Radar Taurino – Conciliación, No Arguendaje.

Todos han sido novilleros. Aquí Miguel Angel Perera a dos manos en Madrid. Salió a hombros en 2004.

Regresamos tras leve ausencia con nuestro “Radar Taurino”. Mitad del año y luego de las primeras grandes Ferias en España el panorama taurino ha reacomodado sus posiciones en la escala global mientras en México, con la lluvia y los festejos que no llegan, la Ferias del Corpus, San Juan y San Pedro no acarrean la cantidad de ambiente taurino que deberían revestir. Será que solo somos ahora aficionados y taurinos únicamente invernales.

Por: Puntillero De SOL Y SOMBRA.

Se está formando una clase de público que observa poco al toro y que no acude con regularidad a la Plaza.

Los toros siempre han sido caros. Pero anteriormente eso no era un pretexto para ver los tendidos poblados. Algo tiene el taurino espectáculo que nos hace ir, a veces más a veces menos.

Hoy la cosa está nublada. En medio de crisis económica, no aparece la llovizna ni se levanta la niebla. Los aficionados menguan en su voluntad taurina y los que aspiran a ese status encuentran dentro de su juvenil fe muy pocas repuestas.

Tras ver en televisión las Ferias de Valencia, Sevilla y Madrid, leyendo lo consignado aquí en DE SOL y SOMBRA y haciendo nuestro seguimiento diario del medio europeo y mexicano, necesario es constatar que nuestro panorama taurino local requiere de acciones que hagan ver que nuestra Fiesta puede ser mejor.

Y esa idea recorre tertulias y redes sociales, se adentra al aficionado y debiera se indicador para las empresas.

Pero tengamos cuidado. “Hay toreros, decía Santiago Amón, que llevan el pase montado y son criticables” A estos diestros siempre la negra verdad del toro les derrumba y duran poco. La Feria de San Isidro ha tenido, en parte, efecto de filtro.

Sin embargo, continua Amón, “Pero también está habiendo aficionados que llevan el criterio montado y tampoco es recomendable.” Estos muchas veces perduran, para la negación de la madurez de la afición.

Hace poco tiempo un gran crítico español me comentaba algo que considero cierto. “Todo el mundo habla de crisis en el toro, en los toreros, en la critica… pero casi nadie habla de la crisis del público, el peor de la historia.” Afirmación durísima pero que tiene mucho que reflexionar e incluso, para el que esto escribe, mucho de entendible.

Y el efecto “Digital +” puede tener algunas de las respuestas.

Es una maravilla tener la televisión en vivo, vía satelital. En los toros siempre se ha debatido su presencia en el espectáculo y más que debate es una disputa, vean si no las calladas “razones” de José Tomás. Pero la televisión muestra, más después de Nimes, que visualmente la corrida de toros es un espectáculo mayor pero del que no se puede hacer calca de una Plaza a la otra.

Cada coso tiene un acento, cada público un paladar y comprar la idea que en nuestras Plazas las cosas “deben ser como en…” puede que derive en un grave error de apreciación. Mal van los asuntos del arte cuando nuestras afirmaciones parten de ideas como “debe de ser” o “tiene que ser” El toreo es, por sí mismo, una afirmación.

La seriedad, la vergüenza, la responsabilidad, más que reglas propias de una región o plaza, son principios fundamentales no privativos de una región en particular. Este contraste que el público mexicano practica cada vez que ve una corrida española tiene que tener las debidas reservas así como los necesarios puntos críticos.

Pero ahora que las novilladas están en entredicho, que los espacios taurinos en medios de comunicación se pierden absurdamente, que los tribunales se llenan con alegatos y caprichos; que más que de toros se habla de política taurina, que los aficionados son poco afectos a leer y se hacen juicios faltos de memoria histórica queda la responsabilidad particular, cada uno de nosotros, de procurar la mejora de nuestra afición, no con el criterio montado sino con la integridad del juicio.

A partir de Julio vendrán las novilladas, de principio seis, en la Plaza México. Pero me parece que todos esos aficionados que reducen el ejercicio irrenunciable de la condición taurina a la asistencia del acto social llamado “corrida de toros” y constreñido únicamente a la Temporada Grande, son los primeros en provocar que hoy las empresas duden si hay público para los festejos menores, incluso a quienes consideran que el espectáculo no necesita de regulación.

Porque las novilladas son tan necesarias como lo que más. Que ahora, que todo el mundo vanagloria a Sergio Flores pocos se acuerdan, porque pocos le vimos, en su paso triunfal en la Plaza México. Y todo porque no les parecen “atractivas” las novilladas. Vaya error más grande.

Tal como los comentadores taurinos que no tienen frente taurina suficiente para listar hoy ni diez novilleros. Además, les colocan la presunción casi absoluta que ninguno vale. Valientes taurinos.

Ese mismo error es el que las plazas grandes compran y sobre el cual solapan la “pérdida de su capital” para no dar festejos menores. Muy respetable, nadie manda en el dinero de otros. No olvidemos, lo decía también Santiago Amón, el arte es “pura entrega sin recuperación posible”. No nos quejemos después.

Pero se les olvida que el capital “perdido” en las novilladas equivale a la sangre que se derrama en la ganadería, sin ella no habría toros bravos y vaya que eso también cuesta dinero. Después no vayamos a reprochar que los novilleros mexicanos terminen haciendo carrera novilleril España y le echemos en cara que no pasen por México.

Que sin conciliación previa, un arguende es cosa segura y cosa malsana. Que vale más, siempre el peor arreglo que el mejor pleito. Pero evitémonos disgustos, señores aficionados, arreglemos las cosas vayamos a las Plazas.

Twitter: @CaballoNegroII.

