ZOTOLUCO Y MACIAS NO QUIEREN LA DE BARRALVA EN MORELIA

Por el Guerra.

El día de hoy publicamos un extracto de la columna que escribe al periódico Record Heriberto Murrieta, donde denuncia el ganadero de Barralva, Luis Álvarez, que las figuras mexicanas el Zotoluco y Arturo Macías no quieren matar su encierro en Morelia, argumentando que está muy grande para la monumental de esa ciudad:

Por Heriberto Murrieta/Record

Frustrante

El ganadero Luis Álvarez está que trina porque ni Zotoluco ni Arturo Macías han querido torear el encierro de Barralva programado para el próximo martes en Morelia. ¡Una corrida que ya compró y anunció desde hace varios días el matador-empresario Mauricio Portillo! ¿Qué alguien nos explique cómo se puede anunciar primero una corrida y reseñarla después? Son las inagotables historias de un mundo al revés… Luis es defensor de un modelo universal donde el auténtico toro es el eje del espectáculo, parámetro inequívoco de los reales alcances de los toreros. Nos dice el criador que el argumento para dejar fuera su encierro fue que resulta grande para Morelia. ¿Para una Monumental?, ¿para un torero como Macías que apenas desembarcó procedente de España, donde le vio constantemente la cara al toro?, ¿venir de torear encierros fuertes en Europa justifica renunciar automáticamente a lidiarlos acá?, ¿esa es la forma de menospreciar nuestra Fiesta?

El punto es que los toreros quieren que prevalezcan las leyes del menor esfuerzo y la comodidad, olvidándose de que el reto del torero tiene implicaciones intrínsecas que hay que tomar si de veras quieren ser llamados toreros. Simplemente no quieren pagar el alto precio del toreo; lo suyo es regatear ese precio buscando rebajarlo siempre, como el comprador al marchante. Si estuviéramos en la época de Manolo Martínez, que condicionaba contratos, llenaba las plazas y daba a ganar dinero a los empresarios, quizá entenderíamos ciertas imposiciones, pero lo ridículo es que este tiempo en que no abundan los diestros con solidez, y mucho menos las figuras, se presenten situaciones como la referida.

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DE PLAZA EN PLAZA: CARTELERA TAURINA 29 Oct – 2 Nov

Enrique Garza se despide el domingo en Monterrey

Por Miguel Angel Mazzantini

Viernes, 29 de Octubre

El Tablón, Hgo. Toros de La Victoria. Manolo Mejía, Uriel Moreno “El Zapata”, Alfredo Gutiérrez y Luis de María.

Sábado 30.

Aguascalientes. Toros de San Isidro Fabián Barba, Joselito Adame y Mario Aguilar.

Tlalpan, D. F. Arroyo. Novillada de triunfadores, con Salvador Barberán, César Ibelles, Antonio Galindo, Adrián Padilla, Oscar Amador y Chrsitian Verdín y concurso de novillos con San Martín, De Haro, Huichapan, Jorge de Haro, Autrique y El Vergel.

Domingo 31.

Guadalajara. Toros de Santa María de Xalpa. Eulalio López “Zotoluco”, Sebastián Castella y Arturo Saldivar, que tomará la alternativa.

Monterrey. Toros de Pepe Garfias. Enrique Garza (se despide), Antonio Barrera, Juan Antonio Adame y Joselito Adame.

Tijuana. Toros de Guanamé. Rafael Gil “Rafaelillo” (se despide), Uriel Moreno “El Zapata” y Manolo Juárez “El Poeta”.

Mérida. Toros de Tenexac. Arturo Velázquez “Talín”, Jerónimo, Fabián Barba, Ricardo Rivera, Jorge Sotelo y Pepe López.

Tlaxcala. Novillos de Magdalena González. Sergio Flores, Angelino de Arriaga y Antonio Galindo.

Lunes 1 Noviembre.

