¿La fiesta en Paz? La no autoridad antes que antitaurinos, factor del desplome

¡Juezpen!
  • San Luis Potosí y la Cdmx, botones de muestra

Por Leonardo Paéz.

Si la falta de autoridad –ostentarla sin serlo– se pasea oronda por el orbe, desde la Fiscalía Anticorrupción de España hasta el combate al crimen organizado, haciendo descomunales ridículos, unos al acusar y luego disculparse con el ex gobernador de Coahuila y exdirigente nacional del PRI, en mal orquestado calambre a alguien, y otros apresando y dejando escapar a delincuentes de diversa índole, ¿qué se puede esperar de los jueces de la Plaza México, al premiar o dejar de hacerlo a toreros nacionales y extranjeros, acatando o contraviniendo las indicaciones de la empresa y la delegación?

Taurinos y aficionados son los últimos en reconocer un hecho: la tradición taurina no entra en la agenda de la posmodernidad ni menos en la del Estado mexicano, plegado como nunca a los intereses y órdenes del imperio gringo, contaminador y ecologista, defensor de dictaduras y demócrata, autor de masacres y protector de animales.

Las muestras de autoridades omisas, encubridoras o de plano cómplices se dan a diario. Destaco dos casos recientes, uno insólito y el otro reiterado. En la bella y taurina ciudad de San Luis Potosí, don Marcelo Alejandro Lozano Castillo, juez de la plaza Fermín Rivera, el 20 de febrero de 2015 tuvo a bien suspender por un año al rejoneador Pablo Alevoso de Mendoza como sanción por su actitud insolente, falta de respeto a la institución y desacato a la autoridad y al reglamento taurino, al negarse a abrir plaza e imponer a un novillero no anunciado para que lo hiciera. El jinete no era alevoso pero empresas y autoridades del país lo hicieron.

Faltando 22 días para que concluyera la suspensión, la empresa de la plaza Fermín Rivera obtuvo del presidente municipal, Ricardo Gallardo Juárez, autorización para presentar al calamitoso dictador de a caballo el pasado viernes 29, lo que motivó que el lunes 25, en un gesto que mucho lo dignifica y a la vez exhibe la debilidad de las autoridades para cumplir y hacer cumplir la ley, el juez Lozano Castillo presentó su renuncia al cargo. Para ello se necesitan dignidad y taurinismo; para llevar la fiesta en paz, cogote de hule.

Celoso el Cecetla (Centro de Capacitación para Empresarios Taurinos de Lento Aprendizaje), antes Plaza México, de romper sus propios récords de autorregulación, en la corrida del domingo pasado intentócastigar al juez Gilberto Ruiz Torres por negar la oreja a otro dictador, Julián López El Juli, ex niño prodigio de los ruedos y ventajista figurín en la actualidad, tras un espadazo trasero y caído. ¿Cómo iban a castigar los cecetlos a la autoridad? Rebautizando al tercero de la tarde como Juezmáspen, ya que el anterior toro rebautizado, Juezpen, en la décima corrida, fue en honor del ese día desacertado juez Jorge Ramos.

¿Quién logró impedir este nuevo alarde autorregulatorio, desatando la ira de los empresarios, que ya habían gastado en la nueva pizarra? El inspector encargado de cuidar el orden en el callejón, Eduardo Moreno Morenito. Por lo pronto y según anunció el coordinador taurino –que sí existe– de la delegación Benito Juárez, de nombre Orlando Martínez, el juez Ruiz Torres no volverá al palco de la autoridad en lo que resta de la temporada. No lo destituimos, lo vamos a descansar, aclaró ufano el cumplido funcionario.

Fuente: http://www.jornada.unam.mx/2016/01/31/opinion/a09o1esp

 

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RADAR TAURINO – El Mundo a la Espera. La Opacidad del 31-E en La México.

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Decía “El Guerra”, fundador de este nuestro querido De SOL Y SOMBRA, justo a las cero horas de este 31 de Enero, no hay plazo que no se cumpla ni fecha que no se alcance. Y como el tiempo es parte del rigor de la Fiesta, tiene que ser igualmente parte del juicio rector de los hechos taurinos que acaecerán hoy en la tarde. Con toda la estela de expectación encima, la ilusión en el cielo de la Afición, lo único que ha reinado es la opacidad, tanto de la Empresa y no digamos del propio José Tomás en el culmen de su excentricidad torera. Tan solo queda decir que Dios reparta suerte…

 Por: Luis Eduardo Maya Lora De SOL Y SOMBRA. Especial

Sumemos años, meses, tiempo… la espera acabó.

Y la Plaza México se puede llenar, diez años después, no obstante, lo hemos constatado ayer, hay indicios de que aun hay muchas localidades y, ayer mismo, electrónicamente hubo quien evadió el cáncer revenderil e hizo la chica de conseguir numerados en la franja de la reventa.

Fila 17, segundo tendido. Para arriba.

Es decir, el efecto del veto televisivo de José Tomás hay que matizarlo porque va a ser un lleno total en el numerado pero sin apretaduras en el general. Esperemos que esto solo sea un pronóstico no acertado donde la negación de la televisión tiene el propósito de llenar la Plaza. Porque entonces no se entendería que cuando en la 2007-2008, siendo el torero madrileño un producto relativamente “nuevo”, hizo el favor y concedió la gracia de dejarse televisar incluso el 5 de Febrero.

