Madrid – Feria de Otoño: Román tira la moneda al aire y sale cara

Momento en el que el sexto fuenteymbro voltea fuertemente a Román. JAVIER BARBANCHO.

El valenciano vuelve a cortar una oreja en Madrid a puro huevo con un toro muy complicado de Fuente Ymbro y asusta con su actitud de valor desnudo.

  • ZABALA DE LA SERNA – Madrid.

Una pancarta en el tendido “7” despedía a la actual empresa de Las Ventas y daba la bienvenida sui generis a la nueva: “Adiós Taurodelta. Simón prepárate. Seremos exigentes”. Con cariño, la afición, se leía entre líneas. En Madrid somos así. Ni 100 días de gracia.

Del Día de la Virgen de la Palomaregresaban Eugenio de Mora y Román con su crédito renovado. De ferragosto al abono. La ley de la compensación a falta de otros mimbres.

Román se la jugó a pelo. De una manera sincera, pura, ingenua. El tío puesto ahí con la muleta en la izquierda y el toro de Fuente Ymbro merodeando las espinillas. Rebañaba como se revuelven los tiburones olfateando la presa y la sangre. Al natural se venía por dentro. A cambio se desplazaba un pelín más. Silbaban los tornillazos y las balas y resonaba el ¡ay! más que el ole. Faena de miedos de cinco tandas zurdas con una verdad que asustaba. Los reflejos veloces de Román le libraron en más de una ocasión de la cornada por milímetros. Desde el desarme en los albores de la obra, cuando el castaño fuenteymbro era más cabrón, si cabe, por el derecho, el chavallanzó la moneda al aire. Y salió cara cuando metió el brazo hasta los gavilanes con la espada y cayó la oreja que los más exigentes protestaron. Ya ves.

Román volvió a salir ante el horroroso sextocon su actitud de que sea lo que Dios quiera. Esa forma de ponerse a que pase lo que tenga que pasar. Lo que tenía que pasar con semejante manso en oleadas fuerondos volteretones de espanto. De purito milagro se libró. Técnicamente Román no es un diestro, es un siniestro. Ahora, ni un ápice de mérito se le puede restar. Todavía tuvo oxígeno para pegarle unas manolas con la gente pidiendo la hora. Una ovación de despedida se anotó y se fue tan contento. Sin cambiar el rictus ni la sonrisa.

Eugenio de Mora se dejó enterito en el caballo un armado primero de Gallardo que debía de esconder su cuello debajo de un morrillo como una pelota de basket. O no tenía. La pelota le invitaba a llevar la cara por las esclavinas de los capotes. A Eugeniola veteranía le sirvió tanto como la nobleza del toro. Para manejar la media distancia, aprovechar el fogonazo de humillación en el instante del embroque y no dejarse tocar la muleta. Siempre por abajo cuando la humillación se perdía. Siempre puesta. Asíligó tres series diestras, tersas, intensas y breves. Digamos que el pitón bueno era el derecho. Porque por el izquierdo no quería coles el jandilla de Fuente Ymbro y se daba por satisfecho con el trío de tandas más la de rodillas de apertura. De Mora alargó desde entonces la faena sin reloj. Todavía con algún relumbrón coreado en redondo y un par de trincherillas de adiós. Aquello fue todo. Como dos faenas en una. Como si supiera que el feo y manso cuarto no le iba a dar opción alguna. Sorda la guasa.

Otro de correa más descarada resultó el quinto con su testa afilada. Una prenda gazapona, una depredador agazapado. A Juan del Álamo lo atrapó y lo sostuvo en el aire un tiempo eterno. De pitón a pitón se lo pasó. Y por fortuna lo soltó apalizado pero intacto. Se le había vencido cuando le proponía la izquierda. Aquello parecía la sede del PSOE. La calle Ferraz en armas. Toda la sangre de Juan pertenecía al toro.

