La actuación de Isaac Fonseca en Plaza de Toros de Las Ventas no pasó desapercibida. Sustos, entrega y poca contenido artístico en sus dos turnos marcaron una tarde que generó opiniones divididas en la prensa taurina. Así fue como distintos medios analizaron la actuación del torero michoacano en Madrid.
Patricia Navarro – La Razón: El Primero de Pedraza de Yeltes escondió la casta en primera instancia. Hubo que buscarle las vueltas, pero cuando Isaac Fonseca se la dejó puesta e insistió, logró que repitiera la arrancada, con cierta humillación aunque corta. Había que llevarlo muy cosido a los vuelos; si no, se descomponía. Se fue breve el mexicano y abrevió. No era un toro claro y no lo vio fácil. La estocada fue de tirarse de verdad. Impactó.
Zabala de la Serna – El Mundo: Cuando el reloj tocó las 20:28, Isaac Fonseca quiso cambiarle el viaje por la espalda a un cuarto enorme que galopaba por fuera. Aquello fue un atropello, un violento bofetón. El mexicano, que había hecho el paseíllo con el capote de paseo de la Virgen de Guadalupe, se levantó milagrosamente intacto. Y se puso de rodillas: en la valiente serie de derechazos Fonseca lo dio todo y el toro también, que se desfondó a plomo. El banderillero Raúl Ruiz, que reaparecía de su cornada del 1 de mayo, hizo un quite providencial cuando su matador perdió pie a la hora de matar; el espada no ejecutó la suerte con efectividad.
Cuatro cinqueños adornaban la brutal corrida de Pedraza, entre ellos el primero, un toro que salió andando de chiqueros y nunca galopó, tan agarrado al piso y sobre las manos desde que Isaac Fonseca lo paró con el capote, cambiándole los terrenos. Fue mal picado y bien banderilleado por Iván García, cómo no. Fonseca le sacó todo, que no fue mucho, apretándolo en el final de faena. Lo mató de forma muy cabal. Una gran estocada.
Paco Aguado – EFE: Isaac Fonseca se dilató sin sacar nada en claro con un primero sin gas ni empuje, ante el que, eso sí, se volcó en una estocada poco efectiva. Eso sucedió antes de que el vareado cuarto le golpeara duramente, y le infiriera un puntazo en la pantorrilla, al intentar abrirle la faena de muleta con un pase cambiado sin que el de Pedraza se hubiera definido aún.
Aun así volvió el mexicano a la cara del castaño para, ahora de rodillas, ligarle una serie con la derecha que el animal tomó con mejor disposición, la misma que mostraba cuando eran los vuelos, con cierta sutileza, y no toda la muleta agitada con brusquedad, los que le incitaban la embestida, algo que no siempre tuvo en cuenta Fonseca en un empeño de mas voluntad que aciertos.

Maria Ruiz – OK Diario: Abrió la tarde Isaac Fonseca saludando por medias verónicas. Al toro le costó emplearse en el caballo. Destacó un quite de Molina por tafalleras y, en banderillas, Iván García. La faena de muleta tardó en tomar vuelo, pues el animal se paraba y se quedaba corto. Fonseca se esforzó por ligar cada muletazo, pero, al no encontrar demasiadas opciones, decidió abreviar. Remató su actuación con una gran estocada y fue ovacionado.
El cuarto toro pasó desapercibido en el capote de Isaac Fonseca. Destacó un gran quite de Molina por saltilleras, rematado por gaoneras. La faena comenzó de manera abrupta, siendo prendido cuando iniciaba el trasteo a pies juntos en los medios. Se repuso con firmeza y continuó de rodillas, toreando por la diestra y ligando varias tandas de mérito. Le costó mucho acertar con la espada y, tras varios pinchazos, logró finalmente rematar la faena.
Andrés Amoros – El Debate: El mexicano de Morelia Isaac Fonseca no es alto, ha hecho su carrera en España a sangre y fuego –como el título de la obra de Chaves Nogales– y ha sufrido numerosas cornadas.
