Se presenta Lama de Góngora en Celaya Guanajuato 

De SOL y SOMBRA.

La despedida de la afición de Eulalio López “El Zotoluco” y la presentación del español Lama de Góngora con seis toros de Marrón, se realizarán en la corrida del próximo 17 de diciembre en la Feria de Celaya 2016. 

El empresario Pablo Álvarez “Palillo” anunció la presentación en el cartel del rejoneador potosino Jorge Hernández Gárate y de los Forcados Queretanos, dentro del recinto ferial en la Plaza de Toros portátil “La Española”, con aforo para tres mil 500 asistentes. 

Se anunció, asimismo, la corrida para el 5 de febrero con el rejoneador español Pablo Hermoso de Mendoza y la promoción de un 20 por ciento de descuento en la compra, el mismo día, de los boletos para los dos espectáculos. 

Ver más en: 20 Minutos

Cuando Cela soñaba con ser torero 

Cela y Dominguín

​Por Lucas Pérez.

Casi con la misma precocidad con la que desarrolló como prosista, Camilo José Cela descubrió en la Fiesta de los toros una prolongación de su fuerte personalidad, una fuente de inspiración divina que le acompañaría durante todos los días de su vida. Apasionado por las costumbres del pueblo, de sus vivencias, de sus emociones, de las gentes y los personajes que lo rodean, el veneno taurino no tardó en infectar la sangre de este gallego ilustre. Tan profundo caló en él la Tauromaquia que no dudó en rozar lo temerario y lanzarse alguna que otra vez al ruedo en las capeas de pueblos como Cebreros o Navas del Marqués y ganarse algún que otro revolcón. Unos percances que le ofrecieron la perspectiva real y más dura del albero para hacerle ver que lo suyo con los toros debería producirse al otro lado de la barrera. Como él mismo confesaba, «tenía más valor que arte». Y eso no era suficiente para alcanzar la gloria.

Ese valor, ese carácter, esa fuerte personalidad que le hizo único, se desarrolló después como aficionado, como apasionado de un espectáculo que le cautivó hasta tal punto de afirmar que «el toreo es un arte misterioso, mitad vicio y mitad ballet. Es un mundo abigarrado, caricaturesco, vivísimo y entrañable el que vivimos los que, un día soñamos con ser toreros». Cela, que siempre vio en la lidia un espejo de la cultura española, no dudó nunca en defender el toreo a pecho descubierto, de acudir a las plazas, de codearse con los ilustres personajes de la época como Luis Miguel Dominguín… Y como no, de trasladar su querencia al llamado arte de Cúchares a sus obras. Así lo acreditan libros como Izas, rabizas y colipoterras (1964), La bola del mundo(1962), El gallego y su cuadrilla (1978),Toreros de salón ( 1989) y Torerías (1991).

Un año antes de recibir el premio Nobel de Literatura (2003), Cela fue obtejo un curioso brindis en la plaza de toros de Pontevedra. Vicente Ruiz, El Soro, víctima de una broma de un miembro de su cuadrilla, se dirigió a Cela confundiéndolo con el maestro Marcial Lalanda:

-«Va por usted, por todo lo que ha sido en el toreo y por todo lo que representa para la Fiesta».

Soprendido, Cela recogió la montera de El Soro, que se disculpó después en el hotel por la terrible confusión. «No pasa nada hombre, no sabes lo que me he reído. Además yo en mis inicios quise ser torero y por momentos, me has hecho sentir torero», consoló Cela a El Soro.

Publicado en El Mundo

Opinión: Hoy todos quieren opinar

Por Xavier Toscano G. de Quevedo

¡Felicidades! Y una “enhorabuena” —frase utilizada y que es propiedad de nuestro espectáculo taurino, que expresa parabienes— a todas aquellas personas que disfrutan y practican “el arte de la charrería” o también llamado “el deporte nacional”. Aunque preferiría que nos refiriéramos a ella con la palabra “arte”, que también lo es.

Apenas la semana anterior se divulgó la muy agradable y feliz noticia que en el lejano país de Etiopía, bastante retirado de nuestro México, se realizó la asamblea anual de la UNESCO, y en ella declaraban a La Charrería como Patrimonio Inmaterial de la Humanidad. ¡Perfecto, excelente noticia! ¿Pero, qué tendrán que diagnosticarnos, y autorizarnos personas ajenas a nuestra idiosincrasia, lo que podemos hacer en nuestra patria?

