CINCUENTENARIO MEMORABLE (I): El inicio de una larga lista de éxitos

Por Luis Carlos Peris.

Cuando ha transcurrido medio siglo permanece indeleble en el arcano del viejo aficionado la Feria de 1967. Una Feria que va del debut de Francisco Rivera Paquirri a la apoteósica reaparición de Antonio Ordóñez, de la gloria y tragedia del incomparable Juan García Mondeño el domingo de preferia a la última lección que el grandísimo Rafael Ortega dictó en el albero del Baratillo. Igualmente, en esa inolvidable Feria se produjo la anécdota de un paseíllo con sólo dos toreros porque el tercero, nada menos que Manuel Benítez El Cordobés, llegó tarde, También fue la última Feria de Miguel Báez Litrique combinó triunfo y enfermería, o cómo Curro Romero triunfó en sus tres tardes, la última con salida por la Puerta del Príncipe la última vez que Franco estuvo en la plaza de toros de Sevilla.

Espigando en los carteles hemos elegido ocho para comenzar con el que se celebró el sábado de preferia, 15 de abril de 1967, con un toro de Cobaleda para Álvaro Domecq Romero y seis de doña María Pallarés de Benítez Cubero para Diego Puerta, Manuel Cano El Pireo y Francisco Rivera Paquirri. Fue una tarde de cielos bajos con amenaza de lluvia, casi lleno en la plaza y con don Tomás León en la presidencia.

EL INOLVIDABLE TORERO DE ZAHARA DESOREJÓ A SUS DOS TOROS EL SÁBADO DE PREFERIA DE 1967DESDE ÉSTE SU DEBUT, PAQUIRRI SÓLO DEJÓ DE VENIR A SEVILLA EN LAS FERIAS DE 1969 Y 1971

La tarde empezó de cara gracias a la buena faena que Álvaro Domecq cuajó, cortando una oreja que prometía grandes cosas, pero lo cierto es que los toros procedentes de Los Ojuelos no propiciaron el éxito de los de luces, Y era una tarde de expectación, ya que debutaba en la Feria de Sevilla un torero con mucho predicamento. Paquirri había salido por la Puerta del Príncipe la tarde de su debut como novillero en mayo del año anterior y había revalidado su cartel con un formidable éxito en la Feria de San Miguel. Se había entretenido en cortarle tres orejas a su lote alternando con Jaime Ostos y El Cordobés.

Ultrajado se llamaba el primer toro de Paquirri en la Feria de Sevilla. De pelo negro zaino y con 486 kilos de peso fue recibido de la forma que sería habitual en las comparecencias de Paco en la Maestranza, con una larga cambiada a portagayola que ponía los tendidos a revienta calderas desde el primer momento. De morado y oro, verónicas y el peculiar galleo por chicuelinas para poner el toro en el caballo. Pasó a uno de sus números más fuertes, el del segundo tercio con las banderillas. El último par lo ejecuta al quiebro y en la mismísima boca de riego. En medio de un clamor, el joven torero coge la muleta y a base de porfiar le gana la batalla a un toro que se queda bajo los engaños. Una estocada a toro arrancado acaba con la muerte del animal y don Tomás le concede una oreja. Como dato anecdótico hay que recordar que a Paco le tiraron en la vuelta al ruedo un hermoso gallo, algo que sucedía con frecuencia en aquella época.

Diego Puerta había querido en su primero y bien que se lo agradeció un público que tenía en el del Cerro a uno de sus toreros preferidos. Desde aquella tarde del 60 con el miura Escobero, Diego ocupaba sitio preferente en el corazón de Sevilla, por eso le acompañó el afecto cuando se quitó de encima al nada colaborador toro de Pallarés. Tampoco El Pireo pudo hacer grandes cosas con el lote que, como a Diego Puerta, le cupo en desgracia en este sábado de preferia.

En el que cierra plaza, Paco repite éxito cortándole la oreja a un toro que tampoco ayudó al triunfo, un negro bragao que salió abanto y que llegó muy descompuesto a la muleta. A base de una inteligencia que se apoyaba en un valor a carta cabal, Paquirri le arrancó materialmente la oreja tras un estoconazo inapelable. Otra oreja para el esportón del debutante y salida en hombros por al puerta de cuadrillas.

El triunfo del joven torero de Zahara fue como la premonición de una gran Feria y, sobre todo, de lo que iba a significar Paquirri en la plaza de toros de Sevilla. Desde su debut hasta aquel viernes de Feria del 84 junto a Antoñete y Emilio Muñoz, Francisco Rivera fue piedra angular de los carteles de Sevilla durante los diecisiete años que permaneció de luces entre nosotros. Sólo faltó a su cita con Sevilla en las temporadas de 1969 y 1971, pero a partir de esos desencuentros entre Diodoro Canorea y Camará la figura del que fuese considerado como el Gallito de la época ya fue pilar indiscutible para la confección de los carteles de Sevilla.

