Ocho con Ocho: ¡Pata pa´lante! Por Luis Ramón Carazo

Ruiz Miguel echando
Ruiz Miguel echando “la pata p’alante” con aquella decisión que asustaba a los toros…

La expresión que el título enfatiza, es para dar salida a diferentes tópicos que dan sentido a la frase que refleja en gran medida la actitud de quienes en la vida, no se afligen ante las dificultades y arriesgando, ponen ejemplo.

En primer lugar, es oportuno recordar que el 15 de octubre se cumplen 49 años de la partida a la gloria de uno de los toreros más valerosos que el mundo taurino haya conocido y me refiero al gran diestro leonés; Antonio Velázquez torero que con base en una vocación indómita, logró remontar su carrera que inició como subalterno y concluyó como figura del toreo.

Es muy recordada la época que protagonizó entre otros con Rafael Rodríguez a finales de los cuarenta y principio de los cincuenta del siglo pasado en La México y en los que consiguió la friolera de siete rabos, que lo ubica como uno de los adalides del coso de Insurgentes.

De novillero en 1942 en el Toreo de la Condesa hoy El Palacio de Hierro Durango, después de retirarse como subalterno de Luis Castro El Soldado con novillos de Zacatepec, logró por su faena al novillo Quitasol el trofeo de la Oreja de Plata en disputa.
Su alternativa se la otorgó, en esa misma plaza, Fermín Espinosa Armillita el 31 de enero de 1943, ante el testimonio de Silverio Pérez, tarde que representa un hito en la historia del toreo de México por las faenas a Clarinero y Tanguito de Armillita y Silverio, respectivamente, con toros de Pastejé, ganadería que hacía su debut en la hoy, Ciudad de México, Toño no las tuvo consigo esa fecha, pero supo reponerse para ungirse figura.

En alguna entrevista a Pepe Alameda, narró Antonio como se insertó en el cartel de la Oreja de Oro el 28 de febrero de 1945, relató; por un volado obtuvo el puesto del lesionado David Liceaga, coloquialmente echando la moneda al aire como dicen en España y sinónimo de la frase que titula esta colaboración.

Aquella noche, se lidió un encierro en el Toreo de la Condesa de Torreón de Cañas (hierro hoy propiedad de Julio Uribe Barroso) y en cartel estuvieron además de Antonio; Cagancho, El Soldado, Pepe Luis Vázquez, Antonio Bienvenida y Luis Procuna, el quinto se llamó Cortesano y surgió de aquella memorable actuación el titular del Tío Carlos (Carlos Septién en El Universal) del día siguiente; Antonio Corazón de León; mote con el que coronó una actuación que le valió para salir del ostracismo, figurar a futuro y desde luego llevarse el trofeo en disputa para su causa.

A partir de aquella noche Antonio trocó su carrera hacia las grandes alturas y fue su última actuación unos meses antes de partir a la Gloria, El 1º de mayo de 1969, en la Plaza El Paseo – Fermín Rivera de San Luis Potosí y de la que obtuvo dos trofeos del cuarto toro de los de Santa Marta, día que fue el de la alternativa de Mario Sevilla hijo, cerrando la terna Curro Rivera. Por cierto entre otros fue padrino de alternativa de Eloy Cavazos.

Con esos recuerdos quisiera encomiar la actitud de André Lagravere quién después de sufrir un doloroso percance en La México, no se la pensó para sustituir (al también lesionado Roberto Román) en la plaza Lorenzo Garza de Monterrey, el viernes 12 de octubre de 2018 y aún convaleciente logró una faena novilleril que lució las buenas condiciones de Moralista de la ganadería de San Martín propiedad de don Alberto Baillères y que fue premiado con el indulto.

Al día siguiente circuló una fotografía en la que Juan Pablo hijo de don Alberto va con el rabo simbólico otorgado a André, representando el triunfo conjunto de quién echa la pata pa´lante en momentos aciagos del toreo y de un novillero que tuvo la gallardía de no rehuir la oportunidad que en otro dicho dice; que la pintan calva.

Francisco Martínez a su vez con los novillos de Monte Caldera se apuntó al festejo del domingo próximo en La México de triunfadores de Soñadores de Gloria con una muy buena actuación que le valió para salir en hombros.

