Ortodoxia y Sublime Torería en La Mexico – “El Juli” Corta un Rabo.

La poderosa y privilegiada cabeza de Julián López “El Juli” rescata de la quema una corrida baja de raza y corta de trapío que tiene solo un toro de bravura concentrada, el cuarto. La antológica muestra torera de “Juli” encuentra perfecto marco en el tremendo y precioso orfeón de fieles que, congregados fervorosamente catorce años después, siguen entregados con igual o aún mayor pasión con el que hoy es uno de los maestros más grandes de la tauromaquia contemporánea. Preludio perfecto de Aniversario.

Por: “Puntillero” – De SOL Y SOMBRA.

Para Don Fernando González (Q.E.P.D.)

Sinceramente nos llena el ojo. Ya no solo desborda nuestra expectativa taurina o colma las ilusiones de los más de treinta y cinco mil espectadores. “El Juli” anda por la Plaza toda la tarde, con esa “amplitud de palacio” hoy ya tan personal en él.

Camina sobre la arena de La México como bien dice un célebre apoderado “como debe de andar una figura del toreo en el ruedo”.

Luego entonces, Julián López impregna en su integridad la enorme Plaza México, tan grande como su estatura torera, casi llena en preciosa estampa, y que en él no solo es talla de la calidad sino pilar fundamental de la tauromaquia contemporánea. Una columna de la ortodoxia taurómaca sin la cual el toreo hoy se derrumbaría estrepitosamente.

Viéndole torear recuerdo la diferencia entre la potestas, aquella legitimación pública (política si se quiere) por parte de una autoridad reconocida por la generalidad para realizar su función y la auctóritas romana, cualidad que refrenda la legitimación derivada de un saber socialmente reconocido. Tal posición que no requiere para ser, la expresión de un norma, trascendía a la persona su muerte y aún más allá. Pues a quien la ostentara le implicaba la calidad de un resultado único, el de la sabiduría. “Cayo, el pretor es; Cicerón, el Maestro”.

“El Juli” no lo tiene fácil, se lleva de entrada el peor del encierro. Un castaño que conjunta en las mitades de su nombre compuesto el antecedente de dos toros célebres en esta vacada. “Palomo Rojo” sale lastimado de las patas traseras y se acobarda delante de los burladeros. El torero luce al pararle con la seda de su capote, así como en un estrecho pero a la vez templado y emocionante quite por chicuelinas donde parece que el ojinegro y rebarbo, bien armado y degollado de cuello castaño, podría irse arriba.

Pero tras par de banderillas de Christian Sánchez en el que el toro arrea, Francisco Acosta “El Paquiro” se prepara a clavar por pitón izquierdo. Justo está por arrancar cuando el astado se refugia en el burladero de la contraporra. El banderillero entonces, se perfila en el tercio sin verlo claro. Al arrancar clava un palo y no puede salir de la cara quedando en angustiantes y eternos segundos entre los pitones. Lo veo de frente y temo lo peor, las cuadrillas a mi lado igualmente. Pese al cate grande el desaguisado sale barato, sin embargo, las consecuencias se extienden al toro.

Peligroso y reservón, pega arreones principalmente por su falta de fuerza, comienza a poner las cosas muy a la contra. Brinda “El Juli” a la memoria de José María Luévano, comienza por bajo y castigando en medio de un vendaval. Procura obligar en todo momento al violento ejemplar que cabecea y se defiende. Julián lo hace pasar por derecho e incluso al natural, gana perfecto las salidas y retrasa el engaño para que no se quede corto. Atinada lidia, a pesar del viento, sin mayores alcances por el toro.

Pero en donde “El Juli” deslumbra es en el toreo de castigo, bien valorado por el público. Una maravillosa segunda parte de la faena con doblones rodilla en tierra, rematados al pitón contrario que otorgan el debido castigo con el látigo poderoso de su sarga frente al burladero de sol, así deja al castaño servido para el perfecto volapié en la suerte natural. Muerte, lenta y espectacular del encendido manso de Xajay pone en su mano una oreja protestada. Probablemente excesiva, pero en “Los Banquetes” decía Renato Leduc: “Cierto, dar al César lo que es del César, a cada pueblo el gobierno que merece y cada toro la lidia que requiere”. Ayer “Juli” es el impertaror en la gran Plaza.

Eso le otorga también al quinto. Conduce la lidia del cárdeno, muy en tipo Xajay, a pies juntos de manera impecable, indica a Curro Campos picar a discreción. Lo borda en las “cordobinas” con su ya proverbial temple que deriva en suavidad al torear con el percal y logra encelar al toro. Perfecto el remate. Tras tercio de palitroques breve y eficaz, brinda a la generalidad para, de dentro a fuera, comenzar un gran concierto.

Péndulo, pase por alto y dosantina. Ya los pases cambiados colman en cantidad esta temporada pero ayer “Juli” demuestra que pesa más embarcar al natural y aguantar el segundo, tercer y demás muletazos por delante que consiguen sostener en pie a “Mil Tardes”. No solo está en el culmen de su técnica sino que hoy pone en juego la imaginación, como en el cambio de mano por la espalda fabuloso que remata con un soberbio natural para salir andando.

Después, a media altura, le lleva muy enceladado y tan bien colocado que cada pase, cada centímetro que recorre el toro por el lado izquierdo es la conjunción perfecta entre los dos aspectos fundamentales del toreo, distancia y ritmo. Más que ritmo es un compás admirable, supremo donaire de los remates y los cites por detrás del cuerpo para de nuevo intercalar el pase de “El Ranchero” con el público entregado.

