La gran pasión por el toreo de Álvaro Palacios

Por Pablo G. Mancha

Álvaro Palacios, bodeguero alfareño de fama universal, es un apasionado absoluto por el toreo: «Quisiera ser José Tomás, es como mi héroe», relató en una entrevista que le hicieron en uno de los principales rotativos de Barcelona cuando estaba en plena efervescencia el debate antitaurino que a la postre llevó a la prohición de los toros en Cataluña. Pero las raíces taurinas de Álvaro Palacios están lejos de ser una pose. «De pequeño quería ser torero», explica un hombre que siempre tiene cerca un capote o una muleta, que torea de salón y que hace sus pinitos como aficionado práctico en tentaderos y festejos para aficionados.

Álvaro Palacios aglutina tres bodegas en otras tres regiones que cimientan como pocas la tradición vitivinícola española: Rioja, Priorat y Bierzo y en muchas catas confiesa que cuenta que en ocasiones una vid puede parecerse a un caballo de un rejoneador: «Puede salir torera o no, cuando sale torero el caballo es insuperable, cuando la vid hace lo propio ofrece unas uvas extraordinarias», relata.

Hace dos años realizó una cata en la plaza de toros de Barcelona, un impresionante festival taurino gastronómico en el que actuaron José Gómez ‘Joselito’ -que tiene fama en el mundo por hacer los mejores jamones del planeta- y los enólogos toreros (se vistieron de corto para el evento y llegaron al coso en carruajes desde la vinoteca de Quim Vila) el danés Peter Sisseck, que apareció en el cartel como ‘Pingus’ y Álvaro Palacios, que se anunció ‘L’Ermita’.

En fiestas de Alfaro se vuelca con sus amigos de ‘El Toril’ y del Club Taurino, patrocina publicaciones, apoya con el diseño de carteles y vive la fiesta de los toros con una intensidad impresionante. Acaba de estar presente en el mano a mano que protagonizaron José Tomás y Morante de la Puebla en Huelva, quizás los dos toreros a los que más admira, tanto por la verdad inconmensurable del diestro de Galapagar como por ese pellizco inaudito del torero de la Puebla del Río: «Son geniales, te emocionan de una manera que es muy complicado de explicar pero te dejan un recuerdo indeleble por su forma de interpretar y sentir el toreo como un verdadero arte».

Via http://www.larioja.com

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