Opinión: ¿Salió fortalecida la Fiesta Brava tras el Serial Taurino San Marcos 2018?

Concluido el Serial Taurino de la Feria Nacional de San Marcos 2018, Líder Empresarial habló con Gerardo Salado, presidente del Centro Taurino México-España, y Julio César Ramos López, Secretario General de la Peña Taurina Tendido Bravo. De la conversación se pueden extraer dos conclusiones. Aguascalientes el estado más taurino de México y la Fiesta Brava ha salido fortalecida. Pero eso no exime situaciones que pueden debilitar la Fiesta Brava y provocar el alejamiento de los aficionados.

¿Aguascalientes, la auténtica ciudad taurina de México?

“Definitivamente. Por ello, se se ven grandes entradas en las corridas de toros y novilladas. El público taurino cada vez se va enterando más de sus derechos como aficionados, ante la empresa y Autoridad y se está volviendo cada vez más exigente, lo que sin duda abona a la grandeza de la fiesta en el estado”, refiere Ramos López.

“A la ciudad la veo muy bien. Aguascalientes ha dado más de 50 matadores, dime qué estado tiene eso. Y seguirá siendo semillero de toreros. La afición está viva. No hace falta más que ver los periódicos, los programas de televisión, ir a la Academia Taurina Municipal que ha de tener más de 100 niños…contamos con unas niñas toreras que te dejan totalmente sorprendido. Son adolescentes que si no llegan, van a ser buenos aficionados. Estamos en un lugar privilegiado”, expresa Gerardo Salado.

Pero pese a la buena salud que goza la tauromaquia en el estado, hubo situaciones dentro del Serial de la Feria de San Marcos que dejó molestos a los aficionados, y que si persisten, pueden provocar el alejamiento de los seguidores de pura cepa.

Críticas hacia las figuras, los ganaderos, la Empresa y la Autoridad.

Parte de la afición está muy disconforme con algunas figuras del toreo, quienes escogen lidiar toros -“novillos” más bien- sin trapío, sin edad, bobos, inválidos; la empresa por consentir las exigencias de éstos; las ganaderías por presentarlos y la Autoridad por aceptarlos y no cuidar al espectador.

“Es una realidad, no solo en Aguascalientes, sino en todo el país, incluso en Europa. En efecto, las llamadas “figuras” vienen cómodamente a torear animales carentes de edad y trapío (de manera evidente). Además, exigen ciertas ganaderías cuyo comportamiento es muy sabido representan total mansedumbre, de la cuales están cansados los aficionados, pues garantizan aburrimiento, tedio, fastidio y sensación de desperdicio de dinero. Cuando en el ruedo hay un animal bravo y encastado, con presencia de adulto, la gente se sienta al filo de su asiento por la emoción que le provoca y esto es lo que hace regresar al aficionado a la plaza”, dice el Secretario General de la Peña Tendido Bravo.

Uno de los episodios que reflejan esta situación se vivió el 29 de abril, cuando hubo de devolverse el segundo toro del lote del matador Enrique Ponce. En un video que circuló por redes sociales, se registró el momento en el que espada valenciano, visiblemente molesto, se queja y comenta: “Hay que educarlos –refiriéndose al público- porque si no se van a cargar la fiesta”

“Incidente lamentable pues el torero piensa que la afición confunde kilos con trapío. Tal parece que el diestro piensa que el público mexicano desconoce las características físicas de los toros de lidia de acuerdo a su encaste. No puede venir a una plaza de primera categoría exigiendo e imponiendo toros que evidentemente no cumplen con la edad, ni el trapío, además de haber designado en sus actuaciones a las dos ganaderías soporíferas que ya no deseamos volver a ver”, señala Ramos López. Las reses que lidió Enrique Ponce pertencen a las ganaderías de Teófilo Gómez y Bernaldo de Quiroz.

“Él debe ser el primero en exigir toros íntegros y salvaguardar el rito taurómaco, partiendo de que el eje de la fiesta es el toro bravo en plenitud de condiciones, siempre tomando en cuenta las características propias de su encaste”, declara el Secretario General de Tendido Bravo.

Pero las críticas no solo apuntan al matador. Se extienden a la empresa (Espectáculos Taurinos de México) y a la Autoridad:

“La empresa no respeta la oferta de “corrida de toros” que hace al público, pues compra animales anovillados, esto es, no da el espectáculo que ofrece y por el cual se paga, violentando las normas que regulan las relaciones proveedor-consumidor, previstas en la Ley Federal de Protección al Consumidor.

Por otra parte, la Autoridad, enviada por la administración municipal, tampoco protege al espectador de las corridas de toros, pues su deber es, en términos de ley (Código Municipal), garantizar que se lidien verdaderos toros, que la empresa cumpla con ello, sin importar las imposiciones de las llamadas “figuras”. Así, la Autoridad, frecuentemente en los festejos taurinos, deja desamparado al público que asistió al evento, cuando su deber es protegerle de los intereses de la empresa, ganaderos y toreros”

Gerardo Salado considera que ha habido encastes que han sido relegados al ostracismo porque son animales más fieros, más bravos, y pocos toreros van a aceptar voluntariamente ponerse enfrente de ellos ante la dificultad de cortar orejas o lucirse.

Pero para él, este tipo de toros desvela y evidencia a los grandes -o malos- toreros: “son encastes que cuando eres un buen lidiador, torero, un torero poderoso, tu dices ‘mira, es un matador muy poderoso, ‘mira qué bien lo metió a la muleta’, etcétera. Son toros con trapío que logran transmitir al tendido”.

¿Qué hacer para incrementar la afición?

El presidente del Centro Taurino México-España admite que los festejos pueden llegar a ser costosos, por lo que una de las posibles maniobras para incrementar la afición taurina sería que la empresa redujera los precios de las entradas. En este sentido, festejó el esfuerzo hecho de Gobierno, el Patronato y la Empresa por acercar a la gente a los toros a través del regalo de boletos para una de las corridas del serial.

Expone que otra de las acciones podría ser la mayor difusión de los distintos eventos que existen alrededor de la Fiesta Brava: festivales, corridas de aficionados prácticos, conferencias, etcétera. Otra alternativa, apunta, sería el regreso de la transmisión de algunas corridas por la cadena nacional.

