Humberto Peraza: El equilibro frágil entre la vida y su reverso

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Pegaso. Ubicado en la fuente central de Palacio Nacional, Ciudad de México por Humberto Peraza. www.humbertoperaza.com.mx

Humberto Peraza artista taurino mexicano, maestro de varios escultores y pintores, murió el día domingo a los 90 años de edad informó su hijo Sergio Andrés Peraza Ávila.

Humberto Pereza nació en Mérida, Yucatán el 4 de diciembre de 1925. Llevó sus estudios en la Academia de San Carlos de la U.N.A.M. en donde se tituló como escultor profesional, maestro en artes plásticas. Fueron más de 100 piedras talladas, 48 cuadros al óleo, 150 acuarelas y entre muchas de las otras cosas que hicieron de el un artista extraordinario.  Su primer escultura fue hecha en 1932 cuando era solo un niño. Es reconocido mundialmente como el escultor taurino, ya que en cada pieza siempre daba entrega y pasión, lo que traduce en piezas armónicas. Peraza tuvo muchos maestros que siempre fueron muy importantes ya que eran una inspiración para él. Él siempre pensó que la belleza era una manifestación de la relación de la vida, podía ser la mejor manera de tomar conciencia de lo que nos dispone la vida.   

De SOL y SOMBRA.

El hombre, para sobrellevar su condición trágica de caído, ha inventado varios sistemas de ideas en los que encuentra refugio: la religión, que en términos de occidente ha sido un invento de los judíos; la filosofía, invento de los griegos; la ciencia, que también se desprende de lógica griega; el arte que nació con el primer hombre, esto es cuando surge el arts hommo, y el vago e indeciso concepto de la felicidad que tiende a ser sustituido por el placer cumplido. Pero una creación se vuelve arte cuando trascendiendo los medios de que se vale nos revela uno de los misterios del universo. El arte es así una verdad revelada y de ahí su repercusión. Los griegos notables de la antigüedad necesitaban de un poeta y de un escultor , con ambos se conseguía la eternidad tan ambicionada por el hombre. Cierto, la escultura es otra forma de vida que a despecho de algunas propiedades ofrece otra: la eternidad. Es imprescindible detenernos en este punto en las esculturas taurinas de Humberto Peraza.

Todas expresan el equilibro frágil que existe entre la vida y su reverso: la muerte. La escultura es arte apolíneo por excelencia y todas las esculturas de taurinas de Humberto Peraza se percibe. Los volúmenes, los seres vivos en movimientos precisos y elegantes, enfrentados irremediablemente, nos anuncian que entre la vida y la muerte no hay espacios sino un breve suspenso que algún día se desvanecerá. Ese concilio de la tauromaquia y el arte, tan vivo en Peraza, alcanza proporciones. Así ha sido con Federico García Lorca y la Muerte de Ignacio Sánchez Mejías, y también con Ernest Haiminway en Muerte en la Tarde, por citar algunos, y bien decía este último que el toreo muestra una vida que desafía y una muerte con coraje, ambas indispensables en la dignidad humana. Apenas hay que decir que en estos tres artistas se da la alianza de dos pasiones que al conciliarse se vuelven irresistibles. Sin embargo hay que considerar que don Humberto Peraza ha hecho una vasta obra que ha iluminado otros campos.

Evocamos con placidez una anécdota: don Carlos Loret de Mola le encargó a don Humberto una estatua de la diosa Xchel, deidad maya de la fertilidad. Concluía la espléndida obra Loret de Mola pensó que no podría estar en un parque pues podría prestarse a una mala interpretación del público.

El Lic. López Portillo, secretario de Hacienda y Crédito Público, conoció la estatua y se prendó de ella. Loret le regaló una versión pequeña, pero ya candidato a la presidencia de la República, el Dr. Luna Kan le regaló la estatua a don José y éste la llevó a Los Pinos: cuenta una leyenda muy difundida que el presidente, para bien o para mal, le besaba todas las mañanas el ombligo desnudo a Xchel, diosa maya de la fertilidad.