Treintaitrés corridas de toros, dos novilladas y un festival toreó Francisco Rivera en una plaza que lo acogió como uno de los suyos desde la primera hora. Su vinculación a la ciudad se consolidó cuando matrimonió con Carmen Ordóñez y su suegro, Antonio Ordóñez, lo llevó a ser hermano de la Esperanza de Triana. Mientras pudo -“desde que el toro de Osborne me destrozó la safena, no soporto estar a pie firme mucho tiempo”, me confesaba años después- vistió la túnica morada del Señor de las Tres Caídas y cuando Avispado, en aquella malhadada tarde del 26 de septiembre del 84 en Pozoblanco, acabó con su vida, Sevilla entera se echó a la calle para llevarlo en volandas al lugar donde reposan sus restos. Pero ésa es otra historia muy diferente a ésta.

Publicado en El Diario de Sevilla

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El toro, por los cuernos: La tauromaquia ¿amenazada?

El torero José María Manzanares, ante un toro de Núñez del Cuvillo, el pasado Domingo de Resurrección en Sevilla PACO PUENTES.

Por Antonio Lorca.

La Fundación de Estudios Taurinos, -entidad que patrocina la Real Maestranza, integrada por universitarios e investigadores y dedicada a la promoción de la tauromaquia- organizó hace unos días en Sevilla una jornada bajo el título ‘La tauromaquia, ¿amenazada?’, que contó con un amplio y selecto cartel de participantes. Todos ellos expusieron con brevedad su docta y siempre interesante opinión sobre la compleja situación de la fiesta, y todos eludieron analizar las responsabilidades de los protagonistas de la misma, toreros, ganaderos y empresarios. Prefirieron culpar a los animalistas, a los políticos y a la evolución de la propia sociedad. “Es que yo no me atrevo…”, comentó después uno de los participantes desde el anonimato de la confidencia. Ninguno se atrevió a ello, como si el análisis del ‘antitaurinismo’ de los taurinos fuera terreno vedado a la crítica. Una vez más, se demostró que la fiesta de los toros tiene difícil arreglo mientras no se aireen los trapos sucios internos que la manchan y provocan la huída de los aficionados.

Encabezados por Fátima Halcón, presidenta de la Fundación, los ponentes fueron los siguientes:

“No permitamos que los antis se adueñen del término ecología; los ecologistas somos nosotros” (Araceli Guillaume-Alonso).

Araceli Guillaume-Alonso, catedrática emérita de Historia de la universidad París-Sorbonne.

Cristina Sánchez, torera.

“Sentimos que no se oiga la voz de la afición española” (François Zumbiehl).François Zumbiehl, antropólogo.

Francis Wolf, filósofo.

“Para muchos jóvenes, matar a un hombre o a un animal es lo mismo” (Francis Wolf).

Eduardo Miura, ganadero.

Carlos Abella, escritor taurino.

“El problema más serio de la fiesta de los toros es que es políticamente incorrecta” (Victorino Martín).

Eduardo Dávila Miura, torero.

Agustín Díaz Yanes, director de cine.

“En Barcelona hay más perros que niños” (Víctor Gómez Pin).

Y Victorino Martin, ganadero.

La primera en hacer uso de la palabra fue Araceli Guillaume-Alonso, reciente pregonera de la feria taurina de Sevilla, quien animó a los asistentes que abarrotaban el Salón de Carteles de la Maestranza, “a no avergonzarnos de nuestra afición”. “Debemos hablar de toros -continuó- siempre que tengamos oportunidad, y transmitir a los niños la cultura taurina”. “No permitamos, -recalcó-, que los antitaurinos se adueñen de términos como ecología o animalismo; los ecologistas somos nosotros”.

La torera Cristina Sánchez reconoció que la tauromaquia está amenazada y vive de espaldas a la realidad. “Debemos luchar y unir fuerzas en todos los campos”, afirmó. Dijo que es optimista para el futuro y pidió “un análisis en términos empresariales, que determine las debilidades, las amenazas, las fortalezas y las oportunidades del sector”.

El intelectual francés François Zumbiehl señaló que “nadie puede ser aficionado gratuitamente; debe ser militante”. “Sentimos que no se oiga la voz de la afición española y su sensibilidad”, añadió. A su juicio, el toreo ha llegado a la perfección plástica y he perdido espontaneidad. “Hay que reinventar La organización de la fiesta”, dijo, “y encontrar un equilibrio entre la lidia y el arte”.

El también aficionado francés Francis Wolf, filósofo, enmarcó los problemas de la fiesta “en la crisis general del humanismo, que confunde al hombre con el animal y tiene unas consecuencias nefastas sobre la ideología de la juventud”. “Para muchos jóvenes, -incidió-, matar a un hombre o a un animal es lo mismo”. A su juicio, se debe explicar a la juventud que el ser humano tiene deberes con sus semejantes, muy diferentes a los que tiene con los animales; y dividió a estos en mascotas, “a los que les damos cariño”, domésticos, “a los que debemos protección”, y salvajes, “con los que se debe respetar el equilibrio”. “El toro bravo, -añadió-, “no es doméstico ni salvaje; deben ser criados en libertad y estar convencidos de que no es inmoral lidiarlos porque viven para eso”.

