Papanatismo, secretismo, despotismo y mafia en la tauromaquia moderna

Juan del Álamo, triunfador en San Isidro de 2017, ausente de las primeras ferias.JAVIER LIZÓNEFE.

Por ANTONIO LORCA.

La fiesta de los toros está enferma de papanatismo (admiración excesiva), secretismo (ausencia de transparencia), despotismo (abuso de superioridad), mafia (defensa de intereses sin escrúpulos)… (y miedo, también, mucho miedo de los toreros fuera del ruedo).

Dicho así, a bote pronto, suena como muy fuerte, y hasta poco elegante; casi como una desfachatez en estos tiempos buenistas que corren.

Pero como la opinión es libre, habrá que permitir que alguien saque los pies del tiesto y suelte una boutade a la que, ciertamente, la tauromaquia no está habituada.

Pongamos que hablamos de la fiesta de los toros en el siglo XXI; refirámonos, por ejemplo, a Sevilla, la Feria de Abril, uno de los dos ciclos taurinos más importantes del mundo. Pero hagámoslo por la cercanía en el tiempo, —los carteles se presentaron el pasado lunes—, pues lo que ocurre en este sur se mimetiza en todo el orbe taurino.

Las ferias las diseñan las figuras, que son las que de verdad mandan en la fiesta

Se anuncian, he ahí, 15 corridas de toros, confeccionadas con los mismos criterios de siempre, con abundancia de figuras que huelen a naftalina, y ganaderías tan ennoblecidas que suelen transmitir más ternura que respeto. Carteles remataos, se dice en el argot, como un justificable y vacío eufemismo de ternas acomodadas,cansadas de fracasar en tardes ya olvidadas y desesperantes a la búsqueda infructuosa de un colaborador artístico de capa negra y santas intenciones. Ni una sola novedad, ni un solo giro en el guion establecido, ni una gesta, ni una sola sorpresa… Carteles de siempre, que cada año, a la vista está, atraen a menos espectadores…

¿Alguien protesta? No, por Dios; son carteles de los que siempre han gustado en Sevilla. Carteles de arte, del ‘¡bien…! más que del ¡ole!’, de la sonrisa complaciente más que de la emoción desbordante. Pero ahí queda en el desierto la máxima de Ortega (y Gasset): “El día que la estética prevalezca sobre la épica, la fiesta se habrá acabado”. En fin, que Sevilla sufre en el caso taurino, como en tantos otros, un papanatismo preocupante.

Pregunte, pregunte lo que desee, y tenga la seguridad de que solo encontrará medias verdades. ¿Por qué no viene Paco Ureña? (valga el ejemplo), ‘porque se le ofreció una buena corrida y prefería otra’. Ah! Pero… No, no hay más explicación. Y vas y le preguntas al torero y prefiere no responder. Rumorea twiter que la clave es que le han ofrecido menos dinero que en 2016, pero mejor no volver a preguntar porque la incógnita se evanescerá sin respuesta. ¿Y la ausencia de Rafaelillo? Silencio. Se dice entre bastidores que pidió 30.000 euros por matar la corrida de Miura, y le han respondido con un lacónico ‘¡vamos, hombre…! El propio mentor de Cayetano, otro ausente, ha afirmado que a su torero le ofrecieron cuatro o cinco corridas, pero no la que él soñaba. ¿Cuáles? ¿Cuál? Nunca se sabrá.

El empresario -este o cualquier otro- no cuenta la verdad, los toreros guardan silencio, se esquivan cuestiones candentes… de modo que no te enteras de nada. Y de dinero, ni hablamos. Secreto de estado. Es de mal gusto. Y se supone que el cliente tiene derecho a saber por qué un tendido en la Maestranza cuesta un riñón. Secretismo total.