Quizás el problema arranca aquí, dentro de nuestro territorio en el que encontramos un número de personas radicales pretendiendo despojarnos de nuestras “libertades” y dañando sin ningún argumento —influenciados y manipulados por ideologías extrañas— nuestras tradiciones y la herencia cultural de nuestro pueblo, como lo son: “El Espectáculo Taurino” y “La Charrería”, ¿Prohibirlas? ¡Por qué!… Motivo, razón, causa.

Situación que también se está viviendo en España, y los demás países de nuestra América, en la que continúa vigente el Espectáculo Taurino, salvándose únicamente con firmeza y orgullo Francia, país en el cual su parlamento dictaminó, categórico, que la Fiesta Brava estaba debidamente salvaguardada, y así los aficionados galos ¡no necesitaron la intervención, ni la autorización de nadie extraño a ellos!

Pero tal vez la tan llevada y traída globalización que se infiltró hace ya algunas décadas, ha implantado una nueva forma de vida en nuestro planeta dando paso a diversos avances, pero de igual forma ha traído e incorporado varios problemas y probablemente uno de los más agudos es la crisis económica que viene arrastrando y asolando a muchos países en nuestro planeta, entre ellos a España, e igualmente a nuestro país.

Complicada situación que ha dado como resultado catastrófico, la vulnerabilidad de nuestro mágico y emblemático Espectáculo Taurino, y la factibilidad para sus detractores de ver cómo, cuándo y por dónde arremeten sus ataques. Así, con la fuerte crisis económica —que no pueden ni atinan a controlar lo gobernantes de España y nuestro México— y las constantes embestidas de los censuradores, la reducción de festejos y la desaparición paulatina de ferias, si ha logrado colocar en un riesgoso predicamento a nuestra Fiesta.

Sin embargo, afortunadamente la intervención oportuna, decidida y eficiente de algunos parlamentos, congresos y personas con escaños gubernamentales, con paso firme y día a día, los discurridos conflictos antitaurinos y sus nefastos autores están viendo hundirse y rodar cuesta abajo sus maquiavélicos y soberbios proyectos de prohibición en contra de nuestra Fiesta Brava. Entonces, ¿necesitamos la intervención y el visto bueno de países y personas ajenas que jamás han tenido, ni conocen absolutamente nada referente al Espectáculo Taurino? Encontramos quienes opinan que sí, pero ¡ya el ejemplo y la pauta nos la marcó Francia y su Parlamento!   

Se tendrá que continuar mostrando firmeza y carácter entre todos los aficionados del planeta de los toros. Comprometerse unidos, para que prevalezca por muchos siglos más la gloria e inmortalidad de este mágico e inigualable Espectáculo, que únicamente gobierna y rige su Majestad; El Toro Bravo.

Publicado en El Informador 

Jornada Taurina en México del 8 al 12 de diciembre – Carteles Guadalupanos

Roca Rey es baja de la feria Guadalupana en La Plaza México.

Festejos taurinos en Tenancingo, Morelia y Ciudad de México.

De SOL y SOMBRA.

Una gran cantidad de festejos taurinos están anunciados en diferentes plazas de la República Mexicana en el Estado de México, Michoacán, Zacatecas, Ciudad de México y Guanajuato, a partir de este jueves 8 hasta el lunes 12 de diciembre.

La actividad para los aficionados a la fiesta brava iniciará este jueves 8 con el mano a mano de Ignacio Garibay y el español Ocaña Serrano, con toros de Pepe Garfias en Tenancingo, Estado de México.

Para el viernes 9, el rejoneador Rodrigo Santos y a pie Fermín Rivera y otro que sustituya al peruano Andrés Roca Rey, con astados de Puerta Grande y San Isidro en el Palacio del Arte en la ciudad de Morelia, Michoacán.

Para el sábado 10, en la Plaza México, Toros de Barralva para Octavio García “El Payo”, Diego Silveti y otro que sustituya al peruano Andrés Roca Rey.