El ganadero Eduardo Miura afirmó que “la fiesta de los toros ha dejado de ser el centro de la vida social de este país”, mostró sus reticencias sobre el tratamiento informativo que recibe y llamó la atención sobre la desconfianza que muestra la sociedad hacia todo lo taurino.

El escritor Carlos Abella se detuvo, primero, en las diferencias entre España y Francia, y el cambio de mentalidad que se ha producido en nuestro país en relación con los animales, “de tal modo, que estar en contra de la tauromaquia es progresista”, anfatizó. Se sumó al optimismo reinante en la mesa, y solicitó el apoyo de todos para las instituciones, las leyes y la Fundación del Toro de Lidia.

El torero Dávila Miura dijo que hay que hacer apostolado, y cada aficionado debe tener un compromiso diario con la fiesta de los toros. “Soy optimista por experiencia, y porque todo se lo debo al toreo”, añadió; y abogó por la eficacia de las jornadas de puertas abiertas y por enseñar la tauromaquia a los extranjeros.

“De cada diez extranjeros que llevas a una plaza, dos quedan enganchados para siempre”, explico el cineasta Díaz Yanes. Pidió una agilización de los tiempos de la lidia, y afirmó que la fiesta “es un espectáculo tan arcaico, que es el más moderno que existe”.

Por su parte, el ganadero Victorino Martín señaló que “la fiesta está amenazada desde que nació y su problema más serio es que es políticamente incorrecta”. En su opinión, el toro es la máxima expresión de la cultura mediterránea, un rito sacrificial que ha evolucionado con los tiempos, y una expresión del mundo rural en el seno de una sociedad que camina hacia una sociedad eminentemente urbana. “Hemos dejado pasar muchos trenes”, aseguró. “Hemos pasado de ser el principal espectáculo en los años 50 a dejarnos ganar la batalla por otros desde que apareció la televisión”, añadió. Consideró Martín que se debe establecer una organización mundial que represente y defienda los intereses taurinos en los distintos países donde se celebran festejos”.

Desde el público, hizo uso de la palabra, finalmente, el filósofo Víctor Gómez Pin, quien se refirió a la sensibilidad de la sociedad actual, y afirmó que “en Barcelona hay más perros que niños”.

Publicado en El País.

¿La Fiesta en Paz? ¿En qué quedamos, por fin?, ¿la quieren o no la quieren?

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Hamponce y Alevoso de Mendoza, ¿únicos responsables?

Por Leonardo Páez.

De forma parecida se titula y empieza uno de los boleros del inspirado compositor Federico Baena (Ciudad de México 1917-1996), grabada por intérpretes como las hermanas Águila, las Hernández, Celia Cruz o Virginia López e infinidad de tríos, que versos más adelante dice: ¿Por qué ocultar la verdad?, mintiendo no ganas nada.

Mientras escuchaba la canción, ésta me fue llevando al deplorable mundo de los taurinos, tan aparentemente complicado, tan negligentemente abandonado, tan torpemente aprovechado, tan superficialmente agredido y tan cínicamente defendido. Lo anterior, a cargo de unas cuantas empresas tan poderosas como dependientes, ganaderos que hallaron la veta de la docilidad a costa de la bravura, figurines que sin llenar las plazas aún son contratados, autoridades carentes de autoridad, comunicadores constructivos y un público que no se cansa de desembolsar a cambio de espejitos.

¿Sabe usted cuántas veces han toreado después de su importante desempeño en las últimas corridas de oportunidá en la Plaza México, ante encierros con edad y trapío y una embestida exigente, no de entra y sal, los matadores Juan Luis Silis, Pepe Murillo y Antonio Mendoza? Ni una. ¿O en qué ferias han sido incluidos por sus probadas cualidades toreras? En ninguna. Pero el monopolio taurino y sus ramales insisten, a costa del presente y futuro de la fiesta de México, en traer año con año a los mismos diestros importados para que hagan arte con toritos de la ilusión ante escasos e inadvertidos públicos, en vez de poner a competir a toreros mexicanos con cualidades, celo y sello. Hay incompetencia y complejos, no visión empresarial.

El problema más grave de estos seductores toreros-marca, consentidos de las empresas, de ganaderos de dócil y de ciertos públicos, es que a su ventajismo de reses y alternantes añaden un concepto tonto de tauromaquia que se ha vuelto nociva práctica: torear bonito reses pasadoras, no someter con ética y estética toros encastados, de temperamento y notoria sensación de peligro. Lo primero llega a entusiasmar; lo segundo emociona.

