Pachuca 2018: Corridas de Toros

El día de hoy, la operadora de eventos del estado de Hidalgo, en coordinación con las empresas República Toro y Feria Toro dieron a conocer los carteles de la feria que se llevarán a cabo los días 13 y 20 de octubre, a las 16:30 horas, en la monumental plaza de toros Vicente Segura.

De los tres carteles anunciados, el más rescatable podría ser la corrida Goyesca, pero nuevamente Enrique Ponce apuesta en Mexico por un ganado pastueño como en cada invierno.

¡Ah! y ya apareció Leo Valadez, salió de la chistera de algún mago de esos que jalan actualmente los hilos del toreo.

En resumen en esta ocasión no hay mucho que analizar de los carteles, ni tampoco hay nada nuevo bajo el sol.

¿Y los ausentes?

Entendemos que en dos tardes es difícil tener una cartera amplia de matadores, pero aún así hay toreros en el segundo cartel de la feria que salen sobrando.

Los carteles:

La feria abrirá con el rejoneador Santiago Zendejas y a pie José Adame y Octavio García “El Payo”, quienes lidiarán toros de José Barba y Jaral de Peñas.

El de 20 octubre se celebrará la “Corrida de Tradiciones Mexicanas”, (sic) en la que partirán plaza Ernesto Javier “Calita”, Antonio Lomelín y Leo Valadez con toros de Begoña.

Además, adelantaron que para el 17 de febrero del próximo año realizarán una “Corrida Goyesca” como parte de los festejos del 40 aniversario del coso hidalguense, con el rejoneador Diego Ventura, Enrique Ponce y Luis David Adame con toros de Bernaldo de Quirós

Los precios de los boletos van de los 200 a los mil 100 en la primera corrida, 110 a 400 en la segunda, y de los 180 a mil 700 pesos en la tercera corrida.

Twitter @Twittaurino

Anuncios

Retratos de sangre y oro

Desde el pasado 6 de septiembre y hasta el 11 de octubre, Two Art Gallery en Murcia presenta por primera vez en una galería de arte contemporáneo un resumen de la historia de la tauromaquia moderna a través de 50 retratos de reconocidas figuras del siglo XX realizados por el artista Pablo Schugurensky (Catamarca, 1954).

Un concepto que define a la perfección al pintor argentino es el de “Maestro del retrato”, género en el que sabe moverse con total libertad y habilidad demostrando un dominio absoluto de la anatomía humana, además de una gran capacidad para ver el interior del ser humano trasladando toda su verdad al lienzo.

En esta nueva serie de trabajo, dedicada a los grandes nombres de la historia de la tauromaquia, vuelve a retomar el retrato como tema principal, si en el año 2010 ya realizó un proyecto similar centrado en conocidos pintores del pasado, en esta ocasión los protagonistas son toreros, concretamente cincuenta retratos de las figuras más importantes a través de más de un siglo.

Aunque lo taurino siempre ha sido fuente de inspiración para artistas de todo tipo como el caso de Zuloaga, Picasso o Miquel Barceló, ésta es la primera vez que se realiza un repaso a su historia desde una representación más íntima de sus protagonistas donde lo importante para el artista no es tanto la parafernalia o todo aquello que suele rodear a su práctica sino el torero como persona, esa faceta a veces tan olvidada.

Recordando las palabras del crítico Eugenio D´Ors en las que afirma que “un auténtico retrato debe ser la conjunción armónica de tres elementos imprescindibles: cuerpo, alma y ángel”, comprobamos que el arte de Pablo Schugurensky colma con creces tales expectativas, tiene la tremenda capacidad de representar a cada torero en toda su humanidad partiendo de primeros planos en los que consigue congelar la esencia de cada uno de ellos.

Comenzando el recorrido por Juan Belmonte, del que se dice es el precursor del toreo moderno, el artista construye un auténtico árbol genealógico que recoge cada uno de aquellos nombres que de alguna manera han contribuido a la evolución de este antiguo arte milenario. Rafael de Paula, José Tomás, El Fandi, Morante de la Puebla, la familia Rivera Ordoñez al completo, Padilla, los toreros murcianos Ortega Cano, Rafaelillo, Pepín Jiménez y Pepín Liria, Enrique Ponce, Sebastián Castella, el gran Manolete, Dámaso González, Antoñete, Luis Miguel Dominguín, El Juli, Antonio Bienvenida, Espartaco, o el recientemente fallecido Iván Fandiño…, un elenco de lujo en un homenaje realizado a la figura del torero contemporáneo.