Claro, como respuesta, las siguientes dos tardes en 2009, sin televisión, incluso el espléndido mano a mano con Arturo Macías, tampoco la Plaza se abarrotó, tristemente. Y sí, en cambio, dejó sin corrida a cientos de miles, quizá un millón de taurinos o de nuevos aficionados que no pudieron ver una de las grandes corridas en nuestro libro de aficionados.

Quién sabe dónde estaría la Afición de México de haber tenido la memoria de este festejo en un documento.

Real, fehaciente.

Y si este 31 de Enero de 2016, con toda la carga histórica que todos conocemos, con todo lo que implica el último domingo de Enero para la Plaza México y su indubitable estrella taurina, quiere empatar con esas fechas y el último cartel de José Tomás aquí tiene que estar a la altura de aquel finísimo público de 2009, del alternante que incluso se fue por delante, de la Autoridad que, aun siendo discutida, estuvo firme y, principalmente, del encierro.

Aquel de inolvidable de Xajay.

Y esta es la gran duda.

La excentricidad, la muy poca atención para con los aficionados que han hecho lo imposible por estar en la corrida, con la historia misma del toreo, por parte de José Tomás, nos hace ilusionarnos menos por una corrida que esperamos, que necesitamos, sea seria y bien hecha, que no es tanto pedir. Solo recordemos los tres primeros toros de aquel 29 de noviembre de 2009…

Bravura y presencia, esencia y apariencia, conjuntadas.

Pero aquel hermoso domingo, se trató de un José Tomás, en champaña vestido, previo a “Navegante”, que era capaz de matar esas corridas porque físicamente estaba mejor que nunca y taurinamente mejor que siempre. Solo queremos que ese torero, ya no el de 97, ya no el de 2001, al menos aparezca que no se reduzca a solo citar atrás que su temple no ceda ante el enganchón y que así se valore.

Porque eso es lo que vale de este torero, su capacidad de templar y no solo su quietud por la quietud misma.

La clave de la tarde ante lo poco que puedan, esperemos que no, ofrecer Los Encinos y Fernando de la Mora está en buena medida en las cuadrillas, ratonerísimas toda esta Temporada con varios nombres que hoy aparecerán con diversos petardos en la lista, si algo va a contar mucho es lo que tras la suerte de varas los capotes, más incluso que los palos, hagan a toros que en Aguascalientes, salvo uno del lote del primer espada, decepcionaron.

Así que la mesa está puesta.

Con la oportunidad de oro para Joselito Adame de meterse desde el primer instante, incluso en el primer toro, a la tarde, apretar y no perdonar sin acorrientarse porque el título de la publicidad le viene muy grande, México no quiere ni sentirá suyo a un torero que torea tan vulgarmente como en la tarde anterior.

Y por último, decía Santiago Amón que hay toreros que llevan el pase montado y son criticables, pero hay también aficionados que llevan el criterio montado y son igualmente reprobables. Sin televisión, cuenta muchísimo la crítica, simplemente justa y veraz, ese es el quid de todo este asunto, enamorarse de la verdad taurina.

Sea cual sea.

Porque los toros son el único espectáculo cuya publicidad y cualquier cosa que se diga previa, se acaba al salir el primero de la tarde.

La cual solo esperamos, solo deseamos, para bien, que histórica sea.

Suerte para todos.

Twitter: @CaballoNegroII.

Reseña: “Seis Claves del Arte de Torear” de Francis Wolff – Sobre los Toros, el Arte… y José Tomás.

Libro: Seis Claves del Arte de Torear de Francis Wolff.
Libro: Seis Claves del Arte de Torear de Francis Wolff.

Hace poco más de un mes, fui a una muy conocida librería de la Ciudad de México que no visito mucho por cuestiones geográficas. Fue una agradable sorpresa descubrir que ahora ya cuentan con una sección de tauromaquia; tomando nota de lo que había en los estantes descubrí cierta variedad de títulos que antes parecían inconseguibles. Esta es una pequeña reseña del más reciente libro de Francis Wolff.

Por: Fabiola FloresDe SOL Y SOMBRA.

La gran maravilla de nuestra era digital es que podemos acceder a un sinnúmero de programas de radio, televisión o tertulias taurinas.

Porque lo que más le gusta al aficionado, además de ver toros, es hablar de toros (o en su defecto, escuchar hablar de toros). Muchas veces he escuchado lamentaciones por la escasez de “intelectuales” de peso que hoy en día se declaren aficionados y además reflejen esto en su particular campo de acción. Es decir, que hoy no basta con blandir tres nombres de pintores y un premio nobel por allí, lo ideal sería que ese premio nobel actualizara la narrativa taurina. Esas quejas dejan de lado la gran calidad que han alcanzado ciertos textos taurinos de reciente publicación, hablo de los últimos veinte o veinticinco años.

A ese reclamo responde la obra de Francis Wolff, quien sin atraer la misma cantidad de reflectores que los laureados es identificado por el grueso de la afición. Tal vez es más conocido que leído. Wolff es egresado y docente de una de las instituciones educativas más prestigiadas de Francia, la École Normale Supérieure y se dedica principalmente al estudio de la Filosofía clásica, también ha publicado títulos con respecto a su otra pasión, la música. Ya es una obra de referencia sus famosas 50 Razones para defender las corridas de toros y que puede leerse aquí.