Su colocación es simplemente sensacional, hay que aplaudir el mero cite todo en los medios. Pega el pase de Emilio Ortuño “Jumillano” y liga el derechazo. Nueva ranchera seguida a molinete con la izquierda y el desdén. ¿Dónde están las dianas? Ni falta que hicieran, se oye el coro de “¡Torero, Torero!”

Pena que, a mi gusto, se apresura entrar a pinchar el faenón. No le importa. Olvida la merecida vuelta y pide el sobrero. Hagamos una pausa pues para seguir escuchando aún el clamor del público…

Reseñar la actuación de “Zotoluco” es entrar a un debate estéril sobre los merecimientos de una oreja por cada toro, sobre todo la del segundo, que solo se entienden de la terrible valoración de número que el juez Roberto Andrade provoca. No entiendo la razón de tantos cambios de perfil y tantas cercanías cuando da la impresión de poder torear largo y sobre la línea. Se va a hombros como agazapado. Ojalá y que cambie su sino en el Aniversario ya en su cuarta tarde.

Hablar de “El Payo” hoy es perder el tiempo. Lamento decirlo. Sus hazañas televisivas en la semana lo ponen en boga pero no en boca del aficionado taurino. No sé porque se empeña en correr alrededor del toro. No sé si mentalmente esté preparado para llegar al Aniversario. Un desarme en cada toro, un dedo roto, más pena y menos gloria. Pena en verdad.

Volvamos a lo excelso. “Sí, una desgracia tremenda por la espada, la obra ha sido tremenda, hemos estado a gusto. Una de mis mejores faenas aquí en La México, no he rematado con la espada pero esperemos que con el sobrero sea”. Dice “EL Juli” una vez muerto el quinto. Y vaya que lo fue.

El hambre de ser del torero es tan interminable que ayer restaura el orden que necesitaba la Temporada. La Plaza es un clamor al cantar al temple con el capote en el recibo. Luego, tras breve castigo y vuelta contraria del toro hacía la querencia, dibuja con gracia las navarras en el quite cerradas con recorte de la tarde, fabuloso.

Tras banderillas, misteriosamente no brinda. Quizá como anuncio de una obra personalísima, una opus que se aleja al fin de la mocedad mozartiana y que se ubica más próxima a la profundidad de una polonesa.

Comienza por alto a pies juntos sobre las rayas. Seis cincelazos al frágil mármol de “Guapetón cárdeno claro, de capa preciosa pero de discreta cabeza y de una nobleza a destacar. Seis golpes autoritarios que fijan los ojos del toro para siempre en la modélica, planchada y adelantada muleta que embarca maravillosamente sin un solo enganchón en el derechazo, con lo que en antaño habría sido en el torero “insospechada” suavidad del toque y el toreo deletreado.

Anteriormente, la tarde de su confirmación por ejemplo -la noche de “Platero y Yo”- “Juli” representaba la gracia precoz, ayer es el arte mayor. A madurez plena y culminante pone la muleta y gira, forjando la brisa del abanico más torero, el del temple absoluto y redentor del toreo natural.

Las Tablas de la Ley son cortas para el majestuoso toreo con la zurda y a veces a media altura. Deja de lado la ciencia y pasa a la creación, lo mismo en los cambiados que en los pases de costado, en lo fundamental y en el ornato de los pases por bajo, simplemente sensacionales. Claro, ayer además afirma, como me dice una gran crítica taurina, la ética de su toreo: lo hace en los cites naturales, lo hace al desoir la villamelona petición de indulto y, claro,  al perfilarse en la suerte contraria y cerca de donde inició la faena.

Situado en el mismo escenario que varios toreros a través de la historia “Juli” desatiende la petición ínfima e infame del indulto, así como la ridiculez catilinaria de regatear el momento, hoy más que nunca supremo, de la estocada. Julián pasa por encima de los sofistas del toreo en la perfección del volapié.

No rueda el toro porque tiene en fondo bravura, lo demuestra, este sí, al sentir la muerte entre sus carnes. En escena catedralicia la gloria del toreo aletea “en los tendidos y las lumbreras” “en toda sombra y también en sol” Ahí “El Juli” pasa del borde del abismo a la cumbre del toreo y el Juez Andrade no regatea, en gesto que le honra, el pañuelo verde. Situación contraria al homenaje que decreta en la vuelta al ruedo del toro. El arrastre lento era suficiente.

La multitud desciende a la arena del Palatino taurino, que ayer es la Plaza México, para pasear a en volandas al espada eximio, al diestro fabuloso. Como se hacía antes. Puesto que como dicta Cicerón a los infieles: “¿Acaso falló, no solo predicción tan grande y tan increíble, en verdad, lo que es más digno de admirar: el día?”

Ayer en la noche taurina es “Juli” el deslumbrante día.

Como las constelaciones deslumbrantes o los Maestros de iluminante sabiduría pero revestido con la majestad de los Dioses de Roma.

Twitter: @CaballoNegroII

RESUMEN DEL FESTEJO.

Plaza México. Temporada Grande 2010-2011. Enero 20. Décima tercera de Derecho de Apartado. Tres Cuartos largos de Plaza en tarde fresca y con mucho viento.7 Toros, 7 (uno de regalo) de Xajay (Divisa verde y rojo) Terciados y disparejos de presencia. Con poca cara salvo el segundo, débiles en general con problemas el primero. Destacaron el cuarto y en la muleta el quinto y el de regalo; el tercero menormente se le pegó de más en un segundo puyazo. Excesiva vuelta al ruedo al toro de regalo. Se le protestó al ganadero cuando intentó salir a hombros.

