El Chano y José Tomás completan con éxito la maratón de Berlín

El Chano y José Tomás el pasado domingo en el Maratón de Berlín.

De SOL y SOMBRA.


Vicente
recuerda a la perfección aquel incidente de hace cinco años: “Como si hubiese pasado hace cinco minutos”, dice. 

De la enfermería le trasladaron al hospital de Ávila, donde le confirmaron el diagnóstico, y de allí al de Salamanca. La cogida fue a las 22.30 horas y a las 3.00 de la madrugada, Cristina ya estaba a su lado. 

Aquel día esperaba la llamada de su marido, “como hacía siempre después de torear”, pero quien le llamó fue un compañero. Cinco días después le trasladaron al hospital de Parapléjicos de Toledo.

En los ocho meses que estuvo allí aprendió a tener el mayor grado de autonomía posible y decidió dedicarse al atletismo adaptado porque las carreras eran su otra gran pasión. Encargó a Estados Unidos la silla para entrenarse y competir, pero mientras la esperaba un amigo amputado que vivía en Toledo le dejó probar su handbike de paseo y le encantó. “Sientes una libertad que no veas. Llevas un tiempo en silla de ruedas y te dejan pedalear y vas rápido”, explicaba hace tres años en un reportaje en MARCA.

Empezó a entrenarse y el seleccionador nacional de ciclismo paralímpico, Félix García Casas, se fijó en él. Cuando le llegó la silla de atletismo ya era demasiado tarde, Vicente estaba enganchado al ciclismo y la dejó aparcada.

Cambio de vida


El Chano
, que el pasado mes de julio se subió al podio en el II Open de Andorra, convive con las alegrías y penas que da el deporte paralímpico. Su sueño era estar el año pasado en Brasil, incluso crearon un evento con figuras del toreo para ayudarle, pero finalmente aquel anhelo se esfumó. 

Pese a no estar en Brasil, su pasión por el deporte no ha hecho más que aumentar.

Así lo demuestra su última participación en la maratón de Berlín de este domingo, donde estuvo acompañado por el torero José Tomás

Lo hizo gracias al patrocinio de la Fundación José Tomás, quien le ayuda desde hace unos años. Aquel accidente le truncó su vida en el mundo de los toros, pero le aumentó su pasión por el deporte.

Publicado en Marca 

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Enrique Ponce se apunta para torear por los damnificados de México ¿Y José Tomás?

De SOL y SOMBRA.

Enrique Ponce esta demostrando su enorme sensibilidad y espíritu alturista ante las terribles secuelas que han dejado los recientes sismos en México y se apunta para torear a beneficio de los damnificados en la Plaza México, informo el propio torero por medio de su cuenta de Twitter.

Con esta noticia al parecer ya se comienza a construir sin que sea todavía oficial, un magno festival taurino que podría realizarse en la Monumental Plaza México en el próximo mes de octubre.

Se dice también que en el cartel del festejo actuarán Ponce y dos figuras del toreo español, acompañados de tres diestros nacionales.

Hay incluso quien afirma desde España que la idea original del festival -antes de que Ponce se sumará – era de José Tomás y Julián López “El Juli”, pero José Tomas a diferencia del “Juli” no se ha pronunciado públicamente, ni en lo taurino ni en lo no taurino ante esta terrible tragedia.

Otro de los toreros que suenan fuerte para actuar en el festival, es el regiomontano Eloy Cavazos. 

De lo único que si podemos estar seguros es de que seguramente será un gran cartel, que llenará hasta el reloj la Monumental Plaza México y se cumplirá con el objetivo de ayudar.

Por estas razones es que la afición mexicana sueña con ver nuevamente en una plaza de toros y por una noble causa a Enrique Ponce junto a José Tomás, sin duda los dos más grandes ídolos del toreo mundial. Algo que en realidad nos parece difícil, tomando en cuenta que la última vez que se hablo de que podían torear juntos fue en el festival que se realizó en homenaje a Victor Barrio.

En aquella ocasión el torero de Galapagar termino por sacar del cartel a Ponce provocando el disgusto del valenciano, quien públicamente acuso a JT de haber boicoteado su actuación en ese festejo.

¿Habrá reconciliación en el 2017?

Tiempo al tiempo, pero se vale soñar…

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Feria de Zacatecas: Una mansada infernal  

Gines Marín. Foto NTR Zacatecas Twitter.

