaco fue izado a hombros por toreros de paisano. Y así, a hombros de Sevilla, traspasó por sexta vez en su vida la Puerta del Príncipe.

La Maestranza lo recibió con una de las ovaciones más atronadoras que se hayan escuchado nunca en esta plaza. Tuvo Espartaco la despedida que merecen los grandes cuando peinan canas y lo que se les reconoce es su magisterio y sabiduría. Fue un homenaje de cariño a un torero grande que se vistió de luces, después de 14 años fuera de los ruedos, para dar una lección de solvencia y oficio y desgranar gotas del mejor toreo, ese que almacenó a lo largo de una extensa y exitosa carrera.

Y el torero respondió con lo más exquisito de su veteranía y el poso de su conocimiento, y toda su actuación fue un canto al toreo pausado, a la lentitud y al regusto.

No tuvo toros, esa es la verdad; ni por presencia ni actitud. Los dos, anovillados, flojos y tan descastados como de almibarada condición, lo que permitió al toreo el relajo necesario para gustarse, en su primero, a la verónica y en un par de muletazos con la mano derecha y dos naturales, largos todos ellos, y esencia del toreo más añejo y hermoso.

Justísimo de fuerza fue ese primero, al que Espartaco entendió a la perfección y se gustó en algunos muletazos sentidos y templados. A paso de palio, tal era su bondad, embestía el torete, y la plaza disfrutó como hacía tiempo con la lección de un torero macerado por el tiempo.

Con verónicas más relajadas recibió al cuarto, más aplomado que el otro, y exprimió su cortísima embestida con la mano derecha a un animal descastado y distraído.

Como es natural, no fue la labor de Espartaco la de un torero en plenitud. No podía serlo después de tantos años disfrutando de la tranquilidad del campo. Las dos orejas que cortó no fueron el justo premio a su labor, sino la expresión de un torrente de afecto y reconocimiento. Y lo de Espartaco fue un extraordinario ejercicio de responsabilidad de un hijo de Sevilla, enorme como torero, al que esta tierra ha recibido y despedido con grandeza.

Salió a hombros del cariño de Sevilla porque toda la corrida fue un emotivo abrazo, que alcanzó su clímax cuando el torero brindó su primer toro a Curro Romero, que recibió otra cerrada ovación, y el segundo, a sus hijos, a su padre, al público y al cielo.

No pudo alcanzar el éxito esperado Manzanares, que volvía como hijo pródigo tras la espantada del año pasado, y fue recibido como si nada hubiera pasado. Su primero era un inválido y su vida se acabó en el primer muletazo. Algo más duró la existencia del otro, al que banderilleó espléndidamente Curro Javier.

En ese segundo toro de Manzanares hizo un vistoso quite por chicuelinas el toricantano Borja Jiménez, que, después, recibió al sexto con meritorias verónicas tras haberse estrellado ante el amodorrado primero, que no le permitió ni un detalle lucido a pesar de su constante porfía.

Brindó al público la muerte del sexto y lo intentó con todas sus fuerzas. Comenzó con un pase cambiado por la espalda y un par de hondas tandas con la derecha que llevaban el sello de la calidad. No pudo refrendar su labor con la izquierda por la falta de vitalidad de su oponente, pero dejó patente que le sobran afición y aptitud para sorprender en el futuro.

Domecq / Espartaco, Manzanares, Jiménez

Toros de Juan Pedro Domecq, -el cuarto como sobrero-, muy discretos de presencia, mansurrones, muy blandos y nobles.

Juan A. Ruiz Espartaco: pinchazo y estocada (oreja); estocada y dos descabellos (oreja).

José María Manzanares: pinchazo y estocada (silencio); estocada _aviso_ y dos descabellos (ovación).

Borja Jiménez, que tomó la alternativa: dos pinchazos y media (silencio); media estocada y un descabello (oreja).

Plaza de la Maestranza. 5 de abril. Inauguración de la temporada. Lleno de ‘no hay billetes’.

Fuente: http://elpais.com/m/cultura/2015/04/05/actualidad/1428264962_447942.html

Los ‘miuras’ llegan a la Maestranza.