Tlaxcala. Toros de Fernando de la Mora. Rodolfo Rodríguez “El Pana”, Ignacio Garibay y Octavio García “El Payo”.

Ciudad Hidalgo. Toros de Funtanet. El rejoneador Rodrigo Santos, Paco Dóddoli y Juan Chávez.

Martes 2.

Morelia. Toros de ¿Barralva? o otra ganaderia que SI quieran torear el “Zotoluco”, Arturo Macías y Juan Chávez.

Tlaxcala. Toros de Piedras Negras. Uriel Moreno “El Zapata”, Fermín Spínola e Israel Téllez.

 

LOS TOREROS MEXICANOS EN MADRID

Jorge Gutierrez, Manolo Vazquez y Antoñete

Por Miguel Mazzantini

El pasado martes 12 de octubre tuvo confirmo en Madrid Alfredo Ríos “El Conde” con el de Jalisco, son ya 81 los espadas mexicanos que han comparecido en la primera plaza del mundo, ya sea para tomar o confirmar alternativa.

Ofrecemos una relación completa de los mismos, dividida en períodos significativos y respetando el orden cronológico del debut madrileño de cada paisano. Entre paréntesis, la suma de orejas cosechadas a lo largo de sus actuaciones. Una (A) entre señala a su vez a quienes directamente recibieron la alternativa en Madrid.

1889–1927 Ponciano Díaz (A), Vicente Segura, Rodolfo Gaona (4), Carlos Lombardini, Luis Freg (3), Juan Silveti Mañón (2), Ernesto Pastor, Juan Espinosa “Armillita”, José Ortiz (1), Refulgente Álvarez. Totales: 10 espadas y 10 orejas.

Ponciano Díaz fue el primer matador mexicano que se presentó en Madrid (plaza vieja de la Carretera de Aragón: 17.10.1889, cediéndole Salvador Sánchez “Frascuelo” el toro “Lumbrero” de Veragua; segundo espada Rafael Guerra “Guerrita”).

En este periodo sobresale la participación de Rodolfo Gaona, gloria del toreo mundial, cuyos 81 paseíllos a lo largo de 11 temporadas (1908–1919: no participó en la de 1915 por veto de Joselito El Gallo) superan con amplitud a todos sus sucesores.

1928-1936 Fermín Espinosa “Armillita Chico” (9), Edmundo Maldonado “El Tato” (A), Heriberto García (2 y rabo), Jesús Solórzano (2), Alberto Balderas, David Liceaga, José González “Carnicerito de México” (1), Lorenzo Garza (6 y rabo), Luis Castro “El Soldado”, Ricardo Torres. Totales: 10 espadas y 20 orejas.

Hasta “Carnicerito” (18.09.31), la sede de cada confirmación fue la plaza de la Carretera de Aragón; a partir de Garza (14.04.35), el actual coso de Las Ventas. Por cierto, dos de los apéndices paseados por Lorenzo corresponden al siguiente período (15.07.45).

Tras el boicot de 1936, que suspendería durante ocho años el intercambio de toreros entre México y España, vino, en julio de 1944, la firma del primer convenio entre el Sindicato del Espectáculo español y la Unión Mexicana de Matadores de Toros y Novillos, que contenía las reglas en vigor para dicho intercambio.

1944–1946 Carlos Arruza (9), Carlos Vera “Cañitas” (3), Arturo Álvarez “El Vizcaíno”, Fermín Rivera (2), Andrés Blando, Manuel Gutiérrez “Espartero” (1), Antonio Velázquez (1), Alfonso Ramírez “Calesero”, Antonio Toscano, Luis Briones, Juan Estrada. Totales: 11 espadas y 16 orejas.

A principios de 1947 sobrevino una nueva ruptura, y en 1951 se negocia y firma el segundo convenio entre los respectivos sindicatos taurinos.