Más allá de los coloquios taurinos durante la feria y de las buenas intenciones, lo verdaderamente importante, lo que a todos nos debería de interesar, es decir, el toro bravo, no apareció nunca en la feria de este año, convirtiendo el serial del 2017 en una lamentable pasarela de toros mansos.

Por Juan Carlos ValadezDe SOL y SOMBRA.

Desastroso así podría clasificarse al último festejo de la Feria de Zacatecas, una corrida que al final sirvió como laboratorio para todos aquellos ganaderos que no quieran repetir los errores de una ganadería, que sigue cavando en un hoyo negro la bravura del toro de lidia.

¿Porque el final fue desastroso si con el último festejo se consiguió la mejor entrada y dos triunfadores?

Porqué la corrida de Bernaldo se Quirós ha sido un infierno para el espectador.

Está historia se repite tantas veces con esta ganadería que ya no resulta escandaloso, pero no deja de ser absolutamente injusta la situación para los aficionados que pagan un boleto y se tienen que tragar estas corridas.

Corridas como la de ayer de Bernaldo Quirós no tendrían otro camino más que el del matadero y siendo sinceros afirmar que la corrida de ayer fue una mansada, no reflejaría con exactitud el comportamiento de los toros.

Quizá, mejor, sería decir que fue una mansada infernal, o una pasarela de bueyes o de mulas. Una corrida imposible, desde el primero hasta el último, a pesar del espejismo del cuarto que fue para rejones.

Ante la caída de José Adame del cartel, entro Juan Pablo Sánchez quien hizo el paseíllo junto a los españoles Andy Cartagena y Ginés Marín.

Si se tiene en cuenta, la nulidad de los toros de los de a pie, nada habría que objetarles a Sánchez y Marín, pero resulta que para mí la torería no consiste solo en la búsqueda del triunfo, sino en los andares por el ruedo, en la actitud, en la disposición y aquí fue donde Ginés Marín se impuso al mexicano.

Ginés regaló un toro – es un decir- de Santa Barbara después de los dos bodrios que lidió de Bernaldo, y armo la escandalera en el tendido con una faena bajo la lluvia que no fue bonita, ni pinturera, simplemente fue una faena de pundonor y de raza en donde quedo demostrado que el diestro español quiere y puede ser figura del toreo. Como broche de oro señaló una estocada efectiva y el juez saco los dos pañuelos, cuando en realidad uno era más que suficiente.

Pero ahí quedaron las ganas de ser de un muchacho que se ha ido forjando desde abajo y que a diferencia de otros toreros dinásticos o de moda, si puede llegar a ser figura del toreo, además de convertirse en un torero consentido de la afición mexicana.

Un caso distinto al de Ginés es el de Juan Pablo Sánchez, un joven torero que ha tenido todo en bandeja de plata desde que se  incio en esta profesión, bueno casi todo, porque la realidad es que le ha faltado algo muy importante: corazón. 

Sánchez tiene buenas maneras, planta de torero, carisma, técnica, etc. pero como a muchos de sus contemporáneos, le falta corazón y un puntito de raza cuando hay que dar ese paso adelante.

Ayer en su tercera comparecencia en la feria nuevamente no tuvo toros a modo, pero se le vio afligido, precavido en exceso, sin recursos, como fuera de la lidia y sin el ánimo necesario para solventar la difícil papeleta.

Sin embargo la gente que ayer estuvo de dulce, supo entender su calvario y solo escucho dos largos silencios al doblar sus toros.

Al rejoneador español Andy Cartagena que anda haciendo campaña por ruedos mexicanos, le sentó bien el aplauso del público zacatecano, mismo que consiguió con los números circenses de sus caballos.

Sin ser un rejoneador clásico en sus formas o un virtuoso como Pablo Hermoso o Ventura, su actuación ante su segundo de la tarde tuvo escenas brillantes en el tercio de banderillas y se llevó dos orejas -algo excesivas- 

En Cartagena hay una opción fresca para los empresarios mexicanos, qué ante la falta de primeros espadas bien lo pueden acartelar y con ello divertir al tendido en algunos de sus festejos.

Y con esta corrrida finalizó la feria en su edición 2017, ya vendrá el tiempo para la reflexión y también para las culpas, que seguramente no serán pocas para una empresa que sigue sin encontrar el camino al éxito…

BERNALDO / CARTAGENA, SÁNCHEZ y MARÍN.

