Frentazo y Firmeza Jaliciense. Octava Corrida de Temporada Grande en La Mexico.

Aldo Orozco por Bernadinas (Foto: Puntillero).

Una corrida seria, dispareja en presencia y de juego uniforme. Ninguno pone en alto a la divisa azul, blanca y amarilla. San Marcos falló porque no tuvo bravura y estrelló las ilusiones de una sorprendente entrada en la Plaza México, mejor de lo que muchosanticiparon y de lo que reflejan las fotografías. Solo la inteligencia de Ruiz Manuel y la decisión de Aldo Orozco sobresalieron en contraste con el referido encierro y la desconcertante actuación de Guillermo Martínez.

Por: Puntillero – De SOL Y SOMBRA.

Señalar los hechos taurinos tal como son y valorarlos en justeza y con honestidad es responsabilidad de todos, en la tertulia o en algún espacio de difusión.

A partir de ello, diremos que la presencia del encierro de San Marcos ilusionaba por ser una corrida más seria de cuantas se han visto desde la “Cuesta Josefina” a la que fuimos sido sometidos en la Inauguración.

Pero conforme desfilaron los toros jaliscienses, divisamos tres primeros negros que aparentaron en trapío mucho más de lo que fueron en realidad. Dos astados compactos, primero y segundo, nada impresionantes, éste último demasiado ligero de todo, deslavado de cara y sin estridencia alguna en sus astas. Del tercero, un burel hecho hacía arriba ycuya arboladura anunciaba dificultades para humillar, tengo la impresión que estaba fuera de tipo, no por grande fue bien presentado.

Del primer tramo de la corrida de San Marcos, primero y segundo resultaron flojos. El que abrió plaza comenzó defendiéndose en el recibo capotero. Al quite Ruiz Manuel ejecutó mandiles con temple que hicieron al astado vacilar al sentir el toril. Por ello, tras el cuarto lance y sobre la marcha, el de Almería remató de larga afarolada que tuvo, envuelta en ese fino terno hoja seca y azabache, aroma y sabor torero, fue entonces cuando la Plaza México reaccionó favorablemente.

Parecía que el toro se iría para arriba. Más al alternar Ruiz Manuel los lados para salir desde la puerta de arrastre hasta los medios. Destacó en los firmazos iniciales y en los subsecuentes derechazos que mostraron un defecto que el cornúpeta no pudo superar, mirar por encima de la muleta en casi irresistible tentación de abandonar la muleta desluciendo el pase.

Ante ello, el de Almería opone temple y suavidad. Inauguró una tanda con un pase cambiado ligado a derechazos de cintura acompasada ante el cansino y soso paso del burel con el público adentrado en faena por los muletazos de clase. Vertical corrió la mano rematando con rotundidad por arriba y le caminó en momento de brillantez. Sin embargo, al natural el toro comenzó a decantar primero en el tercio y luego en plena puerta de toriles su verdadera condición de manso.

Hasta el “terreno de abajo” fue el torero otorgando la querencia para lograr momentos de brillo por derecho culminando con bello desdén cambiándose de mano, entrado en cercanías, pases sin moverse dejaron al sanmarqueño sin otra opción que embestir.

Ese era el momento de meter la espada pero como aún no se asimila la gran lección de Juan Mora en Madrid, entre el cambio del ayudado, las dosantinas no bien logradas y una pésima elección de terreno, tan en lo corto, entró brusco para obtener solo pinchazos abajo y una entera en el sótano que le alcanzó para salir al tercio en discreto premio para una faena con mérito y adecuada arquitectura.

El segundo, de juego incierto inicial, requería firmeza y temple. A cambio solo recibió mantazos sobre piernas de Guillermo Martinez, aún en los faroles tapatíos. Poca serenidad de pies también en la muleta y enésima contrariedad del jalisciense en La México, afortunadamente para él, como regalo decembrino la afición le perdonó casi todo.

