Bazar y Rebajas – Petardo grande de Reyes Huerta. Triunfa Adame a Río Revuelto.

Podemos confirmar que la masa, el grueso de la asistencia, puede estar tranquila al salvaguardar su interés en la Fiesta: se fue el “Zotoluco” pero el jolgorio y la rebaja al toreo clásico prosiguen. El petardo nace con el baile de corrales y remata con Adame que triunfa quedando por debajo de un lote superior del parcheado encierro de Reyes Huerta que, dada su mansedumbre, se pone al frente de los petardos ganaderos de este año. Excesos de confianza en Ponce, de precaución en Barba y de berrinches de Aguado dejan a una tarde tan señalada en mayúsculo petardo.

Por: Luis Eduardo Maya LoraDe SOL Y SOMBRA.

Solemnidad acompaña los diversos ritos taurinos, la sucesión de ritos, que es la liturgia taurina, no puede estar completa sin esta forma especial, sin esta majestuosidad. Desmonterarse es obligado, en el paseo cuando se presenta en una plaza por primera vez, cuando se toma el doctorado y, en este caso, cuando se confirma.

Pablo Aguado, la esperanza taurina sevillana, omite la forma. Desde ahí su confirmación nace torcida.

Y como no se entiende ni quiere hacerlo con el cárdeno primero, que sale a cabecear e inaugura el petardo de muchos años por parte de Reyes Huerta. Este burel le encuentra el capote varias veces de salida, a disgusto toma las cosas, no hay aguante, no hay el suficiente fondo técnico para solventar, no hay el oficio suficiente que debe acompañar siempre el arte. Con el de la ceremonia intenta person sin mayores ganas, le desarman con la derecha, por la izquierda ni pensarlo y mata peor. Pitos por resultado.

Todavía su situación se complicaría más. Pese al enorme esfuerzo de su cuadrilla, el horrible octavo, de Jaral de Peñas, negro y feo, anovillado y sin bravura alguna, hoy Aguado viene a checar tarjeta. Desespera cuando la Autoridad, durmiendo el sueño de los justos, no cambia el tercio a tiempo, Pablo cita con ganas de que el toro no se arranque, no se queda quieto y podemos concluir que es la más decepcionante, no por mala suerte, sino por desganada, abúlica y, principalmente, desapasionada confirmación que hayamos visto.

Simplemente desfila y no más.

Entonces la mesa queda servida para Enrique Ponce.

Incluso el público, la gran masa, no repara en lo anovillado del chincolo castaño que hace las veces de segundo de la tarde. Lo tapa lo pitones y la capa, destragado e impresentable. Pero la gente esta vez ni se afloja ni se aflige. Ponce borda el toreo a la verónica, una cumbre por el lado natural y espléndida la verticalísima media. El toro pelea con la cara arriba y entonces el quite por mandiles con mucho sitio y en serenidad enciende la mecha y parece que puede sobre venir el triunfo. Pero el viento encuentra una rendija para colarse, para romper de Ponce la concentración y, en vez de doblarse, Enrique consiente alternando a la media altura.

Nada peor podía ocurrir. Porque el toro de Reyes Huerta así es: experto en tirar señales falsas. Recobra y enciende la casta, pese a los hermosos trincherazos para los derechazos aprieta al torero y, justo cuando requiere dejar el engaño puesto, el viento se carga toda intención torera. Cómo saber cuando el toro de esta casa tira uno de estos engañosos síntomas, es en la forma de recobrar la avidez de su casta, de alinear, decía Manolo Martínez, su instinto de ataque.

Cuando lo hace, Enrique Ponce, está lidiando al viento, buscando el terreno sin que nadie le diga, entendamos por fin, que el viento corre menos bajo la Porra.

En setenta y cuatro años de historia, he ahí donde no hay dominancia del viento.

Pero nadie lo entiende.

Ponce demora, no lo quiere ver por el lado izquierdo y lo que apuntaba a bueno, se resquebraja.