Ya podrá Puebla, agraviada también en lo taurino, contar con un nuevo centro de espectáculos –Acrópolis– donde realizar corridas de toros, que si éstos brillan por su ausencia la suerte taurina de esa ciudad está echada. Transcribo algunas observaciones del crítico poblano Jaime Oaxaca sobre el festejo del pasado viernes 21, obvio, con los toreros-marca Enrique Ponce y Pablo Hermoso de Mendoza y la alternativa de Héctor Gabriel, ante otra pobre entrada:

“Los animales de Marrón no fueron aceptados por chicos y la empresa se comprometió a cambiarlos. ‘Ya vienen, ya vienen’ se decía, pero nunca llegaron; lo que sí llegó fue el viernes de la corrida y los secuaces de Hermoso se aventaron la puntada de decir que la policía detuvo en la carretera el camión que traía los toros. Como lo de Fernando de la Mora estaba muy chico, creo que ni siquiera llegó a la plaza. Esos animalitos los había escogido Ponce.

La empresa entonces trajo dos de Coyotepec y dos de Los Encinos, muy chicos, elegidos también por Ponce, que no quiso sortear, y ninguno de los alternantes se opuso. Héctor Gabriel, quien tomaba la alternativa, debió conformarse con mentarle la madre mentalmente. Total, novillos de Marrón para Pablito y novillos de Los Encinos para Quique, remata Jaime Oaxaca. Eso, señores, no es hacer fiesta, es matarla con el puñal de los figurines y de empresas y autoridades balines.

Publicado en La Jornada.

El Juli y Victorino Martín, 15 años de posturas encontradas y verdades silenciadas 

El Juli durante una actuación en San Fermín del 2015 con toros de Garcigrande.

De SOL y SOMBRA

La edición impresa de Aplausos publicaba en un número del 2014 una entrevista a Julián López “El Juli” torero considerado por muchos especialistas como poderoso y sabio, además de un torero que siempre da la cara. 

No tenemos duda de que El Juli dio la cara en muchas ocasiones y de forma indiscutible en el pasado. Pero hoy, que El Juli ha optado por la comodidad se le han cuestionado muchas cosas. 

Su pasada actuación en Sevilla con toros borregunos de Garcigrande y su próxima actuación en La Maestranza con los hermanos Rivera Ordoñez, solo demuestran que ese “poderoso” torero hace muchos años vive en él conformismo y alejado del lugar que le tenía reservado la historia del toreo, al quedarse muy corto de la silla en la qué todos pensamos que podía haberse sentado el de San Blas.

La gran pregunta es ¿Porque El Juli no torea hierros como Victorino ahora que su maestría y su poder es tan infinito según algunos críticos? El propio diestro en aquella entrevista del 2014 para el semanario taurino ventilaba el asunto, con algunos comentarios como los siguientes:


– “Me han ligado a situaciones, no siempre con razón y la realidad es que existe un ambiente crispado y raro en torno a mí. Eso me ha desestabilizado en ocasiones este año (2014) y lo asumo. No he estado bien muchas tardes”.

– “¿Que yo obligo a los compañeros a tomar ciertas decisiones? Eso es una falta de respeto tremenda hacia esos toreros. Quien dice eso falta a la verdad y además no está respetando a matadores hechos y derechos que toman sus propias decisiones”. 


Palabras para excusarse (si realmente sí ha influido en decisiones equivocadas, tan solo hay que recordar el G10 o el G5) o tan solo justificarse. La cuestión es que se pone en duda el comportamiento de Julián en diversas ocasiones, ¿será que El Juli no es ese torero tan poderoso como la mayoría cree y los rumores sobre sus malas acciones afuera del ruedo son ciertas tanto en América como en Europa? 

En México prestigiados ganaderos tiemblan cuando El Juli se quiere anunciar con sus toros, “es que nos mueve toda la ganadería” comentaba el pasado invierno un prestigiado ganadero queretano.

La realidad es que el agua suena ya en cantidades abundantes con este torero, aunque los aficionados no tengan pruebas para afirmar algo, pero quizás es momento de pensar ¿Es este torero digno del respeto que muchos le tienen? Me refiero al respeto como profesional. Muchos pueden afirmar que la labor de El Juli delante del toro no es tan admirable como muchos pueden considerar (El Juli, figura del destoreo). 


Y también recordemos las palabras de acreditados ganaderos, como son Victorino Martín padre y su hijo, a los que tampoco les gustó la forma de proceder de El Juli en su momento y así lo admitieron públicamente en una entrevista, en donde, dijo Victorino padre toda la verdad o ¿calló algo? Y digo “recordemos” porque según las palabras de El Juli, da la impresión de que ese ambiente que dice percibir en su contra siempre es injusto, y conviene reflexionar sobre el asunto, es bueno tener también en cuenta todos los indicios, y que cada cual, opine lo que quiera.

Pregunta. ¿Nunca se han negado a que sus toros estén en un determinado cartel? 


Victorino Martín hijo. Hay un solo antecedente: en 2003, mi padre se negó a que una figura que quería torear sus toros en Madrid lo hiciera, y la figura no los mató. El empresario decía: «Esto no lo he visto en mi vida».

¿Se está refiriendo a El Juli?


Victorino Martín hijo. Sí, le hizo una pajarraca en Ávila en el año del 2002 y mi padre dijo: «Este ya no me mata una corrida más». 

¿Qué es una pajarraca?

Victorino Martín hijo. Actuó de una forma muy poco correcta en Ávila y mi padre se molestó y se plantó.

