Sevilla: Entrega total de Garrido

De SOL y SOMBRA.

En una corrida larga que duro tres horas y resultó pesada en su

Sus alternantes Juan Bautista y López Simón decepcionaron; siendo silenciados en sus respectivos lotes.

Con alrededor de media entrada, se lidiaron toros El Pilar, cuarto y quinto como sobreros, de desigual presentación y juego. Juan Bautista, silencio y silencio; López Simón, silencio y silencio; José Garrido, vuelta al ruedo tras petición de oreja y oreja.

En cuadrillas, saludaron los banderilleros Yelco Álvarez y Jesús Arruga en el segundo toro; Antonio Chacón en el tercero; y Vicente Osuna en el quinto, cogido sin consecuencias en el primer par.

Twitter @Twittaurino

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Opinión: El indulto…

Por Ignacio Ruiz Quintano – Abc.

Julián López indultó un toro de granja en Sevilla de nombre, oh, justicia poética, “Orgullito”, que suena a los Quintero, papás de “Malvaloca”.

–Es muy hermoso crear… –acostumbraba decir Joaquín, el hermano de Serafín–. Se siente uno Dios…

Lo hermoso, hoy, es indultar: el público se siente Dios, y el torero se ahorra matar. Adiós a la “espá” en los toros, que es como el adiós en el flamenco a la cañita del compás, que dijo Ramón Montoya.

La sensibilidad es cuestión de fechas. Doña María Cristina se ganó el apodo popular de “Doña Virtudes” al indultar al general Villacampa, sublevado en Madrid: la Reina quería, pero los ministros no, y Sagasta se valió de un error (adrede) de su “María Soraya”, Cañamaque, para concederle el capricho a la Reina Regente.

Para indultar un toro de granja en Sevilla (“Orgullito” es un toro de granja por diferenciarlo del toro de lidia, que sería “Cazarrata”) hay que rebuscar en el “Diccionario Razonado” de don Joaquín Escriche, para quien toda gracia es una derogación de la ley: si la gracia es justa, la ley es mala; pero si la ley es buena, la gracia es un atentado, pues el rigor siempre resultará menos funesto que la clemencia.

La faena de López viene en San Pablo a los romanos: “Pero donde abundó el pecado, sobreabundó la gracia”. Mas en Madrid hace ilusión que el hijo de uno de sus barrios con más arte, San Blas, desaloje a Curro de la Maestranza; es como ver al japonés Horikoshi desalojar de Casa Anselma a Manolo Caracol. Aquí ya nadie recuerda que Palomo cortó un rabo en Las Ventas, para inspiración del añorado Cañabate:

–¡El rabo! ¡El rabo! El presidente se apresura a concederlo. ¿Por qué no, si la gente está muy contenta? ¿Qué significa un rabo? Cuatro pelos mal contados.

La tauromaquia está como España. El indulto de Sevilla anuncia una amnistía en Madrid. En la esfera del reloj, dice Pemán, hay siempre 5 minutos para lo revolucionario y destructor.

–Pero le quedan siempre 55 minutos a la tradición.

SEVILLA. “Una noble corrida de Cuvillo”

Reabierto el debate sobre el toro de Sevilla, cuatro y casi cinco ejemplares dan la razón a sus partidarios. Dos orejas muy generosas para Manzanares. Festejo solo discreto.

Por Barquerito.

Martes, 17 de abril de 2018. Sevilla. 9ª de abono. 9.500 almas. Primaveral. Dos horas y veinte minutos de función. Seis toros de Núñez del Cuvillo. Castella, silencio tras un aviso y saludos tras un aviso. Manzanares, dos orejas y saludos. Talavante, una oreja y silencio. Dos pares notables de José Chacón al primero

LA CORRIDA DE Cuvillo, muy astifina, fue dechado de nobleza. Con una excepción, la del sexto toro, negro berrendo, de familia muy distinta a las de los cinco previos. Tampoco es que el del cierre fuera toro pérfido ni artero, porque en la ganadería de Cuvillo no los hay, pero se soltó de una primera vara que cobró empujando a favor de querencia, cobró un segundo puyazo trasero -y lo acusó, cabezazos sueltos- y reculó en banderillas. Valentín Luján perdió pie al salir del tercer par -probablemente un patinazo en la raya de cal- y el toro se volvió a buscarlo en el suelo. Ni al quite a tiempo de Manzanares obedeció el toro al tener la presa tan a mano. Pero no pasó nada.

