Plaza México, 19º Corrida y Ultima de la Temporada Grande: Cierre con Broche de ‘Oropel’.

Talavante y su magia que por momentos floreció.
Talavante y su magia que por momentos floreció ayer en La México.

A la memoria de Don Francisco Lazo 1928 – 2013.

Verbena. En eso acabó el cerrojazo final de la Temporada Grande 2012-2013, lo cual no es nada raro cuando se anuncia al rejoneador Navarro; ya que aquéllo siempre se convierte en una pasarela de famosos y en un río de espectadores que van a divertirse y a pasarla bien. Como si La Plaza México fuera un bar de tapas o un concierto de Placido Domingo en Acapulco.

Por Luis Cuesta para De SOL y SOMBRA.

Mexico, DF.- En los toros no puede haber pachanga si la autoridad no lo permite. Y este domingo el Juez de Plaza se volvió loco al regalarle una inmerecida segunda oreja a Pablo Hermoso de Mendoza y un rabo para Alejandro Talavante.

La decadencia que vive la fiesta brava en el DF actualmente, pasa por la ausencia de una autoridad responsable que oriente e inspire respeto en la afición. Situación que en La México no acontece, pues como plaza de trancas se infringe el reglamento y se regalan premios, que han devaluado la calidad de los triunfos, domingo a domingo.

Ayer una figura de plata, hoy un juez de piuter: Jesús Morales debería tener un poco de dignidad y presentar su renuncia, porque este domingo demostró que no está capacitado para el puesto que ostenta.

Para empezar con el origen de la verbena, hay que decir que de los ocho animales que saltaron a la arena, apenas un par de ellos (Xajay y Barralva) parecían toros. El resto fueron reses anovilladas, sosas, muy justitas de cornamenta y pastueñas.

Al público le daba lo mismo. Casi nadie protestó, excepto 3 o 4 aficionados insignificantes, en medio del océano triunfalista que anegaba el tendido.

Pablo Hermoso abrió la pachanga con un astado anovillado pero bravo, con mucha transmisión, de Los Encinos, que además tuvo mucha movilidad y fue colaborador. Hermoso de Mendoza cambió su primer toro con un solo rejón de castigo y en banderillas se lució en los galopes a dos pistas, llegando a emocionar por el valor de Manolete y el arrojo de Viriarto; Hermoso de Menodoza estuvo durante toda la lidia buscando al toro siempre de frente, dando la cara.

La faena fue de más a menos, sin abusar de concesiones. Fue un rejoneo práctico con mucho temple. No tuvo suerte con los aceros, ya que mandó al de Los Encinos al desolladero de un pinchazo…y un rejón trasero algo caído.

¿Qué si mato mal? Al público qué, ellos estaban felices y extasiados mientras solicitaban la oreja que el Juez Morales concedió alegremente. ¿Qué una, era poco? Pues chillaron la segunda y fue en ese momento cuando el rejoneador navarro se paró frente al palco del juez, erróneamente, para mendigar la segunda oreja provocando que el público exigiera con más fuerza el segundo apéndice.

El pusilánime juez no tuvo más remedio que otorgarla, mientras que el maquiavélico jinete sonreía digno de un Oscar. Como buen actor que es Don Pablo, obtuvo su triunfo de oropel. El de Los Encinos fue muy ovacionado en su arrastre lento.

Mala actitud de la de Pablo Hermoso de andar mendigando orejas, si al joven rejoneador Leonardo Hernández por una situación similar ya lo querían crucificar, porque aplaudirle al maestro de 47 años sus desplantes hacia la autoridad, por mas agachada y sumisa que sea esta.

Con su segundo, también de Los Encinos, un “toro” con menos movilidad, arrancó aplausos en varias ocasiones. Estuvo bien con las banderillas, pero mato de un rejónazo infame que descordó a su astado. Silencio piadoso.

Alejandro Talavante había tenido tardes gloriosas en esta plaza en la que rozó el cielo, siempre ante media plaza, con una afición más entendida y con un toreo muy reposado, imaginativo e impredecible; pero que había arruinado su resultado final con la espada.

Ayer domingo por fin se consagró gracias a la ayuda del Juez que le dio un rabo inmerecido y de los miles de espectadores que aplaudían sistemáticamente y desconcertadamente el triunfo del extremeño; como aquellos grupos de turistas que visitaban la Plaza Caletilla de Acapulco y al sonido del micrófono que les decía “say Ole”, gritaban olés a destiempo.

Aunque hay que precisar que Talavante hizo cosas muy importantes con este toro de Campo Hermoso. Un toro anovillado pero con calidad, nobleza y empuje; pero por momentos anduvo apresurado y atropellado, faltando la pureza y templanza que había imprimido a sus trasteos en otras tardes.

Demasiado arrebatado Alejandro rectifico y se dio una pausa para instrumentar una serie de naturales muy largos, templados y acompasados que provocaron la locura en el tendido. Se tiró a matar con poca convicción, señalando apenas una media muy trasera de efectos retardados, aunque fulminantes.

