Alejandro Amaya: Entre lo eterno y lo transitorio.

El pellizco es la salvación momentánea, lo que nos rescata. En uno de sus majestuosos momentos inspirados dice Víctor Hugo que el tigre “lleva su piel marcada por la sombra de la jaula eterna”. En esa jaula eterna estamos todos encerrados, fieras y humanos. De vez en cuando llega el pellizco, para que comprendamos por un instante que los barrotes son sólo sombras y que nuestro destino es abierto, como cuanto cubre el resplandor del sol. Fernando Savater.

Por Luis Cuesta para De SOL y SOMBRA.

Alejandro Amaya camina serio por estos dias por las calles de San Miguel de Allende, pero al mismo tiempo se le ve contento, vive un buen momento profesional y sentimental junto a la bella actriz Ana Brenda.

Pareciera como si Amaya hubiera renacido al toreo el pasado mes de septiembre en Juriquilla, un mes que le fue muy complicado en lo personal por el fallecimiento de su madre, pero como dijo otro torero artista Rafael de Paula: «En los artistas el dolor es casi necesario, yo cuando he conseguido torear bien es cuando he toreao con pena, es lo que me ha hecho llorar toreando, embargao por la pena.» Y así lo hizo Alejandro aquella noche donde tuvo una grandísima actuación, ya que bordo el toreo y exteriorizo todo aquello que llevaba adentro.

Alejado de los grandes reflectores taurinos en los últimos dos años, su carrera se había convertido en un enigma con algunas actuaciones fugases en festejos menores en España y muy pocos festejos en Mexico.

La critica y la afición lo hizo a un lado después de muchos años de esperarlo, siempre minimizado por sus orígenes y por la excesiva comodidad con la que se movía en su vida profesional y privada, muchos pensaron que no se tomaba en serio su profesión.

Porque oportunidades nunca le faltaron, tuvo todo para ser figura del toreo desde que debuto con caballos. Pero su carrera nunca despego del todo. Grandes tardes como la de Juriquilla nos hicieron albergar esperanzas nuevamente, pero con el tiempo ese ejercicio de fe parecía efímero.

Mas el torero de Tijuana nunca desistió en su sueño, ni se desligo del toreo, por el contrario siguió preparandose moldeando en el campo su concepto y su estilo, porque Alejandro Amaya es un torero artista, un torero fino que siente con profundo sentimiento lo que busca trasmitir y que cuando lo consigue, torea como solo lo pueden hacer los elegidos.

Hace unos meses el torero sevillano Pepe Luis Vazquez declaraba poco antes de su retirada «Ha sido una carrera desigual y a golpe de inspiración, como soy yo» así podríamos definir la carrera de Alejandro hasta el dia de hoy, sin embargo todo eso podría cambiar este domingo que regresa nuevamente a la Plaza Mexico, una plaza que ha marcado profundamente su carrera, pero en un sentido negativo.

La México es una plaza y una afición que siempre se le ha resistido prácticamente desde su confirmación, carteles de lujo, hasta un aniversario y las mejores ganaderías ha estoqueado Amaya en la capital, pero el triunfo grande se le ha negado, en parte por mala suerte y en parte por el mismo.

Pero todo eso ya quedo en el pasado, en esta ocasión regresa mas maduro y me atrevería a decir que en su mejor momento, pero con los toreros artistas no se sabe nunca, son un enigma ya que transitan entre lo genial e imprevisible.

Meditaciones, añoranzas, pesadumbres, alegrías entre luces y sombras tienen que pasar algunos toreros por la vida, antes de conseguir una faena que los marcara por siempre, para bien y para mal. Quizás ese momento para Alejandro ha llegado.

Yo a este torero le encuentro un sinfín de defectos y un sinfín de virtudes. Es parte de su personalidad. Pero hay un cierto misticismo en su toreo que me intriga y me hace albergar esperanzas cada que lo veo anunciado, porque cuando Amaya se acomoda con un toro marca la diferencia.

Eso pasa con esa especie en extinción como lo son los toreros de sensibilidad y pellizco, que son capaces de hacer aflorar con su toreo muchos sueños, realidades y sólo están a la espera del inefable punto de intersección entre lo eterno y lo transitorio: el toro.

¡Ojalá que no falle este domingo!

Es lo que digo yo.

El cartel de la cuarta corrida de la temporada grande. Toros de La Estancia para Ignacio Garibay, Alejandro Amaya y el español Daniel Luque.

Twitter: @LuisCuesta_

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