“A menos de que cuentes con un sistema de cable, no hay manera de ver las corridas de la Plaza México. Anteriormente, las pasaban en cadena nacional y las narraban unos señorones de la crónica como Pepe Alameda y la gente se empapaba y se adentraba al mundo taurino”. Además, señala que los ganadores podrían beneficiar a la Fiesta Brava si dejasen de regalar o dar barata la bravura de los animales.

A la pregunta, Ramos López responde lo siguiente:

“Explicándoles la naturaleza del toro bravo, del rito de la tauromaquia. En los festejos, que haya participación y coordinación de empresa, ganaderos, toreros y autoridad, para que se lidien reses con edad y trapío, pues cuando no es así y además es evidente su mansedumbre, el nuevo aficionado se crea un pensamiento en relación a una aparente indefensión en la que se encuentra el toro ante el torero (pues se le ve pequeño, por su falta de trapío y mermado en su comportamiento, por la ausencia de bravura), cuando no debe ser así”.

“Un toro con los requisitos que exigimos, transmitirá la sensación de peligro al espectador, de que el toro se encuentra en condiciones para la lucha contra el torero que tiene enfrente y que no está indefenso ni mermado de facultades, por lo que se apreciará una lucha épica de fuerza contra inteligencia, que viene siendo la lidia o la doma del toro salvaje, máxime que el espectador podrá encontrar pasajes artísticos durante el desarrollo del espectáculo”.

Ahora bien, en esas condiciones, se despertará el interés de jóvenes y niños, para apreciar un espectáculo lleno de valores, de entrega, de aspectos éticos, estéticos y culturales que no encierra ningún otro, pero siempre en la medida de que se respete al toro y se le vea como el rey de la fiesta, imponente, bravo y jamás infravalorado ni subestimado, conservando así esa categoría de ícono de grandeza, de fuerza, de fiereza y como ícono y centro de un sinnúmero de rituales humanos en los que se venera al toro, lo que desde luego se realiza en muchas culturas alrededor del mundo”

Publicado en https://www.liderempresarial.com/time-out/salio-fortalecida-la-fiesta-brava-tras-el-serial-taurino-de-la-fnsm/

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Como los buenos vinos: Lances y pases con “Denominación de Origen”

Por Alberto Vázquez Benítez.

Así como en los buenos vinos, buenos manjares, incluso deliciosos chocolates y otros comestibles y bebestibles se ha establecido, implantado y debidamente respetado, el concepto de “Denominación de origen”.

En el caso de algunos toreros debe establecerse ya esta denominación para hacer honor y reconocimiento a quienes han hecho una verdadera creación al interpretar a su manera el Toreo y determinados lances y muletazos.

El primer caso que traemos a muestra es el del torero de la Aranda del Duero, “Morenito” de Aranda y ello por la interpretación de esta media recortada debe de recibir esa denominación.

La propuesta es de Emilio Trigo de la web “Cultoro” y obedece a los lances que fueron como un guiño a los ricos caldos, lances de fijar y asentar en la primera de la Feria de San Isidro con toros de “La quinta”.

Otro torero que ya amerita que de lo que hace, algunas cosas ya lleven la denominación de Badajoz, es Alejandro Talavante, con uno de “Cuvillo” meramente frente al tendido “7” se dobló con él y sacó esa su izquierda que es privilegio de dioses, dio una tanda de inmaculados naturales que terminaban por debajo de la pala del pitón, sin duda: “naturales con Denominación de origen”.

Así ocurre con la Arrucina que de manera muy personal y de mucha exposición y arriesgue ha hecho Luis David Adame en su comparecencia en Las Ventas en Madrid, donde al final ha salido con una muy merecida oreja en la mano. Incluimos aquí un par de fotos en collage de la versión del aguascalentense que por su verdad y originalidad debe ya recibir Denominación de Aguas.

¡Como debe de ser, en el tendido! Muy bien trajeados, quietos y en silencio, el hermano mayor de Adame, José Guadalupe y el apoderado en México: Mariano del Olmo. Será curiosa coincidencia que ahora; dejándolo sólo en el ruedo a Luis David, salió con una peluda en la mano, cortada con un enorme mérito.

Como debe de ser: sólido el Matador en el ruedo, sin que le estén diciendo: “échale la muleta en la cara…lo traes fijo…le das tres y lo remates…” O, cosas que la verdad ni entienden. Lo mejor es dejarlos solos y su inspiración torera.

San Isidro: Talavante por Paco Ureña

De SOL y SOMBRA.

Alejandro Talavante sustituirá mañana a Paco Ureña en la decimoctava corrida de la Feria de San Isidro, ha informado hoy la empresa Plaza 1 en una nota.

Talavante, que hará su tercer paseíllo en el serial y donará los honorarios a una entidad benéfica de Extremadura, compartirá cartel con el francés Juan Bautista y Alberto López Simón, con toros de la ganadería de Núñez del Cuvillo.

Twitter @Twittaurino

San Isidro: ‘Licenciado’, hermano de ‘Orgullito’

CUATRO GANADERÍAS / EL JULI Y MARIN, MANO A MANO

Dos toros -1º y 6º- de Victoriano del Río; dos -2º y 3º- de Alcurrucén; el cuarto de Garcigrande, y el quinto de triunfo de Domingo Hernández, muy justos y cumplidores en los caballos; muy nobles todos a excepción del deslucido cuarto; agotados y descastados primero y segundo; muy encastado y nobilísimo el tercero; lastimado el quinto, y bravo y mejor presentado el sexto.

Julián López El Juli: pinchazo y estocada caída (palmas); media trasera y un descabello (oreja); estocada caída (ovación).

Ginés Marín: pinchazo y estocada (silencio); estocada desprendida (ovación); pinchazo, estocada y un descabello (silencio).

Plaza de Las Ventas. Corrida de la Cultura. Décimo séptimo festejo de la Feria de San Isidro. 24 de mayo. Lleno de ‘no hay billetes’ (23.624 espectadores, según la empresa).

Por Antonio Lorca.

