La FIT deja morir Córdoba en el centenario de Manolete

Por Juan Diego Maduño.

El 4 de julio de 1917 nació Manolete en el barrio de Santa Marina. Agarrar un libro de la época, alguna biografía de esos años, la del propio matador, traslada al lector a una Córdoba exuberante de toreros, banderilleros, taurinos. Las tabernas también. Hablan del barrio de la Merced como epicentro de la torería cordobesa, supongo que siesa, seria, con un padremío siempre en la boca, con esa forma de ser adusto que sólo existe allí, siseante, irónica sin gracia. Era el contexto ideal para que saliera cada cierto tiempo una figura del toreo, por la ebullición, el ambiente contaminado de toros. Todos los hombres. Los nombres, Guerrita, Machaquito y Lagartijo, formaron la base y ocurrió: surgió el cuarto califa. 

Un siglo más tarde no queda nada de aquel legado, agotado el Benítez en la anécdota, figura lejana, imposible. Córdoba es una ciudad con un enorme pasado oculto, la Roma enterrada de la tauromaquia. Todo ese recuerdo está sostenido por un frágil y comercial museo taurino, cinco bustos en la Puerta de los Califas y una afición agostada en sus casas, en el cementerio y en la propiedad de la plaza de toros, que es las dos cosas. La escuela taurina es vieja, está escondida, olvidada, apolillada, una lástima, tan cutre. La provincia es un desierto de oportunidades, enfocado todo a corridas de toros en esa órbita Matilla que exprime los contornos de las capitales. No salen toreros ni obligados: los chavales se tiran a por los libros.

Córdoba es una ciudad taurinamente muerta gobernada, desde hace dos años, por la FIT. Bailleres no da una en España. Córdoba hubiera sido una ciudad perfecta para descubrir que su apuesta europea tiene un proyecto, o algo parecido. ¡Un proyecto! Después del ridículo con la oferta de Madrid -el multimillonario sólo fue capaz de ofrecer una plica de mínimos por la primera plaza del mundo, incapaz de hacerlo a solas, agarrado a la conservadora Taurodelta- hubiera quedado genial levantando del coma una plaza de primera categoría. Claro, nada. Menos mal que no están en Las Ventas.

Ni siquiera con la excusa de Manolete, gastado por ahí, han vendido nada. Estaba a huevo. Sin embargo anuncian la originalísima idea de una exposición (van a reventar a Manolete a exposiciones, la figura de los museos). Se les ha ocurrido lo mismo que, por ejemplo, en Valencia, situada exactamente a 520 kilómetros del lugar donde nació el mostruo y mucho más lejana en cuanto a conceptos, menos torera, sí. La feria, lanzada este viernes a tres semanas de su inicio, está hecha con el piloto automático: colgar el cartel y hasta el año que viene. No hay idea detrás. Cero. Tiene mérito. Nunca antes una feria había tenido menos ambiente.

Da igual cómo resulte después. Ya han fracasado. Los malos empresarios no se preocupan ni de rentabilizar su negocio. El capricho le va a salir carísimo. “Con ese dinero dábamos toros en Times Square”, resoplan en Córdoba los pocos que quedan asfixiados por estos taurinos.

La guinda a la nefasta gestión, a la cerrazón de ideas, la ponen el feo a Romero Campos. Novillero sin caballos, estaba anunciado en el cartel de seis hasta la mañana del viernes. Una llamada a las 13.00 horas desbarató los planes, la mentalización, algo hizo crack. “Órdenes de arriba, tiene que entrar un mexicano. Ya te compensaremos con Zaragoza”. Él, de Santa Marina, no estará en la feria de su ciudad. Manolete no hubiera llegado a nada tampoco en esta época.

Publicado en El Español 

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El vendaval peruano 

Por Álvaro Acevedo / Foto: Carlos Núñez.