Decepción con el berrendo cuarto. Barba, en la oportunidad de su carrera, simplemente, no se la juega. Ha sido a cara o cruz, ni siquiera tira el volado. Demasiado inexpresivo, sin dejar la muleta atrás de inicio para que el flojo berrendo extendiera su viaje y, no obstante le deja estar, Fabián desperdicia la tarde, la gran oportunidad al no poner el fuego, anteponiendo el hielo de su actitud ante ese berrendo al que, como a su segundo, tras varios muletazos sin mayor sabor ante el mansurrón sexto, mata de mala manera.

Pero los toros buenos tienen mala suerte.

El lote, inexplicablemente armado de tal manera, confronta al toro más chico del encierro el séptimo con el más chico de Jaral de Peñas. Estos dos toros, el burraco cuarto y el cárdeno, un zapatito, séptimo, embisten de lo lindo. Un lote para consagrar con el que José Adame, muestra la versión más usual, la de batalla, la que se envuelve en carton y que es de segundo uso pero que, por barata y accesible, la gente compra.

Así tenemos el que el anovillado burraco cuarto embiste bravo al caballo, derriba y logra que el picador se crezca. Adame, facilón y frívolo con los lances, opta, correctamente, por no dar el segundo puyazo, aguarda y comienza su despliegue populista procurando aprovechar el viaje, perdiendo toda posible vertilicalidad en pos de una largueza que roba cualquier posibilidad de seriedad, empinándose feamente y sin temple ni sutileza en los engaños, al momento de correr la mano en los derechazos mitad enganchados. Hace notar que el toro puede más que él en el toreo al natural donde ocupa recursos tan volátiles como simplemente dejar pasar rodilla en tierra.

Adame es el amo del toreo accesorio y esta faena lo corrobora.

Mata fatal y, aun así, le dan una oreja. Arrastre lento merecido.

Lo que tiene jaleo es lo ocurrido en el séptimo turno y sin lugar a dudas, un toro que aguanta la vuelta de campana tiene mérito pero lo cierto es que la maquinaria capoteril y la asfaltadora muleteril hacen de las suyas desde la larga de rodillas, los mantazos de los lances, las ramplonas y tramposas chicuelinas con giro anticipado, más el numerito de irse de largo en la embestida con la mano derecha sin ninguna intención por templar sino por hacer al toro pasar de cualquier manera. Oficio tiene, categoría no.

Un torero de brazos más largos que su torero espejo y hoy mentor, no puede acabar toreando de un modo propio de un torero con tales carencias, el toro entonces que requiere empaparse de temple, abrevar en la despaciosidad y la serenidad de plantas, se ve envuelto en un montón de molinetazos, de pases enganchados y algún natural donde liga latigueando el trapo entre pase y pase.

Estocada entera, tendida y trasera que hacen al toro resistirse a caer.

El numerito ahora es aplaudir al toro para desviar la atención de lo mal colocado del espadazo, el golpe de descabello es efectivo y efectistas son las dos orejas que creemos pasarán la prueba de la estadística pero no así la huella del tiempo.

Pero es lo que menos importa dado que el jolgorio se da coba con las tres orejas de un lote de consagración que solo es reafirmación que el mal gusto triunfa, que el temple no cuenta y que, lo de hoy, es no torear del todo bien, sino saber vender.

Es el mensaje. Lamentable y transformador.

Que, como lo vemos día con día, resulta ser una transformación de cuarta.

Categoría perdida en la otrora catedral Plaza México.

Twitter: @CaballoNegroII.

RESUMEN DEL FESTEJO.

Plaza México. Temporada Grande 2019-2020. Quinta del Derecho de Apartado. Más de media plaza en tarde  fresca algo fría al final constante viento que molesta los tres primeros turnos. Plaza mal iluminada aumentando la sombra desde que se prende el alumbrado a partir de la lidia del tercero.