Finalmente escribir de Juan José Padilla que en Zaragoza cierra su carrera europea y viene ahora a América a hacer lo propio, partidarios o no de las despedidas largas; cuanto mérito tiene el jerezano al que ninguno de sus percances lo doblaron y por el contrario dejará una carrera ejemplar para el recuerdo.

Así las cosas el jueves próximo Dios Mediante se anuncian algunos de los carteles de la Temporada Grande próxima, el canje de derecho de apartado empezó el 13 y terminará el 27 de octubre de 2018, esperemos que todos recuerden el titular de la colaboración y sea su celebración, un gozo colectivo.

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Miente la Diputada Leticia Varela durante su intervención en la tribuna del congreso

Hoy más que nunca nos queda claro que estos políticos, no nos representan absolutamente en nada, además de que mienten en sus discursos animalistas, sus argumentos son de verdad un insulto a la razón.

Las palabras de Leticia Varela ex directora de Prevención del Delito de la Secretaría de Seguridad Pública del Distrito Federal (SSPDF) -cargo en donde por cierto fracaso rotundamente- y actualmente diputada por el Partido Morena, no son más que un burda demagogia barata, inaccesible para la gente reflexiva que no se deja impresionar fácilmente.

Esta diputada es una voz más de esas corrientes antitaurinas que desconocen la fiesta brava desde sus orígenes y que intentan por medio de mentiras acabar con el toro, su arrogancia, y esa forma de entender la belleza que es el toreo…

Los taurinos y aficionados tenemos que hacernos las siguientes preguntas: ¿Es posible defender la fiesta de los toros más allá de su protección legal, de la tradición, la costumbre y la cultura? ¿Es posible hacerlo ante esta “vorágine animalista que nos envuelve con el objetivo claro y, por encima de todo, declarado, de destruirnos como taurinos”?

La respuesta concluyente es: sí. Y así lo explica Ildefonso Falcones, escritor catalán, sobre la razón de ser del toro bravo:

“Es difícil negar al toro su protagonismo en la fiesta al mismo nivel que el hombre”

“Los movimientos animalistas ganan terreno; la liberación animal y el fin de su sufrimiento están considerados como una de las causas que ocupará un lugar central en las reivindicaciones sociales del siglo XXI”, comienza Falcones. “Ese enemigo -continúa- se muestra ante la sociedad como heredero de la causa antiesclavista, protector de la igualdad de la mujer y de los niños, y acérrimo adversario del machismo, que nace del maltrato al toro”. “Los animalistas no solo encarnan el bien común, -prosigue-, sino que se imputan la representación de la mayoría social y, sentada esta premisa, promueven el rencor contra un colectivo que encuentra arte y sentimiento en las corridas de toros”.

“Son los propios animalistas -afirma Falcones- los que en un alarde de fantasía y quimera en la que acostumbra a caer todo movimiento populista y revolucionario, nos ofrecen los argumentos suficientes para defender, entiendo que con pocos visos de éxito, los ataques a las corridas de toros”. “Asumamos que los toros bravos -añade- son seres sensible y sintientes, y como tales no solo tienen miedo, frío, placer, estrés, sino que también tienen orgullo, dignidad, valor, espíritu de lucha, arrogancia…”

Llegado a este punto, me pregunto: “¿Cuál es la preferencia de un toro bravo: morir en un matadero como un manso o hacerlo peleando en la plaza… de la que algunos, los mejores, salen vivos?”.

Según Falcones, existen miles de recursos gráficos a través de los cuales podemos definir con exactitud cuáles son esos intereses y cuáles los verdaderos sentimientos del toro bravo; documentos que acreditan la bravura de estos animales, en contra del criterio de los animalistas que sostienen que el toro embiste en la plaza porque se le encierra y se le impide la huida.

“Llamemos a los animalitas -pregona el escritor catalán- a esos etólogos que hablan de una simple reacción defensiva, sentémoslos en un cine y proyectemos centenares de corridas en las que el toro, habiendo sido picado una vez, habiendo luchado contra el caballo, embiste de nuevo, igual que hace cuando le citan con las banderillas y luego con la muleta”. A su juicio, el toro bravo sigue mostrando su raza después de ser estoqueado, y algunos ejemplares se niegan a doblar en la arena y deciden morir con grandeza; rechazan el amparo de las tablas, olvidan las querencias y, heridos de muerte, caminan hacia los medios. Y allí, doblan y mueren arrogantes a la vista de todos, reivindicando su casta. Ese será el legado de un toro bravo que decide morir con dignidad, como ningún otro animal en el orbe lo hace”.

