DESAFÍO GANADERO EN LAS VENTAS: Protagonista, el toro

Cristian Escribano sorprendió con una estocada de perfecta ejecución. PLAZA1.

Cristian Escribano cobró una de las estocadas de la temporada en un soberbio volapié.

Por Antonio Lorca.

El primer desafío entre los toros de Saltillo y Valdellán fue emocionante por diferente; porque, por una vez, se le concedía protagonismo al toro y los tendidos tuvieron la oportunidad de estar más pendiente del comportamiento de los de cuatro patas que de las flamenquerías de los de luces.

La corrida, ciertamente, no fue un gran espectáculo porque los toros no fueron un dechado de bravura y casta, y porque los toreros y picadores han perdido la práctica sobre el tercio de varas; los primeros no saben colocar los toros ante el caballo, y los del castoreño, con raras excepciones, no saben medir el castigo, de modo que el animal se va sin picar o resulta masacrado e inválido para la lidia posterior. Eso le ocurrió, por ejemplo, al tercero de la tarde, primero de Venegas; al toro de más calidad en la muleta lo castigaron con saña en el primer tercio, de modo que el público se molestó con razón, impidió que el torero brindara la faena y escuchó pitos al final por permitir tal desafuero.

Todos los toros acudieron a los caballos con mayor o menor codicia, y si bien obedecieron con prontitud al cite, solo el primero, el de la confirmación de Escribano, empujó de verdad en el peto. Después, tuvieron un desigual juego en el último tercio, y todos, a excepción del tercero, pecaron de sosería y falta de casta y ofrecieron dificultades varias para el ejercicio del toreo actual.

Así, Escribano, poco placeado, y que ha confirmado una alternativa que tomó en 2011, ha dejado una buena impresión en Las Ventas; especialmente, ante su primero, al que banderillearon con brillantez Ángel Otero e Ignacio Martín. Recibió al toro con un par de vistosas verónicas, y se asentó, después, muleta en mano, ante un animal exigente, nada bobalicón, que exigía un torero con oficio y sentido del temple. Cruzado en todo momento, en el terreno preciso, dibujó largos muletazos con la mano derecha, en tres tandas que rubricó con el obligado pase de pecho. Más corto el toro por el lado izquierdo, no impidió que Escribano destacara por su solvencia y torería. Y la obra la corroboró de la mejor manera posible: montó la espada, se cuadró en la cara de toro y se tiró sobre el morrillo en un perfecto volapié que dejó el estoque hundido en el hoyo de las agujas. A los pocos segundos, el animal estaba patas arriba sin puntilla. Sin duda alguna, una de las estocadas de la temporada y que por sí sola merecía la oreja que paseó. Nada fue igual ante el sexto, correoso e incómodo, con el que tuvo detalles de torería y falló con el estoque. Lo que son las cosas…

Otro trofeo paseó Robleño del cuarto, un toro exigente y duro, con el que tardó en acoplarse, y aunque el final del trasteo dibujó algunos muletazos templados, quedó la impresión de que el toro había ganado la pelea. Dispuesto y entregado se mostró ante su descastado primero.

Y Venegas fue el torero más incoloro. Permitió que ‘mataran’ a su primero en varas y no se lo perdonaron, de modo que a pesar de su buenas maneras con la muleta ante el toro de más calidad, el público le expresó su descontento; y poco pudo hacer ante el dificultoso quinto.

SALTILLO, VALDELLÁN/ROBLEÑO, VENEGAS, ESCRIBANO

Tres toros de Saltillo -los tres primeros- y tres de Valdellán, bien presentados; fiero y soso el primero, descastado el segundo, masacrado en varas y con clase el tercero, bravo, encastado y exigente el cuarto, correoso el quinto y bravo e incómodo el sexto.

Fernando Robleño: pinchazo y estocada (palmas); pinchazo y estocada (oreja).

José Carlos Venegas: estocada trasera _aviso_ (algunos pitos); dos pinchazos, media tendida _aviso_ (silencio).