Zacatecas, Zac.- Plaza Monumental. Quinta y última corrida de feria. Buena entrada. Toros de Bernaldo de Quirós, anovillados, puro desecho, sin fuerza ni casta. Solo destaco el 4o. por su buen estilo al caballo y uno de Santa Bárbara de regaló, que dio mejor juego que el resto. Todos sospechosos de manipulación de sus astas.

El rejoneador Andy Cartagena: Silencio y dos orejas con división. 

Juan Pablo Sánchez que sustituyó a José Adame: Silencio en su lote. 

Ginés Marín: División, silencio y dos orejas con división en el de regalo.

Incidencias: Se informó que al final se junto entre los aficionados más de 50 mil pesos en donativos para los damnificados de los sismos en México. Una cifra que supuestamente la empresa va a duplicar por medio de asociación civil en los próximos días.

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Con los pititos jugando a torear en Sevilla, Escolar echa en Madrid toros de aquí te espero

Bolivar y un gran Escolar. Foto Plaza 1.

Por José Ramón Márquez.

Hoy, primer domingo del otoño, del particular otoño de don Bernard Domb, corrida número 60 de la temporada madrileña, tocaba el tercer y último “desafío ganadero”, de esa iniciativa que al menos nos ha servido para poder ver en Las Ventas dieciocho toros de los que se merecen con suficiencia el nombre de toro. 

Sinceramente uno hubiese preferido seis corridas de seis toros de cada una de las ganaderías que se han enfrentado en estos desafíos y, de buen grado, podríamos habernos resignado a no ver en 2017 ni a Juan Pedro, ni a Parladé, ni al Cuvi, ni a los lisarnasios febles y bobos (El Puerto de San Lorenzo, La Ventana del Puerto, Valdefresno)

Seis corridas que nos podíamos haber ahorrado a cambio de otras tantas de Saltillo, Hoyo de la Gitana, Palha, Juan Luis Fraile, José Escolar y Ana Romero. A ver si el año que viene Monsieur Domb se gasta los cuartos en estas últimas y hace los desafíos con las que se citaron más arriba, que eso sí que sería la remofa. Y quien dice de toros, pues lo mismo de los toreros. Los de la Crítica Seria de Madrid pierden las posaderas por largarse a Sevilla donde torea ese permanente amagar y no dar que se llama Alejandro Talavante y pasan a mil por hora de quedarse a ver al toro corretear por Las Ventas, cuando lo lógico hubiese sido que los de la Crítica Seria animasen a Talavante para que hubiese estado hoy en Madrid a reivindicar su lo que sea frente a animales serios y de respeto… 

Y quien dice Talavante dice Padilla, Roca Rey, Cayetano, Ginés Marín y Julián del gran poder, por decir los seis que encabezan el escalafón ése que publican en Mundotoro. Ahí están los nombres de los seis matadores que deberían haberse anunciado con los toros en vez de este recuelo de seis hombres cazados a lazo, de carreras harto complicadas que nos han puesto en los carteles, por si acaso suena esa flauta a la que tanto cuesta sonar.

Por lo que sea, que de las cosas empresariales uno lo ignora todo, este tercer desafío tuvo el honor de ser incluido dentro de la Feria de Otoño, con lo cual se consiguió una entrada de más fuste que la de un domingo en el que no exista el trágala de la obligatoria adquisición de la entrada. Bueno, al menos esto ha servido para que mucho feriante vea lo que es el toro, que con que uno o dos se hayan ido a sus casas con la mosca detrás de la oreja sobre lo poco que se parece esto de hoy a lo que usualmente se denomina toro, ya se ha hecho una importante labor.

Los toros del desafío eran los de José Escolar y los de Ana Romero, los victorinos de Escolar y los santacolomas de Ana Romero. Para matar a esos seis dijes se trajeron a Iván Vicente, Luis Bolívar y a Alberto Aguilar como podían haber traído a otros tres. Ponga cada cual los que considere oportunos.

Escolar ha echado el toro más rotundo de los vistos en los tres desafíos. Matajacos II, número 26, es el toro más completo de los dieciocho toros de los tres domingos de septiembre. Le faltó una tercera vara a la que no quiso acudir tan de largo como le habían puesto, habiendo acudido a las dos precedentes con buen aire y alegría, y eso es lo que hace que no sea un toro de bandera, pero el conjunto de su lidia, desde su salida sacando astillas de los tres burladeros, su forma de cumplir en varas donde fue muy bien picado por Félix Majada, su prontitud en banderillas con la brega acertadísima de Raúl Adrada y sus condiciones durante el último tercio hacen de él el triunfador indiscutible de los desafíos ganaderos. 