Eulalio López “Zotoluco” (Tabaco y oro) Oreja en ambos con protestas. Salió a hombros con protestas también. Julián López “El Juli” (Turquesa y oro) Oreja con protestas; al tercio tras aviso y orejas y rabo en el de regalo. Octavio García “El Payo” (Negro y oro) División tras aviso y silencio. Destacaron Álvaro Montes a la brega y Christian Sánchez en banderillas con el de regalo. Efrén Acosta López picó magistralmente al tercero. El banderillero Francisco Acosta “Paquiro” recibó una cornada grande al intentar banderillear de dentro a afuera al segundo de la tarde.

“Zotoluco” cumplió su corrida mil recibiendo homenaje de grupos taurinos. Se guardó un minuto de aplausos en memoria del matador de toros José María Luévano, lamentablemente fallecido el pasado lunes 24 de enero. “El Juli” cortó el rabo ciento veinticuatro en la historia de la Monumental México.

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La fiesta en serio…Talavante cae de pie en Guadalajara


Por Don Francisco Baruqui

Guadalajara, Jal.- Bonita tarde en verdad. Azulado el cielo, el clima fresco, sin brizna de viento y un cartel que invitaba a toros, hizo que la entrada registrada fuese de media plaza con público animoso, que vaya bien que la pasó.

Hay en el argot la frase de que “los toros no tienen palabra de honor…”  Yo la he completado siempre que los toros no, pero los ganaderos deberían tenerla…Nadie sabe el juego que darán los astados, aunque haya observaciones mil que hagan esperar, confiando, de que sea lucido y se presten o…  O que por líneas, hechuras, tipo y muchas cosas más, pueda esperarse que “sirvan”, como dicen los taurinos, de ahí, pues, el “honor de los toros…”  Empero…

Empero la palabra de honor de los criadores debe de ir en base a cumplir con el compromiso moral y profesional de presentar sus ejemplares como presentarse se deben.  Edad; trapío; corpulencia y fenotipo acorde a su procedencia y, fundamentalmente importante..  ¡INTEGRIDAD EN SUS ASTAS!  Que no hayan sufrido el deleznable manipuleo de cortarles los pitones para meter serrucho, escofina y grasa, partiéndole, aquí sí, la esencia de fondo y riesgo que en el toreo deben existir, y con ello, la decencia y el orgullo ganadero que los ganaderos mismos deberían de tener para no permitir la mutilación, que en ella, — aunque pudiese ser un sueño guajiro para muchos mercanchifles a quienes no les importa –, va también la de sus prestigios.

Santa María de Xalpa, de los señores Valladares y Pérez Lizaur cumplió con la palabra…

Seis ejemplares con crianza, sin exceso en la romana, — no sobrepasaron los quinientos kilos –, pero con lámina, finos de cabos con anchura de pechos y los más enmorrillados y muy bien armados con astifinas cabezas que dieron autenticidad y mérito a todo lo que delante de ellos se hiciere. Cumplieron bien en varas haciéndoseles sangre hasta la pezuña, destacando buenos puyazos, — bien que se picó –, llegando con buen aire a banderillas, para en el tercio último, medidos de fuerza y varios cogiéndose al piso, resultaron toreables los seis; sin malas ideas ni desarrollo de sentido, dejando a los diestros andar al ser claros y abriéndose mucho en los engaños.  Con más brío hubiesen sido de triunfos y más trofeos, — solo dos orejas les cortaron –, dejando buen cartel en el coso tapatío.  Mi enhorabuena por saber venir a una plaza de primera con señorío ganadero…

De pie con solidez ha caído Alejandro Talavante…

Vengo viéndole desde que debutó en Madrid, siguiéndole en varias arenas ibéricas, y tras de un bache que tuvo, ha salido airoso con ánimo renovado y una ilusión que podrá llevarle a un sitio de privilegio. Con la capa lució en verónicas y un recorte para pedestal que se le jaleó, quitando por saltilleras cambiando el viaje y rematando con gaonera y revolera, haciéndose aplaudir, para con la zarga plantear estupendamente su faena bien estructurada haciendo el toreo con verdad, embraguetándose, quebrando la cintura y aplicando la elasticidad de sus muñecas en series por abajo poniéndose en el sitio ligando ayudados con la diestra y al natural con la zurda metiéndose a la afición en un puño pasándose un pelín de faena, perfilándose en corto, — aunque saliéndose en el cite lo que obliga casi siempre a estocadas con defectos –, cobró entera traserilla y desviada ganándose una oreja meritoria.

Con el quinto, un burel avacado de tipo que resultó el más deslucido por su quedarse corto y sin emplearse, Talavante lo sobó sacándole lo poco de lucimiento que tenía por agarrado a la arena, terminando de tres pinchazos y entera que bastó. Torero con inteligencia y valor cabal, con actitud triunfadora que está siendo muy del gusto del público mexicano por tener la cualidad del divino don del temple…  A verle de nuevo, que sí…

Una halagueña promesa, insisto, la que hay en Arturo Saldívar.  Ése chaval alto y espigado con buena planta y elegante expresión que tiene cuerda buena para sobresalir.  Y digo esto por lo dispuesto y entregado que ha estado buscando lucir en todo momento, hasta llegando a pasarse de faena lo que obligó a todo hacerlo él con poca colaboración del ejemplar al momento de estoquear.

Su primero se partió un cuerno desde la cepa misma en su encontronazo con el estribo y el muro que es el peto, saliendo un sobrero de la misma ganadería.  No es variado con el capote y gusta del lance a pies juntos por sobre de la verónica cargando la suerte, pero con la muleta…  Con la muleta abrió su labor con derechazos de rodillas en el centro mismo del platillo, para de pie ya, hilvanar naturales y ayudados que se le jalearon pues el chamaco sabe templar acompañando muy reunido y yendo pa álante siempre quedándose en la cara.