1951–1957 Rafael Rodríguez (1), Luis Procuna, Juan Silveti Reinoso (7), Manuel Capetillo (1), Jesús Córdoba, Jorge Aguilar “El Ranchero” (1), Ignacio Treviño, Alfredo Leal, Miguel Ángel García, Antonio del Olivar (A/1), Joselito Huerta (2), Gulllermo Carvajal, José Ramón Tirado. Totales: 13 matadores y 13 orejas.

Por primera vez, la ruptura del convenio se decide en la Unión Mexicana durante una tormentosa sesión, dominada por el tema de la falta de reciprocidad en el intercambio, una historia que venía de lejos y tiene continuidad hasta nuestros días. La suspensión duró de 1957 a finales 1961, cuando se firmó un nuevo convenio.

1961–1966 Jaime Rangel, Gabriel España, Antonio Campos “El Imposible” (1), Oscar Realme, Gabino Aguilar (A), Jesús Delgadillo “El Estudiante” (1), Guillermo Sandoval, Fernando de la Peña, Raúl García. Total: 9 espadas y dos orejas (aunque otro par de ellas, las obtenidas por José Huerta, corresponden también a este período).

1970–1975 Manolo Martínez (1), Antonio Lomelín (6), Ernesto Sanromán “El Queretano”, Curro Rivera (9), Eloy Cavazos (6), Adrián Romero, Mariano Ramos, Rafael Gil “Rafaelillo”, Arturo Ruiz Loredo, Manolo Arruza (1). Totales: 10 matadores y 23 apéndices.

No hubo cesión de trastos para Adrián Romero, herido de gravedad durante el segundo tercio del toro destinado a su nunca consumada confirmación de alternativa (30.05.73). El largo paréntesis previo al siguiente periodo siguiente indica ausencia de debutantes mexicanos durante los años intermedios.

1982–1999 César Pastor, Jorge Gutiérrez (1), Rafael Sandoval (A), Miguel Espinosa, David Silveti, Alejandro Silveti, Manolo Mejía, Eulalio López “Zotoluco” (1), Antonio Urrutia, Ignacio Garibay. Totales: 10 matadores y apenas dos orejas, aunque otra más cortó Cavazos en 1991.

2000–2010 Rafael Ortega, José María Luévano, Alejandro Amaya, José Luís Angelino, Octavio García “El Payo”, Humberto Flores, Arturo Macías, Alfredo Ríos “El Conde”. Totales: ocho matadores y ninguna oreja cortada.

 

Rafael Gil “Rafaelillo” en Tijuana

Por Miguel Mazzantini/ Los Angeles-Tijuana

El domingo 31 de octubre el diestro gitano, se despedirá de la aficion tijuanense alternando con Uriel Moreno “El Zapata” y Manuel Juárez “El Poeta” con toros de Guanamé. El diestro nacido en Tijuana, arrancara el proximo domingo su campaña de despedida, misma que por diversas circunstancias no había podido llevar a cabo.

Esta temporada de despedida contempla su actuación en varios cosos de México, incluso, hay plazas importantes que asegura el matador ya tiene apalabradas. La ilusión de Rafaelillo es despedirse al cumplir 40 años como matador de toros, lo cual ocurrirá en diciembre de 2011, y teniendo como escenario la Plaza México, con lo cual remataría de lujo su campaña del adiós.

Rafael Gil tomo la alternativa el 25 de Diciembre de 1971 en San Luis Potosí de manos de Manolo Martínez y teniendo como testigo a Francisco Rivera “Paquirri” con toros de San Martín. Confirmo en Madrid el 18 de Julio de 1974  teniendo a  Julio Vega “Marismeño” como padrino lidiando toros de la ganadería de Camaligera. Ese mismo año confirmo también en la Plaza Mexico de manos  de Eloy Cavazos y de testigo Jesús Solórzano con toros de José Julián Llaguno.  Por cierto estos dos últimos salieron recientemente (increíblemente) a hombros en la México tras actuar en un festival benéfico, hace unas semanas.