Two Art Gallery
-Retratos de Sangre y Oro-
6 septiembre / 11 octubre
C/ Acisclo Díaz, 7 bajo 30005- Murcia
info@twoartgallery.com http://www.twoartgallery.com
tlf. 868 07 61 81

La semana taurina del Bardo de la Taurina

UN GALLO POR ACÁ Y POR ALLÁ PRECIOSURAS

Este sábado patrio previo al repiquetear de la campana en San Isidro, Zapopan, Jal. Se llevó a cabo un espectáculo con el rejoneador charro Joaquín Gallo, los Forcados de Pachuca, mariachi, ballet folclórico, fuegos artificiales que resultó novedoso toda vez que nos dicen el Centro Ecuestre, ‘Cortijo Las Cañadas, fue inaugurado en 1960, por el más mexicano de los toreros ‘El Compadre’ Don Silverio y apenas el año anterior el mismísimo Enrique Ponce la bordo ahí.
Así que sin duda el sello de ese paraíso, es la clase, pidió ver lidiar a caballo un toro sin arpones y con la ausencia del rejón de muerte, lo que provocó que no obstante que los boletos costaron $450.00, cientos de personas no alcanzaron a entrar, lo que nos dice que el toreo incruento es una modalidad, que como tal, está cobrando presencia y si a ello le sumamos la atracción en que se ha convertido Joaquín Gallo, los resultados ahí están y es que Gallo esta hecho un gallo, yendo a lugares que si no fuera por su imán no estaríamos hablando de ellos como el otro día en Ayotlán, Jal. En que triunfo cañón en un festejo que se le llama ‘Día de Campo’ donde cinco mil personas tienden sus hules, carpas, petates y entre antojitos y alipuses, presencian la corrida desde la montaña.

Vamos a La Morena

En este galimatías que es la olla donde brincan los grillos y también los inconformes, esos que están agriados contra el derecho de la libertad de prensa y a los que les molesta que uno no sea camaleón con piel de alfombra rosa, lo censuran y le coartan la información, inocentemente porque las orejas muchas veces hablan más que la lengua y el olfato de un periodista de antaño, ve más que lo que la vista huele.
Y por eso cuando un taurino de cepa como lo es Amado Luna el que chanela más de esto que un abecedario, se toma la molestia lo cual también es distinción pa’ esta columna de ponerle al tanto de un festejo del porvenir, pues con gusto le damos carrete en función de pregonero.
El festejo que abordaré cuenta con varios o más bien varias atracciones por ser totalmente de toreras, matadoras y aparte preciosuras bravías y valentonas pues Lupita López, Melina Parra y Roció Morelli, le van a salir a seis toros de ‘Reyes Huerta’, en un experimento a puerta abiertas ‘y de gorrión’ al que invita el Ayuntamiento de San Francisco Ixtacamaxtitlan, en el estado de Puebla, lo que ocurrirá el jueves 4 de octubre a la hora tradicional en la ‘Plaza de Toros La Morena’. Llego el tiempo de la innovación!!!

El cambio generacional del 67

Para muchos el 3 de diciembre de 1967 se presentó la gran transición como figuras del toreo entre Manuel Capetillo y Manolo Martínez.

Por Juan Pablo Estrada.

Sobre el ruedo de la plaza el Toreo de Cuatro Caminos se marcó un cambio generacional entre las figuras taurinas de nuestro país.

Nada más y nada menos fue el lugar donde para muchos se dio la transición de la estafeta como figura del toreo entre Manuel Capetillo y Manolo Martínez en el año de 1967.

El coso taurino, fue un recinto donde se escribieron momentos cumbres de la fiesta nacional.