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Que Cosas Tiene la Vida


Por el Bardo de la Taurina

Lindando la friolera de una década  emergió de la espuerta taurina una de las realidades más nítidas de la cultura,  Eduardo Maya Lora, su escaparate lo fue  ABC Radio desde sus primeros lances al aire, su voz serena y con sello propio, lejos de recursos distractores, jamás los necesito, pronto se dejo sentir como torero caro, tarde a tarde se iba del tercio a los medios,  a la primera provocación destapaba el  frasco de las esencias y esparcía una memoria privilegiada que le daba fluidez a la enorme cultura  que posee,  en el ambiente se escuchaba ¿Ya oíste a Eduardo Maya?  se trataba de un joven dilecto, educado, pleno de taurinismo y con una visión global de la fiesta verdaderamente sorprendente, fue conquistando credibilidad y  con tantos atributos llegó para trasmitir las corridas desde el coso más grande del mundo y pronto se convirtió ‘En la voz del callejón de la Plaza México’ blindado contra la lisonja y holgado con la verdad, sus crónicas son radiofónicas, pero más radiológicas y hay que decir que a este personaje se le debe que la gente haya vuelto a la costumbre de ir a la plaza con sus radios portátiles para escuchar a ‘Lalo’ logrando así una forma global de gozar la fiesta, más como  los vientos soplan a favor de los valiosos, ahora Eduardo Maya agrandara su universo y ejercerá la cátedra, el análisis y la asesoría, lo  que hará interactivamente  a través del  twitter @CaballoNegroII y en www.desolysombra.com en donde lo vamos a seguir de punta a punta y por lo pronto como una primicia nos recomienda  la lectura de la obra ‘Los Banquetes’ del maestro Renato Leduc del sello  Editorial Stylo y que data del año de 1944 desde el que ya se vislumbraban las primeras defensas del toro de lidia  (buscarlo en el mercado de libros de La Lagunilla o en las librerías de antiguos de la calle de Donceles).

Y hablando de los valores que comen aparte, siempre me he quitado el sombrero ante el lidiar de Rodolfo Ramírez, joven valor de la comunicación y quién nos pinta el verde de verde y no se anda por las ramas como lo demuestra o más bien lo denuncia a través de toroestoro.com en donde con pluma verdadera e imágenes innegables titula ‘Un Brindis en homenaje a la miseria taurina’ relacionado esto con lo ocurrido recién en Calpulapan Tlaxcala donde la ganadería de Torreón de Cañas lidio un ‘espermatoro’ y luego lo indulto, la denigración y bajeza a la que se llego es tal, que para que usted la crea tiene que constatar lo que el joven maestro Rodolfo Ramírez da a conocer, eso sí, tenga a la mano bicarbonato con mezcal para detener el vomito, thé de gordolobo para la muina y chiqueadores de ruda para el malestar que le va a provocar esa miseria taurina.

Y ante eso pues al palacete museo de Don Jorge Gaxiola en Coyoacán quién es  vecino de la que fuera la famosa pulquería la ‘Rosita’ cuyos muros fueron pintados por los discípulos de la Kahlo grupo al que se les conocía como ‘Los Friduchos’ y esto viene porque Don Jorge nos recibe en el áureo vestíbulo con una fotografía de Luis Procuna ‘toreando por alto’ al toro ‘Azucarillo’ de Zotoluca  que fue tomada por el maestro de la lente Juan Rodríguez y que se hizo famosa cuando en el año de 1945 apareció en el semanario ‘La Fiesta’ y posteriormente la volvió un ícono el ‘El Majo de los pinceles’ el maestro tijuanense Reynaldo Torres y ante ello  surgió la remembranza de que ‘El Berrendito de San Juan’ fue hijo de Eulalio Procuna banderillero de Rodolfo Gaona por lo que el anfitrión refiere que en alguna ocasión llegaron allá por Atzcapotzalco a casa de ‘El Califa’ llamada ‘El Renacimiento’ algunos ‘gorrones’ que se instalaron en el bar ‘El Choko’ y para ablandar la situación le preguntaron al ‘Indio Grande’ cual era la diferencia entre matar ‘Aguantando’ y ‘Recibiendo’ a lo que el ‘Petronio’ les contesto con este ejemplo; ‘Aguantar’ es lo que yo estoy haciendo con ustedes a quienes no esperaba ‘Recibir’ y eso me lleva a preguntar ¿Hoy cuanto tiene que ‘Aguantar’ la fiesta para ‘Recibir’ tan poco.

Email: bardodelataurina@yahoo.com.mx

De Plaza en Plaza: Jornada Taurina del 25 y 26 de Junio

La carrera de Alejandro Amaya continua siendo una incognita. Este sabado actuara en SJR.

De Sol y Sombra.

Llega la semana de San Juan y el ambiente se anima. Destaca, claro, el comienzo de la Feria de San Juan del Río en Querétaro y por su puesto el cincuentenario del hierro de Tenexac, el de la capa gris. Igualmente en el Norte se anuncian diversos festejos y en el norte de Veracruz comienza la escalada taurina con festejo en Papantla. Además, debuta una novillera en Hidalgo.

Aquí queda la “sanjuanera” Jornada Taurina de 2011.

Sábado, 25 de Junio del 2011

Huamantla, Tlax. Plaza La Taurina. Corrida conmemorativa del 50 aniversario de la fundación de la Ganadería de Tenexac. Toros de Tenexac para; Jerónimo, José Luis Angelino y Jorge Sotelo.

San Juan Tizahuapan, Hidalgo. Novillada de “El Batán” para Paco Vivanco, César Ibelles, Héctor De Ávila y el debut novilleril de Salma Sarak.

San Juan del Río, Querétaro. Primera de Feria. Toros de “Barralva” para Eulalio López “Zotoluco”, Alejandro Amaya y Octavio García “El Payo”.

