El sector taurino asegura que la fiesta no perjudica a la infancia

De S y S.

La Comisión Nacional de Asuntos Taurinos ha respondido mediante una declaración institucional a un informe de Naciones Unidas en el que se planteaba que ‘para prevenir los efectos nocivos para los niños del espectáculo de los toros’, sería recomendable prohibir la participación de niños menores de 18 años como toreros y como público, asegurando que esta sugerencia ‘no tiene base científica’.

“Los informes de psicólogos que tenemos nosotros acaban diciendo que no debe implicar nada negativo que un niño acompañado de sus padres en un ambiente festivo acuda a un festejo taurino. No tiene por qué afectarles en nada”, ha asegurado el director general de Bellas Artes y Patrimonio Cultural, Luis Lafuente, a la salida de la reunión de la comisión en la madrileña Plaza de las Ventas.

El informe del Comité de Derechos del Niño de Naciones Unidas fue publicado el pasado 5 de marzo. La Comisión Nacional de Asuntos Taurinos, órgano de participación y colaboración de las Administraciones públicas españolas con competencia sobre la tauromaquia, ha publicado una declaración institucion en respuesta “en ejercicio de sus competencias relativas a la propuesta de medidas para el fomento y protección de los espectáculos taurinos”.

Así, en la citada declaración recuerda que la tauromaquia se ajusta a la definición de Patrimonio cultural inmaterial de la UNESCO y que la prohibición de participación y asistencia de los menores “carece de una base científica sólida que la justifique”. “Los estudios nacionales e internacionales que han analizado el impacto emocional de la participación o asistencia de los menores a los espectáculos taurinos desde la perspectiva científica de la psiquiatría, la psicología infanto-juvenil y la sociología concluyen unánimemente que no hay bases suficientes para sustentar científicamente esta prohibición”, ha apuntado.

Asimismo, recuerda que la participación y asistencia de menores “se ajusta a la normativa” internacional, citando tanto artículos de la Convención de Naciones Unidas como de la Declaración Universal de Derechos Humanos. También critica que la citada recomendación “desconoce la realidad histórica, cultural y jurídica de la Tauromaquia en España”.

“La Tauromaquia comprende un conjunto de actividades que se conecta directamente con el ejercicio de derechos fundamentales y libertades públicas amparados por la Constitución española, como la libertad ideológica, de pensamiento y expresión, la libertad de producción y creación literaria, artística, científica y técnica, así como la libertad de empresa”, señala en el texto.

Además, indica que la tauromaquia tiene “una indudable trascendencia” como actividad económica y empresarial. “Constituye en España un sector económico de primera magnitud, con una incidencia tangible en ámbitos diversos como el empresarial, el fiscal, el agrícola-ganadero, el medioambiental, el social, el alimentario, el industrial o el turístico”, ha indicado, sustentando así que “corresponde a los poderes públicos españoles” establecer la regulación del sector taurino.

La Comisión Nacional de Asuntos Taurinos se ha reunido en la plaza de las Ventas para reactivar el Plan nacional de fomento y protección de la tauromaquia (Pentauro) y ha anunciado la celebración del II Congreso Internacional de Tauromaquia, que tendrá lugar en Murcia entre el 18 y 21 de octubre.

Además, entre las medidas adoptadas se encuentra la creación de un plan de formación para presidentes de plazas de toros, para “reforzar y ampliar los conocimientos de quienes ejerzan dicha presidencia”, y también la de trabajar en beneficio de “una asistencia sanitaria que sea homogénea en todas las plazas y para que no haya diferencia de trato entre pacientes”.

La Comisión Nacional de Asuntos Taurinos, coordinada por el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte, es el órgano de participación y colaboración de las administraciones públicas españolas con competencia sobre la tauromaquia y de los sectores vinculados a la misma.

Forman también parte de esta comisión los ministerios de Hacienda y Funciones Públicas, Interior, Empleo y Seguridad Social, Agricultura y Pesca, Alimentación y Medio Ambiente, Economía, Industria y Competitividad, y Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad.

También las diecisiete comunidades autónomas y las dos ciudades autónomas; la Federación Española de Municipios y Provincias y una amplia representación del sector profesional afectado, que abarca a ganaderos, toreros, subalternos, empresarios, cirujanos, veterinarios, aficionados y escuelas taurinas.

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Córdoba: Toros y Fútbol, el hermanamiento de dos aficiones

Por Rafael Valenzuela.