Es evidente, además, que las ferias -la de Sevilla, también- la diseñan las figuras, que son las que, de verdad, mandan en la fiesta. Pero figura no es solo el torero reconocido por la mayoría, sino aquel que está apoyado por una empresa influyente. Empresas y figuras hacen y deshacen carteles, acuden con sus toros de la mano, dejan fuera a los compañeros incómodos, —nadie pregunta a los clientes—, y defienden en exclusiva sus intereses. ¿No son muchas cuatro corridas en el abono sevillano para Roca Rey y Manzanares? Pudiera ser, pero es que el primero está apoderado por la empresa Pagés y el otro por el todopoderoso Matilla. ¡Ahora se entiende…!

Jesús Enrique Colombo es un novísimo matador de toros que el año pasado, aún novillero, fue el triunfador absoluto en Madrid y en todas las plazas en las que actuó. Pues no está ni en Castellón, ni en Valencia, ni en Sevilla. ¡Y lo apodera Juan Ruiz Palomares, el hombre que gestiona la carrera de Enrique Ponce! Caso parecido es el de Juan de Álamo, triunfador en San Isidro 2017 y ausente, también, de las primeras ferias. ¿Por qué? No se sabe. La justicia no es un valor consustancial a la fiesta de los toros.

La Feria de Sevilla es un claro ejemplo -no el único, claro- de abuso de autoridad (despotismo) de las empresas y figuras.

Todos ellos ofrecen, por cierto, una deprimente imagen; parece que actúan convencidos de que el negocio se acaba y hay que recoger las últimas migajas. Parecen hacerlo de espaldas a la modernidad, a los intereses de los clientes, con las mismas fórmulas de siempre, a pesar de las luces de alarma que indican peligro de desaparición. Desprecian al toro y a los que pasan por taquilla; por eso, escasean la bravura y la fortaleza, y cada vez luce más el cemento en las plazas. Coge el dinero y corre, parece ser el mensaje. En fin, que componen un grupo extraño -muy extraño- que tiene sentido mientras existan antitaurinos y animalistas a los que culpar de la depauperada situación de la tauromaquia.

Y unas perlas finales:

La primera:

A veces, muchas veces, hablar con una figura de toreo es tarea imposible. Pero, ¿no habíamos quedado en que hay que enseñar la tauromaquia? Y si consigues hablar, la evasiva constante es la protagonista del diálogo, lugares comunes, balones fuera… Y constatas el miedo a la sinceridad para no molestar. “Entiende, por favor, que yo no quiera entrar en esos temas”. Y te lo dice un héroe al que has visto jugarse la vida ante dos pitones como puñales, y resulta que se empequeñece cuando piensa en un empresario de medio pelo. Y te convences, claro está, de que algo no funciona.

Y la segunda:

La tradición, la maldita tradición… Esa ley no escrita, pero taladrada en las conciencias de tantos taurinos… ¡No hay nada que cambiar, porque las cosas siempre se han hecho así! Pero el mundo sigue adelante, evoluciona, cambia y exige nuevos planteamientos que no llegan.

Mientras tanto,… el papanatismo, el secretismo, el absolutismo y la mafia seguirán mandando en la tauromaquia moderna.

Publicado en El País

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José Tomás asiste al funeral del ganadero salmantino Domingo Hernández

Su Majestad “El Viti” y José Tomás.

De SOL y SOMBRA.

El ganadero de Garcigrande falleció el pasado 2 de febrero. A la misa, realizada en la iglesia de San Julián, han asistido grandes figuras de la ganadería y del toreo, como Santiago Martín ‘El Viti’, Juan Ignacio Pérez Tabernero o Antonio Barrera

El torero José Tomás ha asistido en Salamanca al funeral ofrecido en memoria del ganadero charro Domingo Hernández.

El ganadero de Garcigrande falleció el pasado 2 de febrero en Madrid, donde se encontraba en el hospital tratando de recuperarse de unos problemas de salud.

