Opinión: Capricho de Pepe Luis

Por Pedro Toledano.

Estos días en los que se están negociando, no ya los carteles del abono de San José, sino las bases de lo que va a ser la temporada, se está comprobando que está aflorando con virulencia uno de los vicios que más daño hacen a la fiesta: que un empresario, en este caso el mexicano Baillères, lleve a una figura del toreo como Morante, y la utilice para vengarse de sus errores. 

Mal perdedor, peor aficionado y, lo que más duele en estos momentos, miopía total ante una Tauromaquia cuestionada.

Por eso, para desintoxicarnos de ese viciado ambiente, hemos querido poner la mirada en la noticia de la reaparición de Pepe Luis Vázquez, el sábado 11 de marzo en la plaza cubierta de Illescas, junto a Morante y Manzanares. Es sin duda una mirada nostálgica, por lo que supone de recordar un toreo muy en desuso, por mágico, medido y profundo, y también porque al ver su nombre en los carteles, hemos rememorado una época extraordinariamente bonita del toreo y también de nuestra plaza -¡cuánto ha cambiado todo!- , que hemos querido compartir con el propio Pepe Luis: 

«Entre los recuerdos más entrañables de mi carrera está mi presentación en Valencia en las fallas de 1979, paseíllo que hice con quien luego serían dos grandes figuras: Ojeda y Espartaco».

En la corta pero entrañable conversación con el torero de dinastía, hubo lugar para recordar que en agosto, también del mismo año, escribió en el coso de la calle de Xàtiva, una de las páginas más toreras, sentidas y apasionadas de la tauromaquia eterna, la del cite natural, colocado, pausa y compás. y remate impregnado de sevillana torería: «Aquel día -recuerda Pepe Luis– sentí el toreo como cuando se torea de salón, sin la tensión que supone estar ante un toro bravo. Aquella faena la he vivido mucha veces íntimamente».

También nos comentó que esta vuelta a vestirse de luces es un capricho animado por su amistad con Morante. De continuidad, con la prudencia que siempre hacen gala los toreros cabales, no se pronunció. 

Pero todo es posible.

Fuente: Las Provincias


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Opinión: Un honor, maestro

El Zotoluco en Pamplona

Por Rafael Cué.

En México existen historias de éxito que deben ser ejemplo para todos, historias basadas en el sacrificio, en el trabajo y en la capacidad. En el mundo del toro, Eulalio López Zotoluco es sin duda un ejemplo a seguir y admirar; siempre supo que quería ser torero y, siendo miembro de una importante dinastía de picadores tlaxcaltecas, él decidió vestir de oro.

Don Eulalio, su padre, le apoyó desde sus comienzos, sufriendo la angustia del papá del torero. En sus principios hizo enormes sacrificios para que su hijo pudiese torear, por lo general en condiciones complejas, encierros grandes, plazas modestas y con nulo dinero. Esto forjó al torero y al hombre.

Con humildad y modestia el Zotoluco supo aguantar injusticias, olvidos y hasta algún desprecio del medio taurino. Se preparó sin cesar.

Dueño de una intuición privilegiada para entender las condiciones de los toros, Zotoluco tenía claro que una vez que llegara la oportunidad no la iba a dejar pasar, y así fue, en diciembre de 1991 en la Plaza México demostró su capacidad. Con pasta de ídolo tuvo una actuación sólida y contundente, tan es así que desde entonces, salvo un breve periodo de distanciamiento administrativo con la empresa, ha sido pilar de la Temporada Grande en la Plaza México y base de todas las ferias en la República Mexicana.

Sus números son impresionantes: 1,128 corridas hasta hoy, 1,423 orejas, 99 rabos, 25 indultos, 445 salidas a hombros, más de 2,250 toros, sólo cuatro cornadas y dos fracturas.

El próximo sábado 4 de febrero se despedirá en forma definitiva de los ruedos en la México, su plaza, donde ha actuado en 74 tardes, la gran mayoría exitosas, ninguna de fracaso. Su constancia es admirable, tiene 49 años y no sólo da pelea a la nueva generación, sino que no se deja de ninguna manera ganar las palmas. Se despide la tarde número 75 en el coso de Insurgentes, alternando con el maestro Enrique Ponce ante toros de la ganadería de Fernando de la Mora.

