Feria de Murcia 2011 – Corridas de Toros



Por el Guerra

Ángel Bernal ha presentado las combinaciones de la próxima Feria Taurina de Murcia, un ciclo que tendrá lugar entre los días 10 y 18 de septiembre y que contará con figuras como el Juli, Manzanares, Morante, Ponce, Castella, Cid, Perera y Talavante. El empresario del coso murciano ha reconocido contactos con José Tomás que finalmente no han cristalizado en la actuación del torero de Galapagar en La Condomina.

Estos son los carteles de la feria taurina de Murcia 2011. Analizándolos detenidamente, la Casa Bernal presenta un ciclo repetitivo y continuista, que tiene los siguientes nombres:

Sábado, 10 de Septiembre: Espectáculo Cómico Taurino El Bombero Torero

Domingo 11: Novillos de José Luis Marca para Francisco Montiel, Conchi Ríos y Antonio Puerta.

Lunes 12: Toros de Jandilla para Morante de la Puebla, Talavante y Cayetano.

Martes 13. Toros de Victoriano del Río para El Juli, César Jiménez y Manzanares.

Miércoles 14 novillada sin picadores con alumnos de la escuela de Murcia

Jueves 15. Toros de Fuente Ymbro para Rafaelillo, Sebastian Castella y Daniel Luque

Viernes 16. Toros de Las Ramblas para Enrique Ponce, El Cid y Miguel Ángel Perera.

Sábado 17. Toros de Salvador Domecq para Manuel Díaz “Cordobés”, Rivera Ordóñez “Paquirri” y El Fandi.

Domingo 18. Toros de Fermín Bohórquez para Hermoso de Mendoza, Diego Ventura y Leonardo Hernández.

La presentación tuvo lugar en las centenarias bóvedas de la plaza de toros y la mesa estaba decorada con un bonito capote de paseo con la imagen de la Virgen de Las Maravillas, patrona de Cehegin, que cedió para el acto el novillero Antonio Puerta.

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Jorge Hernández G. y Diego Ventura juntos en Sevilla

Diego Ventura y JHG estrenando look estilo "El Payo"

Por el Guerra

El rejoneador mexicano Jorge Hernández Garate se encuentra en Sevilla preparándose junto a Diego Ventura por unos meses, todo con miras a la intensa campaña que realizara JHG el proximo invierno en nuestro país en donde alternara junto a Ventura en un nutrido numero de festejos.

Jorge esta viviendo en la finca de Ventura, donde se entrena todos los dias con la intención de mejorar y asimilar todo lo que pueda de un maestro del rejoneo como lo es Diego Ventura.

Tiene planeado regresar a México en el mes de agosto para retomar su campaña en ruedos nacionales.

Novilladas a la Vista – Por “El Bardo de la Taurina”

La gran faena de Javier Jiménez el año pasado ¿Ya se les olvidó a los "taurinos"?

Tiempo de aguas, tiempo de Novilladas. Cuando más negro está el panorama puede que se encuentre más cercana la luz. Nadie cree en las novilladas, ni siquiera los “taurinos” incluso los críticos que fingen serlo. Pero intentar “rasurar” el tranco natural de las cosas tiene riesgos. Aquí, nuestro columnista entrega su particular visión de cada jueves con propuestas incluidas en pro de las Novilladas.

Por: “El Bardo de la Taurina.”

Ahora que la autoridad delegacional de la Benito Juárez parece evitara que se castre la próxima Temporada de Novilladas en la Plaza México, lo que se pretende por parte de la empresa, aduciendo que no hay novilleros para darla (¿What?) se habla que se necesitan 36 toreros para montarla… ‘¡Voitelas!’

‘Pos’ ni que lo chavales fueran ‘condones’ pa’ que se usen una vez y se desechen aunque así lo quieran alentar algunos. Eso sí, no podemos tapar el sol con un dedo y negar que las entradas han sido últimamente flacas, lo cual de ninguna manera representa una pérdida para la empresa, sino una ‘inversión’ que le retribuye al momento de montar corridas de toros pues no puedo dejar de expresar que para mí, la insistencia de ‘rasurar’ la temporada de novilladas canjeándolas con ‘corridas de oportunidad’ es cuestión de dinero pues obviamente a la empresa le significa cobrar más a la televisión y a la radio por los derechos de trasmisión y con esto debe de quedar claro que el montar una Temporada para los que la hacen no es asunto de taurinismo, sino de lana, pero ese es su negocio, nada más que vamos haciéndolo bien.