Buen corte y elegancia es lo que proyecta en sus maneras; cosa será de irse afinando en sus formas para mayor proyección artística.  Cerró con dosantinas para saludar tras de un pinchazo y estocada tres cuartos trasera muy tendida.  Necesita coger su tranquillo para pasarse más en el instante del embroque, que con la estatura y largueza de brazos que tiene, yendo más por derecho, podría llegar a ser un buen estoqueador.

Con el que cerró plaza, el más propicio por la fijeza que tuvo lució más en su labor, el fuelle medido del xalpeño se fue perdiendo bajando el nivel de la faena que fue de más a menos, terminando de tres viajes pinchando y entera tendenciosa.  Toros necesita el muchacho que por condiciones…  Por condiciones no queda y….

Y se presentó Rodolfo Rodríguez “El Pana”, bajo el aura publicitaria de “brujo de Apizaco” y otros calificativos más, para dar su número…

Personalidad indiscutible la tiene, que sí.  Con sarape saltillense a guisa de capote de paseo y puro en la boca con pasos arrastrones que le distinguen hizo el paseíllo.  Toda la parafernalia del toreo novelesco en un hombre sesentón que tiene sus formas de expresión en reminiscencias de un toreo del pasado enmarcadas en el estrafalarismo que divierte y el excentricismo que en la masa impacta.

Se llevó un toro de triunfo que fue el que abrió festejo que cogió a un peón encelándose con él en largos segundos infiriéndole dos cornadas y otros tantos puntazos; mucho tiempo estuvo a merced del burel, para con la capa hacer la “espantá” El Pana tirándose al callejón, para con la flámula afligirse entre gritos de ¡Toro..!  ¡Toro! de los aficionados  y simplemente espantarle las moscas al morito de Xalpa.  Con la espada en plan de chufla yéndose siempre escuchando dos avisos, a punto estuvo de recibir el tercero para devolución, entre siete pinchazos y metisaca para general rechifla…

Con el cuarto, un berrendo en castaño, listón y jirón, a mantazos con el percal, para con la pañosa montar su show, entre algunos muletazos aislados tocando el pitón contrario pasándose al astado a larga distancia, algún trincherazo que se le aplaudió, y todo, hay que decirlo, sin fijeza de zapatillas, pero con la catarsis de salir de las series desparramando la vista en los tendidos con mirada enajenada buscando impresionar, terminando con sanjuaneras en evocación de mi siempre bien recordado amigo Luis Procuna, pinchando y sepultando la hoja en entera rinconera que provocó derrame, para recibir dadivosamente un apéndice entre franca división y darse tres vueltas al ruedo de clasificación.  ¿De clasificación..?

La primera arrancando con su pasito tun- tun de para coger el ritmo, luciendo la oreja a paso lento de torero.  La segunda a medio gas, ya sin capote acompañante y masticando una torta y…  Y la tercera; la tercera a “trote forte” poniendo de manifiesto, pese a todo, su física condición, haciendo las delicias de parte de la dilecta concurrencia.

Lo respeto porque contrariamente de algunos figurines, supo venir a Guadalajara con una corrida de toros íntegra y astifina, — que es como debe de ser en una plaza de primera categoría –, y aunque a su aire y posibilidades, supo dar la cara…

Antonio Barrera: «El toro me cogió para matarme»

Sol y Sombra

El torero sevillano Antonio Barrera tuvo una actuación épica este domingo en León, Guanajuato, en donde cortó tres orejas, dos de ellas pese a tener cuatro costillas fisuradas y una rota. En sus primeras declaraciones, confesó al diario español ABC que «el toro me cogió para matarme». También dio a conocer que los médicos le impiden torear al menos en un mes, por lo que espera reaparecer en Venezuela a principios de marzo.

«La verdad es que llevo una racha que no me embiste un toro. El domingo pude hacerle faena a mi primero, que fue muy parado pero lo metí a la muleta y le corté una oreja. Mi segundo caminaba de lado, esperando cazarme, y cuando me puse de rodillas para comenzar la faena y me prendió, me cogió para matarme. Recuerdo que me llevaban a la enfermería y traté de regresar al ruedo, pero no podía respirar y terminé en la enfermería. Ahí me recuperé un poco y salí al ruedo para hacerle una faena de mérito en la que me sentí muy bien porque me entregué, pero los dolores eran insoportables, por fortuna maté muy bien al toro y me dieron las dos orejas», relató el sevillano, un torero muy castigado por los toros.

Ficha
León, Gto.- Entrada tres cuartos. Toros siete de San Isidro, de los que sobresalieron 3o. y 5o., que fueron premiados con vuelta al ruedo, y uno de El Junco (8o.), bueno. Rafael Ortega: Oreja y dos orejas. Antonio Barrera: Oreja y dos orejas. Ignacio Garibay: Oreja y ovación. Joselito Adame: Oreja y dos orejas.

OREJA DE ORO

El  próximo 6 de febrero por primera vez se llevará acabo esta corrida en la plaza de toros la luz de Leon, Gto. donde se entregará la Oreja de Oro. La Asociación Nacional de Matadores de Toros y Novillos, Rejoneadores y Similares presenta un cartel de siete toreros con toros de la ganadería del Vergel.