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Por Luis Nieto.

Se desvanece la tarde del Sábado Santo y la maravillosa luz del cielo sevillano da paso a la penumbra con la anochecida, lo que vuelve más inquietante, si cabe, el desembarque de los toros de Miura en la Maestranza -única ganadería que lo realiza al filo de la medianoche-.

Nos adentramos por primera vez en la Maestranza en esta tarea en la que impera el silencio y la precaución para evitar que se alteren los toros y se lesionen. Los miuras se mueven por los corrales antes de su entrada definitiva en los chiqueros, pórticos ante una suerte que está casi echada, en lo que supone la última guarida del astado antes de la lid -combate, pelea; de ahí procede el término lidia- en el ruedo.

Al mando de la operación, un hombre con sabiduría campera y fama de excelente jinete, Antonio Miura Martínez, quien junto a su hermano Eduardo dirige desde 1996 la ganadería, tras la muerte de su padre, Eduardo Miura Fernández, acaecida el 27 de julio de 1996.

Los toros de la corrida de hoy -Domingo de Resurrección-, que ya vieron los toreros en el campo –Manuel Escribano y Daniel Luque-, estaba conformado anoche, según repasa Antonio Miura, por “los números 15, 46, 68, 35, 45 y 73.

Los cuatro primeros, cárdenos; luego el sardo y los otros dos negros. Es una corrida seria, en el tipo y que no está regordía”.

Antonio Miura rememora el éxito del año pasado: “Fue una corrida que tanto a mi hermano Eduardo como a mí nos gustó. Desde que llevamos nosotros la ganadería ha sido la más completa, con algunos toros de nota altísima, como Datilero, por su nobleza, o el que se lidió en segundo lugar, más encastado”.

Y añade: “Por lo general, el miura es un toro muy complicado de manejar. Suelen ser toros que rematan no sólo en los burladeros de la plaza, cuando los llaman; también lo hacen hasta en los reconocimientos. Las vacas, en el campo, también lo hacen. Hay que andar muy despacito y con mucho temple con ellos. Igual que para torearlos: no quieren brusquedades.

En alguna ocasión, una vez en el corral, alguno no ha querido entrar en el chiquero ni con bueyes”.

Este singular temperamento al que alude el ganadero propicia que a lo largo del año las bajas sean importantes debido a peleas entre los toros. Según Miura, “depende de las temporadas. Este año hemos tenido cuatro bajas.

Por parte de los ganaderos, todo quedó listo anoche en la plaza de Sevilla. Cuando pisen el ruedo estos toros de trapío singular: largos, agalgados, de gran caja y mucha leña, Eduardo y Antonio Miura mantendrán encendida una vela en su casa -posiblemente, prendida por su hermana Loli-. “Siempre pedimos a la Virgen.

Este Domingo de Resurrección puede que lo haga mi hermana a la Virgen de la Macarena. Cuando lidiamos en una plaza de fuera, yo mismo enciendo una vela al Santo de esa ciudad. Pedimos que no ocurra nada y que los toreros salgan por su pie”, asevera Antonio Miura.

Vía: http://www.eldiadecordoba.es/article/ocio/1754907/los/miuras/llegan/la/maestranza.html

Sevilla, Domingo de Resurrección: El Juli consigue su tercera Puerta del Príncipe.

El Juli aportagayola con la Giralda observando.
El Juli aportagayola con la Giralda observando.

De SOL y SOMBRA.

Sevilla, 31 mar .- El maestro del toreo Julián López ‘El Juli’ abrio hoy su tercera Puerta del Príncipe, después de cortar tres orejas en el festejo que ha inaugurado la temporada taurina en la plaza de la Maestranza de Sevilla.

El diestro madrileño ha cuajado una faena apoteósica al quinto de la tarde, al que cortó las dos orejas en medio del delirio del público sevillano que llegó a pedir el rabo con fuerza.

Antes había cortado otro trofeo del segundo de la tarde después de otra gran faena, a la que le faltó un punto de intensidad para ser coronada con el segundo trofeo. Se han lidiado seis toros de Garcigrande y Domingo Hernández en un encierro remendado con un primer ejemplar de Palardé.