Ante esto y sobreponiendo lo taurino a lo económico, lo que se debería de hacer es encontrar una formula de atracción taquillera y que en primera instancia esté esperanzada o sustentada en el imán que significa el triunfo de los novilleros y para ello hay que ayudarlos a que este se logre.

¿Cómo? pues allanándoles el camino, algunas ideas podría ser que a los novilleros que ya vienen encarrilados como Sergio Flores, Lorenzo Garza Gaona, Paulo Campero, Salvador López, Angelino de Arriaga, Jaime Ruíz, Luis Conrado, César Ibelles, Jorge Rizo, es dotarlos en su comparecencias de ganado que les garantice en lo posible el triunfo y desde luego que éste sea ante novillos con toda la barba para que así el público retorne a la plaza una y otra vez. Esto se logrará empujado por los cortes de orejas.

Ahora bien a quienes se presentaran o retornaran a la Plaza sin gran rodaje ¿Qué tal presentarlos en Novilladas Matinales? Las que se darían intercaladas con las estelares un domingo unas y otro otras, con lo cual se lograrían varios resultados positivos, el primero se les liberaría a los chavales de la enorme presión que significa torear tiernamente en la plaza mayor, los novillos que se le echen deberán de ser dúctiles, nada de ‘leña barata’, se les cobijará concentrando al público en las localidades de barreras y primer tendido y para que el público familiar acuda masivamente pues propongo dar estos festejos en horario que bien pudiera ser el de los domingos a las doce del día con boletos para adultos y damas, adolecentes, niños y tarjeteros del INAPAM ¡Gratis!

No puedo dejar de señalar que otro de los aspectos fundamentales para que la gente vuelva a la plaza aparte del ya referido que es el taurino, lo es el publicitario, el cual debe de ser desplegado copiosamente por parte de la empresa a través de medios de alta penetración y credibilidad que son los recurrentes por los taurinos.

Además estaría súper bien que la empresa insertara anuncios de las novilladas en medios y sitios de información general (Revistas de espectáculos, posters callejeros, espectaculares, volanteo etc.) para así notificarle a los ciudadanos que el domingo tendrán una opción de entretenimiento asistiendo a la Plaza México y al respecto y sin querer hacerle al ‘Merlin – Mencin’ vaticino que si los elementos señalados no se conjugan pues ‘La puerca estará torciendo el rabo’ y la plaza como cartera a fin de quincena ¡vacía!

Y como aquí se trata de jalar parejo, el aspecto de alicientes será vital para la entrega y desempeño de los chavales por lo que desde ahora sugiero que a los triunfadores de las Novilladas Matinales se les programe en las estelares y que las porras y/o grupos taurinos donen en cada festejo un terno de luces para el triunfador

¿Somos taurinos o nos vale?

E- Mail: bardodelataurina@yahoo.com.mx

Twitter: @BardoTaurina.

Sebastián Palomo Linares “Es mas difícil cortar un rabo en Las Ventas, que exponer en El Prado”

S. Palomo Linares fotografiado por Miguel Berrocal

Sol y Sombra

Miguel Berrocal busca la foto y la inspiración llega con «Cigarrón», el atanasio al que Palomo cortó el máximo trofeo, y un capote donde el matador pinta su divisa de ley, el toro bravo. Palomo, a quien las musas le cogen trabajando, como a Picasso, nos abre de par en par su sanctasanctórum y desvela el secreto de su arte.

Aquí me tienen, con más de treinta cornadas, ¡todo roto y todo cosido!

-Tantas como exposiciones desde 1967, doce ferias internacionales, y el eterno retorno a la gloria: sus «Divisas» en Las Ventas. ¿Lo suyo fue una lucha titánica entre la muleta y el pincel?