Domingo, 26 de Junio del 2011

Ciudad Delicias, Chihuahua. Lienzo Charro. Toros de San Antonio de Triana para Manolo Martínez I. y Antonio García “El Chihuahua”.

Papantla, Veracruz. Feria del Corpus. Corrida de toros. Ganado por definir para Rodrigo Santos a caballo y a pie, Octavio García y Mario Aguilar.

Tijuana, Baja California. Villa Charra del Gato Borico. Festival Taurino. Erales de Hernando Limón para Michel Lagravere, Juan Pablo Llaguno, Andresito Lagravere y Juan Pedro Llaguno.

Monterrey, Nuevo León. Plaza Monumental. Toros para Rejones de Rafael Mendoza y 6 de Golondrinas, 6 para Pedro Louceiro III y  los Forcados de Mazatlán. A pie, Guillermo Ibarra, Alberto Galindo “El Geno” que se despide y Hernán Ondarza.

Amigos aficionados ¡Vamos al toro! Que no quede por nosotros.

 Twitter: @Twittaurino.

“Puntillero” colaboró en esta publicación (Twitter:@CaballoNegroII)

Por qué Morante

Por Pablo Hernanz.

La lectura del libro de Morante de la Puebla escrito por Paco Aguado hay dos ideas que se nos quedan muy interiorizadas. Una que Morante de la Puebla es un torero de corte gallista (como todos, por otra parte, digan lo que digan las revoluciones de plata). Y que Paco Aguado se coloca de nuevo como uno de los mejores pensadores que sobre el la tauromaquia circulan por estos pagos y por estas épocas. El libro se lee pronto, se le escapa a uno entre los dedos entre el ansia de conocer a un genio y lo novedoso que la explicación del toreo aporta Aguado. Vamos por partes.

 El grip, o el toreo entre los dedos.

 Sin duda, la mejor aportación del libro ya la señaló Pablo G. Mancha en un artículo de prensa que recuperó en su blog y no es otra que la novedosa explicación que hace Paco Aguado del manejo de los trastos de torear del maestro de la Puebla.

 Sin miedo al qué dirán –que es algo muy importante a la hora de escribir-, Aguado se agarra, nunca mejor dicho, a un anglicismo deportivo a la hora de explicar con el matiz con el que desea hacerlo el modo en que Morante se aprovecha de los trastos de torear para conseguir su tauromaquia.

A mí, al leerlo, me ha gustado imaginar un tacto concreto, un peso, un porte. Y me he sorprendido varias veces frotándome las yemas de los dedos entre sí, porque tiene tanto de táctil ese fragmento del libro que se hace imposible no querer percibir el toreo ajeno en los dedos de uno mismo.

Para valorar la importancia del hallazgo literario de Aguado, baste recordar tan sólo un detalle, pero de otro torero. Todo el mundo sabe que José María Manzanares ha pasado el último invierno un quinario, con numerosas intervenciones quirúrgicas en un tendón de su mano izquierda. La disfunción que alcanzó fue tal, que una vez recuperada parte de la movilidad, el mismo torero reconocía que tuvo que cambiar la forma de coger la muleta. Creo que todos los aficionados, cuando conocimos este detalle, pudimos sufrir en silencio, aunque sólo fuera unos segundos, con el torero. ¿Por qué? Porque éramos conscientes de lo que significa la herramienta y la importancia del “grip” particular de cada uno.

El hallazgo de Aguado (espero que se haya quedado corto y haya mucho mas detrás de todo eso) no sólo ayuda a explicar el toreo de Morante, sino que abre la puerta a explicar muchas tauromaquias. Además, facilita la empatía del aficionado con el matador a la hora de comprender no sus manías, sino sus preferencias materiales, porque todos tenemos una herramienta fundamental de trabajo con la que estamos familiarizados y cuyo cambio nos produce cierta inseguridad al menos al principio.

 Mucho joselitismo y menos belmontismo (pero en general)

Tal vez uno de los aspectos más importantes que apunta Paco Aguado a lo largo del texto, sea esa especie de desvío intencionado hacia dos toreros hoy casi olvidados por los estudiosos de la cosa y a los que rescata no por un compromiso con la Historia, sino por un compromiso con la propia tauromaquia. Dos toreros como Chicuelo y como Pepín Martín Vázquez –este último hoy de moda como muerto reciente que está-, que nunca fueron las bisagras que muchos pretendían sino más bien los ordenadores de un desorden, los receptores de unas claves, una especie de pre-Morantes (si puede servir la expresión), no en el sentido estético sino en el sentido conceptual bajo el que Paco Aguado entiende al maestro de la Puebla. Confluencias de caminos.

Chicuelo y Martín Vázquez, cada uno por su parte, sufren dos tragedias: el primero, la del lance al que su apodo da nombre, que muchos realizan de forma ordinaria –en el sentido de basto- y que contribuye a empequeñecer su dimensión torera. Su verdadera aportación, apenas captada por un crítico que tuvo que declarar estar cuerdo cuando trató de describirla, fue la faena realizada en 1928 ante el toro Corchaíto de Pérez Tabernero en Madrid y que pronto murió silenciada por los palmeros del belmontismo, conscientes de que esa apuesta del toreo en redondo introducida por Joselito el día que toreó en solitario la corrida de Martínez, sería la que triunfaría frente al natural y el de pecho –sin giro para repetir pitón- que durante un tiempo pareció que terminaría con todo.

De Martín Vázquez, el análisis de Aguado es más que certero, puesto que ha sabido poner palabras a la grandeza gallista de su “alegre toreo” frente al perfil trágico de un Manolete predestinado. Porque esas son las alternativas del toreo: No el joselitismo y el belmontismo, sino, dentro del joselitismo, la gravedad o la alegría. Curiosamente, fueron precisamente dos tragedias en veinte días las que quitaron del medio a los dos mitos en un agosto, el de 1947, en el que pareciera que Dios no quería competencias terrenales. Al de Córdoba se lo llevó en Linares un chotacabras de Miura. A Martín Vázquez le quitó el sitio –y casi también la vida- uno de Concha y Sierra en Valdepeñas, veinte días antes y con Manolete en el cartel, para que fuera tomando nota. Es la tragedia de los poblachones, que es donde van los toreros en agosto y septiembre cuando de morir se trata.