Dentro de lo desigual de la corrida de FY el segundo, como el tercero, traían un tipo cierto y una armonía. Más el molde que la fuerza y el empuje. A Del Álamo se le rebrincó en la derecha sin irse. Lo quiso romper más en línea recta hacia delante y le enganchó mucho al natural. La cara suelta encontró muleta demasiadas veces. Hubo quien dio por bueno al toro. Ya lo decía el Gallo: “Hay gente pa tó“.

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Guadalajara: Todos los reflectores puestos en los novillos de Haro 

 

Antonio de Haro y su ganadería tendran un gran compromiso ante la exigente afición tapatía.

Con Sabor a Tlaxcala y Puebla en Guadalajara.

Por Luis Miguel Martínez.

Este domingo 2 de octubre a las 5 de la tarde, en la bella plaza de toros Nuevo Progreso en la capital tapatía de Guadalajara, habrá un ambiente con sabor a Puebla y Tlaxcala. Y es que la ganadería que dirigen don Antonio y don Vicente De Haro han enviado un encierro con hechuras y cara para los valientes que habrán de partir plaza. Todo ello en el marco de la temporada de novilladas de este coso jaliciense. En la papeleta aparecen los nombres de Diego Emilio, Javier Castro y el poblano Héctor Gabriel. Un cartel rematado empezando por la categoría del ganado, pues esta cabaña brava siempre ha apostado por la seriedad de sus encierros así como por la bravura que distingue al estado de Tlaxcala.

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Además de su actuación de este domingo 2 de octubre en Guadalajara, el poblano Héctor Gabriel pasará un día antes la aduana de la plaza Antonio Velázquez del restaurante Arroyo en la ciudad de México. Donde ha sido programado para su actuación en la semifinal del certamen “Descubriendo un torero”. 

Leer más: El Sol de Puebla

El Cid: “Sé que he perdido el favor del aficionado y quiero recuperarlo”

El torero Manuel Jesús, ‘El Cid’, en la Feria de Abril de 2016. PACO PUENTES.

Por Antonio Lorca.

Manuel Jesús El Cid (Salteras, Sevilla, 1974) estará un año más en la Feria de Otoño de Madrid, precedido por el indulto de un toro de Adolfo Martín el pasado 30 de julio en Santander, y un resonado triunfo ante un ejemplar de Victorino en la feria de Logroño. Vuelve cargado de ilusión después de una larga etapa de desconfianza e inseguridad.

Su hoja de servicios es intachable tras 16 años como matador de alternativa. Producto de su propio esfuerzo, ha sorprendido muchas tardes por su excelso toreo al natural, y con esa condición innata ha traspasado a hombros dos veces la Puerta Grande de Madrid y cuatro la del Príncipe de Sevilla, y otras tantas que se frustraron porque este Cid no ha sido nunca un espadachín sobresaliente. Después de la tempestad de éxitos llegó la calma, y el torero ha padecido una particular travesía del desierto que parece que ha tocado fin. Este domingo volverá a Las Ventas para enfrentarse a dos toros de Adolfo Martín, y afirma que arde en deseos de que se abra la puerta de cuadrillas.

“Voy a intentar estar a la altura de la situación que disfruto en estos momentos”, asegura el torero. “Me veo con ganas para reencontrarme con el mejor Cid de años atrás, el que añora la afición de Madrid”. Afirma que no le han sorprendido los triunfos de Santander y Logroño tras una larga etapa de oscuridad profesional. “Llevo mucho tiempo de intenso entrenamiento, y me siento al cien por cien física y técnicamente. Sabía que el premio podía aparecer en cualquier momento, a la espera de que surgiera un toro que persiguiera la muleta por abajo en quince o veinte muletazos. Así, ha ocurrido lo que todo aficionado quiere ver: un toro bravo y una faena vibrante y profunda; vamos, que lo único que hice fue torear”.

De todos modos, El Cid reconoce que los últimos tiempos no han sido de vino y rosas. “No sé qué me ha podido ocurrir; quizá, no ha habido comunión con los toros al comienzo de la temporada. A mí, Sevilla y Madrid me marcan mucho y, si el toro no repite, es difícil que mi concepción del toreo llegue al público”.