Soplaba el viento pero se calmó cuando otro vendaval, de casta y de toreo, compareció en la Maestranza bajo el nombre de Andrés Roca Rey. El chaval estuvo enorme, y no sólo fue una cuestión de valor y entrega.  El sobrero con el que protagonizó la gran faena de la tarde huyó a su querencia tras los primeros estatuarios, y el torero fue a buscarlo a su terreno para plantarle batalla. El de Victoriano atacó con fuerza pero descolgado, apuntando un fondo de clase que acabaría descubriendo el torero.

Y repitió con brío, y Roca le bajó la mano de forma soberbia,  y lo llevó con mando y poderío,  con limpieza a pesar de la brusquedad de su enemigo. Hay que ser muy buen torero para dominar esa embestida de manera tan rotunda, para atemperarla, ralentizarla, someterla. ¿Y el toro?  ¿Fue manso porque huyó hasta el tercio más próximo a chiqueros?  ¿Fue bravo porque embistió al galope, comiéndose los engaños con nervio y entrega sin volver a mirar a toriles en toda la faena? A mí, de pequeño, me enseñaron que a ese tipo de toro se le llamaba manso en bravo.

El caso es que propició una lidia llena de matices y de sorpresas. Huyó primero, atacó más tarde y se entregó al final.  Y tuvo suerte: cayó en manos de un futuro gran torero.

¿Podemos decir lo mismo del cuarto de la tarde?  Yo, particularmente, creo que el toro fue magnífico por su fijeza y obediencia a los cites y a los toques ; por su recorrido y temple; por su nobleza y ritmo.  Creo, además, que fue mucho más fácil de torear que el sobrero al que le formó el taco Roca Rey.

Y también creo que Sebastián Castella no estuvo a su altura. La faena tuvo absoluta ligazón y muletazos largos, un sinfín de derechazos y poquitos naturales, algo incomprensible pues en los cambios de mano, lo mejor de su aseado trasteo, el toro cantó que por el lado izquierdo era también de lío.  En realidad pasó lo de tantas veces: que el toro con calidad tiene bastante peligro si su lidiador carece de sello, por mucho que este público despistado aplauda ya hasta cuando los toreros piden permiso al presidente. Falló Castella con el descabello y perdió las orejas y también las formas, al no disimular su enfado cuando al animal le dieron la vuelta al ruedo en el arrastre. Por lo visto no la merecía…

Estos dos ejemplares no nos deben hacer olvidar el mal juego de los otros: bruto el primero de Castella; manso y con genio el sexto; y también manso y violento el lote de Manzanares.

José Mari les sacó más pases de lo que hubiera imaginado en una tarde en la que la fortuna le volvió la cara. Sin una vuelta al ruedo debió salir de la plaza más satisfecho que el día de las dos orejas a la corrida de Juan Pedro.

Publicado en Cuadernos del Tauromaquia

FERIA DE ABRIL: Roca Rey provoca una convulsión

El diestro cortó las dos orejas de su primero y perdió la Puerta del Príncipe tras fallar con la espada ante el sexto. Foto de Roca Rey por Arjona.El diestro cortó las dos orejas de su primero y perdió la Puerta del Príncipe tras fallar con la espada ante el sexto. Foto de Roca Rey por Arjona.

Por Antonio Lorca.

La ilusión desbordante, la quietud, la valentía, el mando, y la torería, también, del joven torero Roca Rey provocaron una auténtica convulsión en la Maestranza y despertaron a los tendidos de la somnolencia provocada por los mansos toros de Victoriano del Río.

Todo sucedió en el tercero de la tarde. El torero peruano recibió con aceptables verónicas al sobrero que sustituyó a un inválido. Tras un simulacro de segundo tercio, Roca Rey plantó las zapatillas en el albero e inició la faena de muleta con estatuarios, derecho como una vela y una manifiesta disposición para aguantar la áspera condición del animal.