La lidia y muerte de Matajacos II le correspondió a Luis Bolívar, trece años de matador de toros, que hay que ver cómo se pasa el tiempo. Le dio fiesta al toro citándole desde el tercio y el animal se lanzó a la carrera a por el trapo que Bolívar le ofrecía, el hombre se afligió y no aguantó la hermosa embestida del animal ni en el primero, ni en el segundo, ni en el tercero… los tres movidos y luego por naturales le sacó dos de los buenos, de los óptimos, de los que justifican a un torero, pero desde ahí ya todo fue un amagar y no dar, no continuar por el mejor pitón del toro, cambiarse la mano a la derecha para coger aire y pasarse al toro de lejos, las cucamonas de todos los días que tanto nos hartan. 

Es verdad que el toro tenía una seriedad que no era de este mundo contemporáneo del toro del siglo XXI, que estar ahí abajo frente al de Escolar no es algo que esté al alcance de muchos, incluidos los seis que se citaron más arriba, pero venirte a Las Ventas con cinco corridas en el año pasado y aún menos en éste, que te salga ese toro y no comértelo vivo no es una noticia halagüeña para Bolívar, que tendría que haber mandado al tendido un mensaje más neto. 

La plaza rugió con esos efímeros naturales en los que el torero hace el toreo: se queda colocado, da el medio pecho, deja la muleta adelantada para mandar sobre la embestida de Matajacos II, y luego opta por abandonar ese camino, el único que la encastada y exigente embestida del toro hubiese aceptado, y echarse en brazos del neotoreo 2.0 en el que cede la posición y trata de aprovecharse de la embestida, sin que las cosas le rueden acorde a sus intereses, porque el abismo entre lo que el animal demandaba y lo que el matador estaba dispuesto a darle era prácticamente insalvable, tal y como se fue viendo a lo largo del trasteo de Bolívar, el desinterés con que fue siendo atendida su labor y la manera en que el encastado animal se fue apercibiendo del truco que había tras el trapo encarnado. 

En este toro hubo quien quiso ver una gran estocada, donde hubo sólo una efectiva colocación del estoque que tumbó al toro de manera rápida y una deficiente ejecución, quedándose el torero en la cara del toro y saliendo acosado por el animal al sentirse herido.

El otro toro de la tarde fue de Ana Romero

Toro Hornacero, número 3, cárdeno claro. Este toro servía de explicación, para quien no lo sepa, de lo qué es el trapío. Un toro que proclamaba sobre los 494 kilos que mostraba la tablilla, su seriedad, su cuajo, y sus perfectas hechuras acordes a su casta. El animal no daba ni media facilidad, ya desde que Iván Vicente se fue a ver cómo le paraba con el capote, y acudió a las dos convocatorias del penco a distancia cumpliendo pero sin ansia, algo mejor la segunda que la primera. 

En el segundo tercio su lidia le correspondió a Raúl Mateos y ahí se vio perfectamente la clase de la embestida del toro y su viaje largo y fijo lo mismo hacia el capote de brega que al cite de los banderilleros. 

Iván Vicente se fue a brindar el toro a Curro Vázquez, a agradecerle que le hubiese puesto en esta corrida, y luego se fue al toro con el firme propósito de no darle fiesta en la distancia y de tratar de ahogarle y agobiarle lo que fuese preciso. 

El toro era de una gran seriedad, vamos que no era de los de “estar muy a gusto” con él, y eso se notaba de manera palmaria en la actitud harto recelosa del madrileño respecto del de Alcalá de los Gazules. Tras echar el canónico rato haciendo ver lo malo que era el toro y sin plantear otros argumentos que los citados decidió irse a por el estoque y mandar a Hornacero al Valle de Josafat, o al lugar donde vayan a parar las almas de los miles de toros con mala suerte que no encontraron enfrente al hombre que les entendiese.

El resto de la tarde estuvo presidida por el permanente tomar el olivo del peonaje, pero como eso los públicos modernos no lo censuran sino que lo toman como cosa atlética y deportiva, pues le pegaron una ovación a Fernando Sánchez que desahogadamente la recogió desde el callejón donde se había guarecido. 

El que peor parte se llevó en lo del olivo fue Gustavo Adolfo García, de la cuadrilla de Bolívar, que cuando ya se creía a salvo volando sobre la barrera recibió un fuerte topetazo del toro que le había hecho hilo, y le lanzó contra los atestados burladeros de gañote del callejón, que hoy volvieron a registrar otro llenazo histórico.