¿Y qué quiere decir con «poco correcta»?

Victorino Martín hijo. No trató bien a los toros en el ruedo. Digamos que acabó con el toro antes de la cuenta y mi padre le puso cruz y raya.

Victorino Martín padre Es que era…

Victorino Martín hijo. ¡Cuidado que luego se publica todo! [le interrumpe el hijo a su padre]. Hay que ser diplomáticos…

Victorino Martín padre. Ni diplomáticos ni gaitas [insiste el ganadero]. A mí me van a hablar ahora de diplomacias a estas alturas. ¡Y que publique lo que quiera! Son unos golfos. A mi edad ya puedo decir lo que me dé la gana [enfadado], que tengo más premios que años.

¿Qué ha aprendido de su padre?

Victorino Martín hijo. Ya ves que no se muerde la lengua [sonríe un poco preocupado]. Él habla poco, da pocos consejos. Pero el ejemplo que he visto en él es brutal y me ha enseñado a luchar por lo que uno tiene con integridad y a ver que no hay nada imposible, porque el trabajo es el fundamento de todo éxito. 

LAS DIFERENCIAS 

El Juli y Victorino, Victorino y El Juli, ¿Qué ocurrió entre ellos? Una pregunta de difícil respuesta porque ninguno dio en su momento muchas explicaciones más allá del cruce de escuetos comunicados en los que cada uno habia fijado su postura.

El caso es que el torero quería torear una corrida del ganadero de Galapagar en la plaza de Madrid, dentro del ciclo de San Isidro, y el criador de bravo se nego. Mientras, la empresa de Las Ventas intentaba reconducir el asunto y poner a todas las partes de acuerdo. Y es que el espada madrileño habia puesto como condición sine qua non para estar en la feria que se le anunciara con los victorinos ¡Como han cambiado los tiempos en este 2017 con El Juli!

CONDICION IMPRESCINDIBLE

La postura de El Juli habia quedado expresa en un comunicado de prensa. En este se decia que el torero “ha reiterado su intención de plantear esta temporada asumiendo la responsabilidad creciente que significa el lugar que ocupa en su profesión y su forma de concebir el toreo”. Esta “exigencia personal”, continúa el comunicado, implica “una mayor presencia en las plazas de máxima categoría así como protagonizar gestos de importancia”, tanto por el número de corridas como por el de las ganaderías a lidiar. Y siendo este planteamiento así, El Juli ha propuesto a la empresa de Madrid torear tres tardes en el abono de San isidro, anunciándose en una de ellas con toros de Victorino Martín, “condición imprescindible” ésta para estar en ese año en Madrid.

Y tan clara como la postura de El Juli fue la del ganadero Victorino Martín, en otro comunicado, anuncio con rotundidad que “he tomado la decisión firme e irrevocable de que El Juli no va a torear ningún toro de mi ganadería. Así se lo comuniqué a sus representantes en distintas conversaciones mantenidas en días pasados, en la que también les informé de los motivos para esta decisión”.

Pero, ¿cuáles son esos motivos? Victorino ha dado “por zanjado” el asunto sin querer entrar en detalles, y El Juli se limita a ratificarse en su proyecto sin arrojar luz sobre la negativa del ganadero. Y como consecuencia de esto, la polémica encuentra terreno abonado para las suposiciones y la rumorología.

POSIBLES MOTIVOS

En ese terreno pantanoso, con todas las reservas de la falta de datos que propician los propios protagonistas, todo se remonto a las corridas de Avila y Bilbao del 2002, tardes en las que Victorino achacó el mal juego de sus toros a unas supuestas actuaciones extrañas del equipo del torero, a unas exigencias especiales de sus mentores. Incluso hay quien asegura que el ganadero sospechó de que se le hubiera podido administrar algún tipo de sustancia prohibida a sus animales. Desde hecho en Avila solo lidió un toro de Victorino ya que el segundo de su lote en aquella ocasión fue sustituido por uno del hierro de San Román, al que le cortaría las dos orejas para salir en hombros, anécdota que los julistas olvidan y cantan a los cuatro vientos que en aquella ocasión El Juli salio en hombros en Avila con los victorinos, siendo esto una leyenda urbana, ya que el de San Blas con el del hierro titular solo fue silenciado.

Quince años después la verdad, en cualquier caso, es todavía desconocida. Y lo único cierto es que El Juli queria matar victorinos en Madrid y el ganadero se nego y que al día de hoy El Juli es un torero comodino que ha renunciado a la grandeza, lidiando casi siempre reses impresentables y afeitadas por toda la orbe taurina.

Y como muestra de esto, mañana se anuncia con los toros de Daniel Ruiz en Sevilla y los hermanos Rivera Ordoñez.

