Las Ventas: Toreras actuaciónes en la goyesca

Paco Ureña.

De SOL y SOMBRA.

Tradicional Corrida Goyesca del 2 de mayo en Madrid en la que con un tercio de entrada se lidiaron toros de José Vázquez, Victoriano del Río y Salvador Domecq. 

La tarde ha dejado el sabor del toreo purísimo de Diego Urdiales, una vez más emborronado con el acero, especialmente después de la brillante faena al primer toro. Hubo ovación, lo mismo que en el tercero y silencio en el quinto

Y la tarde también deja el sabor de la autenticidad de Paco Ureña que vuelve a convencer en Madrid. 

Cortó la oreja del sexto después de una faena de todo o nada ante un complicado toro de Victoriano del Río. Hubo silencio en su primero y ovación en el cuarto de la tarde.

FICHA DEL FESTEJO.- Dos toros -primero y segundo- de Salvador Domecq, noble y sin raza el primero, e inválido el segundo; otros dos -tercero y cuarto- de José Vázquez, mansurrones y de poco fondo; y dos más -quinto y sexto- de Victoriano del Río, sin clase uno y orientado el último.

Diego Urdiales: estocada ligeramente trasera y dos descabellos (ovación tras aviso); pinchazo, otro hondo y dos descabellos (ovación tras aviso); y dos pinchazos y estocada atravesada (silencio tras aviso).

Paco Ureña: estocada fulminante (silencio); media desprendida y cuatro descabellos (ovación tras aviso); y estocada baja (oreja tras aviso).

Incidencias: la presidenta de la Comunidad de Madrid, Cristina Cifuentes, presenció el festejo desde un palco de Las Ventas, acompañada por el consejero de Presidencia, Justicia y Portavoz de la Comunidad, Ángel Garrido.

La plaza registró algo menos de media entrada en tarde de nubes y claros, y de agradable temperatura.

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Feria de Abril: Morante, malos augurios

Morante. Foto Pages.

Por Antonio Lorca.

HERMANOS GARCíA JIMÉNEZ / MORANTE, PERERA, JIMÉNEZ

Toros de Hnos. García Jiménez-Peña de Francia, correctos de presentación, astifinos, muy blandos, descastados y nobles.

Morante de la Puebla: estocada (ovación); pinchazo, media estocada -aviso- y un descabello (ovación).

Miguel Ángel Perera: estocada (ovación); estocada -aviso- (ovación).

Javier Jiménez: -aviso- pinchazo y estocada (ovación); media, un descabello -aviso- y un descabello (silencio).

Plaza de La Maestranza. Novena corrida de abono. 2 de mayo. Tres cuartos de entrada.

Varias notas preliminares.

Una. La plaza de la Maestranza solo se cubrió en tres cuartos de su aforo. ¡Un martes de Feria de Abril y con Morante en el cartel! Que este torero, tocado por el dedo de la magia y con el reconocimiento prácticamente unánime de los espectadores, no cuelgue el “No hay billetes” es un mal síntoma. Y en este caso no se puede culpar ni a los animalistas ni a los antitaurinos. Un motivo para la reflexión. Los toros son caros, es verdad, pero también es amplio el cansancio y el desánimo.

Dos. La corrida de toros enviada por los hermanos García Jiménez incluía algunos datos de interés. El lote de Morante, primero y cuarto, cumplía los cuatro años en mayo. Como la norma no obliga al ganadero a comunicar el día del nacimiento, sino el mes, bien pudieron ser lidiados antes de cumplir los cuatro años de edad real. Pero es que había otros dos, tercero y quinto, que accedieron a la mayoría de edad en abril. Y el segundo toro, el abuelo de la tropa, salió al ruedo con cinco años y medio. Pero, ¿no habíamos quedado en que una corrida de toros en la Maestranza debe ser pareja de hechuras, edad y kilos? ¿Tenían toros o no tenían toros los hermanos García Jiménez para Sevilla cuando los compró el empresario allá por el otoño de 2016? A la vista está que no; y si los tenía, por los pelos. Otro mal síntoma.

Por cierto, ¿qué llevó al empresario a comprar toros de esta ganadería? ¿Lo haría por precio? ¿Acaso por imposición de los toreros? Lo que parece claro es que no lo hizo pensando en el interés de sus clientes. Y algo más: ¿es lo mismo un toro con cuatro años recién cumplidos, o a punto de cumplirlos, que otro hecho y derecho? Pues, no. Como no es lo mismo, salvando las lógicas distancias, un chaval con 18 años que un hombre con 30. Pues eso.

Y tres. Solo la ilimitada generosidad y el conformismo extremo de un público perdido irremediablemente para la afición justificaron un festejo que naufragó de principio a fin a causa de unos toros inválidos y de aborregado comportamiento.

