Opinión: Sin trampa ni cartón, triunfo del Payo con el corazón por delante

Es lo que digo yo: Sin trampa ni cartón, triunfo del Payo con el corazón por delante.

Por Luis Cuesta – De SOL y SOMBRA.

Decepcionaron en términos generales los toros de Barralva; sin embargo resalto el corrido en quinto lugar de nombre Bilbalero que aunque no destacó, al igual que algunos de sus predecesores del mismo nombre, cumplió sobradamente en el caballo, al que acudió de largo, metió la cara en el peto y permitió el lucimiento del picador. Obedeció a la llamada de los banderilleros, y llegó a la muleta con la codicia justa para haber conformado una faena de ensueño con Diego Urdiales, que era el deseo de toda la plaza. Pero el animal, que embistió y repitió en la primera tanda, duró poco, poquísimo, echó la cara arriba, y no se entendió con el torero, que hay que decir no mostró nunca un signo de desconfianza.

Y allí estuvo Urdiales, sorteando con dignidad el peligro por naturales, como si aquello no tuviera la mayor importancia.  Bilbalero lo buscaba con la intención de herirlo, pero afortunadamente, no fue así, y Urdiales salió indemne de la pelea; pero nos hemos quedado con las ganas de volver a ver al diestro riojano.

Urdiales es un diestro que se juega la vida… arriesga porque aguanta la acometida con una quietud tétrica, porque apenas carga la suerte….y no enmienda, le da al toro todas las ventajas, porque, generalmente, lejos de perder terreno, como los demás, él es el que se lo gana al toro…y eso en estos tiempos modernos es digno de aplaudirse.

Con su primero poco pudo conseguir Urdiales; el toro manseó y se paró en el ultimo tercio donde nos dejo ver su falta de casta, su poca clase y su dificultad después. Total, que Urdiales intentó justificarse como mejor supo, pero se puso un poco pesado con la espada y finalizo en silencio su labor.

La realidad, es que la corrida de Barralva no permitió muchos momentos para el gozo, pero mantuvo el interés del espectador. Toros bien presentados, pero de corto recorrido, duros de pelar, algunos ásperos y broncos en el tercio final, con excepción del primero de la tarde que fue un toro muy noble que le toco en suerte a Federico Pizarro.

Pero Pizarro da la impresión de que no se entrega, de que no planta cara, y y aunque consiguió muletazos de bella factura, desprende una frialdad con la que parece imposible alcanzar la emoción que requiere el triunfo.

Al cuarto Pizarro le dio muchos pases, pero lo toreó muy poco, dio la impresión de nunca creyó en sus posibilidades para alcanzar el éxito.

El que si confió en sus posibilidades y no se dejo ganar la pelea a pesar de haberse llevado un lote muy complicado fue El Payo, que ayer ha tenido una tarde importante justo cuando mas la necesitaba después del fatídico mano a mano con El Juli.

Mermado de sus facultades físicas utilizo una regla de oro, que más que regla es un estilo, la de llevar al toro toreado; por intuición o por imperativo fisiológico, al faltarle facultades, tuvo ayer como única defensa su toreo y su valor.

Ayer sus dos toros fueron toreados con tanta precisión, que le permitieron pegar muletazos largos de una bellisima plasticidad como sucedió con su primero. Éste fue el secreto del toreo del Payo; mucho temple en la mano y mucho temple en el ánimo.

Esos muletazos a su primero en cámara lenta, bien rematados llevando al toro hilvanado en los vuelos de la muleta, quedaran por mucho tiempo en la retina de quienes disfrutan del toreo verdad por su pureza. Se tiro a matar con mucho aplomo y corto una oreja de las que pesan.

Con el sexto vimos un torero de los pies a la cabeza que se jugó el tipo y que dictó una lección de arte y valor, de vergüenza y de amor propio. Lo que hizo ayer El Payo fue jugarse la vida. Así de claro y rotundo. Se la jugó sin trampa ni cartón, con el corazón por delante, dispuesto para el triunfo o la cogida.

El toro, más deslucido que el anterior, no le permitió un momento de respiro, pero Payo lo dominó de cabo a rabo para tumbarle una oreja, que inexplicablemente fue protestada por un sector del publico.

La faena no pudo ser limpia pero sí emocionante. La muleta siempre delante, adelantada la pierna contraria, en la distancia justa, y así surgieron los muletazos, que se resumen en toreo auténtico.