Cristian Escribano, que confirmó la alternativa: gran estocada (oreja); dos pinchazos _aviso_ dos pinchazos y dos descabellos (silencio).

Los mayorales de las dos ganaderías saludaron al final del festejo.

Plaza de toros de Las Ventas. 9 de septiembre. Primer desafío ganadero. Un tercio de entrada (7.044 espectadores, según la empresa).

Publicado en El País

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¿La fiesta en paz? Simón Casas: descubrir el hilo negro y “producirlo”

Por Leonardo Páez.

En el mundito taurino que va quedando, los que sacan evidente tajada de él se instalan en positivos falsos, en demagogos partidarios de construir –sobre los mismos endebles cimientos que hunden a la fiesta–, no en negativos empeñados en destruir –denunciar las deliberadas desviaciones de un sistema reiteradamente imprevisor y cortoplacista en beneficio de unos cuantos–, mientras los primeros se llenan la boca advirtiendo que antitaurinos y politicastros subvencionados son la principal amenaza de la centenaria tradición. Mismo esquema del régimen que ha sido corrido a patadas: los culpables son otros, los vaivenes de la globalización, los precios del petróleo y el distractor Trump. Nosotros, ni robamos ni funcionamos, por eso ya nos vamos, parece decir esta runfla de autocomplacientes ladrones.

Siguiendo las consignas de una fiesta de toros predecible y globalizonza, en la que España produce toreros-marca comodinos y como taquilleros y los otros siete países ponen plazas, ganado a modo, comparsas, público y dinero, el autonombrado productor, no empresario, de origen francés, Simón Casas, cabeza visible de la Plaza de Las Ventas, supone haber descubierto el hilo negro que permita retomar el camino de la competitividad equitativa en el toreo: sortear las cuatro ganaderías y los 12 puestos con motivo de la miniferia de otoño en el coso madrileño, principal bastión de la tauromafia que hace tiempo marca las directrices de una fiesta desapasionada, precisamente porque la élite taurina sigue apostando por la comodidad y no por la competitividad ante la bravura.

Más descubridor que la dichosa rifa resultó el cachondeo declarativo del alineado productor, auténticas perlas coleccionables para los taurinos seudopositivos del orbe: En las últimas décadas, los carteles se han vuelto demasiado tecnocráticos, soltó el torero por un día, cuando no se atrevió a decir que los taurinos que mangonean prefieren sacar dinero que sacar chispas con diestros de verdad y toros con casta. Añadió que admira mucho a los toreros figuras, pero que hay que forzarlos un poquito, sí claro, no un muchito, ya que sus pretendidas innovaciones son tan auténticas como las monedas de tres euros.

Creativo como es, Simón añadió que “hay que romper el dogmatismo de la afición, mal acostumbrada al blanco y negro (sicazo que llegó hasta los despachos de los contumaces acostumbradores taurinos), cuando la vida está en los grises”. Bueno, ni Montaigne. Y ya inmerso en las profundidades de la reflexión ética, advirtió: Hay que devolverle a la Fiesta el misterio, porque en toda la historia, las grandes figuras han variado encastes y aceptado retos, si bien él y los principales empresarios sigan sometidos a las torpes exigencias de los del dinero y sus figurines favoritos, no a la bravura de hombres y bestias, diferentes aunque ya parezcan sinónimos.

Alarmado por los recientes enjuagues de Morena y los Verdes seudoecologistas, un aficionado me preguntó si el Moerde, Morena y el Verde, feliz acrónimo formado por la unión de elementos de dos o más palabras, creación de José Luis Serrano, lector de La Jornada, no serían el preámbulo de un antitaurinismo oficial, y sólo le respondí que corresponde a los ciudadanos comprometidos con el país a sumar, confiar y vigilar a los políticos y funcionarios que, junto con el pueblo, protagonizan el último cambio pacífico en México.

Publicado en La Jornada

Feria de Zacatecas: Una corrida de toros sin toros

Sergio Flores. Foto Sergio Flores Prensa Twitter.

Por Juan Carlos Valadez – De SOL y SOMBRA.