En un marco totalmente inusual, como es el estadio de fútbol Nuevo Arcángel, se presentaron ayer los carteles de la Feria Taurina de Córdoba. El motivo de tal escenario venía marcado por el convenio alcanzado por la empresa gestora del Coso de los Califas, Fusión Internacional por la Tauromaquia (FIT), y el Córdoba CF, con el fin de fusionar intereses de las dos mayores aficiones que existen en la provincia.

Merced a ese acuerdo, los abonados del Córdoba CF podrán conseguir sus entradas más baratas, en concreto 15 euros para sol y 30 para sombra.

Esa es la novedad principal de este año para ver unos festejos liderados por algunos de los más importantes espadas del momento. Así, tras la becerrada de homenaje a la mujer cordobesa, que será el día 24; el viernes 25 de mayo se lidiarán reses de Daniel Ruiz por Enrique Ponce, Julián López El Juli y Ginés Marín. La segunda corrida, con toros de Juan Pedro Domecq, será lidiada por Finito de Córdoba, Morante de la Puebla y Roca Rey.

Completará el cartel la corrida de rejones que, con toros de Fermín Bohórquez, protagonizarán Andy Cartagena, Diego Ventura y la joven Lea Vicens, que ayer participó en la presentación de los carteles junto a jugadores del equipo cordobés como José Antonio Reyes, Aythami Artiles, Quintanilla, Sergio Aguza, Javi Galán, Eneko, Aguado y el entrenador, José Ramón Sandoval, entre otros.

Por el Córdoba CF, el secretario, Joaquín Zulategui, explicó el objetivo del acuerdo, que no es otro que «hermanar» las dos aficiones más importantes de Córdoba para que ambas puedan disfrutar de fútbol y toros con más facilidad. Así, también los abonados de la plaza de toros que a la vez lo sean del Córdoba CF tendrán descuentos en los partidos del equipo blanquiverde.

La otra gran novedad que presenta esta feria taurina de Córdoba es la de contar con un palco infantil, para que niños de 5 a 10 años puedan asistir a los festejos, de modo que sus padres pueden ver los toros tranquilos y ellos, aprender algunos aspectos fundamentales de la tauromaquia.

Seguirá existiendo este año el tendido joven, que ofrece la posibilidad de ver todos los festejos por 40 euros; y todo con la intención de promover la afición por la fiesta nacional de este sector de la población.

Los precios establecidos este año van desde los 10 euros en la grada especial de jubilados de los tendidos 8, 9 y 10 hasta los 135 en barrera en los tendidos 1 al 6. Los abonos van desde los 27 euros (también en la grada especial de jubilados de los tendidos 8 al 10) hasta los 365 de la barrera ya citada. La renovación de abonos se puede hacer los días 14 y 15 de mayo y los nuevos se expiden los días 16 y 17. La venta de entradas sueltas empieza el día 18 de mayo.

Publicado en Diario dé Córdoba

‘Toñete’ Catalán, hijo del presidente de AC Hoteles, tomará la alternativa en septiembre

De SOL y SOMBRA.

Toñete” —su nombre artístico— Catalán tomará la alternativa probablemente en septiembre.

Este joven madrileño es hijo de Antonio Catalán, el fundador de AC Hoteles y único socio en el mundo del grupo hostelero Marriott. La pasada semana en un acto público el orgullo de padre hizo que Catalán senior asegurase que la alternativa del chico estaba cerca.

Toñete” ha toreado esta temporada en Sevilla, Madrid, Bilbao y tiene varios compromisos en puerta.

Con 21 años, ya desde los 12 soñaba con ser torero y ha tenido como maestro y apoderado a Ángel Gómez Escorial, diestro retirado y profesor de la Escuela de Tauromaquia de Madrid.

Aunque su padre Antonio Catalán nunca ha tenido relación con el mundo del toro, sus éxitos profesionales demuestran que es hombre que cumple las reglas de la tauromaquia: parar, templar y mandar. Sólo así ha podido hacerse un destacado hueco en un mundo tan competitivo como el de los hoteles y ser socio de uno de los líderes mundiales con un inglés, del que sus otros 5 hijos se burlan.

La madre de “Toñete” es periodista y es una de las tres mujeres con las que ha estado casado el empresario. En casa, al matador de toros sólo se le ha pedido que no abandonara los estudios pues el éxito —menos en esta profesión— no está garantizado.

Desde 2014 lleva vistiéndose de corto y participando primero como becerrista y después como novillero en diferentes festivales a la espera de dar el siguiente paso y tomar la alternativa.

