Los Toros en Tlaxcala estarán impecablemente presentados asegura la empresa organizadora 


Impecablemente Presentados:

Por Jaime Oaxaca.

Hace unos días, la empresa organizadora de las corridas de toros afirmó que los toros para la inminente feria de Tlaxcala capital, estarán impecablemente presentados.

Tal aseveración la prometió Sergio Hernández Weber, ganadero de Rancho Seco y dehesas surgidas de esa sangre como Cuatro Caminos, entre otras.

Tlaxcala es el único estado del país que tiene como uno de sus símbolos el toro de lidia no sólo como asunto de tradición y turismo, económicamente aporta generosa derrama económica. El estado es el único en el país que tiene una dependencia encargada de asuntos taurinos. Con todo eso los empresarios que han organizado las últimas ferias de la capital del estado les han pintado un violín a las autoridades y al público.

Hace un par de años, Pablo Moreno, director de la empresa Casa Toreros, se tiró la puntada de decir públicamente que para la feria de aquel 2015 los toros estarían en puntas, con edad y trapío. Aquella declaración fue ante la prensa y funcionarios estatales que lo acompañaron en el estrado.

Evidentemente eso no sucedió. No cumplió.

El señor Pablo Moreno se dio vuelo comprando novillitos que lidió como si fueran toros ante el silencio y complacencia de todo mundo. En lugar de sancionarlo lo premiaron poniéndolo nuevamente como empresario taurino para 2016. Volvió a asestar más palos.

Este año hay otro gobierno, parece ser que harán cumplir el reglamento. Ojalá, la capital tlaxcalteca lo merece.

Lo que sucede en Tlaxcala, taurinamente hablando, no es cualquier cosa. Es el estado que más ganaderías tiene sobre su superficie, si la insignia es el toro de lidia, debería mostrar a todo el país que respetan la fiesta brava y que la realizan como lo indica la ética taurina.

El pulque es otro de sus distintivos. A nadie venden el néctar de mala calidad, ni echado a perder, entonces la tauromaquia tendría que ofrecerse en la mismas condiciones, de primera calidad.

Sergio Hernández Weber y Carlos Tamayo integran la empresa para realizar la feria taurina 2017. Tienen un compromiso con la afición y con quien los designó como organizadores de los festejos taurinos.

Por eso es importante que esta vez cumplan presentando lo que anuncian y a lo que se comprometieron en la rueda de prensa. La afición está cansada de tanto palo que le han dado las empresas, tanto en ferias anteriores y en lo que va del año.

Por lo que respecta a los carteles es imposible darle gusto a todo mundo, si al público no le gustan los diestros contratados, sencillamente no asistirán a La Ranchero Aguilar. Por supuesto destaca el mano a mano entre el francés Sebastián Castella y el apizaquense Sergio Flores el día grande la feria, lidiarán un encierro de Xajay. El único requisito para que la corrida tenga validez taurina es que les echen un encierro de toros con edad y trapío, si es una novillada no valdrá la pena.

Abre la feria con un festival interesante con matadores que conservan su buen toreo. El festival tiene la característica que es más flexible que una corrida de toros, se permite que se lidien novillos, serán de Vicencio; sin la responsabilidad del traje de luces los matadores van a su aire, relajados, normalmente realizan faenas que disfrutan ellos mismos y los aficionados.

También se anuncia una novillada con ganado de De Haro, que normalmente es sinónimo de bravura. Los chavales actuantes tienen la obligación de justificarse.

Está anunciado otro diestro español que a nadie le hizo gracia, torea muy poco, no meterá una sola persona al tendido, si también hay toreros mexicanos desconocidos, no tenían que traer un extranjero.

Contrataron al rejoneador Hermoso de Mendoza. Él sabe del interés que tiene el público por verlo, que es un torero taquillero y suele aprovecharse de la situación imponiendo novillos en lugar de toros. En el rejoneo está permitido el despunte de las cornamentas para protección de las cabalgaduras, pero una cosa es despuntar y otra cosa es mutilar la cornamenta.

Será relevante a quien designen como juez de plaza para la feria, alguien que tenga autoridad y que reciba todo el apoyo del municipio, eso es imprescindible para que el ganado cumpla lo prometido: Impecablemente presentados.

Publicado en El Popular 

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Al alimón: Recuerdos de la “corrida del siglo”


Por El Molinero.