Para el recuerdo quedara una gran tarde en la Plaza de Toros de Barcelona el 15 de agosto de 1974, donde Rafaelillo le corto un rabo a un toro de Juan Mari Pérez “Tabernero”.

 

“Quien no me ha visto torear en la Plaza Mexico, se ha perdido una parte importante de mi carrera”

Feliz tras recibir el Premio Taurino ABC, Enrique Ponce concedió esta  entrevista donde hace un balance de su temporada 2010, reivindica el paso del toreo a Cultura y desvela que le gustaría volver a Madrid en 2011: «No pondré inconvenientes» en una entrevista donde hace una balance de su temporada 2010.

—Enrique has matado más de cuatro mil toros.

—Sí, han sido dos mil corridas pero a veces matas más de dos toros por un mano a mano, alguna de seis toros o por el percance de un compañero. Parece mentira, es más que una ganadería completa. Si te paras a pensar en la magnitud de esa cifra, comprendes lo difícil que es.

—Has indultado 39 toros.

—Es uno de los hitos más importantes de mi carrera. He podido hacerlo porque he ido siempre a favor del toro, he ayudado a lucirlo. Por mi forma de torear, en mis manos se ven los toros, a veces, mejores de lo que son.

—Tus plazas son sobre todo Valencia, Madrid, Sevilla, Bilbao y México.

—Desde luego. Añádele también Nimes y, de América, Lima: sólo Manzanares padre y yo hemos conseguido cuatro veces el Escapulario del Señor de los Milagros. Un caso muy especial es la Monumental de México: creo que soy el torero español que más veces ha toreado y ha triunfado allí. Quien no me ha visto torear en esa plaza, se ha perdido una parte importante de mi carrera.

—Has toreado toros de muchos encastes.

—Me he preocupado de que así sea: un torero debe ser capaz de eso. Y lo he hecho sin necesidad, por sentirme más realizado. He matado toros de Santa Coloma, de Victorino, de Atanasio, de Domecq, de Samuel… Y de todas esas ganaderías guardo recuerdos imborrables.

—Diez temporadas consecutivas has toreado más de cien corridas.

—Sí, y solamente en España. Además, he ido a América todas las temporadas. Ahora, me parece casi imposible.

—Has toreado más de veinte años, desde el comienzo, como figura.

—Prácticamente, sí. Empecé el año noventa con los seis toros de Valencia y confirmé mi puesto el año siguiente, el 91, al ser triunfador de la Feria de Bilbao. Creo que eso se debe a la constancia y el afán de superación; sin las dos cosas, sería imposible.

Esta temporada.

—Ha sido difícil, dura, por la mala suerte en los sorteos, pero también muy satisfactoria: por ejemplo, enfrentarme al toro de Zalduendo en Fallas. Lo más importante, dar la cara con toros difíciles después de veintiuna temporadas.

—¿Cuál ha sido el hito fundamental?

—Ser un año más el triunfador de una feria tan exigente como Bilbao. También, el rabo de Nimes. Y muchas faenas muy a gusto en Málaga, Ciudad Real, Burgos, Granada, Alicante…

—¿No te da pena no haber venido a Madrid?

—Sí, claro que me da pena, pero yo no me he negado en absoluto. No hubo acuerdo con la empresa, simplemente.

—¿Volverías el año que viene?

—Por mí no voy a poner inconvenientes. Me gustaría volver a torear en Madrid después de dos años de ausencia. Tengo un respeto tremendo por esa afición y esa plaza, claves en mi vida.

—El paso del toreo a Cultura.

—Es muy importante como símbolo. Nos sentimos ubicados en ese Ministerio. Queremos reivindicar que el toreo forma parte de nuestra cultura y nuestra tradición. Lo más importante: mejorar la imagen del toreo.

—¿Aspirarías a este premio en años próximos?