Tiempo después López Portillo se llevó la mítica estatua a su domicilio particular que ha tenido por mal nombre “La Colina del Perro”, en donde realizaba el mismo ritual del beso a la fertilidad. Pero también nuestros próceres aspiran a la perpetuidad que brindan las manos de Humberto Peraza Ojeda. Hay muestras impresionantes en las calles.

La vida imita al arte, por eso Humberto Peraza no necesita de homenajes, lo necesitamos nosotros para destacar la obra de un artista que nos ilumina para vivir mejor.

De hecho este pequeño homenaje corre el riesgo de ser insuficiente.

Reconocimientos:

Seis veces ganador de concursos nacionales de escultura, 13 medallas de oro, 16 reconocimientos, 62 diplomas nacionales e internacionales, 52 monumentos de grandes dimensiones repartidos por toda la República Mexicana y el extranjero. Entre ellos se encuentra el concurso de 1958 por la estatua ecuestre del general Joaquín Amaro que se encuentra en el campo Marte del DF, en 1960 la medalla taurina del grupo yucateco, en 1968 Medalla de oro paz escultura y arte México DF, en 1970 diploma de two thousand men of achievement, en 1971 la medalla de oro como hijo predilecto de Mérida Yucatán, entre otros.

Twitter @Twittaurino

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Decepción, ingratitud y paripé

Esta va de toros y de Finito de Córdoba. No es que yo sea finitista, es más, en muchas ocasiones he sido especialmente duro con el torero; por su enorme calidad no aceptaba que no diese ese paso adelante que le hubiese catapultado a los olimpos de la tauromaquia. Me revelaba ante su falta resolución en muchos momentos de su carrera. En cualquier caso Finito ha realizado en esta plaza faenas para la historia, autenticas obras de arte. Ha cuajado toros de una belleza indescriptible.

Ahora que se cumplían los 25 años de su alternativa pensaba que debía conmemorarse esa ocasión y darle el esplendor, el lustre y la grandeza que merecía el acontecimiento. Por él y por Córdoba. Es actualmente el único matador que nos identifica en el escalafón. No ha sido así, me apenó profundamente la pobre entrada que registraba el coso a la hora del espectáculo. ¿Por qué somos los cordobeses así? Las únicas corridas que se montan son en la Feria de Mayo y cada año menos. ¡Que pena! Así nos luce el pelo. No recordamos los buenos momentos propiciados por este torero. ¿Ingratos? ¿Desagradecidos? Yo pienso que sí. Próximos a él en esos duros momentos muy pocos, Benítez y Montilla. Naturalmente, no podían faltar sus fieles amigos Ricardo Gallardo y Juan José Padilla.

Y para final la crítica, en este caso benevolente. Sobró el paripé de los reconocimientos del ruedo por los subalternos. Aguantamos impávidos tres cuartos de hora la comunicación de una determinación que ya estaba adoptada de antemano.

El aguacero sirvió para tapar el bochorno que hubiese significado dar la corrida con la plaza de toros vacía. Según tengo entendido se habían vendido alrededor de mil quinientas entradas; ¿con qué ánimo iba a actuar el matador? La lluvia caída, además de limitar las perdidas a la empresa, vino, en cierto modo, a dulcificar la efeméride.

Alfonso Gómez López

Un ciclo taurino sin identidad

LA feria taurina de Nuestra Señora de la Salud ha terminado y lo ha hecho de tal modo que da la sensación, por su brevedad y por su diluida trascendencia, de que ni siquiera ha llegado a comenzar. Los carteles del ciclo de Los Califas, elaborados por la empresa mexicana FIT Tauromaquia, ya apuntaban de antemano hacia una Feria descafeinada por la falta de novedad y de ambición a la hora de componerla, pero el hecho de que la lluvia echase por tierra el festejo más significativo por su simbolismo, y con el que Finito de Córdoba iba a celebrar su 25 años de alternativa, dio pie a que la propuesta taurina de la Feria de Mayo quedase todavía más deslucida hasta el punto de resultar impropia de una ciudad como Córdoba.