Dentro de los tesoros de la historia que hay guardados en internet está la tarde más memorable de toros del siglo XX, al menos en España. Fue el día en el que la suerte se acompasó con la maestría y con ello se dio una muestra excepcional de técnica torera.
El primer día de junio de 1982 se realizó la vigésima corrida de la temporada de San Isidro, en Madrid, con un cartel compuesto por Ruiz Miguel, Luis Francisco Esplá y José Luis Palomar.

Los toros no podían ser otros que los de Victorino Martín, que llevó a “Pobretón”, “Playero”, “Gastoso”, “Director”, “Carcelero” y “Mosquetero”. Y es que sobre el último, todavía parece que la tarde hubiera sido narrada por el mismo Alejandro Dumas.

Casta, nobleza y trapío, todo lo que se sueña en un toro que corre por el redondel, estuvieron allí. De hecho, muchos pensaron que se trataba del futuro de la torería, pero otros, muy acertados, aseguraron que era la tauromaquia en su manera original.
De expectativas

Ruiz Miguel, en su primero del lote asignado, logró una oreja, pero dio dos vueltas al ruedo por aclamaciones de “¡torero, torero!”. En su segundo, nuevamente dio la vuelta al ruedo con otra oreja para su palmarés.

Luis Francisco Esplá fue ovacionado, pero no logró oreja en su primero. Tuvo después su momento de desquite con una media estocada que le consiguió dos orejas, luego de un éxtasis de banderillas.

A su turno, José Luis Palomar logró dos orejas en aquella tarde. De nuevo las aclamaciones y las ovaciones llegaron desde los tendidos, con una oreja que se tradujo por segunda vez en una doble vuelta al ruedo. Concluyó su tarde con otro apéndice.

Tal sería la dicha de aquella tarde y noche que portales y aficionados, como Sol y Moscas, reseñan que “el ganadero, el mayoral y los tres espadas dieron la vuelta al ruedo […] y al acabar la corrida salieron a hombros por la puerta grande”.

Banderillas de color

El quinto toro de la jornada le entregó las llaves a Luis Francisco Esplá para que se luciera como los filósofos de la tauromaquia lo habían pensado siglos atrás.

¿Cómo se puede jugar la vida de una forma tan señorial (ver video en 1:46:50) y luego deleitarse con la suerte del trapecista? La imagen vale más que mil palabras en este caso.

Solo queda la invitación para disfrutar con la historia que se hizo hace ya prácticamente 35 años.

Véala

Usted puede ver la corrida del siglo aquí:


Publicado en La Patria

Victorino Martín 


Por Antonio Lorca.

Victorino Martín
ha muerto. “El mejor ganadero del mundo”, “el defensor de la tauromaquia íntegra”, “infatigable y ejemplar ganadero”, “un personaje fundamental en la historia de la tauromaquia moderna”, “ganadero de leyenda”… Martín admite todos los calificativos posibles que traten de explicar la grandeza de un criador de toros bravos. Y todos se los ganó en el ruedo, donde sus toros han demostrado muchas tardes que la casta, la bravura y la nobleza son ingredientes posibles e imprescindibles para el mantenimiento de una fiesta necesitada de emoción. El pasado domingo había sufrido un “severo accidente cerebrovascular”. La familia prefirió no hospitalizarlo y permaneció en observación en su finca de Extremadura, rodeado de sus seres queridos y atendido por un equipo médico.

“La familia Martín comunica con gran tristeza que ha fallecido Victorino Martín Andrés hoy a las 15.00 horas en su finca Monteviejo rodeado de sus seres queridos, después de llevar varios días luchando por su vida tras sufrir un accidente cerebrovascular”, ha informado la familia en un comunicado colgado en su página web.

Victorino Martín (Galapagar, 1929) había cumplido ya los 88 años, y hacía algún tiempo que había pasado el testigo a su hijo. Pero su nombre ha seguido siendo y será por mucho tiempo sinónimo de ganadero revolucionario, un puntal esencial de la segunda mitad del siglo XX, buscador incansable del toro auténtico y millonario en ejemplares de toros bravos que han desparramado la pasión en los ruedos.

Su trayectoria demuestra que ha sido un ganadero intuitivo, inteligente, independiente, íntegro y sagaz, sin pelos en la lengua y defensor de la autenticidad. No procedía de noble estirpe ganadera, ni falta que le hizo. Prefirió siempre servir al aficionado antes que al taurinismo, y así de bien le ha ido. Ha sido un autodidacta cargado de sentido común y con un olfato especial para acertar con las necesidades de la fiesta moderna.