“Si hablamos, pues, de derechos de los animales, es difícil negar el del toro bravo reclamando su protagonismo en la fiesta al mismo nivel que el hombre; y ahí es donde, tal y como pretenden los animalistas, podemos igualar a animales y personas, esos dos protagonistas que salen a jugarse la vida en una plaza de toros”.

“¿Acaso no es un comportamiento propio de la especie del toro bravo la de embestir, pelear y morir con soberbia y valentía”?; se pregunta Falcones.

Y la muerte de los animales, a su juicio, “es algo que los grupos animalistas no tienen muy bien estudiado”, de modo que este movimiento “no solo nos quieren quitar la fiesta, sino que también nos quieren negar un buen filete, un solomillo o un pescado frito.

“Y lucharán por ello, no les quepa duda, y eso es lo que nos espera. Y a aquel que se siente delante de una buena carne o un buen pescado lo tratarán de machista porque ha ejercido o, cuando menos, se aprovecha de la violencia sobre los animales, y eso conlleva violencia sobre las mujeres, los niños y los débiles, tanto más machista y fascista cuanto mayor sea la pieza que le sirven en el plato”.

“El toro bravo -terminó- está destinado a luchar o a ser sacrificado; nadie va a alimentarlo sin la contrapartida de un rendimiento. Nadie, ni los ganaderos, ni el Estado, ni los animalistas, ni los abolicionistas…”

Más claro, ni el agua.

Twitter @Twittaurino

José Tomás… al quite Por Bardo de la Taurina

En la CDMX los festejos taurinos están en capilla pa’ conjugarse en pasado, ante ello a alguien se le ocurrió una idea entretenida y participativa que lo la de juntar firmas a través de una convocatoria inexacta en su cabezal petitorio, -La CDMX es Taurina- si la ciudad con la población conurbada rebasa los 20 millones de habitantes, y el domingo había como unas 1000 personas en la Plaza México y pa’ la inauguración tal vez 21,000 que es la mitad de la plaza sería un gran logro, pregunto: ¿esas cifras corresponden a una ciudad taurina? ¡Por Dios! Esa no se la traga ni el “El Guasón”

¿Entonces con esos números se va a apantallar a los legisladores?

¡Ah! ¿que la fiesta es cultura?, ¿y que es tradición? muy bien, entonces hagámoselos saber a los políticos no con firmas amontonadas y frías, sino con el único lenguaje que ellos escuchan que es el de la exposición en los medios serios y reconocidos y pa’ ello la única fórmula de que esto ocurra, es bombardeando todos los días durante los próximos cinco meses las páginas de papel y las electrónicas que vayan de las taurino a las políticas, de las de espectáculos a las de sociales, donde se detone el turismo en la capital, y la ciudadanía entre en una vorágine de bulla, expectación, interés, atracción, expectativa, ruido, que provoque el interés de los políticos para voltear a ella.

¿Cómo? contratando a un torero de imán que a todas luces es sabido que lo único que le importa e interesa es el dinero y por ello, pa’ que no se rehúse torear la Corrida Mixta de la Solidaridad, ofrézcanle los ingresos de toditita la taquilla que será la de un lleno hasta el reloj y arropen a José Tomás ‘Pepe Tomy’, con seis toreros representativos de cada una de las diferentes corrientes, buscando que los legisladores se percaten que la Fiesta Brava abarca generaciones, géneros y gustos de un espectro muy amplio y borrar la imagen de que la Fiesta Brava es el capricho de unos cuantos elitistas en contubernio con determinados toreros, ganaderías y medios de comunicación (afines) porque precisamente por esas causas la gente se salió de la plaza, ¿o la aventaron? a punta de decepciones dejando al garete a una fiesta endeble al grado que, con el levantar de unas manos la van a enterrar.