La misa, que se ofreció a las 12 horas en la iglesia de San Julián, congrego a familiares y amigos de Domingo Hernández así como a grandes figuras del mundo de los toros, como Santiago Martín ‘El Viti’, así como una infiniadad de ganaderos salmantinos.

De hecho, uno de los actos más emotivos se produjo cuando ‘El Viti’ se dirigió a Justo Hernández, hijo de Domingo, a darle el pésame personalmente. José Tomás reparó en ese detallé y se dirigió al hijo, fundiéndose con él en un afectivo abrazo.

Otras de las figuras que también asistieron fuerno Juan Ignacio Pérez Tabernero, José Ignacio Cascón, David Luguillano o Juan Diego, entre otros muchos.

Publicado en Salamanca 24 Horas

Fallece en San Luis Potosí el rejoneador Jorge Hernández Andrés

De SOL y SOMBRA.

La mañana de este viernes 16 de febrero fue encontrado muerto en su domicilio de San Luis Potosí el rejoneador Jorge Hernández Andrés de 64 años de edad, al parecer, su cuerpo fue encontrado por la empleada doméstica, quien dio parte a la policía.

Cuerpos de auxilio y seguridad se dieron cita en su domicilio al llamado de auxilio, pero la Unidad de Servicios Médicos informó que nada podía hacerse, ya que el rejoneador estaba ya sin vida, acto seguido, se esperó la llegada de personal de la Fiscalía General del Estado.

Momentos después en el lugar se desplegó el aseguramiento de la escena del crimen por parte de agentes periciales e investigadores.

Algunas versiones preliminares aseguran que aparentemente su muerte se trató de un suicidio.

Jorge Hernández Andrés fue tambien en vida un reconocido empresario, y hace algún tiempo fue dueño de la ganadería de Coronado.

Con información de Código.

Carrera como rejoneador

Jorge Hernández Andrés nació en San Luis Potosí, México, un 9 de enero de 1954.

Hizo su debut como rejoneador en 1967 toreando festivales junto a su padre Jorge Hernández Espinosa y tomó la alternativa el 16 de junio de 1974 en Ciudad Juárez, llevando como padrino a Gastón Santos, tarde en la que corto una oreja de un toro de Casablanca, pero en la que sufrió la muerte de un caballo por una cornada.

Confirmó su alternativa en la Monumental Plaza México de manos de su padre, el 16 de junio de 1979, siendo testigo en aquella ocasión Carlos Arruza hijo.

Tras 25 años de carrera su ultima actuación fue un 21 de octubre de 1999, fecha en la que le dio la alternativa a su colega Antonio Ortega en la plaza “Los Azulejos” en Atizapán de Zaragoza.

Tiempo después reapareció por única vez, para alternar con su hijo y su hermano José Antonio en la plaza Frascuelo de Cedral el 14 de agosto del 2009.

Jorge Hernández Andrés, era hijo del también rejoneador Jorge Hernández Espinosa y hermano del rejoneador José Antonio Hernández Andrés, así como padre del rejoneador en activo Jorge Hernández Gárate.

Descanse en Paz y desde aquí enviamos nuestras condolencias a toda su familia y amigos.

Twitter @Twittaurino

Tendido 7: ¡Vaya!… ¿Cuánta contrariedad? ¿Qué disgusto?

Foto Joselito Adame Twitter.

Por Xavier Toscano G. de Quevedo.

En el festejo que se dio en nuestra ciudad el domingo anterior, creo que tendré que nombrarlo como “festejo taurino” —porque no diré qué fue una corrida de toros— vivimos por enésima ocasión la tragedia que viene ensombreciendo y sepultando a nuestra mágica y emblemática Fiesta Brava, ya que una vez más, su “Majestad El Toro Bravo”, NO estuvo presente.