Esta es una cita imperdible para cualquier aficionado a los toros, zotoluquista o no. Se debe reconocer su trayectoria de 30 años como matador de toros, y que se retire en plenitud y con la grandeza de una figura del toreo.

Ha llevado el maestro Zotoluco el nombre de México muy en alto, por ejemplo en aquellas campañas heroicas en España, lidiando y triunfando ante corridas duras (Miura, Cebada Gago, Conde la Corte, Escolar, Conde la Maza, etc.). Allá tragó dentro del circuito de la dureza, sin alternar con las figuras, para luego en invierno verse con ellas en México. Son las injusticias del toreo, pero Zotoluco nunca rehuyó, al contrario, se arrimó y logró consolidarse por muchos años como la figura de la torería mexicana.

Su tauromaquia se basa en poderle a los toros, han sido muy pocos los que le han ganado la pelea, los que no se han dejado dominar por la amplia capacidad técnica del maestro. De inmediato les toma la distancia, les somete con un manejo preciso en tiempos, alturas y ritmos, para hacerlos embestir tras su muleta, nunca a merced, siempre en control. Ha sido capaz de poderle a los toros tratándolos con suavidad, el verdadero valor del torero ante el peligro y la violencia: quietud y firmeza. Torero de toreros. Torero de ganaderos. Torero de buenos aficionados.

Cuesta en México reconocer a los nuestros. En el toro, el maestro Zotoluco es una figura que dice adiós el próximo sábado en la plaza más importante del país. Es una cita imperdible, una cita emotiva, una cita justa para el mundo del toro, el adiós de uno de sus más importantes personajes en los últimos tiempos.

Twitter: @rafaelcue

Publicado en El Financiero.

Lunes de @Taurinisimos 94 – Sebastián Castella Triunfa en la Plaza México.

Programa @Taurinisimos de @RadioTVMx del lunes 30 de Enero de 2017. Conducen Miriam Cardona (@MyRyCar) y Luis Eduardo Maya Lora (@CaballoNegroII).

Actualidad Taurina. Plaza México Temporada Grande 2016 – 2017.

Análisis corrida de Montecristo y faenas de Juan Pablo Sánchez y de Los Encinos para Sebastian Castella, “El Payo” y Diego Silveti.

Salida a hombros de Sebastián Castella en la Plaza México con los toros Jardinero y Arbolero de Los Encinos.

Reapertura de la Plaza Santamaria de Bogotá con Roca Rey a hombros.

Toros en Juriquilla: 6 De Santiago, 6 para Juan Pablo Sánchez, Diego Silveti y Sergio Flores.

Clip: Despacio – Sebastián Castella.

La próxima emisión de #Taurinísimo será el próximo viernes 3 de Febrero de 2017 a las 7 pm (Mex) a través de http://www.radiotv.mx

#EsperamosSuOpinión.

Twitter: @Taurinisimos.

Mail: taurinisimos@gmail.com

FB/Taurinísimo

Ocho con Ocho: A los toreros Por Luis Ramón Carazo

Regreso en mayor número la afición a la Plaza México para la doceava corrida de la temporada grande.

La corrida que se celebró el 29 de enero de 2017 en La México, es la muestra clara de lo que el público celebra y añora, un encierro serio con comportamiento diverso en la línea de la bravura, bien sea clara o áspera, como la hubo en el comportamiento de los toros de Los Encinos, propiedad de Eduardo Martínez Urquidí, quién en la muy bien organizada convención de criadores de toros de lidia, celebrada en Juriquilla, comentó que; “es hora de que los encierros no dejen lugar a duda en trapío y edad en las plazas mexicanas”; ayer en ambos requisitos, su ganadería cumplió sobradamente.

Luego ya vendrá cada ganadero con su sello a buscar el comportamiento que considere ideal, por lo pronto me parece que el primero de la tarde que le correspondió a Sebastián Castella fue un compendio de emotividad y nobleza en la embestida, se llamó Jardinero, si como aquel primer astado lidiado en La México en la inauguración del 5 de febrero de 1946, por Luis Castro El Soldado de la ganadería de San Mateo, solamente por la espada es que Castella, quién tuvo una tarde rotunda, no se llevó al menos dos orejas que tenía ganadas y que por la suerte suprema las perdió.

