Ocho con Ocho – Habla Don Pablo por Luis Ramón Carazo

Hablando con gente que sabe, uno aprende a ponderar. En la Feria de San Isidro pasada tuve la oportunidad de platicar con Don Pablo Lozano. Es un ícono del toreo. Matador de toros, empresario, ganadero, apoderado, es una de las voces más autorizadas para comentar sobre lo que sucede en el negocio de los toros. Por la trayectoria profesional para Don Pablo no existe faceta que desconozca del toreo y por eso cuando habla como se dice coloquialmente “Hay que parar la oreja” Su vida es ordenada y plena de campo bravo y asistencia a las corridas de toros para como dice él “estar actualizado”.

En conjunto del espectáculo taurino actual en España opina “El espectáculo taurino está muy mal en la actualidad. La Fiesta está en un declive muy grande y como no se tomen medidas fuertes e inmediatas, en cinco o seis años habrá una sorpresa desagradable muy grande”. “La culpa –opina Don Pablo- es de los taurinos que nos organizamos muy mal. Si nos juntamos dos para hacer algo es para ir en contra de otros dos. Nos atacamos a nosotros mismos y se crean situaciones y aspectos muy complicados, por ejemplo la creación de grupo de 10 toreros por el tema de los derechos de televisión. Estas cosas han surgido de la mano de algunos matadores como El Juli y lo cierto es que no la entiende nadie más que el propio torero, particularmente en un momento económico tan delicado ya no se diga para los toros, sino para todo España”.

“El toro no debe pesar más de 500 kilos o 520 y el caballo de no más de 300 kilos, para presentarle como lo piden (especialmente en Madrid en dónde lo que importa es el kilaje) se pierde de vista el concepto de bravura, se han dejado de lidiar ganaderías que tenían acometividad y codicia pero que no crían mastodontes, sino armonía. Soy partidario de ese tipo de toros, de los que acometen y dan sensación de quererse comer la muleta con codicia y desde luego con nobleza, pero si me piden kilos, empieza a prevalecer para el ganadero, un criterio de báscula no de comportamiento”

“En los años en los que yo toreaba era más complicado llevar a los toros al caballo ahora el toro se va contra la mole del caballo y su protección, desde luego respeto a los picadores de ahora pero antaño en mi época había una gran diferencia para hacer las suertes de varas y los nombres de los picadores eran muy reconocidos hoy honestamente es difícil hacer la diferencia entre unos y otros, que probablemente de bajar el peso de los caballos y de los toros provocaría otro tipo de competencia” “Si a las plazas se va a ver a un mastodonte pasa a veces a segundo término el comportamiento y francamente hablando muchas veces me preguntó ¿Por qué paga un boleto un aficionado”

Me parece que la respuesta debiera ser más por el comportamiento y por lo que transmite toro y torero a los tendidos, cuando el tema es el peso, francamente me pierdo, a veces me parece que es muy aburrido ver toro tras toro con muchos kilos y poca bravura a la hora de embestir y si yo que vivo para los toros me aburre, no sé como aguantan el festejo los aficionados o aquellos que por vez primera van a una plaza”

“Las figuras del toreo son superhombres y son muy contadas con los dedos de la mano los que llegan a serlo y a veces en promedio tienden a lidiar un toro que va con la cabeza a media altura, salen como gaseosa y terminan yendo a menos. Con las figuras de ésta época, me gustaría que el toro fuera bravo desde el momento que se centra en el capote, que va con alegría al caballo y que las embestidas sean emotivas para verles a plenitud. El toreo evoluciona y desde luego se afina cada vez más el concepto, en ocasiones se da en algunas plazas lo que comento y es cuando verdaderamente atesoro esa tarde para el recuerdo”

“El toro tiene que dar la sensación de que se le domina y que se impone la grandeza del torero a sus condiciones al salir al ruedo, esa sensación es poco frecuente en los días que corren y valdría la pena reflexionar como la podemos traer de vuelta, a mí se me ocurre que será con el toro con trapío, pero con ligereza para moverse a su aire en el ruedo, disminuir la armadura y el tamaño de los caballos para recuperar la grandeza de la sobriedad y sobre todo humillando en 50 embestidas y no en doscientas a media altura”

Reitero que hay que escuchar a los que saben y Don Pablo sabe un pico y externa sus opiniones con la claridad que da la sabiduría de una vida realizada y plena en el plano personal y profesional que muy pocos logran en su existencia un abrazo desde México a un gran ser humano que vivió por varios espacios en nuestro país y cuya adorada esposa (QEPD) la madre de sus hijos, era de San Luis Potosí y la conoció en una Feria de Aguascalientes.

 lr_carazo@yahoo.com.mx

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