De todos modos, asume que su toreo ha pecado de aceleración y falta de hondura. “Quizá, sea así. Quizá, me he acelerado cuando las cosas no salían y me asaltaban las dudas y las ganas. Cuando el toro no te permite ligar los muletazos, falta algo; y he pretendido sustituirlo con un tipo de toreo distinto del que yo concibo, y es entonces cuando todo el encanto se rompe.

Malas rachas

“Todos los días no se puede pintar un cuadro. Y hay que tener en cuenta la suerte, las buenas y malas rachas, que ninguna dura eternamente”. “Pero sé que he perdido el favor el aficionado”, admite. “El mundo del toro es así: cuando no cortas orejas, aparecen las dudas. Pero hay que mantener la cabeza fría, la ilusión y la preparación constante para dar la vuelta a la situación en un cuarto de hora. Eso ocurrió en Santander y Logroño, y lo que me ha permitido recuperar la confianza del aficionado exigente. Y ahora quiero confirmarla en Madrid”.

Está convencido el torero sevillano de que en la Feria de Otoño se verá a un artista renovado. “Creo que sí; al menos —afirma—, saldré sin la presión de la necesidad de cortar las orejas, que, muchas veces, te encorseta. Cuando te vistes el traje de luces, tu mente está en la Puerta Grande, y ese sueño se puede convertir en un impedimento para expresar el toreo”.

Sea cual sea el resultado, El Cid manifiesta su intención de seguir adelante. “Continuaré mientras haya aficionados buenos que deseen verme; pero no olvido que la vida son ciclos, y hay que ser inteligente para saber cuándo se acaba el tuyo como torero. De momento, mantengo la ilusión, que es lo más importante”.

A pesar de todo lo bueno y malo vivido, asegura sentirse muy satisfecho con su carrera. “He conseguido metas que ni siquiera imaginaba cuando comencé, y creo que tengo el respeto de los aficionados, espectadores y taurinos, que es lo que más me llena”.

Y se atreve, por último, a hacer un balance crítico de su carrera: “He sido honesto, demasiado honesto muchas veces; nunca he escatimado esfuerzos. He sido un torero de verdad, y he sufrido años de altibajos. La muerte de mi padre, por ejemplo, me afectó mucho. Para hacer una obra de arte ante un toro hay que estar anímicamente bien, y yo no siempre lo he estado. Pero he pretendido salir adelante sin perderle la cara al toro, y con una meta en la cabeza: mejorar y torear mejor cada día. Y en ello estoy…”.

Publicado en El País.

Ocho con Ocho: Los niños Por Luis Ramón Carazo

Por Luis Ramón Carazo.

El domingo pasado en la novillada sin picadores, que se celebró en La México el domingo 25 de septiembre de 2016, hubo un intento de manifestación contra las corridas de toros y en particular contra la asistencia de los menores de 14 años a los festejos taurinos en todo el país, organizada por el Partido Verde Ecologista, como muestra de su oposición a un espectáculo que es parte intrínseca de nuestra cultura, arte y tradición.

Con el transcurrir de los años, se ha venido gestando una corriente en contra de la tauromaquia, por aquellos como el diputado Jesús Sesma, cabeza visible del partido de marras, quienes comemos alrededor de 6 millones de reses al año en nuestro país y que se escandalizan por 25 mil animales, que en promedio en el mismo lapso se sacrifican y también se comen, para poder ejecutar el ritual taurino.

Los políticos huelen o tienen información de tendencias y saben que un amplio sector de la sociedad no es afín a las corridas de toros y por eso le apuestan en su contra, ignorando que existimos millones que creemos en los valores intrínsecos del toreo y que incluyen la devoción por el toro como uno de los animales más bellos de la creación.

Entenderlo significaría respetar nuestro derecho a custodiar una tradición heredada de hace casi quinientos años, 490 para ser más preciso y además entender, que la crianza y la lidia, involucran un respeto hacia la naturaleza del animal como no la tienen ni tendrán, quienes pretenden prohibirlo.