Todo lo recaudado en esta corrida será destinado a la Asociación Nacional de Matadores de Toros y Novillos, Rejoneadores y Similares para crear un fondo para los toreros que sufran algún percance, ya sea lidiando o fuera de los ruedos. El cartel lo integran los matadores Alfredo Gutiérrez, Fermín Spínola, Alejandro Amaya, Fabián Barba, Ismael Rodríguez, Joselito Adame y Oliver Godoy.

GRANDES TRIUNFOS DE DIEGO VENTURA Y EL JULI

Por el Guerra

Querétaro (México). El rejoneador Diego Ventura y los mexicanos Rodrigo Santos y Jorge Hernández Gárate, se han repartido  siete orejas y un rabo, en la corrida celebrada esta tarde en la plaza Santa María de Querétaro, para salir a hombros.

Ante un lleno se lidiaron seis toros de Pepe Garfias bien presentados y que dieron buen juego en líneas generales, a excepción del quinto que fue devuelto a los corrales. Hubo un séptimo de regalo del hierro de Cerro Viejo que se dejó.

Santos, no estuvo muy fino con el rejón de muerte en su lote, pero con el de regalo se superoy cosechó un par de orejas.

Ventura, volvió a obtener un rabo en esta misma plaza en tan solo un mes. Tuvo una labor muy torera con su primero para recibir una oreja y con el quinto estuvo en maestro, brillante y emotiva faena. Mato bien para cortar las dos orejas y el rabo.

Hernández Gárate, con su primero estuvo discreto para solo escuchar palmas y en el que cerro el festejo dos orejas, tras una faena emotiva.

Ficha del festejo: Plaza de Toros Santa Maria. Lleno total en los tendidos. 6 toros de Pepe Garfias, buenos en general y uno de Cerro Viejo de regaló. Rodrigo Santos: silencio en su lote y dos orejas en el de regalo. Diego Ventura: oreja, dos orejas y rabo. Jorge Hernández Garáte: silencio, cornada en el anca derecha al caballo Ra y dos orejas.

EL JULI A HOMBROS EN LEON

León, Gto., 29 Ene. El diestro español Julián López “El Juli” se alzó hoy como el máximo triunfador de la corrida sabatina en la Feria León 2011 en la Plaza La Luz de esta ciudad, al cortar dos orejas.  Se lidiaron ejemplares de la dehesa de Bernaldo de Quirós, de buena presencia y un juego regular, y un burel más que sustituyó al corrido en quinto sitio, del hierro de El Junco, bueno en términos generales.

“El Juli” logró una faena variada y lucida ante el primero de su lote, el mejor toro del encierro, al que Julian aprovechó de principio a fin. Coronó su trasteo con un espadazo en todo lo alto para llevarse cortar dos merecidas orejas. Con su segundo abrevio y escucho palmas. Al final del festejo salió a hombros.

Arturo Macías estuvo valiente y entregado toda la tarde, con su primero logro una faena bien hilvanada y lucida, ante un astado complicado que desarrolló sentido. Despachó con una estocada en buen sitio y se llevó una oreja. Con su segundo estuvo voluntarioso y se despidió entre ovaciones.

Oliver Godoy se convirtió en matador de toros con el toro Pardito de Bernaldo de Quiros, al que le corto una oreja. Con su segundo ya no tuvo mucha tela de donde cortar, sin embargo, estuvo dispuesto y entregado ante un rival soso y de poco juego con el que estuvo por encima de las condiciones del toro. Se retiró entre palmas.

Ficha
Tercera corrida de feria León 2011, ante un lleno y tarde con algunas ráfagas de viento se lidiaron astados de la ganadería Bernaldo de Quirós, regulares en presentación y desiguales en juego. Además de un astado de El Junco. Pesos: 470, 510, 480, 486, 463 y 505 kilos. Julián López “El Juli” (burdeos y oro): Dos orejas y ovación tras aviso. Arturo Macías (sangre de toro y azabache): Oreja y palmas. Oliver Godoy (purísima y oro): Oreja y palmas. Después del paseíllo se tributó un sentido minuto de aplausos en memoria de José María Luévano, matador de toros hidrocálido recientemente desparecido

Radar Taurino – Instantáneo y Eterno Viaje.

El Juli en la pasada feria de Quito 2010

Llegamos a la antesala de la magnificencia taurina en la Temporada invernal mexicana. León a tope, Querétaro con festejo fuera de su feria navideña, además de rejones. Mientras la Plaza México ya anuncia su cita anual de Aniversario su preludio con un cartel que centra las miradas y las interrogantes de los aficionados. El ambiente taurino se caldea más y a bien pero la amenaza de la infalible sosería y flojedad de los encierros, aunado a una serie de malas decisiones empresariales pueden trocar.

Por: “Puntillero” De SOL Y SOMBRA.

Semana difícil para el medio taurino. La pena que aún camina por la carretera en el camino de San Juan del Río nos ha hecho reflexionar sobre infinidad de situaciones y recordar que el toreo y su marcha son inacabables, no se detienen ante nada.

Parece que el toreo devora todo rescoldo de duda y conmiseración, no hay altos en el camino. Sin embargo, espero ese momento en que tras el paseo se rompan las palmas del recuerdo y el sentimiento por José María Luévano, que sea el palmar el que rompa el silencio en que nos ha dejado envueltos su partida inesperada.

Ya en el ruedo, el fin de semana taurino tiene un destacado protagonista, Julián López “El Juli” máximo triunfador del año 2010 en todo el mundo taurino. El torero sabio que pasó de niño a hombre y de jurista a jurisconsulto taurino, el torero que pasó de la potestad de la cantidad a la autoridad de la calidad. El diestro que dejo de ser figura para ser pilar y columna de la tauromaquia contemporánea.