Orgullito -el toro de Garcigrande que El Juli indultó en la pasada Feria de Abril- y Licenciado -del hierro de Alcurrucén-, lidiado ayer por el mismo torero, serían hermanos; y si no, del mismo árbol genealógico bovino, pues ambos lucieron grandes cualidades en el tercio final: galope, clase, humillación, prontitud, profundidad… Más completo el sevillano que el madrileño, pero exponentes ambos del toro moderno: justo de trapío, insulso en el caballo y en banderillas y extraordinario -hondo e incansable- en la muleta.

Licenciado le tocó en suerte a El Juli, un torero de deslumbrante suficiencia y técnica abrumadora. Su comienzo por bajo fue sencillamente espectacular, un lección de temple y torería, largos los muletazos, especialmente uno rodilla en tierra mientras el toro embestía con el corazón; y como colofón, dos trincherillas de cartel y un hondo pase de pecho. Otra vez un toro de ensueño, nobilísimo, y un torero de la posmodernidad. Fue allá por la cuarta tanda, la muleta en la derecha, cuando El Juli toreaba al hilo del pitón, decidió el torero cambiarse de mano el engaño y dibujó un natural tan profundo y largo que aún no ha terminado en la memoria de quienes tuvieron la suerte de contemplarlo. Entre el inicio y el final, muchos pases, con la muleta baja, pero acelerados casi todos ellos, y basados en la técnica moderna de iniciarlos al hilo del pitón. Muletazos que enardecen a las masas, pero que dicen poco; y, encima, mató mal.

La corrida de la Cultura comenzó bien. Por cierto, como era de la Cultura, por llamarle algo, se acercó a Las Ventas el ministro del ramo. Si hubiera sido la corrida de la naranja, hubiera venido el presidente de los hortelanos (lo que hay que inventar para que un ministro acuda a los toros…).

Comenzó bien, sí, porque El Juli y Marín compitieron -la única vez en toda la tarde- en el tercio de quites: por cordobinas, delantales y chicuelinas el primero, y por gaoneras el más joven.

Y hubo un toro bravo en el caballo (¡oh, milagro, milagro!), el sexto, de Domingo Hernández, el de más presencia, que fue picado de forma excelente por Agustín Navarro. La suerte de varas existe y es una preciosidad. Solo son necesarios toros bravos y picadores toreros. Acudió Coplero con alegría en dos ocasiones, empujó con los riñones, la puya en su sitio, y la plaza disfrutó con el extraño -por infrecuente- espectáculo. Instantes después, galopó en banderillas y permitió el lucimiento de Manuel Izquierdo y El Algabeño.

Los toros bravos no suelen ser fáciles en la muleta, y Coplero se ajustó a la norma. No había que cuidarlo, como a tantos otros, sino cuidarse de él, y eso fue lo que hizo Ginés Marín, pero cansino y aburrido, con pocas ideas lidiadoras.

Por cierto, el torero extremeño no tuvo ayer su día. Cierto es que no tuvo ningún toro de carril, pero se le vio espeso, en un quiero y no puedo permanente, y sin la noción clara de cuándo debe acabar una faena para no desesperar al respetable.

Muy descastado y sosísimo fue su primero, al que trató de hacerle una faena tan insulsa como interminable. Dificultoso y deslucido fue el siguiente, con genio y la cara por las nubes, y el torero no encontró la manera de controlar ese incómodo genio. Tiene gusto y aroma en las muñecas, y así lo demostró a la verónica en dos ocasiones, pero el toreo debe ser algo más.

El Juli se encontró en primer lugar con un torete bonachón, dulce y buena gente, pero muy escaso de fortaleza. Obedeció al cite, pero todo lo hizo con mucha tristeza, agotado y hundido. Aun así, hubo dos naturales estimables.

Y el quinto tenía la llave de la puerta grande. Cumplió en varas y persiguió con codicia a José María Soler, que lo banderilleó con acierto, pero la mala suerte se alió contra el torero. El toro no llegó con muchas ilusiones al final, pronto acortó el viaje y resultó que se había lesionado las manos, por lo que El Juli lamentó el accidente y se conformó con una ovación.

Publicado en El País

Es lo que digo yo: Roca Rey ¿La próxima revolución?

Por Luis CuestaDe SOL y SOMBRA.

Andrés Roca Rey es punto y aparte. Uno de los últimos genios que está revolucionando nuevamente el toreo. Porque no solo hay qué fijarse en su quietud, en sus lances sin enmendar, sino también en el majestuoso esfuerzo del ánimo que tiene este torero, acompañado siempre de un valor inmenso.

En su segunda actuación en Las Ventas ha roto las leyes del espacio y del tiempo, dibujando espirales para llevar al toro donde el quería con su muleta y su cuerpo como escudo.

Que Roca Rey es un torero diferente no me cabe la menor duda. Que actualmente es el que más entusiasma a las masas está fuera de toda cuestión. No reconocerlo sería estar ciego.

La pregunta es: ¿Estamos ante un nuevo revolucionario del toreo?

Hay que recordar que los últimos revolucionarios basaron su legado en tres fundamentos: El riesgo, el dominio del toro, y la estética.

De los tres factores, en el del riesgo, Roca Rey cumple cabalmente con los fundamentos inpuestos por toreros como Belmonte y Ojeda, este quizás el último revolucionario, aunque algunos críticos dicen que en realidad el último fue Manuel Benítez “El Cordobés”.

En el aspecto estético, el toreo de Roca Rey esta transformándose en un concepto de arte superior, por momentos muy lento, y en ocasiones, muy en redondo, pero basado en el toreo más fundamental, rematado con pases de pecho instrumentados con mucha hondura.

Y en cuanto al dominio de los toros, es preciso señalar que en su novísimo toreo, es algo que tarde a tarde a ido mejorando, prueba de ello es que los toros ahora lo respetan más que en otras temporadas. Será interesante en un futuro verlo con otros encastes y toros mas exigentes, pero creo que todo llegará en su momento.

Hoy su faena al sexto toro tuvo dos partes: Una, de acuerdo con los cánones clásicos y la otra, de esa emocionante nueva tauromaquia que está anunciado una nueva revolución en el toreo.

Una revolución que, todavía algunos no quieren ver y que quizás cuando menos lo esperen, tocará muy pronto a las puertas de sus plazas.