-Había que tener la cabeza muy bien centrada. La pintura podía esperar, el toro no. Yo tenía que resolver mi vida, la de los míos, y eso me lo daba el toro.

-¿El toreo era una cuestión de supervivencia?

-Éramos imberbes, salvajes y errantes por esas sierras. Buscábamos tentaderos, y que no te cogiera la Guardia Civil. El maletilla ya no existe. Nosotros aprendíamos debajo de las piedras.

-¡Cum laude en la universidad de la calle!

-Hoy, si un hijo mío con nueve años me dice que se va a 40 kilómetros de mi casa, en un tren de mercancías, saltando, bajándose en marcha y luego andando por esas sierras, me hubiera dado un infarto.

-¿Y cómo ocultaba ese pecadillo de juventud?

-No lo podían saber. Teníamos un respeto tan grande hacia la figura del padre que, si se hubiera enterado, me habría dado un guantazo. Era lo normal.

-¿Sonaban las tripas de la picaresca?

-Había un festín siempre cuando llegaban chavales de Valencia o Albacete. Les decíamos que para ingresar en el grupo tenían que pagarse algo de comer, cine o unos cigarrillos. ¡Ya fumábamos todos!

-¿Y de dónde sacó esas primeras perrillas?

-Empecé a trabajar a los siete años con un zapatero remendón. A la semana ganaba diez céntimos de euro.

-¿Tiritaban de hambre y de frío?

-Descalzos, medio vestidos, y no cogíamos ni gripe. Y ahora, que si la fiebre del pepino, tomate… Comíamos un cacho de pan con aceite, y no pasaba nada.

-¿Había celos entre los egos de los matadores?

-Hoy son dignos de admiración los toreros modernos porque se llevan todos muy bien; entonces no.

-¿Gastaban ustedes rifirrafes?

-Dentro y fuera, pero más dentro de la plaza.

-No preguntaban por la mujer ni por los niños.

-Cuando tomé la alternativa, en 1966, no dábamos besos. El que no cortaba oreja salía como una bala.

-Cabreado. Salían con cara de perro.

-Normal. Había una competencia muy grande.

-¿Existían los famosos «sobres»?

-Había unos periódicos y unas emisoras que vendían los espacios a unos periodistas. Los toreros solamente queríamos que dijeran la verdad. Nunca te podían poner un triunfo si tú no lo habías tenido. Ese era el sobre. Hoy hay muchas más profesiones y los sobres son bastante más grandes…

-¿Qué lecciones taurinas le da un padre al hijo?

-No sería muy buen profesor porque lo que yo le puedo enseñar es a que no le pille el toro.

-¿Se tiene pavor a la muerte en el ruedo?

-No. La muerte está presente siempre. Pero tu mayor preocupación es la responsabilidad.

-Y cuando se mira al espejo, ¿qué ve?

-Muy íntegro. El 90 por ciento de mis cicatrices han sido el querer ser íntegro, querer ser el mejor.

-¿Qué recuerda del último rabo en Madrid?

-Había una prensa dura, un tendido agresivo. Me daban por acabado. A rompecalderas, le dije a mi apoderado a las cuatro de la madrugada: «A dormir, que mañana toreo y le voy a cortar un rabo al toro».

-Fue su mejor faena?

-La mejor fue cuando maté mi primer becerro en la Oportunidad de los maletillas en Vista Alegre.

-Menuda faena la que han perpetrado los políticos contra la Fiesta en Cataluña.

-Pues eso, ¡son políticos! No tenía que haber sucedido nunca. Mientras estemos en territorio nacional, todos somos nacionales y la Fiesta de los toros es la Fiesta Nacional, quieran o no. Esa es la pura verdad.

-Maestro, si usted cortó ese rabo a «Cigarrón», no será tan difícil exponer un cuadro en el Prado.

-Es más difícil un rabo en Las Ventas que estar en el museo del Prado.

-¿Llegará ese día?

-Dios solo lo sabe.