 El complejo de Belmonte, siempre presente

De un tiempo a esta parte, empieza a resquebrajarse en algunos razonamientos y publicaciones el mito belmontino de la revolución absoluta. De esa obsesión belmontina, que arrancó con esos intelectuales noventayochistas nada aficionados que eran sus amigos, ha surgido la explicación de la Historia del Toreo a excepción de Alameda y, más recientemente, Delgado de la Cámara. El capítulo que Aguado dedica en este libro de Morante a “Las fuentes de Sevilla”, ayuda a comprender mejor cuál es el tronco, cuáles las ramificaciones y qué completa a qué.

En ese capítulo, Aguado profundiza en la tradición gallista del toreo de dominio que toda la vida ha sido considerado como “sevillano” y en el que –sin ninguna sorpresa, al menos para un servidor-, está incluido Curro Romero. Sin embargo, esa tradición gallista que por sí sola serviría para explicar a Morante (para desgracia de los que piensan que el toreo antiguo era estático, como las fotos en sepia con que ilustran su explicación) se empeña Aguado en completarla con una influencia belmontina y trianera que a todas luces es mucho menor de lo que parece a tenor de la cantidad de páginas que se utilizan para describirla. Porque si se puede explicar a Morante desde el gallismo más sevillano –el poder de la técnica escondida-, no hace falta explicarlo desde la visión folclórica del territorio con retazos de república independiente con que a veces parece tratarlo. Todo en un libro que Aguado huye de los tópicos como los gatos del agua helada.

El arrojo de Morante, el valor seco que demuestra, no parte de la limitación técnica de Belmonte y sus seguidores, sino que surge de una exposición consciente y mantenida, basada en la técnica torera de corte gallista. Porque Triana y lo trianero, ofrece valentía y entrega, pero no técnica.  El temple, cantado por Aguado como aportación belmontina podría tener más que ver con el mayor tiempo (no mayor despaciosidad) que duraban los embroques, sobre todo en Belmonte, algo que sí se señala en el texto (p.80) y que Aguado propone como causa sobre la que se apoya el resto de la tauromaquia trianera, si es que existe ésta.

La portaciones belmontinas del toreo siempre se han considerado la quietud y el cambio en la percepción de los terrenos. Sobre la quietud, Aguado se encarga de recordarnos a Espartero y a Antonio Montes, prólogos del “Pasmo”, con lo que su argumento trianero se minimiza. En cuanto al asunto de los terrenos, creo que tiene más que ver con la explicación que, a modo de epílogo, ofreció el propio Belmonte en esa especie de biografía/autobiografía/hagiografía/novela de Manuel Chaves Nogales. Allí dice que el toro no tiene terrenos, puesto que todos los terrenos son del torero, que para eso es el inteligente de ambos.

Con esta aseveración, Belmonte (o Chaves Nogales, vaya usted a saber) inauguran la tauromaquia imaginaria de los toreros retirados. Algo que continuaría Domingo Ortega con aquello del parar, templar y mandar para llevar al toro adonde no quiere ir (él, que tantos kilómetros hizo caminando hacia los riñones de tantos toros). Para ver lo discutible de explicar una tauromaquia nunca practicada, basta preguntarle a cualquier torero en activo si el toro tiene o no tiene terrenos o lo que ocurre cuando un toro va donde no quiere ir para probar la validez de ambas propuestas.

En mi humilde opinión -y que Dios me perdone, porque lo último que quiero es enmendar la plana a nadie-, la aportación trianera o belmontina sobre Morante, tiene más que ver con lo que de sacerdotal tiene el toreo. Es tal la absurda obligatoriedad belmontina que hay un momento en el que para explicar los dos siguientes pasos de esa entrega y ese patetismo supuestamente surgido de Triana recurre a la imagen de los cantes de ida y vuelta flamencos, para explicar cómo ese ánimo de la quietud y entrega belmontina  llega a la Córdoba de Manolete, para desembocar en el jerez vinatero de Rafael de Paula no sin antes conocer los desfiladeros de Ronda con los Ordóñez.  Algo que ya dice podría venir de Cádiz. En otras palabras, veinte mil leguas de viaje trianero.

Es entonces cuando uno, que no cree en la geografía ni en lo local como generador de actitudes universales, se pregunta si la explicación trianera y belmontina no hubiera sido más sencilla –y por ello ayuna de complejos- si se hubiera señalado a Belmonte como el gran intérprete de una estética en la que el compromiso de ofrecer la vida al toro se hacía más visible que nunca. Porque Belmonte aportó, eso sí, la desnudez de una propuesta estética que sólo triunfó cuando consiguió combinarse con los logros de dominación gallistas. Algo que Belmonte, por cierto, no consiguió jamás. Y nos preguntamos esto, a raíz de un fragmento como este:  “No en vano, ese pecho de Belmonte ofrecido a los pitones en la sinceridad de cada cite y de cada embroque no era sino una forma de entregar sus ‘centros’. O, lo que es lo mismo, dar en cada pase lo más profundo de su ser, su misterio, no sólo al toro, sino al sacerdocio del toreo.” (p. 81)

Y es que la aportación de Belmonte como grito interno no sólo está presente en Morante de la Puebla sino en todos los toreros que se han convertido en figuras. En la autenticidad del compromiso individual, en la aceptación de la muerte como posibilidad y en el ofrecimiento de trapo o cuerpo (trato o truco) a través del que muchos se han expresado. ¿No es acaso ese “dar los centros” el compromiso de José Tomás en cada tarde? Es posible también que de esa lectura de la entrega -en realidad más vieja que el hilo negro-, sea de la que parte el concepto de cargar la suerte, concepto que relee Delgado de la Cámara con verdadero acierto en mi opinión y que rehúye de la geometría, del cruzarse porque sí y de la pata adelante como propuesta suicida.