Basta en ese sentido ver los carteles de otras urbes españolas y francesas con mucha menos tradición para darse cuenta de que la crisis que padece la fiesta en todo el país a raíz de la recesión económica es por aquí muchísimo más intensa que en otros lugares. Y no se trata, como querrían ver algunos, de que aquí el legítimo movimiento antitaurino, que por supuesto existe, tenga más fuerza o dinamismo que en otros lugares, sino que la gestión que se ha hecho de la fiesta en las últimas décadas ha tenido efectos calamitosos y eso ha provocado que Los Califas sea hoy una plaza poco respetada y que la afición cordobesa se haya visto disminuida hasta el punto de que sea muy infrecuente ver los tendidos como en los grandes días.

La Sociedad Propietaria del coso, que al cabo es la principal responsable de lo que ocurre en el albero, debería por su propio bien reflexionar sobre lo que aquí está sucediendo y tratar de adoptar las medidas adecuadas para que Los Califas retome la senda perdida y vuelva a ser una plaza importante y respetada en el calendario taurino español.

También la afición, que en Córdoba ofrece un perfil fraccionado y a menudo poco visible, tiene tarea por delante si quiere ponerse en marcha para que sus exigencias no caigan en saco roto un año tras otro mientras la tradición taurina cordobesa se va desdibujando hasta ser una simple caricatura de lo que fue en los buenos tiempos. Y eso no pasa sólo por esperar a la Feria, sino por mostrar un apoyo firme a la cultura taurina en su totalidad y por intentar dar respaldo a los jóvenes novilleros cordobeses que empiezan en la Escuela Taurina y que son el único signo de esperanza que ahora mismo se percibe.

Del ciclo de 2016, más allá del éxito de Hermoso de Mendoza en los rejones y de los buenos apuntes de algunos novilleros en la tarde del jueves, no queda sino decir que fue una decepción predecible que ni siquiera el mejor Finito de Córdoba podría haber salvado.

Ojalá, por el bien de una cultura que en Córdoba tiene un papel relevante desde hace décadas, algo así no se repita. Ir a peor, eso sí, parece imposible.

OPINIÓN: De película

Por Rafael Cué.

David Mora es un torero madrileño de 35 años; su concepto del toreo es clásico, elegante, sobrio y refinado. Con 14 años se enroló en la Escuela Taurina “La Princesa”, en la localidad de Alcorcón, y ahí comenzó la aventura. Cuatro años más tarde ingresó a la escuela taurina “Marcial Lalanda”, de Madrid. Asiduo participante de las capeas en la región de Guadalajara, España, donde le curtieron el carácter. Cualquier sacrificio era válido con tal de ponerse delante de un toro aunque fuera en la calle de algún pueblo serrano.

Así llegó la alternativa y la vuelta a empezar en esa incansable lucha por ser torero. Momentos buenos, momentos malos, como todos. El sacrificio como norma de vida y la ilusión puesta en un sueño. Llegaban los triunfos y la hora de dar la cara ante el toro en las grandes plazas y las grandes ferias, alternando con las figuras. El sueño se empezaba a cumplir, la responsabilidad creció y David dio la talla.

San Isidro 2014, Madrid, 21 de mayo. En el primer toro de la tarde, de nombre “Deslío”, de la ganadería de El Ventorrillo, David se fue a hincar frente a la puerta de toriles para pegarle una larga cambiada al toro y así demostrar sus intenciones; el toro salió y se abrió un poco a la izquierda, quedando David un tanto atravesado, el toro lo vio y se fue por él como un tren, David hizo la suerte, pero el toro no obedeció al capote y se lo llevó por delante con el pitón derecho apuntándole en la ingle al matador; al sentir al torero volvió por él, y cornándolo en la axila le dio escalofriante voltereta, con celo le pegó hasta cinco viajes con brutal violencia, el quinto derrote lo encontró inerte en el ruedo y le metió todo el pitón derecho en la parte superior del muslo izquierdo, lanzándolo varios metros adelante. Escenas dramáticas que muestran la crudeza del toreo y el poder de un toro. Escasos segundos que parecieron una eternidad. Un capote desvió la atención del toro, David intentó incorporarse y de su muslo brotó un chorro de sangre como tributo al sueño de ser torero. Se le iba la vida al hombre, lo levantaron y lo llevaron al quirófano, donde el Dr. García Padrós, un ángel del cielo puesto en esta tierra, tras seis horas de operación le salvó la vida. Arrancamiento de femoral, tremendos destrozos, además de una brutal golpiza y otra cornada menos grave en la axila.