Quien te viera y quien te ve Julián

TRAYECTORIA DE EL JULI CON TOROS DE VICTORINO MARTÍN

Temporada 98 – 13 de septiembre de 1998 Las Ventas MADRID. Actuó en solitario y lidió un novillo de Victorino Martín 

TEMPORADA 1999 MATADOR – 7 de marzo de 1999 OLIVENZA (Badajoz) Actuó en solitario, lidió un toro de Victorino Martín, el tercero de la tarde y le cortó las dos orejas 

TEMPORADA 2000 MATADOR – 30 de marzo de 2000 CASTELLÓN Juan Mora, José Luis Moreno y El Juli. Lidia la primera corrida completa de Victorino Martín y corta dos orejas al sexto de la tarde 

TEMPORADA 2001  MATADOR – 31 de mayo de 2001 Las Ventas MADRID Corrida de la Prensa/ Armillita, El Juli y Javier Castaño. Lidia un toro de Victorino Martín 

22 de agosto de 2001 – BILBAO Lidia una corrida completa de Victorino Martín. Miguel Abellán, José Pacheco “El Califa” y El Juli. Es la fecha de su reaparición de su cornada en Málaga, nueve días después de la cornada con los puntos de la herida. Corta dos orejas, una a cada ejemplar 

TEMPORADA 2002 – 9 de junio de 2002 AVILA Corrida de la Beneficencia Víctor Puerto, Manolo Sánchez y El Juli.

21 de agosto de 2002 BILBAO – Primera de sus tres comparecencias dentro de las Corridas Generales. Fernández Meca, Eugenio de Mora y El Juli. El madrileño corta una oreja al primera de su lote.

Twitter @Twittaurino

Más velociraptores, más

Por Juan Diego Mandueño.

Corre por la web un divertido vídeo de una asociación antitaurina…

El montaje es llamativo: han sustituido al toro por un velociraptor, creando una secuencia en la que el dinosaurio sale de toriles, persigue los capotes, acude con buen tranco en banderillas y saca fondo en la muleta. Bueno, no parece humillar demasiado.

Apuntillado el bicho -¿ese chorro de sangre que sale lanzado desde la nuca corresponde a algún estudio paleontológico que demuestra la existencia de una arteria justo en el hueso?- aparecen imágenes reales de la lidia con toros a punto de doblar, sobre la arena ya o directamente muertos. Todo como si lo único grave fuese la muerte. Para quien ve la lidia como una tortura debería celebrar, por caridad, precisamente eso.

La original composición finaliza con la siguiente frase: “¿Esta práctica te parece de otra era? Pues perdura”. Exacto. Irreprochable. Han creado el formato perfecto para vender la tauromaquia: el hombre se enfrenta a un animal salvaje, fiero, de otro tiempo, carnívoro,representado por el velociraptor, y, efectivamente, el toreo es de otra época, de otra anterior, claro, y ahí sigue, vigente, atemporal, revolucionario por lo que representa. 

¿Por qué? Se responde solo. Resume en apenas dos minutos lo que tantos posts, crónicas, columnas, tertulias, coloquios ha ocupado. 

Definitivamente es genial. La elección de ese tipo de animal es certera. No hay otro dinosaurio más emblemático, salvando el Tyranosaurio Rex. Es imposible sentir pena después de cuatro o cinco blockbusters jurásicos. Al revés. 

¿No había ninguno herbívoro, que al menos no diera miedo? Gracias a Spielberg ser capaz de ponerle un par en la cara al velociraptor (el velociraptor-velociraptor, que sale pidiendo carnets, que desafía al torero a la salida de cada par) es lo mejor que ha pasado en lo que llevamos de Feria de AbrilNo sé si algún ente oficial del sector -¿dónde está la Fundación?- debería dar las gracias a este organismo francés. O mejor ir de callados. No me puedo resistir de todas formas a decirlo. La campaña de promoción del toreo más rompedora, singular, actual, así irónica, la han hecho los antitaurinos. 

Publicado en El Español.

FERIA DE SAN MARCOS: TOROS DESCASTADOS, TOREROS ENRAZADOS

Luis David Adame. Foto NTR Twitter.

Por Sergio Martín del Campo R.
Un encierro variado en tipo y hechuras, una capirotada franca, se dejó salir por toriles en lo que fue la séptima corrida de la feria sanmarqueña. Se anunció como de San Miguel de Mimiahuapam, no obstante, aparecieron solo tres toros marcados con tal hierro y otros tres quemados con la marca de Santa Teresa –segundo, tercero y sexto-.


El juego que dieron fue pésimo de verdad, salvando a un burel regular, el cuarto, que por la firmeza de su lidiador acabó por entregarse. El resto traía xilocaína y el público, que hizo más de media entrada en el coso Monumental, supo bien catar el comportamiento de las reses pitando cuando eran llevados sus restos al desolladero el segundo, tercero y quinto, mientras que se manifestó con modestas palmas al hacer lo propio con el mencionado cuarto.

Esta tarde lo más remarcado fue la raza de los tres actores que, cada uno en su estilo y capacidades, pusieron sin regateos todo lo humanamente posible para agradar a la clientela y lograr el triunfo.

El berrendo en cárdeno que abrió la función jamás se entregó a las telas y en cada suerte fue evolucionando su agudo sentido. Estas adversas condiciones las solucionó el extremeño Miguel Ángel Perera (división y oreja) haciendo valer su reconocida capacidad técnica, aunque lamentablemente se ajetreó con el estoque.