Pero la plaza rugió y pidió las orejas: una, dos… y de pronto el juez -‘desquiciado’ por la euforia de la verbena- otorgó el rabo; que por cierto nadie le pidió. Talavante contrariado por el abucheo general, tuvo que devolverlo y dar la vuelta con las dos orejas que, si me apuran mucho, era de una.

Qué pena, porque un rabo en esta plaza es motivo de orgullo y de alegría; habría que recordar a “Joselito”, Ponce y al “Juli”. ¡Menudo favor le hizo Don Jesús a Talavante!

Con su segundo de Barralva estuvo muy firme y valiente, pero la faena que tuvo pasajes interesantes, no caló en el tendido y solo fue silenciado.

Fermín Spínola logró romper la barrera del hielo que transmite su toreo, con su segundo astado; un toro de San Diego de los Padres que tuvo mucha nobleza y calidad.

Tras un tercio de banderillas espectacular, Spínola logró hilvanar una faena intermitente, que fue suficiente para obtener una oreja, ante un toro que, por su calidad, era para mucho más.

Con su primero, también un toro de triunfo grande de la ganadería Marrón, anduvo siempre a la deriva y por debajo de las condiciones que presentó el astado. Después de pinchar, escuchó unas tibias palmitas de la distinguida concurrencia.

Víctor Mora ayer no lo vio claro: torea poco y le pesó la tarde. Pero le falto espíritu y atreverse. Con su segundo, un toro serio de la ganadería de Xajay, Mora nunca intentó cruzarse; siempre mal colocado y abusando del pico, se fue de la Plaza México como llegó… en silencio.

Al final con un ruedo tapizado de almohadillas, cortesía de la “educada” asistencia, se terminó otra temporada grande que tuvo como en botica, de todo. Con momentos épicos, memorables y otros francamente para el olvido…

Es lo que digo yo.

Twitter @LuisCuesta_

Ficha: México D.F. (México), domingo 17 de febrero de 2013. Toros de Los Encinos para rejones (1º, bueno, bravo y codicioso, premiado con el arrastre lento; y 5º, con calidad pero se paro pronto), Marrón (2º justo de presentación pero noble y con calidad), Campo Hermoso (3º anovillado, noblon), La Soledad (4º soso, anovillado), San Diego de los Padres (6º con calidad y noble), Barralva (7º soso) y Xajay (8º toro muy serio, con bravura) todos los toros para los de a pie sospechosos de manipulación de astas. El rejoneador Pablo Hermoso de Mendoza: Dos orejas protestadas y silencio; Fermín Spinola: Palmas y oreja; Alejandro Talavante: Dos orejas y rabo protestado y silencio; Victor Mora: Silencio y silencio tras aviso; Entrada: Lleno en zona numerada.

2 Comentarios »

  1. El público ya se traga cualquier cosa, es por demás querer que el reglamento se respete, ahí está la foto que encabeza este artículo para ver la realidad de las cosas, en ella se ve a un sobradísimo Talavante rematando una serie de lances a un “toro” de ¡5 años, 5 meses! El cartelito de atrás es elocuente. Por supuesto que no hubo ningún sorteo, a Mora le dejaron el único toro que había, ni modo que se ponga sus moños, ya sabe que con Herrerías es apechugar y callar o nunca más vuelve a torear ahí.

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  2. En general, fue una de las mejores corridas de la temporada. Algunos toros buenos y el novillote que se coló en el encierro para que Talavante se llevara dos orejas. Las fotos no mienten.

    No se como habrán hecho el sorteo, porque al aparejar los lotes, si le tocó el de menos presencia lo justo es que le hubiera correspondido el de mayor trapío y edad (el sexto-de Xaxay). Tengo la impresión que en los carteles con figuras el sorteo está arreglado de antemano.

    Para mí, lo de Hermoso, es todo un caso; tengo mas de 15 años de estarlo viendo y sin discutirle sus excelencias como caballista me parece un ser muy ventajoso a la hora de matar. Con muchísima frecuencia asesina arteramente a sus toros con rejones en los pulmones o descordándolos, como a su segundo de ayer, para asegurarse las orejas. Que bueno que ayer no le valió su triquiñuela y el público no se tragó su rueda de molino. Francamente, yo no pagaría por ir a verlo. Los toros, es cierto, fueron mas serios de los que ha escogido la mayoría de las veces en el pasado, y eso ya es algo.

    Lo del “juez” y su “asesor” es algo que solo se ve en México (o en la méxico). El que el uno y el otro hayan sido buenos peones de brega/banderilleros no los califica para los puestos que les ha asignado la Delegación o Distrito en el que se encuentra la Plaza México. El puesto de juez es muy serio y no lo da la empresa de la Plaza, y tiene autoridad legítima para imponer multas y hasta para mandar a la cárcel, como le pasó a Garza y a alguno otro más. Los policías que resguardan el orden están bajo su mando y no son empleados de la empresa y es al juez al que deben respetar. Yo recuerdo con mucho respeto al Lic. Juan Pellicer Cámara (hermano del laureado poeta Carlos Pellicer Cámara) y al Lic. Jacobo Pérez Verdía entre otros.

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