El padre del torero

Su padre tenía un taxi y le decía: “si el padre es pastor el hijo tiene que ser ganadero. Yo ya tengo la ganadería”, afirmo Antonio Catalán, presidente de AC By Marriott, una cadena que se constituyó en 2010 cuando vendió el 50 % de su AC Hoteles a Marriott, el primer grupo hotelero del mundo.

A partir de esta fusión, AC By Marriott se ha expandido por todo el globo, abre una media de “un hotel a la semana” y factura del orden de 400 millones de euros anuales.

Natural de la localidad navarra de Corella y nacido en 1948, Catalán abrió su primer hotel en Pamplona cuando tenía 29 años, era un NH (Navarra Hoteles), un establecimiento que fue creciendo hasta en desembocar en una de las principales cadenas hoteleras del país y que dirigió durante 20 años.

Pasado ese tiempo y tras discrepancias con su socio, decidió vender todas sus acciones por 100 millones de euros y fundar AC Hoteles.

En 2010, se asocio con el grupo Marriott y el grupo está de nuevo en la senda de crecimiento.

Twitter @Twittaurino

La empresa lo que ha buscado siempre, es hacer las cosas con seriedad y respeto: Juan Pablo Baillères

Por Francisco Vargas M.

“Contento por las dos tardes importantes que se han vivido en este Serial Taurino 2018, la del pasado sábado y domingo; sin duda un fin de semana muy taurino, corridas que hacen afición”, señaló el empresario y ganadero Juan Pablo Bailleres, quien platicó para este diario y compartir sus puntos de vista del presente Serial Taurino y aspectos interesantes del mismo, de lo cual dijo:

“Lo bonito y grandeza del toreo son los diferentes estilos y matices, bendito sea Dios; por parte de la empresa, lo que siempre se ha buscado, es hacer las cosas con seriedad y respeto a la afición, tratando de presentar toros y a los ganaderos, apoyando con el compromiso que merece esta plaza. Afortunadamente hasta el momento, los toros en el presente Serial están funcionando, y la gente que está apoyando a la fiesta de los toros, reflejándose en la taquilla, sobre todo en su asiento más que en la taquilla, porque lo que es importante que las plazas se vean llenas, y que observe todo el mundo que esto es una fiesta, parte importante de nuestra cultura y del arraigo de nuestra idiosincrasia como mexicanos, la mejor manera de defenderla es protegerla, amarla y quererla, como asistir a los festejos de toros”.

Juan Pablo, se ha confeccionado un Serial Taurino 2018 balanceado donde habrá presentaciones de toreros que nunca han venido, esperadas reapariciones como Enrique Ponce y toreros conocidos de la afición.

“Así es, se toman riesgos. Afortunadamente, la mayoría de la afición recibió el Serial con buenos ojos, reitero son riesgos que toma uno; en el caso de Antonio Ferrera de incluirlo en el Serial, tal y como esperábamos cayó de pie y estamos contentos de darlo a conocer aquí porque es un gran torero”.

Agregó: “Hubo también críticas porque mucha gente no lo conocía aquí, son los riesgos que uno toma, con suerte le salieron los toros y se pudo dejar ver, una grata sorpresa para afición, un aire a los carteles, caras nuevas que es lo que estamos tratando de hacer, finalizó

Fuente: El Heraldo

Foto: Altoromexico.com

Bregando: Verdes hipócritas

Por Jaime OAXACA.

Existe en México una empresa familiar disfrazada de partido político, se les conoce como Partido Verde Ecologista de México (PVEM).

Los propietarios del negocio son Jorge González Torres y su bebé, el famoso niño verde. Los Verdes son una lacra para el país y a los ciudadanos nos cuesta mucho dinero mantenerlos.

En el estado de Chihuahua, hace uso días, los verdes quitaron un candidato a diputado, porque alguien lo vio en una corrida de toros. A Héctor Vitela Ramírez le dieron puerta.

Pretenden hacer creer que trabajan a favor del medio ambiente que defienden a los animales, pero la realidad es otra. Actúan sin pensar, sólo buscan los reflectores, torean pa’l tendido, dicho en términos taurinos.

Se jactan del logro de una ley que protegería a los animales que trabajaban en los circos. Nada más falso, porque al prohibirse la actuación de animales, se convirtieron en una carga para los dueños del espectáculo. No pudieron mantenerlos, como consecuencia los abandonaron.

Los verdes cacareaban su logro, gritaban su hazaña a los cuatro vientos: habían salvado animalitos. Éstos murieron, de paso impidieron que los niños disfrutaran ver a las diferentes especies porque no en todas las ciudades existen zoológicos.

