Descubrir a Antoñete: Venezuela fue trascendental en su vida (Parte II)

Por Luis Cuesta

A continuación presentamos un fragmento del primer capítulo del libro PERIODISTA TAURINO escrito por Víctor José López “El Vito” titulado “El Torero de Madrid” donde nos recuerda la importancia que tuvo Venezuela en la vida del maestro Chenel, en un momento difícil de su vida del cual pudo salir adelante como el Ave Fénix que fue.

La presencia de Antoñete provoco cambios en la vida de algunos taurinos venezolanos, no hay duda; pero Venezuela fue trascendental en la vida de Antoñete. Era un rey y como tal le trataban, a pesar que sus economías no habían mejorado lo afectivo fue muy importante para el después del olvido en el que había caído en España.

La residencia de Chenel, los primeros días de su venezolanidad fue el Hotel Miami en la Candelaria, frente al restaurante de Los Cuchilleros. Era frecuente verle muy temprano en el restaurant, a media mañana, vestido de negro con camisa de mangas largas. Cuando no vestia camisa negra, llevaba azul noche o blanca, pero no vestia nunca un color distinto.

Fue así como un dia Curro Girón, enterado de lo que había logrado Chenel en los festivales con los cuales regreso a Venezuela, le propuso torear en la feria de las perlas, en la Isla Margarita. Antoñete, retirado de los ruedos se resistió, pero dejando una rendija abierta.

Sobre este instante de la decisión se han dicho muchas cosas, se han tejido muchas leyendas, se han dicho muchas mentiras. Se afirma que a Antoñete le dieron  montañas de dólares. Nada de eso es cierto.

Fue la proposición que le hicieron a Chenel una oferta normal, económica, menor que lo que cobraban las figuras españolas del momento. Su reparación se produjo el 18 de diciembre de 1977 alternando con el mexicano Curro Leal y Celestino Correa con toros de Bella Vista.

Ese dia, ¡Comenzó todo! Otra vez.

Dos faenas magistrales, pero de diferente textura, marcaron su regreso en Isla Margarita. Esa memorable tarde ejecuto un faenón al encastado  «Verde Luna» fue tal la vibrante sesión de buen torear, que la presidencia conformada  por el destacado veterinario Manuel Zafrané, le concedió el indulto al negro bragado de Bella Vista.

Eduardo Lozano quien estaba presente en el callejón, visiblemente emocionado como Tomás Terry entre otras caras conocidas, se encargaron de propagar la grandeza del faenón en toda España, hasta que Manuel Martínez  Flamerique «Chopera» le hace reaparecer en «su» plaza de «Las Ventas» madrileña el 22 de Mayo de 1981.

Twitter: @LuisCuesta_

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