Mensaje claro para los toreros que son capaces de lidiar al toro mexicano en pleno y no a su remedo, porque también en Juriquilla, el presidente entrante José María Huerta en lugar de Manuel Sescosse (quién por cierto hizo una gran labor en la Asociación Nacional  de Criadores de Toros de Lidia, en favor de preservar el toreo con todos sus colegas, en especial su cuadro directivo) comentó; ”nos piden seriedad, pídanle a los empresarios que se la exijan también a ciertos toreros que son los que demandan a veces, lo contrario”.

Regresando a la corrida referida en La México, en tres ejemplares que le tocaron a Roca Rey, el tercero de regalo prevaleció la aspereza en el comportamiento y en alguno la debilidad, sin embargo por el peruano no quedo, puso de su parte para no irse inédito para corresponder a la muy buena entrada en los numerados de La México.

Se llevó Andrés una oreja a la espuerta por gran estocada al tercero de la tarde; en la que me parece que el juez de plaza, Jesús Morales acató la voluntad de algunos que sabemos que la ejecución excelente de la suerte suprema bien vale un trofeo, es cierto hubieron protestas, pero que bello instante se vivió en segundos con un volapié como mandan los cánones.

En el segundo de su lote lució en todo su esplendor la madurez de Sebastián, arriesgó para extraer de la cierta aspereza en las embestidas, claridad y  nobleza que tenía intrínseco en su comportamiento, el cuarto de la tarde y logró una faena emotiva con momentos de gran plasticidad. 

Culminó con una estocada algo trasera, pero efectiva, para recibir las orejas y provocar que el público, que quién manda, exigiera el arrastre lento para los restos de Arbolero otorgado por el juez de plaza; al final del festejo Castella partió en volandas con el cariño popular de muchos años.

El queretano Payo tuvo momentos muy buenos en el primero de su lote y en el segundo, sin embargo entre sus fallas con el estoque y que no acabó por redondear las faenas se fue sin triunfar en grande, le auguramos pudiera acontecer cuando por ejemplo ayer le vimos unos naturales de trazo de figura grande o sus lances de capote, no desesperemos, ya lo hará, estoy seguro.

Por los pronto nos frotamos las manos para lo que sigue para la Temporada Grande con los carteles de aniversario y los que le siguen. 

Señores toreros, el camino está trazado, seriedad por delante y todos contentos.

Plaza México: Otro encierro bien presentado pero manso, ahora de Los Encinos, en la corrida 12

 

  • Faenas meritorias de Castella y Roca Rey; El Payo, dispuesto pero sin suerte.
  • Lucida actuación del rejoneador Jorge Hernández con toro de El Vergel
  • Casi media entrada

Por Leonardo Páez.

Uno de los factores que han alejado al público de las plazas de toros es la disminución de la bravura en aras de la fijeza y movilidad de las reses para que las diestros que figuran realicen faenas bonitas más que emocionantes. El espectador común acepta entonces pagar por ver escenas estéticas más o menos memorables, pero no por emocionarse ante embestidas que notoriamente exigen ser sometidas, so pena de exhibir la falta de dominio del diestro.

En la duodécima corrida de la temporada 2016-17 en la Plaza México, la nueva empresa repitió a tres diestros que interesan: el francés Sebastián Castella –33 años y ya 16 de alternativa–, el queretano Octavio García El Payo –27 años y ocho de matador– y el limeño Andrés Roca Rey –20 y año y medio– y a un rejoneador cuyas cualidades han sido inversamente proporcionales al tiempo transcurrido y al aprovechamiento por parte de las empresas, Jorge Hernández Gárate –32 de edad y 12 de alternativa–, tercera generación de los toreros potosinos de a caballo Hernández y quien si hubiese acertado con el rejón de muerte se lleva una oreja.