Asimismo, habrá un festival de aficionados prácticos en La México a las 12:00 horas para Pedro Pinzón y Santiago Pérez Salazar, además del español Ángel Bustos, el peruano Rafael Aramburu y el niño Emiliano Osornio de la mexiquense Escuela Taurina de Aculco.

En más actividad sabatina, en Zacatecas, Zacatecas, Festival Guadalupano con astados de Santa Fe del Campo para el rejoneador Sebastián Torre y a pie, Rafael Ortega, Israel Téllez, Antonio García “El Chihuahua”, César Montes y Luis Ignacio Escobedo.

El mismo día, en Apaseo el Grande, Guanajuato, Francisco Martínez, Fernando Carillo, Alejandro Reyes, Luis José Ayala y el becerrista Emiliano Osornio, con novillos de Real de Valladolid.

El domingo 11 de diciembre, en la Plaza México, Toros de Teófilo Gómez para Morante de la Puebla, José María Manzanares y la confirmación de Gerardo Rivera.

El mismo día: el segundo Festival de aficionados en La México a las 12:00 horas con Patricio Pons, el español Carlos Allende, el peruano Manuel Luviano, el ecuatoriano Juan Sebastián Roldán y el becerrista Cristóbal Arenas “El Maletilla” de la hidalguense escuela taurina “Jorge Gutiérrez”.

En más actividad dominical, en Mérida, Yucatán, la segunda corrida de la Temporada. Toros de Villa Carmela para Eulalio López “Zotoluco”, Sergio Flores y el peruano Andrés Roca Rey.

En Atitalaquia, Hidalgo, mano a mano de Uriel Moreno “El Zapata” y José Luis Angelino con ganado de Magdalena González.

En Tierra Blanca, Veracruz, Toros por designar para el rejoneador Cuauhtémoc Ayala y a pie, Alejandro Martínez Vertiz y Fermín Spínola.

En Pabellón de Arteaga, Aguascalientes, el cartel lo integran Rodolfo Mejía “El Tuco”, Manolo Guevara, Alejandro Rodríguez y Karla Santoyo, con novillos de Real de Canoas.

El lunes 12, en el marco de los festejos de la Guadalupana, en la Plaza México, toros de Barralva, Montecristo y San Isidro para la encerrona de Joselito Adame.

En Calvillo, Aguascalientes, corrida de feria Toros de Manuel Espinosa e hijos para el rejoneador Jorge Hernández Garate y a pie, Eulalio López “Zotoluco” y el español Lama de Góngora.

En Santa María Chochola, Yucatán, festival taurino con ejemplares de Santa María Chochola para el rejoneador David Cesa y a pie el francés Tomás Cerqueira, Michel Lagravere y André Lagravere “El Galo”.

Twitter @Twittaurino

El Payo, el toreo… 

El Payo. Foto Facebook

Por Rafael Cué.

Octavio García El Payo , matador de toros queretano de 27 años, con sólo 11 años de edad formó parte de la primera generación de Tauromagia Mexicana , ilustre proyecto que entregó a la fiesta brava nacional varios matadores de toros de estupendo concepto y futuro, hoy realidades.

La madurez en un torero capaz se va cimentando con sacrificio, esfuerzo y sinsabores; encontrar en su alma la expresión y entendimiento del toreo conlleva estar tumbado en alguna cama de hospital con las carnes abiertas, con la mente pensando en la fecha de reaparecer y poder expresar con un toro el sentir artista.


El Payo tiene andado ya ese camino, hoy es un torero cuajado, de sólida tauromaquia, propia, no imita a nadie, su valor lo cimienta en el miedo a no poder expresar el toreo como lo concibe. Un artista auténtico que en su búsqueda por la perfección, por el temple y por la completa comunión con la embestida del toro, ha sabido esperar.

El sábado 3 de diciembre en la Plaza México nos ha brindado una actuación cumbre, con solera y buen gusto, una manifestación de torería plena, evocación a los grandes maestros de la tauromaquia. 

Durante toda la tarde El Payo anduvo en torero, caminó despacio, con elegancia y temple, con el capote dibujó lances mecidos y suaves, llevando al toro con el amor con el que una madre abraza a un recién nacido. ¡Qué torería!