Un galafate, auténtico barrabás, fue el tercero. Desarmó a Aldo Orozco dos veces de salida, la última con brinco al callejón incluido. Se antojaba difícil y resultó imposible, más por quedarse pendiente un puyazo luego de marrar Ricardo Morales en por demás inoportuno accidente justo cuando había que pegar y en serio. A pesar de ello, Orozco dejó ver la firmeza y decisión suficientes para pasaportar a tan peligrosísimo oponente. No perder los papeles fue ya un logro.

A partir de ahí la corrida paso a paso se quedó sin fondo. A cada movimiento de la lidia, como el gran puyazo de Cesar Morales al serio pero atacado en exceso cuarto o el destacado par de de dentro a fuera por parte de Juan Ramón Saldaña al mismo toro, el encierro respondía negativamente, dando juego siempre a menos y acabando en nulo. Ni siquiera la brega atinada de Diego Martínez al sexto o la de Gustavo Campos y los pares de banderillas de Christian Sánchez al quinto pudieron extraer algo de fondo, no tenían un ápice de bravura. Lo digo con pena.

El precioso cuarto, hecho una pelota, salió echando miradas al callejón barbeando las tablas. Hizo más por quitarse el palo que por pelar firmemente en el caballo y no dejó opciones a Ruiz Manuel. El quinto pareció componer la situación sin llegar más entre su poca bravura y menor claridad de ideas de Guillermo Martínez. Aún los derechazos que hilvanó parecieron insuficientes. Cita demasiado retrasado, busca el ojo contrario pero no encontrar distancia, mucho menos un resultado artístico convincente. Lo único destacado fue su estocada al quinto. Paremos de contar.

A la salida del sexto la tarde había naufragado. El juego del último no era más que el madero roto de una nave que se hundía. Del cuarto en adelante todos apretaron a los tableros. Si eso no es mansedumbre no se que pueda serlo. El sexto fue alto, estrecho y de afilados pitones, apretó más que ninguno en banderillas, un manso violento en la muleta que no quiso saber más que de huir.

Difícil panorama para Aldo Orozco que lo intentó todo siempre con decisión e inquebrantable determinación. Ayer afirmó, tras un camino larguísimo, su propia vocación torera al aguantar hachazos al cuello, violencia y genio en abierta manifestación agresivo-defensiva de la mansedumbre. A pesar de ello se quedó quieto al natural e incluso en las joselillinas en tablas impensables al comienzo. Una estocada entera bien ejecutada desató la petición a mi gusto exagerada al principio pero justa ante los vacilantes criterios del presente año.

Tiene mayor peso el trofeo de Aldo Orozco que cualquiera de los obtenidos en toros de regalo. Hubiese estado de acuerdo con la vuelta y la eminente repetición. Sin embargo, hay veces que la determinación supera aún el pésimo juego de los toros y eso se premió.

Esta vez no fue la luna, sino la evidente falta de bravura lo que impidió el éxito de San Marcos. La luna no es problema al alcance de la voluntad, la mansedumbre a veces tampoco y eso es muy grave.

Por el bien del toro quiera Dios que San Marcos recobre el camino del evangelio de la bravura. “No quiero comenzar el año nuevo con ese mismo…”

Twitter: @CaballoNegroII.

RESUMEN DEL FESTEJO.

Plaza México. Temporada Grande 2010-2011. Diciembre 26. Octava de Derecho de Apartado. Un cuarto de entrada en tarde fría sin viento.

6 Toros, 6 de San Marcos (Divisa Azul, blanco y amarillo) Serios y grandones. Sin bravura. El primero erróneamente aplaudido en el arrastre. Decepcionantes de juego, algunos fuera de tipo. Ruiz Manuel (Verde hoja y azabache) Al tercio y leves palmas. Guillermo Martínez (Sangre de toro y oro) Protestas, y silencio. Aldo Orozco (Nazareno y oro) Ovación y Silencio tras aviso.

Destacaron Diego Martínez y Gustavo Campos a la brega, Christian Sanchez y Juan R. Saldaña en banderillas. César Morales destacó al picar al segundo en probable puyazo de la Temporada.

Deja un comentario

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s