Cuando se han cumplido 71 años de la inauguración del Toreo de Cuatros Caminos y cuando están cerca de conmemorarse 51 años de aquel mano a mano entre el tapatío y el regiomontano, el recuerdo y la nostalgia por un inmueble con tanto sabor se niega a morir en el olvido. Manuel Capetillo, quien fuera llamado el ‘Torero Tridimensional’, recordaba en alguna ocasión aquellos momentos gloriosos del coso de Cuatro Caminos.

Sobreviviente de una época dorada en los toros, el gran ‘Capeto’ compartía en cada oportunidad su sentir sobre el Toreo de Cuatro Caminos y las experiencias que ahí vivió.

“”Los recuerdos que tengo más presentes fueron las dos ferias que toree precisamente con Manolo Martínez. Eramos la base de muchos carteles Manolo y yo”” dijo en una entrevista don Manuel Capetillo.

Manuel Capetillo y su hijo Guillermo.

El 3 de diciembre de 1967, el Toreo de Cuatro Caminos vivió una de las tardes más exitosas que jamas se recuerden. Un mano a mano entre Capetillo y Martínez, donde se dieron un agarrón en el ruedo ante un encierro de Mimiahuápam.

Capetillo le bordó esa tarde una faena llena de sentimiento al toro Arizeño, y según el propio ‘Torero Tridimensional’, junto a la de Petatito, de la ganadería de Reyes Huerta, en la Plaza México son a las que más cariño les tenia.

“Esos recuerdos ahí se quedaron para toda la vida. La faena de Arizeño en el Toreo”, fue la última gran obra maestra de Capetillo, quien en aquella tarde se repartió cinco orejas y dos rabos con quien años más tarde fuera bautizado como el Mandón de la Fiesta en México, el último de su clase.

El cronista Carlos León describió así la faena del tapatío.

“”Con el quinto de la tarde borda un faenón de locura, de las más grandes de su carrera y no sólo por sus largos y sentidos derechazos, sino también por los naturales que llegaron muy hondo a los capetillistas y a todos los asistentes que piden emocionados los máximos honores para el gran muletero tapatío”” como se reproduce en el libro titulado Acontecimientos Taurinos Mexicanos, del bibliófilo mexicano, Luis Ruiz Quiroz.

Inclusive, Capetillo compartió también su faceta como empresario asociado del Toreo de Cuatro Caminos, cuando decidió torear al lado de Manolo Martínez.

“”Yo realmente con este torero (Manolo) no había toreado casi nada, entonces cuando lo veía me daba cuenta lo que traía y lo que podía hacer, y en la primera feria yo me asocié como empresario con Ángel Vázquez”” mencionó Capetillo, todo esto cuando ya se encontraba cerca de cortarse la coleta.

“Nos pasaron el contrato de Manolo Martínez en 40 mil pesos, no se me olvida, pero le dije a Vázquez: ‘dale 60 y Vázquez me dijo por qué’. Yo le respondí: ‘tú no sabes más que de beisbol y de toros yo si sé. Ese torero va ser y lo vas a ver’”.” Capetillo no falló y poco tiempo después Manolo Martínez estaba convertido en una figura del toreo.

Todo esto lo rememoró Capetillo en un pasaje de su vida junto al ex propietario del equipo de beisbol Diablos Rojos (Ángel Vázquez), cuando la fiesta en la capital mexicana aún desbordaba pasiones.

Sin duda fue un hecho sin precedentes en la vida de los dos Manueles, dos figurones que protagonizaron el cambio generacional en nuestro país, precisamente en el Toreo de Cuatro Caminos que cumpliría 71 años de existencia, el próximo 23 de noviembre.

Publicado en El Universal

Chicuelo y la importancia de México en la arquitectura del toreo moderno

Por Antonio Casanueva Fernández.

¡Salve Chicuelo! ¡Salve tu arte soberano! Cuando todo se borre y pierda en la historia del toreo, quedará esa faena como una cumbre memorable, que elevará solitaria su cima al infinito.