Resumiendo, que la propuesta de Belmonte no fue sustitutiva, como han pretendido hacernos creer sus hagiógrafos y panegiristas,. Tampoco fue única. Su importancia radica en que fue el matiz fundamental con lo que se completó la tauromaquia del dominio ya sublimada con el Gallo. También en Morante de la Puebla supone una sublimación de lo gallista.

“Triana profunda” es un capítulo a nuestro juicio justificativo de la historia oficial de la tauromaquia, una historia oficial que ha quitado racionalidad a la explicación y la ha dotado de chamarilerías varias: latidos, compases, crujíos, bajíos y demás variedades idiomáticas vacías de contenido, para explicar lo inexplicable. A Aguado le sobra justificar el belmontismo trianero de Morante, sobre todo por cómo culmina el capítulo –concluyendo que es algo interior vinculado a la entrega total-. Si no hubiera caído en el complejo belmontino y trianero, hay un fragmento en el capítulo anterior (“Fuentes de Sevilla”) que alcanzaría mucho mayor significado y recorrido –como todo el capítulo-: “Ese modelo de facilidad gallista, presuntamente superado por las nuevas aportaciones técnicas, siguió latiendo durante décadas en las distintas generaciones de toreros sevillanos. Y aún subyace, añadido a una estética evolucionada y a progresivas conquistas del terreno del toro, en la forma de hacer de algunos representantes de la tauromaquia actual. Y, entre ellos, o sobre todos, en Morante de la Puebla, que al paso del oficio se fue convirtiendo en un auténtico apasionado de las viejas filmaciones taurinas, de donde ha sacado, como el cantaor de las antiguas grabaciones de pizarra, arrinconadas conclusiones lidiadoras que se adaptan a la perfección a su concepto y a la expresividad de su físico.” (p. 56)

Por qué Morante en Madrid y no en Sevilla

Especialmente valiente es la aportación de Aguado a la hora de explicar por qué Morante de la Puebla no termina de cuajar en Sevilla y sí lo ha hecho en Madrid. Las actitudes que rescata, son definiciones que, más que menosprecio a una forma de ser, intuyen una grandeza más allá de los tópicos establecidos. La diferencia entre las diversas formas de ser de las ciudades o de las aficiones como colectivo radica en el rechazo que del tópico hace cada cual. Algunos intentan desprenderse de él, otros consiguen vivir de él. Cada uno que juzgue como quiera. Pero si la explicación que ofrece Aguado –muy comprometida, por cierto- sirve para comprender una situación, bienvenida sea, porque suscribo punto por punto los motivos que Aguado arguye para explicar la incomprensión voluntaria de los paisanos de Morante. Sólo rescataré una frase, tal vez la más ilustrativa de la idea que quiere transmitir el autor: “(…) es lógico que un personaje tan poco accesible y manejable, y que hace un toreo tan sincero, no encaje en los influyentes lobbys donde el cinismo es ley”. (p. 178)

 El John Nash del toreo

Tengo un compañero de peña Ttaurina que dice que Morante está abducido. Creo que lo dice por su forma de hablar, así pausada, como si le diera igual todo, así como muy para dentro o muy desde dentro.  No sirve de nada hacerle entender –desgraciadamente a esto del toro no le sobran mentes científicas-, que lo que le ha pasado a Morante de la Puebla es que es un enfermo que ha tenido que aprender a convivir con una enfermedad. Paco Aguado habla de la de Morante con un respeto,  una naturalidad y una humanidad asombrosa.

El problema de la enfermedad de Morante de la Puebla no es sólo su propio sufrimiento, sino que ésta sirva para explicar su toreo. Afortunadamente, el autor no cae en este topicazo que atribuye a los genios o bien la homosexualidad reprimida o la locura más exacerbada. Los que no creemos en los seres especiales, sino en unas cualidades innatas mínimas, desarrolladas y desplegadas después de un duro trabajo,  sentimos alivio. Pero ese es uno de los méritos de Aguado en este libro. No basar toda una argumentación en la “locura” de un individuo, sino en los resultados de su trabajo. Creo que aún desconoce el favor que hace a la historiografía taurina con esta actitud, puesto que lo único que le faltaba a esto, para completar el surrealismo bananero de la superstición, el crujío y el bajío era una interpretación freudiana de la realidad. Ese Freud. Algún día contaremos la interpretación freudiana de Leonardo da Vinci y el desmontaje –tan cómico como revelador- por parte de un Erwin Panofsky que aún fue demasiado piadoso con él. Pero eso otro día.

La necesidad de este libro

Es de agradecer –de una puta vez, hablando en plata-, no sólo que alguien trate al toreo como algo que se puede leer sin abundar en lugares comunes, sino que si se escriba sobre Morante sin citar el crujío, el bajío y a todas esas idioteces geográfico raciales con que se adornan las crónicas taurinas para esconder la ausencia de capacidad para explicar lo complicado de una tauromaquia completa y aglutinadora. Es, gracias a Dios, esta forma de estudiar a un torero, -la de Paco Aguado– una corriente de aire nuevo, que se aleja del folclorismo habitual currista o paulista y se acerca mucho más a la explicación de la tauromaquia como un arte con mayúsculas.