Equivoca al premiar la Autoridad la labor del tercer espada tras la lidia del penúltimo. Grave omisión no cambiar a tiempo el último tercio de la lidia del que cierra plaza.

8 toros, 6 de Reyes Huerta (Divisa Rosa, Blanco y Rojo) Vario pinta. Mal presentada por desigual. Varios tumban pero solo el séptimo muestra real bravura. El segundo impresentable, chincolo y destragado, cambia de lidia en el último tercio. Feo, manso y protestón el primero y mansón y soso el berrendo tercero. Sin opciones el manso y peligroso quinto, terrible el manso sexto y bueno pese a la sosería en la muleta el séptimo, de buena hechura y que es homenajeado con el Arrastre Lento. Y 2 de Jaral de Peñas (Divisa Morado, Blanco y Amarillo) anovillados, los lidiados en cuarto y octavo lugar, manso e insulso este último. Extraordinadio el lidiado en cuarto lugar, bravo y fuerte en todo momento, le fuer otorgado merecidamente el Arrastre Lento.

Enrique Ponce (Blanco y Azabache) Palmas y Silencio; Fabián Barba (Rosa y Oro) Silencio y División; Joselito Adame (Azul Noche y Oro) Oreja con protestas y Dos Orejas con protestas, salió a hombros. Pablo Aguado (Azul Pizarra y Oro) Pitos y Pitos.

El tercer espada confirmó la alternativa con el toro número 327 de la ganadería titular, “Un Caballero” nombrado, cárdeno lucero, delantero de cornamenta de 491 kgs.

Gran puyazo al cuarto de César Morales. Saluda Fernando García hijo tras banderillear al segundo.

6 Comentarios »

  1. Vaya al fin algo sin coba duro pero concreto.

    Muy chico el burraco, una ganadería como reyes huerta con toda la tradición y los recursos sí que ha sido un fracaso. Apenas lo tapa el último toro, por cierto merecía un mejor trato, no tan feo y tan arrebatado o tan brusco ayer me senté bajo la porra libre, es muy evidente como exagera los cites tan teatral y tan efectista que francamente se nota falso.

    Creo que es evidente como la gente no entiende un solo ápice de toros en la que fue una gran plaza. El arte del toreo ya muere a manos de mocha orejas del tamaño de zolotrucos y su aprendiz el joseluco como veo que le dicen.

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  2. Gran reseña de la quinta corrida de la temporada Luis Eduardo detalles finos del encierro y de las actuaciones de Ponce un esteta de los ruedos, aún con la actuación que tuvo, Fabián barba que particularmente me interesaba no se le percibió todas esas cualidades que durante años había mostrado, Adame con sus faenas corrientes, arrebatadas, sin pulcritud que solo emocionan a los estruendosos y no a los aficionados sensibles al arte, Aguado paso desapercibido . Saludos esperaremos al Taurinisimo 180 para deleitarnos con tu bien intencionada y genuina crítica.

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  3. como siempre Eduardo los triunfos de JOSE ADAME MONTOYA asi con mayusculas te hacen sufrir tus cronica pesima cuando torean los Adame tu españoleria te sale por los 4 costados gran fracaso de Paco Aguado y del que se creee maestro Enrique Ponce Adame ha bañado a Jose Tomas y a Ponce siempre que han toreado juntos ahi le paro

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    • Luego luego a arrodillarse, a ver si tanto le gusta joselito póngale un departamento o una casa, o ya de plano mándele unos chocolates a su hotel. ademas le brota lo villamelon porque no es paco sino PABLO. Que risa decir que a ponce lo baño, ni Eloy Cavazos cortando rabo en la mexico lo logro joselito es uno de los toreros mas chafitas y mas ratonero y arrabalero que hay este no le duraba ni el paseo a David Miguel Jorge o mariano ramos ayer no supo que hacer con el único toro bravo el primero que intento torear así que vaya a bañarse usted porque para decir que una crónica es pésima de menos hay que pensar, burro

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