Manolo Martínez en España

Por Don Francisco Lazo

AMIGOS, un suceso que conmovió profundamente a los grandes públicos del mundo del espectáculo taurino tuvo lugar un día como hoy 14 agosto pero del año 1969 en la plaza de toros de San Sebastián, España, cuando la gran figura del toreo mexicano y universal Manolo Martínez Ancira alcanzó un gran triunfo artístico que venía a satisfacer el deseo que había por verle realizar una de sus magníficas faenas.

Manolo entusiasmó a un público que desde un principio le estimuló con su aplauso deseando ver de lo que era capaz de hacer el ya entonces llamado «Mexicano de Oro», el torero más distinguido que conmovía a las concurrencias del mundo del toro. Manolo se enfrentó esa tarde a un toro de la ganadería de D. Antonio Pérez, astado que fue el mejor del encierro que en general resultó una catástrofe.

Manolo, con gran sapiencia torera supo aprovechar lo mejor que tenía ese astado, dominándolo con soberbios derechazos y naturales, «largos, de mucha hondura, templadísimos y luego los de pecho para abrochar las series sacando el engaño por la penca del rabo», así narró en parte la brillante faena el corresponsal del Redondel de México en España, Roberto Liborio Gómez, critica que enriqueció aun más la admiración con que se hablaba del toreo del regiomontano. Luego de realizarle una faena prolongada y variada con suertes conocidas y las que brotaban de su inspiración, mató al bravo astado de pinchazo en lo alto y media estocada en buen sitió que fue suficiente para tumbarlo.

Y cuando todos esperaban que se le otorgarían los máximos trofeos a Manolo, «el presidente» como le llaman allá al juez de plaza, únicamente le otorgó una oreja haciendo oídos sordos a la petición unánime de la asistencia. Pero el público, como siempre, justiciero, le pidió al gran torero mexicano que diera dos vueltas triunfales al ruedo bajo sonoras aclamaciones.

Sabido es que en aquella ocasión Manolo fue a la Península Ibérica en el mes de junio para cumplir con un contrato de alrededor de 100 festejos y únicamente toreó 48, pues sufrió dos serias cornadas, aunque eso mismo le dio un crédito mayor, pues decían que para triunfar como Manolo había que andarle al toro a la distancia en que él lo hacía.

La frase era muy significativa pero inexplicablemente no se le dio la importancia que merecía aquí en su país, aunque de todas formas allá creció mucho «El Mexicano de Oro». Al año siguiente que regresó a España las cosas ya habían cambiado notoriamente, pues su fama era universal, pero cuando iba a confirmar su alternativa en Madrid el 22 de mayo, surgió una serie de contratiempos, ya que de un momento a otro cambiaron a los diestros que estaban anunciados para ratificarle su doctorado.

Aun así, la ceremonia se llevó a cabo pero estando en el cartel Santiago Martín «El Viti» como padrino y Sebastián Palomo «Linares» de testigo, con toros de D. Baltazar Ibán. De mal talante acabó Manolo aceptando aquel cartel que no estaba anunciado en un principio donde aparecía Paco Camino y otro torero que regresaba a los ruedos.

Acabando la corrida tomó un avión y regresó a México para continuar con su exitosa temporada hasta los años de 1982, cuando se retiró por primera vez de los ruedos, no sin antes regresar a España para cumplir con algunos contratos muy seleccionados, entre ellos un mano a mano con el mismo Paco Camino. El jueves 16 de agosto, Manolo Martínez Ancira cumplirá 16 años de su desaparición física, pero su recuerdo, su carácter y calidad de torero está vigente. (via http://www.oem.com.mx)

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