En la parte de los aleluyas hay que hablar de lo bien que estuvieron Ismael Alcón y Félix Majada, de la cuadrilla de Bolívar y del porrazo, clásica caída de latiguillo, que se llevó Francisco Javier Sánchez, de la cuadrilla de Alberto Aguilar. El hecho de que tras la caída se percibiese a las claras las pocas ganas que el piquero tenía de que se le arrancase el toro y la constatación de que una vez que lo tuvo a merced en el peto le perforase la espalda con el vigor de quien busca un yacimiento de gas natural, no hace sino corroborar el ánimo vengativo, poco dado al fair-play, del varilarguero.

¡Ah! Y Alberto Aguilar, que anduvo por allí el hombre y que por lo que sea no era hoy su día.

Publicado en Salmonetes ya no nos quedan

Guadalajara: Arturo de Alba y “Solidario” de Los Cués se llevan la tarde


Inició la temporada 2017- 2018 con el primer festejo del serial novilleril de la Plaza Nuevo Progreso, en donde destacó lo realizado por el tapatío Arturo de Alba, quien fue el triunfador de la tarde al cortar una oreja a un buen novillo de Los Cues de nombre “Solidario” que recibió como reconocimiento el arrastre lento.

Se lidió un encierro de Los Cués bien presentado que tuvo calidad en líneas generales, emoción y condiciones para el triunfo (De SOL y SOMBRA.)

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Arturo dio el primer campanazo: El tapatío de Alba cortó una oreja en la novillada inaugural.

Por Jesús Zarate.

No podía ser una tarde cualquiera, en la atmósfera se respiraban todavía los acontecimientos de días pasados. Los pasillos de la entrada servían también para recolectar ayuda para los afectados de los sismos. Después de partir plaza se pidió un minuto de silencio que unió a todos los asistentes como pocas veces se había vivido en ese recinto.

De chiqueros salieron Mexicano, Solidario, Voluntario, Rescatista, Héroe y Viva México, los nombres de los novillos que en esta ocasión servían de pequeño homenaje a lo ocurrido.

Pero tampoco se esperaba una tarde cualquiera en virtud de que la temporada se inauguraba con un cartel de novilleros jaliscienses, lo que en buena medida explica la aceptable entrada que tuvieron los tendidos de la Nuevo Progreso.

El primero en salir al ruedo fue el valiente Román Martínez, quien tuvo la fortuna de encarar a dos buenos astados de Los Cués, sin embargo, ante ninguno logró cosechar el triunfo ansiado. Y es que Román intenta todo, algunas cosas le salen, otras atropelladas y algunas deslucidas, pero nunca claudica, siempre va hacia delante.

En esa vorágine de ambición deja poco tiempo para la reflexión de la mejor estrategia a seguir en la cara del toro. Román, intentó, intentó y volvió a intentar, pero cosechó muy poco.

En tanto Arturo de Alba, con otro estilo diferente y más pausado, dio constancia de sus avances y buenas maneras. Al segundo novillo, que mostró clase en sus embestidas, logró cuajarle varias tandas ligadas y bien construidas, toreo del bueno. Hasta con una réplica de una serie de poncinas que le salieron pintadas. Estuvo mal con la espada, al igual que todos sus alternantes y sólo pudo cosechar una oreja. Para colmo, se le fue vivo su segundo del lote ante su incapacidad con la toledana.

Con mala suerte en el sorteo, Alejandro Fernández completó la tercia de tapatíos.

Lo más destacado de su quehacer fueron las verónicas en su segundo novillo.

Publicado en MILENIO

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Minuto de silencio

Mención aparte merece el sentido homenaje realizado durante el paseíllo, en el que se guardó un minuto de silencio en memoria de las víctimas del sismo ocurrido el pasado martes en el Centro del país, además del fallecimiento del cronista taurino Francisco Baruqui Michel, quien fuera colaborador en De SOL y SOMBRA.

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FERIA DE SAN MIGUEL: Sevilla, una afición ‘low cost’


Sevilla, una afición ‘low cost’
Rafael Serna resultó herido grave en la axila derecha al matar el toro de su alternativa.

Por ANTONIO LORCA.

Dos noticias y una triste conclusión.

La primera es que Rafael Serna, torero sevillano que tomó la alternativa, fue prendido al entrar a matar a su primer toro, y el recuerdo de que se lleva de su día soñado es una cornada grave en la axila derecha. Mala suerte.