Otra lección de pundonor dio ante el manso y acobardado sexto, ante el que se jugó el tipo sin cuento y mandó en varias tantas preñadas de búsqueda desesperada del triunfo. El fallo a espadas le cerró la Puerta del Príncipe. Cuando volvió a citarlo con la mano derecha, el toro lo miró asustado y emprendió una huida desesperada hacia la zona de chiqueros. Allí lo buscó el torero, le bajó la mano y lo mandó y obligó a embestir en una tanda emocionantísima de redondos en la que destacaron el pundonor, el arrojo, el dominio y la hondura. Y ese solo fue el aperitivo de otra más, del mismo tenor, que provocó el entusiasmo de una plaza rendida a los pies del torero. Los naturales siguientes, hondos, largos, hermosos y magníficamente abrochados con el de pecho confirmaron el estado de gracia que provocó una verdadera convulsión en la plaza con los circulares finales, seguido de un arrimón previo a una estocada ligeramente caída que no impidió que paseara con merecimiento las dos orejas.

En cuarto lugar apareció otro al que le concedieron la vuelta al ruedo tras una pelea de manso declarado en el caballo, prueba evidente de la desaparición efectiva del segundo tercio en la tauromaquia actual. Confundió el presidente la extraordinaria nobleza del toro en la muleta con una bravura inexistente, y nadie se llamó a engaño. Lo veroniqueó con gracia Castella, se lució José Chacón en un par de banderillas, y toro y torero protagonizaron un emotivo y cálido tercio de muleta en el que sobresalieron la fijeza y la embestida humillada del primero, y el toreo templado y lúcido del segundo, muy seguro con ambas manos. Alargó innecesariamente la labor con unas insulsas manoletinas y falló con el descabello, por lo que el merecido premio quedó en una vuelta para Castella, —un trofeo menor—, y otra para el toro, que no la mereció. Ante su primero, manso y remiso, solo pudo justificarse.

El peor lote —manso, huidizo y sin calidad— cayó en manos de Manzanares, quien destacó en algunos trazos de buen toreo con la mano derecha.

DEL RÍO / CASTELLA, MANZANARES, ROCA REY

Toros de Victoriano del Río, Toros de Cortés, —el tercero, devuelto por inválido—, justos de presentación, mansos, ásperos y descastados. Destacó el cuarto por su nobleza —manso en el caballo— y fue premiado con la vuelta al ruedo.

Sebastián Castella: pinchazo y casi entera (silencio); estocada trasera y algo caída —aviso— y tres descabellos (vuelta).

José María Manzanares: estocada —aviso— (ovación); pinchazo y media estocada (ovación).

Roca Rey: estocada ligeramente caída —aviso— (dos orejas); metisaca, dos pinchazos, estocada caída y contraria —aviso— y cinco descabellos (palmas).

Plaza de la Maestranza. Duodécima corrida de abono. 5 de mayo. Lleno de ‘no hay billetes’.

Publicado en El País

Luis David Adame, volver a empezar de nuevo…


De SOL y SOMBRA.

Luis David Adame es una de las promesas mas fuertes del toreo en México, pero sus inicios en el escalafón de matadores no han sido faciles. 

Después de una gran campaña novilleril en España el año pasado, Adame ha tenido que ver en este 2017 como las empresas se han olvidado de su nombre en esas tierras y volver a empezar. 

Enfocado de lleno en su campaña mexicana, habla acerca de sus planes a futuro y de su próxima actuación en la Monumental de Monterrey en una entrevista para la agencia Notimex.

Luis David Adame se presentara este domingo ante la afición regiomontana, en un cartel que integran el español Miguel Angel Perera y Arturo Macías, en lo que será el tercer festejo de la temporada en la Monumental Monterrey. 

