Radar Taurino – Batalla en el Guadalquivir.

Horas Previas en La Maestranza.

Previo al gran cartel de hoy en la Feria de Sevilla, dejamos este “Radar Taurino” en pleno fervor y expectación por la confrontación que juntará la corrida de Jandillacon la terna compuesta por Sebastián Castella, José María Manzanares y Alejandro Talavante, un cartel inmejorable cuyo éxito colocaría al Toreo en la posición perfecta para seguir al frente abonando con ello la perpetuidad de la Fiesta Brava. 

Por Puntillero – De SOL Y SOMBRA.

Siendo que quedan menos de doce horas para que se corra el cerrojazo de la Puerta de Cuadrillas de La Maestranza en otra corrida de la Feria de Abril de 2011, la expectación está servida, en hervidero y a tope tras el paso histórico de José María Manzanares y su ya legendaria “Puerta del Príncipe” del pasado 30 de abril.

No menos es cierto que la única aparición de Sebastián Castella en La Maestranza este año y la especial sensibilidad con la que Sevilla siempre ha visto a Alejandro Talavante, tiene a la gente como siempre hay debe estar: hablando, hablando y hablando más de toros por todo el día. Apasionante y apasionada encrucijada torera.

Tampoco creo que exista alguien que quiera perderse la corrida, sería una grave falta de lesa torería. Démonos cuenta, la televisión es importantísima, como lo sería que la empresa de  Televisión Satelital aportara un poco de información para darnos cuenta de que hay, y mucha, afición taurina. Así lo hacen los grandes consorcios en Estados Unidos y es para ellos un orgullo dar a conocer sus números en la televisión de pago por evento en espectáculos como en el boxeo.

Mañana, es decir hoy, quien no pueda verlo en tele, lo puede oír en Radio –Canal Sur de Andalucía es ideal. Quien no tenga el pago satelital… se las ingenia –al fin taurino- para poder verla. Y, si acaso, se rompe el invento de la transmisión, las Redes Sociales permitirán que nadie se quede sin saber “cómo va” la gran corrida. ¿Qué será ahora Sevilla? Ambiente inenarrable, cartel estrella.

Pero el corredor taurino de México también está al rojo y en grado alto. Podremos ver mañana tres toreros del agrado de la Afición y sobre todo del público joven, que despiertan las más grandes expectativas, las más bellas ilusiones y sobre todo la más firme esperanza de establecer de nuevo, como el sábado pasado, que el Toreo se defiende cuando se explica así mismo.

Por eso a la vera del Guadalquivir y con la cara a Triana, el Toreo coloca a tres de sus más finos diamantes, uno francés, por si hace falta defender la vigencia de su universalidad, delante de una de las corrida que pueden no dejar a nadie indiferente, Jandilla. Con ella, el deseo es volver a afirmar, como el sábado pasado, las virtudes más vigentes del arte del Toreo. Decíamos entonces, alumbrar el ADN, los propios cromosomas de tan apasionante actividad.

Es decir, lo del sábado –atención- del primero al sexto  ha sido la muestra inefable de que en una tarde taurina se muestra la fuerza, la vigencia y el valor que contiene el resultado histórico, que no un juego, una pantomima, una farsa o una diversión, que representa torear. Hombre y naturaleza, vida y muerte, sol y sombra, sangre y arte, es la vida. Nada más natural que morir y nacer, que luchar y vencer, que buscar y crear.

Lo del día treinta –sentimientos más, análisis menos- lo ha sido y tiene la expectación servida. Principalmente por José María Manzanares.

Recuerdo aquella primera faena de dos orejas en la ya lejana Feria de Abril de 2007, fue con un zalduendo. Luego vino el faenón de la abundancia, el de la lluvia y dos orejas a un juanpedro por el que nadie daba nada. Así cada año nos ha regalado las perlas por partida doble, nunca saliendo por la Puerta Grande quedando a la espera de la de El Príncipe que el sábado pasado se abrió. Y el faenón al toro de El Pilar y luego al torrealta que hirió a Luis Blázquez en la cara.

Este año la imposición de la majestad da la posibilidad de asegundar el gran triunfo. Y el riesgo. Si no llega, la Feria no dejará de ser de Manzanares, pero si ocurre… el resto, otra vez, es silencio. Y pensar que el torero nunca ha rematado, por temas de lesiones y de salud, una temporada a su aire. Hoy la brisa tiene olor a manzanas y puede que mañana lo sea aún más, con esa espada… con ese arte, cambiar la moneda siempre es una posibilidad en medio de la contradicción de superstición y religiosidad que rige al Toreo.