—Desde luego, me motiva mucho optar a este premio de tanta categoría. Mientras me vista de torero, voy a aspirar a todo.

—Entiendo que seguirás toreando el año que viene.

—Por supuesto.

Arrimarse y Acercarse – Sobre el Toro de La México.

Mariano Ramos

Las Horas Previas (III)

La pregunta, ¿Cuál es el toro de la Plaza México? En una época de crisis toreril vivimos en un modelo de fiesta centrado en el torero ¿Habrá solución? Quizá, a pesar de todo la respuesta, amigo mío, está en el Toro.

Por: Puntillero – De SOL Y SOMBRA.

Sonó un bocinazo en el tendido. Toreaba un gallo en la Plaza México la Temporada Pasada, no mal por cierto. De pronto, rotundo y lacónico, se escuchó algo así: “¡¿Qué pasaría si te acercas al toro?!” Un grito que fue como un rayo. Y cosa rara salió de Sombra.

De pronto, volcado en sí mismo y sobre su enemigo, un torbellino surgió con toda su intensidad tornando la calma del tendido en división, incluso en la reprobación de algunos. Además, lo que previo fue distancia generosa en los cites, desahogo y largueza en el trazo se tornó en un arrimón enrabietado.

Un arrimón entrelazado con toreo largo en un terreno muy corto, lleno de temple y valor, aunque mal rematado con la espada. Claro, me refiero a la faena de Sebastián Castella al toro de Teófilo la Temporada pasada en Plaza México. Para muchos una gran faena, para otros un “arrimón bárbaro”. Para mí, como casi todo en el toreo, mitad verdad y mitad mentira.

La verdad indiscutible es el arrimón del torero. Si a eso sumamos que el enganchón fue casi nulo y el pase largo, estaríamos hablando de una obra destacada y destacable, mayor en su realización por la Plaza en que se dio, aun siendo inacabada en su rúbrica.

Sin perjuicio de lo anterior, resulta también indubitable que en la faena aludida el espada y su enemigo estuvieron lejos, muy lejos, de acercarse a lo que entendemos por lidiar un toro, más aún si la faena acontece en la Plaza México.

Arrimarse, los toreros lo hacen hoy como en pocas épocas lo han hecho. De hecho, a pesar de todo, de las columnas que sostienen el edificio del toreo contemporáneo a ninguna se le pude cuestionar si se arrima o no. Ello sería un despropósito. Pero estar cerca del toro, aunque de la impresión de no serlo, es algo absolutamente distinto a arrimarse.

Cuando José María Manzanares y Mariano Ramos le salieron a la corrida de José Julián Llaguno en el año ´93 creo que (siempre hay que hacer una reserva) no hubo una sola voz en la Plaza México que dudara que los toreros ese día además de arrimarse se acercaron al toro. Porque para lo bueno y para lo malo, ambos espadas enfrentaron a un serio encierro en aquel forzado mano a mano, una corrida que no dejó dudas ni generó objeción alguna. Los toreros claramente se acercaron y le salieron al toro.

Es decir, así como no es lo mismo torear lento que torear con temple, estar cruzado que atravesado, arrimarse, es decir dejar el mínimo terreno entre diestro y astado, no equivale a estar próximo al verdadero toro. Una cosa es arrimarse al “teófilo” y otra muy diferente al “llaguno

Acercarse al toro es toda una forma de entender la fiesta, una concepción valida pero sobretodo valiosa, que es de suya la que más y mejor legitima el sacrificio de un animal en un ruedo, pues el resultado que ello arroje difícilmente encontrará entre los más férreos examinadores del fenómeno taurino causal alguna de improcedencia u objeción.

Por eso, ahora que uno de los más severos y callados observadores de la vida como David Sallinger partió, ésta generación de figuras del toreo parece hacer frustrar aquello de que “El verdadero poeta no elige los materiales, el material claramente lo elige (a él)” Solo que Sallinger olvidó que en los tiempos que corren para el arte del toreo el material siempre se ve seleccionado. Parece que el poeta siempre decide que será a lo que le cante.

