​La Dictadura Del Hierro Forjado En El Albero. 

Por Luz María Ruano De Dios*

La visualización del reflejo de esos espejos donde cada mañana admiramos el caminar de nuestro día a día, son a veces espejos desquebrajados por grietas que algunas situaciones dejan desunidas y que ni el mejor hormigón es capaz de volver a fragmentar en un solo muro.

Muchas de las ganaderías que actualmente rigen las dehesas bravas españolas tienen un emblemático renombre, ganaderías formadas por líneas de sucesión de encastes genéticos nacidos de esos vientres de vacas madres capaces de poblar las nuevas eras de crianza de buen sonar. 

Una de esas ganaderías es la del ya fallecido D. Luis Algarra Polera. 

Tras la adquisición en 1975 de algunas vacas vientre madre y sementales de procedencia Juan Pedro Domeq y Diez, la selección de las nuevas camadas procedentes de ese hierro culminaba las exigencias de algunas figuras de la Tauromaquia, donde a la hora de lidiar exigen un toro bravo, noble, que embista, con fijeza, con raza y bravura. 

Tras el fallecimiento patriarcal de D. Luis Algarra Polera, los hierros pasaron a gestionarse por sus herederos, D. Luis Algarra Crehuet quien lleva un 34,14% y el Hierro Caballar y copropietario del Hierro de la ganadería D. Luis Algarra Polera, Doña Aurora Algarra Crehuet quien lleva un 51% junto a la administradora, Agrícola y Ganadera La Capitana s.a y Doña Teresa Algarra Crehuet quien tiene un 15% de dicho linaje.

Hoy nos centramos en uno de esos tres herederos D. Luis Algarra Crehuet propietario de uno de los hierros de la ganadería, la de Caballar, en donde las continuas desavenencias familiares hoy hacen temblar esos cimientos y esas raíces de esa ganadería en donde parecen haberse perdido los principios y valores por los cuales luchó su fundandor, quedando prácticamente una dictadura compuesta por las dos hermanas herederas y la gestora administradora en contra de su propio hermano, vetando así sus movimientos y la denegación continua de información de dicha ganadería de la que el es tan propietario como lo son ellas, dejando entrever de la adquisición de su porcentaje ofreciéndole tierras de baja infravaloracion catastral.

La actual imagen deteriorada de la ganadería hace que se replanteen volver a la crianza de ese toro con personalidad y carácter, regresandola a la primera línea de la sucesión genealógica, para que se gestione ese hierro sin obstáculos de por medio ni mediadores terceros, que son los responsables directos de laminar la ganadería. 

La deducción es que perdure ese toro bravo y no interponer ante los principios y valores de su crianza un papel pintado de colores llamado: dinero.

* Corresponsal Taurina Para Acontecer Zacatecano, México.

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