¡El Toro Bravo, El Toro Bravo! qué fantástico es pensar en él. Es por ello, que cuando en alguna plática entre “amigos”, me preguntan cuál es el animal que más me agrada e interesa, siempre he confesado sin titubear “El Toro Bravo” —bueno, además de los caballos— pero sin lugar a dudas, su majestad el toro bravo, sobre todos los demás animales de la creación, que cada uno de ellos, son ya de por sí, una obra extraordinaria de la omnipotencia de Dios.

El Toro Bravo, aunque para muchas personas les resulte desconocido —quizás por ello ataquen sin fundamentos a nuestra fiesta— es dueño de unas características propias y muy particulares que lo separan diametralmente de los demás bovinos existentes. Los eruditos de la zoología, clasificaron a su predecesor como Bos Taurus Primigenius, que era un animal corpulento, provisto de largas y puntiagudas astas, —factor determinante de su fenotipo— cuya característica etológica era su comportamiento agresivo, y que en una época remota, pobló un extenso territorio de Europa Central.

A través de los tiempos fue paulatinamente desapareciendo —al igual que otras muchas especies— de los montes y planicies europeas, hasta ver reducida su área a la franja boscosa de Navarra y Aragón, en donde fueron de nuevo localizados por los habitantes de estas zonas de España. Gracias a éste fortuito y feliz encuentro, debemos el origen, la razón y el motivo del nacimiento de nuestro mágico y sublime espectáculo.

Sin él, su Majestad El Toro Bravo —nunca me cansaré de decirlo— no podría haber existido y jamás se hubiera dado. Es por él, por su casta, su bravura y su raza, que se le denomina Fiesta Brava, Fiesta del Toro y los recintos donde ésta se lleva a cabo, se les bautizó como “Plaza de TOROS”.

Es él, el eje central del espectáculo, y los toreros lo saben, aunque ellos se convertirían en los héroes de los públicos, sí, pero ¿sin la presencia del toro, existirían?

Durante siglos, en todos los carteles y pancartas, siempre se anunciaba primero y antes que nadie el nombre de la ganadería de la cual procedían las reses que habrían de lidiarse. Inclusive en la “época de oro” con auténticas figuras como Belmonte, Joselito, Rafael “El Gallo”, Gaona, Armillita, Manolete, Garza, Silverio, etc. Siempre primero las dehesas que proveerían a su majestad el toro.

Ahora, desafortunadamente en nuestro país la situación es diferente, ya que aquí se anuncian primero a los actuantes, y hasta el final con letras más pequeñas la procedencia del ganado —ojo, que no escribí la palabra toros bravos— y esto, con la anuencia sumisa de un gran sector de productores de reses para los festejos.

Este escenario es inexplicable, pero muy probablemente es el origen de la fragilidad e inestabilidad por la que atraviesa la fiesta en nuestro país, ya que muchos ganaderos tristemente y sin medir las consecuencias de su proceder, se han sometido a los caprichos y voluntades de los actuantes —principalmente a la figuras de ultramar— quienes exigen una reses que ya en nada se asemejan al verdadero toro bravo, es decir, sin presencia —¿edad?— y mucho menos bravura, por lo cual la sosería y el descastamiento se mueve insolentemente en todas las plazas de nuestro México.

Pero todo nos hace indicar que a ésta nefasta situación el público actual le da poca importancia y que asisten a los festejos con una visión poco precisa o disminuida de lo que realmente deberían exigir en un espectáculo que se caracteriza —cuando es verídico y está presente EL TORO— por su dignidad y grandeza. El triunfalismo efímero e intrascendente nunca ha dejado huella. “Ah, salida a hombros de Joselito, en contraparte, marcha apresurada del ‘Juli’ mostrando contrariedad y disgusto”. ¡Va!