Arguyen violencia cuando existen otras formas verbales y gráficas que la promueven más que el ejercicio del toreo. A mis conocidos y a un servidor nos pasa con nuestros cercanos que algunos no lo aprueban y otros si, incluyendo a nuestros hijos y no conozco alguno que lleve por la fuerza a sus hijos, amigos o parientes, respetando su ideología que finalmente es por lo que clamamos todos, libertad de pensamiento.

Ahora sustentados en preceptos de la ONU, es que pretenden coartar la libertad de acceder a la tauromaquia como parte de la cultura de algunos países a los menores, negando el derecho que la misma ONU estableció respecto a recibir informaciones e ideas de todo tipo y el respeto a la libertad de pensamiento, conciencia y religión, además de constituir el derecho de los padres a guiar al niño en el ejercicio de su derecho de modo conforme a la evolución de sus facultades.

El artículo 26 de la Declaración Universal de Derechos Humanos consagra el derecho preferente de los padres a escoger el tipo de educación que habrá de darse a sus hijos.

Me parece que lo que se debe promover es más responsabilidad paterna y luego los hijos decidirán lo que les gusta hacer o no que finalmente es privilegio de cada ser humano, prohibir nos llevaría a debatir no solamente sobre los toros sino de muchas otras actividades que promueven la violencia y esas no parecen preocupar a nadie.

En los estados de nuestro país dónde han conseguido la prohibición de la entrada a los toros de los menores, en pocos meses han tenido que dar marcha atrás y ello constituye un desperdicio de tiempo y dinero que nuestro mundo no tiene el derecho de usar, en aras de prohibiciones que atentan contra el libre albedrío tan necesario para construir la tela del futuro.

Si el toreo muere por la falta de afición es una cosa, que lo quieran matar por decreto es bochornoso, por parte de quienes oliendo un probable éxito electoral no les importa pisotear los derechos individuales tan maltratados en un país como el nuestro.

Que conste y que se tome en cuenta, no se vale ignorar a tantos de golpe y porrazo.

En Otoño caen las hojas, y en Las Ventas, los Tajirreinas de Pepito Veragua

 

Por José Ramón Márquez.

Innumerables veces se ha dicho que aquél que quiera conocer España le bastaría con ir a los toros, donde encontrará una perfecta radiografía de la sociedad y de las cuitas nacionales, mucho mejor que los estudios de campo de los sociólogos, de los de las encuestas y de toda esa caterva que explora el alma nacional desde sus zahúrdas. 

Viene esto a cuento porque hoy, primer festejo de la Feria de Otoño, corrida número 58 de la temporada madrileña, la Plaza de Las Ventas era como el PSOE: un cisco de cosas que poco tienen que ver con la deseable normalidad del día a día, los benhures de la mula actuando de partido bisagra en la obtención de orejas a cambio de la propinilla; el que se va a brindar a Padrós y le hace salir al ruedo, como quien saca a paseo a Felipe González; el que se quita la chaquetilla y se pone a torear en mangas de camisa, para ver a quién convence con el rollo descamisado; el del penco que se pasa de la raya una, dos veces porque le sale de la Ejecutiva; el mono que se aferra al rabo del novillo como Sánchez a la poltrona; el amo del penco que se encara feamente con el tendido, como si dijéramos con la militancia, y ésta de manera harto primaria le lanza almohadillas y se lo afea al otro mono, que nada tenía que ver con el cisco; el que se tira la faena entera a chillidos con el toro, como un tertuliano carrilero, y el toro, ese animal desfallecido como un partido sometido a una sangría de votos en cada elección. 

Poco más o menos todas esas circunstancias se dieron hoy en la Plaza, y luego habrá quien diga que los toros son un espectáculo aburrido, que el que se aburre es porque quiere.