El torero empezó de nuevo. Cero sensibilidad en la pierna y pérdida de movilidad. La vida siguió, la fiesta continuó con sus ferias y carteles, y David era un recuerdo ante la preocupación por su estado físico. El toreo es muy duro, es complicado imaginar lo que estos hombres son capaces de aguantar, de sufrir y de pelear por estar en la cara de un toro y ofrendar su vida con el objetivo de crear arte y alimentar el alma.

En el silencio, con discreción, sin vender la tragedia, David empezó a lidiar al toro que el destino le puso enfrente. Otra prueba más al espíritu de los valientes. Miles de horas de sufrimiento en una sala de rehabilitación, un súper atleta postrado en una colchoneta sufriendo para levantar 20 centímetros la pierna. En la mente, el toro, sólo el toro, ese animal poderoso, majestuoso, capaz de arrancarle la vida a un hombre con la certeza de un pitón y la fuerza descomunal de su ser. “Te ofrezco mi vida, toro, a cambio de darle gloria a tu vida”.

638 días después de la brutal cornada, David reapareció en Vistalegre y las sensaciones eran buenas. Valencia, Sevilla y Leganés avalaron el momento y la resurrección de un torero.

Miércoles 25 de mayo, Las Ventas de Madrid recibió a David con una clamorosa ovación tras el paseíllo y el torero lloraba, la emoción era enorme y el gesto de torería por parte de la afición conmovió. “Malagueño”, de Alcurrucén, pisó el ruedo; toro precioso de hechuras que empezó a embestir de forma extraordinaria. El destino le pagó a David las horas de sufrimiento, “Malagueño” le entregó su vida como tributo de todos los toros del mundo que mueren en un ruedo para darle vida a un arte que no todo el mundo aprecia. El toro bravo es el principal actor de la fiesta, sus valores, la bravura y nobleza le devolvieron a David en unos instantes la grandeza de su oficio. Se dio el milagro, un toro bravo entregado a la muleta de un hombre que sigue dispuesto a pagar con su vida la gloria de ser torero. ¡Qué grandeza!

Hoy la humanidad descarriada de sus valores, confundida, humanizando al perro e ignorando a sus semejantes, no se detiene a pensar y a reencontrar su esencia. Los valores de la tauromaquia nos guían a quienes amamos este arte para poder lidiar el mundo que hoy nos toca.

Faena, estocada y dos orejas con vuelta al ruedo al toro. David, que dos años antes entregaba su vida en el ruedo, el pasado 25 de mayo salió a hombros por la puerta grande. De película.

Twitter: @rafaelcue

Publicado en El Financiero

Ocho con Ocho: La gloria y el infierno Por Luis Ramón Carazo

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David Mora en Las Ventas. Foto El Mundo.

El toreo como metáfora desde hace siglos refleja situaciones humanas que hace un péndulo en el que se columpia, la vida, la muerte, el éxito y el fracaso o peor aún la indiferencia hacia lo que acontece en el ruedo, que como el planeta es circular, aunque los expertos ahora apuntan a que su forma es más de papá que de esfera navideña.

Hace más de dos años en el ruedo de Las Ventas de Madrid,  se produjo un hecho poco común, el de que la corrida se tuviera que suspender por las heridas sufridas por los tres actuantes, uno de ellos David Mora dejó de actuar alrededor de 18 meses y durante los mismos había dudas de que pudiera recuperar sus facultades ya no para torear sino también para seguir adelante con su existencia.

Por ello el 24 de mayo era una fecha especial en el serial madrileño, reaparecía en el mismo lugar en el que fue herido el torero local, acompañado del cariño del público, que reconoce los esfuerzos y el calvario de la recuperación de tantos meses, de quién tuvo la voluntad y la fuerza para recuperarse del grave percance que por poco le cuesta perder una pierna.