Dueño de la escena, dominó toda la tarde y mantuvo cautivas las almas sensibles de los espectadores, que rotos de emoción vibramos con su fino manejo en las muñecas y la cintura, como eje del temple ante los toros de San Isidro. La expresión estética de su cuerpo estaba unida al cuerpo del toro durante su embestida, unidos sin tocarse; voluntades encontradas, armonizadas por la magia del toreo, la belleza inconmensurable del toreo puro y bien hecho.

Los tres astados de distintas condiciones: primero y tercero con nobleza, pero sin la transmisión en la embestida; el segundo manso, al que terminó por hacer una faena que resultó ser una lección de tauromaquia, por la capacidad de hacer embestir a un toro que no tenía interés en hacerlo.

Tarde cumbre de un torero cuajado, atento aviso a la afición para valorar la calidad de algunos de nuestros toreros. El Payo , Fermín Rivera, Sergio Flores y Juan Pablo Sánchez en sus recientes actuaciones en la Plaza México han dado un golpe de atención a la fiesta nacional, borrando a los extranjeros. Debemos reflexionar y replantearnos muchas cosas.

Seis corridas de toros se han llevado a cabo esta temporada y hay muchos puntos que analizar, el primero y el que más me preocupa es que no evaluamos el verdadero daño que sufrió la afición capitalina durante la última gestión empresarial en La México. Se han perdido generaciones de aficionados enteras, hoy es fundamental hacer que estas generaciones descubran el espectáculo.

La nueva empresa apostó con valor por un cambio en la oferta. Las entradas no han sido las esperadas y las razones son muchas, la principal (en voz de los aficionados) es el incremento en los precios de los boletos. Diez corridas de toros en un mes significan un gasto importante, corridas seguidas es algo a lo que la tradicionalista afición taurina mexicana no está acostumbrada y no ha sido bien recibida la apuesta. La oferta taurina, en mi opinión, fue de calidad y completa, desgraciadamente el ganado ha fallado estrepitosamente y los ganaderos han quedado a deber de forma importante con bravura en el ruedo. De 36 toros lidiados, ninguno ha tenido el juego esperado por todos.

Quedan tres carteles interesantes: sábado, domingo y lunes. El del 18 está por definirse. Cuatro mexicanos han despertado en la afición la admiración por su toreo. ¿Por qué no apostar por tres de ellos el 18 de diciembre? El costo de la papeleta será menor y los precios pueden bajar para que el aficionado y el público asistan. Una prueba en corto.

La suerte no ha acompañado en estos seis festejos a la empresa. Es momento de agitar de nuevo los dados y lanzarlos.

Don Alberto Bailleres y el Arq. Javier Sordo son empresarios exitosos, el análisis serio de esta primera etapa deberá arrojar un planteamiento distinto para principios de 2017.

Twitter: @rafaelcue 

Fuente: El Financiero

De perros y otros animales 

Luis Miguel Dominguín y Pablo Picasso

Por Alonso Chávarri.

Después del lío de la Iniciativa Legislativa Popular de protección de los animales, que fue admitida a trámite por el Parlamento Riojano y, luego, un informe jurídico dijo que no debió ser admitida, creo que los ‘excesos’ de los llamados animalistas están creando más confusión que otra cosa; porque una cosa es tener cariño a los animales y tratarlos bien y otra, muy distinta, es darles la misma consideración que a los seres humanos.

Los que hemos pasado la infancia en un pueblo no podemos olvidar a aquellos amigos que comían poco, porque eran malos tiempos, e intentaban matar su hambre comiendo toda clase de animales: urracas, ratas de agua, conejos de campo, lagartos, etc., incluso perros y gatos; y jamás me escandalicé porque matasen a esos animales. Sí me escandalicé, a principios de los ochenta, cuando, en una carnicería de Logroño, aquella señora dijo: «Deme un kilo de ternera, pero de la buena, que es para mi perrito Cuqui»; me acordé de que, entre mis amigos de la escuela, casi nadie, entonces, había probado la ternera.

Es cierto que los tiempos cambian, pero creo que no se debe perder la perspectiva de lo que es un animal y lo que es un ser humano.