Su segundo fue un toro apretado de cuerna sin embargo fue el único que dejó observar opciones para el éxito como fueron fijeza, nobleza y recorrido, lo que por su puesto aprovechó el diestro para dar vida a su tauromaquia sólida, de figura erguida y pases extensos, templados, variados y bien rematados, agregando, muy entonado, una estocada pasada pero de excelente ejecución.

El segundo de la tarde tampoco se entregó a los mandatos de los avíos y sí que se mantuvo muy al pendiente del de seda y brocados Juan Pablo Sánchez (palmas en ambos) quien valiente y torero le aguantó los parones y las siniestras intenciones en una labor cualitativo en la que se rifó el bienestar físico sin trampas y sufriendo, de tanto apostar, una voltereta de la que sacó un golpe en el muslo izquierdo, pero convenciendo su entrega al público. Tenía en su haber un apéndice, pero lamentablemente la estocada ejecutada fue desprendida y hubo de usar la de cruceta una ocasión.

Y hubo quinto malo; muy malo; además de soso, por su escasa energía rodó por la arena en múltiples ocasiones y por más que hizo la lucha el joven aguascalentense, se logró ver bien poco. Lo único plausible fue esa su abierta y cabal voluntad. Desilusionado por el pésimo juego del adversario, se fue tras el acero dejando una estocada pasada y tendida de efectos tardíos por lo que descabelló dos veces.

Un catálogo de suertes capoteras, sobreponiéndose a “Eolo” exhibió Luis David Adame (oreja y palmas) para recibir a su primero, un toro que al igual que sus anteriores compañeros de partida desarrolló sentido, espió, se terció y se ancló a la mitad de cada pase; empero ello no fue muro que no cruzara el chaval, quien se vio atrabancado al inicio del trasteo, pero que luego entusiasta, gallarda y firmemente le arrancó uno en uno muletazos que parecían imposibles pisando terrenos inauditos y venenosos, coronando su ardiente labor de una estocada caída pero entregándose. Faena de raza, a decir muy bien de don Pedro Julio Jiménez Villaseñor.

Vaya toro tosco y complejo fue el sexto. Con poder notado iba tras los engaños lanzando puñaladas y apretando hacia los adentros. Pero el joven fresco puso sus recursos toreros y le dio una frontal guerra la cual ganó en una faena de alto mérito, aunque no del todo bien concluida a la hora de la suerte suprema, que si no se estuviera hablando de otra oreja.

Fuente: Noticiero Taurino Mexicano 

La Feria de Sevilla.

Artículo publicado en la revista El Ruedo, Semanario gráfico de los toros, fundado Manuel Fernández Cuesta, el 29 de abril de 1948, en su número 201, siendo su director Fernán González. Más tarde fue recogido en el libro ‘Tertulia de anécdotas’, de la Editorial Prensa Española, en Madrid de 1974, con algunas pequeñas variaciones de su texto original…

DE SOL Y SOMBRA

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Artículo publicado en la revista El Ruedo, Semanario gráfico de los toros, fundado Manuel Fernández Cuesta, el 29 de abril de 1948, en su número 201, siendo su director Fernán González. Más tarde fue recogido en el libro ‘Tertulia de anécdotas’, de la Editorial Prensa Española, en Madrid de 1974, con algunas pequeñas variaciones de su texto original.

Por Antonio Díaz-Cañabate.

Escribo este artículo lejos de Sevilla, lejos de su abril, que no importa sea lluvioso para que sea esplendente. Escribo lleno de nostalgia. Porque ir a los toros en cual parte siempre es alegre. Pero cogerse el caminito del Baratillo, por entre calles que huelen a azahar, todavía con el regusto en el gaznate de un vino sanluqueño o jerezano, unas tapitas de jamón, una tortilla de bacalao, unas aceitunas gordales aliñás y el asombro del pescado frito, que fue, no nuestro almuerzo, porque en la feria…

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FERIA DE ABRIL: Victorino, sensación de toro

diestro Paco Ureña, en una trincherilla a su primer toro. RAÚL CARO EFE.

Por Antonio Lorca – Sevilla.

No fue un corridón de toros, ni por hechuras ni por comportamiento. Todos recortaditos, sin caras aparatosas, en el tipo de la casa; ninguno destacó por sus excepcionales condiciones en los tres tercios de la lidia. Pero hubo interés porque había toro; bravos, unos; nobles otros, parados algunos, soso y misterioso otro, bronco y violento el segundo… El toro de lidia, una caja de sorpresas, emocionante siempre. Así, sí.

Tampoco fue una corrida triunfal de principio a fin, pero se vivieron momentos de conmoción y arrebato, de esos que solo se pueden sentir cuando la tauromaquia eterna vibra por los cuatro costados.

Ambientazo en la Maestranza. Tarde espléndida después de una mañana lluviosa; tarde soleada y ventosa también. Y henchida de expectación con el recuerdo del toro Cobradiezmos, indultado en esta plaza la feria pasada.