Esto brinca nerviosamente a los ojos, pues quitando la primera etapa de Enrique Ponce, a veces después, Morante de la Puebla, las demás columnas del toreo contemporáneo siempre le han dado la vuelta al toro, por lo menos en la Plaza México. Es curioso, como diez años, diez Corridas de Aniversario después, la sobre elección de los materiales impidió ver la poesía del toreo.

Así como “Escarcha” de Xajay fue condenado una mañana de 5 de febrero a la hoguera del cajón de los sobreros, ineludible rito dentro de la liturgia del sacrificio del “becerro de oro” cada Aniversario, esta vez fuimos condenados a no ver en la Plaza lo que los potreros y sauces pueden ver en Tlaxcala, lo que barrancos y cierzo de Invierno pueden sentir en Zacatecas o, en su caso, lo que el ojo de agua y el trópico yucateco pueden ver cuando el toro camina por entre su dehesas. Ahí, justo donde siguen sin elegir a sus poetas.

Claro, esto quiere decir que ese toro de José Julián, ese toro piedranegrino o ese toro de Sinkeuel, a gritos están pidiendo una muleta capaz, tal como la tienen y han demostrado tener en otras latitudes las columnas del toreo contemporáneo, más si el lienzo es la Plaza México. Es decir, el material vuelve a buscar el encuentro con sus poetas.

Por ello, al hilo del cite de Sallinger, cada día cobra aún más fuerza el temple antoñetista consagrado la sentencia del Maestro Chenel: “Hay toros, los que traen un cortijo en cada pitón, que deberían tener el derecho de escoger a su matador” Lástima grande que hoy los cortijos se compren después de cobrar por elegir torear toros que tienen por pitones los huizaches del cortijo.

Sin embargo, el consuelo que puede quedar para Sallinger, Antoñete y algunos aficionados a los toros, es que en caso de que los “poetas” de hoy sigan escogiendo los materiales, sin dejar que éstos los elijan a ellos, quedará la fuerza del boleto y empuje del cojinazo. A la Afición debe quedarle algo.

Aunque no estoy plenamente seguro de ello. Como están las cosas, probablemente debamos rendirnos ante el hecho de que algunos toreros, espero se entienda, ni siquiera quieren ya salir a torear sobre los cojines.

Quizá esto sea porque tampoco tuvieron el “derecho” de elegirlos.

Twitter: @CaballoNegroII.

IGNACIO GARIBAY DESPUES DE PERLITO

Por el Guerra

Ignacio Garibay (Cd. de Mexico, 35 años, matador de toros)  indulto un toro el domingo pasado en Guadalajara, con este triunfo volvieron a surgir las esperanzas de la recuperación y del buen momento que vive el matador. La tarde del domingo pasado en la Plaza Nuevo Progreso fue más que un triunfo artístico para Garibay, fue un triunfo mediático y un aviso de atención para  la empresa de la Plaza México que decidió no contar con él para la próxima temporada. El toro Perlito, como se llamó el toro de San Diego de los Padres, propiedad de José Marrón,  hizo aflorar el sentimiento de Ignacio en Guadalajara,  esa tarde se dio esa extraña conjunción casi perfecta que surge muy pocas veces en la vida de un torero.

