El Traje del Gobernador. – Jorge Rizo cae de pie en Arroyo.

Novillo 131 de La Soledad marcó diferencia por trapío.

Levemente baja el trapío en Arroyo que nos acostumbra a otra cosa. Sin embargo, lo que ayer realmente condiciona el festejo novilleril es lo bajo de raza del encierro. Tras dos semanas de altas notas ganaderas esta vez los novillos lo ponen a la contra con la ya concebida flojedad y descastamiento. Aún así, cosas importantes alcanzamos a hacer notar por parte de los toreros.

Por: Luis Eduardo Maya Lora.

Sentido y muy añorante es el minuto de aplausos que, increíblemente solicitado de forma estridente, se tributa a Don Salvador Hernández, monosabio acaecido en Guadalajara la semana anterior.

No es necesario gritar ni tirarse por los balcones para hablar de toros. Algunos dan la impresión de hacerlo, más cuando se trata de dar la coba. Eso no va con lo taurino, así que consignemos a continuación la novillada lidiada ayer en Tlalpan.

En el mes de Tlaxcala la empresa acierta al traer un hierro siempre interesante como La Soledad. Sin embargo, la historia de la Temporada Grande anterior para el hierro tlaxcalteca se repite.

Otra vez aparecen, esta vez en novillos, la construcción zancuda del primero, o lo estrecho de sienes del tercero y cuarto, pero queda siempre la belleza contemplar, íntegro y redondeado, serio por delante, las hechuras y la seriedad del segundo de la tarde.

Solo que aquí recuerdo con puntualidad la frase de un autor del campo bravo mexicano, “las hechuras son perfectas, un deleite para la vista… sí, pero vamos a ver que traen dentro” Ayer no es mucho. Sobre todo por la deficiente pelea de los cuatro con el caballo y las pegas contrarias, traseras o caídas de los montados, mucho en parte por lo escurridizos de los de las patas negras.

Fuerte y atrás pegan al primero que deja ver que el colombiano Rodríguez no quiere poco. Desde la larga cambiada hasta su tesón de torear con la tela muy puesta y procurando correr la mano. Pasa de faena al que abre plaza y lo mata mal. No obstante, hay un concepto bueno y es aplaudido.

El redondeado segundo me recuerda, en novillo, al primero que matara Juan Chávez la pasada Temporada Grande en la México. Muy vuelto, finos los pitones, descolgado y de perfecto cuerpo, desde salida mansea. Con estos mansos hay que fijarse bien como es su tranco que les llama la atención y como empujan hacía las tablas.

Se lleva por delante en banderillas a Juan Ramón Saldaña por mala colocación, aprieta hacia dentro, hay un buen quite Macías, el tercer espada, a la salida de un par. Padecen las cuadrillas y el joven Ávila de la Torre brinda a una joven y bella dama.

Difícil para un torero nuevo encontrar el terreno del sometimiento ante el manso sin la inoportunidad del enganchón o incluso de la ligazón. Complicado será no obstante no se encuentra el capitalino exento de expresión y verticalidad que muestra en momentos aislados. Ensayo y error, pero apunta personalidad y eso cuenta. Fuertes palmas.

Hasta ese momento el encierro ha aportado poco a la bravura.

El ambiente cambia tras la muerte del segundo. Esperamos que uno embista y ojalá le toque al huamantleco Macías. Salta un novillo estrecho no sobrado de fuerza. José Mari está bien con el capote, recorta con buena factura al dejar en suerte con el caballo y quita con lucidez por chicuelinas. Esperanza hay, poca fuerza queda al novillo.

Pero a pesar de lo anterior, el tlaxcalteca corre la mano bien con la derecha hay temple y buenos son los remates por alto, se cruza lo justo y obliga hasta lograr la ligazón. Suena la música pero el pitón izquierdo tiene sordina, Macías ya no encuentra la misma soltura ni el mismo recorrido del toro, baja la faena tal como la mano en la estocada que diluye todo triunfo numérico. Hasta entonces el festejo no rompe al máximo.

Queda el cuarto y la incógnita llamada Jorge Rizo el espigado novillero de la colonia Del Valle que sale a bajar las manos y lo consigue ante un novillo chico, es cierto, quizá, sin desmerecer, el que más esta Temporada. Pero por eso mismo, ante juguetones rebrincos, merito tiene avanzar más allá de las rayas para avivar el ambiente con las verónicas y el buen juego de brazos. Deja un tiempo antes de entrar al quite.

En un momento estelar, no exagera este comentador, al paso y por detrás, nunca mejor aplicado, a la manera de Ortiz, el lance por las afueras caminando hacía las rayas o tapatía que remató sensacionalmente girando, Arroyo por fin estalló en ovaciones y palmas.

Jorge, corrió la mano con la muleta en la derecha, largo y por abajo, rompiendo al manso en dos tandas breves pero indudablemente emocionantes. Un detalle torerísimo es pedir permiso al Juez de Plaza para que se arrancara el mariachi. Fue una pena que un destiempo con la izquierda hiciera bajar el tono de la emoción y, otra vez, el nivel de bravura, con el toro un tanto agobiado.

Rizo se lo juega con fe y sin atavismos en las manoletinas pero no atina al matar. Sin embargo, Jorge procura torear largo y, de encontrar un vestido, a su medida seguramente lucirá mejor, el espigado toreo hizo notar cierto sabor añejo que no se compra en ningún lado. El siguiente paso es evolucionar mentalmente y conocer los terrenos del toro pero lo primero ya se tiene hambre, corazón y sobre todo, sello. Veremos si lo que pinta madura.

Vuelta aclamada y asignatura pendiente para La Soledad y para la crítica que se inventa el “nuevo traje de el Emperador” y continúa hablando del mismo sin que este sea visible. Aún sin decepcionar totalmente la bravura quedó por debajo en el encierro del hoy también gobernador Mariano González, a cuyo hierro no perdemos la fe.

Pues no olvidemos los toros no salen a dejarse o a prestarse sino a poner a prueba, claro ojalá fueran más como el segundo, con poder y aspereza.

Y si no es así que los toreros muestren, al menos, lo que ayer estos cuatro jóvenes han mostrado, un inobjetable deseo.

Twitter: @CaballoNegroII.

RESUMEN DEL FESTEJO.

Plaza Antonio Velázquez – Arroyo. Sábado 17 de Septiembre de 2011. Tercera Novillada de la XXI Temporada. Menos de media de plaza.

4 novillos, 4 de La Soledad (Divisa obispo y celeste) Parejos de hechuras primero, tercero y cuarto por chicos y mansos. El segundo el más serio por delante y mejor construido manseó en la muleta.

Los novilleros Germán Rodríguez (Celeste y oro) Saludos. Ávila de la Torre (Blanco y plata con remates negros) Ovación. José Mari Macías (Purísima y oro) Vuelta. Jorge Rizo (Marino  y oro) Vuelta.

2 Comentarios »

  1. De acuerdo con Eduardo Maya…Fue lo que vimos ayer en Arroyo y ojala que le den mas oportunidades a Jorge Rizo, que segun lo visto ayer demostro que trae ganas de hacerse grande en esto del toreo…saludos…

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