Madrid convertido en Cortijillo y Cordoba suspira con Manzanares

Sol y Sombra

Un toro con empuje y emoción, y enfrente un torero muy dispuesto, Morenito de Aranda, y en la conjunción de ambos, una emotiva faena, sin embargo, sin premio final por el fallo con el descabello, hoy en Las Ventas.

Urdiales lo intento por el derecho y el toro tomó tierra. Desarme al natural y derechazos deshilachados y desilusión de un público que nunca se metió en la faena. Dos pinchazos y bajonazo con desarme.

No pudo lucir en un quite al tercero y con el cuarto dio pases por ambos lados que interesaron a muy pocos. Hubo intermitencias y, al final, las gentes del común pitaron para que acabara con la vida del astado. Mató de una buena estocada, que fue lo más positivo de la tarde.

En la querencia de la puerta de arrastre y del desolladero peleó con su gota de fiereza el segundo, y en esas chispas encontró aire Morenito de Aranda para pasarse el toro, engañarlo y ligarlo sin tenerlo del todo sometido. Faena de torero puesto. Una gota de reposo habría sido medicina buena. O intentar torear a contraquerencia.

No termino de romper el quinto en la muleta de Morenito, que brindó al público pero ya desde el inicio de la faena de muleta el toro no mostraba tener recorrido en sus viajes. Hubo algún momento en el que pareció que la faena del burgalés podría romper, pero al final se impuso la mala condición de su oponente y no pudo lucir.

El buen tercero, que se volvió de salida -que es la manera más rotunda de marcar querencia-, se cantó enseguida. Por mal picado pegó dos o tres cabezazos y no dejó a Diego Urdiales rematar un intencionado quite por delantales. No dio con la tecla Tendero. Había que enganchar al toro y no esperarlo por fuera. Tenerlo en la mano. Molestó el viento, Tendero perdió pasos, se fue el toro.

Tendero brindó el sexto al público. El último de los cuatro de esta su feria, que lo ha dejado en evidencia. El bache de tercer año de alternativa de toreros nuevos. En distancia impropia -el toro pedía sitio-y muy a la espera -y entonces se aplomó el toro, que no veía ni torero ni engaño- y se fue la segunda ocasión en una misma corrida.

LA CORRIDA

Toros. Seis de El Cortijillo. Lo mismo que Alcurrucén. El primero, mal lidiado, sin fuerza ni categoría. Pitos. El segundo, novillote sin trapío y con nobleza. El tercero, brocho, acucharado y sin codicia. El cuarto, justo de fuerza y sin transmisión. Pitado. El quinto, cornivuelto y apretado. El sexto, sin gracia ni acometividad.  Toreros. Diego Urdiales, silencio y silencio tras aviso. Morenito de Aranda, ovación tras aviso y silencio. Miguel Tendero, silencio y silencio.

CÓRDOBA.- Cuarta de feria. Casi lleno. Toros de Juan Pedro Domecq, justos de presentación, nobles y flojos. Los más toreables, tercero y sexto.
Enrique Ponce, ovación en ambos.
“Morante de la Puebla”, silencio y ovación.
José María Manzanares, cuatro orejas.
En cuadrillas, destacó “la infantería” de Manzanares -Juan José Trujillo, Curro Javier y Luis Blázquez-, saludando los tres en el sexto, y antes, en el tercero, también se desmonteró Curro Javier. Al finalizar el paseíllo se guardó un minuto de silencio en memoria de los ganaderos Juan Pedro Domecq, y Luis Núñez padre e hijo.

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