Tampoco cuando Talavante salió prendido y volteado de la estocada con que tumbó al tercero de la tarde. No solo la paliza, sino el batacazo. Sentado en el estribo, asistido por muchos, Talavante tardó en reponerse y se asustó la gente. Fue solo el susto. Talavante llevaría el recuerdo del percance y pasó de puntillas, o a la defensiva, con el berrendo. Ni intención de gobernar al toro ni de meterse con él. Era el último de los seis que mataba en el abono de Sevilla. En tres de las cuatro últimas corridas en puntas estuvo anunciado: el sábado, el lunes y el martes. Sesión continua. Una idea contraproducente.

Lo más redondo que hizo Talavante esta vez fue un quite por delantales en los medios al segundo de la tarde, el de mejor nota de todos. El tercero estuvo a punto de desarmarlo en el recibo de capa. Tan despegados fueron los lances de saludo. No lo más redondo, pero sí lo más brillante fue la decisión de irse a los medios de partida con ese tercer toro, que cabeceó y se escupió en varas, pero galopó con ganas en banderillas. Trujillo le puso dos pares soberbios y de pronto pareció el toro claro y pronto. La apertura de faena con largos muletazos genuflexos y su coda fue promesa de trabajo mayor. Solo la promesa porque, de más a menos, la deriva abundó en el conformismo de fondo y en cosas para la galería: los desplantes, los muletazos rehilados, los pases mirando al tendido, los cites frontales muy impostados, una arrucina ligada con un molinete. La banda, en tarde gratuita y regalosa, puso música de fondo.

También la primera faena de Manzanares se vio regalada de los músicos antes de los diez viajes, ninguno de mayor cuantía. Un pasodoble tan torero como el “Cielo andaluz”, de Pascual Marquina, tenido por predilecto del torero. No solo la afinada orquesta de Tristán, que no paró y hasta resultó invasiva por su falta de medida. El toro, de tranco suave y seguro, la fuerza precisa, candentito y cadencioso -de nombre, Encendido-, fue música también. Espaciada en seis o siete tandas de logros desiguales, pero jaleada como acontecimiento por una mayoría y sin votos en contra, la faena tuvo por remate una estocada en la suerte natural. Manzanares recibió al toro sin aliviarse, pero la espada cayó trasera. Tardó mucho en doblar el toro, que se salió de rayas afuera en larga agonía. Esa muerte -la boca cerrada, como prefieren los toristas- levantó un clamor en ola. El clamor se hizo tan contagioso que hasta el mismo presidente sucumbió: dos orejas. No a la vez.

De manera que, echando cuentas, a Manzanares le bastaba con una más del quinto de corrida para abrir la Puerta del Príncipe famosa. Estaba de dulce la gente. El palco, también. Y no menos el toro, de manos leves y pantanosas, el carburador algo gripado y la misma nobleza del común de la corrida. Manzanares lo libró en el recibo con una larga cambiada de rodillas en tablas, pero el toro tardó en ser fijado a pesar de una molienda notoria de capotazos estériles. Morosa hasta la exageración, sembrada de tiempos muertos sin cuento, la faena se convirtió en parodia del toreo despacioso. De abajo arriba, de uno en uno, muchos paseos. Media atravesada y un descabello.

El primero de Castella, brusco al principio, se apagó después de enganchar mucho la muleta. Castella estuvo fino con el capote -templados lances rodilla en tierra-, pero se puso trabajoso solo después de haber arrancado faena con una estimable tanda de ayudados por alto del repertorio mexicano, a suerte cargada. No lo vio con la espada. Tampoco en el segundo turno con un cuarto que se paró y se quedó a mitad de suerte hasta dos veces. Sin rechistar. La carga de nobleza. Sin inmutarse Castella, que se sintió obligado a seguir y seguir. Se llevaba un botín de tres orejas a mitad de corrida. La tómbola.

Publicado en Torodos.com

Sevilla: De la espada de Manzanares y la izquierda de Talavante

Plaza de la Real Maestranza. Octava corrida. Lleno. Toros de NÚÑEZ DELCUVILLO (5), bien presentados, dos con mucha clase, 2º y 3º, bajos de casta y de pobre juego en varas. SEBASTIÁN CASTELLA (4), de azul marino y oro. Dos pinchazos y bajonazo trasero. Un aviso (silencio). Dos pinchazos y estocada trasera. Un aviso (saludos). JOSÉ MARÍA MANZANARES (7), de grana y oro. Estocada (dos orejas). Pinchazo hondo y descabello (saludos). ALEJANDRO TALAVANTE (6), de negro y oro. Estocada corta (una oreja). Dos pinchazos, media estocada, seis descabellos. Un aviso (silencio).

