La Última Palabra – Espléndido Mano a Mano Ganadero en La México.

Comienzo de rodillas del colombiano Martínez al novillo de su presentación.

Justo cuando parece cerrarse la novillada sin una sola alegría torera, el último espada, el colombiano David Martínez da la nota alta, al torear con la mano derecha espléndidamente a un novillo bueno de Los Ébanos. La ganadería tamaulipeca ha sostenido un tremendo encuentro con la debutante de El Rocío que quizá ayer ha lidiado al mejor novillo de la Temporada Chica en un dislocado festejo.

Por: Luis Eduardo Maya Lora – De SOL Y SOMBRA.

Se equivoca –otra vez- Jorge Ramos, el Juez de Plaza, al dejar para la conclusión del penúltimo turno, un anuncio sonoro que debe hacerse al finalizar el paseíllo: la disputa de un capote de brega y un trofeo donados por la Porra Libre.

El error consiste en que una Afición, muchas veces más en el jolgorio que en el ritual de la corrida como la de La México, puede distraerse más y razonar menos con cosas como las que se desatan acabada la lidia del quinto de la función.

Así tenemos que arriba a la izquierda de la Puerta de Toriles, los “aficionados” corean al forcado que logra una valiente y emocionante pega ante el que astado rociero para rejones que abre Plaza, para que se lleve el premio en cuestión. Nada más equivocado. Falta por dictarse, durante el último turno de la lidia, la última palabra.

Adelantar la suerte nunca es recomendable.

Los aficionados aplauden la pega de los forcados teziutlecos, lo hacen tras observar la intrascendente e insuficiente actuación del rejoneador Zataraín, todo esfuerzo pero poca técnica. Menos toreo y mucho galope. Drama en la doble intervención del sobresaliente, sin preparación alguna, y solo rescatar queda una banderilla por los adentros. Mata mal y se cuelga de la ovación al forcado para la vuelta por su cuenta.

Cuidado. Jorge Ramos suelta un arrastre lento al primero. De noble fondo, soporta la lidia a caballo sin mayor raza y solo al final, en su último momento, resiste y pelea. Corta la decisión de homenajear por expresa falta de casta.

Comienza la lidia ordinaria y el turno es para Los Ébanos con un novillo cárdeno claro que trae pitón derecho como afilada navaja. Incierto, con poder en la embestida y la cabeza suelta, desconcierta a su lidiador, el indómito Jacobo Solís. Raza demuestra en todo momento, es decir, en su actitud denota todo lo que hace al toro de lidia ser lo que es: disposición en todo momento a atacar.

Por eso no se entiende con el capote. Por eso Paquiro quería el segundo puyazo, pasar en banderillas sería difícil por lo pronto y lo enrazado del novillo. Solís se lo juega en el alocado y extraño –técnica y estéticamente- inicio por alto. El astado tiene emoción, porque, aun calamocheando, va largo, sigue el engaño y, además, su acometida se conjunta con el ayuno de técnica del veterano novillero.

Hay algún momento con la derecha en que Solís lleva largo y pese a su muy breve forma, la gente le responde porque se queda quieto. Sin embargo, la confianza que construye, al querer colarle al novillo el pase del desdén, termina derrumbada como volteado el propio torero. Falla al matar y el novillo se quedo esperando la muleta debajo al inicio…

Primer novillo de la tarde y su juego emociona altamente.

En el toro de lidia, en todo caso, importa más que siempre su lidia vaya a más, que acabe en bravo, no que comience muy arriba y acabe muy abajo.

Lo que ocurre con el segundo de lidia ordinaria, “Porra Libre” nombrado es sensacional. Largo y alto burel, negro, con el rabo al piso. Muestra una fijeza proverbial desde el comienzo de su lidia donde toma las telas largo y por abajo. ¿Cómo puede ser que a un novillo as.tres veces toro  uno de ellose omienzo de su lidia donde toma las telas largo y por abajo. Cerer colarle altoro  uno de ellose í, le piquen tres veces en un solo encuentro? Esto es posible porque ni hay un torero que mande en la brega, ni a las cuadrillas y porque hoy en día los picadores poco les importa derrochar torería.

Tres en uno y “Porra Libre” crece aun cuando Jorge López Zamora no es capaz de quedarse quieto no echar la pata para atrás con la derecha. Incomodo silencio inicial.

Aun así, hay momentos en que puede tocarse la arteria aorta de la Plaza México y ésta puede latir impensablemente.

Sobre todo cuando a un novillo bravo y noble se le puede acompasar por el lado izquierdo, la Monumental tiene la sensibilidad para corear y desgranar progresivamente tres naturales con tres oles majestuosos que anunciaban el estruendo de un cuarto donde, al viene el desarme… La México se calla.

Y lamenta que este novillo que pedía los medios, la muleta cuadrada en la izquierda, el temple y la suavidad de lo bien trazado se quede inédito y esperando toda su lidia ser bien toreado. Completo e importante el astado, con el homenaje póstumo por mucho merecido.

La novillada devanea en los siguientes dos turnos. Con el muy serio de Los Ébanos que hace de cuarto, tan serio que embelesa su cárdena belleza, su montada cuerna y su digna estampa, el debutante Morenito de Yucatán luce con el capote, en quites alternando con Miramontes, con banderillas donde encandila a la gente pero se desfonda con la muleta.