Su más reciente libro se titula Seis claves del arte de torear, publicado por Ediciones Bellaterra.

El título es muy acertado si atendemos a dos acepciones de la RAE: “noticia o idea por la cual se hace comprensible algo que era enigmático” y “elemento básico, fundamental o decisivo de algo”. Aislar cada uno de estos elementos da pie a pequeños ensayos que no dejan de formar un todo; van consolidando, una y otra vez, su tesis fundamental: que la fiesta es un fenómeno donde es imposible separar lo estético de lo ético.

Hay que mencionar que el estilo claro evidencia las grandes dotes pedagógicas del autor, supongo que la traducción le hace justicia a su quehacer de profesor. Por eso, no estaría mal recomendar este texto al neófito, a cualquier interesado en indagar un poco en lo que significa la tauromaquia sin tener que adentrarse en los innumerables detalles que demanda la apreciación de este arte.

Primera clave, la época.

Leemos a Wolff como quien descubre algo ya sabido pero que aún no hemos estructurado. Todo mundo sabe que los toros no entran en las sensibilidades que han sido atrofiadas desde la modernidad -que no la postmodernidad, eso nos queda bien claro-. Que quien busca la desaparición de la tauromaquia sólo cae en el espejismo de una “aldea global”, donde no pueden existir las particularidades culturales. El mérito del escritor está en desmenuzar y analizar dicho momento histórico con razonamientos incuestionables.

Por encima de todo, Francis expone esta particularidad de la fiesta: es una manifestación cultural donde el hecho estético es indisoluble del estético; además, añade, es la única práctica viva de esta índole (al menos en occidente).

Pero es, en esta coyuntura “postmoderna”, donde cobra mayor vigencia porque nadie pone en duda la crisis de los objetivos de la “modernidad” pues para la mayoría de los habitantes de este planeta ha representado el fracaso del bienestar prometido. En ese contexto la fiesta de toros retoma su más auténtico sentido, experimenta un giro de 360 grados y vuelve al origen.

                       “Ser moderno era considerar todos los ritos como convenciones arbitrarias; pero lo contemporáneo y la tauromaquia vuelven a descubrir los valores de lo ritual al margen de lo religioso; reconocen que la ceremonia de la muerte puede contribuir a darle sentido a la vida mostrando que es una victoria de cada instante sobre la posibilidad misma de su negación”.

Experimentamos una supuesta “crisis de las ideologías”, existe un enorme hueco sin marcos teóricos que puede llenarse con cualquier cosa. ¿Es menos legítimo colmarlo con lo que representa la tauromaquia?

Segunda clave, la Plaza.

Francis Wolff ha preferido explicar esta clave publicando de manera íntegra el texto que escribió en el año 2010 cuando fue invitado a dar el famoso pregón taurino de Sevilla que marca el comienzo de cada Feria de Abril. Muchos de esos pregones son joyas literarias, el de Wolff no se queda atrás. En dicho texto expone cómo una tarde de toros permite experimentar el momento en que “la frontera entre presentación y representación se diluye” […] “El toreo alcanza la realidad mientras que las otras artes – y el arte total de la ópera también- se conforman con soñarla”.

En la plaza, lugar donde confluye la polis, es posible constatar la existencia de las más importantes doctrinas de la filosofía clásica. Los arquetipos ideales de Platón y su reflejo en el mudo; las oposiciones aristotélicas entre el Ser en potencia y fáctico o sea, entre la materia y la forma; el estoicismo, ser estoico “es afirmar con arrojo que la quietud es más fuerte que el movimiento y que la tranquilidad del alma puede imponerse a la violencia del cuerpo, tanto el del toro como el del hombre”.

Y por último, en una tarde de toros podemos experimentar la más refinada de las teorías del placer, el epicureísmo. Sí, todo eso allí, en el albero de la Maestranza de Sevilla.

Tercera clave, el toro.

Aquí el autor intenta dar luz sobre el conocido debate acerca de la esencia de la bravura. Retoma conceptos que el aficionado cree por bien sabidos: casta, genio, bravura y mansedumbre; sus límites son difusos, entre ellos pueden existir mezclas y superposiciones. Wolff nos dice que un toro bravo es la síntesis de contradicciones constantes; su método: el planteamiento de preguntas. ¿Qué es la bravura, algo inherente o artificial? ¿Se conserva, se crea, se transforma, se pierde?

El concepto de la bravura ideal ha determinado los gustos de la afición, y por lo tanto el devenir de los cambios en la tauromaquia. Como todo buen aficionado sabe, la tauromaquia no se crea ni se destruye, sólo se transforma, no es un bloque monolítico estático. El autor nos invita a mirar con lupa esos conceptos tan llevados y traídos que a veces no resultan tan claros. ¿No es la embestida, en realidad, una especie de “defensa” que ataca para “huir”? ¿Hay bravura sin casta y/o viceversa?

¿Cuáles serían todos los matices intermedios? En dicho caso, hablamos del toro bravo como una especie en general, pero el comportamiento de ciertos individuos contradice el adjetivo.

