¿Que pasa en Guadalajara? Temporada 2010-11

El Payo recibiendo lecciones de toreo en su radio

Por el Guerra

La plaza Nuevo Progreso es sin lugar a dudas la segunda plaza de toros más importante no solo de México, si no de América. Prestigio bien ganado desde los tiempos de Don Nacho García Aceves en el viejo Progreso, antiguo coso de la capital Jalisciense donde hicieron el paseíllo las primeras figuras del toreo mundial. Con el paso del tiempo la antigua plaza del Progreso por su céntrica  ubicación fue perdiendo sitio ante la nueva plaza Monumental de Guadalajara, fundada por aquel gran empresario y taurino Leodegario Hernández en la década de los 60s. La monumental comenzó la transformación de la fiesta de los toros en Guadalajara, que definiría las décadas por venir.  Años más tarde Don Nacho adquirió la plaza Monumental y la rebautizo en 1980 con el nombre del Nuevo Progreso, cediéndole el mando a su Hijo el Arq. Ignacio García Villaseñor quien a la vez puso la gestión empresarial en manos del Ing. Álvaro Preciado. Los ochentas fueron una buena década en el aspecto artístico, recuerdo largas temporadas donde desfilaron los diestros más importantes del momento, así como toreros emblemáticos de esa década como Manolo Martínez, Eloy Cavazos, Curro Rivera, Mariano Ramos, David Silveti, Armillita Chico, Jorge Gutiérrez y especialmente el ídolo de la afición tapatía Manolo Arruza. Por España lograron la admiración y el título de consentidos maestros como Antoñete, El Niño de la Capea, José Mari Manzanares padre y por Francia Nimeño 2, que también tuvo tardes importantes en la Nuevo Progreso. Novilleros destacados como Valente Arellano, Pepe Murillo, Hernan Ondarza, Alfredo Ferriño, El Glison, Minuto y Corralito.

Los inicios de la decada de los 90s no fueron fáciles asi que por situaciones personales y económicas el Arq. García Villaseñor tuvo que vender su plaza a la empresa Espectáculos de México de Alberto Ballieres, actual propietaria del coso. El comienzo de la gestión empresarial de Espectáculos de México fue desastroso, el empresario designado por la empresa de aquel tiempo era Ignacio Dávila, que se tuvo que enfrentar a un clima adverso de la afición, la prensa y de las autoridades locales. La gente se alejó del coso y la plaza se fue quedando vacía y sola. A mediados de la década de los 90s después del fracaso económico y artístico de Dávila, la empresa puso la mira en Alfredo Sahagún, abogado, aficionado práctico y antiguo juez de plaza. Sahagún le regreso el prestigio al devaluado coso, recuperando la confianza de la afición local que se había alejado del coso. Con el apoyo de su empresa en el aspecto económico y una buena visión empresarial, Sahagún logro conformar grandes temporadas. Teniendo de su lado una nueva camada de toreros españoles como Enrique Ponce, El Juli, el rejoneador Pablo Hermoso de Mendoza logro conjuntarlos con las figuras mexicanas: Eloy Cavazos, Guillermo Capetillo, Armillita Chico, David Silveti, Jorge Gutiérrez y un joven Zotoluco, asi de esa manera la plaza de Guadalajara recupero su grandeza e importancia nuevamente.

Parte de esa grandeza se debió a la exigencia de las autoridades y de la seria afición tapatía que exigía un toro serio, con trapío y con edad que le daba un realce muy importante a todo lo que sucedía en el ruedo. También el respeto al trapío y a la seriedad de los toros se debió gracias a gente como el periodista Don Francisco Baruqui que desde su tribuna en el periódico el Informador y algunos dicen que desde el biombo del juez de plaza, influía fuertemente, logrando que durante muchos años se respetara el trapío del toro de Guadalajara.

Por su parte Alfredo Sahagún escalo muy rápido en la organización de Espectáculos de México y dirigió la plaza Monumental de Monterrey, sin conseguir el éxito obtenido en Guadalajara. Serio candidato a manejar la Plaza Monumental de Aguascalientes, se tuvo que conformar con ver como nombraban a Ricardo Sánchez como empresario del coso más importante que dirige su empresa. Sahagún comenzó a perder fuerzas en la organización, así como su gestión al frente del Nuevo Progreso. Las grandes figuras del toreo de México se retiraban o se apagaban y los jóvenes no rompían a pesar de las oportunidades que el cómo empresa les otorgaba cada año. El serial taurino de Octubre se fue reduciendo en cantidad y calidad. Cada año los precios de las  entradas andaban por las nubes.  Los precios además no eran acordes casi nunca con lo que se anunciaba. La temporada se comenzó a dividir  en 2 partes: La primera parte casi siempre en Octubre y que es exigida por las autoridades municipales a la empresa, donde se programan los carteles de menos categoría. Y la segunda parte con dos carteles importantes y copiando el modelo de la plaza México dando una corrida de Aniversario.

Por eso el anuncio de los carteles de la temporada 2010-11 no me sorprende en realidad, es un ejemplo de lo que pasa actualmente en Guadalajara, un empresario cansado, sin imaginación, con poco presupuesto y sin ganas. Don Alfredo  está muy, pero  muy lejos de aquel empresario de los 90s.

Es cierto que no hay toreros mexicanos que interesen y que es difícil conseguir a los españoles si no se quiere invertir billete verde. Pero programar a toreros como Antonio Barrera, que por cierto ha tenido una muy mala campaña española o al  colombiano Ricardo Rivera y el regiomontano Enrique Espinoza El Cuate que son toreros que no tienen ningún mérito taurino en este año para estar en un serial tan importante es prueba de cómo están las cosas en la empresa. Esto solo nos demuestra la tendencia de años anteriores donde solo se venían programando toreros apoderados por los amigos del empresario.

Sahagún nuevamente apuesta por el Conde un torero local veterano que ha tenido muchas oportunidades, pero que no es ni del gusto ni del agrado de la afición tapatía. Este año la responsabilidad cae en figuras como el Zotoluco, el francés Sebastián Castellá y los jóvenes diestros mexicanos Ignacio Garibay, el Payo y Joselito Adame. Joselito Adame ya sabe lo que es triunfar en esta plaza, Garibay ha visto pasar las gloria varias veces muy cerca, pero no se ha podido subir al tren del éxito quizás por su pasada administración o por temporadas intermitentes en cuanto a exitos y actuaciones, donde es cierto, estuvo a punto de consagrase.

El Payo por su parte busca ahora con un nuevo apoderado ser figura del toreo, después de un inicio prometedor su carrera se frenó por una grave cornada. Su pasada administración  aposto por una temporada española que nunca paso y  en México se le creo un mal entorno con las empresas, debido a su discreto paso por las pasadas feria de Texcoco y Aguascalientes. También influyo que le dijeron tantas veces que sería la próxima figura del toreo, que al final El Payo se la creyó y comenzó a vivir como figura. Ahora de manos de  José Antonio Ramírez  “el Capitán” buscara quizás con más humildad, convertirse en una figura real del toreo y no de papel. Caso aparte merece el joven Arturo Saldivar que tomara la alternativa y ha despertado grandes expectativas en la afición mexicana.

Pero habrá que esperar al próximo 17 de octubre cuando salga el primero de la ganadería de Marrón para que se despejen todas las dudas de este controvertido serial, que podría ser el último de la era Sahagún.

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