El primer toro, alto y largo, supera los seiscientos kilos, igual que el tercero, el quinto y el sexto. Acude pronto al caballo, empuja con la cara alta. En el quite, derriba con los cuartos traseros a Molina, que pasa un momento de apuro. Una tarde más, Iván García se deja ver, clava los palos con facilidad y maestría: es un magnífico profesional. Brinda Fonseca al sastre Justo Algaba (el autor del vestido que hoy lleva). El toro, de gran volumen, embiste con cierta nobleza pero queda corto, transmite poco. Con oficio y valor, Isaac le saca algunos muletazos, muy en corto, y se vuelca con gran decisión en una buena estocada: saluda una ovación.
Lancea con soltura al cuarto, que acude bien al caballo pero sale de naja. Brinda Fonseca al público. En el muletazo cambiado inicial, el toro se le viene cruzado y lo encuna: se lleva un fuerte trompazo. Sin arrugarse, se echa de rodillas y liga seis derechazos mandones. El toro acude con fuerza y le cuesta humillar. Se justifica Isaac con oficio y entrega. Al entrar a matar, se cae en la cara del toro y apenas se puede levantar, cojeando. Mata a la cuarta.
Alejandro Martín – El Adelantado: Toro de volumen y amplio pesaje el que abrió la tarde. De alto, casi como Fonseca. Un ejemplar que se agarró al piso para embestir con fijeza en el capote a la par que fiereza, lanzando avisos de peligro al mexicano. Tras un comportamiento nada definido en varas, en el turno de banderillas el protagonismo lo volvió a copar Iván García en su séptima comparecencia en lo que va de feria. Tomó la muleta el diestro de Morelia, en un voluntarioso trasteo sin eco ante un astado que tuvo nobleza, pero sin entrega. Cuando lo apretó -ya algo tarde-, el toro embistió con humillación y la conjunción dio para tanda y media. Gran estocada del mexicano.
Cumplió el lote con un astado serio, astifino y huesudo, que metió la cara con brío en las verónicas de recibo y acudió con buen son al jaco. Fonseca lo esperó en la boca de riego y fue arrollado de manera abrumadora por un autobús. De lleno. Un golpe seco que desafío a las leyes de la física. Dolorido, volvió a la cara del animal para ponerse de rodillas y aprovechar su codicia en una tanda de máxima transmisión. Después, protestó el ejemplar y faltó comunión. Mérito del mexicano, que realizó un esfuerzo a pesar de estar arrastrar molestias físicas, en un trasteo de difícil entendimiento.
Antonio Lorca – El País: Sus compañeros tuvieron peor suerte. Fonseca se encontró con el dormido primero, con el que solo pudo estar más comprometido y entregado de lo que el toro merecía. El cuarto lo atropelló al inicio de la faena de muleta cuando intentaba dar un pase cambiado por la espalda y él fue el único en toda la plaza que no se dio cuenta de que el toro venía cruzado y dispuesto a voltearlo, como así sucedió, aunque sin consecuencias, por fortuna. Tras reponerse del golpe se hincó de rodillas y trazó hasta seis derechazos que no fueron el preludio más que de una buena actitud ante un toro imposible.
