Ronda y su Goyesca

Morante por Arjona para Aplausos.

Por Ignacio Sánchez Mejías.

La cuidad de Ronda se vuelca con su Goyesca y la Goyesca se vuelca con su cuidad. Desde por la mañana los visitantes lo llenan todo y los lugareños se echan a la calle contagiados del bullicio. Ignoro los habitantes de Ronda que van a los toros, pero me imagino que están en franca minoría, ellos viven la corrida desde fuera, como el acontecimiento del año. Hoteles, restaurantes, bares y calles abarrotadas para ver el desfile de las cuadrillas en coche de caballos hasta la plaza.

2018 GoyescaLa plaza, que pasa por la más cara del mundo (mi entrada de fila uno de sombra alta costó 155€) se lleno de “No hay billetes”, coincidiendo con una terna atractiva y con que el primer sábado de septiembre se empalmaba con las vacaciones de agosto. Según nos comentaron, se está barajando la posibilidad de cambiar las fechas de su feria al último fin de semana de agosto para aprovechar el tirón de os que están de vacaciones. Total, si se han cambiado las fechas de la Feria de Abril, nada nos puede extrañar.

Morante de la Puebla cuida el detalle y la liturgia de la fiesta al detalle. Ayer se presentó con un original vestido, en distintos tonos de beige, inspirado en el de los antiguos bandoleros de la Serranía, con unas taleguillas sin ajustar y larga madroñera, que hacía un conjunto armonioso y digno de admirar. Nuestra enhorabuena al torero, a la diseñadora y a cuantos artesanos han trabajado en él. Lo acompañaba de un capote de seda “rosa empolvao” nos dijeron, con el que paró su primer toro en clásicas verónicas.

La corrida de Juan Pedro Domecq, fue muy desigual de presentación y de comportamiento, predominando la falta de fuerzas, de poder y de raza. El comienzo de retrasó 20 minutos porque Cayetano estaba en la enfermería. El primero de Morante, con poca fuerza, fue noble en la muleta y la faena se llenó de arte y torería. Los pinchazos se llevaron los trofeos. Sin fuerzas y a la defensiva el incierto cuarto, en el que Morante hizo un esfuerzo por ambos pitones logrando pasajes de calidad. Mató de estocada desprendida y le pidieron infructuosamente la oreja.

Cayetano se encontró con un segundo de mucha nobleza y calidad en la muleta, y al que toreó a placer, pero muy despegado. La faena tuvo más fachada, de desplantes y gestos a favor del público, que calidad. Mató de una estocada trasera recibiendo y le dieron las dos orejas. El encastado quinto fue el más toro de la corrida. La faena de Cayetano irregular, despidiendo al toro hacia fuera, y donde los aplausos más sinceros se los llevó la banda de música por una floreada interpretación de “La Concha Flamenca”. Mató de media tendida.

Roca Rey está en un momento que impresiona a todos los públicos. Se pone en el sitio que todos los toros tienen por fuerza que embestir, y ni rectifica ni se mueve. Así viene saliendo a triunfo por tarde. El tercero tenía muy pocas fuerzas y apenas los picaron. Pero se vino arriba con clase en la muleta. La faena de Roca asustó por quietud y cercanías. Estocada desprendida y dos orejas. El último fue un toro difícil que solo tiraba gañafones, cabezazos y “giñás”. Roca de la jugó a base de quietud, pero también de tirar del toro sin moverse un ápice. Mató de media y le dieron una oreja. Indiscutible triunfador.

Mención aparte merece el piso de la magnífica e histórica plaza de toros de la Maestranza de Ronda. En la parte de contra querencia parecía una playa, irregular y llena de desniveles, hasta un caballo se cayó él solo de un traspiés antes de que llegara el toro. Moránte también pisó un agujero y cayó en la cara del toro, que hizo por él y a punto estuvo de costarle un disgusto. Y Sánchez Araujo perdió una zapatilla perseguido por el toro después de un quite. Tan magnífico evento, en ese marco histórico, merece la perfección en todos los detalles.

@isanchezmejias

La foto es de Arjona para aplausos.es

Publicado en Blogs SEVILLA ABC

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¿La fiesta en paz? Aumentan los precios, no la calidad // Nueva temporada, ¿mismos criterios ?


Por Leonardo Páez.

Un desalmado aumento de precios, no a partir del ya lejano gasolinazo, sino de la falacia del libre mercado, en pleno auge del año de Hidalgo, los monopolios y la nula vigilancia por parte de la autoridá, con los últimos coletazos de uno de los sexenios más torpes de que se tenga memoria, mueven a reflexionar, chin, en torno a la próxima temporada como grande en la Plaza México, que arrancará el primer domingo de noviembre, seguramente con nuevas tarifas.

¿Con qué cara piensa subir sus precios la empresa del antiAMLO señor Bailleres?

Ojalá sólo se tratara de preferencias políticas –cada quien sus monopolios y sus cuates en el poder–, pero es la ya añeja falta de filosofía de servicio por parte del empresariado taurino, hace años instalado en un campante neofeudalismo o de poderosos consorcios autorregulados, con la connivencia de la delegación Benito Juárez y permisividad del Gobierno de la ciudad.

