Efecto Hermoso y Rabo del Nunca Jamás – Sobre un pañuelo verde en La México.

La eterna empatía de Hermoso de Mendoza en una de sus plazas, La México. Foto: @Colorjay-

Una buena entrada se registro el pasado domingo en La México para ver al rejoneador Pablo Hermoso de Mendoza, un publico de dulce siempre ávido de fiesta apoyo como siempre al torero de a caballo. Desde las afueras de la plaza se escuchaban comentarios cruzados que iban desde el clásico quien torea, hasta quien es Fermín Spínola, pero todos estaban reunidos atraídos por el imán taquillero de Pablo.

Por: Luis CuestaDe SOL Y SOMBRA.

Hay que decir que Pablo Hermoso de Mendoza no decepciono a la multitud, aun sin ser su mejor actuación en la capital consiguió calentar el tendido, especialmente con su segundo astado donde vertió toda su maestría por momentos. Mato de fea manera y el juez Ramos cometió el primer error de la tarde al otorgarle las dos orejas.

Recordar la faena a su primer astado seria un ejercicio “gore” ya que Hermoso de Mendoza desde el primer rejón lo mutilo, ya al final con el rejón de muerte aquello empeoro al fallar en repetidas ocasiones. Una pregunta que nos hacíamos algunos presentes ¿Han visto el tamaño y el largo de las banderillas así como el de los rejones que usa el maestro navarro?

Fermín Spínola fue el gran ganador del efecto “carrusel” de la tarde con un astado de regalo de Los Encinos, de nombre “Príncipe”. Con su primero había conseguido una faena interesante por momentos, con su toreo recio y su valor sereno. En su segundo paso casi inédito, pero con “Príncipe”, Spínola se reencontró con si mismo y con la afición. El astado de Los Encinos tuvo clase y nobleza en sus embestidas, mismas que aprovecho Fermín.

Desde el principio “Príncipe” planeaba y tomaba la capa de largo, sin embargo en el caballo volteó contrario poniendo en duda su hipotético e imposible indulto, hecho que pasó desapercibido para el gran público que extasiado hacia el final gritaba “toro, toro” y no “torero, torero” como debe suceder en una faena de rabo.

Pero es que la primera parte de la faena fue toda de “Príncipe” porque fuera de algunos muletazos sueltos limpios y bien estructurados, la faena se desarrollaba entre enganchones. Las comparaciones son casi siempre odiosas, pero la verdad es que el rabo de Fermín Spínola será siempre muy discutido por la falta de contundencia y por lo irregular que fue la faena en general.

Dos orejas hubieran sido un premio mucho mas justo para un torero que ha luchado mucho, pero que ya había probado las mieles del triunfo en esta plaza, mismas que se evaporaron con el tiempo porque cuando el toreo no tiene cierto sello o personalidad es muy difícil quedarse en la memoria del publico por mucho tiempo.

José Mauricio tuvo una tarde un tanto irregular en su tercera comparecencia en la presente temporada, si ante su primero dibujo lo mas artístico de la tarde en una faena con momentos muy importantes, con su segundo no pudo redondear algo mas fructífero.

Es indudable que la mano de su apoderado Roberto Fernández “El Quitos” se empieza a notar en la técnica de José Mauricio y que la gente comienza poco a poco a darle un sitio especial en la México que le viene bien con miras a la próxima temporada, pero por ahora Mauricio tendrá que seguir construyendo en provincia ese castillo de arte que ha detonado en este 2012.

Tiempo al tiempo. Es lo que digo yo.

Twitter: @LuisCuesta_

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