Juan Antonio Tapia – Vox Populi: El diestro mexicano Fonseca sacó de tablas, al primero de la tarde, bajando la mano y llevándolo largo con el capote. En el tercio de varas lo mejor fue el empuje del astado en su segundo puyazo, lo hizo empujando desde abajo y metiendo riñones. Iván García elaboró la suerte y dejó dos buenos pares de banderillas, por ello saludó una ovación. A los pies del tendido siete inició su faena, llevó al animal sobre la mano derecha viéndose obligado a perderle pasos. El toro tuvo fijeza pero no ritmo, impidiendo ligar los pases de franela. El mexicano al final de la faena sí logró ligar un par de tandas sobre la mano derecha que tuvieron contaron con el reconocimiento del tendido. Tras una buena estocada el mexicano saludó una ovación. Con el cuarto de la tarde Fonseca lo recibió por verónicas y el la suerte de varas, el picador acertó con la forma de elaborar la suerte pero no con la colocación de los puyazos. Brindó al tendido y citó de lejos al de Pedraza con la intención de pasárselo por la espalda, por el contrario fue arroyado feamente cayendo de forma espeluznante sobre la arena, un valiente Fonseca se postró de rodillas y por derecho creó una tanda armónica que contó con los !olés¡ del tendido. El aguerrido Fonseca, no pudo lucirse con el violento cuarto, al natural estuvo firme con el brusco astado. Al entrar a matar cayó al suelo y gracias a un gran quite de Raúl Ruiz, salvó al diestro de la pudo ser una fea cogida. Pinchó varias veces y le sonaron dos avisos antes de poder colocar la espada.
Fernando Fernández Román – La Tribuna de Segovia: Del resto de la corrida hay que destacar la sorpresa que nos dio Isaac Fonseca en el primer toro: cuando ya creíamos que se iba a por la espada, de repente, se percató de que el de Pedraza de Yeltes metía la cara en la panza de la muleta con boyantía y repetición. ¡Anda!, debió pensar Fonseca. Y le dio dos tandas con la derecha, acompañadas por los “bieeeeeeenn”… correspondientes. La cosa no pasó de ahí, porque se enfrentó a un toro que salió suelto en varas y le propinó un volteretón tremendo al comenzar la faena. Fue un fallo de colocación; después el toro mostró una insulsez desesperante. Además, el torero tropezó y se quedó inerme, panza arriba; menos mal que Iván García le quitó el toro, cuando tenía al torero a huevo.
Rosario Pérez – ABC: Esperaba el aficionado otro Brigadier. Ninguno hubo como aquel gran ejemplar en una corrida de Pedraza de Yeltes seria y de imponente alzada. Qué mérito colocarse frente a aquellos trenes de mercancía, duros de pelar.
Milagrosa la humillación con esos volúmenes, como la del primero, que respondió colocando la cara cuando, ya en el epílogo, Fonseca le dejó la muleta puesta y lo sometió por bajo en dos tandas. Fortísimo el volteretón cuando se dejó venir desde lejos al cuarto y quiso trazar un imposible cambiado por la espalda. Por los aires voló el mexicano, que siguió de hinojos con raza y decisión. Gracias le puede dar a Raúl Ruiz, que le hizo un quite providencial cuando perdió pie en la hora final ante el desfondado animal.
Luis Cuesta – De SOL y SOMBRA: De los tres alternantes, sólo Jarocho levantó el ánimo, y lo hizo a base de arrimarse, de afianzar en la arena las zapatillas, de relajar el cuerpo cuya silueta dibujaba el centelleo de los derrotes de sus astados. Jarocho con mucho mérito metió en la muleta al tercero de la tarde, que era un camión y a la postre el mejor toro del encierro. Y obligó a tomarla también al sexto, que además embestía con la cara alta y tiraba cornadas.
Un lote sin mucha casta le correspondió a Isaac Fonseca, un torero sin recursos. Al primero lo muleteó por la cara y lo mató de manera eficaz. El cuarto no quería caballos y al intentar pegarle un cambiado por la espalda al inicio de su faena, sufrió una fuerte voltereta. Por el pitón derecho tomaba el engaño sin ganas, pero sin problemas. Ahora bien, si pocas ganas tenía el toro de embestir, menos las tenía Fonseca de torear. Al intentar matarlo perdió la vertical y un quite provincial del subalterno Ruíz Bonilla impidió que el toro le hiciera daño.
Lo bueno para Fonseca es que pudo irse por su pie al hotel y el miedo pasado ya es recuerdo. Sin embargo quedó la sensación de que se encuentra atorado en un bache muy profundo tras seis actuaciones en Madrid y que por ahora ya no está para la fórmula uno del toreo. Le queda una última bala en Pamplona. Vamos a ver si la aprovecha.



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