
Lo escribió “A la Muerte de Juan Belmonte”, lo dictó en el Pregón Taurino de la Feria de Abril en Sevilla, 1987, así como en México donde le unieron tremendos lazos. A manera de doble homenaje compartimos el verso de Manuel Benítez Carrasco, el eximio poeta granadino, recordando la partida de Juan Belmonte acaecida hace más de 50 años y un día.
Por: Manuel Benítez Carrasco.
EL ÚLTIMO ENCIERRO
A la Muerte de Juan Belmonte.
con un torero tan grande
un torillo tan menudo!Los pitones van torcidos,
el plomo marcha derecho;
aquellos te hirieron tanto,
éste, una vez, y estás muerto.¡Cómo pudo, cómo pudo
con un torero tan grande
un torillo tan menudo!En el silencio del cuarto
-soledad del redondel-,
tú, y un torito de plomo
pequeño, que ni se ve;
y una arrancada de pólvora,
una cornada en tu sién,
y tu muerte en la pasmada
soledad del redondel.
Un hilo manso de sangre,
sin posible enfermería,
poco a poco se cuajaba,
roja escarcha, en tu mejilla.¡Cómo pudo, cómo pudo
con un torero tan grande
un torillo tan menudo!
O es que, cuando aquel torillo
de lumbre te dejó frío,
ya estabas tú empitonado
por el toro del hastío…?
Qué corrida de amargura
bajo tu frente abatida;
qué toros de sinsabor
en la plaza de la vida,
qué toros de sinsabor
andaban dando cornadas
dentro de tu corazón…?
¿Acaso quisiste huirle
-qué tremenda única vez-
a ese toro, con frecuencia
marrajo, de la vejez?
¿Fue que volviste al espalda
-que única vez con razón-
al eral, florido, tierno
y astifino del amor?
¿Fue que le tuviste miedo
-que única vez de agonía-
al toro manso, más manso,
al de la melancolía?
¿O más bien, que no quisiste,
porque no, torear más
al reservón, negro y largo
toro de la soledad…?
Si no pudieron contigo
los toros de furia brava
que matan a pitón limpio;
-si es verdad que no pudieron-
estos toros que te digo,
los del amor, la vejez,
la soledad y el hastío…,
¡cómo pudo, por qué pudo
con un torero tan grande
un torillo tan menudo!Los pitones van torcidos
y el plomo marcha derecho;
aquellos te hirieron tanto…;
éste, una vez, y estás muerto.Y en el aire, la pregunta
está vestida de negro,
arañándose la duda:¡Cómo pudo, por qué pudo,
un torillo tan menudo!




Deja un comentario