En fin, que no hubo toros ni toreo, a pesar de que la banda de música -otra identidad perdida- hiciera creer lo contrario. No hubo toros, aunque lucieron astifinas defensas, porque carecieron todos ellos de la fortaleza necesaria; y lo que es peor, sus esqueletos no encerraron más que carne y vísceras y no el misterio de la casta y la bravura. Muy descastados todos, agotados, tullidos y muy nobles; eso sí, bondadosos hasta el almibaramienro, pero inservibles para la lidia.

Lo intentó Morante ante su inválido primero (un par de verónicas garbosas) y no pudo pasar de buenas intenciones. Y se le cantó en exceso su disposición e insistencia ante el cuarto, ante en el que dibujó un par de naturales largos (tachín, tachín, la banda, y la gente loca), un molinete y un derechazo garboso. Y todo, ante un muermo. (Si mata a la primera, pasea la oreja. Así está la fiesta).

Insistió también Perera ante su primero (el abuelo de la tropa), un manso huidizo que no quería pelea. Le robó muletazos sin más interés que impedir que alcanzara la puerta de toriles. Y tampoco tuvo suerte con el quinto, otra prenda tullida. Felizmente, se lució con el capote.

Y queda el más joven, Javier Jiménez, que se encontró colgado en un cartel de lujo con toros de mentira. Tiene madera de torero este muchacho. Es patente su evolución en la técnica y la hondura. No tuvo oponente en su primero, noble, blando y descastado. Estuvo muy encima del señor de negro, y se permitió el lujo de trazar muletazos largos, con gusto y torería, pero carentes de la necesaria emoción. 
Alargó la faena en demasía y pinchó antes de cobrar una estocada. De lo contrario, otra oreja que se corta. Y el sexto, inservible. Ya sabe Javier Jiménez con qué ganadería no debe volver a anunciarse. Pero, claro, si está Morante, quién desaprovecha esa perita en dulce…

Publicado en El País 

Plaza México: Resultados finales del serial “Sed de Triunfo” 2017

Comunicado –  Plaza México.
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Por medio del presente comunicado TauroPlaza informa a la afición que, dado que no hubo triunfador natural por trofeos durante el serial “Sed de Triunfo”, se ha decidido distribuir las corridas pactadas con las empresas que apoyaron este proyecto para la creación de nuevas figuras mexicanas de la siguiente manera: 

Fabian Barba: Aguascalientes (Feria) y Juriquilla, Qro. 

Juan Luis Silis: Huamantla, Tlax. y Gómez Palacio, Dgo.

Antonio Romero: San Luis Potosí, SLP y Zacatecas, Zac. 

Gerardo Adame: Aguascalientes (Feria) y Pachuca, Hgo. 

Agradecemos de antemano a la afición su apoyo, a la prensa por la difusión y a los empresarios por el interés en crear nuevas figuras del toreo.

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SEVILLA: FIESTA DE DESPEDIDA 

Por Álvaro Acevedo / Foto: Toromedia

Se despedía Rivera Ordoñez de la Maestranza y le montaron su fiesta con un público con ganas de divertirse, que es a lo que va la gente a las fiestas. Y el destino, para colmo de dichas, le guardó para el adiós un toro extraordinario con el hierro de Daniel Ruiz al que Francisco  toreó lo mejor que sabe. Más dispuesto que otras veces y, sobre todo, ajustándose más con el toro, lo muleteó fundamentalmente con la derecha en tandas ligadas, a veces incluso sometiendo la brava y profunda embestida de su oponente, en un trasteo correcto y acogido con cariño. Tanto, que no se tuvo en cuenta ni que la embestida del toro superó de manera flagrante su rústica forma de torear, ni que su voluntarioso trasteo contó con un bajonazo como rúbrica. En cualquier caso Rivera Ordóñez completó una actuación muy digna y es de justicia decir que desde el principio salió a por todas, pues además de la faena ya descrita, recibió a su primer toro con una larga cambiada en la puerta de chiqueros y además lo banderilleó con acierto. Y a quien da todo lo que tiene pedirle otra cosa es injusto, además de inútil.

Su hermano Cayetano también salió a por todas, aunque la excesiva debilidad de su nobilísimo primero le impidió cualquier posibilidad de éxito. Se desquitó en el sexto, otra vez con una actitud soberbia desde un arriesgado quite por gaoneras hasta la estocada final. Antes se la había jugado en un emocionante inicio de rodillas, muy de verdad, y había toreado despacio y elegante, con buen gusto, en una faena muy corta, pues el toro se rajó a los quince pases.

La fiesta tuvo un invitado de lujo, El Juli, que entendió de maravilla al mansito segundo pero lo pinchó; y se estrelló con el quinto, mansón y brusco. En el pecado llevó la penitencia, pues una figura del toreo no puede venir a Sevilla a ninguna fiesta, sino a competir (siempre) con los mejores, pero aceptó un cartel en el que pensó que todo sería pan comido, y se equivocó. Él se fue en blanco; a Francisco le obsequiaron con una oreja; y a Cayetano, ya con la fiesta desmadrada, hasta le pidieron las dos. 

Ferrera, era la misma plaza…

Publicado en Cuadernos de Tauromaquia