​Ocho con Ocho: Por los que se van Por Luis Ramón Carazo

Jesús Solórzano.
Para los que formamos parte de la familia taurina la semana del 13 al 19 de marzo de 2017 ha sido melancólica, pues hemos visto partir en el paseíllo hacia la Gloria a varias personas queridas que han sido parte activa de la brillantez de la historia del toreo como lo fueron Víctor González Camarena doctor tapatío, Gabriel Zepeda monosabio, Jorge Barroso quién fuera ganadero de Real de Saltillo, la señora Lourdes Barroso madre de los ganaderos de Villa Carmela y los matadores de toros en retiro; Jesús Solórzano Pesado y  Mauro Liceaga.

Chucho la última vez que actúo en La México lo hizo el 8 de marzo de 1992, estando a punto de cumplir 50 años,  pues nació el 16 de julio de 1942. El último toro que lidió fue Joronguito de Real de Saltillo y alternó con Alfredo Lomelí y le confirmó la alternativa a Roberto Miguel. 

Un amigo entrañable me platicó que años después, Chucho ya en el retiro en la ganadería de Begoña propiedad de Don Alberto Baillères y siendo uno de los pocos toreros de la cofradía de esa casa, durante una tienta, dejó el capote y muleta esa vez, para siempre.

En la historia de la México las tardes de Bellotero de Santo Domingo el 18 de octubre de 1964 cuando era novillero y Fedayín de Torrecilla ya de matador, el 13 de enero de 1974, representan dos  faenas imborrables por su alto nivel de ejecución. 

Con Fedayín prevaleció la pureza en una faena que fue creciendo a partir del segundo tercio, brillando las formas y el fondo del toreo.

En 1979 en el programa de Toros y Toreros a Julio Téllez, Luis Carbajo y mi querido Arenero les dijo; “son faenas qué te ponen en tu sitio y que te dan aire para caminar…la faena a Fedayín se inspiró en Pepe Luis Vázquez, Manolo Vázquez y Paco Muñoz…lo de ahora es muy bueno, pero con lo de ahora y lo de antes, hay que hacer algo mejor”

Años más tarde tuve la oportunidad de entrevistarle en el mismo programa y decidimos que a las faenas de aquellos toros las acompañaramos con música de ópera, la de Fedayín con Va pensiero de Nabucco de Verdi, nostálgico coro de los hebreos en la orilla del Éufrates. Al oírla seguro se me hará un nudo en la garganta recordando a quién daba mucha torería a su profesión.

Recordamos fuera de cámaras en aquella ocasión,  cuando El Pana se le tiró de espontáneo en Tlaxcala y Jesús en vez de molestarse le cedió las banderillas con las que logró un gran par el torero tlaxcalteca. 

Chucho alternó en varias ocasiones con Rodolfo, como sucedió un 3 de agosto de 1980 en una plaza portátil en Santa Ana Chiautempan municipio de Tlaxcala, ante unos toros de impresionante lámina de La Laguna.

En la familia Solórzano siempre hubo cercanía con el tlaxcalteca tanta que su hermano Salvador fue apoderado de Rodolfo durante muchos años.

A darle el pésame a la familia Solórzano asistió El Breco ahijado de Chucho de alternativa el 7 de marzo de 1981 con el testimonio del portugués Mario Coelho en la feria de Texcoco, que por aquellos tiempos se celebraba en una plaza ubicada cerca de las vías del tren. 

Cuando ningún otro torero quería, Chucho lo ungió matador de toros, un detalle de memoria, El Breco iba vestido ese día con un terno en zanahoria y plata.

Al relance recuerdo también un cartel un 20 de noviembre de 1980 en Pachuca con Antoñete, Curro Romero, Manolo Espinosa y Chucho.

Tiempo después Chucho y Manolo hicieron con el matador potosino Jorge Ávila empresa en Cancún. 

Lo recordaremos siempre.

Del Toreo se Viste de Azul en Arroyo me quedó con las verónicas del Calesa al noble astado de Jorge de Haro, pero el triunfador rotundo fue Sergio Flores.

Diego Silveti y el aficionado práctico Santiago Pérez Salazar tuvieron tambien momentos brillantes, pero los bellísimos lances de capote del nieto del Calesero, fueron para guardarlos en la memoria, así como la titánica labor de Gerardo Gaya para paliar el autismo con enorme dedicación y esfuerzo.

Y que decir al relance sobre el magnífico torero y extraordinario rehiletero Mauro Liceaga,  quién en una tarde imborrable en ese tercio, pegó un baño taurino al mismísimo Paquirri en la Plaza México.

Vamos a extrañar a los que partieron en el paseíllo de la vida, ya que han dejado historia en nuestros corazones por su generosidad con el toreo que tanto amamos.

Un abrazo a todos sus familiares y amigos.

Y para cerrar, en La México se llevó la segunda tarde de la Feria de la Cuaresma con el regreso del hierro de Piedras Negras, ahora a cargo de Marco Antonio González hijo del inolvidable Raúl, ganadería emblemática mexicana. Los mejores muletazos los trazó el zacatecano Antonio Romero, aunque ya no actúo en un probable segundo turno por haber sufrido una cornada del bravo y noble Caporal.  

Ya veremos que nombres se agregan al cartel de triunfadores de la Temporada de Cuaresma el 2 de abril, desde luego después del festejo de la próxima semana con los toros de Marco Garfias.

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