¿Es ligereza calificar de manso un encierro tan bien presentado como el de ayer de Los Encinos? ¿El esfuerzo e inversión del ganadero obligan a una aprobación a priori de sus astados? ¿La casta se mide ahora por el número de muletazos sin importar los puyazos? ¿Para qué conservar entonces la sanguinolenta y aparatosa suerte de varas si todo se reduce a un encuentro de trámite con el caballo? ¿La estética de salón sustituyó a la ética ante la bravura sin adjetivos? ¿Qiénes exigen toros ideales para faenas convencionales? Mandar a plazas de primera toros con edad y trapío, ¿es obligación o asombrosa excepción

Esas y otras preguntas me hice mientras transcurría una corrida en que los más de los bureles eran corridos desde el callejón por unas desacostumbradas cuadrillas –23 años de novillones engordados tienen sus resultados–, los toreros daban pases y más pases sin que a la postre pasara casi nada, y un público que hizo quizá la mejor entrada del desairado serial se esforzaba por gritar ole a faenas más o menos estructuradas.

Sebastián Castella sigue sin evolucionar una vez dominada la técnica, característica de la mayoría de los toreros que figuran, mal acostumbrados a un ganado más complaciente que exigente. Con su primero, claro y con recorrido pero sosillo, hizo cuanto pudo pero dijo poco, sobre todo por un lado izquierdo de dulce. Dejó una estocada defectuosa y escuchó un aviso mientras el toro era aplaudido en el arrastre. Y con su segundo, un arrogante y noble cárdeno claro que como sus hermanos recibió un puyazo, instrumentó unas chicuelinas eléctricas y logró acompañar la lenta embestida en tandas más vistosas que emocionantes. Cobró una estocada muy trasera y le concedieron dos orejas.

El Payo trajo al santo de espaldas, no sólo por las condiciones de su lote –dos pasadores sin trasmisión– sino porque su recia tauromaquia que en el cite adelanta la muleta para darle más hondura y mando a los pases requiere de un toro con más fondo y exigencias.

El encastado diestro peruano Andrés Roca Rey se topó con un lote deslucido al que no obstante hizo lucir en variados quites, llevándose merecida oreja de su primero por sensacional volapié. Inconforme regaló uno de Los Encinos de descompuesta embestida, pero como me dijo una tarde en Tlaxcala: En esto hay que hacer sentir, aunque sea enojo, pero hacer sentir. La enfadosa realidad es que sin bravura apenas se puede sentir en la llamada fiesta

Publicado en La Jornada

Mucho torero Castella 

Castella. Foto Plaza México.

Por José Cueli.

¡Qué belleza de los toros de Los Encinos lidiados en la Plaza México la tarde de ayer! ¡Qué espléndida salida y remate en los burladeros! Pero, para no perder el ritmo de la temporada en los años recientes, sólo toleraban un puyazo y llegaban parados al último tercio y defendiéndose. El que escribe recordaba embelesado en el remate de los toros el verso de Miguel Hernández:

Como el toro ha nacido para el luto y el dolor, como el toro estoy marcado con un hierro infernal en un costado y por varón en la ingle, por un fruto.

A la hora propicia de la magia en que el misterio del coso desempolva-ba las divinidades inferiores semejantes a las mujeres de la mitología taurina de cabellos azabaches y ojos achinados, que se desnudaban en los túneles del coso y llamaban a los toreros que se jugaban el pellejo con los difíciles toros de Los Encinos.

En especial Sebastián Castella, que le pudo a su segundo enemigo a base de encadenar lentamente los pases y dominar a su oponente. Pases que como las olas del mar inquietas terminaban en reposo en el aire, deteniéndose encadenadas a la poderosa muleta de torero francés. Poseedor de un sitio envidiable, jugaba al toro con una naturalidad que encendía a los tendidos.

Entrega desbordada de Castella en la modulación matizada de la caricia torera sorda y ciega del tocar sin tocar. Fragor de loco frenesí en medio de la profunda división sol y sombra en las sacudidas del burel. Giro caleidosco-pio de colores, armonía y magia del toreo de siempre.

Sebastián Castella encontró el abracadabra mágico del Cantar de los cantares en esperar al toro, encontrarlo en el viaje y dejarle la muleta en la cara y rematar por debajo de la pala del pitón y salir a hombros de los aficionados rumbo al Eje 6. 