En una conversación con un animalista, le pregunté dónde estaba el límite del amor a los animales, porque es muy fácil tener cariño a un perro, pero ¿a un ratón?, ¿y a una cucaracha?, ¿y a un mosquito?, ¿y a un piojo?, ¿y a una bacteria que nos complica la salud? Así podemos seguir, porque todos son animales. El animalista contestó algo del sistema nervioso, que no me convenció.

He contado alguna vez que yo tengo dos perros; uno vive en casa, como uno más de la familia, y otro en un vallado en la huerta y lo saco al campo por las tardes. El que vive en casa es un perro egoísta, no soporta el frío ni la lluvia, come lo que quiere y es un perro infeliz, porque no sabe estar solo y siente celos de todo; el que vive en el vallado come sobras, pan duro mojado y esa especie de gránulos que huele a rayos, jamás tiene frío, es muy cariñoso y disfruta lo que no está escrito cuando le saco por las tardes; es un perro feliz. Y es que los baremos de las personas no pueden aplicarse a los animales, porque son eso: animales.

He leído que los animalistas habían solicitado una ley para que, quien tuviera un perro, hubiera de proporcionarle un recinto en metros cuadrados proporcional a su tamaño. A eso le llamo perder los papeles, porque, si no existe una ley que garantice a todas las personas unos metros cuadrados para vivir, ¡cómo se le va a garantizar a un perro.

No entro en la batalla de taurinos y antitaurinos, que es otra guerra, pero creo que es evidente que mientras las personas carezcan de derechos elementales, es, cuando menos, insultante, que se les quieran reconocer a los animales. Ni siquiera a mi perro Gordito. Que es más que un perro.

Fuente: La Rioja

La Pócima del Toro – Triunfa Juan Pablo con La México en Cuenta de Protección.

Torear así, dice más que todo. Natural de Juan Pablo Sánchez en la Plaza México. Foto: Emilio Mendez (SuerteMatador.com)
Torear así, dice más que todo. Natural de Juan Pablo Sánchez en la Plaza México. Foto: Emilio Mendez (SuerteMatador.com)

Ver lidiar la ganadería de Julián Hamdan, año con año se convierte en un mal acostumbrado suplicio, un calvario donde los toros a penas y se sostienen, otros de plano visitan la arena y uno, incluso, queda noqueado tras chocar con el burladero. Lo malo, es que tal cosa, ya se ve como normal hasta graciosa para algunos. Nuevo tropiezo ganadero, no solo de falta de fuerza sino incluso la anovillada presencia que hace lastimosamente ver como el toro está ausente. Miguel Ángel Perera, muy interesado en lidiar esta corrida, se queda en una simplona vuelta al ruedo, tan sin chiste como su campaña mexicana mientras que los hidrocálidos Juan Pablo Sánchez y Fermín Espinosa obtienen resultados tan diametralmente opuestos como su aptitud para el toreo.

Por: Luis Eduardo Maya Lora – De SOL Y SOMBRA. Plaza México. Foto: Emilio Méndez.

Si contamos las caídas de este encierro, sumamos las del año pasado y todas y cada una de las veces en que los toros del hierro de Julián Hamdan han “visitado la lona” en la Plaza México, simplemente no acabaríamos.

Recuerdo un día preguntarle la razón de tal flojedad, fue al aire.

“Es una cosa generalizada en todas las ganaderías, de repente salen toros flojos y otros no… Es algo que los Ganaderos… no sabemos a ciencia cierta a qué se debe, si lo supiéramos ya no se caerían los toros. Si alguien inventará la pócima mágica… sería millonario, todos los ganaderos seríamos sus clientes.” Dijo el ganadero.

La pócima mágica no ha llegado.

Como tampoco, salvo los dos primeros y el quinto, la presencia.

El lote de Fermín Espinosa ha sido lamentablemente mal presentado por desigual. Dispares entre sí, con un cuerpo cuya hondura no armoniza con la cabeza ni la cornamenta, el negro tercero de la tarde sale sin enterarse de las cosas, sin mostrar interés por la lidia pero cabecea, el muchacho Espinosa carece del carácter para imponerse a la protesta por la presencia y el hostigamiento que, por la razón que sea, se le presenta. Tampoco cuenta con la determinación para proseguir, tras los efectivos doblones iniciales, pisando el terreno del astado y darse a torear.

