Ocho con Ocho: ¡Sin verse la ropa! Por Luis Ramón Carazo

Ricardo de Santiago.

Como preámbulo; la Feria de Aguascalientes taurinamente hablando despierta la ilusión de ser testigos de una de los seriales taurinos más importantes del llamado Planeta Taurino y por ello merece destacar la inclusión de Enrique Ponce en un momento en el que el de Chiva está que echa lumbre.

Cada vez más la céntrica ciudad de nuestro país, se convierte en la capital taurina de América y prueba de ello son las espectaculares entradas en las novilladas que se están registrando semana a semana en la querida y añeja plaza de San Marcos, ubicada en el jardín del mismo nombre, allá el hábito de asistir a los espectáculos taurinos, prevalece.

En nuestra querida ciudad de México, para no ir más lejos, es claro que no es solo tema de poca o mucha publicidad o de precio; con tantos millones de habitantes, las mejores entradas a los toros se presentan solamente en fechas muy señaladas del calendario taurino y evidentemente con las actuaciones de unos cuantos toreros, Ponce y El Juli, por dar dos nombres.

Con diferentes tonos cada uno, reiteramos la necesidad de que quienes somos aficionados, hiciéramos patente nuestra voluntad de continuidad asistiendo, para apoyar al toreo y también no sentir la falsa comodidad del que siempre habrá quienes (como las actuales empresas) seguirán invirtiendo en algo que suena a barril sin fondo.

No quiero polemizar con aquellos que parecen tener la fácil solución a la mano y que de todos los males siempre señalaran a un presunto culpable (lo cual es más fácil) y así su conciencia (si la tienen) queda más tranquila con sus cuates que les dan vuelo.

La realidad es que pasan los años y no vemos como darle la vuelta al cambio de costumbres en nuestra vida cotidiana capitalina, los ajustes en nuestra cotidianidad han venido provocando grandes cambios sociales que transforman y uno de ellos por supuesto lo es el entretenimiento, tal es el caso de los toros que demanda horas que muchos parece ya no están dispuestos a invertir, para asistir a las plazas a disfrutar como antaño el milagro de ver surgir a un novillero puntero.

Y mire que en este corto trecho de la temporada en cuatro novilladas (tres con y la inaugural sin caballos) han surgido muy buenos prospectos de Aguascalientes, San Luis Potosí, Guanajuato, Michoacán y nuestra Ciudad de México.

El debut ganadero de la ganadería de San Constantino, propiedad de Juan Pablo Corona fue muy aceptable, sus empadres combinan en sus antepasados entre otros a la ganadería de El Vergel con base en San Mateo y Santa Coloma, Teófilo Gómez, Montecristo e incluso Jaral de Peñas origen Parlade vía Domecq.

Entiendo que prevaleció la ascendencia de Manolo Martínez y de San Martín en la novillada del domingo 25 de marzo de 2018; el tercero desarrolló sentido, los ejemplares; cuarto, quinto y sexto acusaron falta de fuerza y embistieron a media altura; el segundo tuvo mucha claridad en la embestida, en mi entender, el mejor del encierro y el primero con buen recorrido por el lado derecho.

José María Hermosillo y José Miguel Arellano por Aguascalientes novilleros proclives a torear con temple en algunos pasajes lo lograron con éxito, incluso hubo alguna petición para que se les otorgará algún trofeo que me parece prudentemente Jorge Ramos, juez de plaza, por el tema de la suerte suprema se abstuvo de hacerlo y el premio a su actuación, fueron aplausos nutridos en el tercio para Hermosillo dos veces, sin librarse Arellano en su segundo, de leves protestas.

Quién sorprendió el 25 de marzo por su arrojó, por la manera de encarar la dorada oportunidad, fue el potosino Ricardo de Santiago, en su primero en el segundo tercio logró un par al quiebro que fue de un riesgo grande, luego con la muleta fue revolcado por el novillo que desarrolló sentido, se fue a la enfermería y regreso maltrecho, para con medios pases conmover a los asistentes por su clara intención de llegar a las alturas del toreo, se le notó gran intuición para torear andando, lo cual se escribe rápido, pero no es fácil. La oreja que le otorgaron, fue justa recompensa al esfuerzo.

En su segundo novillo, él cierra plaza, por lo esaborío, lo único que pudo fue hacer volver a estar muy dispuesto, luxado de la muñeca de la mano derecha salió a torear y tuvo que intentar la suerte suprema incluso con la mano izquierda, con todo y el evidente dolor, concluyó su labor entre el reconocimiento público a su gran vocación de torero.

Así las cosas: ¡Marchan los novilleros!

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