Federico Alcazar, sobre la faena al toro Corchaíto (citado en Alameda, 1989, p.235)

Algunos de los historiadores taurinos más importantes (v.g. Alameda, Aguado o Morente) coinciden en que el toreo ligado en redondo se forjó en el continuo de Guerrita-Gallito-Chicuelo-Manolete. También concuerdan que, con la faena de Chicuelo al toro Corchaíto de Graciliano Pérez-Tabernero (Madrid, 24 de mayo 1928), se alcanzó la cúspide y empezó una nueva época que podemos denominar “el toreo moderno”. Pero para que Chicuelo pudiera alcanzar esa dimensión y hacer su faena histórica, antes tuvo que venir a México y descubrir el temple y la ligazón con los toros de San Mateo.

Manuel Jiménez Moreno “Chicuelo” fue un torero sevillano que desde pequeño sorprendió por la gracia con la que ejecutaba las suertes. Tomó el apodo de su padre, el también torero Manuel Jiménez Vera “Chicuelo” quien murió de tuberculosis cuando su hijo tenía menos de cinco años. Fue educado taurinamente por su tío, el banderillero Eduardo Borrego “Zocato”. Fue un clásico torero sevillano de adorno y pinturería. Desde novillero destacó por sus formas, gestos, desplantes y garbo.

Era un torero de arte, con ángel y con el pellizco de los grandes artistas sevillanos. Dueño de unas muñecas prodigiosas y capaz, con un sólo quite, de corregir el balance de una mala tarde (Morente, 2017).

Pero antes de venir a México, su toreo carecía de profundidad y se limitaba al de adorno. El afamado cronista de la época Maximiliano Clavo “Corinto y Oro” se refería a Chicuelo como “el cuentagotas” y a principio de los años veinte lo describía de la siguiente forma:

En Madrid ya no nos pilla de susto; estamos muy acostumbrados a que Manolito Jiménez, Chicuelo, salga al redondel, dé su leccioncita de toreo –que suele durar tres o cuatro minutos–, se retire al estribo con sus ganancias (fabulosas) y en paz. Hace el hombrecito lo que los estudiantes que tienen excelente disposición intelectual, pero que son vagos: se ponen de pie, dan mecánica de su lección, se sientan y en paz. Ni cariño a su ciencia, ni estímulo por lo que ven en otros compañeros.

En el toreo, vago es sinónimo de medroso, y Chicuelo lo es […] Di a tu tío de mi parte tú toreas muy bien, pero muy poco, y que con ese poco no se puede vivir, profesionalmente. Que en vez de cuentagotas te ponga un corcho en el frasco para que cuando vayas a la plaza no eches el perfume belmontino sino a chorros (Clavo, 1924, pp.19-20).

Para que pudiera prodigarse y ligar en redondo cinco, seis, siete naturales y convertirse en el arquitecto del toreo moderno (Alameda, 1961) necesitaba descubrir al toro moderno.

Caricatura de Chicuelo y su apoderado. Zocato reflejando la temporada triunfal en México (tomado de https://www.chicuelodinastia.com/carteles)

Como lo explica Pepe Alameda (1961), Guerrita fue el primer torero que influyó decididamente para que los ganaderos procurasen afinar tanto el estilo de los toros como su tipo, a fin de hacerlos más aptos para la lidia, facilitar el lucimiento de los toreros y, con ello, el brillo del espectáculo. Posteriormente, Joselito “el Gallo” hizo amistad con los ganaderos andaluces para intervenir en la selección de un toro que permitiese reducir las distancias y ligar en redondo (Aguado, 1999). Pero hubo un tercer figurón que influyó definitivamente en la arquitectura del toreo: Ricardo Torres “Bombita”.

Es curioso porque, como torero, Bombita no continuó con el hilo de Guerrita del que se derivó el toreo moderno. Alameda (1989) dice que siguió al Guerra en la cronología, pero no en la técnica ni en el arte. Con dureza afirma de Bombita y de otros toreros de su época: “Lo vieron, pero no se enteraron” (Alameda, 1989, p.135). Parece que el maestro Pepe Alameda se equivocó en esta aseveración, pues si bien Bombita no pudo seguir el hilo como torero, sí se enteró y por eso ayudó a la selección de un encaste que le permitió a Chicuelo realizar una nueva arquitectura en la faena de muleta, es decir, “girar sobre sus plantas, dejando al toro por el terreno de adentro, para engranar el otro muletazo” (Alameda, 1961, p.24).