Antonio Astorga via abc.es

Ortega Cano si conducía bajo los influjos del alcohol

Momentos dificiles vive en estos dias el MT Ortega Cano

Sol y Sombra

Más del doble de lo permitido. Concretamente, 1,26 gramos de alcohol etílico por litro de sangre, frente al 0,50 permitido. Ésa es la tasa de la muestra extraída a José Ortega Cano tras el accidente de tráfico sucedido en la localidad sevillana de Castilblanco de los Arroyos y que le costó la vida a Carlos Parra, conductor del vehículo con el que chocó frontalmente el matador el pasado 28 de mayo.

Precisamente ayer, un mes y un día después del siniestro, Andrés Avelino Romero, abogado de la familia del fallecido, dio a conocer los resultados de las muestras de sangre de Ortega Cano, remitidas por el Instituto Nacional de Toxicología al Juzgado de Instrucción número 9 de Sevilla. El informe no arroja dudas: el diestro de Cartagena doblaba y casi triplicaba los límites permitidos por la ley.

Asimismo, estos datos corroborarían la versión de las tres llamadas recibidas en Emergencias durante la noche del fatal accidente. En las mismas, producidas en distintos lugares y minutos, se denuncia la «presunta conducción temeraria» de un coche todoterreno de idénticas características al que manejaba Ortega Cano en el choque. Por el momento, su familia opta por la «cautela». Pese a estar «sorprendidos y contrariados», no valorarán la noticia hasta reunirse hoy mismo con su abogado, Jesús Zapatero, pero «se resignan a lo que dicte la justicia en su momento».

Delito penado con la cárcel

Conducir bajo la influencia del alcohol, con o sin accidente de tráfico de por medio, está tipificado como «delito» en el Código Penal a partir de 1,2 gramos por litro en sangre. Rebasar esa tasa supone que el conductor se someta a un juicio del que podría salir condenado con 3 a 6 meses de prisión o con una multa diaria aplicable de medio a un año.

Gloria y Torería – Fermín Rivera, Cum Laude.

Desplante de Fermín Rivera ante “Juan Pirulero” de Torrecilla, torería hasta en el descaro.

Veinte años separan hoy la tremenda escena bajo la lluvia cuando la Plaza México en grises tonos recibió, igualmente de gris vestido, a Curro Rivera para pasear las cenizas de su padre, el Maestro potosino Fermín Rivera, uno de los toreros más clásicos y figura máxima de la Edad de Plata del Toreo en México. Forjado dentro de la “Época de Oro” del Toreo en nuestro país, Rivera es muestra de dignidad y categoría toreras. En sentido homenaje al Maestro potosino quedan aquí las siguientes líneas.

Para mi Abuelo, Don Dionisio Monreal Alanís, riverista indeclinable.

Por: Luis Eduardo Maya Lora – De SOL Y SOMBRA.

Son varios los casos a los que el tiempo distrae importancia e incluso amenaza con desviar su valor del legado taurino. Fermín Rivera tendría que ser referente en la historia taurina mexicana.

Sí, el torero que toreó quince tardes como novillero en México en el año treinta y cuatro, el de la “Leyenda de los Clavelitos”, el creador de la riverina y protagonista del recuento de un sinfín de estadísticas que todo aficionado conoce.

Pero, a veinte años de su desaparición física, estudiar a Rivera implica algo más.

Porque Fermín Rivera Malabhear es algo más que el nombre de una Plaza, el cuñado de un gran torero como Martín Agüero o el padre de una gran figura como Curro Rivera o, en su caso, el ganadero de “La Alianza”.

De entrada, se trata de uno de los casos en que la “story”, que no la “history” –anticipo disculpas por el anglicismo- ha enmarcado en la “segunda fila” de la Época de Oro e incluso algunos llegan a afirmar que Rivera contó “solo hasta el final”, en su última y gloriosa etapa.

Importante es precisar que su línea torera, más que su “vertiente”, como Alberto Balderas, procede casi en directo de la línea gaonista – lagartijista, claro- que consiste en dominar la mayoría de las suertes a partir del ejercicio taurómaco del buen hacer.