No es un misterio que la feria de Zacatecas en su parte taurina lleva ya muchos años extraviada, yo personalmente llevo años señalándolo.  Las razones del fracasó del serial taurino año con año son muchas, pero la principal es la poca visión empresarial y taurina entre otras cosas y que siguen intentando mantener un “Status Quo” pero en aras de qué yo me preguntó; ¿de correr al aficionado de la plaza? ¿De acabar con la feria taurina?

Ya vendrán los “positivos” de siempre intentando desfigurar la realidad, pero lamentablemente la realidad es la siguiente: La  Monumental registró una muy mala entrada para un festejo que hace unos años era tradicional y convocaba muchísimo público.

Pero la gente ya se cansó del mismo cuento y de las mismas ganaderías que año con año fracasan y siguen acarteladas en el serial.

Una mancha más para el historial de la feria. Pero así está la fiesta que se nos evapora y que parece estar en estado de coma. Las crónicas se repiten. Los toreros no dicen nada y no meten gente a la plazas, todos parecen cortados con la misma tela. La emoción… les tengo una mala noticia: Sin toro no hay emoción. Cuántas veces la misma frase. Pero aunque duela el hilo negro ya está inventado. Ayer fueron los de Pozo Hondo. Más de lo mismo. El medio toro. Adiós a la casta. Adiós a la suerte de varas. Hola a los minipuyazos. Que el toro no se caiga. Poco exige el público. Es lo que hay. Es la corrida de toros sin toros. La del mimo y el cuidado. La de toreros a los que se valora por su capacidad para sostener animales en pie. Es la fiesta moderna que le quieren vender al aficionado a precios muy altos. Las corridas sin toros. Pero una cosa si le digo estimado aficionado o aficionada, las orejas maquillan las crónicas, pero no engañan. El público tampoco es tonto y por eso ayer no se metió a la Monumental… Un trofeo se llevó Sergio Flores por su tenacidad. Pero pasó la tarde y pasó la corrida. Y pasó que no pasó nada.

Se despidió de la afición zacatecana Ignacio Garibay, que enseñó el oficio de más de veinte años de andar en esto ante un lote deslucido.

Completaba la terna una de las grandes promesas del toreo mexicano, Juan Pablo Sánchez. Un torero que tiene un gran temple y buenas maneras, cómo no las dejó ver por momentos con el primero de su lote, pero lamentablemente pasan las temporadas y de la etapa prometedora todavía no da el estirón esperado. Esperemos que esta próxima temporada grande pueda lograrlo.

Abrió el festejo ante un astado de Boquilla de Carmen el rejoneador Santiago Zendejas, que tuvo una discreta actuación junto a los Forcados de Mazatlán.

La Puntilla

De verdad señores ganaderos, señores matadores, señores empresarios y autoridades; esto ya no puede seguir así, la fiesta en Zacatecas se está muriendo, de verdad es urgente un cambio de 180° grados o de una vez por todas firmen el acta de defunción.

Ahí está el reciente ejemplo de Teziutlán, en donde se probaron viejas fórmulas o si usted quiere formas clásicas, es decir, buscar la casta real del toro -no la dulcificada que nos imponen los amiguísmos en Zacatecas- y la feria fue todo un éxito, al grado que hizo que toda la afición mexicana hablará de ella con admiración y respeto.

Respeto, esa es la clave.

BOQUILLA DEL CARMEN Y POZO HONDO / ZENDEJAS, GARIBAY, FLORES Y SÁNCHEZ.

Un astado de Boquilla del Carmen con posibilidades para el rejoneo, y seis de Pozo Hondo bien presentados, todos sospechosos de manipulación de sus astas, pero escasos de juego por su falta de casta y fuerza.

El rejoneador Santiago Zendejas: Palmas.

Ignacio Garibay: Silencio y un aviso y vuelta.

Juan Pablo Sánchez: Palmas y silencio.

Sergio Flores: Oreja y palmas. Al final recibió el Escapulario de Plata.

Zacatecas, Zac.- Monumental Zacatecas. Primera de feria. Menos de media entrada.

Twitter @Twittaurino