La segunda es que Alejandro Talavante, el sustituto inesperado de Manzanares, dibujó un manojo de preciosos naturales a un noble toro de una mala corrida, y su obra artística la emborronó, y de qué fea manera, con seis pinchazos. Pésimo colofón.

Y la conclusión: la afición de Sevilla se ha renovado y ahora es ‘low cost’. La de antes, la de hace unos años, la sabia, generosa y exigente afición sevillana, orgullo de la tauromaquia en el mundo entero, ha muerto, y ha dado paso a unos espectadores aplaudidores, festivos, triunfalistas, sorprendentes y bullangueros.

Vean si no. Andaba Talavante intentando meterle el diente al descastado y soso cuarto toro de la tarde, al que le dio muchos pases inconsistentes y un par de manoletinas, tan de moda en los tiempos actuales. Se perfila para matar, se echa sobre el morrillo -se supone que para olvidar el marrón del toro anterior-, con tan mala suerte de que el toro lo empala entre las piernas, lo voltea con estrépito, lo levanta y lo lanza contra el albero. Se levantó el torero desmadejado, pero sin cornada, afortunadamente.

Consternados por la voltereta, los tendidos se poblaron de pañuelos, se supone que para que el maestro se sobrepusiera del susto, y el presidente, a la vista del interés general, sacó el suyo. Una oreja. ¡Pero es que el público pidió con desmedido afán la segunda…! Ver para creer. Menos mal que el usía se mantuvo en su sitio y evitó lo que hubiera sido un auténtico disparate.

No quedó ahí la cosa. Dicho queda que el primer toro de Talavante murió después de seis pinchazos y una estocada. Pues la afición sevillana sorprendió con una cerrada ovación al pinchauvas, que tuvo el descaro de salir al tercio a saludar.

¡Pero, hombre…! Afición ‘low cost’ y figuras de bajo coste. El mismo Roca Rey, a la muerte del tercero, escuchó cuatro palmas -no eran más- y le faltó tiempo para tomar el capote y salir al tercio.

¡Dónde hemos llegado…! Y la guinda es que en Sevilla también se aplaude a los picadores por no picar y a cualquier banderillero que salga airoso del encuentro con el toro. En fin…

Rafael Serna se fue con paso firme hasta la puerta de chiqueros en cuanto sonaron los clarines. Hincó las rodillas, agachó la cabeza, se concentró, rezó durante unos segundos, se santiguó y avisó al torilero que abriera la puerta de los miedos.

El toro salió con velocidad, lo atropelló y resultó indemne del encuentro por puro milagro. Dibujó, eso sí, unas apasionadas verónicas, y momentos después una airosas chicuelinas, al tiempo que el animal demostraba su mansedumbre en el caballo. Se fundió con su padre en un emocionado abrazo y al muchacho se le atisbaron unas lágrimas cuando se acercaba al toro, que mostró movilidad y genio, humilló poco, sin celo ni clase. Quizá, por eso, la faena destacó más por la entrega del torero que por el fundamento del toreo realizado. Lo intentó Serna de veras, pero su labor no alcanzó la altura deseada. Y, después, la cogida. Se libró Serna de su primer encuentro con el toro, pero no del último; pasó a la enfermería y ahí se rompió la tarde.

El mejor toro, el segundo, le tocó a Talavante, que también lo recibió de rodillas en la puerta de toriles. Manso y suelto como lo demás, llegó a la muleta con recorrido y exquisita calidad en su embestida. El torero tomó la zurda y dibujó cinco tandas naturales de distinta calidad, pero de las que sobresalieron un manojo de muletazos de irreprochable templanza, hondos, hermosos y sublimes. No fue una faena redonda; larga, quizá, pero con pasajes de gran dimensión artística. La única pega es que, en casos como este, el dulce temperamento del toro lo convierte en pinche del cocinero artista; es decir, desaparece la lidia y el único protagonista es el torero.

Pero así es el toreo moderno…

Después, llegarían los pinchazos y el ridículo del público y del propio torero.

Aún mató el torero extremeño el sexto en sustitución del herido. Otro animal sin clase, al que también recibió en la puerta de chiqueros, y nada pudo hacer ante la sosería desesperante del animal.

Roca Rey se encontró con el peor lote, y su gran empeño, por agradar fue inútil. Variado y vistoso con el capote, lo intentó de veras, pero su entrega no encontró el eco deseado. Valeroso y animoso, su cartel se mantuvo intacto.