Adame se presentará por primera vez en la tierra de los grandes maestros Lorenzo Garza, Manolo Martínez y Eloy Cavazos, lo que implica para el joven matador un reto muy especial, todo esto ante un encierro de Villa Carmela. “Me siento con mucha intriga por mi proximo paseillo en Monterrey, pienso que es una tierra legendaria para el toreo en México, una tierra de figuras del toreo que han marcado una época en México”, expresó Adame

A la par de los dos toreros regiomontanos, Efrén Adame “El Cordomex“, tío abuelo de los Adame, con los hermanos Adame se inició una dinastía de hijos y sobrinos nietos que han abrazado la carrera taurina, siendo los más recientes José, Luis David y Alejandro, así como sus primos Jorge y Gerardo Adame.

Efrén Adame fue la contraparte mexicana de Manuel Benitez “El Cordobés”. La suerte permitiría que esta nueva generación de “los Adame” hayan consolidado sus aprendizajes como novilleros en la Madre Patria.

“Esa es un bonita coincidencia que quizá pudo meterse en nuestras vidas y la verdad que me siento muy contento y agradecido con la suerte que nos haya tocado a nosotros, no ha sido nada fácil pero el esfuerzo va tomando recompensa”, indicó. 

Dueño de un estilo de toreo propio, Luis David va forjando un estilo  que comienza a entusiasmar a los públicos y con ello quiere comenzar a conquistar a la afición regiomontana. “Cada uno de nosotros tenemos nuestro propio estilo, cada uno tiene su camino, su carrera, su vida. Es bonito que los dos, o los tres, seamos lo mismo en nuestra vida que es ser torero y lo disfrutamos mucho y en cada uno se nota diferente”, sentenció.

Después de Monterrey, viajará a Europa, “No tengo nada después de Monterrey por lo que tengo pensado irme a España el día 11, pues ya tengo una corrida contratada para Francia, pero de momento la fecha no la recuerdo.”, finalizó.

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Luto en la comunidad taurina zacatecana: fallece José Antonio Enríquez

Jose A. Enriquez (al centro) junto a Mariano Sesscose y El Payo. Foto Briones.

Por Oscar Fernández Chavez.

El que fuera un destacado novillero en la década de los 50´s del siglo pasado y empresario taurino, José Antonio Enríquez Barraza falleció el mediodía de este jueves 4 de mayo en una clínica privada de la capital del Estado.

Nacido un 15 de septiembre de l933, José Antonio sintió desde la edad de 7 años el deseo de convertirse en torero al ser llevado a la plaza San Pedro por su padre, don Valeriano Enríquez a un festejo en donde actuó Ricardo Torres.

El entonces chaval hizo amistad con Pablo Hernández y con Juan Gómez Palmerito para adentrarse en el fascinante mundo de la tauromaquia y cuando su familia emigró a la Ciudad de México se consolidó el deseo de ser torero.

Muy joven inició el largo y complicado camino en busca de la gloria taurina que desafortunadamente no llegó y tras 22 años de lucha, de triunfos en El Toreo de Cuatro Caminos y la Plaza México llegó el momento del adiós el año de l964 cuando un novillo de Heriberto Rodríguez le pegó una cornada en el coso de Insurgentes.

EL zacatecano siguió dentro del ambiente taurino y dada su amistad con ganaderos y gente del medio se convirtió en un exitoso empresario taurino no solo a lo largo y ancho del territorio estatal sino además auspició la construcción de plazas en Nuevo Laredo, Tamaulipas y Fresnillo, Zacatecas.

Uno de sus anhelos se cristalizó en l976 al inaugurarse la plaza Monumental Zacatecas a la que llamó “¡mi plaza!” gracias al empeño, dedicación y exigencia ante el entonces gobernador don Fernando Pámanes Escobedo.

Al lado de Toño Llaguno, el ganadero de Torrecilla, Chucho de Ávila y Miguel Alvarado se convirtió en los primeros empresarios del flamante coso zacatecano, no hubo continuidad pero regresó en un par de ocasiones.

Ayudó a numerosos novilleros en sus respectivas carreras, papá del matador Jesús Enríquez y del novillero José Antonio Curro Enríquez.