Desde el principio disfrutó David del cariño de los aficionados que llenaron a tope la plaza, situación que no es fácil y sino pregúntele al Juli que en cuanto pisa el albero de Madrid pasa por el infierno de las protestas y diatribas por lo que se supone hace fuera y dentro de las plazas.

En su primer astado, un extraordinario toro de Alcurrucén de los hermanos Lozano, con el capote firmó unos lances bellísimos, para que la juventud representada por Roca Rey en su turno de quites hiciera, unos lances por saltilleras que provocaron la respuesta por gaoneras de David que prendió el entusiasmo del  conclave.

La faena de muleta, remontó lo que pudo haber sido otra tragedia para David cuando quiso pasarlo por su espalda y el toro lo enfrontiló, golpeándolo y dejándolo aturdido por un minuto, para regresar sin pensarlo a fundirse en vibrante faena con un gran astado de nombre Malagueño, coronando la faena con la espada y cimbrando a quienes fuimos testigos de su renacimiento como torero y como ser humano, las dos orejas fueron premio a su faena y al toro la vuelta al ruedo a sus restos.

David apunta para ser una de las cartas fuertes de la temporada.

En Córdoba ciudad de califas del toreo, la corrida del 27 de mayo de 2016, fue la presentación de Ginés Marín un joven extremeño que en su segunda corrida como matador de toros dio muestra de un sello propio al torear con gran profundidad a los toros de Núñez del Cuvillo, una oreja fue su premio,  pero deja la impresión de que hay con el tiempo un torero de altos vuelos.

Talavante muy bien y El Juli pasando desapercibido,  aparentando estar viviendo horas difíciles de conexión popular,  aunque en Toledo y Aranjuez por las mismas fechas es cierto triunfó como no lo pudo hacer en Córdoba y en Madrid.

Para cerrar dice la canción de Napoleón (recién puesto de moda por una nueva versión de algunos de sus muchos éxitos pasados) lo que un día fue no será y entre la lluvia pertinaz y la  poca asistencia del público el 28 de mayo de 2016, se suspendió una corrida de distintos hierros que iba a lidiar en solitario Finito de Córdoba, quién está urgido a 25 años de alternativa de un triunfo que le vuelva a colocar para pasar lista a la hora de conformar los carteles.

Así las cosas y al relance, unos viven la gloria y otros el infierno del toreo que para algunos es la vida misma reflejada en el ruedo.

Morante embruja Aranjuez con su arte

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Morante borro con su arte una actuación artificial y vulgar del Juli.

“Morante de la Puebla” con dos  orejas, salio hoy a hombros en la tradicional corrida de San Fernando de Aranjuez (Madrid).

D S y S.

Morante no estaba. O eso parecía, a juzgar por el escaso esfuerzo realizado en sus dos primeros toros, sobre todo en el primero, un ejemplar que tan solo aguantó dos tandas antes de venirse abajo.

Algo más lo intentó en el tercero, pero fue más apariencia que realidad. El de Alcurrucén sembró cierto desconcierto en el segundo tercio, aunque el de La Puebla no se contagió de ese desorden, logrando sacar varios derechazos enroscándose a su oponente, si bien el trasteo nunca tomó vuelo.

Pero salió el quinto, de Garcigrande, y después de que El Juli cortara dos orejas en el cuarto, Morante tenía que hacer algo si quería puntuar. Y puntuó. Vaya si puntuó.

Ya en el recibo de capote meció las embestidas a la verónica; y con la muleta, un deleite de toreo al natural, con tres en concreto que todavía duran. Maravilloso. Qué arte sin afectación, qué sabor, qué manera de inundar la escena con su torería.

Y de este modo, con un solo toro, y habiendo quedado casi inédito en sus dos primeros, un torero de su corte salvó su tarde. Y algunos, con esa faena, salvarían una temporada. Bueno, algunos, no serían capaces de torear así en muchas temporadas.

El Juli, por su parte, se encararo con un espectador en su segundo, lo mismo que ocurriría en el sexto, contestando a un “Ponte derecho”.