Los verdes tienen entre sus metas acabar con la fiesta de los toros. No saben por qué quieren acabarla pero lo tienen como objetivo.

Su ineptitud les obstaculiza el razonamiento, se darán cuenta que una buena cantidad de hectáreas donde pace el ganado no sirve para sembrar, son incapaces de darse cuenta que las ganaderías son pulmones del planeta, que si se terminan las corridas también desaparecería una especie animal.

Hace uso días, Por cuestión de imagen, no de principios, quitaron de candidato a Héctor Vitela Ramírez porque lo cacharon en una corrida de toros, lo sacaron de la jugada, quesque este tipo de espectáculos no van con los principios de los verdes. ¡Hipócritas!

Al niño verde, senador con licencia, lo han ligado con fraudes, todo México fue testigo de una llamada telefónica que así lo comprobó, son famosas sus fiestas, lujos y costosos viajes, inclusive involucrado en la violación y asesinato de una modelo, pero como nuestro país es el paraíso de la impunidad para los poderosos, Jorgito Emilio González, con 46 años de edad, sigue libre y feliz.

La doble moral de algunas personas es evidente, usan accesorios de piel, comen carne, total ojos que no ven…

Hace algún tiempo entrevisté al matador José Antonio Gaona, el actual juez de plaza de El Relicario quien vierte conceptos que vale la pena destacar.

“A toda esa gente que no quiere que maten a los toros en las corridas, yo les pregunto. ¿De la vaca, de una ternera que los matan chiquititos, ya fuiste al rastro a verlos morir?

“Ya vieron como matan a los puercos, que matan 70 mil chivos para el mole de caderas, les meten el cuchillo y los dejan desangrarse. ¿Eso es morir dignamente?

Que vayan a Bachoco, que saquen una gallina y que la hagan caminar, verán que no puede, se cae, jamás ha caminado en su vida.

“Todas esas cosas son la primeras en que debe preocuparse la gente de salvar… bueno, no de salvar porque se tienen que morir porque nos los comemos. Pero deberían pugnar porque tuvieran una muerte más digna.

“El toro de lidia muere dignamente, viven 4 o 5 años, están el campo, comiendo y bebiendo la mejor agua, felices hasta que llega la corrida. Las vacas bravas viven toda su vida pariendo, allá en el campo, comiendo bien, viviendo bien. Las vacas de ordeña, viven lastimadas de la tetas, hasta sangre tienen de tanto que las ordeñan, les sacan 40 litros al día”.

Remata Gaona: “la gente debe aprender esto antes de reclamar, que lo aprenda y después que vaya a persignarse ante un toro de lidia y verán que éste sí muere con decencia y dignidad”.

Conceptos para tomar nota, sobre todo esos políticos que no pretenden salvar a los animales, sólo quieren dejarse ver. Verdes hipócritas.

Fuente: http://www.elpopular.mx

Adiós a la Feria de Sevilla: Miura, y échate a correr…

Por José Ramón Márquez.

Y en el fin, como tantas veces, Miura. Otro domingo de Miura más en Sevilla, otra nueva muesca en el revólver con la forma de una A con asas, junto a aquéllas de cuando bajábamos a ver a los de Lora del Río porque no iban a Madrid, que nos tiramos lo menos diez años seguidos sin verlos en Las Ventas, y cuando venían nos íbamos a El Batán a poner a prueba lo que sabíamos de las capas de los toros, porque allí no había dos iguales, de los sardos a los retintos y de los negros con amplias bragas o jirones a los salineros. Ahora los Miura no suelen sacar aquella variedad de capas, y últimamente vemos muchos cárdenos que, para qué negarlo, nos tienen algo amoscados a los que somos partidarios sin fisuras de esta histórica vacada que el año próximo conmemorará los ciento setenta años de su presentación en Madrid.

Miura es un Tourmalet para un torero. No es otra corrida de toros más. Por ejemplo Ponce sólo tiene una en su haber, Manzanares ninguna, Julián tampoco… para qué seguir. Se ve que con los Miura no debe manar el arte ése y los artistas, entonces, no están por la labor. Algo tendrá esta A cuando les conviene tan poco a los reyes del poderío como a los figurones de época, que ellos pensarán que habiendo Domingo Hernández, ese mármol de Carrara con el que esculpen sus figuras de Lladró vendidas como obras de Praxíteles, para qué se las van a ver con las cuernas astigordas, los tipos agalgados y altos, o los humores cambiantes del ganado que crían don Eduardo y don Antonio Miura en la finca Zahariche. Mejor dejarlos para otros.