El esperado Andrés Roca Rey se estrelló con la dificultad de los toros. Lo que no le impidió pegar una estocada en todo lo alto que hizo rodar a su enemigo sin puntilla. 

El Payo, no fue su tarde. El próximo domingo regresa Morante de la Puebla y sigue su faena en el alma de los cabales.

Publicado en: La Jornada

 

Castella y Roca Rey aceleran y se aceleran Por Bardo de la Taurina 

Sebastián Castella. Foto Plaza México.

Vio usted en la televisión, esta semana, la opinión que vertió el co-empresario de la Plaza México Don Alberto Bailleres González, sobre la problemática, no de la desolación en la que tiene sumida a la mole de concreto,  ni qué medidas va a implementar a futuro pa’ tratar de salvar  del precipicio a ese ícono que lo es la monumental, tampoco se ocupó de explicar o justificar  a que se debe que él en lo personal (no sus empresas taurinas, que hasta donde se sabe no están involucradas en este ajo) estén mordiendo la arena en el reglón del prestigio, menos se refirió al porvenir del ‘embudo de concreto’ donde ya el agua del río está sonando, ni tampoco despejó la incógnita que tiene en ascuas a la prensa  color de rosa la del ‘Socia lité’ que es la que permea actualmente en este medio o si en las corridas que se avecinan con motivo de que el inmueble Plaza México, cumplirá 71  años, él estará en su palco en el callejón como le corresponde pa’ preguntarle ¿si es verdad que trae pleito casado con  el Ing. Carlos Slim Helú?, padre del ganadero de Brito refriega que según una fuente que no es la de Trevi, es generada por el arrendamiento de un localito donde desde siempre ha estado el nido de los tres tecolotes, los de la divisa de los Sanborns en su ubicación de Palacio de Hierro, Durango.

El cual ya sabemos pertenece al imperio de Don Alberto Bailleres González, esta situación toma referencia toda vez que en ese sitio se ubicó el Toreo de la Condesa, donde se escribieron grandes historias entre las que resaltan las que se dieron en 1940 cuando el toro ‘Cobijero’ mata al ‘Torero de México’ Alberto Balderas, en 1943 ‘El Compadre’ Silverio Pérez realiza ahí la llamada faena milagrosa ante ‘Tanguito’ de Pastejé,  para eternizar la historia de estos acontecimientos se encuentran sendas placas de bronce sobre uno de los muros que hasta hoy todavía resguardan al Sanborns que de ser verdad, su desaparición con ella se ira la tradición y la clientela, más de ninguna manera, las placas conmemorativas, ¡así lo esperamos!

Como breviario cultural agregaremos que vecinos a esa manzana por cierto de cinco calles, estuvieron sitios sin los cuales no se podría entender completa la historia cosmopolita de esta ciudad, comenzando por que enfrente de la plaza por el lado de la calle de Durango, hoy Palacio de Hierro, se localizaba la casa de Graciela Olmos ‘La Bandida’ donde el dulce esparcimiento de las casas de prostitución alcanzaron su esplendor, fue precisamente en ese lugar donde ‘Manolete’ quien se presentó en 1945 en El Toreo, pasó sus mejores momentos y en agradecimiento a ello, fue que cuando regresó a México, le trajo a la ‘madame’ una finísima guitarra valenciana y también ahí solía enfundarse de luces Luis Castro ‘El Soldado’ pa’ atravesar la calle y meterse a la puerta de cuadrillas, por otro se hallaba el cabaret ‘Rio Rosa’ y el legendario ‘El Retiro’ sitio de música y de taurinos, en fin, esperemos que la tradición de tomar café con molletes, rollos de canela y enchiladas suizas siga ahí.

Siguiendo con la empresa de la capital este domingo se dio una corrida más, que en una de sus lecturas invita a pensar que un torero francés y un apoderado español impusieron a la empresa su voluntad obligando a que un montado les abriera el telón ¡Qué pena! Este país luchando porque un dictador como ‘Trum-peta’ no le ponga la bota en el cogote  y acá cediendo, porque nadie se tragará que este abridor merecía venir a la plaza después de su última no actuación aquí.