Por Carlos Ilián.

Después del desmadre y el triunfalismo desatado del día anterior ayer se volvió a la normalidad, aunque Manzanares anduvo coqueteando con la Puerta del Príncipe pero el quinto toro se defendió aunque José Maria, a pesar de todo cuajó algún natural suelto y una tanda de redondos indiscutibles. Si llega a meter la espada como en el segundo corta la oreja y se va en hombros.

Y es que en su primero, después de una faena medida y en la que el de Alicante nos enseñó su versión buena, sin aliviarse ni meterse en el cuello o abusar de la insoportable noria, Manzanares hizo la suerte de recibir de forma soberbia. Esa espada es de época. No le voy a dejar de elogiar la cadencia y la hondura de sus mejores muletazos al buen cuvillo, el mejor de una corrida mediocre.

A la espada de Manzanares hay que añadirle, como protagonista de la tarde, la mano izquierda de Alejandro Talavante. La echábamos de menos en esta feria que esta siendo muy pobre para el torero extremeño. Pero ayer nos dejó dos series de naturales que recitó con la hondura y la pureza del toreo más indiscutible; cada muletazo era una sinfonía. Se la jugó al entrar a matar para marrar esa oreja que nadie discutió.

Sebastián Castella alargó sin sentido una faena de trallazos al primero, un cuvillo descastadísimo y en el cuarto, que se desfondó, se jusatificó metido entre los pitones del toro moribundo.

Publicado en Marca

Sevilla: El Juli sortea el lote de su vida

Por Ignacio SM.

Foto: Tertulia Taurina Twitter.

Como sé que lo primero que quieren ustedes saber es si estamos de acuerdo con el indulto, lo diremos rápido: depende. Y soy de los aficionados que piensan que el indulto es un premio excepcional para un toro excepcional en TODOS los tercios. De los que debieran de darse dos o tres al año, y no los “tropetecientos” actuales. En este sentido no estoy de acuerdo. Por otra parte, tenemos la corriente triunfalista de los que creen que cada tarde tiene que haber triunfos, y mientras más mejor. Que cinco orejas y un indulto llenarán la plaza los próximos días por las expectativas de los asistentes de volver a ver algo grande. Si a esto unimos la corriente de pensamiento acomplejado, que argumenta que, para contrarrestar a los animalistas, nosotros somos tan bueno que perdonamos la vida todos los toros que se la merecen, comprenderán ustedes que los indultos abunden. Pero el indulto este de “Orgullito” ha tenido un componente esencial, el público, influenciado por los argumentos expuestos, la ha pedido mayoritariamente, y

La corrida de Garcigrande ha dado un gran juego, y El Juli ha sorteado un lote extraordinario. A su primero, todo lo que le faltaba de cara lo tenía de calidad y de nobleza. Obediente durante la faena de muleta y con duración, como si estuviera con el carretón. Cuando a la embestida de un toro le falta emoción, esta la debe de poner el torero, y a la faena de El Juli le faltó alma. A pesar de ello y después de una estocada, le dieron las dos orejas. Su segundo no dijo nada en los primeros tercios, de hecho, ElJuli ni lo toreó de capa. A la salida del último puyazo en la paletilla, el banderillero lo llevó de largo y el torero sí lo tereó a la verónica. Ahí creo que lo vio, y lo brindó al público. En la muleta fue el toro soñado, con clase, calidad, recorrido, ritmo y duración. El Juli se hizo una faena de ensueño, obligándole a cambiar de ritmo y de dirección como y cuando quiso. Una faena como supongo que habría soñado hacer en Sevilla. Ahí queda eso, cuatro orejas, Puerta del Príncipe y triunfador de la Feria.

El lote de Ponce también fue bueno, más exigente, pero de orejas. Al torero se le vio con ganas de agradar, pero su primero lo trasteó muy despegado, sin ajustarse y en diagonal. La faena a su segundo fue más más limpia, aunque tampoco es que toreara muy ajustado, aun así, y a remolque del triunfalismo comentado cortó una oreja.

Talavante, muy desganado, tiró por la calle de en medio a la primera dificultad del tercero, y lo intentó con el encastado sexto, pero con muy poca convicción. Así no se puede venir a Sevilla.