Incursionó en el cine en 1959, tuvo a su cargo el papel del novillero en busca de la fama al lado de Fernando Casanova, Tere Velázquez y Beto El Boticario en El Toro Negro. También fue cantante en varios grupos zacatecanos destacando al lado de Rosy Valadez, Chuy Dueñas y Ramón Alvarado en el grupo La Bufa.

Casado con doña María de los Ángeles Espinoza procrearon 5 hijos: Jesús, María de los Ángeles, María Alicia, José Antonio y Guadalupe.

Su cuerpo está siendo velado en una capilla de la Sixtina, este viernes a las 11 de la mañana se llevará a cabo la santa misa y enseguida el sepelio en el panteón de La Purísima.

¡Descanse en Paz!

Publicado en https://www.imagenzac.com.mx/nota/123336-Luto

En Sevilla: La cosa está muy mala


Por Álvaro Acevedo / Foto: Carlos Núñez.

Escribo a partir de una certeza y una incógnita: el toreo ha cambiado y no sé a dónde va. Desde un lugar en la Maestranza he contemplado, con pena, que todo se confunde: el arte con el artificio; el valor con el arrojo; la naturalidad con la afectación; lo clásico con lo hortera; el toreo con el no toreo. Salió un toro con casta y Morante de la Puebla, sorteando al viento, dibujó naturales que eran hondos y de seda, suaves como la última caricia. 

Y en redondo, muy profundo, aguantó el empuje del burel y ligó tandas bravías, porque el toro apretó y el maestro no cedió terreno. Fue todo muy puro y muy de verdad, de mucha entrega, y con ese valor que es el auténtico valor: seco, sin muecas, sin arrebatos. Para casi todos, invisible. Tras estocada y dos avisos no hubo mayoría de pañuelos, así que desde el palco se le negó el trofeo. Hizo bien, de no ser porque usted debería haber dimitido el sábado de feria del año pasado, señor presidente.

Luego se la dio a Talavante, que la cortó casi sin querer y con menos esfuerzo que en una portátil. El toro se movió sin clase y él, que es un gran torero, lo paseó de un lado a otro sin comprometerse y sin forzar la embestida. Es decir, sin torearla. 

Pero al público le pareció bien y le aplaudió más que a Morante, que fue el único que hizo el toreo en toda la tarde. Y Sevilla parecía un pueblo, y el gentío sacó cuatro o cinco pañuelos más que en la faena anterior, y los hubiera sacado también para David Mora de no marrar con la espada su atolondrada labor al magnífico tercero, un entrepelao bravo y con raza con el que demostró de nuevo su gran voluntad, pero también sus notorias carencias técnicas, su falta de temple, su confusión estética… 

Pero la gente era feliz, y los oles se encadenaron uno tras otro, y David dio una ovacionada vuelta al ruedo en la que ni la vuelta, ni las ovaciones tenían justificación alguna. Y en el sexto, un toro que tuvo veinte arrancadas para soñar el toreo, volvió David a intentarlo sin atinar salvo en contadísimos muletazos, pero la música sonaba y el público aplaudía. Y si llega a matar le hubieran dado otra oreja desde un palco como el público: sin criterio. Y antes, aburrido de sí mismo, Alejandro había trasteado al quinto toro sin alma, sin pasión, sin el sentimiento que demanda el arte de torear. Como si fuera uno más en vez de ser lo que es: nada menos que un torero soberbio.

Y antes, frente a un manso lidiado en cuarto turno, Morante dibujó lances y chicuelinas en las que explicó otra vez, ante todos y en realidad ante nadie, qué es esto de nacer torero. El público, en cambio, sólo rugió en un arriesgado par al quiebro y cuando la montera, tras el brindis, cayó boca abajo. De verdad: la cosa está muy mala…

Publicado en Cuadernos de Tauromaquia.