Pero a diferencia del “Torero de México” Fermín Rivera no adopta a la letra las formas y el empaque gaonista, era demasiado joven para calcar lo que entonces pareció tener a Alberto Balderas como la gran esperanza de continuación del gaonismo, misma que el vocero del ala radical de dicho partido taurino, Carlos Quirós “Monosabio”, se encargó de derrumbar con el calificativo de “gaonita” que en parte provocó en Balderas “cambiar” el estilo y triunfar en plena  meca del gaonismo, “El Toreo”.

En ese entorno, para el año treinta y cuatro, aparece Rivera en México cuando sus quince novilladas culminan con la triunfal alternativa de manos de “Armillita” a final de ese año, el ocho de Diciembre.

El toro fue de Rancho Seco, de nombre “Parlero”.

De novillero, da la impresión de ser un torero que, sin encontrarse ayuno de expresión, muestra orientación hacia el toreo de poder.

En ese mismo periodo y hasta el año treinta y ocho, debutan en “El Toreo” otros tres nombres que serían muy importantes durante la edad de Plata: Alfonso Ramírez “El Calesero”, Silverio Pérez y Carlos Arruza mismos que se encontrarían con Rivera después.

Los grandes ases de la baraja taurina mexicana en el año treinta y nueve, “Armillita”, Jesús Solórzano, Alberto Balderas, Lorenzo Garza y “El Soldado” se encuentran en medio del cisma en la cima con el Pacto de San Martín Texmelucan. Los ganaderos de Tlaxcala aliados quedaron con los tres primeros, los Llaguno con los últimos dos.

Fermín Rivera quedó unido a estos últimos.

La única noticia feliz de la bicameral Temporada 39-40 en México para el bando zacatecano, fue la Oreja de Oro que conquistó Rivera tras triunfar con un san mateo de nombre “Vinatero”, en una faena en la que estrena el molinete a dos manos -o chicuelina con la muleta, que llaman chabacanamente algunos- desde entonces, riverina.

Le cortó el rabo.

El futuro Maestro Fermín termina, no obstante, en el bando derrotado y enemistado por cosas del destino con “la mano visible” de Maximino Ávila Camacho, el “Amigo de la Afición”.

El maximato taurino toma a Rivera en difícil posición. Imponderables del camino, son los casi cinco años en el exilio. A diferencia, Silverio Pérez contó inmediatamente tras la partida de Balderas con su gran Temporada de cuarenta y uno.

No olvidemos, “El Faraón” quedó ubicado dentro del grupo tlaxcalteca promovente del Pacto de San Martín. Y claro está, su dramático derechazo, principalmente, su hondura capotera -sublimada en la chicuelina y la verónica a pies juntos-, el muletazo contrario por bajo, su sitio y su ritmo, que solo se pudieron ver cortados por “Zapatero” de La Punta, construyeron un torero clave. Silverio fue puntal aun siendo un torero que necesariamente duraría menos tiempo.

Cosa de estilo.

Rivera no apareció sino hasta ya pasados los tiempos de “La Concordia”.

Es decir, hasta la 45-46, luego de confirmar en Madrid, es cuando vuelve Fermín a El Toreo de La Condesa obteniendo un tremendo triunfo, salida a hombros incluida, de una corrida de Xajay le reencuentra con la Afición y con el sitio que le ya le parecía aguardar años antes.

Pero, la verdad sea dicha, las confrontaciones manoletistas con Silverio primero, con “Armillita” y Garza después, consumen la atención del público en el culmen de la “Época de Oro”.

Agreguemos, claro, el impacto tremendo que para la Afición taurina implicó arrear en Mayo de cuarenta y seis la bandera de “El Toreo” y entenderemos que el reflector no estaba cerca de San Luis Potosí.

Pasada la mudanza de la Condesa a Mixcoac, para cuarenta y siete, triunfador en la Plaza México, Fermín Rivera comienza a hacer notar dos cosas en su toreo, la afortunada evasión de la copia tancredista que prosigue al paso de “Manolete” en México y el inicio de la decantación hacía un toreo natural mucho más acompasado en cintura y muñecas que el mostrado a su regreso de España dos años antes.