GARCÍA JIMÉNEZ/TALAVANTE, ROCA, SERNA

Toros de Hnos. García Jiménez, bien presentados, astifinos, mansos, sosos y sin clase, a excepción del segundo, noble y de gran calidad en el tercio final.

Alejandro Talavante: cinco pinchazos _aviso_ pinchazo y estocada (ovación); estocada (oreja); en el que mató por cogida de Serna, bajonazo (ovación).

Roca Rey: pinchazo y bajonazo (palmas); pinchazo y gran estocada (ovación).

Rafael Serna, que tomó la alternativa: estocada (ovación recogida por la cuadrilla). Fue cogido al entrar a matar e intervenido en la enfermería de una herida en la axila derecha con una trayectoria distal de 12 cms. con arrancamiento de rama de vena axilar, contundiendo plexo braquial y arteria braquial. Pronóstico grave.

Publicado en El País 

¿La Fiesta en Paz? Siluetaurinas, original exposición en Zacatecas 

Monstruos, se titula una de las láminas a tinta del pintor y dibujante Jesús Flores Olague, en la exposición Siluetaurinas, en el recinto de la Feria Nacional de Zacatecas. Foto archivo.

Siluetaurinas, original exposición en Zacatecas que reivindica al toro como sustento de la tauromaquía.

“En 87 láminas en formato tabloide o doble carta, en técnica de dibujo a tinta y lápiz sobre papel murillo, ideal para fijar tintas en su trazo original, he procurado captar la belleza de las suertes taurinas en su momento más expresivo y de la manera más sencilla, con la diferencia de que el torero va en negro y el toro en blanco, para resaltar la importancia determinante de éste en la tauromaquia, pues siempre se dice ‘vamos a los toros’, nunca ‘vamos a los toreros’, si bien este trastocamiento de protagonistas es uno de los factores que mantienen el discreto perfil de la fiesta en la actualidad”, señala el pintor y dibujante zacatecano Jesús Flores Olague.
“Llamarlas siluetaurinas –abunda el autor– obedeció no sólo a una combinación de palabras, sino a que son figuras que registran únicamente perfiles en negro sobre blanco. En el siglo XVIII se puso de moda el pequeño retrato de silueta recortada, debido en buena medida a la influencia del ‘recortador’ Etienne de Silhouette, quien además fuera ministro de finanzas de Luis XV.

“La colección incluye al toro solo, rejoneo y forcados, así como suertes de los tres tercios de la lidia. Asimismo, a través de la exagerada figura táurica intento homenajear tanto al toro de Creta, del que se enamora la reina Pasifae, y de esta unión nace el minotauro, como al uro europeo y a Apis y Buquis, deidades táuricas de Egipto, donde en la zona arqueológica de Zaqqara hay un grabado del faraón Zoser burlando un toro bravo, primera prueba a la que debían someterse para demostrar su habilidad y valor.

Comenta Flores Olague que a los aficionados serios les ha encantado la exposición, tanto por el movimiento de las suertes como por el instante emocional, no divertido, que entrañan, que a los no aficionados les llama la atención la sencillez de los trazos, y que incluso a un visitante le interesó adquirir la colección completa.

“Respecto a la relación artes y fiesta de los toros –prosigue el también historiador– hoy hay dos vertientes: una procura mantener, contra viento y marea de la trivialización, la esencia del arte de la lidia, es decir, una intención estética frente la bravura sin adjetivos; y otra, menos rigurosa, pretende y casi ha logrado hacer de la tauromaquia un show más. No veo ninguna disposición a rescatar la bravura del toro, sino en cierta pintura y escultura, pero no en las ganaderías o en los ruedos. La emoción del toreo se refugió en telas y metales más que en faenas memorables.

Las llamadas figuras, hace mucho apuestan por la comodidad y no por la intensidad, con un ganado demasiado escogido, demasiado inexpresivo, lo que se traduce en escasa o nula emoción. Los toreros que destacan de inmediato entran al aro. No hay competencia entre empresas, toreros y ganaderos. Todos aburren, como si hubiera el propósito de debilitar y anular intensidades identitarias en algunos pueblos para imponer expresiones ajenas o, como justifican ahora, globales, pero impuestas de fuera.