Wolff nos recuerda que hablamos con calificativos absolutos sólo a partir de una faena en un día y hora específicos, juzgamos a un toro por el comportamiento que mostró en sólo unos cuantos minutos de su vida. ¿Y el contexto? ¿Puede jugar un papel determinante? ¿Qué es un animal doméstico? ¿El toro bravo es doméstico o salvaje?

Esto es más complicado de lo que parece; la misma existencia del toro bravo es un hecho que, por lo menos, debería deslumbrarnos. Wolff lo resume en una comparación: “El toro bravo es como la rosa, el fruto natural de la cultura humana, cultura que sólo puede mandar en la naturaleza obedeciéndola”.

Cuarta clave, el torero.

Para pocos es noticia que Francis Wolff es parcial para con un torero actual. Este apartado es una apología al arquetipo del Torero, léase José Tomás. Afortunadamente en el mundo del toro podemos convivir todos, en acuerdo y desacuerdo. José Tomás es para Wolff la más depurada personificación de lo que representa un torero, un argumento bien fundamentado.

El problema surge cuando meditamos acerca de si es posible serlo sin ser completamente una “figura” del toreo. Porque entonces comenzaríamos por tratar de definir qué implica ser una figura del toreo y en eso no entra el autor (esto es de mi cosecha). A Wolff sólo le importa demostrar como toda la metafísica del mundo entra en juego cuando torea José Tomás.

Al parecer, este apartado resume algo que desarrolló de manera más amplia en su anterior libro. Insinúa que sin importar el camino creador que hubiera elegido nuestro artista en cuestión –pudo haber sido pintor o cantante- esta autenticidad sin artilugios le lleva a depurar su arte de cualquier accesorio, lo vuelve minimalista. Como si fuera un epítome del racionalismo arquitectónico de Le Corbusier o del neoplasticismo de Mondrian (mis comparaciones). José Tomás se despoja de todo lo que no es él, se vuelve el arquetipo ideal de lo que es un torero y de esa manera recuerda al concepto griego de lo que implicaba ser un filósofo-sabio.

No sólo busca la verdad… él es la verdad.

Lo mejor es que el lector podrá corroborar todo esto si tiene la suerte de poder entrar a la Plaza México el próximo 31 de enero. Ya le darán o no la razón a este filósofo francés.

Quinta clave, los mitos del arte de torear.

Cuando el aficionado quiere indagar en la historia del toreo se enfrenta ante el monstro de la veracidad. El problema es que, siendo un arte temporal, sólo nos quedan los testimonios a manera de crónicas, fotos – que por congelar el momento no dicen mucho de la dinámica de la lidia- y en el mejor de los casos, algunos videos antiguos. Dentro de esta memoria histórica es fácil que se anquilosen, como piedras, muchos de los llamados tópicos o mitos del toreo.

Para Wolff, todo depende del cristal con que se mire, se detiene a examinar de manera detallada los dos extremos opuestos: el del aficionado que menosprecia el presente dando por sentado las glorias pasadas y a su antípoda, aquellos que sobrevaloran demasiado el momento actual de la tauromaquia – los de la frase de que “hoy se torea mejor que nunca”.

En este apartado se analiza no sólo los cambios formales por sí mismos, sino lo que implican dentro de ese marco ético-estético. A pesar de que el buen aficionado se autodenomine “abierto” o accesible, la verdad es que nos cuesta mucho trabajo separarnos de nuestros marcos de referencia taurinos.

Para quienes caen en la trampa de las etiquetas y se autodefinen con un “ismo” -toristas, toreristas o seguidores de algún torero o ganadería en específico- este aparatado es un reto a su afición, un guiño para tratar de entender la evolución de este arte de otra manera. En la parte final se explica la razón de la de la suerte suprema con la tal lucidez que muestra cómo algo tan obvio, muchas veces, nos es vedado por una cortina de humo.

Sexta clave, los aficionados y sus partidos.

Simpática es la manera en que Francis Wolff trata de definir y categorizar al aficionado taurino como si de tendencias políticas se tratase. Esta descripción puede parecerle muy ajena al lector mexicano, no le parecerá nada coherente equiparar la extrema izquierda con el aficionado ultra torista (tipo Talibán) y a su opuesto en la más reacia derecha.

Esto es debido a que en Europa, y particularmente en Francia, los procesos sociales y políticos tienen características completamente diferentes a las de nuestra reciente y muy apaleada democracia. Resulta un ejercicio interesante tratar de identificarnos dentro de alguna de estas tendencias (muy convencionales y que no tienen nada que ver con alineamientos políticos reales).

¿A qué corriente taurina pertenecemos? ¿La ultraizquierda, la izquierda, el centro, la derecha o la ultraderecha? Wolff adjudica a cada corriente sus plazas, sus ganaderías, sus figuras, sus procederes. Claro que nada es completamente absoluto, pues pueden darse combinaciones diversas, lo que daría lugar a un aficionado ecléctico.

Es un texto rico, conciso y breve, muy recomendable para cualquier aficionado. Sería una excelente lectura para aquel que, sin ser adverso a la fiesta de los toros aún no tenga un sentido claro de su peso en el subconsciente colectivo. Vivimos interesantes tiempos para el toreo de acuerdo a lo que piensa Wolff, aún es válido para la sociedad el laboratorio metafísico que se planta sobre la arena cada tarde de toros.