Fue el licenciado Don Antonio Barrios, otrora juez de Plaza, también partidario del torero y erudito en libros de tauromaquia, por quien este comentarista supo que “Juli” este año “solo quiere una” Según conocimos, el propio empresario capitalino insistió tratando de encontrar la forma de hacer valer la condición de pedestal taurómaco del toreo, tan necesario para la Temporada Grande de la México. Pero inicialmente no ha sido posible. El paso de “Juli” se limita a Torreón y su Coliseo, “La Luz” de León y la capital. Una pena.

Pero los grandes toreros no necesitan de muchas tardes para dar un golpe de timón. A pesar de ello hacemos una reserva al planteamiento de “Juli” puesto que ahora más que nunca, con José Tomás y Manzanares fuera de circulación, con Morante y “El Cid” en la lista de inhabilitados, así como Juan Mora en la lista de deseos para el año que viene, habría sido sensacional que Julián nos hubiese concedido la oportunidad grande de vislumbrar, al menos por partida doble, como la mera técnica del toreo se puede superarse para dar paso a la profundidad infinita del muletazo rotundo, de la secuencia lógica de movimientos precisa para cada toro, de cómo cada acto de la lidia se convierte en un golpe de autoridad.

“El Juli” protagonizó el paseo triunfal en todo momento el año anterior. Solo Madrid se resistió e incluso ahí estuvo por encima de toda situación. En Dax cabalgó sublime en la tarde del año con la Corrida de Victoriano del Río alternando con Morante y “El Cid” Es tal la evolución de “El Juli” que esa tarde, con el capote, textualmente, toreó en redondo.

Ello, como el resultado del temple diáfano que desde salida imprime Julián, ese que ha implicado el abandono de las antiguas diversiones infantiles de las banderillas, a la plenitud de la madurez de la sabiduría con las telas que indudablemente ha alcanzado.

Yo, sin ser expresamente partidario decidido, reconozco que desde un par de corridas en Juriquilla, la segunda de ellas de Xajay, “El Juli” comenzó a desbordar mi expectativa taurina. El camino ortodoxo, según Alameda, es el más arduo y el más difícil, lo es en el torero y lo es en todo arte “El Juli” ha hecho de ello norma y además ha roto paradigmas, siempre frente al toro. Por ello esta semana nos ilusiona la corrida de Xajay.

Ya hemos discutido en De SOL Y SOMBRA las razones por las que considero que la corrida anterior no fue mejor que la primer corrida el año pasado. Esta tiene todo para embestir y seguramente tendrá la presencia necesaria. Han mandado nueve toros, como debe ser cuando se puede e indudablemente el hierro queretano basa su búsqueda en la bravura misma. Ojalá y los signos apunten a que la apuesta verdigrana de “Juli” sea la ganadora.

De cara al Aniversario “Zotoluco” y “El Payo” comparten varias cosas. En sus apariciones esta Temporada todas han estado juntos, y ésta otra vez. Coinciden también en que ambos estarán en las Corridas de Aniversario y coinciden en que, orejas de lado, ninguno ha convencido a la generalidad. No sé si tantas tardes sea lo más positivo para todos, pero la empresa apuesta y veremos si la tercera será la vencida.

Ojalá y que su aparición pase de ser una efemérides (cantada o no) o la conmemoración de una hecho que deje más interrogantes que respuestas pues en el caso de “El Payo” la reiteración de que puede estar mejor es un escenario que nada conviene.

Y por otro lado, con tanta parafernalia por el Aniversario la Plaza México deja la puerta abierta para que un triunfo grande, principalmente de “Juli” este domingo, implique el reclamo, casi ruego a la vez que el día 6 podamos ir a los toros… No se tome a mal, por favor. Es un simple deseo.

Porque Dios perdona pero el tiempo no. Y es una pena, no solo pasa en el toro, que los aficionados perdamos los mejores años de la vida de los toreros gracias a bambalinas que no nos importan en nada, egos que en nada nos abona nuestra afición, niñerías que inciden en lo monótono de ver los mismos toreros, en las mismas fechas que hace un año, con los mismos toros y con los mismos alternantes, que además ya torearon entre sí dos veces. Redundando en lo redundante y contrariando al toreo.

Pero no perdamos el tiempo. Acudamos a Querétaro a los rejones o León el sábado con los de apie, pues Oliver Godoy, un torero de interés, toma la alternativa con “Juli” y “el refugiado” Arturo Macías. ¿Cómo estará el más olvidado de los toreros? Quizá retomando el vuelo. ¿Qué no daríamos por hacer de testigos de su tour de forcé?

Seamos pues testigos, con el cuidado debido y las reservas pertinentes. La vida dura un segundo y a pesar de la dualidad que implica la eternidad y efímera del toreo, lo cierto es que el presente es hoy y solo nos brinda la oportunidad única de ver pasar la historia… y contarla con sentimiento. Acudamos pues a su encuentro.

Twitter: @CaballoNegroII.

Ps. Del Aniversario, como de la Constitución “hablaremos luego”

Juan Mora: «Soy de letras, no me muevo por las cifras»

Por el Guerra (Sol y Sombra)

Tras su reciente consecución de la Réplicla de la Catedral de Manizales, un trofeo muy preciado, en lucha con El Cid y El Juli, Juan Mora rebosa satisfacción. Volará de nuevo a Colombia, para actuar en Medellín, pero en su mente ya flota la inminente temporada española.