Publicado en blogs.sevilla.abc.es

Feria de Sevilla: Triunfalismo desatado en la Maestranza

El Juli, Puerta del Príncipe y Orgullito, indultado:

Por Carlos Ilián.

Triunfalismo desatado en la Maestranza, en una de esas tardes de las que en esta plaza puede más la pasión que la mesura. Al final de la corrida El Juli salió en hombros por la Puerta del Príncipe después de cortar cuatro orejas, las dos últimas, simbólicas, después del indulto de Orgullito, de Garcigrande.

Hace dos años se indultó aquí otro toro, Cobradiezmos de Victorino Martín. El contraste entre ambos indultos está en la casta y bravura de aquel toro y en la extrema dulzura y duración de Orgullito, que no fue un toro bravo ni encastado, hasta escarbó al final de la faena, pero El Juli, supo exprimir hasta la última embestida y lograr el indulto. Honraba a su ganadería insignia.

Y es que a El Juli le salió todo, desde la suerte en el sorteo con dos toros para disfrutar. Ambos, hay que decirlo, de defensas impropias de una plaza de máxima categoría pero igualmente buenos para el torero. ElJuli se dosificó, estuvo muy templado y poderoso en los redondos y naturales, también hizo la noria, tan efectista como tramposa y a la vez utilizó los circulares y cambios de mano infalibles. Estoconazo en los bajos en uno e indulto en el otro. Y Puerta del Príncipe. Su mejor tarde en Sevilla.

Enrique Ponce hizo el papel de espectador del triunfo de El Juli, aunque cortó una orejita barata al cuarto, mansote, al que le endilgó su receta de templar mansos.

Talavante, con el peor lote, estuvo a la altura, es decir se inhibió en ambos y tiró la toalla, sin plantar ni un ápice de batalla al triunfador de la tarde.

Plaza de la Real Maestranza. Séptima corrida. Lleno. Toros de GARCIGRANDE/HERNÁNDEZ (7), pobres de defensas, desiguales de juego pero dos toros le suben la nota a la corrida, especialmente el 5º, Orgullito, indultado por su extrema dulzura y duración, pero no por su bravura.

ENRIQUE PONCE (5), de burdeos y oro. Pinchazo hondo y seis descabellos (silencio). Bajonazo (una oreja).

EL JULI (8), de mercurio y oro. Estocada caída (dos orejas). Dos orejas simbólicas en el toro indultado.

ALEJANDRO TALAVANTE (2), de negro y azabache. Pinchazo y estocada corta tendida (silencio). Cuatro pinchazos, media estocada y dos descabellos. Un aviso (silencio).

Publicado en Marca

Feria de Abril: “Orgullito” no debió ser indultado…

Indulto de un ‘garcigrande’ y apoteosis de El Juli:

El torero madrileño cortó cuatro orejas y salió por quinta vez por la Puerta del Príncipe.

Por Antonio Lorca.

La plaza de la Maestranza ha vuelto a vivir el inmenso gozo del indulto de un toro. Los tendidos rebosaron alegría, felicidad y emoción, pues eso implica que un animal se gane la vida en el ruedo. Y la tarde fue apoteósica para El Juli, que desplegó un derroche de poderío, técnica y buen gusto, y alcanzó el merecido triunfo de la Puerta del Príncipe, la quinta de su carrera.

Aplacados los ánimos tras el éxtasis vivido en los tendidos, la pregunta surge sola: ¿Qué hizo Orgullito, número 35, negro listón, de 528 kilos, de la ganadería de Garcigrande, para que el presidente sacara el pañuelo naranja?

Pues Orgullito fue un magnífico toro moderno, muy justo de trapío, que acudió inicialmente al capote sin codicia, hizo una muy desigual pelea en varas (en el primer puyazo empujó con un solo pitón y solo recibió un picotacito en el segundo), embistió con largura en un buen quite por verónicas de El Juli, y se descubrió en la muleta como un toro con clase extraordinaria, profundidad, repetición, humillación y fijeza; y algo más: fue de menos a más, y acabó tras una muy larga faena con embestidas más profundas y emocionantes. En fin, un grandísimo toro para la muleta que se encontró, además, con un torero en plenitud y entre ambos amasaron una faena que encandiló al público y al presidente.