Comenzó a trabajar siendo un niño, con los rescoldos aún de la Guerra Civil y tras haber perdido a su padre en el triste episodio de Paracuellos. Dos años en un colegio de los Hermanos Maristas le sirvieron para ser un sabio, y sus primeras faenas, siendo aún un zagal, se relacionaron con el negocio de las carnicerías y la compra y venta de ganado.

Junto a sus dos hermanos varones se especializó en el montaje de festejos populares con ganado morucho, y en 1969 compró un lote de la ganadería de Hermanos Escudero, procedencia Albaserrada, y lidió la primera novillada el 30 de abril del año siguiente en Zaragoza.

El 29 de junio de 1964 salió a hombros por vez primera en Aranjuez, y en 1965 se anuncia con novillos en la plaza de Las Ventas.

Un semental, de nombre Hospiciano, estuvo a punto de desbaratar una bonita historia el 12 de junio de 1968. Tras una dura pelea con otro toro, sorprendió a Victorino y lo corneó hasta nueve veces. Las aguas de un río cercano fueron providenciales para el criador, que superó el muy grave accidente, aunque tardó varios meses en su completa rehabilitación.

Pronto llegarían los éxitos, la expectación, el reconocimiento y los premios. Baratero fue el nombre del primer victorino al que se le dio la vuelta al ruedo en Madrid, momentos antes de que su matador, Andrés Vázquez, paseara las dos orejas. Era el verano del 1969.

En 1982, el 1 de junio, se celebró en Las Ventas la llamada “corrida del siglo”: toros de Victorino Martín, para Ruiz Miguel, Luis Francisco Esplá y José Luis Palomar. Los tres toreros y el ganadero salieron a hombros en una tarde apoteósica que ha pasado a los anales del toreo.

Pero un mes y medio más tarde, saltó al mismo ruedo el toro Belador, que le tocó en suerte a Ortega Cano. Ambos, toro y torero, salieron triunfadores. Belador volvió a la dehesa convertido en el primer toro indultado en Las Ventas, y el diestro se consagró como figura.

Desde entonces, 11 toros más de Victorino han vuelto al campo, entre los últimos figura Cobradiezmos, indultado en la Feria de Abril de Sevilla de 2016.

Después de Belador, volvieron a la finca Garboso, Pelotero, Muroalto, Molinito, Melenudo, Esclavino, Estudioso, Melancólico, el citado Cobradiezmos, Plebeyo y Platónico. Y el pasado 23 de septiembre, en la feria de Logroño, se le dio la vuelta al ruedo al toro Verdadero, el último premio del que Victorino ha podido disfrutar en vida.

Y ahí sigue la ganadería de la familia Martín, en todo lo alto, con el máximo prestigio ofrecido por una afición emocionada con la casta del toro bravo.

En 2004, recibió el II Premio Nacional Universitario en Tauromaquia Joaquín Vidal; en marzo de 2014, Martín recibió la Medalla de las Bellas Artes, y acertó a decir que había alcanzado el éxito gracias al trabajo, la lucha, la afición y la suerte. Y en junio de 2015, la Comunidad de Madrid colocó un azulejo en la Puerta Grande de la plaza madrileña con la siguiente leyenda: “A Victorino Martín Andrés, ganadero infatigable y ejemplar, defensor de una tauromaquia íntegra, leyenda de la cabaña brava española”.

Retirado el padre, es Victorino hijo quien dirige la ganadería. Pero quedará siempre el sello de un ganadero legendario, un hombre rural, de rudos ademanes y análisis tan simplistas como acertados.

Muchas de sus reflexiones han quedado para historia. “El mayor cáncer del toreo es hacer un toro que no moleste; el bravo exige, molesta y hace sudar”, dijo no hace mucho.

Por eso, entre otras razones, el pasado 13 de septiembre, el Rey Don Felipe le hizo entrega, con todo merecimiento, del Premio Nacional de Tauromaquia. También es casualidad que ese fuera el último acto público al que asistió Victorino Martín Andrés, un ganadero mítico.

Publicado en El País.