Aun así, liga una tanda y la gente en eso no escatima, estando cerca del toro, corriendo la mano con la derecha para ligar, le corean. Pero en este Fermín la mentalidad no es un activo. Abandona tal senda, fatal con la izquierda, termina por inexplicables manoletinas y tendencioso espadazo entero.

¿Qué ocurre con la juventud taurina?

Lo mismo o peor en el sexto, tan parecido a la madre que le ha parido que su trapío dice nada, al contrario. Este cariavacado astado derrumba su tranco varias veces, provoca en el tendido el hastío del toro anovillado y de un torero al que un pésimo manejo administrativo, poca mentalidad y amarras técnicas como no colocarse correctamente para citar con la zurda, han dejado en el limbo su carrera y sin saber a dónde ir.

Solo Dios.

Torea una “figura” como Miguel Ángel Perera que parece arropar, como en la confirmación, al tercer espada y, en este caso, a la ganadería. Muy preocupado parece estar por lidiar específicamente este hierro que solo se acartela una tarde y con una ganadería que no le viene bien a su estilo impositivo, valiente y dominante que tanto gustara en 2009 y que hasta un rabo puso en sus manos. Aquel torero parece lejos del que se presenta hoy.

Perera luce de inicio en los lances que intercala con ceñidas chicuelinas.

El toro dobla contrario.

Luego la inyección, piquete acostumbrado en varas, el temple de Curro Javier en los palos ayuda al toro que está evidentemente cayendo. Entonces para Miguel Ángel resulta natural quedarse quieto, abrirse a los medios y mérito técnico ha tenido para hacer que el astado no frene y se mantenga en pie, pese a perder la horizontal de pronto. Amplias tandas, principalmente de derechazos suceden con una dosantina entrelazada y el ritmo de Perera, circular o al natural, solo se rompe en un feo medio espadazo trasero y caído.

Derrumbado el toro, sobreviene el peligro con voltereta al puntillero que bien recuerda al “Puntillero” de Óscar Chávez: “Pasó algunos apurillos//Cuando un toro agonizante//Lo cogió por los colmillos y lo vistió de danzante…//Pasó algunos apurillos.”

Al toro no se le ha de hacer confianza… ni en el arrastre.

Jorge Ramos, tras finiquitar el cachetero al astado, aprieta correctamente ante la débil petición, derivado del feo espadazo. Perera, en descargo, da una vuelta que pudo bien haber evitado tanto como la antirreglamentaria salida del segundo sobrero que sustituye a un toro, chico igualmente, que no sobrevive la cuenta de protección al estrellarse solo con las tablas tras perseguir al banderillero.

Noqueado de pie, el torillo es cambiado y se va al trote al toril.

Reseñado está y anunciado es un Valparaíso que ilusionaría verle mientras sea algo distinto.

Pensamos que esto habría cambiado la tarde.

Pero no.

Imponen, no a la Autoridad sino a la gente que acude, el calvario de ver a Perera, connotado lidiador, triunfador de esta Plaza, reducido a cuidador de la fuerza del toro. El sobrero se duele, se desentiende del capote pese a los buenos lances quedándose por bajo. A este Perera todavía le receta el cambiado por la espalda que alborota de inicio pero que no centra al cárdeno que no termina por embestir sino por mostrar su descastamiento con esa cara alta que rompe la esperanza por completo.

Y aburre.

Tal como la Afición, cansada del medio toro a precio de oro.

Otro espadazo infame por bajo.

Menos mal, Juan Pablo Sánchez brinda una de las pocas alegrías del festejo.

Y lo hace porque, ya no solo su temple sería la llave con el serio, badanudo, negro, como la noche y de embestida incompleta, segundo, sino la paciencia y la sutileza de tratar con demasiada precaución al toro. Esto que tendría que no ser la regla se ha convertido en la constante. Sin embargo, el mérito de Sánchez es dosificar, administrar y quedarse quieto cuando el burel duda.

Entre tanta debilidad, el toro puede quebrar su voluntad.

Pero para ello está el toque de Sánchez que logra más que aliviar como dirá el oficialismo, encelar, hacer que la casta y la fuerza que no existen, aparezcan por momentos y, tras los derechazos, citar con la zurda, aguantando que la embestida, poco a poco, acuda al engaño y la mano izquierda desahogue por alto la embestida con la izquierda.

