El Juli: “El toreo es un ejercicio espiritual, de sentimiento”

Después de firmar la «mejor temporada» de su vida, vuelve a «tirar del carro» de un invierno de reestructuración, crisis y secuelas de aboliciones.

—Ha firmado un año mayúsculo. ¿Cómo lo ha vivido?

—Lo he disfrutado muchísimo. Ha sido la consolidación de todo lo logrado, con un acento personal mayor.

—Puertas grandes de Vistalegre a Zaragoza… ¿Dónde alcanzó la cúspide?

—Sevilla fue el sueño cumplido. Merece la pena aguantar una trayectoria entera para vivir una tarde así. Además, en la carrera de una figura no puede faltar salir por la Puerta del Príncipe. Pero donde hice lo más redondo fue en la Feria de Dax.

—¿Ha sido su temporada 10?

—Para ser de diez me ha faltado salir a hombros en Madrid. Los números han sido increíbles, inimaginables para un torero con doce años de alternativa. Sin ninguna duda, ha sido la temporada más importante de mi vida, sobre todo después de años duros de reciclarme a mí mismo, de casi reinventarme.

—¿Ha merecido la pena ese reciclaje?

—Claro que sí, pero ya no sólo por estos tres últimos años de consolidación, sino por la faena en Madrid a «Cantapájaros», por el triunfo en la Maestranza, por el rabo en Dax… El toreo es un ejercicio espiritual, de sentimiento, de un alto grado de vocación.

—Tras esta cadena de éxitos, ¿pesará más la responsabilidad en 2011?

—Ésa siempre es grande, pero mi filosofía es la de afrontarlo como otra oportunidad para vestirme de torero, disfrutar y conquistar altas cotas.

—¿Algún proyecto o gesto?

—Va a ser un año difícil. Creo que torearé menos. Lo que quiero es que me vean torear como me gusta en plazas del nivel de Madrid, que es el gran escenario para hacer las grandes obras. A lo largo de la temporada mataré alguna corrida de Santa Coloma, porque encuentro sintonía entre ese encaste y mi toreo. No creo en ganaderías duras o comerciales; todas tienen matices y todas te pueden herir. También me gustaría matar alguna corrida de seis toros.

—Después de convivir cada tarde con el miedo, ¿se ahuyenta o crece?

—Se transforma. En los inicios era más inconsciente y le daba menos importancia. Ahora, con todo lo soñado, con una familia, valoro mucho más poner la vida en juego. Pero es un miedo que me atrae: me gusta sentirlo y vencerlo. Lo maravilloso es ser capaz de transformarlo en expresión y sentimiento.

—¿Dialoga con él?

—Trabajo con él, especialmente con la autoestima y la seguridad en mí mismo. Así tengo más poder sobre mis cosas débiles. Combato mis temores con disciplina y trabajo.

—Ha disfrutado de lo más dorado de su carrera en el año gris de la abolición.

—Eso, además de las cornadas, ha sido lo más terrible. En Cataluña han coartado la libertad de llevar a cabo nuestra profesión, nuestra vida. La gente tiene que darse cuenta de que han prohibido algo de lo que vive mucha gente en España y una profesión que representa gran parte de la cultura española. Es muy grave para el país. —Se echa en falta un gran estudio sobre el impacto económico de la Fiesta de los Toros…

—Estamos en ello. No se ha valorado la importancia del sector: hectáreas dedicadas al ganado bravo, gente que trabaja en torno al toro, entradas vendidas, turismo, hostelería…

—Acaban de aprobar la financiación de la ILP en Cataluña a favor de la Tauromaquia.

—Me parece una idea maravillosa y ojalá consigamos esas 500.000 firmas. Animo a la gente a firmar por la libertad.

—¿El planeta taurino ha empezado a orbitar a toro pasado?

—El mundo del toro se ha considerado autosuficiente y no se ha preocupado de tener una organización de futuro frente a un ataque. La reestructuración del sector hacia una ventana única y unida es imprescindible. El futuro del toreo está en nuestras manos. Tenemos que ponernos en el sitio y colocarlo al mayor de los niveles.

—Una vez más El Juli toma las riendas.

—Yo soy positivo porque creo que no hay un espectáculo tan intenso ni maravilloso. Es el espectáculo más íntegro, donde nos jugamos la vida en vivo y en directo. En una corrida pasan cosas que son totalmente paralelismos con la realidad. Y si hemos llegado hasta aquí diez toreros, imagínese cuánto podría lograr todo el sector unido y en busca de un mismo destino.

Los toreros buscan agruparse en una asociación. ¿Hay quórum?

—Es ilógico que haya dos asociaciones y que, además, no sean exclusivas de toreros. Estamos en un momento de reorganización y debemos tener una voz única: así lo creemos. No tiene sentido que entre los propios toreros estemos divididos. Olvidémonos del bien individual y pensemos en el común.

—La crisis ha propinado una estocada a la Fiesta. ¿Afecta al caché?

—Aunque las figuras tienen una posición, es evidente que las cosas no han ido igual. En la reestructuración es imprescindible tocar el tema del canon, que es desorbitado en muchas plazas. No vale que una comunidad saque a subasta una plaza, se la dé al que más dinero pone y luego se lave las manos… Ese dinero deteriora el espectáculo, que sufre pérdidas de todo tipo.

—¿Estarían dispuestos a renunciar a sus derechos de imagen para que se retransmitan corridas en TVE?

—Los toreros no decimos que la emisión sea gratis, pero estamos dispuestos a una negociación, pues no nos vale el argumento económico. Ése no va a ser el problema.

—¿Le duele la ausencia en la cadena pública de información sobre el segundo espectáculo de masas?

—Es un sinsentido, más aún con la televisión que se hace hoy día. Que se tache el espectáculo de violento ante una televisión en la que vemos todos los días barbaridades es ilógico. Está demostrado que el toreo no hace ningún daño psicológico a los niños. Además, vemos cómo se da información de espectáculos minoritarios y, en cambio, de ferias como San Isidro no se da cuenta, cuando cada tarde hay más de 23.000 espectadores en la plaza…

—El PP pidió la vuelta de las corridas y el PSOE lo rechazó… ¿Qué opina de las contradicciones socialistas?

—Lo importante es que se pongan de acuerdo; no queremos que el toreo se convierta en arma arrojadiza. El Gobierno es el encargado de responder sobre los derechos de los españoles. Y el toreo no es de izquierdas ni de derechas, sino del pueblo.

—¿No se sienten más respaldados por algún partido?

—Es evidente que se han hecho más cosas desde el PP, como el recurso de inconstitucionalidad, que agradecemos mucho. Pero el éxito de la Fiesta está en el consenso de los partidos.

—¿Qué le pide a 2011?

—Lo que más me preocupa es el futuro de la Fiesta, que esté donde debe: en lo alto. Con la unión llegará el triunfo.

 

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