Es lo que digo yo.

Twitter @LuisCuesta_

Foto: NTR Twitter

Un Sublime Roca Rey: Así vio la prensa su actuación en Las Ventas…

Roca Rey, en un muletazo por la espalda al sexto de la tarde. Foto JULIÁN ROJAS.

José Antonio del Moral – De Toros en Libertad: Vivido lo visto ayer con la lidia y muerte del sexto toro de Victoriano del Río, en cualquier época de esta plaza de Las Ventas, tenida por la más importante y, desde luego, la más trascendental del mundo, Andrés Roca Rey, el peruano-español que ya es tan nuestro como limeño, será aún más grande figura del toreo de lo que ya venía siendo, independientemente del numero de orejas que le dieron, solamente una, señores, solamente una tras enloquecer a toda la plaza con una faena más que épica que convenció a todos los presentes salvo al indeclinable sector que la desdora y la emborrona, como también y esto sí que tiene bemoles, salvo al señor presidente del festejo que obedeció las ruidosas indicaciones de la gentuza que intentó y consiguió impedir que aquello no fuera premiado con las dos orejas del único animal que medio sirvió de la muy decadente y decaída corrida. Pero dado el ambiente triunfal que dominó el ambiente hasta grados pocas veces visto aquí, no importó nada que Roca Rey no pudiera salir a hombros por la Puerta Grande, últimamente y al parecer cerrada a cal y canto porque a no más 60 personas entre las más de 22.000 que abarrotaban la plaza no les pareció oportuno que lo consiguiera. Sin embargo, el parecer general fue que el aún jovencísimo diestro se había consagrado en Madrid definitivamente. No es de ahora el dislate. Madrid con las grandes figuras casi siempre fue injustísima. Podríamos traer ahora mismo a colación – argumentar, aducir razones y ejemplos, digo yo, de las muchas veces que aquí ha ocurrido lo mismo en todas las épocas.

Paso a relatar lo que yo mismo viví junto al gran Paquirri una tarde que terminó en injusta bronca de los ínclitos del tendido 7. Habíamos llegado al Hotel Goya, donde se vestía siempre el de Barbate, cuando sonó el teléfono que descolgó el propio gran torero. Era Luis Miguel Dominguín, tío político del años más tarde trágicamente desaparecido diestro y por tanto mitificado en la historia del toreo para siempre. Y esta fue la conversación entre ambos: “¡Enhorabuena, Paco ! Enhorabuena por qué, si esos malditos me han puesto a caldo”. “No deberías estar tan enfadado”, enfatizó riéndose Luis Miguel que siguió diciendo “lo mejor que te puede pasar en Madrid es que te abronquen aún habiendo estado bien. Es la señal que distingue aquí a todos los grandes del toreo”. Y Paquirri, repentinamente conformado con el sabio consejo de Luis Miguel, abandonó su agriado gesto y volvió a sonreír tan abiertamente como siempre lo hacía. De tal modo sucedió también ayer o debió suceder con Roca Rey.

Imagínense ustedes hasta donde podría llegar a poco que le respeten más los toros por lo dificilísimo que es torear al borde del abismo con tanta entrega y, por ende, tanta limpieza… y sin ninguna red. No nos alerta tanto todo esto para Roca Rey a quien salva su privilegiada inteligencia, su enorme capacidad de improvisar lo que conviene hacer técnicamente en cada caso, dadas las varias y repentinas acciones de los toros y, encima, lograrlo sobre la marcha. Puras y variadas las sorpresas que adornan casi todas sus actuaciones a poco o poquísimo que los toros se le presten.

¡Hoy me rindo del todo ante usía, don Andrés! Que vos sigáis así durante el mucho tiempo que le queda y que uno lo vea.

Luis Cuesta – De SOL y SOMBRA: Roca Rey es punto y aparte. Uno de los últimos genios que está revolucionando nuevamente el toreo. Porque no solo hay qué fijarse en su quietud, en sus lances sin enmendar, sino también en el majestuoso esfuerzo del ánimo que tiene este torero, acompañado siempre de un valor inmenso.

Hoy en Las Ventas ha roto las leyes del espacio y del tiempo, dibujando espirales para llevar al toro donde el quería con su muleta y su cuerpo como escudo.

Que Roca Rey es un torero diferente no me cabe la menor duda. Que actualmente es el que más entusiasma a las masas está fuera de toda cuestión. No reconocerlo sería estar ciego.

La pregunta es: ¿Estamos ante un nuevo revolucionario del toreo?

Hay que recordar que los últimos revolucionarios basaron su legado en tres fundamentos: El riesgo, el dominio del toro, y la estética.

De los tres factores, en el del riesgo, Roca cumple cabalmente con los fundamentos inpuestos por toreros como Belmonte y Ojeda, este el último revolucionario.

En cuanto a la estética, el toreo de Roca Rey esta consiguiendo asimilarlo con un concepto de arte superior.

Y en cuanto al dominio de los toros, es preciso señalar que en su novísimo toreo, es algo que tarde a tarde a ido mejorando, prueba de ello es que los toros ahora lo respetan más que en otras temporadas.

Su faena al sexto toro de esta tarde tuvo dos partes: Una, de acuerdo con los cánones clásicos y la otra, de esa emocionante nueva tauromaquia que está anunciado una nueva revolución en el toreo.

Una revolución, que todavía muchos no quieren ver y que quizás cuando menos lo esperen, tocará muy pronto a las puertas de sus plazas.

Antonio Lorca – El País: El joven Roca Rey se erigió en el salvador de la tarde, si es que la corrida tenía salvación posible. El torero lo intentó con todas sus fuerzas ante el sexto de la tarde, cuando los ánimos estaban decaídos y nadie esperaba una recuperación que parecía imposible.

Pero este peruano es un ciclón. Cuenta con la fortaleza y la ilusión como atributos de su juventud; pero es, además, valiente a carta cabal. Ha adquirido oficio y trató de torear como mandan las escrituras. Goza del fervor popular y se ha convertido en el ídolo indiscutible del nuevo público taurino.

Todo se le jalea, todo se le aplaude, pero es que hay que reconocerle el gran mérito de su faena de muleta al que cerraba plaza, el único que embistió en el tercio final.

