Encuestas Pendejas 

Monumental Plaza de Toros México

Por Camilo Herrera.

Si a los colombianos les preguntan si quiere que le pongan impuestos, la mayoría dirán que no. Si les preguntan si están de acuerdo con las corridas de toros, muchos dirán que no. Al preguntarles si creen que se debe poner un impuesto para que la gente deje de tomar bebidas azucaradas porque eso genera obesidad, dirán que lo apoya. Cada vez que hacemos una pregunta pendeja, tendremos respuestas pendejas, pero al ser publicadas no quedan como noticias pendejas, sino como verdades para muchas personas.

Durante años he trabajado haciendo encuestas, con otras encuestadoras y analizando los datos que estas publican, y me he sorprendido de la gran calidad de algunos de mis colegas, pero sobre todo de la falta de seriedad de muchos que se quedan con sondeos irresponsables y que los presentan como noticias en los medios de comunicación.

Colombia no es un estado de opinión, o por lo menos las decisiones no se toman porque la gente esté de acuerdo o no con una medida política. La favorabilidad del Gobierno de Pastrana fue mucho peor que la de Samper, dejando ver que la gente prefería un gobierno corrupto vinculado al narcotráfico, que uno que quisiera hacer la paz, cosa que hoy tiene mucho de parecido.

Una cosa es usar encuestas para medir el estado anímico, de percepción y de emotividad de la población sobre ciertos temas y otra cosa, que esto sirva para definir políticas públicas o defender posiciones en las mismas. El Espectador publica en estos días un sondeo de menos 200 personas en Bogotá, donde dicen que la gente no está de acuerdo con las corridas de toros, e intentando hacer las cosas bien – y seguramente con buenas intenciones – informan como hicieron todo, pero después de aceptar que su muestra es muy pequeña y no es representativa, la analizan por segmentos, como si la opinión de solo 20 o 30 personas pudiera realmente hablar por la población capitalina. El Espectador se ha ganado el respeto de sus lectores por años y cuando publica algo así, la gente cree en los datos y el análisis, y mucho más si esos lectores están en contra de las corridas, y saldrán a decir que según un estudio publicado en El Espectador, la gente está en contra de la tauromaquia en la ciudad. Esto no solo afecta al diario, sino a sus lectores, que confiando en su fuente, son inocentemente engañados.

Lo mismo pasa con la urna virtual de Caracol, o con miles de encuestas que se publican en diversos espacios, inclusive en El Tiempo mismo, bajo la premisa que el periodista cree en lo que la fuente le dice, y la fuente cree que lo que hizo está bien, causando un sentido de verdad en cosa que están mal hechas y hacen que las personas se formen pensamientos equivocados.

Quizá en el fondo creemos que las decisiones deben ser tomadas por las mayorías, y buscamos estudios que defiendan nuestra posición, para autojustificarnos.

Fuente: El Tiempo

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