A eso, añado yo, se le suma la suerte de coincidir con un gran aficionado francés que nos regala tanto material para la reflexión.

Twitter: @Cassiel_28.

Francis Wolff

Seis claves del arte de torear

Ediciones Bellaterra. Col. Muletazos. 2013. 177 p.p.

José Tomás: penúltima oportunidad

El diestro madrileño vuelve a salir de su ostracismo en la Monumental de México.

Por A. R. del Moral.

La última vez que se vistió de torero también lo hizo en México. El escenario escogido estaba lleno de connotaciones personales: se trataba del retorno a la plaza de Aguascalientes, el mismo ruedo en el que estuvo a punto de perder la vida en abril de 2010 abriendo de paso, la penúltima etapa vital y taurina en su instrasferible carrera, sin precedentes en el mundillo. Antes de la brutal cornada del toro Navegante, que pudo ser su verdugo, José Tomás ya era un torero de culto que había manejado como nadie los tiempos y hasta una extraña –y efectiva– política de comunicación basada en no decir nada. Desde entonces es una leyenda viva que ha espaciado al límite sus comparecencias públicas para seguir convirtiendo cada una de sus comparecencias en una ocasión única.

José Tomás reaparecio en Valencia un año después del horrendo percance. Lo hizo en medio de un clima de impresionante expectación. Aquella temporada se redujo a nueve funciones y tampoco fue demasiado pródiga en triunfos. Hay que anotar que la cerró en la clausura de la plaza Monumental de Barcelona, que permanece cerrada en espera de un recurso del Constitucional del que se espera más de lo que podrá dar. El diestro madrileño toreó mucho menos en 2012, tan sólo tres corridas de toros en las que incluyó la mitificada encerrona nimeña que marca la cumbre de este tramo de su vida torera. 2013 quedó en barbecho y cuatro fueron las corridas apuntadas en 2014, que se redujeron a una sola –la demorada reaparición en Aguascalientes– en el año que hemos dejado atrás. En su agenda, por ahora, sólo figura el retorno a la Monumental de México.

Tomás ya ha cumplido 20 años una alternativa que tomó, precisamente, en el gran embudo azteca. Fue un 10 de diciembre de 1995. El entonces joven paladín recibió los trastos del oficio de manos de Jorge Gutiérrez, torero mexicano que había tenido que sustituir a David Silveti, impedido para torear por prescripción facultativa. El testigo de la ceremonia fue Manolo Mejía y el toro de la ceremonia, bautizado como Mariachi, pertenecía a la ganadería de Xajay. Pero no podemos poner en marcha la moviola sin recordar otro trágico aniversario que, de alguna manera, también ha marcado la trayectoria del torero. Se trata de la gravísima cornada sufrida en Autlán de la Grana, en el estado mexicano de Jalisco, el 16 de enero de 1996. También se han cumplido dos décadas de aquel tremendo percance que –como en Aguascalientes– obligó a hacerle varias transfusiones de sangre para salvar su vida. Aún no se había convertido en la leyenda que hoy es y la sangre derramada no se rodeó de los cantares de gesta que acompañaron la cornada de Aguascalientes. Su totemización llegaría después del largo paréntesis que siguió a su marcha en 2002.

Desde aquel año, la hipotética reaparición de José Tomás se convertía en la comidilla de los inviernos hasta que, sorprendiendo a todos, decidió volver a vestirse de luces un lustro después de desaparecer de la escena pública. Lo hizo llenando hasta los topes la Monumental de Barcelona el 17 de junio de 2007 iniciando una otra etapa de su trayectoria marcada por la elección cuidada de los escenarios, el ganado y los compañeros y el escaso número de paseíllos cumplidos desde entonces, casi siempre fuera de las plazas de mayor trascendencia y, siempre, lejos del coso de la Real Maestranza de Sevilla donde sólo se estuvo cerca de rozar su contratación para la Feria de Abril de 2012.

Ha pasado el tiempo y cada una de sus actuaciones es también una menos para el eclipse definitivo que se producirá cualquier día, en cualquier plaza y sin anuncio previo. El diestro de Galapagar se ha anunciado mañana en la Monumental de México. Será en un mano a mano con Joselito Adame y en medio de un clima de expectación que promete acabar con todo el boletaje del inmenso embudo de la avenida de Insurgentes del D.F. ¿Qué pasará después? ¿Hay más fechas en la agenda del críptico torero? ¿Volverá a pisar un ruedo de esta orilla? La verdad es que nadie sabe ni una sola palabra… Las respuestas sólo las conoce el propio matador, un hombre celoso de su intimidad al que ya habían querido colocar en una pretendida –y fantasiosa– operación para reflotar la corrida del Corpus sevillano. Tomás no volverá a hacer una temporada al uso; tampoco puede ser ya el paladín que defienda en el ruedo los ataques que sufre la Fiesta. Un día será la última…

LA DEMORADA VUELTA A LA MAESTRANZA

La última vez que toreó en Sevilla lo hizo el el 17 de abril de 2002 y resultó herido. Fue el mismo año que inició su más largo eclipse profesional, prolongado hasta su reaparición barcelonesa del 17 de junio de 2007 que marcó el inicio de su rentable mitificación personal y taurina. Aquella Feria de Abril llegó a abrir la Puerta del Príncipe dos veces. No fueron tres por culpa de esa inoportuna cornada que le impidió salir a hombros. Desde entonces no ha vuelto a Sevilla aunque los rumores han surgido cada invierno. El último, este mismo otoño, colocaba a Morante como mediador para que Tomás actuara en el Corpus.