–¿Esperaba el hito en Manizales?
–No ha dejado de ser sorpresa, porque normalmente se lleva el premio quien obtiene más trofeos. Creo que se ha valorado el sentimiento y la pasión que puse, especialmente en mi faena al segundo toro. Curiosamente, me enteré al bajar del avión que me llevaba a España.

–Irá a más cosos americanos.
–Por ejemplo a México, nunca toreé allí. Sí tuve una tarde importante en Quito. Colombia, es el país que he visitado más. Este año, sólo la tarde de Manizales y Medellín. Hay muchas asignaturas pendientes.

–La actuación de Madrid todavía se la siguen recordando…
–Se dieron una serie de circunstancias que llevaron a que ocurriera aquello. Yo sabía que podía llegar en cualquier momento. Era cuestión de esperar, y que me embistiera un toro. Sabía que estaba preparado para ello.

–Lo que le sigue empujando a torear, ¿es el dinero?
–No, a estas alturas, aunque lo material tiene su importancia, me empuja el sentimiento que expresa mi toreo. Yo soy hombre de letras, no de números…

–Es una segunda etapa de su toreo. ¿A qué aspira en esta nueva singladura?
–A poder disfrutar toreando, pisar plazas que hacía tiempo en donde no hacía el paseíllo, como Sevilla, El Puerto, Jerez, Málaga, Barcelona…

–La gente va a esperar siempre el milagro de Madrid.
–Sí, pero eso no puede ocurrir siempre. Es algo irrepetible, como la vuelta al ruedo que dí con mi hijo, que no se me olvidará nunca.

–Estos años, sin prácticamente torear, han sido duros, ¿no?
–Sí, pero nunca perdí la esperanza. Cada día me ponía el chándal diariamente y daba pases a ese toro imaginario, aunque fuera de salón. Y me preparaba físicamente. Tenía que estar preparado, por si llegaba el momento. La familia y mi mujer Martina respetaron mi actitud y nunca me abandonaron en sus ánimos.

–Fueron años en que los empresarios le dieron la espalda.
–No me llamaban, estuve prácticamente arrinconado. La gente, prácticamente se había olvidado de mí, o creía que estaba retirado.

–Debió influir mucho la brutal cornada que sufrió en Albacete.
–Con aquella cornada estuve a punto de palmarla. Costó mucho la recuperación. Remontar un hecho así demuestra que tienes agallas. Y que los toreros tenemos algo especial para no venirnos abajo.

–¿Cuáles son los toreros que más le estimulan a la hora de compartir cartel?
–Hay un ramillete de grandes figuras, pero uno que me llena especialmente como aficionado es Morante de la Puebla. Hace cosas realmente increíbles.

Tercer Aniversario de “Sol y Sombra” por el Bardo de la Taurina

La Fiesta Brava se estructura en Tres tercios, de capas, de puyas, de muletas, aunque siempre he creído que deberían de ser cuatro cuartos para que los arpones quedaran debidamente valorados.

Tres son las prendas básicas de la vestimenta torera chaquetilla, chaleco y taleguilla.

Tres son las variantes de los aceros taurómacos, estoque, ayudado y descabello.

Tres son los canales de las espadas toreras.

Tres  son los máximos premios que se otorgan a un torero oreja, más oreja, más rabo.

Tres son los compartimentos de una Plaza de Toros, barreras, tendidos y generales.

Tres son los fatídicos clarinazos que a un torero le arrancan la gloria y lo  humillan con el toro devuelto.

Más seguramente a la de una, a la de dos y a la de tres un ‘Guerra’ que sin duda es un guerrero de fortaleza y pasión a flor de piel se lanzo hace tres años a darle ‘Sol y Sombra’ a una encomiable lidia taurina que es la de hacer historia sin tregua y con verdad a través de la palabra escrita que en estos tiempos es vanguardista cuando camina por los senderos de la cibernética y con holgura da a los taurinos y a los amantes de la cultura el regocijo de compenetrarse en el mundo de lo excelso.

Razón de más para sumar al arte que hoy se viste de ‘Sol y  Sombra’ no nada más un  prolongado ¡En Hora Buena! Por esta su tercer temporada, sino una ‘Puerta Grande’ por donde pasen orgullosamente los historiadores que van por otra tercia de triunfos engarzados.

Con tres entre pecho y espalda sigo brindando por ustedes

Bardo de la Taurina

En el año 2011

En el adiós de José María Luévano. Silencio en el Sentimiento.

Por: “Puntillero” – De SOL Y SOMBRA.

Sonrisa blanca iluminaba un rostro color moreno. Por algo José María tenía que ser del doce de diciembre. Recuerdo su capote guadalupano que envolvía esa sonrisa franca que emanaba una voz clara y de tono agradable. Recuerdo que en radio siempre se oía tan bien como lucía en la Plaza.

El domingo al salir de la emisión de “El ABC de los Toros” recordé de pronto, como una sucesión de imágenes instantáneas, los sensacionales doblones con los que abrió su faena al cuarto toro de La Soledad el pasado diciembre en la Plaza México. En esa ocasión comentaba que los pases de castigo fueron edificantes pues constituyeron los cimientos del edificio de una faena breve pero intensa, además modélicos. Resultaron una interesante conjunción de profundidad, buen toreo y la aplicación de la adecuada técnica torera al caso concreto. Fue un instante. Qué bien se había doblado, pensé.

A José María Luévano lo vi torear lo suficiente para comprender que el torero mexicano puede ser ignorado, minimizado y abandonado a su suerte a pesar de sus aptitudes y enorme potencial. Lo vi torear lo bastante bien, para comprender que, no obstante la ignominia a la que se le condenan los que de inicio debieron defenderlo, siempre le queda la magnífica ocasión para mostrarse en el torero que sueña ser. Con José María ocurrió varias veces. Por algo Manolo Martínez se fijó en él.