Esperó al toro en la primera raya del tercio, atornilladas las zapatillas en la arena, y aguantó unos muy ceñidos estatuarios, que cerró con un largo pase de pecho, que produjeron el delirio en los tendidos.

No le acompañaba la fortaleza al animal y dobló las manos dos veces en la primera tanda con la derecha. Cuando todo parecía destinado a la desesperación, Roca Rey lo embarcó en el engaño y le robó redondos hondos y largos, en el sitio justo, en un palmo de terreno, y, por vez primera en toda la tarde, surgió la emoción.

Hubo después un natural excelente y un espectacular e inteligente arrimón posterior; tanto se acercó a los pitones del toro que este lo derribó y, una vez en la arena, le perdonó la cornada. Se tiró a matar de verdad y consiguió una estocada en lo alto que produjo derrame y una muerte fulminante del animal.

Paseó la oreja con todo merecimiento; por su entrega, su encomiable decisión y porque salvó una tarde que había caído por el precipicio del fiasco más absoluto.

Este es el toro de las figuras, el que acabará con la fiesta, el que crían unos cuantos para que jueguen con ellos quienes copan ya todas las ferias al margen de un fracaso en Madrid.

Menos mal que, cuando nadie lo esperaba, surgió Roca…

Zabala de la Serna – El Mundo: Roca Rey remontó a última hora la frustración y arrancó una oreja de ley del sexto con una faena volcánica.

La anchura de sienes del tercero escondía el genio eléctrico que tantas veces se confunde con la casta. Roca Rey lanceó con decisión y quietud. La cortina de agua generaba una imagen borrosa. La media verónica chispeó bajo el aguacero. A RR no le importó para explosionar la faena por cambiados terroríficos. Como las puntas de fuego. La apuesta por la emoción desatada por encima de la necesidad de horma. El calambre del toro enganchaba los derechazos. No era fácil la limpieza. La muleta empapada y la rabia del toro componían una ecuación de difícil resolución. Lo consiguió a base de bajar mucho la mano. Sólo que, cuando logró la conquista, la embestida aminoró el recorrido. Y multiplicó las miradas desafiantes. El torero limeño piso terrenos volcánicos. Ya con la deriva del toro reculando. Y vencido.

Sobre zancos parecía levantado el último. Tan largas sus patas. Un toro hecho cuesta arriba además. Dosificó Roca Rey el castigo y se clavó por saltilleras impertérritas. Del quite de Saltillo brotó una media verónica espléndida. Las zapatillas de plomo del peruano volvieron a hundirse en los estatuarios. Los cimientos temblaron con la espaldina sin espacios. Y con el pase de pecho de pitón a rabo. El poder de su toreo volteó la plaza. Tan atalonado. El toro respondía con fijeza. Sin excelencias. La excelencia brotaba de la estatua peruana. La quietud máxima. El trazo profundo y arrastrado también con la izquierda. Otro cambiado, una arrucina, la embestida por las espinillas. Un circular invertido interminable. Ardía Madrid. Un volcán. En un trance apretado, el toro lo derribó. La bestia quedó asustada ante el hombre tendido. Cuando se levantó, lo crujió de un espadazo monumental. Rodó la oreja de ley del toro que al menos no duró un suspiro. Don King Roca acudía al rescate de la frustración a última hora. El don del rey de piedra. El don de los grandes.

Andrés Amorós – ABC: El tercero tiene un nombre muy adecuado, es un «Navegante» encastado pero flojo. Bajo el chaparrón, Roca Rey, impávido y solemne, logra suscitar olés con el capote; brinda al público; la faena es desigual pero tiene mérito: lo mejor, los naturales; lo más emocionante, cómo aguanta un parón, con los pitones rozándole el muslo. Pero el toro acaba rajado, en tablas.

Al salir el sexto, la esperanza de ver a Roca Rey hace que la gente no haya huIdo, a pesar del miedo al catarrazo. Este último toro sale fuerte pero suelto; tardea, en el caballo; no humilla. Después del quite por saltilleras, el peruano hace la estatua cuatro veces y sorprende al público, sacándose al toro por la espalda. Aunque la res flaquea, se suceden los muletazos mandones, ligados. Cuando aguanta un parón, la Plaza es un clamor y se convierte en un manicomio, cuando se saca al toro con una arrucina. Está tan cerca que el animal lo empuja pero, en el suelo, no hace por él: «Con su valor, lo ha asustado», escucho. Y mata entrando muy derecho: la oreja es el premio justo, pedido por todos. En una tarde difícil, ha mostrado la responsabilidad y la seguridad en sí mismo que distingue a las figuras. Apostilla un vecino: «Como Cristiano, cuando tiró el penalti a la Juve». Escucho a un viejo aficionado: «Mi destino es morir de una pulmonía, en una Plaza de Toros». Pero añade: «Ha merecido la pena». La gente sale empapada pero feliz: se han emocionado viendo lo que esperaban, el fenómeno que es, ahora mismo, Andrés Roca Rey.

Carlos Ilián – Marca: Y así hasta el sexto toro, que se movió y se empleó con genio, lo mínimo imprescindible para que el peruano Roca Rey evitara pues el siniestro total y salvara su paso este año por Madrid. El torero sabía que teclas tocar para que funcionara la conexión con un público de su parte, no olvidemos que es un torero de moda. Y las modas pueden hasta con las exigencias de los sectores más exigentes, ayer acallados por el entusiasmo que despertaba Roca Rey con sus recursos para la galería, pero que resultan válidos en la cara del toro como alguna arrucina o algún pase cambiado.

En los derechazos, apenas se pueden rescatar media docena y los trallazos en el toreo al natural tuvo suficiente para dejar maduro al público y con un enorme volapié tumbar al toro sin puntilla y cortar una oreja.

Juan Diego Madueño – El Español:
A los días de acontecimiento hay que arroparlos hasta el último momento. Posiblemente alguien vaya a utilizar la odiosa fórmula de la decepción y la expectación. Una de las idioteces más insoportables que se pueden escuchar en los esquinazos después de los toros. Insoportable estaba también la tarde cuando salió el sexto. El misterio de si Roca iba a ser capaz de echarse la tarde a la espalda.

