Por Jesus Zárate.
Tal vez en estos tiempos sea difícil concebir en su real dimensión las 2 mil corridas protagonizadas a lo largo de su carrera por el rejoneador Pablo Hermoso de Mendoza, y que justo se cumplieron el domingo anterior en la plaza Vicente Segura, de Pachuca, festejo en el que por cierto cortó dos orejas y un rabo.
Contados en la historia son los toreros que logran rebasar el milenio de corridas, mucho menos los que llegan a las 2 mil, pero cuando se habla de rejoneadores el único es el caballista navarro, y será muy complicado que alguien pueda lograr una hazaña de tal tamaño.
Dejando de lado las estadísticas como fecha de alternativa, corridas por año, trofeos concebidos, y demás, lo que es más impresionante de la carrera de Pablo es su vigencia. Se trata del caballista que revolucionó esta modalidad, la que convirtió en un espectáculo alejado de la etiqueta de una actividad de nobles y esnobs para convertirlo en un atractivo que llena plazas.
Pero lo más sorprendente es que Hermoso de Mendoza no solo fue el revolucionario, sino que sigue vigente con el paso de los años. Sigue llenando plazas, sigue emocionando a públicos de todo el taurino, sigue preparando caballos estrella y sigue siendo el número uno a pesar de la competencia de otros grandes caballistas.
Hermoso no se quedó obsoleto con el retiro de Cagancho, no se ha quedado atrás con el surgimiento de nuevos caballistas. Simplemente es casi imposible concebir que pueda surgir otro rejoneador de su talla.
Hablando de triunfadores fue gratísimo ver la actuación del novillero mexicano Brandon Campos, en Las Ventas de Madrid, en un serial de competencia. Brandon tuvo una actuación sólida que le valió pasar a la final, de este manera este aspirante a matador abre las complicadas puerta de las temporada española.
Por cierto, la temporada hispana ya está en efervescencia con la feria de Sevilla, donde ha destacado la encerrona de Manzanares en donde cortó dos orejas, la de Diego Ventura, que abrió la puerta del Príncipe.




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