¿Qué consecuencias trajo para la fiesta de los toros esta torpe complicidad entre concesionarios adinerados y burócratas a modo?

La reducción, tanto de edad y bravura en las reses, cuanto de imaginación para ofrecer carteles verdaderamente competitivos, así como las posibilidades de un relevo generacional torero oportuno y apasionante, no ventajista y predecible, que propiciara el repunte del espectáculo con todo y antitaurinos.

Otras nefastas reducciones por hacer una fiesta de toros de espaldas a la esencia de la tauromaquia –técnica y arte ante un toro bravo con cuatro años cumplidos– han sido reducir las preferencias de un desinformado y deformado público a tres o cuatro apellidos importados y a confundir el arte de la lidia con torear bonito, mientras los toreros nacionales esperan en las antesalas una antojadiza oportunidad, por no mencionar a una crítica aplaudidora de las torpezas de la nueva empresa.

Ponces, Julis, Hermosos y demás cartuchos, ante escogidos y nobles novillones, ¿volverán a ser el atractivo para que la gente acuda a la plazota? Muy otros tendrán que ser los objetivos del monopolio taurino si de verdad pretende atraer al gran público. A ver, si la óptica de la poderosa empresa no da para crear e importar toreros que sean negocio y generen lealtad en los públicos, entonces que cambie de giro pues bastante daño se le ha hecho a la fiesta en los últimos 25 años.

¿Sabrán coordinar voluntades y sumar esfuerzos el alcalde electo en Benito Juárez, Santiago Taboada, y la titular del Gobierno de la Ciudad de México, Claudia Sheinbaum, en lo que se refiere a la defensa seria de la tradición taurina –492 años– de esta ciudad, o seguirán los pasos de sus antecesores?

Ambos funcionarios tienen una idea clara de lo que implica la diversidad cultural, por lo que será inexcusable si continúan dándole juego a la nefasta autorregulación taurina a costa de una expresión mexicana como la tauromaquia.

No tendrán que pelearse con nadie, sólo ser congruentes y girar instrucciones para que se cumpla el reglamento taurino, en tanto es revisado y actualizado luego de 21 años de su impune pisoteo, a ciencia y paciencia de empresa, gremios, aficionados, autoridades y una crítica especializada, sobre todo en acomodarse y llevar la fiesta en paz, aunque se la esté llevando el carajo o, si se prefiere, los taurinos de México, el pensamiento único de Washington y la tauromafia globalizonza de España.

Publicado en La Jornada

Opinión: Cuarto a espadas

Por Enrique Gª-Máiquez.

Lo bueno de pasar unas semanas sin escribir es escribir después. La perspectiva que te da el silencio y la distancia la explicaré con un ejemplo, pero que tiene, espero, valor en sí mismo, no sólo instrumental.

El sábado 4 de agosto estuve en el cuarto de Morante de la Puebla mientras se vestía para su corrida del Puerto. Si hubiese habido que contarlo al día siguiente, como la tarde no se le dio y acabó en bronca monumental, no habría podido. Ahora, como las cosas y los cosos se han decantado, sí.

Hay algo fascinante en un torero vistiéndose. Yo había imaginado que el ambiente sería trágico, la vida y la muerte danzando tétricas por el aire sombrío de la habitación en penumbra. No. El maestro nos recibió con una hospitalidad luminosa. Como un detalle conmigo, quiero decir, por supuesto, con la poesía, puso en el hilo musical las “Chuflillas del Niño de la Palma” de Rafael Alberti recitadas por Lola Flores: “Ángeles con cascabeles/ arman la marimorena,/ plumas nevando en la arena/ rubí de los redondeles./ La Virgen de los caireles/ baja una palma del cielo./ ¡Qué revuelo! […] Te digo y te lo repito,/ para no comprometerte,/ que tenga cuernos la muerte/ a mí se me importa un pito”. Morante esbozó un baile que era una media verónica recogidísima. Luego se encendió un puro.

La inesperada naturalidad recalcaba, paradójica, la importancia del momento. La ponían los símbolos, los gestos exactos, los tiempos y hasta las reliquias. La montera era la de Joselito. Recordé un endecasílabo de Martínez Mesanza: “Debes hacer un rito del vestirte”. No lo cité no fuesen a pedir que continuase el poema: “la sobreveste puede ser mortaja”. Lamenté que los columnistas no echemos nuestro cuarto a espadas y no nos vistamos con solemnidad para escribir; aunque Maquiavelo, que sabía latín, lo hacía para leer. Pensé cuánto han perdido los sacerdotes que han renunciado a sus sotanas. Un poema de Mario Quintana lo cuenta, aunque sin perder la esperanza: “Un día los curas se desotanaron/ disfrazándose de gente./ Así perdieron hasta la sonrisa respetuosa de los incrédulos./ Felizmente, sus Ángeles de la Guarda conservaron aún/ sus grandes alas/ palpitantantes, inquietas, temblorosas…”

No debe de ser casualidad que aparezcan ángeles en ambos poemas, en el taurino y en el sacerdotal, porque ellos saben más que nadie de ritos, de silencios significativos y de distancias salvadas y salvíficas.

Publicado en Diario de Jerez