Para inaugurar la última Feria de Otoño de los Choperon’s Father & Son no se les ocurrió mejor idea que traerse desde Talavera de la Reina una novillada de don José Miguel Arroyo Delgado, conocido cariñosamente como Pepito Veragua, que es una en dos, diríamos: la mitad de esa Ejecutiva está compuesta por  El Tajo, cuyo hierro es un 8, y la otra mitad de la misma es La Reina, cuyo hierro es un 4, la cara de tu retrato. 

Se conoce que los empresarios se quedaron tan contentos de lo que echó el ganadero en la del 2 de mayo -la de la desencajonada aquélla que no tenía nada que ver con lo que salió por chiqueros- que pensaron en reconocerlo públicamente trayendo en otoño, en este definitivo otoño del Patriarca Choperita, seis juguetones novillos, cuatro del 8 y dos del 4, para que enseñasen a la afición madrileña las diversas maneras en que un bóvido puede demostrar su debilidad, su ausencia de fuerzas, su congénita tontería y las demás señas propias del  neotoro creado para ir y venir y para no dar problemas, que bastantes sinsabores nos da la vida como para aumentarlos con los del toro. 

La cosa es que, lo repetiremos una vez más, desde el señor Curro Cúchares hasta aquí, no ha habido matadores de toros que hayan tenido brillo como ganaderos (aquí alguno dirá: “¡Falso! ¡Ahí tienes a Manolo González!”) y no parece que Pepe Veragua vaya a romper la racha con sus Tajirreina del 8 x 4. Lo que nadie puede negarles a los novilletes era su cromatismo, que eso también es cosa digna de reseñarse, que hubo dos castaños, uno de ellos bragado meano y bocidorado,  dos jaboneros, un negro listón y un colorado ojo de perdiz. 

El negrito se fue por donde vino tras el pañolazo verde de don Justo Polo y lo sustituyó otro negro de Ave María, que llevaba el hierro de la Mercedes, que fue propiedad del escrupuloso ganadero don Javier Molina (qDg), que a la postre fue el que más pareció un toro de lidia de todo el hatajo de semovientes que salieron por chiqueros.

Para el finiquito de los Tajirreina contrataron a Manolo Vanegas, Pablo Aguado y Rafael Serna, que volvía a Madrid tras el cornadón que le dio en junio uno de Guadaira.

Siempre andamos con la monserga de que no es lo mismo torear que dar pases y es que es verdad, es que no es lo mismo echar la muletilla -o la manta de Béjar- hacia adelante, embarcar la embestida del toro, mandar sobre él, llevarle toreado rompiendo el viaje, rematando atrás y volver a enganchar la embestida, y otra cosa es poner ahí la muleta a ver si el animal se quiere arrancar, sin mirar colocación ni terrenos, y cuando el bicho se viene porque le da la gana, ponerle el trapo delante hasta donde llegue el brazo, que el toro va y viene suelto por donde le parece y casi se va dando los pases él mismo, si es lo suficientemente bobalicón y falto de intención. 

Pues para abreviar podemos decir que ése ha sido el registro en el que se han  movido los tres aspirantes a matador que hoy hicieron el paseíllo a las seis menos veintitrés minutos de la tarde. Vanegas en su primero ha puesto un saco de vulgaridad y de tedio en un trasteo largo y sin objetivos, y en su segundo, inicio rabioso de novillero, más de lo mismo. Pablo Aguado en el bobalicón segundo se ha hinchado a poner la muleta para que el toro hiciese con ella lo que quisiera, pases y más pases sin tasa y sin nada que explicar, y en su segundo, el sobrero de Ave María, que tenía que torear, ha demostrado que no está en condiciones de vérselas de manera solvente con un toro que no sea una mona. El hecho de que en sus dos faenas cada cite haya sido puntuado con un bramido ¡Eh!, ¡Oh!, ¡Tor,,,! ¡Ven! ¡Eh! incomodaba tanto a la afición como, imaginamos, a los propios novillos. 

Y Rafael Serna se atascó con sus dos novillos, si bien es verdad que acaso el más parado de la tarde haya sido su segundo.

Ángel Gómez puso las banderillas con guapeza y torería al segundo y José Ney Zambrano picó al cuarto con gracia de buen piquero y buen jinete.

