​Amor, Fiesta y Muerte. Tauromaquia como fuente de inspiración.

Por Miriam Nosti.


El arte, fenómeno social producto de un acto creativo, surge de la necesidad del ser humano de expresarse, de comunicar a través de los sentidos. Le Beaux-Arts, han encontrado inspiración en la tauromaquia, incluso la gastronomía, considerada según la división clásica griega, parte de las artes menores. Hoy me enfoco una obra que encierra 2 géneros de las bellas artes: música y literatura. La ópera “Carmen” de Georges Bizet.

Se estrenó en París en 1875 basada en la novela homónima de Mérimée. Puede decirse que es la más española de las óperas, entre sus tópicos se encuentran la gitana y el torero. Traspasó fronteras culturales y temporales, logró un alcance universal; sobrevive al escándalo y controversia causada por la gran modernidad del personaje central. Carmen, una mujer segura de sí misma, que ama la libertad y ama, al punto de desafiar a la muerte, a Escamillo, un torero.

En el cuarto acto el autor traduce en música la emoción que se vive en una plaza de toros ubicada en Sevilla. La gente se agolpa ante los preparativos para la esperada corrida de Escamillo, quien después de declarar su amor a Carmen, se despide de ella y sale al ruedo. El coro de este acto es para mí, el punto de mayor fuerza, las notas con las que identificamos esta ópera. Una transcripción de la tauromaquia en el pentagrama; la descripción del paseíllo y la corrida. Los personajes aparecen en escena, la gente vitorea a las cuadrillas, el aguacil, banderilleros, picadores; finalmente, con sonoro despliegue de genialidad por parte Bizet, la aparición de Escamillo partiendo plaza.

-…Es el espada, la fina hoja, el que viene a terminar todo, el que aparece al final del drama y que da el último golpe. ¡Viva, viva! ¡Escamillo! ¡Escamillo, bravo!…- (traducción de Fernando Fraga)

Una vez en el ruedo, Escamillo asegura a Carmen que en unos momentos podrá estar orgullosa de su torero. Ella corresponde diciendo que podría morir por él, nunca antes ha amado a nadie igual. Durante el desarrollo de la faena, Bizet se detiene; la música se apaga y se da el inesperado encuentro entre Carmen y el celoso Don José, su anterior amante, quien le reitera su profundo amor. Carmen jamás cederá, libre ha nacido y libre morirá, ama a su torero; a lo lejos ambos escuchan los gritos de victoria y la orquesta despierta; Escamillo ha matado al toro con tremendo estoconazo. Don José pregunta si el hombre al que aclaman es su nuevo amante, ella lo afirma, nunca ha mentido; entre ellos todo ha terminado. Don José amenaza a Carmen y ella lo desafía diciéndole…

Por respeto a aquellos que no han tenido el placer de disfrutar de esta obra, no narro el final y, los invito a disfrutarla bajo la dirección del Maestro H. Von Karajan o en voz de Pavarotti o Placido Domingo, cuya interpretación aporta mayor intensidad. Es el nivel de fuerza de transmisión en esta ópera y, en el arte mismo de la tauromaquia, el que buscamos encontrar en las plazas por parte de toro y torero para generar la inspiración que dé lugar a más arte; esperemos así sea y QDRS.

Twitter: @Toros_y_Toreros

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