Porque si Miguel Ángel o Leonardo no tenían crujío, ni bajío, ni chorradas similares; si sus pinturas o esculturas nos emocionan (ellos también son el fruto maduro de una tradición que en ellos confluye) también es cierto que los estudiamos desde la racionalidad que del hecho técnico puede extraerse, siendo conscientes de que la técnica sin expresión propia sirve de bien poco para extraer emociones. A veces incluso sirve expresar la técnica como uno mismo la siente. Que es lo mismo que el toreo. Por eso creo que se hace flaco favor a Morante de la Puebla diciendo de él que sabe torear “por muchos toreros”, como si los toreros que le son referencia fueran palos flamencos. Sería como decir que Velázquez sabía pintar “por Leonardo” o “por Rafael”, en lugar de decir que Velázquez es el resultado de la interiorización no sólo de estos dos pintores, sino de muchos otros, cuyas aportaciones vienen asimiladas en Velázquez y este es capaz superar desde su personalidad arrolladora.

Por ello, el Por qué Morante sólo se puede lograr desde la explicación de una tradición taurómaca que se aleja de los cauces habituales de explicación belmontina de la Historia de la Tauromaquia. Eso es lo que plantea Paco Aguado al querer explicar a Morante desde la Historia o desde el hilo del toreo. Porque el de la Puebla sólo tiene razón de ser no como copista sino como creador con personalidad propia. No sé si Morante quiere torear por Joselito, por Martín Vázquez o por Pepe Luis, pero sí que su toreo es la suma de todos ellos sin poderse extraer las partes concretas, apenas vislumbradas. Morante es una Roma en la que confluyen muchos caminos aislados del toreo. No es el experimento de las vírgenes crotonas de un Zeuxis o un Parrasio modernos. Las influencias en Morante son orgánicas e inseparables. Lo contrario a una “Summa” medievalizante de trocitos de espacio yuxtapuestos.

En este sentido, la riqueza del libro de Paco Aguado reside  no sólo en esa explicación en la que ya nos hemos entretenido, sino en la ausencia de lugares comunes y circunloquios currobéticos. Tampoco recurre a la elección de fotografías de toreros antiguos para establecer comparaciones desde la imagen fija, tan falaz pero eficaz para los amantes de lo simple.

Leyendo el libro de Aguado, nos encontramos a un Morante que se eleva como un torero largo, tal vez el más largo de hoy en día. Pero esa largura no debe confundirse con la variedad de suertes de la que por cierto tan ayuno está el toreo de hoy. En el caso de Morante debe interpretarse desde su comprensión de los gestos técnicos necesarios y su realización adecuada de los mismos ante la cara del toro. Ser muy variado, al menos en mi opinión, no va unido a ser un torero largo si la variedad no se utiliza como mecanismo lidiador. Morante es largo porque comprende el proceder del toro y se sirve del gesto técnico. Pero la grandeza del gesto técnico de Morante es su ocultación bajo una estética dizque antigua.

Cuando algún comentarista, morantista hasta la médula habla de “esas cositas que hace”, “esos toques”, “esos andares”, etc.,  minimiza los méritos de un torero que ha sabido completar el toreo de hoy no con el toreo del ayer, sino con el toreo de siempre.

Por qué Morante es, en definitiva, un libro rico en matices, lleno de referencias interesantísimas y de hilo s delos que tirar. Es un libro para paladear, para disfrutar y, sobre todo, un libro que, tal y como otros hicieron en su día, renueva los puntos de vista desde los que acercarse a la tauromaquia aportando soluciones muy novedosas que pueden cambiar la forma de interpretar muchos aspectos, algunos de ellos vírgenes de interpretación hoy en día. También sirve de introducción, de preludio a lo que, en sólo unos pocos años, podrán decir algunos jóvenes aficionados de hoy. Jóvenes que se identifican con los argumentos de Paco Aguado aunque sólo sea porque están libres de tópicos y parten de la reflexión sincera y libre de ataduras. En otras palabras, que este libro hay que comprarlo, que se volverá a él con el tiempo, como motivo inaugurador, como motor de arranque, como iniciador necesario de lo mucho que queda por escribir. Y todo, como Morante, como Baudelaire: sublime sin interrupción.

Twitter: @PabloHernanz via http://entretoroytoro.blogspot.com/

La Cruzada de José Tomás y Salvador Boix contrataca en Málaga

El imperio contataca: No te duermas Jose, que con tu ayuda podremos derrotar al sistema.

Sol y Sombra

El apoderado de José Tomás, Salvador Boix, ha afirmado a Burladero.com que el torero no estará en la Feria de Málaga al “haber detectado irregularidades en la venta de entradas durante nuestras actuaciones en el coso en los años de 2008 a 2010 y que se han tenido que ir subsanando a nuestro requerimiento”  y no por los motivos que ha explicado el empresario de La Malagueta, Fernando Puche, en un comunicado.

Algunos aficionados se habían quejado de la obligatoriedad de adquirir entradas para otros festejos aunque solo desearan comprar billetes para la tarde de José Tomás.

Boix deja claro que José Tomás quería estar en Málaga por “su total respeto hacia la afición malagueña”, pero puntualiza que en ningún momento la empresa quiso cerrar la reaparición como única corrida, sin ningún tipo de abono, “lo único que querían era hablar de la Feria, para la cual  nunca adquirimos ningún compromiso”, añade Boix.

Sobre las palabras que Boix ha vertido en otros medios acerca de la Casa Chopera y a la pregunta de si José Tomás estará en Las Ventas en caso de que en 2012 ésta fuera la empresa dice que “no da lugar a comentarios”.

Está claro que JT sólo torea en las plazas de los empresarios de los que se pueda fiar. ¿Porque de Simón Casas si se fía? digamos que JT le ha dado una oportunidad. Recordamos  también que en Bilbao dono sus honorarios.