Fuente: http://www.detorosenlibertad.com/?p=48922

José Tomás vuelve a la ‘zona cero’ de su leyenda

Por Juanma Lamet

Por la Avenida de los Insurgentes hay desperdigado un puñado de carteles que, adheridos a cabinas telefónicas, anuncian el acontecimiento. Escaso reclamo en comparación con la enorme expectación desatada en México, en España y en toda la universalidad del toro, desde Francia hasta Perú. Mañana, cuando las agujas marquen las 16.30 horas en México y las 23.30 en Madrid, romperá el paseíllo en la Monumental y en el mundo taurino ya no habrá otra cosa.

“¡Por fin! José Tomás. El torero más grande del mundo”, reza el anuncio. El ‘dios de piedra de Galapagar’ no le ha ganado la batalla de la cartelería al papa Francisco, que visitará en la capital el 12 de febrero, pero la de la expectativa de milagros quizás sí. La fe en JT ya ha obrado uno: por primera vez desde los tiempos del ídolo local Manolo Martínez, a finales de los setenta, La México, monumental de monumentales, colgará el cartel de “No hay billetes”. Joselito Adame, la gran figura mexicana que se medirá con él mano a mano, ha avivado también la taquilla. Son dos de los grandes “consentidos” de esta plaza.

Los operarios del coso de Insurgentes, un embudo cuya verticalidad de granito desbordarán más de 42.000 almas, ultimaban ayer los preparativos de la corrida, cita de oro del septuagésimo aniversario de la plaza. La inauguróManolete, junto a Procuna y El Soldado, el 5 de febrero de 1946. Para honrar la efeméride, José Tomás y Joselito Adame estoquearán tres toros de Fernando de la Mora y tres de Los Encinos. El México taurino confía en que con JT se cumplan las expectativas de seriedad del ganado, que hasta ahora ha sido la asignatura pendiente de la temporada.

Una avalancha detrás de José Tomás

Junto a las taquillas de la plaza de toros más grande del mundo hay un goteo constante de abonados que recogen sus boletos y algunos merodeadores cabizbajos, a la espera de un golpe de suerte. En las calles contiguas se oye un bisbiseo de reventas que juegan al escondite con la policía. En su interior vacío, el silencio del coso de Insurgentes sobrecoge. Todo parece tranquilo, pero los bares, las taquerías y los restaurantes se preparan para una auténtica avalancha.

La reventa se llegó a disparar hasta los 7.760 euros la pieza, como si las entradas llevaran ya impregnada la sangre del torero. Es una prueba más de la indisimulada sed de fatalidad que produce la leyenda de José Tomás, al que sólo le falta contestar, como Belmonte a Valle, que “se hará lo que se pueda” por morir en la plaza.

“He comprado boletos para ver al mejor torero del mundo”, se ufana Éric junto a la puerta grande. Tiene derecho de apartado en la barrera de sol y le han ofrecido hasta 1.000 euros por cada entrada. “Pero no vendo, porque es un evento histórico, que no sabemos si se va a repetir. Es como ser testigo de la Historia”.

Al enfrentarse José Tomás a tres toros, las posibilidades de salir de la plaza toreando el aire aumentan y la mirada tomista predispone al halago: “¡Hasta guapo está!”, sentencia una fan. Pero Joselito Adame no se va a resignar al papel de convidado de piedra. Viene a competir, tiene muchísimo cartel y arrastra a las multitudes mexicanas, como se comprobó el pasado domingo. “Me gusta más Adame ahorita”, reconoce otra aficionada, con la sonrisa estallada de quien acaba de recoger su boleto.

Exigencia de mantener los precios de las localidades

Porque quien tiene una entrada tiene un tesoro. Las que salieron a la venta el 2 de noviembre se acabaron en pocas horas. El resto -las mejores localidades- cayó en manos de la afición más asolerada, que se ha debatido entre el estraperlo y el arte. Es el caso de José, que compró seis barreras de saldo (JT exigió que se mantuvieran los precios de la temporada pasada). Recibió una oferta de una empresa española que no pudo rechazar… y con el botín se ha pagado un viaje a Nueva York junto a sus tres hijos. Pero eso será después de la corrida, para la que tiene otras localidades que adquirió por menos de lo que le costará una hamburguesa en Manhattan. Una cosa es hacer del acontecimiento un negocio y otra muy distinta, perdérselo. “Me han hecho alguna oferta por mis entradas, pero nada paga lo que se va a vivir”, enfatiza María, aficionada de estirpe.

No sólo las empresas españolas ‘expatriadas’ le han hincado el diente a la “corrida del año”. La armada de partidarios españoles se ha echado al peregrinaje tomasista y las peñas taurinas han cerrado viajes como quien fleta autobuses a Toledo. Del “contigo hasta en la cárcel” de Curro al “contigo hasta en México” de José Tomás. Hay quien se ha venido sin entradas. “No vamos a comprar, porque la reventa está demasiado cara”, se quejaban dos zaragozanos que aterrizaron en México ‘a pelo’. Diez minutos después, preguntaban dónde encontrar un revendedor.