El último tenía buenas hechuras. Huía el toro de los capotes y el caballo. El quite fue tomado a mal, las saltilleras, y sobre todo la media, tan buena y cerrada.

La expectación envolvía a Roca en el silencio de la plaza, moteado por los berridos contra el ganadero, y se abrió el peruano en un inicio de vértigo sin mirar atrás. Olvidados los terrenos y las distancias y las querencias el toro giraba alrededor de la rotonda de Roca. La tanda por la derecha que crugió las gargantas llegó cuando se sujetó el toro, al que le costaba un mundo a pesar del buen estilo. Extraordinario otro natural. Roca remontaba la tarde sin artificios, con recursos y consciente del escenario. Un parón lo resolvió acortando las distancias; la arrucina salió limpia y milimétrica. Un traspiés volcó al torero en la cara y el victoriano lo perdonó, ya podido. Roca dio la dimensión exacta de desbordarse. Habrá que esperar un poco más. Lo reventó con la espada y la gente se olvidó de todo pidiendo la feliz oreja.

Patricia Navarro – La Razón: Se repobló la plaza para ver a Roca. Y se paró la lluvia. Quiso. Y quiso el peruano. Con el capote primero. Tan quieto que asusta. Y la muleta después. Estatuarios, más uno por la espalda, que es el que prende la llama, y la locura colectiva. Humilló el toro con esmero y repitió, aunque con ese punto de estar encogido, amedrentado. Por eso que se salvó Roca cuando estuvo a su merced. Roca se ajustó con el toro y cuando se le había acabado el gas tiró de largo del valor que tiene para pasarse los pitones del toro por donde la lógica dice no. Roca apretó en el esfuerzo y lo cierto es que un sector del público también le cuestionó. Estamos ya en la cara b del éxito.

Emilio Martínez – El Confidencial:
Llegó el sexto y a fuerza de no importarle el desangelado ambiente, condenado ya al empate, tiró del toro con tiento, con arte y con mucho temple, y caldeó en varias tandas ese lleno inexistente ya a esas alturas del partido en que todos, también el agua, firmábamos no soportar de nuevo otro aguacero… a cero. Y se plantó delante del toro y se lo pasó por todos lados, y hasta se cayó al suelo por exceso de entregado. Y toreó por la espalda, por delante… y por sus mismísimos huecos. Y cuando a todos el empate nos parecía lo serio, remató Roca Rey de impecable peruana metiéndole un gol a la lluvia en el tiempo de descuento. Impresionante torero que solo sabe de triunfo y que se volcó con la espada. Oreja casi ‘in extremis’ de un torero verdadero que pienso odia los empates, la mediocridad y desde luego los aguaceros.

Sixto Naranjo – COPE: Con la tarde ya en una cuesta abajo imparable, Roca Rey, que quitó por gaoneras, prologó su faena al sexto por estatuarios. Impávido el torero, sin rectificar ni un milímetro. Pero cuando comenzó el toreo fundamental, el toro siguió los parámetros de blandura de sus hermanos de camada. De ahí el mérito de Andrés al atornillarse sobre el ruedo e ir asentando al toro para después atacarlo por abajo. Respondió el toro y permitió varias tandas de profundo trazo a derechas. Al natural hubo un muletazo tremendo por la hondura aplicada. Luego, con el animal más parado, llegó un arrimón sincero con voltereta incluída que llevó definitivamente la pasión de los tendidos. La estocada fue letal y los pañuelos afloraron en los tendidos. La oreja cayó por mayoría.

Paco Aguado – TM Cuadernos de Tauromaquia: He aquí el hombre de moda: es joven y posee un valor descomunal, tiene carisma y llena las plazas. Además su fiebre de gloria no le resta capacidad de crecimiento: o sea, arrolla pero cada vez torea mejor. Su toreo fundamental es mandón y poderoso, a veces asombrosamente lento, y en ocasiones, muy en redondo, rematado detrás de la cadera. Para colmo ve faena en todos los terrenos y, aunque se arrima como un perro, lo hace con la cabeza muy despierta, de ahí que los toros no lo cojan tanto como sería previsible, teniendo en cuenta el sitio que pisa.

La descripción corresponde a Andrés Roca Rey, la inminente gran figura del toreo de los próximos años, y que esta tarde ha cortado una oreja en Madrid.

Ficha del Festejo:

Plaza de Toros Las Ventas de Madrid. Asistencia: 23.624 espectadores

Miguel Ángel Perera:
1º Silencio (1 aviso)
4º Silencio

Alejandro Talavante:
2º Silencio
5º Silencio

Roca Rey:
3º Silencio
6º Oreja

Toros de Victoriano del Río:

1º- Pitos
2º- Pitos
3º- Pitos
4º- Silencio
5º- Silencio
6º- Pitos

Twitter @Twittaurino

El Juli, valor de ley

Por Rubén Amón.

El niño que se lanzó a los ruedos es hoy un maestro del toreo con 20 años de alternativa. Tras su celebrado indulto del toro ‘Orgullito’ en La Maestranza de Sevilla, mañana disputa un mano a mano en la plaza de Las Ventas. Hoy asegura sentirse más vulnerable que nunca.

EL SILENCIO de la dehesa en una tarde templada de primavera se interrumpe por la algarabía entusiasta de los hijos de El Juli. Dos mellizos de siete años, Fernando y Rosario, y una niña de cuatro, Isabel, cuya devoción al padre alcanza a imitarlo con un capotillo de juguete mientras los caballos se secan al sol y el viento mece las encinas. Es una escena cotidiana en la exuberante finca extremeña del matador. Tan cotidiana que los niños y su madre, Rosario Domecq, son los únicos que se relacionan con Julián López (Madrid, 1982) como lo hacían antes del 16 de abril. Es la fecha del trance y del éxtasis. El día en que El Juli indultó en La Maestranza un ejemplar de Garcigrande. Acaso la mejor faena de su vida. Y la jornada más dichosa de los aficionados que abarrotaron la plaza de Sevilla, estupefactos por la emoción y la conmoción que procuró el torero madrileño en la lidia a cámara lenta de Orgullito. Así se llamaba el toro y el protagonista del indulto excepcional, aunque el diminutivo no contradice el diagnóstico de una experiencia superlativa.