El cartel sui generis representativo de todos los personajes convergentes limpio de intereses, componendas y nombres que nos tienen hasta la coronilla y que además junto con el público que se pasó de tolerante, son los culpables del éxodo, salvo mejor opinión, podría ser, insisto, permeando todos los rubros: Abriendo con el mexicanísimo rejoneo charro de Joaquín Gallo y un grupo de Forcados, un represente de las leyendas que solo hay dos “Rafaelillo” y/o Miguel Cepeda ‘El Breco’, la representación femenina de Hilda Tenorio o “Lupita” López, la frescura del toreo evocador de Ernesto Javier Tapia ‘El Calita’, la enjundia novilleril en la sangre de Roberto Román, o en la academia de Isaac Fonseca, la inclusión de la niñez con la presencia de Cristóbal Arenas “El Maletilla”, y lo internacional de la fiesta a cargo José Tomás ‘Pepe Tomy’, siete toros de diferentes ganaderías a partir de Piedras Negras, el Himno Nacional interpretado por Don Vicente Fernández y ‘Mi Ciudad´ en la voz del tenor Plácido Domingo, y pa’ cerrar de una vez el anuncio de que la de muerte y descabello de los animales queda reducida a dos intentos por ejecución, lo cual sería una gran ayuda pa’ bajarle la presión a la olla.
Inherente a ello el arte de carteles, boletos y propaganda a cargo de los mexicanísimos pinceles del artista Fco. Álvarez, el ciclo cultural se le puede responsabilizar a los Bibliófilos Taurinos de México, y la verbena popular recaería en la experiencia del Restaurante Arroyo, todo ello lo antes posible, considerando que la prohibición ya está cabildeada y eso hará que camine más de prisa, además no perder de vista que ya tienen de alguna manera camino andado con la inherente de los circos, lo que puede reducir alarmantemente los plazos, en fin poco habrán de vivir quienes no sean testigos de este desenlace.

Ese es un camino, una opción , la otra es que los señores millonarios que tienen intereses dentro de la fiesta y se benefician de ella y algunos que no los tienen, pero que gozan con las corridas de toros le pidan a AMLO que les gire instrucciones a sus esbirros en las cámaras pa’ que no le den pa’ lante al asesinato de los festejos taurinos en la capital, a lo que el señor va a contestar con una de Pilatos y en el mejor de los casos dirá; que eso compete a la Ciudad de México y que él es respetuoso como el amor y la paz , canalizando en todo caso el asunto con la gobernadora de la CDMX la cual no creo que compre el problema y si anda de vena en todo caso al estilo del mandamás como una dádiva propondría ´La Consulta Publica’ y ahí sí, si usted taurino tiene Faros, empiécelos a chupar.

Nota: Y como ésta columna es del tendido y cabe hasta la opinión del perico asiento la confesión de un parroquiano;

-Padre me acuso de que no he vuelto a la plaza ¡y ni volveré!

-Pero hijo eso no es un pecado-. -Es que dicen que hay que apoyar yendo a la plaza-,

-¿Quién dice eso?-, -¡Por Dios!-.

-Pon atención si algún día vuelves a escuchar esas voces de bajo volumen, pregúntales,

– ¿Usted entraría a cualquier sitio público donde la oferta de producto es escasa, de pobre atracción, insulsa, repetitiva…?

-¡Por supuesto que no!

-¿Entonces?

-Y esto hijo mío tan solo es cuestión, de lógica.

“Illa, illa, illa, Padilla maravilla”

Juan José Padilla sale a hombros por la puerta grande de la plaza de La Misericordia, en Zaragoza, tras cortar dos orejas a su segundo toro. JAVIER CEBOLLADA - EFE
Juan José Padilla sale a hombros por la puerta grande de la plaza de La Misericordia, en Zaragoza, tras cortar dos orejas a su segundo toro. JAVIER CEBOLLADA – EFE.

El diestro jerezano se despide de los ruedos españoles en coincidencia con un adiós inesperado de Talavante.

Por Rubén Amón.

En plena batalla de banderas, ondearon en Zaragoza con viento del cierzo las banderas piratas de la calavera. Más honestas que las otras cuando se manipulan. Y más identificadas con la causa subversiva de Juan José Padilla, cuya eufórica despedida de los ruedos españoles, este domingo, solo podía concebirse en la plaza donde pudo haber muerto hace siete años. Y donde Alejandro Talavante, compañero de cartel junto a Manzanares, anunció por sorpresa que dejaba los ruedos indefinidamente.