¡La bravura se está extinguiendo! La “novedosa” fiesta, tediosa e insoportable, ha llevado a la ruina a un espectáculo ancestral que fue por siglos el orgullo de muchas generaciones que veían en ella reflejada la grandeza de sus pueblos. Hoy precisa forzosamente de un cambio radical hacia lo que es la verdad dentro de las plazas, y ésta se obtendrá exclusivamente, cuando aparezca de nuevo en los ruedos, el eje central y único de ésta fiesta: su Majestad El Toro Bravo.

Publicado en El Informador.

“Hubo una figura que se lo estuvo pensando y se estará arrepintiendo ahora de no haber aceptado la propuesta”

De SOL y SOMBRA.

A escasos días de que se celebre la Feria de Invierno en el Palacio Vistalegre, el promotor del ciclo madrileño pasó por El Albero de COPE. Alberto García mostró su optimismo al explicar que “a estas alturas ya hemos superado el número de entradas vendidas respecto a estos dos años anteriores”.

El gestor aragonés vaticinaba que “va a tener un gran ambiente en la corrida de toros y sorprendentemente está habiendo mucho respaldo a la novillada. La gente está sensibilizada con el futuro de la Fiesta”.

Tras una novillada en la Feria de Invierno de 2016, el pasado año el abono quedó reducido a la corrida de toros. Sin embargo, Tauroemoción ha apostado por recuperar el festejo menor para cerrar la feria el domingo. “Es fundamental, hay que apostar por las novilladas”, continuó relatando Alberto García en El Albero.

En este festejo hará su debut con picadores la novillera cordobesa Rocío Romero, cuya carrera ha comenzado a gestionar Alberto García. El empresario reconoció que está “muy ilusionados con Rocío porque pensamos que está en nuestras manos una perla que puede marcar una página brillante en la tauromaquia”.

“Nos quejamos que en muchas ferias se quitan las novilladas y nosotros hemos apostado por recuperarla”
Una confianza que viene dada después de que “grandes taurinos me hayan dicho que tiene un corte que nunca se lo habían visto a una mujer en el ruedo. Además, es positivo que para la Fiesta haya una mujer que sea capaz de competir con otros toreros en las ferias”.

Por último, Alberto García habló de la confección del cartel de la corrida de Victorino Martín y su ofrecimiento a varias figuras. “El cartel ha quedado perfecto tal y como pretendíamos tanto Victorino como nosotros. Queriamos premiar a los toreros que habían estado bien con estos toros el año pasado. Aunque también pensamos que una figura le hubiese dado una importancia aun mayor a este acontecimiento. Hubo una figura que se lo estuvo pensando hasta última hora. Con el acontecimiento que se ha creado, alguna figura se estará arrepintiendo ahora de no haber aceptado la propuesta”, finalizó el empresario.

Publicado en COPE

¿LA FIESTA DIFUNTA? ¡NARANJAS! Por El Bardo de la Taurina

Por la edad de los candidatos que aspiran a meterle mano al país y a la CDMX dudo que estén al tanto, aunque deberían, de lo que significa pa’ la ciudad la Plaza México que es la más grande del mundo, por la que han pasado los toreros de reconocimiento mundial, a ella acudían los mandatarios pa’ presumirle a sus homólogos extranjeros lo que esta ciudad tiene en materia de arte interactiva, las autoridades estaban vigilantes de que el reglamento se cumpliera, el sector turismo volteaba a la fiesta dado que uno de los atractivos de los turistas era visitar la plaza, era tal la afluencia de personas que el gobierno proporcionaba motociclistas pa’ que los toreros pudiesen acceder a la plaza, los centros de convivencia adyacentes estaban repletos, hoy solo queda uno de los macros.