Al final, los dos salieron a hombros en una tarde en la que quedó claro que tocan por distinto palo. Totalmente.

FICHA DEL FESTEJO.- Dos toros -primero y segundo- de Victoriano del Río; dos -tercero y cuarto- de Alcurrucén y otros dos -quinto y sexto- de Garcigrande, bien presentados en general y de variado comportamiento. Muy venidos a menos demasiado pronto los dos primeros; encastados tercero y cuarto; bueno el quinto, de nombre Descorchador, número 59, premiado con la vuelta al ruedo; y noble y justo de fuerza el sexto.

José Antonio “Morante de la Puebla”, de catafalco y oro: pinchazo, media atravesada y dos descabellos (silencio); pinchazo, estocada y descabello (silencio); y estocada (dos orejas).

Julián López “El Juli”, de azul noche y azabache: pinchazo y media trasera (silencio); estocada trasera al Julipie (dos orejas con algunas protestas); y estocada trasera al Julipie (oreja protestada tras aviso).

La plaza registró más de tres cuartos de entrada en los tendidos.

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FERIA DE SAN ISIDRO: ¡Gladiator!

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Rafaelillo, con la espada en su segundo toro de la tarde. KIKE PARA.

Un heroico Rafaelillo conmovió a la plaza con un derroche de pundonor y arrojo ante el toro más complicado del certamen.

Por Antonio Lorca.

Cuando Rafaelillo se perfiló para matar al cuarto de la tarde -el reloj se acercaba a las ocho y media y una ligera brisa se abría paso en los abarrotados tendidos-, la plaza guardó un silencio sepulcral. Momentos antes había acariciado el peligro inminente y tocado con la palma de los vellos la conmoción; ahora, llegaba el instante crucial, la moneda al aire de la gloria o el olvido. ¡Psss…! El torero sudaba la camisa como si fuera pleno agosto, despeinado no por el viento sino por la tensión, y muchos cruzaban los dedos para que la estocada culminara una actuación heroica, inventada sobre el arrojo y el pundonor. Rafaelillo centró la mirada en los astifinos pitones del toro, levantó la espada, mostró la muleta…

El público mantuvo el corazón encogido porque acababa de presenciar una de esas actuaciones inolvidables en las que un hombre de cuerpo entero se juega la vida sin cuento ante un toro fiero que no tenía un pase, que miraba con aviesas intenciones la figura pequeña vestida de luces y pugnaba por darle un susto para toda la vida.

Lo había recibido de salida con unos sabios capotazos con la estampa arqueada que despertaron el interés de los tendidos; acudió el toro tres veces al caballo, pero sin alegría, y cumplió no más allá del puro compromiso. Fue brillantemente banderilleado por José Mora y Pascual Mellinas, que saludaron al respetable con todo merecimiento.

Y cuando Rafaelillo tomó la muleta nada hacía presagiar el complicadísimo comportamiento del animal. Tanto es así que el torero se fue a los medios y brindó la faena a la plaza.

Pero, amigo, el toro es un gran misterio, presto siempre para las sorpresas. Y este, Malagueño de nombre, pronto se quitó de careta y se mostró como el animal más peligroso de lo que va de feria. Desconocía, entonces, el toro que tenía delante uno de los toreros con más conocimiento y técnica en el manejo del peligro. Rafaelillo estudió la situación con fugaz detenimiento, diseñó una estrategia inteligente, se abrió la chaquetilla, enseñó su corazón, esquivó malas intenciones de su rival, le robó algún natural meritísimo, vendió con picardía el extremado peligro del contrincante, hizo del miedo una catarata de emociones y, cuando había demostrado que el toro no tenía un pase, ya se había guardado al público en el bolsillo, arrebatado por el emocionante sufrimiento de una cogida que no estaba en el guión porque el protagonista había escrito un giro inesperado en cada instante.

En un gladiador estaba transformado Rafaelillo ante un toro fiero, bronco, e indómito que se rindió ante el arrojo inteligente y portentoso del torero. No tenía un pase, pero sí una lidia valerosa; y mientras el toro buscaba y rebuscaba carne, Rafaelillo volvió a robarle dos naturales que supieron a gloria tranquilizadora.

