Garcigrande, el mejor ‘termómetro’ de cómo se está moviendo el toreo.

Por Javier Lorenzo.

Si Sevilla celebra toros este año de dudas e incertidumbre por el asolador coronavirus, Justo Hernández, al frente, y al timón en solitario ya, de la ganadería de Garcigrande, lidiará dos corridas de toros en La Maestranza. La misma apuesta que estaba prevista, preparada e incluso anunciada ya, el año pasado en el que la pandemia lo dinamitó todo. Habrá un cambio respecto a aquel planteamiento que se quedó en nada con la irrupción del virus: no lidiará el Domingo de Resurrección y sí lo hará en los festejos que se anunciarán en la doble entrega del mes de abril (está previsto que la feria, compuesta por seis u ocho festejos, repartidos de jueves o viernes a domingo, del 15 al 18 y del 22 al 25 de abril). La incógnita aún es si el segundo encierro comparecería en estos festejos o ya en la feria de San Miguel en el mes de septiembre, para donde están previstos otros tres espectáculos. Que se den toros en Sevilla en 2021 vuelve a depender del virus, de las restricciones y de las limitaciones que impongan las autoridades en cuanto al número de espectadores que permitan sentarse en los tendidos. Ramón Valencia, la cabeza visible y pensante de la empresa Pagés, lo ha dejado claro: al menos un cincuenta por ciento del aforo.

Lo que parece cada vez más claro es que de celebrarse estos festejos que en Sevilla se abrirían en la tradicional fecha del Domingo de Resurrección (4 de abril) La Maestranza podría convertirse en el primer gran escenario que acogiera toros en esta campaña. La tercera ola de la pandemia con el espectacular y dramático aumento de contagios seguido del incremento de muertos hacen cada vez más difícil llegar a pensar que podría haber toros en las primeras ferias de Levante, Fallas y La Magdalena. En Valencia podrían estar pensando en potenciar aún más la Feria de Julio, e incluso dar algún festejo en torno a la fecha de la Virgen, en el mes de mayo; y los responsables de Castellón ya han abierto la posibilidad de trasladar su feria a las últimas semanas del mes de junio, aprovechando otras fiestas locales. Para una y para otra, ambas empresas ya habían contactado con la ganadería de Justo Hernández para contar con sus reses en alguna de sus corridas de toros, pero hoy son una incógnita. En realidad lo es hoy cualquier plan más allá de quince días.

Sin embargo, las principales empresas ya han pedido y reservado toros a Garcigrande (que es el mejor termómetro para saber como late el toreo) para la presente temporada, aunque fundamentalmente son para las ferias del verano en adelante, que es donde hoy se centran la mayor parte de las ilusiones porque se piensa que para entonces la vacuna ya habrá dado un giro a la caótica situación en la que nos encontramos.

Tras la división de Garcigrande y Domingo Hernández que se hizo pública a principios de noviembre Justo Hernández se ha quedado en exclusiva con el hierro de Garcigrande, con el que tiene listos y preparados para 2021 una veintena de encierros. Un número parecido al que solía lidiar los últimos años en cada campaña con las dos divisas que dirigía. Para 2021 mantiene un número similar de toros, ya con un solo hierro, al contar con dos camadas juntas: la que se quedó en casa en 2020 al no poder vender apenas nada por la suspensión casi total del curso a causa de la pandemia y la que venía por detrás destinada para corridas de toros de 2021. La idea es lidiar las dos camadas este mismo año, entre los cinqueños del año de coronavirus y cuatreños a los que le llega el turno bajo el mismo síndrome.


Una veintena de encierros que, en principio, y ya en gran medida, han encontrado compradores interesados para lidiar del verano en adelante para los principales escenarios del curso. Para plazas de primera categoría como las de Vista Alegre de Bilbao, Illumbe en San Sebastián, Valencia o las francesas de Dax, Béziers o Nimes, a las que se podría unir también Bayona; u otros recintos de segunda categoría como los de Granada, la citada de Castellón, Salamanca, Valladolid… A estas alturas del invierno, en el que otros años ya estaban definidas las lineas maestras del resto de la campaña, el toreo empieza a mirar con mayor optimismo hacía la segunda mitad de la temporada. Un tiempo que hoy parece todavía demasiado lejano. Una incertidumbre aún más grande a la que ahora mismo nos invade. Aunque lo cierto es que al menos parece que la temporada y las máquinas del entramado taurino comienzan a moverse con la intención de celebrar toros para poner fin al casi total inmovilismo que reinó en 2020 en el que el coronavirus dilapidó todas las estructuras. Hoy parece despertar, al menos, la intención de abrir de nuevo las puertas de los cosos. Y esa voluntad ya es una luz al final del túnel.

Publicado en La Gaceta de Salamanca.

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