Orgullito no debió ser indultado porque no demostró su bravura en el caballo; pero como el primer tercio está en vías de desaparición, nadie (ni la autoridad, y eso es lo peor) lo tiene ya en cuenta. Es más, podría decirse que se acaba de firmar la sentencia de su desaparición tras el indulto del toro de Garcigrande. Fue un toro de vuelta al ruedo.

¿Y El Juli? Es un torero poderoso, que domina como pocos el oficio y la técnica del toreo. Se amoldó a la perfección a las condiciones del toro, mecánico y despegado su toreo en el inicio de la faena de muleta, y cada vez más ligado y profundo a medida que el animal se rompió en su exquisita calidad. Una faena esencialmente con la mano derecha, en tandas largas, al hilo del pitón casi siempre, pero henchidas de aroma. Solo un intento por vanos naturales y un doble circular que provocó el entusiasmo. Unos ayudados finales, con Orgullito alegre y codicioso aún, convencieron al presidente. Momentos antes, un quite a la verónica, de tres capotazos hondos y una buena media preludiaron el éxito posterior. Conclusión: Orgullito fue un toro nobilílismo, pero no combativo, exigente, poderoso y encastado. Ese animal ya no se lleva.

He ahí la razón fundamental por la que las figuras actuales exigen este tipo de toro, ideal, también, para los públicos generosos.

El Juli había cortado otras dos orejas a su primero, anovillado animal, nobilísimo, un corderito, al que El Juli toreó con oficio, pero sin intensidad ni emoción. Es verdad, no obstante, que lo veroniqueó con gusto, hizo un ajustado quite por chicuelinas, y su faena de muleta fue limpia, ligada y, también, fuera de cacho y al hilo del pitón. No hubo arrebato, ni conmoción, porque a toda la faena le faltó el alma que debe poner un toro encastado y un torero transfigurado.

También anduvo por la plaza Enrique Ponce, un poco desvaído en su expresión, que lidió primero una mona descastada, y le cortó la oreja al cuarto, otro animal noble y de escasa codicia. Jugó con él y lo mató de una gran estocada.

Y el tercero en discordia, Talavante, no tuvo su día. Insulso y sin esbozo de calidad fue el tercero y lo mató con prontitud; mejor el sexto, con más brío, pero el ánimo del torero estaba por los suelos y no arriesgó un alamar. No entendió a su oponente o, sencillamente, no lo quiso entender.

En dos palabras: valgan el indulto del toro y el triunfo del torero si contribuyen al enaltecimiento de la fiesta de los toros. Aceptemos, pues, pulpo como animal de compañía.

Garcigrande / Ponce, El Juli, Talavante

Toros de Garcigrande-Domingo Hernández, mal presentados —primero y segundo, anovillados—, mansurrones, blandos y muy nobles. El quinto, de calidad excepcional en la muleta, fue indultado.

Enrique Ponce: pinchazo hondo y cinco descabellos (silencio); estocada (oreja).

El Juli: estocada trasera (dos orejas); (dos orejas simbólicas).

Alejandro Talavante: pinchazo y casi entera tendida (silencio); cuatro pinchazos, media caída —aviso— y dos descabellos (silencio).

Plaza de la Maestranza. Séptima corrida de la Feria de Abril. 16 de abril. Lleno.

Publicado en El País

Opinión: Ideas para crear afición

Por Alcalino.

Si la afición decae, la fiesta se afantasma. Qué cosa patética seguir llamando “fiesta brava” a una tauromaquia rodeada del vacío, como viene ocurriendo desde hace años durante las reducidas temporadas chicas de la Plaza México. Esos tendidos mudos, esas gradas desoladas son la antítesis de lo que los festejos novilleriles significaron siempre: la cita con una esperanza plural, compartida a precios muy razonables por la buena afición al margen de exigencias desorbitadas, de la tensión del toro adulto, de la pugna entre las figuras y sus partidarios, pero avivada por el interés que trae la búsqueda de novedades, el hallazgo de esa savia joven responsable de tantas alegrías y pasiones veraniegas, toda ese entorno lleno de vida, expectación y riesgo que en otro tiempo fueron las novilladas.