Bombita hizo amistad con el ganadero zacatecano don Antonio Llaguno. Primero le regaló un toro de Palha que se había quedado en los corrales de la antigua plaza México en 1907 y que fue el primer semental de sangre extranjera en San Mateo (Niño de Rivera, 2004). Ese mismo año don Antonio encomendó a Bombita la tarea de conseguir un pie de simiente completo que tuviera como punto de partida sangre de la ganadería del Marqués de Saltillo. Bombita no sólo convenció a don Rafael Rueda Osborne, VIII Marqués de Saltillo, que vendiera, sino que le permitiera hacer la selección en tienta.

Luis Niño de Rivera (2004) transcribe un párrafo de una misiva que Bombita le envió a don Antonio Llaguno en octubre de 1908 donde se puede apreciar el cuidado que el torero puso en la selección y en la compra del ganado: “…fue la mejor [refiriéndose a una vaca] de la tienta y me encapriché con ella, y para poderlo convencer a que me la diera le di 500 pesetas más” (Niño de Rivera, 2004, p.233). Esa primera compra consistió en seis vacas y dos toros que sirvieron de fundamento genético para construir una nueva ganadería.

Después, Antonio Llaguno viajó a España y permaneció tiempo en Sevilla para adentrarse en los secretos de la ganadería de Saltillo a través de sus vaqueros. El objetivo era comprar más vacas con profundo conocimiento de causa (Niño de Rivera, 2004). Lo que Bombita y don Antonio tenían claro es que el encaste del toro bravo mexicano tenía que proceder del Marqués de Saltillo. Los toros de esta estirpe “van dando mucho más de sí en acometividad y bravura, a paso y medida que les continúa estimulando” (Niño de Rivera, 2004, p.188).

El primer gran triunfo de San Mateo en el Toreo de la Ciudad de México fue el 23 de marzo de 1924. Rodolfo Gaona le bordó seis naturales de escándalo a Quitasol, un berrendo en cárdeno que había salido como primero de la tarde. A su segundo enemigo, Cocinero, bravo negro zaino, el Califa de León lo toreó superior. Gaona hizo un gesto que, según explica Niño de Rivera (2004), era algo inusitado en Rodolfo: sacar al ganadero –en este caso don Antonio Llaguno– a compartir la vuelta al ruedo. A raíz de ese triunfo, la ganadería de San Mateo comenzó su ascenso a la cúspide. En la siguiente temporada (1924-25) lidió por primera vez un total de 23 toros, entre ellos Lapicero con el que Chicuelo descubrió el temple y la posibilidad de ligar en redondo.

Chicuelo hizo cuatro campañas en México. Se presentó en 1924-25 (10 actuaciones). Fue esa la temporada en la que Rodolfo Gaona dijo adiós y Chicuelo se convirtió en un ídolo. Regresó en las temporadas 1925-26 (16 actuaciones), 1926-27 (12 actuaciones) y 1930-31 (7 corridas) (Univ_Deportes, 2007).

La corrida consagratoria de Chicuelo fue un mano a mano con Rodolfo Gaona y toros de San Mateo, el primero de febrero de 1925. Gaona recibió una cornada y Chicuelo se quedó con los 5 siguientes toros. El diario el Sol de México encabezó la crónica: “¡Eureka! ¡Eureka, señores! ¡A Chicuelo le ha salido su toro anteayer tarde, en su beneficio! Y no uno, sino dos, tres, ¡quién sabe cuántos! Una tarde seria, grandiosa, inconmensurable” (citado en Rodaballito, 1925, p.5).

El frenesí llegó con Lapicero, segundo de la tarde. El sevillano lo recibió con seis artísticas verónicas en los medios. En los quites vinieron gaoneras, seguidas de mandiles. Con la muleta, un natural estupendo y siguió otro colocadísimo, sin enmendarse, otro más y hasta cinco girando el toro alrededor del espada, sin despegar el hocico de la mágica franela, y luego el forzado de pecho. Enrique Guarner describe lo que sucedió después:

Chicuelo dejó que el toro se repusiera y siguieron otros cinco naturales, finalizados dignamente con el obligado de pecho. A continuación, con la derecha, todo tipo de pinturerías, afarolados, cambios de muleta, etcétera. El público ya no aplaudía, rugía, ebrio de entusiasmo. Manolo se dispuso a poner término a la escena, pero el concurso no lo dejaba. Se escuchó un grito: “Sigue toreando, por tu madre”, y el sevillano complació al público empleando los ayudados y de la firma. Finalizó con media estocada y dos descabellos. La ovación fue clamorosa, increíble y tres vueltas al anillo (Guarner, 1979, p.196).