Arrebatada y conmovida estaba la plaza entera -esa sensación inexplicable que llega muy dentro- cuando Rafaelillo centró la mirada en los astifinos pitones del toro, levantó la espada, mostró la muleta… Y pinchó… ¡Oh…!

El lamento fue profundo y prolongado porque una de las orejas de ese toro tenía propietario desde que se paseó como un luchador sin mácula delante de todos. Una clamorosa vuelta al ruedo fue el premio al triunfador de la tarde, a un torero que no es artista, que nunca gozará del favor de los exquisitos, pero que hace tiempo que se ganó el respeto y la admiración de quienes consideran que esta profesión es patrimonio de los titanes.

Solo por eso, por esa lucha sin cuartel entre un hombre y un toro, mereció la pena la corrida. El resto, nada. Los toros de Adolfo Martín decepcionaron por su sosería, por su nobleza bobalicona, por su andares sin fondo y por su falta de casta, como el primero de Rafaelillo.

Decepcionó Castella, que no mostró frescura ante un lote que se dejó dar pases con muy poca gracia. Parte del público exigió al torero que se colocara donde mandan los cánones, pero hizo poco caso. Por eso, su toreo dijo poco, casi nada, aunque algunos naturales al quinto parecieran decir lo contrario. “El toreo es en redondo, Sebastián”, le gritaron desde el tendido, y tenían razón.

Tampoco tuvo su tarde Escribano. En su primero, falló por dos veces en el arriesgado par al quiebro sentado en el estribo, y salvó el honor en el sexto corrigiendo el error. Dio muchos pases, se puso tan pesado como Castella, y toda su labor pasó entre silencios.

Martín / Rafaelillo, Castella, Escribano

Toros de Adolfo Martín, bien presentados, de juego desigual en los caballos -acudieron prontos, pero no hicieron pelea de bravos-, blandos, sosos y descastados. Muy bronco y dificultoso el cuarto.

Rafael Rubio Rafaelillo: dos pinchazos -aviso-, estocada (silencio); pinchazo y casi entera -aviso- (vuelta).

Sebastián Castella: -aviso- pinchazo, y buena estocada (división de opiniones); estocada (ovación y algunos pitos).

Manuel Escribano: bajonazo (silencio); media atravesada y tendida -aviso- y un descabello (silencio).

Plaza de toros de Las Ventas. Vigésima quinta corrida de feria. 30 de mayo. Lleno.

La corrida de hoy

Toros de Saltillo para Sánchez Vara, Alberto Aguilar y José Carlos Venegas.

Publicando en El País

Los Adolfos con Castella atraen todos los reflectores

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Toro de Adolfo Martín para hoy en Madrid. Foto Las Ventas.

Datoros.com nos cuenta las curiosidades del cartel del día de la Feria de San Isidro.

LAS CLAVES DE LA 24ª DE SAN ISIDRO, CON DATOROS.COM

Sólo seis toreros en la historia han cortado orejas a los toros de Adolfo Martín en San Isidro: El Fundi, Miguel Abellán, Óscar Higares, Antonio Ferrera, Miguel Ángel Perera (2) y Manuel Escribano. Además, en Otoño lo han logrado Robleño, Urdiales, Serafín Marín y Antonio Ferrera.

Van tres años consecutivos cortando, al menos, una oreja a una corrida de Adolfo Martín en Madrid.

En caso de que un torero puntuara en este San Isidro, sería la mejor racha de esta ganadería superando lo que ocurrió entre las temporadas 2000 y 2002.

Esta temporada, Rafaelillo ha cortado una oreja en la Feria de Fallas de Valencia y otra en la Feria de Abril de Sevilla. Nunca en su carrera había llegado a San Isidro habiendo puntuado en dos plazas distintas de 1ª Categoría españolas.

La espada le privó a Rafaelillo abrir la Puerta Grande en el pasado San Isidro, lo que le obligó a dar una vuelta al ruedo. No corta una oreja en Madrid desde 2010. 