Para ser honestos, diremos que en la tarde de hoy, decimocuarto festejo del abono de Sevilla, ha salido un Miura de los de verdad, el primero de la tarde, un castaño llamado Redondito, número 36, y otro que prometía lo suyo pero que no hemos llegado a ver por las prisas presidenciales en echarlo, el quinto, Trianero, número 30. El resto del encierro no ha sido lo que se dice un modelo en cuanto a presentación, siendo el caso más evidente el del segundo, Londrito, número 78, que se llevaba ochenta quilos con el de más peso de la tarde, que resultó ser el sobrero, Limeño, número 84, que sustituyó al Trianero antes reseñado. El encierro no fue sobradísimo de fuerzas, pero se movió bastante. Los toreros que para su honra como matadores de toros pusieron su nombre en los carteles junto al de Miura fueron Manuel Escribano y Pepe Moral.

Ya me hubiera gustado a mí ver a toda la parte alta del escalafón de matadores de toros con el primero de la tarde, ese perfecto ejemplar de Miura, puro trapío, que demandaba caballos sin peto y lidia en los pies. Su lidia comienza cuando arrebata el capote a Escribano de manera limpísima, como un prestidigitador, luego hizo una pelea mansibrava o bravimansa con los del arre, se vino a todo trapo a los cites a banderillas que le propuso su matador y cuando éste comenzó su faena de muleta le arrebató la misma con idéntica facilidad con que le había quitado antes el capote. Escribano planteó un trasteo muy superficial y desde el tendido se aprecia perfectamente cómo el toro se va enterando y va tomando conciencia del papel que le corresponde para acabar siendo el amo del cotarro. Desde el inicio de la faena, con una innecesaria pedresina, hasta la estocada con la que le cazó, la relación entre el toro y el torero fue ganada de manera neta por el de cuatro patas. Acaso para compensar, su segundo, Bigote, número 66, fue el menos miureño de los siete que salieron hoy de los chiqueros; a éste lo volvió a banderillear el matador con muchas ventajas, salvo un último par por los adentros de valor y exposición. Aquí no había que poder al toro tantísimo como en el anterior, pero Escribano se amontonó con el de Zahariche (o acaso el realquilado de Zahariche) y no consiguió poner en movimiento su tauromaquia o lo que sea que pretendiese hacer con el tal Bigote. A Bigote lo había recibido de rodillas frente a la puerta de chiqueros y lo mismo se le ocurrió hacer con Trianero, número 30, otro neto miureño de gran trapío que literalmente le sacó de la Plaza persiguiéndole hasta el burladero. Este parecía acalambrado y doña Anabel Moreno Muela, de quien todo lo ignoramos, acaso pésimamente asesorada por el profesor don Santiago Sánchez Apellaniz decidió poner al hermoso animal de vuelta al chiquero, cosa que hizo el toro con una excelente movilidad de sus cuatro extremidades y sin asomo de cojera o acalambramiento. En su lugar salió Limeño y Escribano volvió de nuevo a ponerse de rodillas frente a la puerta de chiqueros, que esto era un no parar. Vuelve Escribano también a tomar los palos para, de nuevo, dejar dos pares veloces y ventajistas y un espeluznante par al quiebro, citando sentado en el estribo, ejecutado en una perra gorda, como decían nuestros abuelos. El toro embiste con la cara alta y no da la sensación de que Escribano vaya a solucionar eso, a cambio el torero le propone al toro diversos “volver a empezar” hasta que viendo que de esa alcuza no saca más que susto, decide pasaportarlo con media tendida que envía a Limeño a las regiones celestiales.

Pepe Moral lo tuvo en la mano

Cuando salió Pepe Moral se notaba el run-run y que las gentes estaban completamente a su favor. A veces pasa, y hoy era innegable cómo la Plaza entera estaba dispuesta a echar una mano en el triunfo del de Los Palacios. En su primero, el más chico y de menor presencia del conjunto, Moral se puso de rodillas a la puerta de toriles, que menuda tarde de rodillas a la puerta de toriles nos han dado los dos matadores, y luego desarrolló una teoría de muletazos sin acoplamiento y ayunos de mando, de mucho acompañamiento y muy poca ligazón y remate que fue culminada con una estocada de zambullón que resultó desprendida y que puso a las buenas gentes a pedir la oreja, petición desaforada a todas luces, que fue mansamente atendida por doña Anabel Moreno Muela, de quien todo lo desconocemos, acaso pésimamente asesorada por “Finito de Triana”.