Al final se negó a salir en hombros, con lo que corono una tarde llena de verdad y dignidad.

¡Qué conservadurismo el de una parte del publico de la Plaza México!

Porque no se entiende que ayer pitaron una actuación de hombría protagonizada por El Payo y hace apenas unas semanas premiaban con una salida a hombros la farsa del año del 2015; protagonizada por El Juli.

Es lo que digo yo.

Twitter: @LuisCuesta_

 

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Ocho con Ocho: Sobriedad Por Luis Ramón Carazo

 

El Payo.

Durante la semana, en las redes sociales se afirmó que el encierro de Barralva a lidiarse el domingo 29 de noviembre de 2015 era de muy pobre trapío y me parece que exageraban, pues si bien  primero y tercero, eran de encornaduras poco ofensivas, el conjunto cumplió reglamentariamente con el fenotipo del toro del encaste San Mateo y por la tanto en ese renglón nada puede reclamarse a los criadores queretanos, los hermanos Álvarez Bilbao.

La corrida fue en comportamiento variado; lo cual no es mala noticia, por el contrario, me parece positivo que los ganaderos traten de preservar diferentes estilos de comportamiento y se arriesguen a que en el ruedo sus astados de pronto se vayan al lado fiero que es la aspereza como el quinto de la tarde que le correspondió a Diego Urdiales, o a la extrema nobleza como el que le tocó en primer sitio a Federico Pizarrro.

Destacó la actuación de Octavio García El Payo que estuvo en su primero más noble y en el sexto más codicioso, con una gran disposición artística, arriesgando al torear en espacios muy reducidos con tal de lograr trascender al tendido, lo logró, no de manera rotunda para el otorgamiento de dos trofeos (uno por cada faena) que por varios sectores del público fueron protestados.

Octavio, con justa autocrítica, prefirió no ser alzado en hombros al concluir su actuación, entendiendo que una salida así, es absurda.

Recuerdo como en su reciente actuación, El Juli salió en hombros con menos de una docena de personas celebrando lo que la mayoría había rechazado por el otorgamiento de trofeos y la catadura de los astados de Fernando de la Mora.

Me parece una actitud digna la de Octavio, en México sin reglamentarse (como en España) dos orejas son el pasaporte para la puerta grande, pero en los toreros cabría la oportunidad de entender si realmente el homenaje es popular y solamente aceptarlo cuando así lo manifieste el pulso de la plaza y no cuando es una ceremonia más para la foto que sentir la plenitud del triunfo rotundo.

Sentó un buen precedente El Payo para posteriores tardes en las que habría que estar al pendiente de las actitudes de sus compañeros en las mismas circunstancias.

Federico Pizarro ha logrado por momentos muletazos bellísimos, particularmente con la mano izquierda en el primero de su lote, que reitero era muy noble,  pero tardo, sin embargo el conjunto no pudo concretarse y se fue diluyendo lo que presagiábamos de muleta y antes en un bellísimo quite por Gaoneras, iba a ser una faena de premio para el capitalino, que en el segundo de su lote nunca pudo del todo acomodarse a las embestidas descompuestas del astado.

Urdiales por su riojana parte, tuvo que recurrir a la habilidad y a la valentía, con menores tintes de belleza, como la que esgrimió con el astado de Bernaldo de Quirós hace dos semanas y que le permitió regresar al coso de Insurgentes en un lapso muy corto, a sustituir a Manzanares como antes lo había hecho con Ponce, sin embargo me parece que el público que acudió a la plaza México particularmente en el quinto de la tarde, un castaño que embestía con un grado alto de fiereza,  salió con la impresión de haber visto a un torero que no se arredra en busca del toreo puro.

 Vale la pena verle posteriormente, por lo buen torero que es el de Arnedo,  aunque francamente la ejecución de la suerte suprema es su talón de Aquiles.

Tarde la del 29 de noviembre de 2015 en La México por demás interesante, en dónde no hubo tiempo para el aburrirse y eso hoy en día, más la sobriedad y la mesura en el triunfo, son para rescatarse,  ni duda cabe.