Sin plan alguno, desperdicia el pitón izquierdo del astado. Así, con tan poco plan, con tan breve visión del toreo no puede ser. Derrotado y abatido quedó Morenito.

El joven Juan Pablo Miramontes se las ve con un novillo manso, el quinto que ha sido de El Rocío. Esta afirmación es dura, claro, rigorosa más no rigorista. Que no se enojen los nuevos ganaderos: un novillo de lidia tiene dos condiciones, manso o bravo. Solo que éste, negro, estrecho y destragado, aunque huye del caballo, aunque echa para atrás y berrea, en cuanto tiene el engaño centrado con él, acomete indudablemente.

Pero tantas carreras, tanta ligereza de pies del novillero impide verle quizá el fondo oculto bueno que pudo tener. Dos avisos y las iras del respetable, punto más que frustrado en ese momento.

Al borde de la decepción, cuando el choteo y la distracción derivadas de la diversión que buscan los espectadores en el tendido, resulta que a la salida del sexto, que me recordó en tipo a “Lumbrerito” de esta misma ganadería lidiado el 6 de enero de 2008, el toreo a la verónica por un momento aparece.

Esto, cuando el debutante colombiano, David Martínez, abre el compás, baja las manos por el lado izquierdo, traga paquete al avanzar a los medios y tirar los brazos en la media y la rebolera que hace a la Plaza México retomar su buen camino taurino.

Y el novillo, nervioso de inicio, exigente en todo momento, comienza a cambiar tras el puyazo, a crecer en banderillas con intervención del espada en turno, entusiasta aunque con menos realización. El astado, como corresponde a su status de novillo, se duele de los palos pero tiene buen tranco en el capote de brega. Martínez toma notas.

El inicio en los medios y de rodillas, no encuentra oposición en los tendidos porque David Martínez, aun de hinojos, consigue muletazos de tremenda fuerza, compuestos en los tres tiempos de la suerte de empaque y de perfecta composición, para el remate toda la Plaza está con él.

Y prosigue. Bien decimos, el corazón de La México se convulsiona, deja su hora de más baja tribulación, cuando en los medios el compás se abre y el toreo, por entero se desborda en tandas de cuatro derechazos de las cuales el colombiano sale tan exhausto y emocionado como lentos han sido sus muletazos. Ahí, al cambiarse al perfil zurdo, ni el toro ni la paciencia tan necesaria llega para intentarlo con la zurda de nuevo.

Importa poco porque Martínez cierra la faena primero alternando hacia las rayas y luego por alto. Físicamente vacío no atina al matar pero el espigado torero ha sacado partido justo cuando había que dictar la última palabra en medio de un festejo dislocado, la del arte y la del bien hacer técnico.

Eso que le puso en mano los galardones pero más importante aun, el alumbramiento de que en toreo por bajo y a profundidad es el camino a las arterias de la Plaza México, esas que se conjuntan para hacer pasar la sangre brava de novillos como el tercero y la sustancia despaciosa, la despaciosidad y el desmayo, que derrochan el mayor sentimiento del público taurino.

Ese que aun en tardes como la de ayer La México como ninguna derrocha. Ojalá más seguido sea.

Twitter: @CaballoNegroII.

RESUMEN DEL FESTEJO.

Plaza México. Temporada de Novilladas 2012. Domingo, Agosto 12 de 2012. Sexta de Temporada Chica. Menos de un cuarto de plaza en nublada con algo de viento, leve brisa inicial, sin lluvia y con frío al final.

6 novillos, 3 de Los Ébanos (Divisa Verde) segundo, cuarto y sexto. Desiguales de presencia, destaca en ese rubro el cuarto, uno de los más cuajados de la Temporada. Cárdenos claros los tres; calamocheante y emocionante el segundo, inicialmente manso, tuvo mucha raza. El cuarto tuvo un buen lado izquierdo y el sexto ha tenido un hondo fondo de bravura y un espléndido pitón izquierdo; 3 de El Rocío (Divisa Amarillo y Rojo) El primero para rejones, chico y noble. Precioso el segundo, novillo finísimo, largo y bien construido, fuerte y alto con juego de nota alta: fijo en todo momento tuvo un lado izquierdo sensacional, se llamó “Porra Libre” y fue homenajeado con toda justicia con el Arrastre Lento. El quinto, manso de condición, repetía si la muleta se dejaba puesta.

El Rejoneador Leonardo Zataraín y los Forcados de Teziutlán, que se presentaban, Vuelta por su cuenta. A pie, Jacobo Solís (Azul rey y oro) Saludos por su cuenta. Jorge López (Grana y oro) Silencio tras aviso. Morenito de Yucatán,nuevo en esta Plaza (Gris perla  y oro) Silencio tras aviso. Juan Pablo Miramontes,nuevo en esta Plaza (Tabaco y oro) Pitos tras dos avisos. David Martínez, nuevo en esta Plaza (Marfil y oro) Pitos tras dos avisos.

Destacó Gilberto Aragón a la brega, lo mismo que Francisco Acosta “El Paquiro” y Rubén Ávila al banderillear al primero.

Mal por la autoridad al no anunciar desde un inicio que había un trofeo y un capote de brega en disputa y dejar todo al final. Ambos galardones se entregaron a la postre por la Porra Libre al sexto espada.

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