Los economistas estudiarán este caso. “Posiblemente sea la tarde con mayor impacto económico de la historia”, asegura Vicente Royuela, doctor en Economía e investigador de la Universidad de Barcelona. “Si Joselito el Gallo levantase la cabeza, seguramente sería para asentir, ya que fue precisamente él quien promovió las plazas monumentales, aumentando el aforo de los recintos taurinos, lo que permitió convertir un pasatiempo popular en toda una industria cultural”, enfatiza. La corrida dejará una huella económica de más de tres millones de euros ‘a cambio’ de dos horas de toreo.

Otra efeméride planea sobre la tarde del domingo. José Tomás cumple dos décadas como matador. La mitad de sus 40 años. Media vida o toda ella, atendiendo a su manoseado pero certero lema: “Vivir sin torear no es vivir”. El 10 de diciembre de 1995 alternativó en esta misma plaza. Comenzó a forjarse la leyenda del indomable. Desde entonces ha toreado otras siete veces en la Monumental. En dos de ellas, en 2007 y 2009, salió a hombros. Los defeños que peinan canas han visto más veces fugarse al Chapo que a José Tomás salir por la puerta grande. Conseguido todo ya, al palmarés de JT sólo le faltarían las muescas resultadistas de desorejar un toro en el coso de Insurgentes y salir a hombros en Zaragoza y Bilbao.

José Tomás lleva México literalmente en la sangre. Su segundo hogar es Aguascalientes, donde ha entrenado desde mediados de octubre. Fue allí donde, en 2010, el toro ‘Navegante‘ le hizo pagar el tributo de los toreros que colocan el cuerpo donde otros la muleta. Casi no lo cuenta. Le devolvió la vida la sangre hidrocálida. Fueron más de dos litros, media vida transfundida. El año pasado volvió a torear en tierra de fuego y ahora regresa a donde todo comenzó, para cerrar un círculo profesional. Quiere terminar de conquistar México.

Fuente: http://www.elmundo.es/cultura/2016/01/30/56abc28b46163fa90a8b456e.html

La gran duda: Aprueban el encierro que lidiara José Tomás

De SOL y SOMBRA

La gran duda de este domingo en el regreso de Josè Tomàs son los astados que se lidiaran, ya que fuera de las administraciones de los toreros, ganaderos, empresa y las dudosas autoridades de la México nadie ha visto fotos de los toros.

¿Usted pagaría esas cantidades de locura si supiera que los toros no cumplen con el trapío reglamentario y probablemente estén afeitados?

Mucho ojo mañana porque el fraude es sistemático cada domingo en esa plaza y nos vemos la razón porque mañana seria la excepción sabiendo lo que le gusta lidiara a JT en México.

Esperemos que por primera vez el “príncipe de las mareas” no quiera darle a la afición gato por liebre.

Aprobados los toros del regreso de José Tomás a La México

José Tomás reaviva el toreo

Por Rosa Jimenèz Cano.

El vuelo 6409 de Iberia llegó a las cinco de la madrugada del viernes a Ciudad de México desde Madrid, sin un solo asiento libre. Dentro iban aficionados, familiares, oficina de prensa, un amigo médico internista adicto al ciclismo, hasta un arenero de Las Ventas, y medio Galapagar para apoyar a José Tomás el domingo en La México. También va su sastre, Fermín, preparado para dar los últimos retoques al vestido, cuyo terno no se conocerá hasta que rompa el paseíllo. Se repite así el rito de peregrinación que acompaña cada actuación del torero más esperado.

No es el mismo hombre, elevado a la categoría de mito, casi resucitado, el matador es el consentido de México. Su última actuación en Aguascalientes fue la resurrección tras casi perder la vida en mayo de 2010. En mayo de 2015 se desquitó en su feria de San Marcos con una brillante actuación.

En noviembre volvió a esa misma tierra, donde mejor se siente, donde nadie pregunta por su vida personal, ni planes de futuro, donde sencillamente puede hacer lo que le llena, torear. La solemnidad que desprende cuando se anuncia en un cartel se reproduce en su preparación a puerta cerrada, incluso se enfunda el traje de luces.

Hace tres semanas estuvo en Tlaxcala, tentando de en traje corto español, con una chaquetilla blanca y botonadura de plata, en la ganadería de García Méndez. La siguiente semana se encerró para matar dos toros con un verde botella y oro. Abraham Macías, uno de los privilegiados asistentes, compartió la imagen en Instagram con el maestro con la mirada perdida en su mística taurina y la taleguilla manchada en sangre. La pasada en Xajay fue su última toma de contacto con el ganado bravo.

El domingo volverá a hacer el paseíllo en la plaza donde tomó la alternativa hace 20 años de manos de Jorge Gutiérrez y con Manolo Mejía de testigo. Su última cita en este coso con capacidad propia de un estadio deportivo fue en noviembre de 2009, un mano a mano con el aguerrido Arturo Macías.