La noticia no trascendió en los tendidos porque la hizo pública en Twitter y porque era Padilla el protagonista del acontecimiento entre clamores y lagrimones. Lloraban los espectadores. Y lloraba el bucanero con su único ojo. El otro se lo arrancó un toro de Ana Romero que se llamaba Marqués y que podía haberse llamado Vampiro. Y que le arrebató también el silencio. Las secuelas de aquella brutal cornada dejaron en herencia un pitido impertinente que le impide descansar, pero que le recuerda al mismo tiempo que está vivo.

De blanco y oro, como si fuera a hacer la comunión, Padilla abarrotó la plaza no tanto de aficionados como de militantes y de hoooligans(“Illa, illa, illa, Padilla, maravilla”, le cantaban). Brillaron las muñecas de José Mari Manzanares —oreja y oreja— y de Alejandro Talavante —oreja y ovación— en el toreo fundamental con las reses boyantes de Cuvillo, pero la tarde respondía al delirio programado y merecido. Una sugestión triunfalista que no desmintió Padilla en la lidia de Tortolito.

El diminutivo no le quitó presencia ni importancia al toro, pero su clase permitió a Padilla despedirse entre la histeria. La ventolera del capote. La concepción atlética de las banderillas. Y la emoción de una faena destemplada, vibrante, rodilla en tierra, que brindó a sus hijos con la serenidad de un padre que promete haber dejado el oficio de artificiero.

Heroico y admirado pirata Padilla, una forma diferente de estar en el mundo

El último arrimón puso nerviosa a la progenie, pero nunca dio la sensación de que Padilla fuera vulnerable. Ni de que fuera a marrar la estocada en los medios. Sobrevino entonces el acabose, los vivas a su madre, a la virgen del Pilar y a España. Y el clamor de una vuelta al ruedo que recorrió embozado en la bandera rojigualda, presumiendo del pañuelo negro que recubre su cabeza y los cincuenta puntos de sutura que le dieron los médicos en Arévalo el pasado mes de julio. El toro le había arrancado el cuero cabelludo con la precisión de un piel roja.

Ecce Homo. He aquí el hombre remendando como Frankenstein. Y convertido en geografía de tornillos y suturas. La cornada de Barcelona. La de Pamplona. La de San Sebastián. La de Huesca que abrió en canal su vientre. Y que ha curtido su piel como un odre viejo, hasta dejar irreconocible la anatomía de aquel becerrista al que llamaban el Panaderito. Porque repartía el pan en su bicicleta por las calles de Jerez. 45 años. 40 cornadas. Echen las cuentas.

Le brindó Manzanares el quinto toro como quien despide al barquero de la otra orilla, pero no condescendió en el homenaje. Todo lo contrario. José María Manzanares desplegó su majestad, su cadencia y su torería en la mejor dimensión estética de la temporada, mientras que Talavante conjugó la inspiración, la verticalidad y la enjundia sin miedo a relativizar el último arrebato temperamental de Padilla.

Un ojo de la cara le ha costado a Padilla hacerse rico, convertirse en figura, ocupar la portada del New York Times, regresar tres o cuatro veces de la extremaunción como quien viene de hacer unos recados. Mártir en vida de la tauromaquia, patrón de las causas imposibles, hasta el extremo de que en su casa de Sanlúcar tiene enmarcada una camisa blanca con la sangre de su propia eucaristía. No hay explicación ni la pueden dar los médicos y enfermeras que se citaron este domingo en Zaragoza para dar testimonio de la inmortalidad.

Puede que la explicación se aloje entonces en el sonido metálico de las cadenas que protegen su cuello. Un rosario. Un Cristo. Y una misión que Padilla está seguro de haber emprendido, no para ser torero ni escándalo de la sociedad acomplejada, sino para responder a las pruebas de Dios, entre la sangre y el cloroformo. Y la recompensa del cielo abierto en La Misericordia.

Se llama así la plaza de Zaragoza. Y se le abrió a Padilla la puerta grande —ovación en el primer toro, dos orejas en el cuarto—, convertido en paso de Semana Santa, idolatrado como un dios. Despojado del oro de su vestido como si cada alamar, cada hilo, cada gota de sudo, fueran la reliquia de la Virgen del Pilar.

Publicado en El País

«El Cid» anuncia su despedida de los ruedos para el 2019

«El Cid» a sus 45 años hará una campaña de despedida en Europa y América.