Los hijos de El Juli no han observado transformaciones evidentes, pero los taurinos, los críticos y hasta los vecinos de Olivenza (Badajoz) se relacionan con el ­matador como si hubiera regresado de un acontecimiento sublime. Ya no puede desayunar con la tranquilidad de antaño en los bares del pueblo que siempre frecuentaba. Se le acercan. Le tocan. Y lo zarandean con preguntas e inquietudes a semejanza de una aparición. Como si El Juli levitara. O procediera de una aventura extrasensorial. “Lo que viví es muy difícil de contar. Cada vez que lo intento me doy cuenta de que la descripción limita lo que realmente sentí. Sentí que me abandonaba. Desaparecieron el miedo, la sensación de peligro, la técnica, el control. Era como si la muleta llevara mi cuerpo. Sentía que me rompía por dentro. No hay nada parecido a esa sensación de plenitud. Te dejas ir. Trasciendes. Y estableces con el toro una relación de intimidad. También desaparece su ferocidad y su peligro. Lo percibes no como un antagonista, sino como un cómplice. Sabía que no iba a matarlo”.

Hacerlo hubiera sido como dañarse a sí mismo. El Juli hubiera querido abrazar al toro. Y hubiera querido curarle las heridas, como luego hicieron los veterinarios. El Juli se despojaba del vestido de luces y se vestía de fraile franciscano. Más que jalear a Orgullito, lo arrullaba con la voz. Susurraba al hermano toro. “Amaba a ese animal. Y me conmovió cuando regresó vivo a los corrales. Llegué a sentir que la faena no iba a terminar nunca. Que estábamos en la eternidad”.

Impresiona el relato del indulto por la experiencia en sí y por los antecedentes. Julián conocía al padre de Orgullito. Que se llama Cazador. Y al que ha visto encampanarse en la finca salmantina de Garcigrande. Habla de él como si fuera un familiar. Y como si la simiente del torazo estuviera predispuesta a su tarde de gloria. El Juli había visto a Orgullito en el campo. Lo reconoció como a un amigo en cuanto apareció entre las sombras del toril de La Maestranza. “Son experiencias que suceden muy pocas veces. Que te abruman. Que te sobrepasan. Y me acordé del primer novillo que indulté en mi vida. Tenía 14 años. Ocurrió en México. Y cuando le perdonaron la vida me puse a llorar y no podía controlar las lágrimas. Me desbordaba la experiencia. Ahora ha sido distinto. Muy intenso, pero no hacia fuera, sino hacia dentro. Como si me descoyuntara y me partiera por la mitad”.

El Juli habla con más pudor que timidez. Una mirada profunda y expresiva que se acomoda a un rostro todavía adolescente, aunque las cicatrices que amenazan la boca retratan las costuras de una vida al límite. Niño prodigio fue Julián. Tan precoz que no podía torear en España. Y en hombre prodigio se ha convertido cuando cumple 20 años de alternativa. Sevilla ha capitulado a su maestría en una tarde de euforia. Madrid lo hará el 24 de mayo. Se anuncia mano a mano con Ginés Marín en la Feria de San Isidro. La plaza más difícil. La más hostil. Y la que más estimula su camino de superación, aunque El Juli se reconoce “más frágil y vulnerable que nunca” ahora que ya tiene 35 años y que le acechan unas sombras inquietantes. “Me impresionaron mucho las muertes de Víctor Barrio (2016) y de Iván Fandiño (2017). Me conmovieron. Y me hicieron adquirir conciencia de los peligros. He tenido cornadas fuertes, momentos de mucho riesgo, pero nunca crees realmente que puedes morir en una plaza. Hablamos de jugarnos la vida sin reparar en lo que estamos diciendo. Y te das cuenta de que puedes morirte de verdad. Y empiezas a convivir con esas sombras. No se marchan nunca, pero tratas de alejarlas. Y entonces te das cuenta de tu vulnerabilidad y de tu fragilidad. Se te presupone un torero poderoso, valiente, técnico, muy capacitado, pero en realidad eres frágil. Y esa conciencia de la fragilidad te abre a incertidumbres, a dudas, a preocupaciones. Y entonces rezas”.

Habla Julián como si las palabras pesaran. Y como si le costara confiar su intimidad. Coopera en la confesión la serenidad de una sobremesa de primavera en el porche de su finca. Portugal está al alcance de la vista. Las reses bravas transitan con antigua parsimonia. Y el torero apura un café de verdad y un cigarrillo de mentira, estimulantes de una conversación metafísica. “No soy practicante, pero sí creyente. Hablo con Dios, tengo conversaciones. Me conforta la conciencia de algo superior. Que no acierto a definir, pero sí a sentir. Y que me sirve de ayuda cuando vienen momentos de preocupación. La paternidad ha sido una experiencia maravillosa, pero también es una responsabilidad enorme. Y siendo torero, contraes unos riesgos que multiplican esa responsabilidad. Sabes que tienes una familia. Que tienes que velar por ella. No quiero decir que haya dejado de correr riesgos, pero no es lo mismo torear cuando estas solo que cuando tienes tres niños esperándote”.