Lo único claro en esta historia parece ser que José Tomás y su entorno lo quiere controlar todo: Compañeros de cartel (uno por delante), ganaderías, toros, plazas, no a la TV, las empresas, las taquillas etc… Yo creo que debería de comprarse una plaza portátil e ir de pueblo en pueblo como hicieron en su día “El Cordobés” y Palomo Linares.

Comunicado Oficial de la Empresa

 La empresa concesionaria de la plaza de toros La Malagueta desmiente totalmente la información publicada en algunos medios en el día de hoy respecto a que el matador José Tomás no acudirá a Málaga por temas económicos y aclara lo siguiente:

El pasado día 24 de abril el Sr. Boix telefoneó al Sr. Puche cuatro veces para citarlo y hablar de José Tomás. La reunión se produce el día 27 de abril a petición del Sr. Boix en el hotel Kempinski de Estepona. Allí se ofrece la reaparición en Málaga el día 17 de julio sin la posibilidad de actuar en Feria, a lo que el Sr. Puche ofrece dos corridas: el día 17 de julio y el día 20 de agosto sin discutir en ningún momento los honorarios del matador. Boix dice que no a las dos corridas, que solamente una y la empresa estima oportuno que sea la corrida del 20 de agosto. El Sr. Boix nunca más telefonea al Sr. Puche, a pesar de las múltiples llamadas y mensajes, pero confirma a Pedro Ruz (gerente de la concesionaria) el día 2 de junio que sí estarán en la Feria, aceptando todas las condiciones solicitadas por el Sr. Boix. El día 3 de junio vuelve a telefonear a Pedro Ruz para comunicarle que no vendrán “porque alguien le ha dicho que la empresa piensa vender la entrada en un paquete”, y desde entonces no hay comunicación con la empresa, ni atención a la reunión solicitada por el Sr. Puche con el matador.

La empresa le desea el mayor de los éxitos y esperar el regreso a nuestra plaza la próxima temporada.

 Atte. Fernando Puche Doña.

El Hilo Negro de los Empresarios Mexicanos.

"Compañeros, si esto se cae, el proximo año olvidense de ir a Madrid con el Ingeniero"

Diferencias entre turistas y hombres de negocios taurinos se observan desde Madrid. Negocios taurinos que trascienden los océanos ojalá y redundaran en la calidad del espectáculo que vemos en México.

Por: “El Guerra”

Sin lugar a dudas Madrid es el epicentro del toreo mundial, especialmente en mayo y junio de cada año. Todas las personalidades del mundo del toreo se reúnen ahí, año con año, en la peregrinación taurina que cada vez atrae a mas taurinos y turistas a la capital española. Ahí pudimos ver a varios matadores, en el retiro y activo, ganaderos, periodistas y a toda la elite empresarial.

Por ahí estaban los empresarios de Aguascalientes, con el patriarca Don Alberto Bailleres. También, en el callejón de Las Ventas, elegantemente vestido el Lic. Sahagún, de la plaza Nuevo Progreso de Guadalajara. El grupo de los relajientos encabezado por los empresarios de Juriquilla, la caravana de Eloy Cavazos con el ingeniero Armando Guadiana al frente y a quien ya lo nombran el embajador del toreo mexicano en España, aunque por acá en mi rumbos le llaman el benefactor de las Américas y quiero decir por este medio que ya son varios que lo quieren de padrino de primera comunión, quince años y hasta de bodas, a Don Armando.

Seguramente ahora que regresa de España a sus quehaceres cotidianos se encontró con un montón de invitaciones, entre los estados de cuenta de las comidonas que invitó a toda la troupe que alegremente y quizás desinteresadamente patrocinó en la Madre Patria.

Bueno, la pregunta es ¿A qué van todos estos señores empresarios a España? Lo digo porque parece ser que solo van a pasear o a taurinear porque a aprender no creo. O por lo menos no se refleja en sus prácticas empresariales. ¿Acaso no se fijan en la seriedad, importancia y la manera de manejar el negocio de sus colegas españoles? O, ¿Están tan distraídos entre jabugo, cañitas y algún Vega Sicilia para ver lo verdaderamente importante del motivo de su viaje? Al menos que solo vayan a pasear. El hilo negro del negocio ya está inventado, solo queda seguirlo, adaptarlo y perfeccionarlo.

En economía se siguen modelos exitosos que se adaptan a las economías del país que los aplica. En el toreo debería de ser igual. No le vamos a pedir al director del Banco de México el Señor Carstens, que México desarrolle modelos económicos que sigan los ingleses, como tampoco le vamos a pedir al empresario de la Plaza México que invente un modelo empresarial que sigan en España.

Ayer, como publicamos en “De Sol y Sombra”, la empresa de Madrid volvió a demostrar su congruencia y excelente capacidad para gestionar la Plaza más importante del mundo. Anuncian cinco novilladas nocturnas entre el 3 y el 31 de julio donde actuaran los novilleros más importantes del momento, incluyendo a Juan del Álamo, novillero puntero que por diferencias de dinero y ganado, se quedo fuera de San Isidro. Cosa “casi parecida” a lo que pasa en México, donde las empresas no practican la “política” de la piedad y el perdón. Olvidan que esto tiene que ser un negocio.

Seguramente ante tan atractivo serial, la afición acudirá y el serial será todo un éxito, quizás surja una o dos futuras figuras del toreo. Ya lo dijo Don José Antonio Martínez Uranga: “Si esto se cae (Madrid) se cae todo”. Y es una verdad que nadie puede refutar.

Por acá, en “Cantinflas-Land” ¿Qué pasa? Pues nada, resulta que la empresa de la Plaza México no encuentra la fórmula para organizar un serial de seis novilladas, que deberían ser doce, pero a cambio la bipolaresca empresa nos ofrecerá seis corridas de toros con toreros de relleno, con todos los cartuchos quemados de nuestra torería nacional.