Así prosigue.

Juan Pablo Sánchez pone lo que falta, emoción, liga los naturales y si bien el drama está ausente, la emoción estética, plástica surge con la verticalidad de su planta y el trazo con la izquierda pese al cabeceo, le liga molinete y nuevo remate. Un toreo de suspiro y firmeza. Cierra la mano derecha, el astado mejora se muestra mejor de lo que es por el torero que tras molinete rubrica la faena con el giro que se resuelve con un cambio de mano, otro más este año, de campanillas.

Eso sería todo. Porque no hay más fondo en el negro astado que protesta en la dosantina y frena, su disposición a embestir, uno por uno, vuelven los derechazos previos a un feo espadazo entero pero muy caído. Siendo francos, no obstante la calidad de la faena, la espada hecha a perder todo. Pero la orejera petición se desata y en horrible color amarillo.

¿Qué será de Sánchez el día que plenamente podamos ver el real poder en su muleta?

Tendría que ser ante el toro fuerte, no el remedo.

Mientras, es de nosotros el suplicio de ver a Juan Pablo con un quinto toro de mucha cabeza que vuelve a frustrar a la Afición pues su peligro es de manso que se pone por delante a mala idea. No hay más.

Condenamos estamos, al parecer por lo que resta de la Temporada, a tolerar la ausencia. Mientras los ganaderos, porque se ha dicho que son todos, encuentran la “pócima mágica” Corran por favor, mil vueltas al potrero son necesarias, para que los toros no se caigan.

Hay otra “pócima” severa muy al uso hoy y que, esperamos, estén entendido quienes manejan esto: el veto.

Lo aplica la Afición real.

Quizá la Temporada esté si no contra las cuerdas, entablerada, si no en cuenta de protección, rota la ilusión de la Afición por marcada ausencia del Toro. Cansinamente, caída a caída, se está perdiendo, tal como pierden las manos los toros en la arena de la Monumental.

Ojalá, pronto, se encuentre, para la Afición, esa pócima.

Texto: @CaballoNegroII.

RESUMEN DEL FESTEJO.

Plaza México. Temporada Grande 2016-2017. Domingo, Diciembre 4 de 2016. Sexta de Derecho de Apartado. Un Cuarto de Plaza en tarde fría con cielo despejado bastante viento intermitente que aisladamente molesta la lidia.

7 Toros, 7 de Julián Hamdan (Divisa Azul y Morado) El cuarto lidiado como sobrero, luego de inutilizarse para la lidia, tras el primer par de banderillas, el titular. Variopinta, muy débil en general y descastada, salvo los dos primeros: dos negros serios de cara y buena hechuras aunque sobrado de kilos y débiles, que brindaron opciones en la muleta. El resto desigual de presencia, suelto y descompuesto en la embestida el tercero. El sobrero duró un instante perdiendo celo e interés por el engaño. El quinto saca peligro por el lado izquierdo y el impresentable sexto, sin fuerza ni casta, queda inédito.

Fatal la Autoridad de Plaza y la Autoridad de Callejón al ceder ante la presión del representante del primer espada y no lidiar, antirreglamentariamente, el reseñado como primer sobrero de la ganadería de Valparaíso, lidiando en cambio, el segundo reserva de la ganadería titular en contravención a la fracción IX del Artículo 57 del Reglamento vigente.

Atina el Juez de Plaza, Jorge Ramos al negar la petición de la oreja tras la lidia del primero, no obstante afloja respecto del segundo espada sin valorar su uso del estoque.

Miguel Ángel Perera (Verde Olivo y Oro) Vuelta tras Petición y Silencio. Juan Pablo Sánchez (Marino y Oro) Oreja y Silencio. Fermín Espinosa “Armillita IV” (Tabaco y Oro) División y Pitos.

Se desmontera tras banderillear al primero, de la cuadrilla del primer espada, Curro Javier. El primero de la tarde, voltea al intentarle apuntillar, al puntillero Fernando Ríos luego de que este le levantara e intentara ahondar el estoque, sin consecuencias.

Derechazo de Miguel Ángel Perera al primero de la tarde. FOTO: Emilio Méndez (SuerteMatador.com)
Derechazo de Miguel Ángel Perera al primero de la tarde. FOTO: Emilio Méndez (SuerteMatador.com)

Nadie rompe el mal fario de ganado y asistencia en la Plaza México

 

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El Payo.