Cachondeo a la española Por El bardo de la Taurina

Los ausentes Ponce, Manzanares, junto al Fandi y Cayetano
Cachondeo a la española

El Toro en México

Federico Pizarro – Diego Urdiales – Octavio García ‘El Payo’

Para nadie es un secreto que  México, de unos años pa’ acá, se ha convertido en el cachondeo invernal de las figuras de la torería española, las que han encontrado un caldo de cultivo a sus exigencias y desfachatez, las cuales ya rayan en lo inadmisible y dicho sea esto y más bien aclarando sobre el tema, decir que lo que viene sucediendo lastimosamente por acá, no es nada más achacable a los coletas ibéricos y sí mucho me apuran diré que esto ocurre debido a que el país azteca anda de ‘guanguengue’ taurinamente hablando como hacía mucho tiempo no sucedía…los culpables, ¡todos!

Vamos yendo con unos ejemplos que aunque pocos,  la lista nos alcanzaría para escribir un Quijote, pero algunos nos servirán pa’ ilustrar a lo que voy, el año pasado se piro a la tierra de nunca jamás el padre de José María Manzanares, tal vez a unos cuatro o cinco días de que el hijo tenía que comparecer en el coso más grande del mundo, que lo es la Plaza México, lo cual teniendo el tiempo y los medios pa’ hacerlo, aunque desde luego en condiciones tristes y hasta dolorosas no lo hizo

Esta temporada invernal al mismo Manzanares la empresa le ‘recompensó’ o le premio su ausencia otorgándole el honor de inaugurar el serias más largo de América, apertura que sin duda se la acomodo a sus exigencias que a todas luces todo el mundo se dio cuenta y que fueron salirle a una corrida mixta toristicamente, lo cual se hizo pa’ garantizar que si los bureles de piña no caminaban pues los de fresa si lo hicieran, además le pusieron un matador longevo pa’ que le abriera la tarde por aquello de que en México en el primer toro la gente está todavía acomodándose y comprando cacahuates y pepitas (semillas) o sea, está distraída y aparte el torero estrella, no termina de tirar el miedo…si chucha como si se fueran a zumbar los Miuras y no los miaus que muy seguido salen por acá.

Luego el día de ayer domingo 29, Manzanares tenía que volver a torear con la misma fórmula de ir arropado por un torero abridor y con un encierro que para su estilo le iba como añillo al dedo y por eso lo pidió, más presumiblemente al ver que la temporada  anda en ambiente y en resultados más helada que un sorbete de menta, eso sin mencionar la chivería con la que el madrileño Julián López ‘El Juli’ defraudó a la afición, pues Manzanares decidió ‘operarse’ de una cirugía que bien la pudo llevar a cabo después de cumplir, pues se trataba de una operación previsiblemente programable.

Caso similar ocurrió con ‘El Divo de Chiva’ Enrique Ponce, bajo la misma fórmula de torero abridor por delante y toros cómodos y no obstante eso,  osó plantarle la puerta en las narices a la afición mexicana, con el agravante que mientras eso sucedía aparecía en la revista ¡HOLA! Guapísimo hasta la coronilla, copa de champagne en mano, mariachi y micrófono pa’ darle al jelengue en la boda de Cayetano Rivera y Eva González,  la que se dio en la iglesia de Nuestra Señora de la Asunción, de Mairena del Alcor, en la que por cierto uno de los protagonistas del festín era, ¿adivine quién? Sí, el mismísimo José María Manzanares.

¿Alguna duda de que México se ha convertido en un país de cachondeo taurino?, por ello este domingo nos mandaron nuevamente de emergente o apaga fuegos a;

Diego Urdiales quien en esta ocasión al ya no resultar tan novedoso y sobre todo cuando su lote que procedió de la ganadería de Barralva por cierto propiedad de la familia de uno de los co-empresarios de la México, ofreció menos oportunidades que una monja en cabaret.

Federico Pizarro lo contrataron desde endenantes  pa’ abrirle al que andaba ausente y pues eso lo hizo salir de primer espada en el turno.

Octavio García ‘El Payo’  salió a hacer un esfuerzo enorme, ya que físicamente anda con un mal aquejo muy serio, lo cual resalta  más su  honradez y respeto a la paupérrima concurrencia que fue testigo de dos orejas que este digno espada se llevó, de una por una.

 

 

Tendido 7: ¡Un compromiso atávico!

Por Xavier Toscano G. de Quevedo.