Castella repite con los Adolfos tras lidiar, en la pasada feria de San Isidro, la primera corrida de su carrera con este hierro. Fue silenciado en sus dos ejemplares.

Tercera tarde para Sebastián Castella en esta feria. En sus dos comparecencias anteriores se fue de vacío.

El último francés que desorejó a un Adolfo Martín fue Román Pérez en agosto de 2010 en Villacastín. Castella podría conseguirlo de nuevo.

Sebastián Castella puede empatar con José Tomás a toros desorejados en Las Ventas en el Siglo XXI. El francés lleva 3 frente a los 4 del torero de Galapagar.

Manuel Escribano se puede convertir en el primer torero en la historia de San Isidro en puntuar dos años diferentes con la ganadería de Adolfo Martín en esta feria.

Escribano es el torero en activo que más toros de Adolfo Martín han desorejado (3) entre plazas de 1ª y 2ª Categoría.

Sebastián Castella y Manuel Escribano ya mataron la corrida de Adolfo Martín el pasado año. Entra Rafaelillo en sustitución de Diego Urdiales.

Fuente: COPE

Rencoroso, ¿No?

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Un contrariado Finito tras la suspensión de su encerrona.

De S y S.

¿Recuerdan a Ricardo Ramírez? Sí, el empresario venezolano que en el 2014 tuvo un affaire con Finito que dejó a este fuera de la Feria y a él lo puso en la casilla de salida.

Pues esto es lo que escribió el sábado en Twitter: «El torero de Sabadell no metió ni a su familia en Los Califas. Debería retirarse».

«No me alegro, pero me corre brisa fresca por el rostro».

Rencoroso ¿No?

«Aguanté la corrida con una cornada para salir a hombros»

Por Rafael de la Haba

El 27 de mayo de 1992, Rafael González Chiquilín (Córdoba, 1968) se doctoró en Los Califas y abrió la puerta grande.

El día de su alternativa se vivió en medio de una gran expectación, con la plaza llena. ¿Cómo recuerda el ambiente que hubo?

-Ese día no se me puede olvidar. Fue muy especial. El día con el que sueña todo chaval que quiere ser torero. Y con esa plaza llena y esa Córdoba volcada, la verdad es que fue un sueño.

El lío en los corrales, con toros repescados, hizo temer por la suspensión. ¿Cómo lo vivió?

-La verdad es que, en un día tan importante, yo estaba en el hotel totalmente ajeno a eso. Lo que estaba era deseando de vestirme de torero y tomar la alternativa.

-Con un cartel de categoría.

-Ya ves. Un padrino como Curro Romero, un figurón y un mito del toreo, y de testigo Julio Aparicio, otro torero con un arte sensacional. La verdad es que para mí fue un sueño cumplido, y mucho más en tu tierra.

La crónica de Diario CÓRDOBA destacaba que supo sobreponerse a la presión de la responsabilidad, y con dos toros que, por otro lado, tuvieron sus cositas.

-Sí, la verdad es que tuvieron sus complicaciones, pero en esos momentos tienes que sobreponerte porque era un día muy importante. Los toreros sabemos llevar esas circunstancias.

Por cierto que el de la alternativa le dio una cornada de la que el público no se enteró porque usted no entró en la enfermería.

-Al entrar a matar me dio una cornada en el muslo derecho, pero sabiéndolo, y tras haber cortado una oreja, aguanté toda la corrida y maté el sexto porque mi sueño era salir por la puerta grande y triunfador de esa corrida. Después de que me sacaran a hombros [obtuvo otro apéndice en su segundo] me fui para el hospital Reina Sofía todavía vestido de torero y allí me operaron.

-¿Qué supusieron para Córdoba aquellos años de competencia entre usted y Finito?

-Muchísimo. Fue una época muy bonita que recuerdo con muchísimo cariño. Córdoba se volcó, se volvió a hablar de toros, ilusionamos a los que eran aficionados y los que no y la ciudad se dividió entre finitistas y chiquilinistas. Córdoba vivió una etapa muy bonita con nosotros. 

Publicado en www.diariocordoba.com