Firme y recio pero menos expresivo, en ese punto el toreo de Fermín Rivera es reflejo de los años de exilio en Francia y Portugal, de verle constantemente la cara al toro europeo y limar con sus muñecas su tradicional aspereza.

Dejando de lado, por lo ya apuntado, a Velázquez y Rodríguez, aún sin el cascabel de “Calesero” o Procuna, sin la frágil hondura del crepúsculo de Silverio Pérez o el atleticismo y poderío absoluto de Carlos Arruza, llegado a La México, el concepto de reciedumbre en Rivera torna en reservada pero personal su expresión torera: sobriedad en las formas y ayuno en la concesión al tendido.

Si nos damos cuenta, Fermín Rivera elige el camino más difícil, el que deslumbra menos al tendido y el que implica mayor dificultad de convencer al entendido, el clasicismo.

No es sencillo entender el triunfo de Rivera en su tercera etapa, la de cuarenta y siete a cincuenta y uno, con dos enormes faenas en la capital y en medio del nuevo público taurino que llegó a La México y que, a diferencia del aficionado condeso, lo mismo asistía a los toros que a cualquier otro espectáculo.

Por ello la faena al primer “Clavelito” de Torrecilla en cincuenta y uno, es un punto de inflexión entre los toreros mexicanos ya nombrados y el arribo de las nuevas formas dosantinas e, incluso, el impacto de la naciente sobre dimensión capetillista.

A Rivera le bastó siempre la buena colocación de la muleta en el cite, el buen trato con el capote -prueba de ello es su compás y su temple en el quite, principalmente la gaonera- y la diligencia en los lances de recibo, siempre sabios, para convencer al público nuevo y al ya entonces aficionado en madurez forjado en La Condesa.

Un aparte merece su estocada previo a pasar a su toreo de muleta.

Pancho Flores retrata el cite previo la estocada recibiendo al primer “Clavelito” en La México, se trata de uno de los momentos estelares de la Tauromaquia. Instantes después, a pies cerrados, nuestro homenajeado aguanta la humillada acometida y sepulta triunfalmente el acero en la suerte natural y bajo “La Porra”.

La prístina, primigenia, forma de matar los toros en Rivera adquiere el sentido casi inmutable de la vigencia absoluta de lo clásico, cuando el ejercicio de torear busca una nueva forma, más cuando aun el toro mantenía su raza, Rivera entendió el toreo como una summa de la técnica y la inteligencia, la personalidad, en resultado de una seca y austera, pero no por ello menos valiosa creación.

Probablemente sea Fermín Rivera uno de los toreros que ha sublimado al impasibilidad del aguante en tan díficil suerte. Además no dejemos de olvidar que esa estocada, la de ´51, fue, repetimos, en la suerte natural en colofón extraordinario a un faenón de superior nota.

Quizá una de las mejores diez faenas en la historia de la Plaza México.

A Fermín Rivera no le falta tampoco, como a los toreros buenos, el paso por el cine mexicano e incluso extranjero que da muestras, en parte, del ambiente y la posición social de los toreros antes y durante la mitad del Siglo pasado que ya hemos abordado. Anécdota quizá, pero refleja la categoría del torero y el sitio que el toreo, como arte, ocupaban en medio del ambiente del México de los cincuentas.

Sin embargo queda por recorrer un tramo todavía mayor.

Para el año cincuenta y cuatro, tres temporadas después del primer “Clavelito” del rabo a “Clavelillo” – el segundo “Clavelito”– y de su forzado retiro, Rivera reaparece en Cuatro Caminos vestido, majestuoso, de pizarra y oro.

Y en los medios de la Plaza, con la muleta sobre zurda, ante un toro inicialmente tardo, consigue estremecer los cimientos históricos del “Nuevo Toreo” en una faena impresionante por sus andares y tiempos entre tanda y tanda. Tomemos nota de lo que después serán los tiempos entre tandas, psicodelia incluida, en Curro.

Esta faena, la del toro de Coaxamalucan, es una muestra espléndida de largueza en el trazo, de estructura en su composición y sobre todo, el dictado de una palabra taurinamente pulcra, toda hecha, en un palmo de terreno, con el envite encendido y con el aguante pasmoso del embarque de sus muletazos.