Limonero, número 4, es el segundo de Pepe Moral y, acaso la clave de esta corrida para él. Ni que decir tiene que la cosa comenzó con el matador de rodillas frente a la puerta de chiqueros, pero tras ese momento reiterativo y tras cumplir en su encuentro con el del castoreño, se presenta un toro que da la impresión de ofrecer la posibilidad del triunfo. Moral pone en marcha su tauromaquia recibiendo en seguida el apoyo entusiasta del tendido, que no cesa de jalearle su labor. La verdad es que no debería habérsele pasado la ocasión a Pepe Moral, con todo el viento a favor, de haber pisado el acelerador para poner la Plaza como una olla express, porque en esa faena se jugaba el quedar como triunfador de la Feria, pues no es lo mismo lo del Julián con el bobo de “Orgullito” que lo de este con un Miura, pero Pepe Moral no revienta a torear, no levanta de verdad la faena en ningún momento y por eso cuando el toro tarda en caer se enfría un poco el entusiasmo y se lleva una oreja y no las dos a las que debería haber optado si hubiera tenido hambre y ansia de comerse el mundo. Nadie culpe a esa tal doña Anabel, pues la culpa de no tener hoy las dos orejas de Limonero en la nevera del mueble bar del Colón es toda de Pepe Moral.

La apuesta de “a ver qué pasa en el sexto” es harto complicada en una corrida de Miura. Salió Limosnero, número 52, largo y serio y Pepe Moral estaba a un trofeo de la Puerta del Príncipe, pero Limosnero se enteraba mucho de lo que pasaba a su alrededor y en sus acometidas estaba muy presente la promesa del hule. José Chacón dejó dos sobrios y expuestos pares de banderillas para que quede constancia de su clase como excelso peón y cuando llegó el momento de ponerse a torear lo que tenía Pepe Moral era un toro de hace cien años ante el que no planteó unos recursos de poder o simplemente de lidia que le hiciesen ponerse por encima del astado. Lo intentó por los dos pitones a lo moderno y en medio de esa batalla un metepatas de estos que ahora abundan se puso a cantar un fandango o lo que fuese, y fue acabar el cante y empezar a llover a mares, sin que con esto queramos decir que el cante tuviese relación alguna con la lluvia que cayó. La cosa es que entre el agua, el lío de que si canta o no canta y demás nadie echaba cuentas del quinario que estaba pasando Pepe Moral. Falló a espadas en su primera entrada y cazó a Limosnero a la segunda. Le sacaron a hombros, pero él, seguramente, no estará feliz con su resultado.

En resumen, una entretenidísima tarde de toros, porque habiendo toros no hay quien se aburra.

Publicado en Salmonetes ya no nos quedan…

Nubarrones (también sobre la tauromaquia). Lo que va del orgullo a «Orgullito»

Por Jean Juan Palette-Cazajus.

Hace ya bastantes semanas agredí la paciencia del lector infligiéndole el via crucis de un largo serial sobre toros y filosofía que no estaba todavía para publicarse. Si «lo bien toreao es lo bien arrematao», como dicen que dijo Rafael el Gallo, la faena que brindé al público de Salmonetes…, además de interminable, carecía clamorosamente de remate. No diré que era para bronca, pero no merecía otra cosa que el doloroso silencio. Tenía algunas disculpas. En aquellos momentos me tenía bastante atribulado el marrajo de la salud. No es que las cosas hayan mejorado, ya que el toro que me toca lidiar es particularmente incierto. Convocado en el hospital de Pau el día 26 de marzo para un balance, las noticias resultaron bastante nubosas. Mirando por la ventana de mi habitación me dí cuenta de que también los nubarrones se acumulaban por fuera. Y como el torero lo es en todo momento y no debe atribularse con minucias, me dio por sacar una foto conmemorativa.

Si decido sacar esta foto hoy, a toro muy pasao, es porque pienso que es apta para ilustrar, además del mío, el estado mental de cierto número de aficionados, tras el paripé de Sevilla. Como no estoy para excesivos trotes creativos, mi aportación consistirá sobre todo en un popurrí de citas del malhadado trabajo, ya algo mejor «arrematao». No lo vean como cosa de cara dura, a lo sumo como cara de circunstancia.