La pregunta ¿Por qué a los gobernantes les dejo de interesar la plaza?, pues porque cuando los empresarios que vienen desde décadas atrás la fueron desinflando al bajarle al control de calidad, hasta ya no ser un punto masivo de atracción, les valió cacahuate a los políticos, cuidar a los ciudadanos en el sentido de que el dinero que desembolsan por un boleto les sea justificable en la medida que se les brinde lo que les prometen, y además esto no debe quedar en promesa, al cliente se le debe mostrar con imágenes por lo que va a pagar, por ello debe de ser obligatorio que las fotografías de los toros se den a conocer desde el momento en que los boletos salen a la venta, pues una corrida de toros no es, las vaquitas sorpresa de la lotería, y por supuesto que lo que se va a ver lidiar, deben de ser toros con edad, trapío, bravura, peso real e intactos de sus cornamentas, esto autoridades jamás se va a dar si no hacen obligatorios los exámenes post-mortem a los animales, lo que no tiene vuelta de hoja pues de no hacerlo, el público jamás va a regresar al graderío al que abandonaron entre otras causas porque ahora se lidian reses alternadas que denigran la fiesta.

En unos días los candidatos estarán en campaña y no le deberán de rehuir abordar el tema taurino, por lo que reitero significa la Plaza México en la ciudad, en el arte y también en lo que a ellos les interesa ¡los votos! que en confluencia son cientos de miles, y no irse con la finta de que porque la gente no asiste a la plaza por una desavenencia con la empresa, la Fiesta Brava es difunta, ¡Naranjas!… pero aceptemos que tampoco está jugosa y eso será un avance pa’ su rehabilitación.

Ramón Valencia: “Los monopolios no conducen a nada bueno”

El gerente de la empresa Pagés habló en COPE.es de los carteles de Sevilla y la situación actual de la Fiesta.

Redacción Toros @alberocope

Sevilla ya tiene carteles y el empresario de la Real Maestranza pasó esta semana por El Albero para analizar la temporada 2018 en el coso de El Baratillo. Las combinaciones del Domingo de Resurrección, Feria de Abril, novilladas de abono y la Feria de San Miguel son definitivas y como siempre, dan para mucho análisis y debate.

Ramón Valencia se mostró de primeras “contento” por la confección final de estos carteles. Pero también matizó en COPE que “lógicamente hay alguna ausencia de algunas figuras que no están muy a mi pesar. Pero en términos generales estamos bastante contentos y son unos carteles positivos para la afición”.

Si hay una palabra que se ha repetido como un mantra desde la empresa Pagés para definir las combiciones de esta temporada, esa es “equilibrio”. “Creo que esa palabra define muy bien los carteles”, continuó explicando Ramón Valencia. “Se suelen hacer ferias con seis o siete carteles rematados y este año lo hemos conseguido. La cobertura que le hemos dado a los toreros sevillanos no es por un matiz localista, es que se han ganado el sitio y aquí están”.

Tras la presentación de carteles, ahora el objetivo de la empresa Pagés será, un año más, conseguir recuperar el número de abonados anterior a la crisis. Por ello, Ramón Valencia reconoció que “setecientos y ochocientos abonos, como pensamos el año pasado, es lo que esperamos subir. La situación económica ha mejorado y sería una cifra a considerar”.

“La labor de todo empresario es que los carteles sean del gusto de la afición y que ésta llene la plaza”

Morante será ausencia en la Feria de Abril pero Sevilla lo disfrutará por partida doble en la septembrina Feria de San Miguel. “Que Morante no esté en la Feria de Abril ha sido porque ha querido empezar su temporada más tarde. Es una decisión personal y es muy respetable. Pero hay que alabar su esfuerzo de torear dos tardes en San Miguel porque potencia mucho esa feria”.

Quien no estará una temporada más en Sevilla es José Tomás. “Hubo con él contactos como todos los años”, explicó el empresario en COPE. “Tengo la costumbre de llamarle todos los años. Este año lo hice antes de Navidad. Su apoderado me dijo que iban para México y que a la vuelta le llamase. Después nos dijeron que no habían planificado aún la temporada y que pasaba otro año más de Sevilla”.