“Soy autodidacta, pero tuve muy buenos maestros… en la secundaria. Un gran acuarelista, José Guerrero, y un extraordinario pintor y retratista, José Manuel Enciso, zacatecanos ambos. O mi amigo Ignacio Garibay Anaya, notable escultor jalisciense y, desde luego, la inmensa vocación plástica de Zacatecas desde la colonia hasta nuestros días.” La exposición Siluetaurinas estará del 8 al 24 de septiembre en el restorán Arroyo del recinto ferial de la Feria Nacional de Zacatecas.

Antonio Ferrera, torero de culto en Madrid


Renovado, ambicioso y ajeno a las modas, y al cabo de veinte años de alternativa, el torero extremeño se ha convertido en figura protagonista.

Por BARQUERITO.

A mediados de mayo el empresario de las Ventas, Simón Casas, anunció por sorpresa que la feria de otoño de Madrid se compondría de diez festejos de primer nivel. Iba a doblarse, por tanto, la oferta habitual de tres o cuatro corridas y una novillada de abono. Las fechas de la feria, por lo demás, se trasladarían de la primera semana de octubre a los diez últimos días de septiembre. Se apalabró en privado que Alejandro Talavante fuera el torero base de la nueva macroferia. Tanto como sobre el papel iba a serlo y lo estaba siendo de San Isidro, de cuyo primer tercio fue gran protagonista. Firmó dos faenas soberbias, distintas y personales con otros tantos toros muy relevantes de Mayalde y Cuvillo.

El tono de San Isidro estaba apagado y se sentía como una decepción cuando Casas puso sobre la mesa la carta de la revolución de otoño. Un mes después de aquel anuncio sobrevino una inesperada contingencia. Los permisos para la programación extrataurina de las Ventas, fundamentalmente conciertos, quedaron suspendidos sine die por razones de seguridad. Problemas de resistencia y evacuación del edificio, según el Ayuntamiento.

Estuvo varios días flotando la idea de cerrarse la plaza, mutilar de un tajo la temporada y replantearse de raíz la concesión de las Ventas puesto que la subasta y la solución del concurso de adjudicación tenían por base medular el negocio derivado de los conciertos. Se encendieron todas las alarmas. Una crisis de tales proporciones en Madrid podría tener efecto dominó sobre el resto de la temporada española.

No se cerró la plaza, el calendario de verano se resolvió con un concurso internacional de novilleros a caballo de julio y agosto, cinco novilladas más de aceptable nivel, los promedios de asistencia más altos de la última década, una notable corrida de toros el 15 de agosto y, en el cogollo de septiembre, una versión renovada de los festejos de hierros de encastes minoritarios reformulados como Desafíos Ganaderos. Tres desafíos, el tercero de los cuales, tras el prólogo de una de rejones en mano a mano de Galán y Leonardo Hernández, será mañana la primera de las cinco corridas de otoño en Madrid. Habrá el 12 de octubre una sexta que clausurará temporada. Procelosa, la travesía del verano taurino en Madrid habrá arribado a buen puerto dentro de veinte días.

El abono de otoño cuenta con un protagonista principal, Antonio Ferrera, que, a punto de cumplir veinte años de alternativa, ambición y pasión sin límites, ha pasado a ser torero de culto en Sevilla y Madrid. Sus dos tardes del pasado San Isidro se saldaron con otras tantas faenas de mayúsculo nivel. Una primera a un toro de Las Ramblas y una segunda a otro de Adolfo Martín. Memorables trabajos que lo convirtieron en triunfador de la feria. No por el número de orejas, sino por el fondo fortísimo del asunto.

Dos tardes de abono de Ferrera en este programa de otoño: la primera, el viernes 29, con toros de Cuvillo, la confirmación de alternativa del mexicano Adame y, de segundo espada, Castella, que, al igual que Ferrera, firmó en San Isidro dos faenas antológicas, sin remate a espada ninguna. Es el cartel de la semana, sin contar con la segunda de las apariciones de Ferrera, el domingo 1 de octubre, toros de Adolfo Martín, mano a mano con Paco Ureña, cuya faena al toro Pastelero, de Victorino, fue la de riesgos y emociones más intensos de San Isidro.

Miguel Ángel Perera, tras un verano arrollador, es el hombre fuerte de la corrida del sábado, la de lisardos de Lorenzo Fraile. La novedad más atractiva es la presencia del valenciano Román en la corrida de Fuente Ymbro del jueves 28. Román salió a hombros de las Ventas el 15 de agosto y ha toreado con destreza en Valencia y Bilbao este verano toros de Cuadri y Miura. Una cara nueva pero no novísima.

Publicado en HOY

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