En los primeros días de la semana anterior me encontré con un amigo con el que tenía una muy importante y recíproca amistad, pero que las circunstancias de la vida plantearon que se diera una prolongada e inevitable separación. Muchos años de no habernos visto, y el encuentro fue motivo de grande alegría, por lo que determinamos juntarnos al día siguiente a comer y perder —¿o no sería mejor decir a ganar?, y ¡con creces!— una tarde de placentera charla y excelentes remembranzas de más de doce años de haber compartido los salones de clases y de la formación recibida de nuestros maestros Jesuitas. Sin embargo, pasadas algunas horas, la conversación se fue desviando —¡y cómo no! si es tema obligado— a platicar de mi pasión felizmente adquirida desde mi niñez, que es la Fiesta Brava.

Su pregunta fue un poco ambigua, ya que él nunca ha sido adepto al Espectáculo Taurino y me confesó —situación que yo conocía perfectamente y más aún porque él vive en Boston— que nunca ha estado en una plaza de toros, pero que tampoco critica y mucho menos censura la Fiesta Brava, ¡cada quien tiene sus gustos, y siempre habrá que respetarlos!, me lo dijo con mucha seguridad, ¡y bien!, ¿cuál es tu pregunta? —¡Explícame por favor cuál es la raza del toro!—; aunque su cuestionamiento no fue apropiadamente formulado, creo que entendí cuál era la respuesta que él buscaba. Así, me di a la tarea de hablarle muy sencillamente del origen y las características que circundan a nuestro regio e  imponente Toro Bravo.

Entre las especies de la creación existe una con características tan particulares y diferentes, cuya clasificación zoológica es “Bos Taurus Primigenius”  o Uro, que es el origen de nuestro Toro Bravo y que pobló hace miles de años gran parte de los bosques de la Europa Central, aunque algunos historiadores lo sitúan también en algunas regiones de la parte Norte de Egipto y Mesopotamia. A través del paso de los siglos fue paulatinamente extinguiéndose, hasta ver reducido su espacio a las zonas boscosas de Navarra y Aragón, cuyos animales ahí encontrados —por mera casualidad— poseían una evidente característica de agresividad, que se traducía en violencia y acometividad a la más mínima provocación, probablemente por la influencia de su hábitat.

Pero volvamos siglos atrás, mucho antes del nacimiento de nuestra era Cristiana, cuando el entorno de este magnífico galán de la naturaleza era considerablemente más extendido. Situémonos en la Grecia primitiva y justamente en la isla de Creta, en donde arqueólogos encontraron en las ruinas del palacio de “Cnosos” frescos que nos proporcionan información gráfica y fehaciente de lo que debieron ser sus juegos y ceremonias, en los que el protagonista principal era el Toro. De sus características absolutamente religiosas no puede dudarse, ya que en relieves y talles aparecen escenas en donde la figura femenina es la que está interviniendo en estos ritos, proporcionándonos las imágenes encontradas, una clara alusión del enfrentamiento entre mujeres y toros, revelándonos así a las primeras toreadoras de que tenemos noticia.

Muchos siglos después, ya en nuestra era, cuando el espacio del toro se había reducido a la Península Ibérica y sus pobladores ya tenían conocimiento de la existencia en los bosque de estos toros, fueron los caballeros españoles quienes alanceaban a estas reses, valiéndose de su acometividad, como una preparación militar para la guerra que sostenían contra los Moros. Finalmente terminada ésta en el año de 1492 con el triunfo de los Reyes Católicos Isabel y Fernando, la antigua preparación militar se va transformando en juegos de la nobleza ante los toros y sirviéndose éstos como ayuda, con sus mozos de estribos o de a pie.

Así, poco a poco la Fiesta va evolucionando y los mozos de a pie van ganando prestigio y relevancia, dando así paso al nacimiento del toreo moderno, surgiendo los primeros toreros que se presentaban en las plazas centrales de los poblados, acondicionados como recintos para las corridas, y junto con ellos como obvia necesidad, aparecen los hombres que dedicarían su tiempo, esfuerzo y entusiasmo al cuidado, crianza y selección de su Majestad el Toro Bravo, convirtiéndose en una inigualable y mágica pasión para aquellos que la llevan a cabo, con autenticidad, honradez y rectitud.