Morante de la Puebla y José María Manzanares se fueron en blanco.

FICHA DEL FESTEJO

Plaza de toros de la Real Maestranza de Caballería de Sevilla. Corrida de Domingo de Resurrección. Lleno en los tendidos en tarde de lluvia y viento. Toros de Parladé (1º) y cinco de Garcigrande (2º, 3º, 4º, 5º y 6º). El quinto de la tarde fue premiado con la vuelta al ruedo.

Morante de la Puebla bronca y silencio. Julián López El Juli oreja con petición de segunda y dos orejas. José María Manzanares ovación y silencio.

Incidencias: El Niño de Leganés tuvo que pasar a la enfermería para ser atendido de dos cogidas en la pierna derecha tras ser prendido al banderillear al quinto de la tarde.

Twitter @dsolysombra

Morante, El Juli y Manzanares abren la temporada en la Maestranza #Sevilla2013

Morante de la Puebla posa en la Puerta del Príncipe de la Maestranza en medio de dos autobuses con la publicidad en inglés y en español, con una fotografía obra de nuestro compañero Ignacio Gil
Morante de la Puebla posa en la Puerta del Príncipe de la Maestranza en medio de dos autobuses con publicidad en inglés y en español de su imagen y la feria. Fotografía obra de Ignacio Gil

Por Antonio Lorca.

Los diestros Morante de la Puebla, El Juli y José María Manzanares harán el paseíllo en el festejo inaugural de la temporada sevillana, que se inicia, como cada año, el Domingo de Resurrección, cuando la ciudad aún no ha tenido tiempo de recuperarse de la resaca de la intensa Semana Santa.

Los toros de Garcigrande aun están en veremos ya que hoy por la mañana fueron rechazados seis de los nueve toros que presento la ganadería, así que aun no hay toros para la corrida más importante del calendario maestrante, en donde se espera poner el previsible cartel de ‘no hay billetes’ en las taquillas y que resurja la esperanza de que la fiesta se estrene con una tarde de éxito.

De momento, lo que está claro es que esta corrida y la del sábado día 13 de abril, en la que Manzanares se encerrará con seis toros, son los dos festejos que han despertado más interés entre los aficionados, y en ambos se espera que los tendidos estén a rebosar.

Tras la corrida inaugural del 31 de marzo, se abrirá un paréntesis hasta el 10 de abril, tarde en la que continuará el abono con una novillada, diez corridas de toros y dos espectáculos de rejoneo hasta el día 21, que concluirá la feria sevillana.

Asimismo, el domingo de Resurrección por la mañana se celebrará en el teatro Lope de Vega el pregón taurino que organiza la Real Maestranza de Caballería, propietaria de la plaza, y que este año pronunciará el filósofo catalán Víctor Gómez Pin.

Gómez Pin, catedrático de Filosofía de la Universidad Autónoma de Barcelona, es un reconocido intelectual, autor de numerosas obras, que dedica una atención preferente a la defensa de la tauromaquia, y tuvo un especial protagonismo público cuando el Parlamento catalán discutió y, finalmente, aprobó la erradicación de la fiesta taurina en Cataluña.

Víctor Gómez Pin se une a una larga nómina de intelectuales y prestigiosos taurinos que han subido al escenario para contar sus vivencias sobre la fiesta de los toros y Sevilla; entre los pregoneros destacan los nombres de Manuel Clavero Arévalo, Carlos Fuentes, Mario Vargas Llosa, Albert Boadella, Andrés Amorós, Arturo Pérez Reverte, Enrique Múgica, Carlos Herrera, Francis Wolff, Rafael Moneo y Lord Garel-Jones.

Por otra parte, esa tarde volverán a abrirse las puertas de la plaza de las Ventas, donde se anuncia una corrida formada por los toros de la ganadería de Peñajara que lidiarán los diestros Leandro, Sergio Aguilar y Fernando Cruz, que vuelve a Madrid tras la gravísima cogida que sufrió en este mismo escenario el 15 de agosto del pasado año.

 Via www.elpais.com