Esta semana comenzó su periodo de hibernación, nada de tomar los trastos, solo tranquilidad ante la cita del domingo a las 4.30 de la tarde, mano a mano con Joselito Adame, el torero puntero de México. La reventa lleva meses moviendo entradas. Las cifras más altas que se manejan por Internet pasan de los 6.000 dólares. En los aledaños de la plaza, en mano, piden 200 dólares por un lugar más alto que la última fila de la andanada de Las Ventas. La Monumental de Insurgentes afora 45.000 almas. Los rumores, no confirmados por la empresa, apuntan a que cobrará un millón de dólares por su única actuación en el embudo de Insurgentes. En los años cuarenta, Manolete, también cobró su primer millón, entonces de pesetas. Así nació la leyenda del mítico Buick azul con el que iba de plaza en plaza.

Para el mundo de los toros, José Tomás es la bandera que sirve de embajador más allá de los convencidos. Antonio García Jiménez, Toño Matilla, en el ambiente, gestionó su última reaparición, en Barcelona. Fue empresario de La Monumental en Barcelona. No duda a la hora de explicar lo mucho que aporta el torero: “Es todo un referente, algo distinto, crea una expectación desmedida en todo tipo de públicos, ilusiona y emociona. Cada actuación es un evento taurino y extrataurino. Su aportación socioeconómica a la ciudad en que actúa es brutal, restauración, hostelería…”.

En su opinión, José Tomás es un torero cuya leyenda transcenderá: “Es una historia viva de la tauromaquia y ya es eterna, a la fiesta le aporta misterio, verdad y un impacto mediático tanto de aficionados como los menos asiduos a acudir a los toros”.

Ignacio Lloret es, como Matilla, uno de los empresarios que más veces ha contado con el afamado diestro en sus plazas. Gerente de Valencia, Alicante y Zaragoza subraya su aportación dentro y fuera del albero: “José Tomás conquista espacios que a la tauromaquia se le niegan en la sociedad moderna. El torero tiene una importancia tal que hasta al antitaurino le genera atracción y no puede negar su dimensión de mito”. Consciente del delicado momento que vive la fiesta de los toros, reivindica el poder de su figura: “Su presencia y todo lo que genera y representa se hace más necesario y vital para para reivindicar el toreo en el momento actual. Su toreo es el mejor argumento de defensa y legitimación de este arte universal”.

Carlos Abella, autor de su biografía, destaca no solo su papel, sino también Es una leyenda, muy importante, con etapas, variantes y facetas. México es fundamental en la vida de José Tomás, ahí ha sufrido sus más graves cornadas, ha sufrido, pero también ha encontrado la tranquilidad, la felicidad que nosotros, probablemente, no hemos sabido darle”.

Ante la avalancha de aficionados, la plaza ha lanzado una advertencia para poner cierto orden en el acceso a la plaza: ni comida, ni alcohol, tampoco armas (blancas o de fuego), drogas o mochilas.

Sus detractores andan rabiosos por un cartel publicitario promovido por la empresa de la plaza de toros, por toda la Avenida de Insurgentes, “José Tomás, el mejor torero del mundo”. Se escudan en las cifras, en temporadas de escasas actuaciones. Lo mismo que pasaba con Curro Romero, Antoñete e ilustres excepciones difíciles de medir con calculadora. La pureza del toreo no sabe de estadística.

Fuente: http://cultura.elpais.com/cultura/2016/01/29/actualidad/1454102224_232609.html

REGALO A LA AFICIÓN… “La Tauromaquia de José Tomás” con @Taurinisimos.

La comentarista de Taurinísimo, Miriam Cardona, con el ejemplar en disputa, la Tauromaquia de José Tomás. Suerte a todos.
La comentarista de Taurinísimo, Miriam Cardona, con el ejemplar en disputa, la Tauromaquia de José Tomás. Suerte a todos.

El programa taurino de RadioTV.mx, @Taurinisimos, obsequia a la Afición un ejemplar de la Serie Oro de la revista 6Toros6, número 2, emitida en 2008, la Tauromaquia de José Tomás en una sencilla dinámica.

COMUNICADO – TaurinisimoTV.

Como previo al 31 de Enero en la Plaza México y el Mano a Mano entre José Tomás y Joselito Adame su programa taurino  semanal @Taurinisimos se complace en regalar al aficionado que prediga con mayor precisión el vestido que José Tomás lucirá mañana en La Monumental un ejemplar muy particular.

Se trata de la publicación de 2008 denominada la Tauromaquia de José Tomás, Serie Oro de la revista 6 Toros 6, misma que tras no haber ganador de la trivial lanzada en la emisión 77 de Taurinísimo no ha encontrado ganador todavía.

Así que a partir de ahora mismo y hasta mañana a las 12 del día esperamos su predicción en nuestras redes sociales de Facebook (FB/Taurinisimo) y Twitter (@TaurinisimoTV)

Mientras más detallada posible, mejor.

Debe incluirse, color del terno, cabos (faja y corbatín), remates, tipo de bordados, color de seda, alamares… en fin, todo lo que sea posible para efecto de adjudicar el premio en el próximo #Taurinísimo79, el viernes 5 de febrero, en el marco del Aniversario 70 de la Plaza México.

Mucha suerte a la Afición.

Twitter: @Taurinisimos.
FB/Taurinisimo
taurinisimos@gmail.com