El peruano Andrés Roca Rey, hoy por hoy el torero más taquillero, vuelve este domingo a Guadalajara para escribir un nuevo capítulo de una historia que comenzó hace ya una década. Será la décimo primera actuación en el Nuevo Progreso de Guadalajara desde aquel lejano debut de 2015.
Guadalajara le ha visto crecer, templarse, romper moldes y sobreponerse a la presión de una plaza exigente y profundamente selectiva. “Es una plaza especial, emblemática, rigurosa, pero que cuando se entrega, lo hace con el alma. Yo lo he vivido… y es maravilloso”, declaró Roca Rey en la víspera al diario Reforma. Y no exagera: en esta plaza ha firmado algunas de sus faenas más rotundas en México, consolidando una relación de mutua fidelidad con la afición tapatía.
Pero no será su última actuación de este año en México, ya que actuará el próximo 12 de diciembre en León, Guanajuato, en donde hará el paseíllo en la tradicional corrida guadalupana.
Un cartel de mucha categoría
El cartel de esta tarde en Guadalajara es, sin exagerar, uno de los más bien rematados de la temporada mexicana. Acompañan a Roca Rey dos toreros que llegan con realidades muy distintas, pero con la ambición necesaria para pelearle las palmas.
Octavio García “El Payo”, un torero de sitio, profundidad y personalidad acreditada, supera ya las 20 actuaciones en el Nuevo Progreso, donde ha dejado faenas de hondura y pasajes de gran torería, pero también tardes de sonoros fracasos. Para este compromiso llega en un momento de madurez, reencontrándose con su tauromaquia seria y con esa estética clásica que lo distingue.
Por su parte, el lagunero Arturo Gilio es la juventud del cartel. Joven, ambicioso, con técnica sólida y un concepto vertical del toreo, que cumplirá su cuarta comparecencia en esta plaza.
El encierro pertenece a la ganadería Peñalba, propiedad de Javier Bernaldo de Quirós, hierro que vive uno de los momentos más altos de su historia reciente. Su última aparición en Guadalajara dejó huella: seis toros de gran fondo y transmisión en la despedida de Pablo Hermoso de Mendoza, tarde donde además se produjo el primer indulto de Guillermo Hermoso en el Nuevo Progreso.
Con la figura del momento, un torero en madurez y una promesa que busca irrumpir, Guadalajara tiene este domingo una tarde que promete competencia, emoción y argumentos para el análisis. Y en el centro de todo, Roca Rey, que cuando pisa el Nuevo Progreso, mueve taquillas, pasiones y expectativas.
La afición lo sabe. El reloj avanza. Y la tarde puede ser de esas que se cuenten durante mucho tiempo.
Foto: Gus Pelayo.





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