Plaza México, cuarta corrida de la temporada grande: La Gloria fue para Luque.

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Muchas esperanzas se forman durante la semana previa de un festejo en la capital, pero al final el toro pone a cada uno en su lugar. Los tres toreros llegaron ayer en busca de oxígeno en su carrera y sólo uno lo consiguió.

Por Luis Cuesta para De SOL y SOMBRA.

Mexico, DF.- Si hace un año el juego del encierro de la ganadería de La Estancia había sido un oasis en medio de un desierto, este año fue una pesadilla. Ya que quitando el corrido en tercer lugar y el cuarto, el resto fue un manojo de mansedumbre, sosería y malas ideas.

Ante un público sui géneris Daniel Luque se convirtió en el actual triunfador de la temporada, tras realizar una faena muy emotiva que calo hondo en el tendido con el tercero de la tarde, un toro muy justito de presentación pero de gran calidad.

Era una tarde clave para el andaluz después de dos actuaciones en la Plaza México en la que pasó sin pena ni gloria, sin embargó ayer la suerte le sonrió, Luque aprovecho la oportunidad que el destino le tenía y si no fuera por sus prisas en algunos momentos de la faena, estaríamos hablando de un triunfo más grande que el obtenido.

Bellas fueron las verónicas con las que abrió su faena, después un quite por chicuelinas que presagiaba que el triunfo añorado estaba por llegar, por las condiciones del toro y el sitio que tiene este torero que a pesar de haberse bajado del avión apenas el pasado jueves, templo con gran sapiencia al de La Estancia.

La faena que arranco con una dosantina para continuar con derechazos en los que se escucho el olé largo de la México, estuvo a punto de venirse abajo por el ímpetu juvenil del español que durante la mitad de la faena, instrumento producto de su imaginación, una serie de detalles y efectos que estaban lejos de lo que requería en ese momento su colaborador.

La virtud de Luque en ese punto radico en recomponer el camino y tomar la muleta con la mano izquierda, para dibujar unos bellísimos naturales con los que rompió definitivamente su faena, señalo una gran estocada que fue la rúbrica perfecta de una tarde que pone a Luque en los cuernos de la luna. Dos orejas muy merecidas para el español y arrastre lento para los restos del noble y emotivo toro de la ganadería queretana.

Su segundo fue un toro serio con mucha plaza pero muy soso, Daniel intentó someterlo suavemente ya que el astado al igual que el resto de sus hermanos, carecía de fuerza y raza. Al no ver resultados positivos decidió abreviar para retirarse en hombros de la plaza que venía a conquistar.

Cinco años sin venir a esta plaza tenía Garibay, cinco años que la afición añoraba este regreso ya que se fue alguna vez en su mejor momento. Pero el tiempo pasa y la vida también, siento que le va resultar muy difícil regresar al nivel que alcanzo este toreo en la década pasada, por lo realizado el día de ayer.

Demostró un valor seco con su primero un astado que desarrolló mucho sentido, pero la faena naufrago entre enganchones y desarmes. Con su segundo un toro bravo que tuvo mucha trasmicion, Garibay sabía que se jugaba una de sus últimas cartas de su ya larga carrera y lo recibió a porta gayola.

Como toreaba Garibay con el capote hace algunos años, en algún momento de su carrera pensé que nadie en México toreaba a la veronica como el capitalino, pero ayer apenas y pudo dibujar una veronica templada. El inicio de la faena de muleta hizo albergar esperanzas de que aquello podría tener un final feliz, pero el viento y el toro que se rajó en la parte final de la lidia, le impidieron conseguir el ansiado triunfo.

Alejandro Amaya tuvo una actuación desangelada con un lote soso y muy áspero que no le permitió trasmitir ninguna sensación al tendido. Con más voluntad que en otras ocasiones, estuvo a punto de sufrir una cornada con el segundo de su lote, un toro que punteaba los engaños y que aunado al viento que lo acompaño durante toda la faena, consiguieron que aquello terminara bajo un silencio sepulcral.

Twitter: @LuisCuesta_

Ficha

Plaza México. Cuarta corrida de la Temporada Grande. Seis toros de La Estancia, justos de presentación y de juego desigual, entre los que destacó solo el 3o., premiado con arrastre lento. Ignacio Garibay: Ovación tras leve petición en su lote. Alejandro Amaya: Silencio en su lote. Daniel Luque: Dos orejas y leves palmas. Incidencias: Gustavo Campos saludó desde el tercio tras un par de banderillas.


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