Pepe Saborit, de Tauromaquia Mexicana: “Los niños no quieren ser toreros acá”


La tauromaquia en la encrucijada (III).- “Necesitamos crear un músculo internacional potente para promover la salvaguarda de este patrimonio. Creo en eso” / “Bailleres está muy implicado en la defensa del toreo”.
Por Juan Diego Madueño.


Pepe Saborit
es licenciado en Ciencias de la Comunicación. Fue antes matador de toros. “Tomé la alternativa en 2002, en San Miguel de Allende. Empecé en el bombero torero, que tenía una forma muy divertida de involucrar a los niños”. Lleva un año al frente de Tauromaquia Mexicana, la entidad que agrupa a los profesionales mexicanos e intenta ahora involucrar a los aficionados para la defensa y promoción del toreo. “Me invitaron a colaborar los ganaderos. Tenemos la obligación de adaptar nuestro mensaje a este siglo”. Tiene familia en España, “en Murcia y Castellón y voy de vez en cuando”, y eso le permite poseer una perspectiva clara de la situación actual del toreo a un lado y otro del Atlántico.

Los antitaurinos han protestado dentro de la plaza de toros de México. En España se les ha denunciado y hay varios procesos abiertos contra ellos. ¿Qué medidas se están tomando en vuestro país?

Se metieron en la plaza México en una novillada el año pasado. No se tomó ninguna acción legal aquella vez. Ahora sí estamos preparando futuras acciones legales. En realidad no infringieron ninguna ley. Se metieron a protestar pero no se les podía hacer nada por eso. No está tipificado en el código penal de aquí. Y es lo que hacen muchas veces los antis: están muy bien asesorados y saben hasta donde pueden hacer algo y hasta donde no. Eso es lo que tenemos que hacer nosotros, ir conociendo todos las leyes.

¿Este tipo de acciones antis son recientes?

No, siempre ha habido. Es verdad que sí se han incrementado en los últimos 10 años. Han empezado a financiarse, a tener recursos, que aplican en cualquier ámbito, en las redes sociales, por ejemplo. Se ve que son gente pagada para hacer ruido y humo, que es lo que hacen los antitaurinos. Hay grupos muy organizados en México. También pasa un poco allá, que no son muchos pero hacen ruido. Saben donde atacar. Lo hacen muy grande. Nosotros tenemos el problema interno de que la plaza de toros de la México es enorme [tiene capacidad para 42000 personas]. Llenarla es imposible. Aún así, la entrada de algunos domingos, en los que parece que está vacía, es mayor que algunas manifestaciones antitaurinas. Hace cuatro o cinco años tras meses de convocatoria sólo reunieron a 1000 personas. Una entrada en una novillada tiene más gente. Pero ellos aprovechan la imagen y tienen un discurso muy fácil de comprar. La moda animalista se está siguien en las grandes ciudades, algo que no ha pasado en los pueblos. Allí no entienden sus fiestas sin festejo taurino.

¿Son violentos?

Sí, son violentos desde que van a la plaza sólo para molestar. Eso es violencia. Agresiones físicas no ha habido, nos hemos salvado de esto. En otros lugares sí se enfrentan directamente. Aquí no.

En Europa hay una corriente animalista que viene de los países anglosajones y que intenta imponer un modo de vida y una visión del mundo. ¿Está pasando eso en América?

Sí, igual, porque lo que sucede en Europa sucede acá igual. Vienen y aquí lo aplican. Las asociación Animal naturalis o la fundación Franz Weber, por ejemplo, tienen representación en Europa y América. Es la globalización, estamos exactamente igual. Vienen hasta acá muchos anglosajones a hacer ruido. No con la frecuencia con la que sucede en España, pero sí llegan y es el ejemplo de que en México sucede lo mismo que Europa o EEUU. Es el reflejo. La información fluye rapidísimo y todo este movimiento es muy similar.

¿Tienen fuerza los antitaurinos mexicanos?

Es reflejo de lo que ocurre en Europa y hay organizaciones internas, de reciente creación. Tienen recursos nacionales. Cuando se les acaba la financiación, desaparecen un tiempo. Se ve esa fluctuación.

¿Hay alguna entidad en México como el Observatorio de las Culturas Taurinas o la Fundación Toro de Lidia?