Diego Ventura, Paco Ureña o Cayetano son las ausencias más destacadas de este año en Sevilla. “Este es un abono largo pero todo el mundo no cabe y tenemos que contar con ello desafortunamente”, relató con realismo el empresario hispalense. “Diego Ventura se autoexcluyó el año pasado cuando hizo esas declaraciones y es de respetar. Después ha pedido una corrida mixta y esta empresa no ve esas corridas mixtas. A Ureña le ofrecimos varias ganaderías y se ha quedado fuera por decisión personal. Con Cayetano, que en Sevilla tiene un tirón especial, le ofrecimos tres o cuatro encastes y él consideraba que debía matar otros encastes y ha decidido no venir. Con todos se ha hablado y si no están no será por culpa de la empresa”.

“A mí también que me gustaría que el abono sevillano pudiese admitir más corridas toristas, pero ya lo hemos probado y cuesta trabajo”

El elenco ganadero elegido también dio para el debate. Sólo Victorino Martín y Miura se salen del predominante encaste Domecq en sus distintas versiones. “Aquí tenemos trece corridas de toros. Cuando el abono duraba más, con una Feria de Abril de más de dos semanas, teníamos cuatro o cinco días con otros encastes y no tuvimos el respaldo de la afición para poder mantenerlos. En Madrid, donde tienen treinta días de toros, pueden permitirse una semana torista. Pero aquí cuesta más trabajo ese tema y lo tenemos cubierto con Victorino y Miura hoy por hoy”, explicó el gerente de Pagés.

Más allá de la temporada sevillana, Ramón Valencia también explicó en El Albero su acuerdo de colaboración con Simón Casas y se refirió a esa frase tan comentada que argumentaron ambos en su escueto comunicado enviado a las redacciones taurinas en la que explicaban que el motivo de su colaboración era “potenciar todos los vectores de desarrollo de la Tauromaquia priorizando el fomento de la calidad y la protección de los nuevos valores”.

“La frase es corta pero concisa. Soy bastante amigo de Simón y él mío desde hace años. Ha llegado un momento en el que hemos considerado que las dos plazas más importantes, Madrid y Sevilla, deben tener un diálogo más permanente y constante para potenciar la Fiesta, analizarla, apostar por los jóvenes, las novilladas y analizar en definitiva el estado de la Fiesta. La colaboración existe pero sin vincular ambas empresas. Intercambiando ideas, que es muy bueno. Creo que los resultados se verán con el tiempo, el año que viene o el siguiente. Este es el objetivo, no hay otro. No se le puede dar más vueltas a lo que es muy sencillo”.

“La colaboración con Simón Casas no pretende ser un monopolio. Si uno ve los carteles de Valencia o Sevilla se puede comprobar. Los monopolios no conducen a nada bueno”

Por último, Ramón Valencia también abordó la situación actual del empresariado taurino y los últimos movimientos de ANOET ante varios pliegos de condiciones que regirán concursos de adjudicación de plazas como Zaragoza o El Puerto de Santa María. “En este invierno han salido varios pliegos que hemos analizado y hemos considerado que son inviables. Esto le hace mucho daño a la Fiesta. Queremos que las administraciones cada vez que saquen a concurso una plaza, tengan un contacto con los empresasarios para contrastar opiniones. Al mundo del toro se le puede asfixiar de muchas maneras, y una de ellas haciendo pliegos inasumibles. ANOET está siendo cada vez más consciente de ello y de ahí que estemos más cohesionados. Habría que hablar de las novilladas, de sus costes… todo eso poco a poco habrá que ir consiguiéndolo”, concluyó Ramón Valencia.

Solo para Villamelones: Se cierra un ciclo y es saludable recapitular

Por Manuel Naredo.

Siempre que se cierra un ciclo es saludable recapitular sobre él, darle una vuelta a lo vivido con la intención de aprender de los errores, analizar lo hecho con el propósito de mejorar en la siguiente ronda. Incluso hay quienes le llaman “autopsia” a este proceso de revisión, a la conclusión de cualquier proyecto, en franca alusión al análisis que se practica a los cadáveres para determinar las causas del previo fallecimiento.