Ovaciónde gala para la terna al acabar el paseíllo que recoge Manuel Escribano e invita a sus compañeros. Se aventura una gran tarde. Y en verdad que así fue, pues quedaron para el recuerdo destellos inolvidables.

El primer toro acude con presteza y empuja al caballo en la primera vara; duda en la segunda, pero acude finalmente y demuestra su valía. Ferrera se luce en un sentido quite a la verónica, y Escribano por chicuelinas. Banderillean los dos diestros y el toro acude al cite con prontitud, alegría y galope. El tercio resulta vistoso. El animal se había esforzado tanto que se apagó en el último tercio. Se le acabó la alegría, se paró y solo permitió un pesado arrimón de su matador.

A toriles se fue Escribano para recibir al segundo, que se emplazó en la puerta, oteó el horizonte e instantes después puso en serios aprietos al torero cuando embistió con enorme fiereza y genio al capote. La lidia careció de historia porque el victorino destacó por su peligro y violencia.

La lidia de cuarto fue una explosión de emociones. No permitió de entrada toreo a la verónica. Derribó con estrépito al caballo y cumplió en la segunda. El tercio de banderillas fue espectacular y cargado de sentimiento. Invitó Ferrera a parear a su subalterno José Manuel Calvo, hijo de Manolo Montoliu, muerto en esta plaza en 1992. El par que colocó el torero valenciano derrochó torería desde sus andares primeros hasta la perfecta colocación; se lució también el matador, y la plaza en pie, absolutamente conmovida, irrumpió en una ovación de época mientras el hijo del legendario banderillero brindaba a los cielos. 

Ferrera y Calvo. Foto Pagés.

El tercero fue un misterio. Lo recibió Ureña con tres verónicas extraordinarias, de esas que se sienten en el alma. Acudió con brío al caballo y lo picó muy bien Pedro Iturralde. Dio la impresión de venirse abajo en banderillas, y llegó al tercio con andares sosos y tristes. En ese tono transcurrió la primera parte de la faena de Ureña, hasta que, sin saber por qué, el animal humilló, amplió su corto recorrido y permitió una tanda magnífica de derechazos que supieron a gloria; después, con la muleta en la zurda y a distancia del toro, dibujó Ureña dos tandas de naturales preñados de torería. 

Lo que son las cosas…Otro misterio en la muleta; en esta ocasión, por parte del matador. No era fácil el toro, nada de fofa nobleza, sino genio y fiereza a raudales. Se desarrollaba la faena sin detalles meritorios, cuando Ferrera dijo aquello de aquí estoy yo, plantó las zapatillas en la arena y obligó a su oponente a embestir como dios manda. Y brotaron dos tandas de derechazos estupendos, largos y hondos, y otra de naturales vibrantes que sonaron en todos los rincones de la plaza. Tras una buena estocada paseó una oreja; como debe ser.

Ferrera. Foto Pagés.

El quinto cumplió en varas; Escribano lo pareó con más voluntad —toda la imaginable— que acierto (insiste en colocar los garapullos a toro pasado), y aprovechó con enorme merecimiento la bondadosa embestida del animal. 

Acudía el toro con franquía y lentitud al cite, y Escribano lo muleteó con temple, largura y hondura, y revalidó su conocimiento de la lidia de estos toros y un notable avance en sus formas toreras. Mejor por el lado derecho, toro y torero protagonizaron destellos de excelsa torería. Solo el fallo con el descabello le impidió pasear un merecido trofeo.

Escribano. Foto Pagés

Finalizado el tercio de varas al sexto, en el que cumplió el toro, Ferrera asomó el capote, y trazó dos bellísimas chicuelinas, una media y una larga en un palmo de terreno, y la plaza se lo cantó a lo grande. Muleta en mano, Paco Ureña lo intento de veras, pero el corto viaje del animal no le permitió redondear una tarde triunfal. Aun así, robó muletazos de mando, temple y buen gusto a base de valeroso tesón.

La corrida acabó casi a las nueve y media, pero nadie, que se sepa, se quejó de la dura piedra. Así de emocionante puede ser esta fiesta.

MARTÍN / FERRERA, ESCRIBANO, UREÑA

Toros de Victorino Martín, correctos de presentación, de variado comportamiento: bravo y parado el primero; bronco el segundo; blando y noble el tercero; complicado el cuarto; de gran calidad el quinto, y soso el sexto. Todos cumplieron en los caballos.

Antonio Ferrera: pinchazo y estocada baja (ovación); —aviso— estocada (oreja).

Manuel Escribano: metisaca, pinchazo, estocada y dos descabellos (silencio); estocada —aviso— y tres descabellos (ovación).

Paco Ureña: estocada (oreja); tres pinchazos, media estocada y cuatro descabellos (silencio).

Plaza de La Maestranza. Sexta corrida de abono. 29 de abril. Casi lleno. Durante el paseíllo sonó el pasodoble Manolete con motivo del centenario del nacimiento del torero cordobés.

Publicado en EL PAÍS

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