Sí, se llama Tauromaquia Mexicana. Es muy similar. Está integrada por las asociaciones de profesionales. La asociación de ganaderos, de matadores, la unión de subalternos y la agrupación de empresarios. Estos son los entes profesionales. Después se han ido afiliando peñas taurinas, porque lo que necesitamos es hacerlo popular, que todo el mundo esté integrado. Se divide en capítulos regionales porque México es grande. Hay representantes a nivel regioal. Las leyes dependiendo del lugar. A veces en alguna comunidad igual hay un movimiento anti que a lo mejor no lo hay en otro lado. Y las leyes federales se trabajan también. Es un movimiento que en realidad es una red de defensa. Se atienden los casos de cada región y hay reuniones estatales periódicas. A nivel organizacional existe un consejo ejecutivo formado por los fundadores. También hay tres comités de trabajo: el jurídico y de relaciones de gobierno, que trabaja con más discreción, de bajo perfil, un comité financiero para ver cómo se mantiene Tauromaquia Mexicana y recaudar fondos y hacerlo transparente de cara a profesionales y aficionados y otro de comunicación, que es importante para adaptar el mensaje a los nuevos tiempos. Tenemos la obligación de comunicar hoy en día, de explicar la fiesta.

¿Desde cuándo existe?

Tauromaquia Mexicana existe desde hace siete u ocho años. Sólo desde hace uno tiene esta estructura organizacional.

¿Cómo se financia?

Hay un sistema de domiciliación de tarjetas. Puedes aportar voluntariamente como aficionado. Las agrupaciones de profesionales dan un donativo mensual. Sigue siendo ahorita una cantidad muy baja que no cubre los gastos mínimos. Tauromaquia Mexicana ha sobrevivido con dos corridas de toros benéficas. Una corrida de toros en Monterrey y otra en Zacatecas con seis toreros mexicanos. Esta es la mejor fórmula. Es una cuestión de ganar credibilidad. Este es un sector muy vanidoso, con mucho ego. Hay que ir ganado confianza para que los profesionales y aficionados aporten más. Mucho aficionado opina que él no tiene porque defender la fiesta, que bastante tiene con acudir a la plaza. Piensan que los que tienen que hacerlo son quienes viven de esto. Por eso esta fórmula funciona: los ganaderos no cobran por el toro (hay 260 ganaderías registradas, si cada uno cede un toro al año, tendríamos de sobra), los toreros ceden sus honorarios y pueden torear cada uno una corrida al año de este tipo. Los subalternos están muy castigados económicamente. Así tenemos diseñado el proyecto para mantener el movimiento. Tauromaquia Mexicana no es una moda que va a pasar en un par de años, va a seguir, tiene la vocación de ser una organización sólida que se mantenga en el tiempo.

¿Cuentan con presupuesto público?

Nada. Cero presupuesto público.

¿Existe en México la fractura del sector con la afición como en España o la situación se parece a la que vive Francia?

Un término medio. Hay un cierto recelo del aficionado al profesional. Lo que estamos haciendo es unirlo sin llegar al nivel de Francia pero sí con más unión de la que hay en España. Tiene que ser más popular, más de los aficionados para que sean los que promuevan esto. Si ven que hay que defenderlo porque es de una élite, a los políticos les va a dar igual, aunque en México no está tan politizado como en España. Sí queremos hacerlo muy popular para que la fiesta se defienda sola. Está claro que si un político tiene la noción de que es algo popular es muy difícil que se meta con eso.

¿Cree en la alianza internacional entre las asociaciones de defensa de los toros?

Sí, va a servir. Es muy similar el asunto en todos los países. Sobre todo de cara a la salvaguarda del patrimonio cultural inmaterial. En México son nueve estados en los que la tauromaquia está declarada como patrimonio cultural del Estado. Falta esta consideración a nivel nacional. Estamos trabajando en eso. Las naciones taurinas tenemos que trabajar juntas y hacer músculo mundial.

¿Y entre el resto de países americanos taurinos?

No hay nada concreto. Un miembro de nuestro consejo ejecutivo es empresario de la plaza de Acho y ha habido algún contacto con Perú. Con Colombia se ha intercambiado información pero no de manera institucional. Europa nos lleva la delantera en esto. Fíjate que aquí muchos países están en vías de desarrollo y no hay un marco adecuado en la sociedad para crear este tipo de asociaciones. Es que en Bogotá fue el empresario, Felipe Negret, quien defendió solito la plaza. No existen asociaciones profesionales como en México, que tienen ya una antigüedad de 70 u 80 años algunas. México lleva una ventaja fuerte taurinamente hablando al resto de Sudamérica.