Algo reflexioné sobre el indulto, casi a punto de concluir, en el capítulo XXIII:

«Nada como la corrida de toros celebra y recuerda la presencia-conciencia de la muerte como condición de engrandecimiento y dignificación de la existencia humana. Por esto a la infrecuente muerte del torero se opone el infrecuente indulto del toro. Por un lado, el fin trágico del torero, simbólico del sino mortal de la humanidad, debe ser «necesariamente »; pero debe ser excepcional. Por otro, el indulto que libra al toro particularmente bravo de la muerte, le concede así una humanidad metafórica. Por esta razón el indulto debe ser; y por esta misma razón, debe ser excepcional […] Y así el concepto de «indulto» es antropomórfico como lo es buena parte del vocabulario que sirve para calificar el toro. El indulto al toro bravo bebe en la misma fuente animista que sustenta la sentimentalidad animalista. Pero lo que muestra en filigrana el indulto, al convertir excepcionalmente el toro en humano metafórico, es el indicio, la indicación necesaria de que la muerte del toro nunca es libre de interrogantes. Hacer, excepcionalmente, del toro un humano metafórico es precisamente la mejor manera de recordar, por antífrasis, hasta qué punto no es humano; y también de recordar que toda muerte reviste gravedad».

Concluíamos:

«[…] Desde hace algunos años, presenciamos una auténtica proliferación de indultos en la mayoría de las plazas de toros, casi todos ellos injustificables. No nos quepa la más mínima duda, lo que el fenómeno viene indicando es cómo, entre el festivo público taurino, muchos comportamientos van quedando subrepticiamente parasitados e inducidos por la presión animalista».

Quien lo dude tenía que haber oído al inefable Simón Casas, entrevistado en el callejón de la Maestranza, tras el indulto y dirigiéndose a los antitaurinos, con su habitual y gabacha (¡qué le vamos a hacer!) ampulosidad, para encarecerles la capacidad que tiene la tauromaquia de dejar al toro en vida…

En cuanto a lo de “parasitados”, pretendía recordar al lector algo que se comentaba en el capítulo XIII:

«Se sabe que las larvas de algunos parásitos, colonizan el cerebro del animal huésped, llegando a cambiar sus comportamientos naturales por aquellos que favorecen las necesidades vitales del desarrollo de dicha larva. Por ejemplo, una de ellas, «Toxoplasma gondii» parasita el cerebro del ratón hasta el punto de que le pierde todo miedo al gato. De la misma manera, la larva animalista coloniza nuestro cerebro y nos sugiere como legítimo el debate sobre la porosidad de las fronteras entre hombre y animal»…

… Y también coloniza nuestro cerebro en el debate sobre la naturaleza y la finalidad del indulto, cabe añadir ahora.

A la hora de enjuiciar la labor de El Juli, aquel ínclito 16 de abril, seguiremos con las desvergonzadas autocitas, en este caso un pequeño extracto del capítulo V:

«[…] el diestro Domingo Ortega (1906-1988) decía que torear era conseguir que “el toro vaya por donde no quiere ir”. Ni más ni menos. Hablar de toreo interior quiere decir lo mismo. Hablar de toreo exterior supone, lo habrán deducido, pactar de forma más o menos descarada con las peores tendencias del toro y las más cómodas para el torero. Para que se vaya por sus terrenos, por donde quiere ir, por donde «coge» menos por sentirse menos exigido. Paradójicamente, el resultado, un toreo rectilíneo o apenas arqueado, suele ser más largo, más espectacular, más fácil de « ligar» que el auténtico y encandila al «espectador» mientras el aficionado se desespera. En cambio el toreo interior es curvo, sobrio, intenso, «pisa» el terreno del toro, «obliga» su naturaleza y se practica en el espacio de la «corná».

En el mismo capítulo, también me atrevía a unas breves consideraciones sobre el toro bravo. Se remataron muchas semanas antes de que se celebrase el armónico paso a dos de Cascanueces, quiero decir de «Orgullito» con El Juli:

«El profano pocas veces sabe hasta qué punto la indudable genialidad selectiva de la mayoría de los ganaderos dichos «de bravo» ha sido capaz de independizar la embestida de la bravura. Tal vez lo que sigue diferenciando al aficionado del «espectador» es la idea de que un toro no puede ser calificado de bravo si no es peligroso, si no queda en él ningún rastro de fiereza. Si no manifiesta lo que, de forma antropomórfica, llamaríamos combatividad. En ciertas circunstancias, el dominio sicológico del torero sobre el toro llega a ser real y se podría decir que lo está, literalmente, «desbravando». Pero muchas faenas actuales semejan ejercicios de amaestramiento. Curiosamente, al que manifiesta un mínimo de inteligencia, con el consiguiente peligro, llamamos negativamente «toro de sentido». Pero ponderamos como «noble» al que el gran veterinario y escritor taurino, Ramón Barga Bensusán, mostraba científicamente ser un toro tonto. No nos cansaremos de repetirlo, la indudable profesionalidad y admirable competencia genética de los ganaderos actuales han resuelto la cuadratura del círculo y creado un toro que embiste sin crear apenas peligro. Hoy, para muchos cerebros crepusculares el toro ideal es el que combina recorrido y docilidad. Entre lo mecánico y lo doméstico».