Al día siguiente, el periodista Verduguillo encabezó su crónica con la afirmación: “Como toreó ayer ‘Chicuelo’ no habíamos visto torear nunca” (citado en Guarner, 1979, p.196). El escritor Renato Leduc decía que esa faena en donde había ligado pases por abajo y en redondo, retiró a Gaona de los ruedos:

Una tarde toreaba Gaona estupendamente a un toro de San Diego de los Padres por la cara a base de medios pases y cuando, a modo de desplante, se sentó en el estribo frente al toro, le gritó un espectador de sombra:

–¡Torea por abajo!…

Y un porrista cabrón de los que nunca falta, a aquel tipo amaricoinando la voz:

–Maeeeestro, dice el señor que sea usted tan amable de torear por abajo…

–Más como el clamor de la gente pidiéndole a Rodolfo Gaona que toreara por abajo y en redondo fue aumentando tarde a tarde, llegó el momento en que el Califa comprendió que había llegado la hora de la retirada (Leduc y Garambella, 1982).

Chicuelo se convirtió, entonces, en el primer español que fue un gran ídolo del toreo en México. Regresó a la temporada siguiente y realizó la gran faena a Dentista, también de San Mateo. Alternaba con Juan Silveti y el valenciano Manolo Martínez. El periodista Verduguillo relató así la faena de muleta:

El muletazo inicial fue un natural, siguió otro imponente por el temple y el valor derrochado y luego otro más, enredándose el toro a la cintura: ya estamos todos de pie. Imposible resulta seguir paso a paso la faena, porque el cronista se olvida de la obligación que tiene de anotar en su carnet los detalles y arrojando papel y lápiz, se dedica a gozar del espectáculo en toda su grandiosidad.

Chicuelo dando la vuelta al ruedo con Don Antonio Llaguno (Foto tomada de https://www.chicuelodinastia.com/copia-de-estocadas-mjm).

Confórmese el lector que tuvo la desgracia de no presenciar la faena con una ligera impresión de ella, condensada en cuatro adjetivos: valiente, elegante, sobria y clásica.

No hubo en el maravilloso muleteo un solo detalle de chabacanería, ni un desplante relumbrón, ni siquiera un tocamiento de testuz, ni tampoco vueltecitas de espaldas y sonrisas al público. No, lo que hubo fue mucho arte, mucho valor y mucha esencia torera. Lo que hubo fueron 25 pases naturales. Todos ellos clásicamente engendrados y rematados provocando con la pierna contraria, dejando llegar la cabeza del toro hasta casi tocar al lidiador y en ese momento, ¿me entienden, señores?, en ese momento desviar la cabezada mientras el resto del cuerpo del toro seguía su viaje natural y pasaba rozando los alamares de la chaquetilla. Y para qué decir más; imagínese el lector la faena más meritoria, la más completa en todos los sentidos, la más valiente en lo que respecta a la distancia entre el cuerdo del diestro y los pitones de la res, y se quedara corto. Yo juro que en los veinte años que tengo de ver toros, jamás me había entusiasmado como ahora. La frialdad con que ordinariamente contemplo la labor de los toreros se convirtió en una fiebre terrible. Aplaudí, grité, arrojé mi bastón, mi sombrero, mis guantes, mi pipa y como loco exclamaba: ‘¡Ese es el número uno!’ (citado en Guarner, 1979, pp.196-197).

A pesar de tres pinchazos le otorgaron las orejas y el rabo ante el clamor de los aficionados de la capital mexicana. Ese día nació el toreo en redondo, algo que, antes de Chicuelo, como lo afirma Alameda (1961, p.24), “no se había producido más que ocasionalmente, por excepción y sin conciencia clara de su alcance y significado, pero nunca como sistema, un sistema que habría de hacer época”.