El Toro Bravo había dado vida a este único, místico y señorial espectáculo, él es y siempre será el eje central de esta fiesta y los toreros lo sabían, aunque ellos se convertirían en los héroes de los públicos; pero, ¿sin la presencia del toro en las plazas, existirían? Es por ello que desde sus inicios y siempre en los carteles y pancartas, se anunciaría primero y antes que nadie, las ganaderías de las cuales provenían las reses a lidiarse. Fue así por siglos, con los grandes como Pedro Romero, Frascuelo, Lagartijo y Chicuelo, e inclusive hasta nuestra Época de Oro, la de Belmonte, Joselito “El Gallo”, Gaona, Armillita, Manolete, Silverio, Garza, etc. ¡Siempre primero la ganadería!

Nuestra charla se prolongó hasta bien entrada la noche, y continuamos nuestra plática con el tema referente  a nuestro toro, en el que mi amigo se mostraba cada vez más intereses, pero me sería imposible narrarles toda la conversación porque el espacio tiene sus limitaciones. Pero al final él me afirmó categórico: “¡La presencia del Toro Bravo es determinante en su espectáculo!” —¡Sí, esto así es!— le conteste con tristeza. Pero hoy no lo quieren entender muchas personas, y principalmente aunque parezca contradicción, principalmente los empresarios y los actores del espectáculo.

“¡Hombre, vaya que están con serias dificultades!”, afirmó. —¿Qué te parece nuestra situación?— “¡Mal, muy mal que tristeza! ¿Es qué no les gusta el Espectáculo Taurino?” —¡Por lo que se ve No!— “¡Qué mal, qué mal!”. ¡Y ahora!  Espero que algún día, por fin se pueda volver a la senda única y verdadera de este extraordinario e inigualable mundo que es el auténtico Espectáculo Taurino, que solamente se conduce, con la presencia de su Majestad: El Toro Bravo.

Publicado en El Informador.

¡Que Sabroso ‘Mazapán’! Por El Bardo de la Taurina

El fin de semana la Plaza México en 48 horas saco de sus entrañas una docena de toros y la completo con otra media de toreadores, como en el tianguis del camellón de Plutarco, donde la figura es ese taurinazo Don Juan Carlos Bojórquez, el que una tarde en el tendido de sol al ver un encierro infumable de su ronco pecho soltó aquel grito de ¡Doctor! ¿dónde compro ese saldito de toros?, lo cual ha sido una constante durante la temporada con la excepción en trapío que mando la dehesa de Jaral de Peñas, entre cuyos guapos venía uno  de bautizo ‘Mazapán’ pintado por fuera en burraco lo que hizo que visualmente creciera  en la arena, aunque para el gusto del ‘burraco’ el que esto escribe,  hubiera lucido más con algo de volumen extra, el burel traía varias encomiendas, la primera; convertirse hasta ahora en el toro de la temporada, lo que sí fue, otra; toparse con un torerazo que en una tarde de magia  se subiera hasta los cuernos de la luna, le acariciara las orejas llevándoselas de aretes a las páginas de la historia en donde presumiría además que ese toro le arrimo el rabo hasta la saciedad y el lidiador cómo no le quedaba de otra se lo adjudicaría para  enredárselo  a la cintura e irse revaluado por todo el cuerno de la taurina, lo cual creo que no sucedió ni sucederá y entre todo eso  una pregunta ¿Por qué ‘Mazapán’? las veces que tuvo a Diego Silveti a merced, le perdonó la vida contra toda lógica,  ¿no sería porque le faltó un pellizquito  de bravura y la tapo con nobleza y por eso a su matador no le voló el pescuezo, ni le destazo las carnes?, el caso es que la zalea del toro ya está en las manos del taxidermista cumbre el famoso Genaro Hernández ‘El General’ quien con sus brujerías le ‘devolverá la vida’ y lo inmortalizará para orgullo de la dinastía Barroso…

                                          

URDIALES UN PALIATIVO

Este domingo volveremos a ver partir plaza a ese matador español y cuarentón Diego Urdiales, el cual con el atributo de ser un torero de las zapatillas a la coleta, trae metida a la afición en un torbellino de ilusión provocado por el hecho de que su arte esta soportada por el pedestal de la verdad y esto lo aviso para todos aquellos que  piden a este escribano que cuando valga la pena que vayan a la plaza, les pase el pitazo y pa’ que no se vaya a sentir la hija predilecta de la Virgen de Fátima, Sandrita de la Rosa  les diré que también va en el cartel Federico Pizarro y a ver si ‘El Payo’ paga la que debe y se empina a los veteranos.