El primogénito le ha salido del Real Madrid. Un contratiempo a la tradición atlética de la familia que El Juli observa con más ternura que indignación. Se emocionó y lloró cuando el chaval apareció de la mano de Sergio Ramos en el partido de Champions que enfrentó a los blancos contra la Juventus. “No me gustaría que mi hijo fuera torero. Sufriría yo más que él. Y lo haría él también porque esta profesión es muy dura, muy exigente. Si le va tan bien como a mí, lo va a pasar muy mal. Y si le va peor, va a sufrir muchísimo. Claro que no me arrepiento de haber sido torero. Esta profesión no es una profesión, sino una manera de vivir. He tenido experiencias increíbles. Grandes sacrificios. Ha sido mi vida, pero preferiría que mi hijo eligiera otra profesión”. El cortijo de El Juli parece el de un torero decimonónico. Un caserón de techos altos cuyas paredes están recubiertas de carteles antiguos. Y los sofás del porche trasero predisponen a la contemplación y a la sinceridad. “¿Que si he pensado en retirarme? Claro. Hay veces que te sientes frustrado y otras en las que crees haber hecho todo lo que tenías que hacer. Empecé de muy niño. Llevo 20 años. Y me he exigido mucho. Incluso ahora, que me importan muy poco las estadísticas, me preparo más que nunca. Y lo hago corrida a corrida, como el cholismo. Me reconozco bastante en esa idiosincrasia de luchar, de sufrir, de ganar, de perder. He procurado ser íntegro. Defender mi forma de torear y de vivir. Y hay ocasiones en las que sí me planteo dejarlo. Esas sombras que he mencionado tienen que ver. A veces incluso se me aparece una cornada muy fuerte que un toro me pegó en Sevilla. Estoy toreando y se me viene el recuerdo porque el toro que tengo delante me la recuerda. Y entonces dudo. Creo que hay un equívoco conmigo. Se me considera un torero técnico, a veces frío, pero yo me reconozco como un torero y un hombre pasional y apasionado. Me entrego mucho”.

Los niños reanudan el acoso al padre. Interrumpen la conversación. O más bien la derivan al debate del animalismo. “¿Tú crees que están traumatizados?”, nos pregunta el joven patriarca. “Estos niños viven en la naturaleza. Conocen los animales, los árboles. Están en contacto con la vida, y viven con naturalidad la muerte. Porque la muerte es parte de la vida, aunque pretendamos esconderla. Me da rabia el malentendido de los toros. Al toro no se le maltrata, se le respeta. Yo crío toros, los cuido en el campo. Y son los antitaurinos quienes parecen querer exterminarlos, incluso a costa de dañar los ecosistemas. El mundo taurino tiene que explicarse mejor. Hacer pedagogía. Hemos pecado de pasividad, de división”.

El Juli considera prioritario desvincular la tauromaquia de la ideología. Rescatarla de la refriega política. “La bestia se despertó en Cataluña. La decisión de prohibir los toros y de cerrar la plaza de Barcelona trasladó el mensaje de que los toros eran una españolada. Y a partir de ahí empezó a relacionarse la fiesta con lo conservador y el antitaurinismo con lo progre. Es un despropósito. Los toros son un fenómeno universal. Y su perversión política es solo una manera de utilizarlos como arma arrojadiza. Este malentendido me obliga a mí mismo no a votar según mis ideas políticas —siempre he votado—, sino a diferenciar entre los partidos que los atacan y los que los protegen. Es un gran sinsentido”.

Publicado en El País

Bregando: Un cucharón de Cúchares

Por Jaime OAXACA.

Seguramente alguna vez habrá usted escuchado que a la lidia a caballo se le conoce como El arte de Marialva y que al toreo a pie se le dice El arte de Cúchares.

El pasado sábado 19 de mayo no fue un sábado cualquiera, se cumplieron exactamente 200 años del natalicio de Cúchares, Francisco Arjona Herrera, quien falleciera a los 50 años de edad en Cuba a consecuencia del vómito negro.

Tampoco fue un sábado común porque dos toreros mexicanos actuaban en Europa; uno, Joselito Adame en España y otro, Sergio Flores en Francia; dado el desinterés hacia los toreros mexicanos por las empresas de esos rumbos, que dos mexicanos figuren en carteles del viejo continente, tiene su gracia.

A Sergio no se le dieron las cosas como la afición mexicana hubiera querido, la población y el coso de Vic-Fezensac son pequeños, sin embargo sale el toro auténtico ahí se realiza la suerte de varas con una pureza como ya quisieran tenerla en la propia plaza de Las Ventas.

Cúchares nació en Madrid, desde muy joven se fue a Sevilla, donde taurinamente se hizo torero; él no inventa la muleta, ese trapo nace exclusivamente para llevar el toro a la suerte matar, es Cúchares a quien se le ocurre darle otro uso, empieza a adornarse, sin imaginar que años después lo realizado con el paño fuera lo más importante de una faena, al grado de ganarle la carrera en importancia a la suerte de varas.

El mayor de los Adame, por su parte, cortó una oreja en la capital hispana, acción nada sencilla.

El premio es histórico porque dos días antes su hermano Luis David había hecho lo mismo; dos hermanos mexicanos cortando oreja en la feria de San Isidro, no es algo simple.

Nadie, absolutamente nadie, suponía que Joselito pudiera logar algo con aquel segundo toro de Alcurrucén, un manso que no valía un cacahuate; todo mundo daba por hecho que a ese huidizo no le iba hacer faena, mucho menos que le iba a cortar un auricular.

La guadaña ya se estaba preparando para cobrársela a Adame y no en España, ni más ni menos que en México.

Mientras el de Aguas correteaba a “Rondeño”, ya pensaban en decirle que había dejado ir al primero de su lote, que en la corrida anterior, la del 10 de mayo, no logró nada, que había fracasado en esta feria de San Isidro, que se hubiera tirado a matar sin muleta igual que el año pasado para obtener otra oreja pueblerina.

Para sorpresa de propios y extraños, Joselito metió en la canasta al toro y al público; en la zona de toriles le cuajó pases que nadie creía que pudiera tener el castaño, los asistentes se interesaron en la faena, los olés sonaron, le metió la espada, la petición fue mayoritaria y el juez concedió la peluda.

Adame, como decía el compositor tamaulipeco Cuco Sánchez, no es monedita de oro pa’caerles bien a todos; los de la guadaña también se sorprendieron con la faena, tuvieron que cambiar el argumento: oreja benévola, oreja protestada, oreja pueblerina, no podía faltar que no es figura, que no llena las plazas, etcétera.

Polémico o no, el premio está registrado en la ficha taurina: la quinta en Madrid; pocos mexicanos pueden presumirlo.

Quizá, no lo sé a ciencia cierta, 2018 sea la primera vez que dos hermanos mexicanos participaron como matadores en una feria de San Isidro, que ambos hayan logrado cortar oreja es una hazaña para orgullecer al toreo mexicano.

Guste o no, los resultados ahí están, los Adame se sirvieron un cucharón de Cúchares.

CRONICAS Y PERIODISMO TAURINO INDEPENDIENTE

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