Monólogo de Fortes en la Picassiana

Por Fernando Carrasco

Abrió temporada Málaga con la llamada Corrida Picassiana. Poco interés suscitó el mano a mano entre Javier Conde y Jiménez Fortes en cuanto a público. Suponemos que los manos a manos tienen que tener un algo entre los que torean del que éste, evidentemente, carecía.

Para colmo, la corrida de Parladé, noblota en general, adoleció de fuerza y casta. Por el contrario, el único de Juan Pedro Domecq sacó mala baba. El pique entre ambos toreros se circunscribió a algunos quites en los primeros astados. Luego, cada uno por su lado; esto es, a torear sus respectivos lotes.

Conde anda algo distraído de esto. No quiso ver a su primero, con el que hubo dudas y precauciones. Se resarció ante el tercero, un toro muy noble pero al que le faltaba humillar algo más. Anduvo más confiado y en varias ocasiones cuasi en trance. Faena de estética, de medios pases en los que él mismo coreaba el muletazo. Eso sí, los remates y las salidas de la cara del animal, de carteles de toros. Al quinto, más abierto de cuerna, no lo quiso ver demasiado.

Javier Conde

El joven Jiménez Fortes quiere despegar en esto. Se queda quieto, tiene valor y gusta del toreo de cercanías y encimista. Claro que eso no se le puede hacer a todos los toros. Por ejemplo, a su primero, un astado muy noble y con recorrido, al que toreó muy bien de capote y le dejó dos primeras series en las que ligó y alargó el viaje. Pero luego, incomprensiblemente, se metió entre los pitones y tiró de circulares. No se arredró ante las oleadas violentas del cuarto. Primero sometiéndolo, mandando en los muletazos, y luego en su salsa: a milímetros de los pitones. Un arrimón de tomo y lomo que acabó en voltereta en un, cómo no, circular de espaldas. Ni se miró y volvió a la cara. Esfuerzo ímprobo que no tuvo recompensa por la espada. Pero las ganas de este Jiménez Fortes son innegables. Otro esfuerzo por triunfar hizo en el sexto, un burraco que no acabó de pasar y con el que firmó pasajes de mucho arrojo.

Fue en verdad, más que un mano a mano, un monólogo del chaval. Y que no se me olvide: Corrida Picassiana, pero allí había más toreros vestidos de goyescos que de otra cosa. Un sin sentido, digo yo.

Plaza de toros de Málaga. V Corrida Picassiana. Un cuarto de plaza. Cinco toros de Parladé y uno de Juan Pedro Domecq (4º). Javier Conde, silencio, ovación y pitos tras aviso y Jiménez Fortes, oreja, ovación tras aviso y oreja. Al término del paseíllo, se guardó un minuto de silencio en memoria del periodista José María Vallejo, recientemente fallecido.

Via: http://www.abc.es

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