De SOL y SOMBRA.

El matador de toros Manuel de Jesús «El Cid» se retirará de los ruedos la próxima temporada así lo ha anunciado hoy el diario ABC.

«El Cid» uno de los toreros más clásicos y también más veteranos del escalafón, ha anunciado que en su última campaña (europea y americana) será apoderado por Manuel Martínez Erice.

De este modo «El Cid», dirá adiós en el 2019 con una temporada que se espera que sea muy abundante en festejos y también en euros.

Twitter @Twittaurino

Alejandro Talavante se retira de los ruedos

Talavante (Badajoz, 1987) que surgió como torero de manera explosiva en 2006, en la etapa en la que le apoderaba Antonio Corbacho, un gran taurino y descubridor de toreros, hoy ha decidido retirarse de manera ‘indefinida’ de los ruedos.

De SOL y SOMBRA.

El torero Alejandro Talavante ha decidido hacer un parón en su carrera profesional y retirarse de los ruedos “por tiempo indefinido”, acaba de confirmar el propio diestro a través de sus redes sociales.

En un breve anuncio, publicado pocos minutos después de torear su última tarde del año en Zaragoza, Talavante no revela las causas que han motivado esta decisión, aunque era algo que se veía venir después de una Temporada 2018 muy irregular y un rompimiento con su apoderado Antonio Matilla, que lo ha marginado de algunas de las ferias más importantes de Europa y de América.

La última gesta de Talavante en el toreo fue durante la pasada Feria de Otoño en Madrid, en donde apostó fuerte y perdió; quiso dar un golpe y adueñarse del cetro del toreo y no lo pudo conseguir en dos actuaciones desconcertantes.

Se dice que esa afrenta el sistema, es decir el mando en la sombra del toreo, no se la perdonará en el 2019 y por eso Talavante ha decido decir adiós indefinidamente.

Con esto se comprueba una vez más que en ese sistema en donde mandan cuatro o cinco, no son bienvenidos los gallos de pelea ni los desertores.

Twitter @Twittaurino

Emilio de Justo o la habilidad para no rendirse nunca ante el fracaso

El diestro reflexiona sobre la temporada de su resurrección para la fiesta de los toros.

Por ANTONIO LORCA.

Emilio Elías Serrano Justo —Emilio de Justo vestido de luces— (Torrejoncillo, Cáceres, 1983) ha finalizado su exitosa temporada de 23 corridas y se dispone a disfrutar. Le ha costado alcanzar el triunfo. Nada menos que once años de lucha, esfuerzo, sacrificio, y también de fracasos y muchos sinsabores. Y dice que ahora puede sentirse feliz, muy feliz, porque nunca ha perdido la fe en sí mismo, porque su vocación ha sido y es su pasión, y la ha antepuesto a todo en la vida.

El pasado 30 de septiembre, en plena Feria de Otoño, salió a hombros por la puerta grande de la plaza de Las Ventas y puso el colofón soñado a un año en el que ha resucitado como torero y ha alcanzado el unánime reconocimiento de la afición. Desde entonces, y con toda razón, es uno de los toreros de moda.

—“Ha sido un año muy bonito, sí. Y ahora empiezo a disfrutarlo mentalmente, porque los toreros vivimos muy deprisa y no tenemos tiempo de gozar de los triunfos difíciles”.

Se define como “un chico humilde, de barrio”: “Somos cinco hermanos, mi padre era albañil, pero de los buenos, y mi madre es ama de casa”. Asegura que la afición a los toros es algo personal que nació con él. “No hay ningún ascendiente taurino en mi familia; veía las corridas en la tele y me enamoré, y lo hice con tanta pasión que decidí intentarlo”.

Se presentó en público en 1998, vistió por primera vez el traje de luces en Cáceres en el año 2000, y ese fue el comienzo de una muy larga travesía del desierto. Tomó la alternativa en 2007, la confirmó al año siguiente y en los once años que van hasta 2017 solo lidió 40 corridas de toros. Un bagaje muy escaso para quien aspiraba a la cima del toreo, hasta que en la feria de San Isidro pasada llamó la atención con inusitada fuerza.

—“Ciertamente, es poco usual que después de 12 años de alternativa te descubran como torero, pero es lo que tiene el toro. Esta es una de las pocas profesiones en la que puedes darle la vuelta a la tortilla de manera tan rápida y contundente”.