 

  • Estilo de El Payo y faena de Juan Pablo Sánchez salvan festejos
  • En las corridas 5 y 6 las mansadas fueron de San Isidro y Julián Hamdan

Por Leonardo Páez.

Quién carajos escoge ganaderías y selecciona encierros para la Plaza México? Los que lo hicieron y lo hacen –¿apoderados, figurines, veedores, empresas?–, simplemente están enterrando el espectáculo iniciado en esta ciudad en 1526, hace apenas 490 años. Los taurinos seudopositivos culpan a los antitaurinos de las amenazas a la fiesta y exhortan a asistir a la plaza, no obstante los consecutivos fiascos de ganado y combinaciones de toreros.

Jamás imaginaron los aficionados pensantes –han de quedar como 23– que ofrecer corridas de toros en la Plaza México se volvería ciencia, fórmula complicada o manual de iniciados, excepto cuando la postmodernidad rebasó a la sensatez y suma de esfuerzos que en otros tiempos propiciaron el avance y las expresiones de este país.

–¿Qué querían, trapío o movilidad? –preguntó un sofista y además villamelón.

–Oiga, ¡queremos ambos!, porque la fiesta sin bravura se convierte en basura –atajó una aficionada de cepa –y añadió: si los prósperos empresarios que sustituyeron a otros al frente de la plaza luego de dos décadas no entienden que la gente quiere emoción y rivalidad a cargo de toros y de alternantes, la Unesco nunca va a reconocer a la tauromaquia como patrimonio cultural inmaterial ni la gente va a volver a los tendidos. Estos nuevos magnates taurinos tampoco tienen un concepto claro de bravura, de mercadotecnia ni de organización, no obstante su experiencia haciendo dinero en otros campos.

En la quinta corrida de la temporada la nueva empresa decidió dejar en ocioso mano a mano lo que originalmente era terna con Luis David Adame, lesionado, en vez de haber incluido a Sergio Flores o a Fermín Rivera, triunfadores recientes en ese coso. ¿El resultado? Menos de un cuarto de entrada, luego de que hasta los cubeteros saben que Sebastián Castella –50 corridas en 2016– hace tiempo alcanzó nivel de incompetencia como figura europea y sin imán de taquilla en el coso de Insurgentes, al grado de que la corrida programada para el viernes 9 de diciembre con el diestro francés se pospuso para el 18 con otros toreros.

Afortunadamente su alternante, el queretano Octavio García El Payo –28 tardes este año–, de regreso de una meritoria y triunfal campaña española en plazas modestas, realizó con el cierraplaza Caporal (531 kilos) el menos malo de los de San Isidro, un trasteo de muy altos vuelos, más por la expresión de Octavio que por la conjunción del manso voluntarioso y el encastado torero, que a su recia tauromaquia añade ahora un sello, un tono, que rebasa elegancia y temple para remontarse a algo todavía más difícil: expresión interior de una vida vivida, decidida y reflejada en la ejecución de la

s suertes.Tras dejar un volapié en lo alto que hizo doblar sin puntilla, el diestro paseó una oreja cortada a ley.

Ayer la entrada fue más pobre, con el extremeño Miguel Ángel Perera –46 corridas–, quien tampoco se ha hecho del público capitalino, que alternó con Juan Pablo Sánchez –nueve tardes en 2016 y así quieren que salgan figuras– y Fermín Espinosa Armillita IV –12 corridas–, para lidiar un encierro manso de solemnidad de Julián Hamdan. Quien lo escogió, en la comodidad llevó la penitencia.

El menos malo de los seis astados –de a pujal por viaje o puyazo fugaz en forma de ojal–, segundo de la tarde, correspondió a Juan Pablo, que logró un trasteo de salón por ambos lados, con muletazos de la casa, de un temple privilegiado que el voluntarismo empresarial no ha querido aprovechar. Sólo la calidad torera de Sánchez atenuó la mansedumbre y falta de transmisión del toro. Tras dejar una estocada casi entera, paseó un apéndice. Lo demás fue lo de menos.

Publicado en La Jornada.

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