Siempre que se piensa en la tauromaquia mexicana, viene a la cabeza la Monumental. ¿Cuál es el mapa del toreo allí?

Es verdad. A la Monumental se suma Guadalajara, Aguascalientes, que es más pequeña pero taurinamente pesa mucho, o Monterrey. Como feria, la feria de Aguascalientes es la más importante en México, país en el que se hace temporada con festejos en los domingos. No existe el concepto de feria. Los dos núcleos taurinos importantes son Aguascalientes y Tlaxcala, que tienen escuelas taurinas y ganaderías. Cuando voy por allí se lo digo. Viven en una burbuja. Tienen niños que quieren ser toreros, no hay antitaurinos, no tienen ningún problema. Por eso es tan importante cuidar la plaza México. Lo que sucede allí se repite como efecto dominó en el resto de ciudades. También son importantes Guajanato y Jalisco.

¿Existe la tauromaquia popular en México? ¿Encierros o toros en la calle?

Muchísimo, muchísimo, la tradición taurina comenzó en 1526 con Hernán Cortés. Todavía no se hablaba español y ya había toros. Hay un montón de variantes de esos festejos. Se sueltan toros en la calle y se corren aunque no tienen el valor mediático de Pamplona. Existe el jaripeo, las vaquerías de la zona de Yucatán, muchos eventos con caballos y toros. Son espectáculos con muchas variantes. Alguna cultura prehispánica siguen haciendo sacrificios con toros bravos. El mestizaje que hay se ve en la cultura taurina. Hay muchas actividades en los pueblos que tienen que ver con el toro. Y todo esto es más antiguo que el culto a la virgen de Guadalupe.

México ha aportado mucho a la historia de la tauromaquia. ¿Cree que se la da la importancia real que tiene en Europa?

Creo que no. Se le sigue viendo como algo menor. Esa visión está influenciada por la distancia. Parece un país lejano del tercer mundo cuando en realidad la fuerza que tiene es muy importante. México es fuerte histórica y culturalmente. Ningún país tiene nuestro potencial de crecimiento. En España hay 46 millones de habitantes y aquí tenemos 100 o 120 millones. Puede ser el país con más fuerza por aficionados. No se le da la justa dimensión. Los aficionados no son tan sensibles a esto. Los profesionales que sí han venido, lo saben. Todos estos que se han paseado por los pueblos, que han recorrido la legua, lo saben.

¿Los jóvenes se interesan por el toreo allí?

Cada vez menos. Es un problema que tenemos. Tenemos que enfocarlo a la juventud. Las escuelas taurinas, excepto en Aguas y Tlaxcala, están vacías. No hay escuela taurina en México. Es increíble. Cada vez menos jóvenes se interesan por esto y hay una reducción evidente de las novilladas. No hay niños que quieran ser toreros. Estamos haciendo gestiones para apoyarlos mucho, como en la feria de Zacatecas, que hubo un festejo de niños toreros. Tienen algunos la técnica de matadores. Hay que obligar a todas las empresas a que en todas las ferias haya festejos menores. A potenciar las escuelas taurinas, que están desapareciendo. Los políticos no pueden dar dinero a los toros porque los antis los cacarean. Nos hemos reunido con ellos y nos dicen siempre que no los van a prohibir pero tampoco implicarse. “No voy a hacer nada, tengamos la fiesta en paz”, nos han dicho. Es importante que haya líderes de opinión que salgan a defender esto.

Siempre se ha hablado de que las figuras van a México de vacaciones. ¿Esa percepción es real?

Sí, ha pasado porque a veces ha habido abusos. Con y sin razón. Eso es otra polémica. Es culpa de ambas partes. No se han hecho bien las cosas. Los profesionales han ido a lo fácil. Eso está mal hecho. Obviamente si llega la figura española y aquí existe el toro regalo, el toro chico, pues claro que vengo y mato lo más cómodo, pensarán. Si se hicieran las cosas estrictas el español va a dar la cara porque están sobrados. Si se la ponen fácil se adaptan. Hay como un cambio en México para hacer las cosas bien. Han faltado figuras del toreo también que fuesen capaces de alternar al mismo nivel que los españoles como en los 40 o los 50 con los Arruza y los Armillitas. Si no hay toreros de este nivel la percepción allá es distinta.

