La realidad y el deseo: Regresa Diego Silveti a la Plaza México

La vida de los toreros es, una mezcla de la realidad y el deseo; la consecuencia de los sueños de los aficionados, de los férvidos “istas”, que consultan hasta las condiciones del clima para ver si el domingo puede surgir el misterio del toreo. Pero la realidad es que, el arte del toreo no existe; al toreo lo estamos inventando cada tarde.

Por eso a los toreros los consideramos artistas, fenómenos creativos que son capaces de construir una obra de arte ante un animal fiero.

Y así surge el misterio eterno del arte del toreo…

Por Luis CuestaDe SOL y SOMBRA.

Entender el misterio del toreo como un arte único está destinado a los hombres con sensibilidad. Pero conseguir la gloria en el toreo, es otro misterio que muy pocos consiguen.

No existe una fórmula exacta para llegar a ser figura del toreo, pero como en otras profesiones se puede conseguir en base al trabajo y la constancia. Pero tambien es necesario tener personalidad y naturalidad. Virtudes necesarias para todo aquel que quiera ser figura del toreo.

Comprometido y motivado, Diego Silveti atraviesa un gran momento en su carrera profesional. Su toreo ha evolucionado, ahora es más puro y elegante, lo que ha hecho que muchos aficionados comiencen a ver nuevamente a Silveti como una de las cartas más importantes de la presente temporada 2019.

Pero las grandes esperanzas qué muchos aficionados tienen puestas en Silveti, se tienen que reflejar este domingo en la Plaza México con un triunfo que lo vuelva a catapultar hacía lo más alto del toreo.

Silveti es un torero completo, en todas las suertes. Torero artista en la brega, en quites, y con la muleta, templado y en ocasiones dominador, se ha mostrado recientemente en sus últimas actuaciones en toda su dimensión como un torero de casta, valiente y decidido a triunfar a pesar de las situaciones adversas con las que a veces tiene que enfrentar un torero en el ruedo.

Algunas cosas le reprochamos a Silveti en el pasado, pero no la de que es un valiente, a carta cabal. Es un torero que se deja ver y deja ver a los toros, no tapa nada, aguanta las embestidas con firmeza y torea con largueza, sin tapujos. Torea además con alma, e imprime la marca de su personalidad y de su dinastía, porque lleva el toreo tanto en la cabeza como en el corazón, y ese toreo, aprendido en las fuentes más puras del toreo artístico mexicano, lo interpreta con la peculiaridad de su sentimiento, adecuándolo a las cambiantes condiciones de los toros.

En esta época por la que atraviesa la Fiesta, repleta de consumados “pegapases” algunos aficionados añoramos la naturalidad y la pureza del toreo de antaño y es ahí donde recobra importancia un torero como Diego Silveti que sabe estar en el ruedo y lidiar; dos ingredientes básicos para que se produzca la mística de la torería en cualquier torero.

No tengo dudas de que Diego Silveti tiene todas las cualidades para ser una figura importante del toreo, ya desde que se hizo matador en España, se le consideró una promesa. Nadie de su generación ha toreado con mayor pureza y emotividad como en aquella faena a Charro Cantor de Los Encinos en la Plaza México un 12 de diciembre del 2011. Y, sin embargo, todavía no ha podido llegar a figura de esas que mandan en el toreo.

La faena de Charro Cantor lo marco para toda la vida, esa tarde el público saltaba de sus asientos y rugía ¡olés! profundos a cada muletazo del torero de Guanajuato, que los ejecutaba y ligaba con una hondura y una naturalidad impresionantes. Aquella faena constituyó una auténtica revelación para los aficionados jóvenes de esta generación; para la fiesta pudo también suponer el resurgimiento de sus valores, y para su creador, la asunción del mando del toreo. Pero nada de eso pudo ocurrir hasta el día de hoy.

Las repuestas para este misterio, las conocerá mejor el propio Silveti que regresa a la Plaza México con gran ilusión y es comprensible la expectación que ha despertado su regreso, ya que la afición percibe que se encuentra en un buen momento, y aunque en su primera actuación de la temporada apenas destapó un poco el frasquito, para este domingo esperamos verlo en plenitud y si los toros de Villa Carmela le embisten, el taco puede ser gordo.

Este domingo la esperanza de Silveti será la Puerta Grande, pero también la de los buenos aficionados que tienen un sentido especial para detectar lo que puede merecer la pena y que seguramente este domingo, estarán de regreso en la plaza junto con sus allegados y uno que otro curioso.

Es lo que digo yo.

Twitter @LuisCuesta_

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4 Comentarios »

  1. Es tiempo y ocasión de que Diego Silveti se sacuda ése estigma de que “tiene suerte en los sorteos”, pero “deja ir los toros de triunfo”, de que confirme de que está en un buen momento de su carrera con un triunfo importante. No puede reprochársele su actitud, entrega y valor en cada tarde, y eso siempre se agradece en un torero, pero los aficionados queremos ver ésa faena redonda que culmine con un triunfo en una plaza importante como La México.

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  2. cuantas oportunidades a tenido en su vida taurina Diego que gracias a su apellido y jamas ha triunfado con la mitad de esas corridas que le hubieran dado a Mario Aguilar que de verdad el si era de los buenos

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