TIENDA TORERA

El barrio de San Juan  estuvo la cremería ‘La Crema’ y a unos pasos en Márquez Esterlíng se hallaba la pensión, lugar donde despachaba y vivía ese legendario novillero que lo fue Joselillo, al que un novillo en la Plaza México le metió un guadañazo que lo mando a la tierra de nunca jamás, y esto viene a colación porque sobre esa calle de Luis Moya en el # 90  ha quedado instalada la vendimia torera en donde a partir de ¡ya! se están surtiendo los toreadores de luces y de traje corto y de todo lo que requieren pa’ salirle al toro, armados y decorados.

 

ARENA Y CENIZAS

Manolo Pérez, aquel novillero que debutara en el Toreo de Cuatro Caminos y que en el año de 1958 le viera la luz del túnel a la Plaza México, volverá a ella para entregarse en un  mano a mano de cenizas y arena eternas, en una ceremonia  sin más testigo que la soledad del frio del  cemento monumental, la  entrega torera la hará el novillero Luis Miguel Pérez, en lo que será un acto de alta sobriedad  padre e hijos despidiéndose en un ruedo, abriendo la Puerta Grande de la otra cara de la fiesta, la de la muerte, inseparable compañera de los toreros, a los que tarde o temprano recibe en su regazo.

Opinión: Mañico y Mazapán

La mañana del domingo 30 de agosto de 1942 era tranquila para el joven novillero Rafael Osorno. No imaginaba que en esa tarde, en el ruedo de la plaza “El Toreo” de la Condesa, realizaría la hazaña perdurable: con el novillo Mañico de Matancillas, hizo la que se considera como mejor faena novilleril de todos los tiempos en los anales de la fiesta de la seda, sangre y sol en todo México.

Por Óscar López Gamboa – De SOL y SOMBRA.

Siempre habrá toros para encumbrar y para opacar toreros dadas las formas y oficios con que estos, sean lidiados tal es el caso, del novillo Mañico, de la ganadería de Matancillas, fundada por los hermanos Francisco y José Madrazo, que a su vez; eran dueños de la ganadería La Punta, que lidió el 30 de agosto de 1942, el entonces novillero Rafael Osorno, en el viejo toreo de la colonia Condesa de la ciudad de México. Aquella tarde alternó con los novilleros Luis Briones y Rutilo Morales, quien fuera hermano del actual y nefasto juez de plaza Jesús “Chucho” Morales.

Tal fue la faena que realizó Rafael Osorno al novillo Mañico, que resultó ser de bandera según relatan las crónicas de la época, que a pesar de haberlo pinchado hasta en seis ocasiones aquel novillero, aún así, los extasiados y eufóricos aficionados, lo sacaron a hombros de la vetusta plaza y así, lo llevaron hasta el zócalo del centro de la ciudad.

Cuenta la historia, que Rafael Osorno, aunque se convirtió en matador, nunca volvió a ser el mismo después de aquella portentosa faena realizada, que ha quedado escrita en los anales de la fiesta, como una de las más grandes vista en aquel coso pues, la bravura, codicia, alegría, boyantía y nobleza de Mañico, por siempre, quedó muy por encima del quehacer taurino de aquel malogrado torero, que terminó siendo un magnífico subalterno y hasta apoderado de Manolo Arruza.

Diego Silveti, el domingo pasado 22 de noviembre, tuvo la fortuna y el privilegio, de haberle correspondido en suerte, el tercer toro del encierro de la ganadería queretana de Jaral de Peñas, propiedad de Juan Pedro Barroso, que llevó por nombre Mazapán, de pinta “burraco” de encaste español, por ambas líneas fue un toro de irreprochable trapío, bravura, con un tranco alegre en sus embestidas desde que saltó a la arena, con mucha fijeza y que no permitía descuidos fue un gran toro, de los que mucho muy poco, salen en la actualidad en plaza alguna.

Mazapán, fue un toro para encumbrar a cualquier torero que se precie de serlo y que por la gran nobleza que tuvo, fue premiado con el arrastre lento a sus despojos, cuándo debió haber sido, de vuelta al ruedo pero volviendo al toro que

Nos preocupa, porque fue lamentable que Diego Silveti, lo haya desperdiciado lastimosamente, con una lidia inadecuada y atropellada sin una directriz bien trazada, pensada y razonada siempre estuvo a merced del toro el precioso burel, marcó los terrenos y las distancias, dónde quería fuera lidiado y el joven Silveti, equivocaba las cosas prueba de ello, que fue fea y peligrosamente empitonado hasta en dos ocasiones salvándose milagrosamente de las cornadas.