Quienquiera que haya visto la corrida o echado un vistazo al vídeo que adjuntamos se habrá dado cuenta de la atmósfera delirante, extática, que reinaba en la Maestranza aquel día 16 de abril. No pasaremos de un puñado más o menos consistente los que manifestamos otra gama de sentimientos, entre total indiferencia o indignada consternación, ante lo que fueron aquel día toro, torero y toreo. ¿Qué conclusión debemos sacar? ¿La de considerar que somos una minoría ilustrada e incomprendida en medio de un oceáno de vulgaridad e ignorancia? No la descarto del todo pero ahora mismo no me siento con valor para sostenerla. Además de cómoda, resultará mucho más probable la hipótesis de que el espectáculo del otro día represente realmente lo que queda de la tauromaquia.

La experiencia de la muerte, por definición, es aquello que no alcanzaremos jamás a conocer personalmente. Ni la nuestra propia, ni la de nuestro entorno vital, ni la de nuestra civilización, ni la de nuestra historia. Estamos programados para tal disonancia, para percibir sólo confusamente las mayores evidencias. Intenté explicitarlo en el capítulo XIX. Adelante con otra autocita:

«Y así la presencia de una conciencia de la muerte incompleta entre nosotros constituye de alguna manera la gran particularidad de nuestro proceso adaptativo al entorno vital».

«Si la conciencia de la muerte fuese una presencia realmente inmanente a la experiencia del ser, la existencia humana se haría intolerable, de todo punto imposible».

Y así la tauromaquia es una estrella muerta y la luz que todavía la alumbra debilmente viene del pasado, procede de los años -años luz- en que todavía estaba viva. La plaza de la Real Maestranza es la más brillante de las estrellas muertas y ofrece siempre el modelo de una tauromaquia educada y de buena compañía, amena y desdramatizada. Básicamente destinada al bienestar de una civilizada convivencia. En Sevilla, la plaza de toros es la continuación del inapreciable ambiente de las casetas de Feria. Durante la corrida, perdura en los tendidos el estilo de un exquisito arte de vivir y en el ruedo, el toreo debe ser un selecto arte de sociedad. De modo que mal vemos cómo podrían aceptar aquellas conciencias, siquiera la hipótesis de que la tauromaquia ofrecida en la Maestranza sea un espectáculo ya necrótico. Ciertamente no será la primera vez en la historia que el sentimiento de pertenecer a una colectividad privilegiada habrá servido para negar una realidad agónica.

Dicho lo cual ¿para qué sirve entonces, para qué servimos –si se me consiente la osadía de autoincluirme– el cónclave de los toristas de la Andanada del 9, los devotos del «cruce» y de la «pata alante»? Para sugerirlo recurriré, ya es la última vez, a la desaprensiva autocita, esta vez a finales del capítulo XXII:

«Al igual que las otras pasiones ideológicas – religiosas o políticas – [el credo de la andanada del 9] …cumple una función «endotélica». Estabiliza el eje interior del ser humano, le confiere un sentimiento de protagonismo, le brinda la ilusión de la finalidad y permite sobrenadar en un océano embravecido y tumultuoso, sin puerto a la vista».

O sea que no pintamos para nada y no existe la más mínima posibilidad de que esto cambie alguna vez.

El Juli triunfador de la Feria de Abril 2018

Por Lorena Muñoz.

La Feria de Abril de 2018 tiene un nombre escrito en letras de oro: Julián López «El Juli». La figura madrileña ha acaparado los premios al triunfador y la mejor faena del ciclo sevillano. Así lo ha decidido el jurado de los trofeos de la Real Maestranza.

Estos son los galardonados:

– Triunfador: El Juli.

-Mejor faena: El Juli.

-Mejor estocada: José María Manzanares.

-Mejor toreo de capa: Manuel Escribano.

-Mejor corrida: Garcigrande.

-Mejor toro: Orgullito, de Garcigrande.

-Mejor rejoneador: Andrés Romero.

-Mejor subalterno: José Chacón.

-Mejor par de banderillas: Curro Javier.

-Mejor picador: Paco María.

Fuente: ABC

CRONICAS Y PERIODISMO TAURINO INDEPENDIENTE

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