Como todo mundo sabe, la actual temporada chica capitalina tuvo como prólogo toda una declaración de intenciones por parte de varias empresas –la de la México y algunas de provincia–, unidas por el propósito de descubrir y promover nuevos valores de manera organizada. Los resultados están por verse, pero la iniciativa ya representa algo, luego de lustros en que las novilladas parecían no importarle a nadie, empezando por la propios empresarios, acostumbrados a basar sus temporadas en los rutinarios y fofos burreles impuestos por presuntas figuras extranjeras hechas a ver cumplidos sus mínimos caprichos, mientras los diestros nacionales se ven reducidos al papel de partiquinos; y todo eso sin el menor provecho para su negocio, pues, hasta donde se sabe, los beneficios son exclusivamente para los diestros foráneos. Será por eso que han decidido probar algo distinto, como iniciar sus ciclos novilleriles en primavera, con la esperanza de recoger algún fruto maduro en el verano. Que de eso trataba la temporada chica.

En familia. Pero el aludido plan, denominado “Soñadores de Gloria”, no deja de ser un proyecto a mediano plazo y así lo confirman las tristísimas entradas de la primera tanda de festejos novilleriles en la cazuela de Insurgentes. ¿Habrá forma de apresurar el proceso, antes de que el desánimo les gane la partida los taurinos que lo crearon y los ganaderos que prometieron apoyarlos? Pero el aficionado cabal, ése que ama a la fiesta sin esperar ningún beneficio personal que no sea verla renacer de sus cenizas, no podía permanecer cruzado de brazos. Y en estos días ha circulado un artículo con la firma de Alberto A. Bitar, que fuera cronista docto y respetado y el último director de El Redondel, de tan gratos recuerdos. Su escrito contiene una serie de ideas coherentemente expuestas, encaminadas a atraer el interés de las nuevas generaciones hacia las corridas de toros. Y, para empezar, de novillos, ya que de la temporada chica estamos hablando. Tiene la ventaja de que nada se pierde con intentarlo cuando son nulos los beneficios del supuesto negocio, y que no representando un gasto oneroso, podría redundar en ventajas para todos en un plazo razonable.

La Iniciativa Bitar. Sin más trámite y transcribiendo a su propio autor, éstos son los puntos centrales de la propuesta del señor Bitar:
“Lo primero… que adultos que acudieran a la plaza en compañía de uno, dos o tres menores únicamente pagarían su boleto, quedando exentos los pequeños… A éstos se les entregarían folletos ilustrados (uno por cabeza) explicativos de lo que es la fiesta, sus orígenes, su historia y su importancia cultural… para una segunda visita, comprobándola con el boleto del festejo anterior, se les obsequiarían cuadernos coleccionables con breves biografías y gráficas de algunos ídolos de antaño… En sus localidades habría un sobre con dos pañuelos blancos en su interior con el fin de que sus familiares les expliquen cómo deben utilizarse para pedir los apéndices del toro… a la entrada y a la salida, personal especializado les preguntaría a los “chavos” qué los motivó a asistir y al final su opinión sobre el festejo… Para la fecha siguiente, a las 11 de la mañana, haciendo entrega de la debida contraseña, tendrían derecho a una visita guiada a los interiores de la plaza… con explicación del sorteo, retrato del grupo y toda la cosa.

Transcurridas seis o siete novilladas podría ponerse en marcha un concurso de dibujos taurinos para “jovenazos” que, al quedar inscritos, recibirían cuadernos y lápices de colores. Reconocidos artistas plásticos formarían el jurado y en la fecha prevista se darían a conocer los nombres de los ganadores y sus premios correspondientes, a entregarse en el centro del ruedo durante la novillada con los triunfadores de la temporada “chica”.

Una propuesta sencilla de aplicar y poco onerosa, en demanda solamente de voluntad política por parte del empresariado. Se sobreentiende que, para hacerla viable, requiere de una difusión apropiada, que implica recurrir de manera inteligente a los medios –escritos, audiovisuales y redes sociales–, pero también de presencia atrayente y significativa en centros comerciales e incluso colegios afines al proyecto. Debe hacerse una oportuna evaluación de resultados para pensar y aplicar las correcciones que se precisen y, en una segunda etapa, llevar el plan a la temporada grande. Esto vale, por supuesto, para todas las empresas comprometidas con “Soñadores de gloria”, sin otro propósito que potenciar su impulso inicial y acelerar la consecución de los objetivos planteados.

Como verán ustedes, la imaginación creativa del taurino de verdad no conoce límites. Habrá que ver si la de los que viven del toro es equiparable.

¿Leer más de esta columna? En la siguiente liga: La Jornada de Oriente

Foto: Miriam Cardona.

CRONICAS Y PERIODISMO TAURINO INDEPENDIENTE

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