El romance de Chicuelo continuó gracias a otras faenas con toros de San Mateo a las que también les cortó las orejas y el rabo: Pintor (26 de diciembre 1926), Duende (16 de enero 1927), Zacatecano (15 de febrero 1931). Los toros de San Mateo permitieron que Chicuelo toreara a la distancia de Belmonte, pero ligando naturales en redondo. Faena con una nueva arquitectura, que logró Chicuelo gracias al temple del toro mexicano. Años después, otras dos figuras españolas afirmaron que por el ritmo de los toros encaste San Mateo descubrieron el temple y alcanzaron la máxima dimensión de su toreo: Paco Camino y Pedro Gutiérrez Moya “el Niño de la Capea”.

Pase natural a Dentista de San Mateo (Foto tomada de https://www.chicuelodinastia.com/muleta-mjm)
Pase natural a Dentista de San Mateo (Foto tomada de https://www.chicuelodinastia.com/muleta-mjm)

La combinación de técnica y temple le permitieron a Chicuelo volver a España y, en Madrid, torear a Corchaíto. De esta faena hablaremos en nuestro próxima entrega. Por lo pronto esperemos que el recuerdo de las faenas de Chicuelo a toros de San Mateo, haga reflexionar a los actuales ganaderos mexicanos y los inspire a la crianza de un toro bravo, con movilidad y emoción como el que otrora coadyuvó a la creación de la faena moderna. De esta manera se podría romper la inercia que ha llevado a algunas de las llamadas ganaderías comerciales a la cría de un toro muy distinto al de San Mateo del siglo XX, un toro raquítico y desbravado al que algunos intelectuales han denominado el post toro de lidia mexicano (Reiba, 2017).

Publicado en Megalopolismx

A punto el encierro de Fernando Lomelí para la Plaza Mexico

La ganadería del saltillense Fernando Lomelí García, entrará por la puerta grande a la Plaza de Toros México, al ser anunciado un lote de seis ejemplares para la novillada del próximo domingo 30 de septiembre, dentro del serial Sueño de Gloria, Primer Nacional de Novilladas.

Este evento consta de cuatro carteles, el primero de ellos se realiza este domingo 23 de septiembre con 6 de la ganadería de Caparica, y enseguida vendrán los de Fernando Lomelí, que harán su debut en el coso más importante del mundo una semana después, luego de que ofrecieron un excelente juego durante la presentación que tuvieron en la temporada de novilladas en Guadalajara, Jalisco, el 1 de octubre del año anterior.

“Para nosotros es motivo de orgullo que nuestros novillos sean considerados porque ahora sí vamos a las ‘Grandes Ligas’ del toreo, estamos hablando de la principal plaza del país, eso habla del trabajo realizado y ante todo del empeño que ponemos para que cada toro tenga el temple, fortaleza y bravura necesarios para ser lidiados, los cuidamos y preparamos durante cuatro años”, señaló Manuel González Lomelí, nieto del fundador de la ganadería.

El responsable de la crianza de los ejemplares es Fernando Tohui Lomelí, quien se ha encargado de mantener vigente esta tradición de presentar astados de calidad y aunque en esta ocasión son novillos, hay bastantes posibilidades de debutar en la Temporada Grande de la Plaza México, tal y como lo han hecho otras ganaderías de la región.

“Nuestro orgullo es ver cristalizado este esfuerzo del ingeniero Fernando Lomelí hecho realidad, que sus ejemplares vuelvan a ser lidiados en eventos importantes; su ganadería tiene 40 años de funcionar, han sido lidiados por grandes figuras del toreo nacional, en ruedos mexicanos y ofreciendo excelentes actuaciones”, finalizó.

Los ejemplares:

No. Nombre

12 Cuarenta Años

13 Coahuilteco

39 Chamizo

18 Porvenir

17 El Contador

22 Filomeno

La ganadería…

Fecha de fundación: 1978 con 100 vacas y sementales de Corlomé se formó la ganadería.

Fundador: Fernando Lomelí García

Nota: En ese mismo año se agregaron 60 vacas de la ganadería Boquilla del Carmen y 3 sementales de San Antonio de Triana.

Por José Luis Dávila