Una vez más, Diego Silveti fue tocado por la “Diosa Fortuna”, habiendo tenido en sus manos y para un correcto quehacer taurino, la oportunidad de haber rayado a gran altura, habiendo alcanzado un apoteósico triunfo; en beneficio de su tan devaluado carnet profesional, a estas fechas de su carrera como matador de toros, triste es decirlo pero este  aun joven torero, estuvo a años luz, de las cualidades que trajo consigo, mazapán y, son mis deseos sinceros, que esta mala experiencia que tuvo con ése extraordinario burel, no le haga mella en su carrera y lo lleve como un fantasma inseparable el recuerdo de mazapán.

Noviembre 29 de 2015.

Desprestigio ganadero

Por Jesús Zarate.

Hay algo que se llama prestigio y que no se puede comprar en ningún lado. Los mercadólogos saben muy bien que lo que construye el valor de una marca comercial es su prestigio, su imagen, ya que está asociada con calidad, innovación, tendencia, lujo, intelectualidad, entre otra serie de intangibles que la sociedad considera como valores aspiracionales.

Es el mismo caso en los toros, las casas ganaderas han ido contruyendo o desbaratando su prestigio según sea el caso. Por ejemplo, el domingo 15 de este mes en Guadalajara se tuvo que lidiar medio encierro de La Estancia porque no tenían el trapío para una plaza como el Nuevo Progreso, para colmo, después de los exámenes post mórtem se descubrió que uno de los toros lidiados por Roca Rey no tenía los cuatro años de edad que marca el reglamento. La Estancia fue castigada con dos años de suspensión para lidiar en la Perla Tapatía, lo cual no es ninguna garantía que se cumpla, ya que por lo general, con ayuda de sus abogados apelan la sentencia y no en pocas ocasiones han revertido los fallos.

El tema es que así como La Estancia desprestigia su nombre, otras ganaderías ya se asocian de inmediato al novillo por toro, y a la mansedumbre manfiesta. Hay “marcas” que ya sabemos que nos tienen casi garantizado el fracaso del toro bravo, por citar algunas están las de Teófilo Gómez, Bernaldo de Quiroz, Fernando de la Mora, Julián Hamdan.

La pregunta que queda sin respuesta es, ¿qué lleva a un ganadero a desprestigiar su hierro? ¿Hasta dónde llega la falta de dignidad de un criador que se presta para el fraude sistematizado?

Es ahí cuando toma relevancia aquellos criadores que se mantienen fieles a sus conceptos de grandeza del toro bravo, a final de cuentas construyen una marca en la cual se puede creer. Cuando el toro auténtico salta al ruedo el público valora todo lo que se sucede en el ruedo, tal y como ocurrió el domingo pasado con los astados de Jaral de Peñas lidiados en la Plaza México. Al final, como en las marcas comerciales, hay unas de lujo y otras que solo dan dolores de cabeza.

jesus.zarate@milenio.com

Publicado en Milenio.

@Taurinisimos 72 – Plaza México “Mazapán” @deJaral de Peñas. Diego @Urdialesweb Vuelve.

Programa @Taurinisimos de @RadioTVMx del viernes 27 de Noviembre de 2015. Conducen Miriam Cardona @MyRyCar, Luis Eduardo Maya Lora @CaballoNegroII y José González @JoseNinoG.

Actualidad Taurina. Análisis Temporada Grande Plaza México. Faenas de Juan Pablo Sánchez a “Dorado” de Marco Garfias, Diego Silveti con “Mazapán” de Jaral de Peñas.

Entrevista: El Bardo de la Taurina, Centenario Silverio Pérez.

Chotis: “Madrid”
Canta: Magia y la Orquesta Clásica de México de Carlos Esteva.

Previo a la vuelta de Diego Urdiales a La México: Ponce y Urdiales en Barralva.

Video Charly Lara:  Urdiales y “Personaje” de Bernaldo de Quirós. Luciano Pavarotti: “Nessum Dorma”

Cierre de Guadalajara 2015: Orejas Ricardo Frausto y Gerardo Adame.

La próxima emisión de #Taurinísimo será el próximo viernes 4 de Diciembre de 2015 a las 7 pm (Mex) a través de http://www.radiotv.mx

#EsperamosSuOpinión.

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