Doble rabo registra Rivera en Naucalpan para con ello ser uno de los cuatro toreros que, por rarísimo acaso, cortaron los máximos trofeos tanto en la Condesa, en Mixcoac y en Cuatro Caminos.

Los otros tres son: Silverio, Carlos Arruza y Luis Procuna.

Con ello, que no dejaría de ser una mera estadística, lo que trasciende es que Fermín Rivera consigue triunfar en etapas muy distintas del toro de lidia en México.

Esa multidimensión que implican los tiempos previos y posteriores al Pacto de San Martín, después al restablecimiento del convenio y la llegada del toro de los cincuentas que mantiene la prontitud y la bravura pero que requiere torearle con mayor compás y temple, muestra que el potosino es uno de los que mejor han conocido y entendido al toro de lidia mexicano.

Muestra de ello es que al hacerse ganadero buscó sangre de  Zacatepec y Cerralvo, sementales de La Laguna y de Cabrera, y que al final inclinara después por la rama Torrecilla, la de parte de su propia leyenda.

Hay momentos en la tauromaquia del Maestro potosino en que advertimos que la suerte al natural se inclina a cargar hacía delante, rompiendo la muñeca izquierda al final, otros en que alivia con muleta retrasada y se da a ligar el toreo en redondo, una vez el toro ha arrancado.

Lo deslumbrante en Rivera es que el aspecto técnico, al aguante, suficientemente presente, jamás estridente, de sus muletazos se unen la mejora hacía el toreo en redondo que parte de la muleta presentada en horizontal a los ojos del toro, es decir, cuadrada para tirar de él con largueza y la muñeca rota. Famosa es la foto de su natural, con la pierna de la salida adelante, en el último tiempo de la suerte, el toro entregado y la muñeca en su máxima extensión.

Cosas que después Curro Rivera llevaría a lo impensable y en ello bien influye la reclusión fundacional de Curro en La Alianza cuando ésta y él se formaban.

Quizá por todo esto, por esa inquebrantable pasión por la depuración de formas, Fermín Rivera y Emilio Ortuño “Jumillano” dos estilos, mucha atención, no de masas, retacaron en doble mano a mano la Plaza México, la segunda histórica nocturna.

De tan magnífico hecho cuatro rabos “tan solo” han quedado.

La México, y nuestro país en lo general, refleja en tales entradas que su concepción era más taurina.

Se trata el doble mano a mano de Rivera y Jumillano de dos de las páginas más grandiosas en la historia de la Monumental. La segunda fue de ocho toros y el triunfo vino con las casi cincuenta mil almas volcadas con dos toreros aun cuando los toros titulares no funcionaron, todo esto implicaba un gusto especial por un toreo difícil de apreciar para la masa.

Hablar de su despedida en cincuenta y siete, aquel 18 de febrero, en esa misma Plaza, con esas gaoneras irrenunciablemente clásicas a compás abierto y pleno de ritmo, cristalinamente, como lo fueron desde Gaona, aquella anochecida cuando brinda a su padre que estaba en el segundo tendido y que termina en volandas hasta el centro de la Ciudad de México es vislumbrar la luz de la torería y el orfeón la afición.

Fermín Rivera es un ejercicio, insistimos de suma, de durabilidad, de casi dialéctica en el toreo mexicano que muy posiblemente derive en Curro, su hijo, varios años después.

Por ello seguir la idea de Tomás Kemp que indica que “El papá de “Curro” tardó más de diez años en hacerse figura y “Curro” lo hizo en menos de tres años teniendo como rivales a Manolo Martínez y Eloy Cavazos” resulta quedarse en la historieta y dejar a lado la torería, su historia y su contexto.

El tiempo, modo y lugar de Fermín y Curro son razones lo suficientemente distantes e insuficientes en definitividad como para tomar como válido el argumento que muestra, por diferencia formativa, las razones por las cuales Curro fue más figura que Fermín. Pero necesariamente, la respuesta no puede desprenderse solo del contexto, es decir, la circunstancia de cada uno.