Fuente: http://salmonetesyanonosquedan.blogspot.mx

Destaca Pablo Aguado pese a la novillada de Joselito

Momento en el que el novillo de Ave María coge de forma espeluznante a Aguado. JAVIER BARBANCHO.

El novillero sevillano brilla por su buen concepto y recibe una escalofriante voltereta que a punto estuvo de pasar a mayores

Por Gonzalo I. Bienvenida – Madrid.

Comenzó en Madrid la Feria de Otoño más extraña que se recuerda. Un antojo del destino provocó que el ciclo de octubre más flojo de la era Taurodelta coincidiera con su despedida como empresarios de Las Ventas.

La incógnita se apoderó del runrún de la tarde en la salida del quinto novillo, sobrero de Ave María. Pablo Aguado le esperaba en los medios de rodillas. La temeridad se materializó en violento volteretón. No quedaba espacio físico para que librase la tercera larga cambiada y el trastazo tuvo tintes de tragedia. El sobrero fue geniudo y no dejó rematar una interesante actuación a Aguado. Si en el quinto mostró la garra, en el segundo, de Joselito, había demostrado la clase que le define. Una media de quilates como preludio a la devolución. Varios naturales con personalidad y la constante intención de reunirse con estética. Torero a tener en cuenta.

Madrid debió hacer ejercicio de memoria con Rafael Serna. En junio un novillo le partió la femoral y la safena, algunos se enteraron en el brindis a García Padrós -su salvador-. El primero de su lote fue un jabonero que se vino abajo. Fácil con el capote y seguro con la muleta, dejó destellos de su temple natural. Lo intentó todo con un parado sexto.

Manolo Vanegas resolvió con profesionalidad las asperezas del montado primero. Con la cara por las nubes desarrolló un comportamiento informal. El otro jabonero, el cuarto, fue a la postre el más encastado. Con la casta florecieron complicaciones que no oprimieron las ganas de agradar del venezolano.

EL TAJO Y LA REINA | Vanegas, Aguado y Serna

Monumental de las Ventas. Jueves, 29 de septiembre de 2016. Primera de la Feria de Otoño. Casi tres cuartos de entrada. Novillos de El Tajo y La Reina, descarada y fuerte de presentación y de poco juego por su escaso poder. Un novillo de Ave María lidiado como 5ºbis, rabioso. Manolo Vanegas, de grosella y oro. Estocada que hizo guardia (silencio). En el cuarto, estocada (saludos). Pablo Aguado, de verde botella y oro. Estocada trasera. Aviso (saludos). En el quinto, estocada muy trasera. Aviso (saludos). Rafael Serna, de cobalto y oro. Pinchazo y estocada trasera (silencio). En el sexto, metisaca y pinchazo (silencio).

Fuente: El Mundo

La tragedia, un entresijo ineludible de la fiesta

 

Por Xavier Toscano G. de Quevedo.

En los inicios del espectáculo taurino, que alcanza ya los nueve siglos, los historiadores describen cómo los caballeros y nobles de aquella época enfrentaban con valor la acometida que habían descubierto en este “raro y desconocido” ejemplar de la naturaleza encontrado en los bosque más abruptos de la sierra. 

Esto es en términos generales y muy breves, el origen de nuestro mágico y enigmático espectáculo.
Sin embargo, existe un vacío de información que ninguno de los tratadistas y estudiosos de nuestra historia taurina nos aclara: durante los años —seguramente muchas décadas, y por qué no siglos— seguramente la tragedia y la desventura llegó para muchos caballeros y sus ayudas de a pie, propiciado por las astas de los toros bravos. ¿Cuántos sucesos trágicos? No lo sabemos, pero seguramente fueron en número importante.

Hoy el estigma ineludible de nuestra fiesta continúa, y durante este año desafortunadamente se ha hecho presente en la persona del joven torero Víctor Barrio

Pero también deberíamos contar como una tragedia, la abrumadora cascada de embates y violaciones que viene recibiendo nuestra fiesta por una serie de políticos empeñados en imponer sus caprichosas ideas.