Es justo lo que todos deberíamos hacer, y principalmente los directamente involucrados, luego de la conclusión de la tan controvertida temporada grande de la plaza de toros México, con colofón de indulto y común denominador de una notable ausencia de aficionados en sus impresionantes tendidos.

Efectivamente, el cerrojazo de la temporada viene aparejado de un agrio sabor en el ambiente, de un reproche no contenido contra quienes tienen a su responsabilidad la empresa de la plaza, hacia los diestros que se repiten, sin aparentes méritos, en los carteles, y hacia ciertos toreros que, se dice, imponen ganaderías, toros chicos y alternantes al gusto. Hay, nadie lo puede negar, una latente nota reprobatoria de parte de los aficionados de cepa, que siguen sin encontrar en la México razones para considerarla, con justicia, la catedral nacional del toreo.

Y hay también cierta exageración en la crítica al considerar a la temporada recién concluida como el momento más negativo de la historia de una plaza que, otrora, fue considerada la más seria del país. Al respecto no hay que exagerar, porque si bien es cierto que las cosas no se dieron de la mejor manera, la situación no ha estado en los niveles de desastre a los que se llevó al “embudo de Insurgentes” hace algunos ciclos, con la anterior administración del coso.

En el análisis, contaminado, no sin razón, por el enojo, se dirigen las baterías de la indignación a la empresa, que insiste en los mismos toreros y ganaderías; a los Adame, principalmente a Joselito, por auto considerarse primera figura; al Juli, por imponer “teofilitos” y decidir lo que las reglas de la Fiesta dejan a la suerte; y hasta a Sergio Flores, por prestarse a lidiar lo que lidió.

Razonando la situación, sin embargo, haciendo ese necesario análisis, esa autopsia al cadáver aún caliente de la temporada capitalina, creo que las flechas salidas del arco iracundo del aficionado taurino deben tener un principal receptor: la autoridad, que en este ciclo, como en otros, simplemente no ha existido. Esa autoridad que debe radicar en la Delegación Benito Juárez de la Ciudad de México, cuyo titular es el señor Christian Von Roehrich de la Isla, y quien nombra a los diferentes jueces de plaza que deben hacer respetar el reglamento taurino vigente.

No es de extrañar que los empresarios tiren, cual cabra al monte, tras el negocio; que las llamadas figuras decidan imponer condiciones, que los mejor posicionados se repitan en los carteles, que las componendas se reproduzcan, que los ganaderos apuesten por los toros que mejor le vayan a los punteros, y por desgracia, que un Juez de Plaza, o varios como es el caso, se alineen por la derecha para evitarse problemas con quienes manejan la Fiesta en este país, y también con las mayorías que piden en exceso, sobre todo cuando saben que no cuentan con el mínimo respaldo en caso de una problema mayor.

Y es que casi todos los males del espectáculo taurino, ésos que laceran a la Plaza México y disgustan a los aficionados de cepa, pueden evitarse con autoridad, con auténtica autoridad: los toros sin presencia ni edad, las imposiciones, las malas y viciadas prácticas, la dadivosidad en los premios…

Mi opinión pues es que no debiéramos gastar municiones tras la inocente idea de un cambio entre quienes hacen hoy la Fiesta, concretamente en la monumental México. ¿Por qué habrían de cambiar un estilo en el que se sienten tan a gusto? Lo que hay que lograr es la presencia de una auténtica y sólida autoridad que haga cumplir la norma. Suena fácil, pero es muy difícil. Ahí vienen nuevas autoridades delegacionales, que se estrenarán en la próxima temporada grande; en ellas debe centrarse la exigencia.

Publicado en el Diario de Querétaro

CRONICAS Y PERIODISMO TAURINO INDEPENDIENTE

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