Reconoce De Justo su responsabilidad en la situación que ha vivido antes y después de su ‘resurrección’ taurina.

—“Claro que sí; si he sido capaz de cambiar la situación en esta temporada, también habré sido el culpable de la tan larga etapa de ostracismo profesional. Y estoy convencido de que mi vocación, mi afición y mi pasión han sido los ingredientes fundamentales de la recompensa que he encontrado”.

A pesar de todo, afirma con rotundidad que nunca pensó en tirar la toalla.

—“No me lo he planteado, pero lo he pasado muy mal porque veía que era muy difícil entrar en las ferias; siempre te asaltan dudas, porque el tiempo pasa y no sabes qué va a ser de ti. Muchas veces he visto el futuro muy negro, pero nunca pensé en abandonar”.

El torero extremeño, al natural ante un toro de Victorino Martín en la pasada Feria de San Isidro.

Y surge la duda. ¿De qué puede vivir durante once años un torero que torea tan poco?

—“Del toreo, ciertamente, era muy complicado, pero siempre tuve una idea muy clara: mientras fuera torero no me dedicaría a otra actividad y que ofrecería mi tiempo, mi cuerpo y mi alma al toro. Tuve un gran apoyo de mi familia, carecía de cargas familiares y lo poco que ganaba lo administraba muy bien. Pero no ha sido fácil, no”.

Es un personaje singular Emilio de Justo. Con barba de un par de días, sereno, relajado y presto para volver en media hora a la plaza de Las Ventas, pero hoy como espectador y compañero de la terna actuante, no refleja en su semblante el esfuerzo realizado. Por el contrario, transmite la impresión de que es un privilegiado amigo del éxito, un torero maduro que ha conocido la miel durante su ya extensa trayectoria.

Pero no es así. Ha sufrido la soledad y, también, graves tropiezos, como aquella tarde aciaga, en San Isidro de 2010, cuando escuchó los fatídicos recados presidenciales a causa de un pésimo manejo de la espada, y quedó, afirma, “herido de muerte”. De la mano de un amigo, viajó a Colombia, y allí, en plazas de pueblos, recuperó la ilusión. Después, llegó Francia, donde resurgió como torero.

—“Colombia me mantuvo con vida y Francia me ofreció el reconocimiento que necesitaba”.

Y el eco taurino del país vecino cruzó los Pirineos; resurgió en febrero de este año en la plaza madrileña de Vistalegre, primero, y en Las Ventas, después, preámbulos de una temporada nueva, que le ha reconocido como torero lúcido, valiente y clásico, que responde a los más exigentes paladares taurinos.

—“Creo que, al final, deberé concluir que he tenido suerte, pero he puesto mucho de mi parte en estos dos últimos años. Me he mentalizado muy seriamente gracias a mi edad y madurez para subir a este segundo tren que la vida me ha ofrecido”.

“Nunca perdí la fe por alcanzar mi sueño. Lo veía muy difícil, lo pasaba mal, no tenía contratos, pero creía tan ciegamente en mí, cuando casi nadie lo hacía, que sabía que algún día podría lograrlo”.

En esos sueños era protagonista la puerta grande de la plaza de Madrid y el toro, sea cual fuere su procedencia, aunque ha sido la divisa de Victorino Martín la que le ha ofrecido la oportunidad del triunfo.

—“Sí, reconozco que ha sido crucial en mi carrera; tanto, que me gustaría quedar unido para siempre a la ganadería de Victorino. Y digo más: quiero ser un torero abierto a todo tipo de encastes porque creo que actitudes así son necesarias para la fiesta y me otorgaría la etiqueta de torero importante”.

Y llegó la Feria de Otoño madrileño, un serio compromiso para confirmar el definitivo cambio de rumbo. La cita era el 30 de septiembre, pero ocho días antes, el sábado 22, murió su padre y sufrió una grave cogida en Mont de Marsan.

—“Hice el paseíllo con unas sensaciones fuertes, entre un cúmulo de circunstancias muy duras. A mi padre lo echo de menos todos los días, y la cornada llegó muy a destiempo. Pero fui capaz de afrontar el contratiempo, con la fuerza suficiente para que la herida no me impidiera rematar la temporada con el broche de oro soñado”.