¿Que acaso no podría la empresa de la Plaza México anunciar un serial de cinco novilladas con los mejores novilleros que tenemos, en una especie de mini feria y el sexto cartel que fuera de triunfadores? Me pregunto si no sería más motivante hasta en términos económicos para la afición, conocer las combinaciones con anticipación. Creo que lo sería hasta a manera de preparación para los jóvenes novilleros el verse anunciados en un cartel con semanas de anticipación. Pero en fin, después de escuchar a Juan Castañeda en Radioformula el pasado domingo, con las mismas respuestas obsoletas de siempre no me queda más que resignarme.

Si tan solo hubiera más sensibilidad por parte de los empresarios, toreros y ganaderos podríamos cambiar la fiesta, pero todos quieren ir a su aire. Los empresarios invirtiendo poco al igual que los ganaderos con sus toros y los toreros sin importar si son figuras o no, presentarse siempre que las autoridades y la afición se los permitan, con astados chicos, despuntados y anovillados.

Este 2011 más de diez mil aficionados mexicanos fueron a Madrid y millones vieron las corridas a través de la televisión satelital e Internet. Señores empresarios la afición mexicana ya se está dado cuenta de que aquí todos le quieren dar gato por liebre y más tarde que temprano o se va esto al carajo o cambian las reglas del juego. El cambio, si es que llega no vendrá por parte de los taurinos, el cambio lo tendrá que hacer la afición.

Porque, no se nos vaya olvidar aficionados, el que calla otorga.

Twitter: @Twittaurino.

Regresan a Madrid los novilleros Sergio Flores y Diego Silveti en las nocturnas

Sol y Sombra

La empresa Taudelta que dirige la plaza de toros de Las Ventas ultima el ciclo de novilladas que se desarrollará durante el próximo mes de julio. La agenda del empresario Manuel Martínez Erice coloca a los novilleros más destacados del pasado San Isidro en conjunción con nombres nuevos en este coso, caso del zamorano Alberto Durán, o del destacado sin caballos en 2010 Luis Gerpe.

Los carteles, a falta de confirmación oficial, que podrían ser presentados en las próximas horas, están así:

Domingo 3 de julio: Novillos de Zacarías Moreno para Luis Miguel Casares, Juan del Álamo y Víctor Barrio.

Domingo 10 de julio: Novillos de José Cruz para Conchi Ríos, Jiménez Fortes y López Simón.

Domingo 17 de julio: Novillos de Javier Molina para Sergio Flores, Adolfo Ramos y Luis Gerpe.

Domingo 24 de julio: Novillos de Guadalest para Tulio Salguero, Diego Silveti y, muy posiblemente, Fernando Adrián o Cayetano Ortiz.

Domingo 31 de julio: Novillos de Guadaira para Alberto Durán, Rafael Cerro y, a falta de confirmación, Jesús Fernández o Mario Alcalde.

Como novedad, en la presente edición del certamen novilleril no habrá una final, sino que el jurado valorará las actuaciones y determinará, directamente, el triunfador del mismo.

via http://www.burladero.com

El Paso de José Tomás

Sol y Sombra

Dice el Ministerio del Interior que podrán ser clasificadas en la primera categoría, las plazas de las capitales de provincia y de las ciudades en que se vengan celebrando anualmente más de 15 espectáculos taurinos, de los que diez, al menos, habrán de ser corridas de toros.

En España tenemos diez en la primera categoría. Por orden de antigüedad:

Plaza de toros de la Maestranza, Sevilla (1761-1881).

Plaza de Toros de la Misericordia, Zaragoza (1764).

Plaza de Toros de Valencia, Valencia (1860).

Plaza de Toros de la Malagueta, Málaga (1876).

Plaza de Toros Monumental de Barcelona, Barcelona (1914).

Plaza de Toros Monumental de Pamplona, Pamplona (Navarra) (1922).

Plaza de Toros de Las Ventas, Madrid (1931).

Plaza de Toros de Vista Alegre, Bilbao (Vizcaya) (1962).

Plaza de toros de los califas. Córdoba. (1965)

Plaza de toros Illumbe, San Sebastián (1998).

Desde la vuelta de José Tomás a los ruedos en el año 2007, en Barcelona, el maestro de Galapagar ha racionalizado sus apariciones en los carteles. Sin embargo, si repasamos sus actuaciones, prácticamente ha pisado todas las plazas de primera categoría del país. Hagamos un repaso:

Sevilla (inédito).

Zaragoza (inédito).

Valencia (1 actuación en 2008, 1 actuación en 2009, está anunciado en 2011).

Málaga (1 en 2007, 2 en 2008, 2 en 2009, 1 en 2010).

Barcelona (2 en 2007, 2 en 2008, 2 en 2009, se prevé su actuación en 2011).

Pamplona (ninguna)

Madrid (2 en 2008).

Bilbao (estuvo anunciado para 2010 y se prevé su actuación en 2011).

Córdoba (1 actuación en 2008, 1 actuación en 2009)

San Sebastián (1 actuación en 2007).

Repasados los datos, sólo Sevilla, Zaragoza y Pamplona aún no han podido disfrutar en el pasado, o disfrutarán este año, de José Tomás. Las razones serán varias y diversas. Cada plaza tendrá la suya. Entendible o peregrina. En Sevilla lo han intentado varias veces pero el bolsillo de la empresa no es famoso por sus grandes dispendios, la de Pamplona tendrá que ver con su idiosincrasia festiva, ¿y Zaragoza?, ni idea.

Lo único casi seguro al día de hoy es que el torero de Galapagar NO toreará en ninguna plaza de los Choperas. Tampoco en Salamanca , Almería o San Sebastián. En Nimes y Ciudad Real ya están confirmada su aparición en Septiembre. En Malaga parece más que complicado. La pelota está en manos de JT, que valora la oferta definitiva de la empresa.

Via http://www.eltorodelajota.com/

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