Misma contradicción ha enfrascado al primer y tercer espada del magnífico cartel. Sebastián Castella y Alejandro Talavante son dos toreros que han conmovido las entrañas de La Maestranza. Recuerdo un toro de nombre “Encendido” un negro zalduendo al que Castella cuajó en 2006. Pero, tal como lo hemos visto en México, hay un cierto contratiempo que ha hecho a Castella a remar contracorriente. No obstante, mañana es la única oportunidad para reventar de nuevo Sevilla, justo cuando más lo necesita. Castella requiere catalizar su mayor virtud para salir avante y no es el valor o la quietud, sino su temple, la columna que le     ha hecho uno de los preferidos. Trae buena racha con la espada y eso puede hacer la total diferencia. Lo que el año pasado le otorgó la oreja del torazo de El Pilar. El día “D” es hoy.

A diferencia de Castella, Alejandro Talavante parece vivir un momento más feliz. Ha reducido su tendencia tancredista, sin renunciar a su tremendo valor, para purificar sus formas, dotarlas de un interesantísimo empaque, de variedad y de impacto por su, a veces, inverosimilitud. También Talavante indultó un toro importante de Mimiahuápam el mismo treinta de abril y recibió el calor de México que le ha hecho vivir y experimentar sensaciones que a los buenos toreros, como él, les sientan mejor. La suavidad y la despaciosidad pueden ser, como lo fueron en 2007 “Aquella Tarde en Sevilla”, lo que lo coloque en el sitio que parece anunciar la renovación en su toreo “río largo” Más de cara al comienzo de la Temporada.

Y todo esto, que nos tiene inspirados y hasta nerviosos, por el desarrollo del festejo sevillano pende de un hilo llamado Jandilla, la ganadería cuyos toros viven entre lo artista de lo Juan Pedro y duro y fuerte de lo Torrestrella. Ese toro que embiste con fuerza atlética pero con notas siempre crecientes al castigo y tendientes a la profundidad, me lleva a una tarde de oros, canela y negros remates donde César Rincón cuajó aquel toro que galopaba de las rayas hacía afuera. Y aquel injustamente toreado por Rivera Ordóñez que recibió petición de indulto y del que le otorgaron dos orejas que no se ganó.

Jandilla junta a la esencia de antaño de sus notas, los tiempos para los toreros de hoy. Pero no olvidemos, los toros pueden y a veces deben fallar que para salir a dejarse… ni en el Circo. Afortunadamente la terna de mañana garantiza capacidad torera, un presupuesto que lo único que puede le estrellar es la flojedad. Ojalá y no.

Porque es la oportunidad de oro para hacer valer del arte del Torero sus mejores tesoros, con una ganadería cuya estirpe, a pesar de los negros crespones, puede rejuvenecer los votos de la afición y mostrar que una actividad mal llamada “anacrónica” no es que no corresponda a una determinada época, la actual que llaman algunos argentinos “muy” documentados en la cosa taurina seguramente, sino que su intemporalidad es igual a sus virtudes, que son arco y columna.

No olvidemos, una cosa son las edades o las etapas en el arte y otra muy distinta la fuerza o el vigor de su rotundidad que no se cuestionan. A la sangre y al arte o la sombra y el sol no les rige el tiempo, sino el movimiento. El Toreo se mueve al son del compás más natural que existe, la relación que hay entre vida y muerte, pero despacio. Que siempre vale más extender lo irrepetible, lo efímero, como puede ser la tarde de hoy. Cuyo éxito siempre será nuestro mañana.

A la vera del Guadalquivir, toros y toreros velan armas para develar mañana en una batalla entre iguales el milagro que junta la contradicción más grande y verdadera que hay, el arte del Toreo.

Twitter: @CaballoNegroII.

2 respuestas a “Radar Taurino – Batalla en el Guadalquivir.”

  1. Totalmente de acuerdo en tu descripción de los toreros, nada mas agregaría que por estilos, Castella necesita mas del toro, para que brille su temple (y profundidad) este tiene que transmitir y tener recorrido, Talavante con su sitio y firmeza pone la transmisión que el toro pudiera no tener y Manzaneres = arte entonces para mi el que tiene que rezar por que los toros embistan es Castella
    Saludos