Dos fechas han marcado significativamente estos días de septiembre; por cronología no del año, sino de los días, referiremos en primer lugar al 25 de septiembre de 2011, fecha de la tragedia provocada por el egoísmo y la mezquindad de los dirigentes gubernativos en Cataluña, última corrida que se realizaba en la “Monumental de Barcelona”. Y recorriendo el calendario un día más, el 26 de septiembre de 1984 —han transcurrido más de tres décadas— el torero más importante de esos años era desgarrado, así de fatal, por las astas del toro “Avispado” en la plaza de Poso Blanco. ¡“El torero gaditano está gravemente herido, en la enfermería de la plaza los momentos son angustiantes, un hombre que ha vivido íntegramente para su profesión, está luchando por su propia existencia”!

Lo que estos dramáticos y conmovedores instantes representaron para la historia de nuestra fiesta, se han ido acrecentando cada día más con la pátina del tiempo. En el análisis de sus recuerdos, su transitar por los ruedos, y la remembranza de sus faenas van ganando a cada instante mayor fuerza y jerarquía, ya que es el significado y la constancia de un oficio que lo llevó a la cúspide del toreo.

Definitivamente sí. Por supuesto que sí envuelve a nuestra fiesta esa sombra ineludible de la tragedia, y claro que está presente en todos los ámbitos que la forma, por ello es grande, sorprendente y extraordinaria, es única.  

Pero volvamos finalmente al segundo de nuestros recuerdos de hoy,  y expresemos enfáticamente: ¡Qué gran torero fue “Paquirri”! 

Leyendas de hombres como él, son las que a través de los siglos han forjado las grandes de nuestra fiesta. Son elegidos de Dios, que con su entrega, sacrificio y firmeza han conquistado para la eternidad la gloria e inmortalidad en este trágico, sorprendente y mágico mundo, que existe y vive, únicamente gracias a la presencia de su Majestad: El Toro Bravo.

Publicado en El Informador.

Sobre el Blog

Por Antonio Lorca.
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Mientras un toro de encastada nobleza y un héroe artista sean capaces de fundirse en el misterio de la lidia y un solo aficionado se siente en la dura piedra de un tendido para asistir a un espectáculo inenarrable, la tauromaquia permanecerá viva por los siglos de los siglos.

O no.

Si el toro se convierte en una caricatura de sí mismo y el torero pierde su condición esencial, la fiesta corre un serio peligro de supervivencia. Si, además, triunfa la ‘humanización’ de los animales y desaparece la emoción inherente a este espectáculo, el futuro se oscurece.

Y esta es, desafortunadamente, la etapa que vive en el siglo XXI. La fiesta de los toros ha perdido interés, es objeto de una lacerante persecución, y se siente abandonada y sin pulso.

¿Tiene futuro? Sin duda. Pero deberá pasar antes por la UVI de una profunda regeneración interna que le permita situarse en la modernidad y recuperar las esencias olvidadas.

Para ello, hay que desnudarla sin miedo, y poner sobre la mesa sus miserias, sus pecados, y, también, sus grandezas. Un paso ineludible para evitar su desaparición definitiva.

Ese es el objetivo de este blog: informar y reflexionar con rigor, sin favor y sin temor. Buscar la verdad, aunque la encuentre solo en parte; defender la pureza, elogiar al poder cuando acierte, criticarlo cuando se equivoque y denunciarlo cuando abuse.

Aunque se fastidien algunos que, a estas alturas, aún siguen pensando que el mejor servicio que puede hacer el periodismo taurino es ocultar los errores del sistema y ser su más fiel besamanos.

Pues, no. No será así. Este es un blog impertinente. Como debe ser. Y que cada palo aguante su vela…

A fin de cuentas, se trata de recuperar el misterio de la fusión de un toro de encastada nobleza y un héroe artista. Y eso sí que merece la pena.

Via Al toro por los cuernos