Quizá la diferencia, regreso, no es la vertiente, o sea el rumbo, sino el origen.

Porque probablemente, solo Dios sabrá, si una figura del toreo que después se llamó Curro Rivera realmente se ideó en la cabeza de Fermín o una gran figura, diferente por rotundidad y estilo, surgió en el alma de Francisco Rivera Agüero.

Y queda saber, lo anotamos como pendiente, la impresión del nuevo Fermín Rivera, matador de toros.

Tremenda impronta, inmenso compromiso.

En todo caso, hoy, a veinte años de su partida, vaya pues para el Maestro de San Miguelito nuestro brindis.

Con cariño, respeto y total admiración.

Twitter: @CaballoNegroII.

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Como todo comienza igualmente acaba. “Armillita”, padrino de alternativa, retira el añadido a Fermín Rivera en su histórica despedida en la Plaza México.

Gran tarde de Perera y el Juli en Soria. Resultados en Burgos, Segovia y Zamora por el dia de San Pedro y San Pablo

El Capote de Luque lucio en Burgos

Sol y Sombra

Plaza de Toros de Soria. Corrida perteneciente al miércoles de Pregon donde no se lleno la plaza increíblemente a pesar de lo rematado del cartel. Toros de Luis Albarrán para el rejoneador Manuel Manzanares y astados de Zalduendo para los toreros. Miguel Ángel Perera logro el triunfo tras cortar dos orejas al primero de su lote, para después cortar otro apéndice en su segundo. Dos faenas donde predomino el temple ante un astado noble mas que bravo, como lo fue su primero.

El Juli se llevo dos de segundo, mientras que el rejoneador Manuel Manzanares y un apagado Sebastián Castella, escucharon silencio tras la lidia de sus astados. Las tres figuras y el joven rejoneador de moda no pudieron poner el carte de “No hay Billetes”. ¿Crisis?

En Segovia Miguel Abellán demostró que su recuperación y ganas por volver a ser alguien importante en esta fiesta va en serio, cortó los únicos trofeos (2) del festejo a dos toros del Marqués de Quintanar. Ante media plaza el madrileño compartió cartel con Paquirri, quien abrió plaza y fue ovacionado al igual que Eugenio de Mora.

En Burgos ante una regular entrada en la cuarta del abono y quinto festejo de la feria, en el día grande de las fiestas, se despidió José Ignacio Ramos en su tierra, Ramos se fue después de pasaportar un toro de vuelta al ruedo de Torrestrella. Broche de oro para su carrera al llevarse las dos orejas del noble astado y salir en hombros. Mientras que un cada vez mas desconocido Enrique Ponce solo pudo dejar algunos detalle de su toreria y solo silenciado en su lote. Daniel Luque se llevo una oreja del tercero y otra del sexto.

En Zamora se dio la segunda de feria ante un poco menos de tres cuartos se lidiaron toros de “La Castilleja”, bien presentados pero de juego desigual. El rejoneador Pablo Hermoso de Mendoza, oreja y palmas. Alejandro Talavante, silencio y cumplió. Leandro Marcos, palmas y dos orejas, por lo que salió a hombros por la puerta grande.

El Verano Taurino en Marbella – Carteles de Toros 2011

Nikki Beach Marbella


Por el Guerra

Cinco serán los festejos que se celebrarán la ciudad turística malagueña del 10 de julio al 5 de agosto. Dos corridas de toros, más la tradicional corrida de Candiles que se realiza casi a la media noche, una novillada de rejones y otra sin caballos.

Las fechas y carteles del ciclo marbellí son los siguientes:

Domingo 10 de julio
Toros de José Luis Marca para Finito de Córdoba, Manuel Díaz “El Cordobés” y David Fandila “El Fandi”.

Domingo 17 de julio
Toros de Buenavista para Francisco Rivera “Paquirri”, El Cid y Daniel Luque.

Domingo 24 de julio
Novillos de Peralta para las rejoneadoras Ana Rita y Lea Vicens.

Domingo 31 de julio
Novillada sin picadores.

Viernes 5 de agosto
Corrida de Candiles, a las 23 horas. Cartel aún por determinar.