Emilio de Justo cierra los ojos, dice que ve las imágenes de su salida a hombros, y confiesa que es lo más bonito que le ha sucedido en su vida.

Antes de que el torero acudiera a la cita de la entrevista, aparece casualmente una frase en Twitter: “El éxito requiere de persistencia y de habilidad para no rendirse ante el fracaso”.

Cuando Emilio de Justo la lee, su reacción es inmediata: “Me siento muy identificado con ella, porque creo que es parte de mi historia”

Publicado en El País

Twitter @Twittaurino

¿La Fiesta En Paz? El impresentable Verde intenta reverdecer

El KKK 'animalista' en la CDMX.
El KKK ‘animalista’ en la CDMX.

Por Leonardo Páez.

Se acuerda usted del estridente pero inútil Partido Verde Ecologista de México?

Durante más de tres décadas ha sabido vivir a expensas del tricolor y del blanquiazul y de cualquier otro partido que se preste a financiar la demagogia basada en el respeto, cuidado y mejoramiento del medio ambiente y la preservación de la vida misma, según dicen sus bases doctrinarias.

Este parasitismo de origen, este vivir a costa del partido en el poder como su aliado incondicional, ha sido el principal impedimento para que la ciudadanía tome en serio a los verdes, por no mencionar las maromas presupuestarias, corruptelas y escándalos cobijados por singulares mecanismos de falsa representación política y la asignación de jugosos cargos a cambio de su sometimiento al gobierno en turno. Los muladares en que están convertidas las ciudades, por pestífero ejemplo, son una muestra de la inutilidad social de este partido.

El reciente numerito de transferir cinco de los 16 diputados del Verde a Morena para que éste tenga mayoría absoluta a cambio de que el verde gobernador de Chiapas tome posesión como senador, pida licencia, concluya su periodo y regrese al senado, refleja los malabarismos de los partidos en un sistema que convirtió las senadurías en premios, por deficiente que haya sido el desempeño del premiado. De ahí el afortunado acrónimo Moerde, compuesto por Morena y Verde.

Entre las bochornosas medallas que estos bizarros ecologistas se cuelgan está el haber sacado a los animales de los circos, consiguiendo entre otras cosas, como consigna el reportaje de Ana Mónica Rodríguez en La Jornada del martes 9 de octubre, que las empresas circenses perdieran más de la mitad de su público, ocasionando el cierre de varios de los grandes circos y el aumento del desempleo. De los animales “liberados”, además de haberlos tenido que malbaratar, se sabe que muchos murieron en un hábitat que no era natural para ellos y otros de tristeza al ser separados de sus dueños y cuidadores. ¡Esos son sus logros ecológicos!

No obstante ocupar el último lugar en la Cámara de Diputados, con apenas 2 por ciento, el Verde conserva arrestos –¿o sólo subvencionado cinismo?– para intentar por enésima vez prohibir las corridas de toros en Ciudad de México. ¿Podrán estos contumaces davides apedrear a los poderosos goliats del monopolio taurino de México? No se pierda el próximo capítulo de la predecible telenovela Los verdes también obran.

Mariano Ramos, maestro intemporal:

El pasado jueves en el fellinesco recinto de Miguel Cepeda El Breco no cabía un alfiler para conmemorar el sexto aniversario luctuoso de ese maestro enorme del toreo que fue Mariano Ramos quien, triste por los derroteros que tomaba una tauromaquia sin bravura que ya no exige poderío sino poses, se fue de este plano el 5 de octubre de 2012. Allí pude darle un abrazo a sus hermanos Marina y José, así como a Rafael Hernández, conductor de dos programas por televisión con el maestro y el cronista Guillermo Salas, y a una insólita defensora de la fiesta de toros: la diputada campechana de Morena, Irasema Buenfil, así como al flamante matador Rodrigo Cepeda, que prometió contarme su aventura venezolana; al pintor Antonio, y a Arturo Combe; al diestro Aarón Rodríguez y, desde luego, al entusiasta marianista Isaías Gómez, quien con otros amigos costeó el busto del maestro Ramos que se pretende colocar en la entrada de la Plaza México, escenario donde dignificó como pocos el arte de la lidia.

¡Salud siempre, inolvidable e insustituible maestro!

Publicado en La Jornada

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