Ya en el ruedo siete toros de Los Encinos pa’ los de a pie.

Sebastián Castella quien ahora salió con ánimo de agradar y de la espuerta saco la enjundia además de lo mucho que tiene, sabiendo que tenía necesidad de firmar con un par de orejas, cuando menos un par de corridas pa’ la próxima temporada y lo hizo.

Andrés Roca Rey no termina de romper en México, como sí lo hizo hace años su paisano Fray Martín de Porres, quien luego fue desplazado en popularidad por San Juditas Tadeo, mas como a acelerones nadie se la gana a este incomodo toreador, se volcó con el acero sobre el morrillo de uno de sus toros y el presidente que alza los brazos, como presidente triunfante, ¡que  también se acelera!, y le manda una oreja  al peruano, el que aceleradamente la mando a volar hasta Machu Picchu, lo cual pa’ el juez debió de haber sido un desaire

Octavio García ‘El Payo’ no la vio como pensó que la iba a ver esta tarde y como él ha de ser el primero en lamentarlo, pues ya que más les digo.

Carteles trinacionales por Heriberto Murrieta 

Castella regresa a La México.

Esta tarde en la Plaza México actuarán toreros de tres distintas nacionalidades. Se trata de Sebastián Castella de Francia, Octavio García “El Payo” de México y Andrés Roca Rey de Perú, con toros de Los Encinos.

Jorge Hernández Gárate, el rejoneador paisano que saldrá por delante para lidiar un toro de El Vergel, no “hace” número, como se dice en el argot taurino, puesto que no alterna con los matadores de a pie.

El bibliófilo Miguel Luna Parra recopiló algunas de las corridas con diestros de tres países diferentes en la historia del coso metropolitano.

25 de enero de 1953: Jesús Córdoba (Méx), Antonio Ordóñez (Esp) y César Girón (Ven), con toros de Rancho Seco.

1 de enero de 1956: Manuel Capetillo (Méx), César Girón (Ven) y Paco Mendes (Por), con toros de Torrecilla.

29 de enero de 1956: Antonio Velázquez (Méx), Manolo Vázquez (Esp) y Antonio Agria Dos Santos (Por), con toros de Zacatepec.

8 de diciembre de 1963: Antonio del Olivar (Méx), Pepe Cáceres (Col) y Manuel García ‘Palmeño’ (Esp), con toros de Santo Domingo.

31 de enero de 1965: César Girón (Ven), Victoriano Valencia (Esp) y Raúl García (Méx), con toros de Santo Domingo.

22 de febrero de 1970: Miguel Mateo “Miguelín” (Esp), Fernando Dos Santos (Por) y Antonio Lomelín (Méx), con toros de Zotoluca.

13 de diciembre de 1970: Joaquín Bernadó (Esp), Antonio Lomelín (Méx) y José Falcón (Por), con toros de Zacatepec.

2 de marzo de 1975: Antonio José Galán (Esp), Rafael Gil “Rafaelillo” (Méx) y Enrique Calvo “El Cali” (Col), con toros de Labastida y De Haro.

28 de enero de 1979: Manolo Martínez (Méx), Dámaso González (Esp) y Nimeño II (Fra), con toros de Tequisquiapan.

14 de diciembre de 1997: Miguel Espinosa “Armillita” (Méx), Manuel Caballero (Esp) y Leonardo Benítez (Ven), con toros de Xajay.

5 de febrero de 1998: Eloy Cavazos (Méx), César Rincón (Col) y Enrique Ponce (Esp), con toros de Begoña y Mimiahuápam.

Cordialidad. Cómo ha cambiado el significado de los manos a manos, otrora batallas donde ninguno de los dos diestros daba ni pedía cuartel. Durante su “confrontación” en Querétaro del pasado día 20, José Adame le brindó un toro a su alternante Andrés Roca Rey. Un abrazo selló la melosa dedicatoria. Uno quisiera ver en los ruedos menos apapachos y más competencia. Salvo una circunstancia especial, el brindis de un torero al otro en un mano a mano, resulta una cortesía innecesaria, un apretón de manos amistoso, excesiva corrección, más que rivalidad.

heribertomurrieta65@gmail.com

Publicado en El Universal