Al parecer las dudas están despejadas, Ignacio las dejo atrás este 2010 y está decidido a convertirse en figura del toreo. Un camino que hasta el momento no le ha sido nada fácil a pesar de sus inicios prometedores en los años noventa, cuando debuto de novillero el 5 de abril de 1995 en Puerto Vallarta, Jalisco. Tomo la alternativa en octubre de 1999 de manos de Vicente Barrera en Jaén, España y confirmo en el año 2000 en la Plaza México de manos de Enrique Ponce. Ese mismo año confirmo en Madrid de manos del Tato. Después siguieron buenas temporadas en la Plaza México que a punto estuvieron de consagrarlo. Su toreo de capa y su valor sereno fueron siempre del agrado de la afición capitalina que siempre apoyo a Ignacio. Triunfos que se recuerdan como el del día de su  confirmación, que corto una oreja a un toro de Teófilo Gómez. Recuerdo otra tarde a lado de El Juli y ‘Zotoluco’; ese día un toro de Fernando de la Mora le partió el peroné y siguío toreando hasta cortar dos orejas. Otra más, junto al El Juli y Óscar San Román,  esa tarde salio a hombros; y no olvido el mano a mano con César Jiménez, que le pegó una cornada un toro de Barralva pero se quedo hasta matarlo y cortarle las dos orejas. Sin olvidar la tarde en la feria torista. Pero algo paso en el camino, quizás la falta de regularidad en sus actuaciones en provincia,  fallas con el acero, lesiones y algunos percances impidieron que se situara en un mejor lugar dentro del escalafón. Aunado a todo esto una mala administración, que termino por alejar al matador de la plaza México después de la temporada 2008, una ausencia que le peso muy fuerte a Nacho, porque en sus casi nueve años como matador nunca había faltado a la Temporada Grande.

Fue en ese punto cuando Ignacio decidió enfocar su carrera hacia las plazas del resto de la provincia mexicana.  Con una nueva actitud y entrega total, los triunfos comenzaron a llegar otra vez con mayor regularidad: Guadalajara,  Texcoco, León, Juriquilla, Aguascalientes y Zacatecas fueron algunas de las plazas donde consiguió sus triunfos más importantes.  El 4 de Octubre del  2009 Ignacio se encerró en la Plaza de Toros de Oriente de San Miguel de Allende, para conmemorar sus 10 años de alternativa, esa tarde demostró  toda su tauromaquia, obteniendo un gran éxito.

El cambio de apoderamiento era inevitable a partir de ese momento y sería fundamental para poder afrontar la temporada del 2010. Asi fue  que José Manuel Espinosa, ex-apoderado de Armillita Chico y el Zotoluco, un personaje controvertido del mundo taurino mexicano pero sumamente habil y con experiencia, se hizo cargo de la carrera de Nacho. Sin embargo a pesar de la buena temporada que lleva Nacho, por razones personales y quizás económicas una vez mas se quedo fuera de la temporada grande. No  será fácil para Nacho y su apoderado lograr sus objetivos alejados de la Plaza México, ya que todas las tardes  en provincia tendrán que ser de triunfo y de mucho ruido, pero el matador confía que la pasada tarde en Guadalajara sera fundamental, por todas las circunstancias que se han dado en su carrera en el último año.

El dia de hoy Ignacio ya mas tranquilo, después de haber digerido su pasada actuación, se concentrara en las próximas corridas que tiene contratadas como en Tlaxcala, otra de las ferias relevantes de México, donde está anunciado dos tardes. En Monterrey está puesto para noviembre. A la fecha, en lo que va de este año, Ignacio ha sumado 30 corridas de toros y tiene la confianza que cierre su campaña con 40.

 

François Zumbiehl “Cuando el matador está en el ruedo no piensa en los ojos de la mujer”

por Antonio Astorga

François Zumbiehl se enfunda literariamente el traje de luces de Manolete con «Mañana toreo en Linares» (Bellatera), un épico y magistral relato sobre los sentimientos de un hombre antes del día en el que iba a morir…

—Conversando con Álvaro Domecq, que estuvo muy cerca de él, y con Pepe Luis Vázquez, un sabio del toreo, reconstruyo la personalidad y sensibilidad del gran maestro Manolete.