¿Le ha venido bien a la Plaza México el cambio de gestión?

Sí, yo creo que sí. Hay ciclos en las organizaciones y en la vida. La otra empresa con sus errores y aciertos estaba ya agotada. Ahora hay que buscar una experiencia más allá de la corrida. La plaza está muy deteriorada, prácticamente igual que los años 30. Se ha intentado modernizar, hacer otras variantes. Desde las novilladas, los concursos, dar carteles por adelantado, es decir, otras fórmulas distintas a lo habitual. Intentaron dar corridas los sábados y no funcionó. Ha habido un cambio sin el éxito que esperábamos pero hay que intentarlo y llegará. El último gran lleno fue con la otra administración, cuando vino José Tomás. Aquello fue un cartel bueno. No vale con carteles para aficionados porque el aficionado viene aunque no haya baños y no tenga donde aparcar, pero no es suficiente. El público general es bueno que tenga más facilidades.

¿Está ayudando Bailleres?

Sí, está ayudando. Lleva las plazas más importantes de México. Es apoderado. Ha ayudado muchísimo a la fiesta y está integrado en Tauromaquia Mexicana. Trabajamos de la mano con ellos. Todas las semanas tenemos comunicación con su gente. Muy pensado dentro del movimiento. Está muy interesado y es parte del consejo. Me llaman y estamos en contacto.

En España no pudo hacerse con Las Ventas y a través de la FIT no termina de romper. ¿Se habla de esto allí?

Se conoce, los conocen los taurinos, los profesionales, el aficionado de calle no tiene ni idea. Los profesionales y taurinos leídos sí.

¿Qué diferencia a la afición mexicana de la española?

La mexicana puede ser mucho más sensible de emoción. La española siento que es más académica, hacia los cánones. El mexicano es de sentimiento, el reglamento se lo puede pasar por donde sea si ve algo que le gusta. Es más improvisado. En España cambia de una plaza a otra. En México mucha gente va para pasársela bien. Hay otras plazas en las que hay más rigor. Es similar. Algo que pasa lamentablemente es lo que cambia la gente del primer al sexto toro. Hablando de la capital, nadie recuerda un rabo en el sexto toro. En el quinto y sexto el público es muy distinto. No sucede eso en Madrid.

Publicado en El Español 

Fallece el ganadero Victorino Martín a los 88 años 

De SOL y SOMBRA.

El ganadero de reses bravas Victorino Martín Andrés ha fallecido hoy a los 88 años después de que el domingo sufriera un «severo accidente cerebrovascular», que le hizo permanecer en observación en su finca de Extremadura, informaron fuentes allegadas al afamado ganadero de Galapagar (Madrid).

Victorino Martín Andrés era uno de los ganaderos más importantes de la cabaña brava española, creador de un prototipo de toro que él mismo soñó cuando empezó su andadura hace ya 50 años, con un encaste propio y que se ha convertido en santo y seña de los aficionados más exigentes, o, también, los considerados toristas.

Su última aparición pública fue hace escasas dos semanas para recibir, junto a su hijo del mismo nombre y de manos de su majestad el Rey Felipe, el Premio Nacional de Tauromaquia de 2016, que concede el Ministerio de Cultura, en la Catedral de Cuenca.

Fuente El Comercio

 

Opinión: Las pequeñas cosas qué grandes son

Por Luis Carlos Peris.

Concluida la Feria de Otoño de Madrid me quedo con la actitud de cuantos actuaron en ella. 

Fantástica la tarde de Miguel Ángel Perera con el emotivo colofón del abrazo a Fernando Cepeda, que hizo un alto en su convalecencia para estar junto a su torero en una tarde tan especial. Si la temporada sevillana tuvo dos vértices sentimentales con la cesión de banderillas de Ferrera al hijo de Montoliú en recuerdo de aquella tragedia de hace un cuarto de siglo y cómo Ponce le dio lustre a la despedida del toreo de su picador de toda la vida, Manuel Quinta, Madrid nos dejó un abrazo de dos toreros que nos llegó al fondo del alma. 

La grandeza del toreo, que indiscutiblmente la tiene, se abrillanta con detalles como éstos. En un espectáculo en el que se muere de verdad, estas pequeñas cosas contribuyen a que la Fiesta se venga arriba, precisamente ahora que tan mal lo pasamos.

Publicado en El Diario de Sevilla