Recuerdo un mano a mano de novillero en la Plaza México. Fue con Miguel La Hoz y con novillos de Don José Garfias de los Santos. A uno le cortó las dos orejas.

El año pasado en Aguascalientes, acabando una preciosa charla que tuvo el torero con Ramón Ávila “Yiyo” tuve ocasión de recordar esa faena por la exacta sonrisa que Luévano mostró, idéntica a la que dio la vuelta al ruedo en la Monumental allá en 1994. Claro, el marco era distinto, la emoción la misma. Entonces decían que resucitaba a Don Fernando de los Reyes en tremendo paralelismo. Sin embargo, José María tenía también con qué, toreando, elevar su voz. Hoy el silencio, como a “El Callao” también le mira. Nosotros miramos hoy lo que queda ahora que él ya ha callado.

También se agolpa en mí el recuerdo de una fabulosa tarde -de resurrección- en enero de 2003. Los tiempos han cambiado. Ese día Javier Bernaldo de Quirós echó a la Plaza México una señora corrida de toros y José María cortó dos y una oreja, la segunda ante un ofensivo veleto que lidió en tablas frente a picadores. Salió triunfador además tras dos inmensos estoconazos. Iba de purísima y oro. Fue un natural suyo portada de “6 Toros 6” Al otro día se anunciaba para el 5 de febrero. Cortó dos orejas a plaza llena y salió a hombros con Ponce y “Zotoluco” en tarde para el recuerdo.

Paradójicamente San Juan del Río y Don Teófilo Gómez López habían tenido que ver todo en la resurrección taurina de Chema”. Hoy las palomas son negras y portan una noticia que rompe el latir de mi afición taurina. Otro torero que se nos escapa entre los dedos. Ese latir que recuerdo perfectamente se agolpaba cuando José María salía a hombros con la “Oreja de Oro” ese mismo año en una tarde de pasión y de gran estocada -otra- de nuevo a un toro de De Santiago que se llamó “Cervezero” (sic). Y es que remató aquella Temporada como se hacía antes.

Mismos latidos me brincaron con aquella callada pero perfecta faena a un toro de Marrón en Juriquilla, en mano a mano con Rafael Ortega. Nadie lo habrá de recordar seguramente porque no hubo orejas.

Yo sí, pues hubo un torero que mandó en el toro y en su cuadrilla que prefirió siempre hacer las cosas bien “¿A dónde vas picador?” Como si lo estuviera oyendo levantar su clara voz y viendo levantar su mano enfundado en grana y oro evitando con ello el innecesario desorden de la lidia.

Recuerdo una portada de “Matador” Luévano en el descanso tras la faena de campo bajo la sombra que da el árbol del tentadero de Teófilo Gómez. “El hombre que esperó al torero” También recuerdo sus palabras, había puesto un restaurante. Parecía olvidarse del toro. Pero el ojo severo del también Matador Gómez, la vida del campo, el pensar todo el tiempo en torero nos entregó como fruto un diestro que dejó páginas de oro en nuestro libro personal. Como aquella larga al toro al Bernaldo en diciembre de 2004 o la raza inacabable cuando un toro de “su” casa riojuanense le partió la boca igualmente en La México. O sus verónicas a “Soñador” de Arroyo Zarco en esa misma Plaza.

Nunca me gustó su cambio de apoderamiento en 2003, sus razones son inescrutables. Con ellas vino Madrid y su digna confirmación de la cual guardo todas las fotos con su clásico manzana y oro. Pasado el tiempo, cuando “El Bardo de la Taurina” me confirmó que le apoderaría Adolfo Guzmán, comprendí que habría empatía en el objetivo taurino. Ambos buscaban una gloria ya conocida y estaban dentro del camino – duro- de reencontrarla. Quién me habría de decir que ese mismo cronista me confirmaría tiempo después lo que hoy todos conocen.

Tuve el gusto de reseñar en radio la faena a “El Pichas” de La Punta y me emocionó tanto como en 2003. No vino el triunfo que este año comenzaba a sentirse. Queda ahí el faenón de San Juan, fue por televisión y para la posteridad.

La confusión que me causa saber que la cintura rota, el compás abierto y la largueza infinita del muletazo no se verán más, es menor comparada con el dolor y la tristeza que me produce saber que el gesto franco y la mano extendida, la voz clara y respetuosa que escuché una noche de radio en Juriquilla hablar durante todo un festejo y aquella disposición plena al saludo, inagotable voluntad de gente buena, se han ido para siempre, dejando el alma vacía de quienes le hemos admirado también fuera del ruedo. “Cuando se muere un torero//Las horas se vuelven negras” Yo así me siento.

Pienso en “El Padrino” pienso mucho en Adolfo Guzmán y en su cuadrilla. Pero antes, pienso en su familia.

El veinte de enero, el día de San Sebastián Mártir, comenzó su camino como matador de toros. También comenzaba su tercer camino como padre. Dieciséis años y cuatro días después acaba en un camino cercano a su segunda tierra, San Juan del Río, cuyas palomas hoy negras nos traen una pena.

Sin embargo, sé que el vuelo de la columba del Espíritu Santo lo tiene a la diestra del Señor.

¡Descansa en Paz, Torero!

José María Luévano Delgado (Aguascalientes, 1973) Matador de Toros. Falleció el 24 de enero de 2011 en un accidente automovilístico. Le sobreviven su esposa y tres hijos pequeños. Nuestro más sentido pésame y deseo de resignación a su familia y seres queridos.