—¿El Sino de Manolete fue Lupe? (Tras la muerte de Manolete ella se casó en México con un abogado llamado Manuel Rodríguez. Lupe murió repentinamente de una hemorragia cerebral en Madrid en 1956 al atardecer a la hora en que salía a Las Ventas un novillo llamado «Islero»)

—Hay una pared de misterio. Lupe contó mucho en la vida de Manolete. Él se enfrentó por ella a su madre, doña Angustias, y al mundo taurino, que veían con ojos preocupados e inquietos esta pasión. Manolete no era muy mujeriego, pero Lupe fue la primera mujer que le inició física y afectivamente.

—¿No pensaba en ella antes de morir?

—Descarto que Manolete estuviera pensando en Lupe al entrar a matar a «Islero». Un torero, cuando está toreando, piensa en la temporada, y no creo que pueda tener los ojos fijos en la pasión amorosa, y sí la mirada interior. Cuando el matador está en el ruedo no piensa en los ojos de la mujer. Manolete y Lupe Sino tuvieron un romance en México muy importante. Allí, él se libró de su entorno familiar y vivió lejos de su madre, que no aceptaba a Lupe.

—¿Por qué?

—Doña Angustias tenía un concepto muy severo de Lupe. Ella era una mujer bastante liberal para la época, y no la mujer que se queda en el hogar. No era gran figura del cine, pero sí era bella y liberal.

—¿Qué personalidad proyectaba el Califa?

—Manolete tenía una muy fuerte interioridad. Era poco comunicativo, aunque con sus amigos se mostraba muy desenfadado, y le gustaban las bromas.

—¿Timidez, tal vez?

—Sí. No le gustaba relacionarse con la gente. Era muy exigente consigo mismo y muy reflexivo cuando pensaba en su toreo.

—Al «monstruo» se le atacó por no haber toreado en su ciudad, Córdoba, el último año de su vida.

—Entonces ya toreaba poco, estaba un poco cansado. Le dolió muchísimo esa incomprensión.

—¿Recibió «puyazos» por su heterodoxia?

—Manolete es uno de los pilares del toreo moderno, toreo que no existiría sin su figura.

[—¿Belmonte mediante?

—Por supuesto, está Juan Belmonte, pero después del sevillano el que marcó —con la ligazón, con esa quietud, con su aguante— el toreo moderno es Manolete. Manuel Rodríguez tenía la gran virtud de encontrar el sitio donde podía aguantar a los toros.

—¿A quién irradió esa modernidad Manolete?

—Ordóñez o José Tomás no habrían toreado como lo han hecho si no hubiera existido Manolete.

—¿Qué le debe Tomás a Manolete?

—José Tomás es el heredero de Manolete. No torea exactamente como lo hacía Manolete, pero sí posee el aguante, la quietud, el sitio tan obsesivo para esperar a los toros y ligarlos, y estar ahí en el sitio. Por su forma de concebir el toreo, de exigirse a sí mismo, de estar obsesionado por la quietud.

—¿Se le reprochaba esa quietud?

—Había una gran diferencia entre su toreo y el de Pepe Luis, los dos muy valiosos, y admirables.

[—¿En qué creía Manuel Rodríguez?

—Sí, era creyente, un hombre muy formal. Todo lo que pertenecía a su mundo social lo respetaba mucho, y, por supuesto, la religión.

—¿Pensaba en la muerte en la plaza?

—Manolete tenía una enorme exigencia por cumplir con autenticidad ante el público. Estaba dispuesto a arriesgar y sacrificar su vida para estar lo más auténtico ante el toro. Por eso aguantaba, se arrimaba, y fue un gran estoqueador.

—¿Se creía el gran maestro que fue?

—Como todos los toreros, él pensaba que podría ir a más, y siempre tenía esa exigencia. Todos los toreros llevan la faena ideal, y nunca tienen la impresión de haberla realizado.

—¿El gran rival de Manolete?

—Se habla de una supuesta competencia entre Manolete y Pepe Luis Vázquez, pero en la realidad no existió tal pugna en el ruedo ibérico.